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colombia condenada por asesinato


Condenan al Estado colombiano por civil asesinado por ejército. El 29 de junio 2004, el ejército dijo haber abatido en un choque armado a Horacio de Jesús Ortiz Durán, por ser guerrillero del rebelde Ejército Popular de Liberación (EPL).
Colombia. El Estado fue hallado responsable por la ejecución extrajudicial de un campesino al que hace casi seis años el ejército reportó como abatido en combate e integrante de un grupo guerrillero, informó el martes el abogado de la familia de la víctima.
El 29 de junio 2004, el ejército dijo haber abatido en un choque armado a Horacio de Jesús Ortiz Durán, por ser guerrillero del rebelde Ejército Popular de Liberación (EPL), en zona rural del municipio de Anserma, departamento de Caldas.
Benjamín Herrera, abogado de la familia de Ortíz, explicó en diálogo telefónico con AP que el Tribunal Administrativo de Caldas estableció que no era un guerrillero y que, por el contrario, "era un reconocido líder comunal en la zona". Agregó que los uniformados presentaron el cadáver de Ortiz con 17 disparos y "vestido de militar y con armamento bélico" en sus manos.
Asimismo, el organismo judicial de Caldas condenó al Estado, a través del Ministerio de Defensa, a pagarle a la familia de Ortiz Durán una indemnización cercana a los 170 millones de pesos.
"Pero en lo penal y disciplinario no pasó nada. No hubo ningún condenado y en lo disciplinario ni siquiera se abrió investigación", advirtió Herrera.
El EPL se desmovilizó en 1991 tras negociaciones con el gobierno de la época, pero en algunas regiones del país aún quedan reductos aislados.
Desde agosto de 2008, el ejército colombiano ha estado bajo sospecha luego de que se descubriera el asesinato de 11 hombres de Soacha --barriada del sur de Bogotá--, quienes fueron ejecutados extrajudicialmente por el ejército en el noreste del país y presentados ante la opinión pública como delincuentes abatidos en combates.
En octubre de 2008, el presidente Alvaro Uribe destituyó a 27 militares, incluso tres generales, por el caso de Soacha.
Desde entonces, por el caso Soacha, la Fiscalía ha vinculado a 54 militares y ordenó su detención. Sin embargo, en los últimos días, y por errores de procedimiento, casi todos esos 54 uniformados han recuperado la libertad de manera provisional.

26 de enero de 2010
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estado colombiano reconoce asesinato


Comienzan audiencias en la Corte Interamericana por caso de Manuel Cepeda. Representantes del Estado, de las víctimas y de la CIDH expondrán sus argumentos y pruebas sobre el homicidio del integrante de la UP durante las audiencias públicas, ante la justicia internacional.
Colombia. En un comunicado, la Cancillería colombiana reconoció la responsabilidad del Estado en el asesinato del senador y ex integrante de la Unión Patriótica, Manuel Cepeda Vargas, ejecutado el 9 de agosto de 1994.
En este caso, dos agentes del estado fueron condenados a 43 años de prisión: Hernando Medina Camacho y Justo Gil Zúñiga Labrador, suboficiales (r) del Ejército. Esta sentencia fue confirmada el 18 de enero de 2001 por el Tribunal Superior de Bogotá.
Edilson Jiménez Ramírez, alias ‘El Ñato’, fue sindicado el 18 de marzo de 2009 como supuesto autor del delito de homicidio agravado, por un fiscal de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y DIH. El está acusado de ser uno de los ocupantes del Renault blanco desde donde dispararon al congresista, en la Avenida Las Américas con carrera 74, al occidente de la capital.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos presentó el 14 de noviembre de 2008 una demanda contra el Estado colombiano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte- IDH), acusándolo de no actuar con diligencia en la investigación y en la sanción de los responsables de este crimen.
En el comunicado la Cancillería asegura que durante dichas audiencias el Estado colombiano reiterará su condena y rechazo a la comisión de tan horrendo crimen y que desvirtuará los argumentos que se presenten sobre una presunta política de Estado de persecución en contra de líderes de la Unión Patriótica.

26 de enero de 2010
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once años por nexos con paramilitares


Condenan a 11 años de cárcel a ex jefe de seguridad de ingenio por nexos con paramilitares. La Fiscalía estableció que Ramiro Rengifo Rodríguez, alias ’El Mono de la Motoniveladora’, era colaborador de los grupos paramilitares.
Colombia. Además, que actuó como "determinador" en la persecución hecha a un fiscal de Bugalagrande (Valle).
"Rengifo Rodríguez señaló a Freddy Ocoró Otero, fiscal del sindicato de trabajadores del municipio de Bugalagrande, como presunto auxiliador de la guerrilla,
lo que lo obligó a abandonar el país por las amenazas contra su vida lanzadas por el ’Bloque Calima’ de las autodefensas", señaló la Fiscalía.
El juez  Décimo Especializado de Bogotá halló responsable a jefe de seguridad de los delitos de desplazamiento forzado agravado y concierto para delinquir agravado, por lo que no podrá ejercer funciones públicas durante ocho años.
Al tiempo, el juez ordenó a Rengifo a indemnizar con 500 salarios mínimos legales mensuales vigentes a Ocoró Otero por los daños morales causados.
Por los mismos hechos fueron condenados Evert Veloza Garcías, alias ’HH’ y Elkin Casarrubia Posada, alias ’El Cura’, cabecillas del mencionado grupo armado ilegal.

26 de enero de 2010
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juzgarán a autor de trece masacres


Imputan 13 masacres y 491 desplazamientos a ’El Tigre’. La Fiscalía le formuló cargos por 22 hechos delictivos a John Jairo Esquivel Cuadrado, alías ’El Tigre’, ex integrante del Bloque Norte de las Auc que delinquía en el departamento del Cesar.
Colombia. La audiencia se desarrolló en Barranquilla ante un magistrado de Justicia y Paz. En esta diligencia, ’El Tigre’ fue señalado como responsable de 13 masacres, 491 desplazamientos forzados, acceso carnal violento, tortura, secuestro simple, secuestro extorsivo, homicidios agravados y concierto para delinquir, entre otros delitos.
Entre las masacres sindicadas por el fiscal se encuentran las de Santa Cecilia, ocurrida el 28 de enero de 2000 en Astrea (Cesar), y la ocurrida en El Salado (Bolívar), el 16 de febrero de 2000.
Por la imputación de esos cargos, el Magistrado dictó medida de aseguramiento contra el ex paramilitar.

La Masacre de Astrea
Este múltiple crimen ocurrió el 28 de enero del 2000, cuando miembros de un grupo de autodefensa que se movilizaban en dos camiones asesinaron a once personas y desaparecieron a dos más. El hecho sucedió luego que el grupo de hombres armados incursionó en el corregimiento Santa Cecilia y lista en mano sacó a las víctimas de sus viviendas y las ejecutó en la plaza principal.

La Masacre de El Salado
El 16 de febrero del 2000 alrededor de 450 paramilitares del Bloque Norte ingresaron a la región de los Montes de María para asesinar a varios habitantes de El Salado, a quienes sindicaron de ser supuestos colaboradores de la guerrilla. Durante su paso hacia El Salado, asesinaron a varios campesinos de las veredas aledañas.
Para realizar esta masacre los paramilitares organizaron tres sub grupos dirigidos por ’El Tigre’, ’Amaury’ y ’Cinco Siete’, respectivamente. Las acciones de estos hombres del Bloque Norte duraron seis días, en los que asesinaron a 60 personas, robaron ganado, torturaron y violaron mujeres.
Durante una versión libre en octubre del 2008, ’El Tigre’ aceptó que sus hombres violaron a una mujer durante la masacre de El Salado.  "Sí, la violación la hubo y se hizo por falta de control en la tropa, porque usted sabe que tanta gente en combate y eso, uno estaba pendiente que no fueran a dar bajas a tropas nuestras y si en caso tal hubo esa violación acepto por omisión, ya que no se pudo controlar el personal", fue la explicación del ex jefe ’para’.

25 de enero de 2010
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ex senador vuelve a la cárcel


Gómez Gallo vuelve a la cárcel por parapolítica. La Corte Suprema de Justicia ordenó recapturar al ex presidente del Senado por sus presuntos vínculos con el Bloque Tolima de las Auc. "Jamás me reuní con un paramilitar", dijo al entregarse.
Colombia. La Corte Suprema de Justicia ordenó recapturar al ex presidente del Senado por la investigación que adelanta por sus presuntos vínculos con el Bloque Tolima de las Auc.
Luis Humberto Gómez Gallo, ex senador Conservador del Tolima se entregó en el norte de Bogotá al CTI de la Fiscalía luego de que la Corte Suprema de Justicia ordenara su captura por la investigación que se adelanta en su contra por sus presuntos vínculos con las autodefensas.
Según la investigación Luis Humberto Gómez Gallo presuntamente recibió 300 millones de pesos de manos de Eduardo Victoria alias ’El Socio’, extraditado a los Estados Unidos.
Gómez Gallo declaró a los medios en la bunker de la Fiscalía que sentía tristeza y negó sus vínculos con las autodefensas. En Tolima algunos dirigentes políticos entrevistados por Caracol Radio respaldaron al ex presidente del Senado y atribuyeron la captura a una persecución contra los políticos del departamento.
El político tolimense ya había estado detenido en diciembre de 2007 después de que varios desmovilizados del Bloque Tolima denunciaron sus nexos con los ‘paras’.
Sin embargo en agosto de 2008 la Fiscalía precluyó la investigación que se seguía contra el ex presidente del congreso ya que encontró inconsistencias en los testimonios de los ex paramilitares.
Pero una jurisprudencia de octubre de 2009 permitió que la Corte Suprema de Justicia retomara los procesos de parapolítica.
Varios desmovilizados del Bloque Tolima lo acusaron de reunirse en tres oportunidades con paramilitares de Tolima. Los ex combatientes aseguraron que en 2001 Gómez tuvo encuentros con el comandante ‘Elías’ y el extraditado Eduardo Restrepo Victoria, alias ‘El Socio’.
Gómez también fue señalado por los ‘paras’ de haber desviado recursos públicos para financiar las Auc cuando era alcalde de Valle de San Juan, en el periodo 2001-2003.
José Milton Bedoya, alias ‘Moisés’ además dijo que el político le dio 300 millones de pesos para asesinar al representante a la Cámara Pompilio de Jesús Avendaño en 2001.
Según ’Moisés’, entre junio y julio del 2001, el congresista presuntamente se reunió en tres ocasiones con el comandante ’Elías’ para solicitar la muerte de Avendaño, al parecer por problemas pasionales.
La primera reunión fue sido en el hotel Tocarema, de Girardot. La segunda en la finca La Chiguagua, en la vereda Tomín del municipio de San Luis (Tolima) y la tercera en un restaurante del centro de Ibagué, en la que además también participó Eduardo Restrepo, el ’Socio’.
El político Conservador  también fue vinculado por el ex ‘para’ Róbinson Javier Guillombo, alias ’Esteban’, quien habló de una supuesta reunión para recibir dinero de los paras a la que asistió Eduardo Restrepo, alias el ’Socio’, un narcotraficante que fue extraditado el 11 de diciembre de 2007.
"En el interior de la organización se comentaba que Gómez Gallo era de la nómina de Eduardo Restrepo alias ’El Socio’", dijo Guillombo en su declaración a la Fiscalía.
El senador Luis Humberto Gómez Gallo fue presidente del Congreso en el periodo 2004-2005 y fue impulsor de proyectos de trascendencia para el Tolima como la doble calzada Bogotá-Cajamarca, el Túnel de La Línea y el Triángulo del Tolima.
Es Ingeniero Industrial, padre de tres hijos, y nació el 26 de junio de 1962 en Ibagué. Fue concejal de Ibagué en tres periodos consecutivos y Senador desde 1997.
En 2006 Gómez Gallo fue reelegido al Senado por el Partido Conservador con 46.897 votos.

25 de enero de 2010
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colombia en deuda con ddhh


José Miguel Vivanco, director de la HRW, quien también ha sido afectado por los seguimientos ilegales del DAS. La situación de derechos humanos en Colombia sigue con saldo en rojo, según el reciente informe de la Human Rights Watch: víctimas amenazadas, ejecuciones extrajudiciales, hostigamientos a la justicia, entre otros, se presentaron en 2009.
Colombia. Colombia nunca ha salido bien librada de los exámenes que regularmente hacen los organismos de derechos humanos. Y esta vez, el informe anual de la Human Rights Watch (HRW) no hace la excepción con el país: hay críticas al gobierno por los ataques frecuentes a la Corte Suprema de Justicia que investiga la parapolítica; también destaca su preocupación por los "falsos positivos" (ejecuciones extrajudiciales) que tienen enredadas a las Fuerzas Militares; llama la atención sobre los sucesores de los paramilitares; y señala que la guerrilla de las Farc sigue reclutando menores, instalando minas antipersonal y masacrando civiles, como lo hizo con los 17 integrantes de la comunidad awá en febrero pasado.
 Según dijo a RCN radio José Miguel Vivanco, director de este organismo, "el gobierno de Uribe y su coalición evidencia pocas garantías de respeto a los derechos humanos de los magistrados" en referencia a varios casos, entre ellos a las interceptaciones ilegales que el DAS ha hecho a miembros de este tribunal.
Al respecto, dice el informe de HRW, capítulo Colombia, que "el gobierno de Uribe, en varias oportunidades, ha tomado medidas que podrían frustrar las investigaciones, como atacar públicamente a los miembros de la Corte Suprema a título personal".
El informe también advierte que aunque el gobierno dice que ya no existen paramilitares, hay una nueva generación de sucesores que continuan delinquiendo. Y señala que las víctimas siguen a la espera de la verdad y la reparación y sufren amenazas y violencia de grupos armados.
"El gobierno de Uribe sostiene que ya no existen paramilitares. Sin embargo, si bien más de 30.000 personas participaron en un proceso de desmovilización paramilitar, existen evidencias que demuestran que muchas de ellas no eran paramilitares. Otros nunca se desmovilizaron, y algunos retomaron sus actividades delictivas luego de la desmovilización. La mayoría de estas personas nunca fueron investigadas", señala Human.
El tema de los "falsos positivos", muy polémico en el último año y medio al develarse casos como el de los once jóvenes desaparecidos en Soacha que fueron ejecutados por militares en Ocaña, el organismo internacional dice que las circunstancias indican que estos asesinatos se realizaron casi de forma sistemática.
"Durante años, el presidente Uribe negó públicamente la existencia del problema, y acusó a los grupos de derechos humanos que denunciaban las ejecuciones de formar parte de una campaña promovida por las guerrillas que estaba destinada a desacreditar a las fuerzas militares (...) Sin embargo, el Presidente Uribe ha continuado afirmando que las ejecuciones no son más que casos aislados", critica Human Rights Watch.
El informe también advierte que los grupos guerilleros siguen atacando a la población civil. "Tanto las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) siguen cometiendo abusos contra civiles. Las FARC, en particular, se ven involucradas frecuentemente en masacres, asesinatos, amenazas y reclutamiento de niños para el combate", dice el informe.
Por último, la HRW destaca la ineficiencia de la justicia en los casos de sindicalistas asesinados, la insuficiencia de los programas de protección a los defensores de derechos humanos y los informes sobre ataques a la población Lgtb.

25 de enero de 2010
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la historia detrás del pacto de ralito


El 23 de julio de 2001 políticos de la Costa Caribe se reunieron con jefes ’paras’ con la idea de ‘refundar la patria’ y crear un movimiento nacional.
Colombia. Las grabaciones obtenidas por VerdadAbierta.com corresponden a declaraciones y versiones libres de los ex jefes paramilitares Salvatore Mancuso y Ernesto Báez, que fueron recogidas entre 2007 y 2009 por investigadores de la Corte Suprema de Justicia y fiscales.
Estos audios revelan detalles que precedieron la reunión en Ralito, entre éstos, la forma cómo Mancuso convocó a cientos de políticos de la Costa en la finca de Salomón Feris Chadid, alias ’08’, en 2001 y cómo ’paras’ y políticos llegaron a firmar un documento de manera libre y espontánea. Contrario a la defensa de varios de los firmantes del Pacto, que han sido procesados e investigados por sus nexos con paras, quienes argumentaron que lo hicieron amenazados, Mancuso asegura que durante la reunión sí leyó el "Pacto" que dejaba constancia de la alianza entre dirigentes regionales y jefes paramilitares para consolidar un movimiento político a escala nacional.
Tal vez lo más revelador de estas grabaciones inéditas es que en 2003, cuando ocurrió la reunión en Santa Fe de Ralito, Salvatore Mancuso había empezado a desplazar a Carlos Castaño como jefe de las Auc y en Córdoba nada se hacía sin su consentimiento.
Según la versión de los paramilitares, ellos no tuvieron que ejercer ningún tipo de presión para que los políticos fueran, firmaran y siguieran sus instrucciones y que las Auc vieron a los varios dirigentes de la Costa Caribe como sus socios naturales en el proceso de desmovilización.
Para los paramilitares, lo que buscaban con Ralito era acumular poder político que les permitiera llegar a enfrentar un proceso de negociación, pues sentían que el poder militar ya lo tenían.
Sin embargo, hasta la fecha pocos políticos han aceptado sus nexos con las autodefensas y en esta historia las dos versiones siempre han estado enfrentadas.

El Pacto de Ralito
El 23 de julio de 2001, varias camionetas con vidrios polarizados irrumpieron en las trochas polvorientas de Santa Fe de Ralito.
Los vehículos atravesaron raudos los cinco anillos de seguridad dispuestos por los paramilitares alrededor de la finca de ‘08’. En algún de esos "retenes", las camionetas eran detenidas con el propósito de confirmar quienes eran los ocupantes de los vehículos. Otros llegaron en buses.
Mientras los invitados iban llegando a la finca, Salvatore Mancuso y los otros jefes paramilitares se reunían a pocos kilómetros de distancia en la finca ‘La 06’, en compañía de Jesús Maria López, gobernador de Córdoba, y su sobrino, el ex senador, Juan Manuel López Cabrales. El político intentaba que Mancuso le perdonara la vida, ya que el lo había declarado objetivo militar. Según el paramilitar López se salvó por la intervención de su tío el entonces gobernador Jesús María López. Pero también porque el gobierno amenazó a Mancuso con extraditarlo si le llegaba a pasar algo al entonces senador.
Una vez solucionado el impasse con López, Mancuso se desplazó a la finca de ’08’ para encabezar la reunión. En una casona de palma y al aire libre estaban políticos influyentes como senadores, representantes, caciques y gobernadores mezclados con concejales y alcaldes de pequeñas poblaciones de la costa. La idea del paramilitar era convocar y obtener el apoyo de las "elites regionales" para consolidar un proyecto político que "expresara" los intereses del movimiento de las Auc.
Las invitaciones se extendieron a través del entonces gobernador de Córdoba, Jesús Maria López, a quien Mancuso consideraba como "su segundo padre" y se hicieron a nombre de las Auc semanas antes, y "de ninguna manera" se hizo bajo amenaza.
Los cerca de 100 políticos y funcionarios de Córdoba, Sucre, Bolívar y Magdalena se encontraron cara a cara con jefes paramilitares que ya ejercían control sobre esos departamentos, entre ellos, ‘Don Berna’, Salvatore Mancuso, ‘Diego Vecino’ y ‘Jorge 40’.
Para el ex jefe paramilitar, era más viable incluir a estos políticos tradicionales dentro del proyecto político de los paramilitares, en lugar de intentar lanzar candidatos propios y desconocidos a aspirar a puestos de elección popular. Otro ex paramilitar que aportó su testimonio al proceso fue ’Ernesto Báez’, éste ratificó que la alianza entre ’paras’ y políticos se hizo sin ningún tipo de presión porque se veían como aliados naturales en las zonas controladas por los paras.
"Por el poder, los políticos se aliaban hasta con el diablo", anota Ernesto Báez en una de sus declaraciones ante la Corte Suprema de Justicia. Según el paramilitar, la elección de Eleonora Pineda como congresista fue una demostración de la capacidad de las Auc para posicionar a candidatos propios. No obstante, la alianza con las elites locales seguía siendo la salida más segura y rápida frente a su idea de expansión.
A su llegada, Mancuso instaló oficialmente la reunión y después de unas breves palabras, le dio paso a conferencistas provenientes de universidades extranjeras, para hablar sobre temas como la globalización y conflicto armado.
Mientras los conferencistas hablaban, Mancuso y sus escoltas "pulían" el documento que él mismo había elaborado en días pasados y en el que plasmaba la intención de formalizar una alianza con los políticos locales que tuviera como propósito "refundar la patria", "crear un nuevo pacto social" y "construir una nueva Colombia". Uno de los guardaespaldas de Mancuso elaboró un listado con los participantes más "reconocidos" de la reunión y posteriormente lo agregó a la versión final del documento.
De acuerdo con el ex jefe paramilitar, una vez se agregó esta lista de participantes y terminaron las conferencias, Mancuso hizo lectura del ’Pacto’ frente a todos los asistentes y después lo pasó de mano en mano. Según él, de las casi 100 personas que estuvieron ese día, una tercera parte, la más ‘relevante’ políticamente, firmó el pacto.
Entre los firmantes estaban Salvador Arana (ex gobernador de Sucre, condenado a 40 años de cárcel), Jesús María López (ex gobernador de Córdoba con proceso pendiente), Alfonso Campo Escobar (ex representante por Magdalena condenado a 6 años de prisión),  William Montes (ex senador de Bolívar con proceso archivado), Juan Manuel López Cabrales (ex senador condenado a 74 meses de prisión), Luís Carlos Ordosgoistia (ex representante a la Cámara por Córdoba, absuelto) y Miguel de la Espriella (ex representante a la Cámara por Córdoba condenado a 45 meses de prisión), entre otros.
La existencia del Pacto fue revelada solo a finales de 2006 por el ex senador Miguel de la Espriella, quien después fue condenado a 45 meses de prisión por este hecho. No obstante, en una declaración reciente, la Fiscalía aseguró quien filtró el Pacto fue el mismo Salvatore Mancuso, y que, por presiones y declaraciones de este jefe paramilitar, De la Espriella se vio obligado a confesar su existencia.
El texto del documento se hizo público en enero de 2007. Desde entonces la justicia continúa procesando a los políticos que estuvieron en Ralito y que estamparon su firma sobre el polémico acuerdo.

La Democracia según Ralito
la Fiscalía en una audiencia realizada en 2009 contra varios políticos presentes en Ralito, definió que el Pacto fue la expresión de un "propósito noble con fines perversos" destinado a "refrendar" el acuerdo existente entre políticos de la región que buscaban acceder a cargos de elección pública, y grupos paramilitares en expansión que se plantearon para controlar políticamente las zonas en las que ya delinquían y ejercían algún tipo de dominio.
Para la Fiscalía el Pacto fue la refrendación de la alianza entre la clase política tradicional de varios departamentos de la Costa y los jefes de las AUC que necesitaban traducir su poder territorial y económico en influencia sobre el Congreso para consolidarse como actor político y prepararse ante un eventual proceso de negociación.
Agrega además que la reunión fue la puerta de entrada de los paramilitares a la última fase de su proyecto político. "La rápida expansión del paramilitarismo y de su poder militar se tradujo en un "enorme  poder económico, no sólo gracias al control de las rutas del narcotráfico, sino porque se convirtieron en coadministradores de los recursos públicos.  Una vez consolidado ese poder militar y económico, las Auc iniciaron un proyecto político para infiltrar las instancias del poder público a niveles regionales y para el año 2001 y 2002, proyectándose a otras instituciones del nivel nacional".
Según el ente acusador, el pacto fue usado también por los paramilitares como un jugada clave para obtener beneficios futuros dentro de un eventual proceso de negociación.
Los políticos que asistieron, según la Fiscalía, eran personas que, o bien ya eran colaboradores de los paramilitares, o pretendieron incorporarse al proyecto político de las Auc.  "El acuerdo de Ralito buscaba construir un nuevo orden por fuera de la política de Estado…por esto, era un acuerdo ilegal y generaba riesgo para la seguridad del Estado", afirmó la Fiscalía.
Según el fiscal que llevó uno de los tantos casos contra dirigentes políticos involucrados en el escándalo, todos los asistentes a la reunión conocían el carácter clandestino y confidencial de la reunión puesto que solo después de cinco años de ocurrida fue que se hizo pública y también los temas que acordaron ’paras’ y políticos.
Para Mancuso y Báez, la reunión de ’Ralito’ fue la expresión del proyecto político de las AUC que consistió en aliarse con la clase política de los departamentos de la Costa Caribe para "ganar voz" dentro del Congreso ante un eventual proceso de negociación y de desmovilización.
Según ambos jefes paramilitares, las estrategias para lograr esta "voz" variaron al interior de las AUC. La propuesta de ’Ernesto Báez’,comandante político de las AUC, de sacar una lista propia al Congreso no funcionó. A pesar que algunos jefes paramilitares como él decidieron apoyar nuevas personas en la política, "sectores mayoritarios de las AUC apoyaron a los sectores de la política tradicional".
Para Mancuso, el hecho de conformar una lista única de AUC conduciría al conflicto con los políticos de la región. De esta forma, el objetivo de la mayoría de comandantes de las AUC se concentró en buscar aliados en la clase política tradicional de los diferentes departamentos de la Costa que pudieran expresar los intereses políticos de los grupos paramilitares en el Congreso.
No obstante, la versión de cómo se dio el proceso de elección y apoyo a candidatos para puestos de elección popular diverge en las declaraciones de Mancuso y Báez. Mientras que para Mancuso las poblaciones fueron quienes decidieron los candidatos que las AUC terminaron apoyando, para Báez, fueron los comandantes militares de las AUC quienes ejercieron "actividades políticas", eligiendo candidatos y presionando a las poblaciones para que votaran por ellos.

Los Otros Firmantes
Las últimos hechos relacionados con el Pacto de Ralito sucedieron una audiencia del juicio contra siete políticos de Sucre y Córdoba. La Fiscalía pidió la condena de Jorge Arturo Ospina Vergara, ex alcalde de Sincelejo; Sigifredo Senior Sotomayor, ex alcalde de Tierralta (Córdoba); Víctor Guerra de la Espriella; Jesús María López Gómez, ex gobernador de Córdoba y Jesús María Imbeth Bermúdez, ex representante a la Cámara por Bolívar. 
En marzo de 2008, cuando fueron llamados a juicio los siete políticos, otros ocho procesos adelantados por la Fiscalía contra firmantes del Pacto fueron precluidos.
En ese momento, recuperaron su libertad Álvaro Cabrales, ex diputado conservador de Córdoba, Fredy Sánchez, ex representante a la Cámara por Córdoba, y Marciano Celedón, ex jefe de planeación de Tierralta.
Junto con ellos, fueron archivados los procesos del periodista Antonio Sánchez; Luis José Álvarez; Rodrigo Antonio Burgos, ex senador conservador; Rodolfo Vargas de Lima, funcionario de la alcaldía de Sincelejo; Germán Tiberio Ortiz, asesor de la alcaldía de San Antero y Luís Felipe Goenaga Rodríguez, funcionario de la alcaldía de Ovejas.
La Fiscalía argumentó que la decisión se tomó en base de un concepto de la Corte Suprema de Justicia que señaló que la sola firma del pacto no constituía un delito.
De igual forma, en agosto de 2008, William Montes, ex senador del Partido Conservador, fue puesto en libertad por un juez del circuito Especializado de Bogotá quien estimó que el político no había incurrido en ninguna conducta delictiva. 
No obstante, por la firma del Pacto, la justicia dictó sentencias contra "aquellos que se beneficiaron de la firma". Los políticos condenados son: Alfonso Campo Escobar, ex representante liberado en febrero pasado luego de cumplir las tres quintas partes de su condena; Miguel de la Espriella, ex representante por Córdoba condenado a 45 meses; el ex senador Juan Manuel López Cabrales, condenado a seis años de prisión; el ex representante Reginaldo Montes, condenado también a seis años; y Eleonora Pineda, ex representante a la Cámara, condenada a siete años. 
Salvador Arana, ex gobernador de Sucre, es juzgado por su participación en el homicidio del ex alcalde de El Roble, Sucre, Eudaldo Díaz. En noviembre de 2007, la investigación contra el ex representante José de los Santos Negrete fue precluida por la Corte Suprema de Justicia al no encontrar pruebas sobre el beneficio que éste obtuvo por la firma del Pacto.
En Córdoba, después del destape de la ’parapolítica’, Córdoba se ha quedado con un solo senador, otros cinco renunciaron a sus curules.
Mario Salomón Náder, del Partido Liberal, conserva aún su silla en el Senado, mientras que Juan Manuel López, del Partido Liberal; Reginaldo Montes, de Cambio Radical; Miguel Alfonso De la Espriella, del desaparecido Colombia Democrática; Zulema Jattin, de la U y Julio Manzur del Conservador, dejaron sus cargos por las investigaciones adelantadas por la Corte Suprema de Justicia.

20 de enero de 2010
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paramilitares controlan el chocó


Denuncian control de paramilitares al comercio en Chocó. Habitantes del departamento son víctimas de amenazas, vacunas y homicidios. El riesgo que corren es alto, según defensores de derechos humanos.
Colombia. Hombres con armas largas y cortas, portando radios de comunicación y a veces vestidos con camuflado, transitan actualmente por los municipios chocoanos de Riosucio, Carmen del Darién y Belén de Bajirá.
Estos municipios tienen suelos aptos para cultivar palma africana, frutas y verduras. Son ricos en árboles maderables, en minería y cuentan con llanuras atractivas para criar ganado.
Allí, estos hombres armados deciden quién puede transportarse por tierra o por el río Atrato y por cuáles municipios, qué se puede cultivar, cuánta madera explotar y qué cantidad de alimentos puede llevar la gente. La violencia, las amenazas y las que llaman ‘muertes ejemplarizantes’ son la manera como hacen que les obedezcan, según denuncias conocidas por Semana.com.
En octubre del año pasado, este medio hizo un recorrido por varios municipios chocoanos investigando cómo se está haciendo la explotación de la madera. El hallazgo fue que el modelo como se está manejando el negocio es el mismo que había impuesto el paramilitar Fredy Rendón Herrera, alias ‘el Alemán’, y su bloque, el Élmer Cárdenas, que asoló esa región entre 1995 y 2006.
Sin embargo, en ese momento, ninguna autoridad confirmó quiénes eran los que estaban controlando este comercio.
Pero nuevos testimonios y documentos de instituciones del Estado confirman que personas que se identifican como integrantes de grupos paramilitares son quienes aún están imponiéndose a las malas.
Después de tantos años azotados por esta organización, los habitantes conocieron bien a sus victimarios. Hoy, denuncian que muchos de quienes conformaban el desmovilizado bloque de ‘el Alemán’ son los que están atemorizándolos. La diferencia es que ahora adoptaron las "franquicias" de las Águilas Negras y las Autodefensas Gaitanistas, pero, según las descripciones, tienen la misma vocación de las Autodefensas Unidas de Colombia.

Relanzamiento
Ya llevan bastante tiempo operando. Desde el 27 de octubre de 2008, un panfleto firmado por las Autodefensas Gaitanistas anunció su aparición mediante una estrategia de clandestinidad.
Desde entonces, se instalaron hombres vestidos de civil en los territorios de propiedad de afrocolombianos e indígenas para vigilar los movimientos de los líderes, básicamente, y evitar cualquier intento de organización de la gente.
Los indígenas y la gente negra tienen el amparo de la Ley 70 de 1993, que dice que ellos son los únicos dueños del territorio donde han vivido desde siempre y de las riquezas que existan allí. O sea, muy buena parte de las tierras chocoanas es de sus habitantes. Para ejercer sus derechos, ellos deben crear organizaciones y reclamar los títulos de las tierras. Al parecer, eso es lo que quieren evitar los grupos armados a sangre y fuego.
Con el paso del tiempo, los paramilitares salieron de su supuesta clandestinidad. Decidieron hacer presencia armada y más visible para controlar el territorio y poder ordenar qué sembrar, dónde criar ganado, y para que la gente les obedecieran. Y así lo están haciendo, según consta en documentos oficiales conocidos por Semana.com. Quienes dan las órdenes son mandos medios que hicieron parte de la estructura de alias ’el Alemán’. La misma gente los ha identificado.
Con su presencia, controlan el comercio, la compra y venta de madera, de combustibles, de alimentos y el transporte en retenes ilegales. Cobran vacunas por todo. En zonas donde hay intereses de empresas para explotar minerales, sembrar cultivos como la palma o criar ganado, intimidan a los líderes para que negocien las tierra. Por tenerlos tan cerca, a la gente le da miedo denunciarlos ante las autoridades judiciales y la fuerza pública. Pero no se quedan callados. Han hecho que sus quejas se conozcan.
Semana.com conoció del caso puntual de un retén instalado en la entrada del municipio de Cacarica. Cualquier chalupa o lancha que pasara por allí, debía detenerse ante el llamado de los paramilitares. Les cobraban 200 mil pesos a los conductores por cada ingreso o salida. A los pasajeros, les ponían un límite de alimentos que podían portar y el resto, lo decomisaban. A los pescadores les cobraban seis galones de gasolina para dejarlos hacer su trabajo.
Que los paramilitares sigan operando no es una situación que no estuviera prevista. Esta región fue tomada como retaguardia de los frentes 34 y 57 de las Farc desde la década de los 80. Para los 90, llegó el bloque Élmer Cárdenas a disputarse el territorio hasta que pudo controlar las cabeceras municipales y la guerrilla siguió imperando en las zonas rurales.
En esta disputa, se presentaron actos violentos, muertes con sevicia, decapitaciones, desapariciones, descuartizamientos, violaciones a las mujeres y cualquier tipo de violencia imaginable. Finalmente, los hombres de ‘el Alemán’ se quedaron con el dominio del comercio y de las actividades cotidianas de la gente. Para ellos, perder este poder sería un despropósito.
Fuentes que han seguido de cerca la presencia de los grupos ilegales en este departamento cuentan que ‘el Alemán’, cuando se desmovilizó, dejó fichas claves en algunos lugares estratégicos. Hoy se sabe que estas personas han estado allí siempre y ahora están intensificando su actuar violento.
Las Farc, por su parte, reaccionan con más actos de guerra y quienes están pagando las consecuencias son los civiles. Las atroces escenas que se vivieron hace una década están empezando a repetirse.

Cronología del Terror
En los dos últimos meses han sido asesinados cuatro líderes en Chocó. Comenzando este año, fue muerto Argénito Díaz, un líder afrocolombiano de dos territorios conocidos como Jiguamiandó y Curbaradó.
El 17 de diciembre pasado, fueron muertos Manuel Moya, Graciano Blandón y Yaír, su hijo. Al parecer, los mataron guerrilleros del frente 57 de las Farc.
El 27 de agosto de 2009, fue muerto Benjamín Gómez, que estaba protegido por medidas provisionales de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Un pescador de 39 años conocido como ‘Chemita’ fue asesinado en Cacarica, posiblemente, por paramilitares, el 5 de julio del año pasado.
En enero de 2009, un hombre fue muerto con arma blanca en el corregimiento Brisas, en Carmen del Darién. Parece que los responsables también son paramilitares. Dos semanas después, la gente vio pasar un cadáver flotando por el río Curbaradó.
Walberto Hoyos fue asesinado el 14 de octubre de 2008. Este líder venía encabezando procesos jurídicos para recuperar tierras de las que habían sido desplazadas varias personas en Curbaradó y Jiguamiandó.
Un mes antes, había sido decapitado un campesino en Brisas después de haber denunciado varias veces ante la fuerza pública la presencia de los paramilitares.
Estas muertes son calificadas como ‘ejemplarizantes’. Es decir, mediante estas atrocidades, los grupos armados buscan generar miedo y hacer que la gente les obedezca a las malas.
Las Farc también están allí con su estrategia de sembrar minas. Como consecuencia, John Edison Quinto, un joven de 18 años, murió el 27 de marzo del año pasado después de pisar un artefacto. Cuatro muchachos que estaban con él quedaron heridos.

Ante la Justicia
De toda esta violencia que está ocurriendo en Chocó, no hay que perder de vista que cuando los paramilitares actuaban en el bloque Elmer Cárdenas, muchos empresarios, posiblemente, se beneficiaron.
La fiscalía está investigando a 23 compañías palmicultoras por haber ocupado tierras de desplazados para sembrar sus cultivos. La justicia está intentando establecer si estas empresas promovieron los desplazamientos para quedarse con las tierras de Curbaradó y Jiguamiandó.
El pasado 9 de diciembre, el Tribunal Contencioso Administrativo de Chocó falló una tutela a favor de los campesinos de esos territorios ordenándoles a los empresarios que les entregaran las tierras a los afrocolombianos. Los procesos jurídicos han sido largos y mientras se realizan, no han parado las denuncias de intimidaciones por los paramilitares.
Todo lo que está pasando en Chocó ya lo saben los ministerios de Defensa y del Interior, el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, la Policía, la Fiscalía, la Procuraduría, Acción Social, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, los gobiernos locales y la gobernación.
De suerte que con el paso del tiempo, nadie podrá decir que las atrocidades ocurrieron en silencio y sin que nadie lo notara. Están advertidos de que la guerra por la riqueza del Chocó no ha terminado y, al contrario, está tomando fuerza.

20 de enero de 2010
©semana
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