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uribe y subalternos en apuros


El ex presidente y ex funcionarios investigados por corrupción. En la última semana, dos hombres de confianza del ex mandatario colombiano fueron enviados a la cárcel. Supuesta compra de votos para la reelección y escuchas ilegales a políticos y jueces forman parte de las causas contra el uribismo.
[Katalina Vásquez Guzmán] Medellín, Colombia. En la última semana, dos hombres de confianza de Álvaro Uribe, ex presidente colombiano, fueron enviados a la cárcel. Ambos, así como el mandatario mismo, están siendo investigados por su supuesta responsabilidad en grosos actos de corrupción. Se trata de su secretario presidencial, el abogado Bernardo Moreno; y de quien fuera su candidato para reemplazarlo en la presidencia, Andrés Felipe Arias, también conocido como Uribito. Los últimos días, a punto de encarar los procesos judiciales en su contra, éstos la pasaron entre clubes, tribunales, cárceles y pasillos, intentando convencer de su inocencia. "Obstruyendo la Justicia", concluyeron un par de jueces que decidieron detener a los dos altos ejecutivos incluso antes de que se los juzgue, lo que ha sido motivo de controversia nacional los últimos días.
Se aclaró pues, según acusó la fiscalía y aceptaron los jueces, que, en libertad, los dos uribitos estarían acomodando, quizá comprando y manipulando testimonios que los desfavorecen, como el de Jorge Lagos –ex director del DAS (servicio secreto) e importante testigo en el caso de escuchas ilegales–, quien denunció que Moreno le pidió a su abogado considerar versiones que lo salpican. Quizás hoy, si otro juez está de buen humor y autoriza su traslado, Bernardo y Andrés compartan cuarto en la guarnición militar donde ya está el segundo, que se negó a ser huésped de La Picota. Sus abogados alegan que allí, como preso, no estaría seguro. Sin embargo, en los últimos dos meses, Arias visitó el penal en diez ocasiones, incluso días no autorizados, por lo que pudo "influir para inducir a los otros coimputados" a que se oculte la verdad, según argumentó el magistrado Orlando Fierro Perdomo. "Clientelismo judicial", dicen cerca de Uribe para esquivar ese halo criminal que los envuelve ahora que la Fiscalía comenzó a acusar por cuanto escándalo se descubrió durante los ocho años de gobierno de Uribe: corrupción para conseguir la reelección, para entregar subsidios a campesinos, para perseguir a la oposición, la prensa y la Justicia misma.
Ahora, "una injusticia", dice el mismo ex mandatario cuya popularidad, aunque sigue siendo alta (60 por ciento), va en picada desde que llegó al cargo de fiscal general de la nación la abogada liberal y protestante Viviane Morales Hoyos. Desde hace unas semanas, cuando la experimentada ex congresista comenzó a acusar a los muchachos de Uribe y a pedir su detención, el país está que arde. No, por favor no; se niega a aceptarlo el ex mandatario, acusando a Colombia de tierra desagradecida y lanzando otro quejido molestón. "Profundamente adolorido por la medida de aseguramiento contra Bernardo Moreno, expreso que es inaceptable que se prive de la libertad a un ciudadano al acusarlo de obstruir la Justicia por el hecho de defender su honra", explicó en un comunicado Álvaro Uribe Vélez la tarde de este 30 de julio, cuando el encarcelamiento de su mano derecha le partió el corazón, ya herido desde el martes 27, al ser también apresado su ex ministro Andrés Felipe. "Algunos aplauden la cárcel de Arias y tapan, tapan y tapan el clientelismo judicial que politiza la Justicia", afirmó en su cuenta de Twitter. Arias está acusado de celebración de contratos sin el lleno de requisitos legales y peculado por apropiación a favor de terceros por haber entregado subsidios del programa Agro Ingreso Seguro –creado para que campesinos pobres reactivaran la agricultura– a grandes terratenientes, políticos, modelos y empresarios que financiaron la campaña presidencial de Uribe.
Moreno está siendo judicializado por las escuchas ilegales a magistrados, opositores, periodistas, jueces y otros que andaban revelando o investigando los nexos de parlamentarios, también uribistas, con paras y mafiosos. A Moreno se lo acusa de concierto para delinquir, interceptación ilícita de comunicaciones, abuso de autoridad y falsedad en documento privado. Sabas Pretel, también ministro de Uribe y actual embajador en Italia, también es investigado por supuesta compra de votos de congresistas a favor de la reelección presidencial. "Frutos prodridos o huevitos podridos de ocho años de uribismo", diría el columnista Antonio Caballero, quien asegura que la huella de Uribe en Colombia es la admiración y el orgullo por la inmoralidad.
2 de agosto de 2011
1 de agosto de 2011
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bernardo moreno, a la cárcel


La juez Marlene Orjuela consideró que el exsecretario general de la Presidencia -durante la administración Uribe- podría obstruir a la justicia y por lo tanto deberá ser puesto en prisión preventiva mientras avanza su juicio por el caso de las ’chuzadas’. Desde Neiva, el expresidente Uribe lo defendió.
Colombia. Solo hasta el lunes se conocerá el sitio de reclusión del alto exfuncionario de la Casa de Nariño, Bernardo Moreno, quien deberá ir a la cárcel mientras se adelanta el juicio en su contra por el caso de las ‘chuzadas’ del DAS, según determinó este sábado por la juez del Tribunal Superior de Bogotá, Marlene Orjuela, por considerar que puede obstruir a la justicia en el referido proceso.
Moreno permanecerá en las instalaciones CTI de Bogotá, mientras el próximo lunes el Inpec define oficialmente su sitio de reclusión. Entre las opciones que se barajan, por motivos de seguridad y por solicitud del director de la institución carcelaria, general Gustavo Ricaurte, están la Escuela de Caballería, la Escuela de Infantería o la Escuela de Posgrados de la Policía Nacional.
La jueza Orjuela había argumentado en la noche del viernes que requería de algunas horas para valorar la prueba allegada por los defensores de las víctimas y avalada por la fiscal general Viviane Morales, así como también los argumentos para controvertirla por parte de la defensa de Moreno, en cabeza del abogado Jaime Granados.
Este sábado, durante la lectura de las consideraciones, la juez Orjuela acogió la argumentación de las víctimas y la prueba consistente en la declaración del capitán Jorge Alberto Lagos, exsubdirector de contrainteligencia del DAS, en la que reconoció que su antiguo abogado Rafael Martínez se reunió en mayo del 2009 con Moreno.
En dichos encuentros, según la prueba, el exsecretario general de la Presidencia de la República -en la administración Uribe- le habría pedido al abogado Martínez que su defendido, el capitán Lagos, no declarara en su contra. Así mismo, le habría solicitado decir que Moreno no tenía nada que ver en el escándalo de las escuchas ilegales.
Sobre este particular, el abogado Granados no desmintió que hubieran ocurrido las reuniones, pero expresó que el único interés era buscar aclarar una información que había salido en un noticiero de televisión y que por lo tanto nunca se intentó cambiar la versión del testigo o persuadirlo para negarla.
El jurista agregó que, además, esas reuniones tuvieron lugar hace dos años por lo que resultaría difícil determinar que su defendido tiene alguna intención de obstaculizar a la justicia.
El abogado defensor además pidió a la jueza la nulidad de la audiencia por violación al debido proceso de su defendido, al haber vulnerado su derecho al principio de favorabilidad.
También, porque según él, solo es posible que las víctimas pidan medida de aseguramiento cuando la Fiscalía no lo ha hecho. Y en este caso, el ente acusador, en audiencias del pasado mes de mayo, lo hizo.
Sin embargo, la decisión de la magistrada fue clara: Bernardo Moreno debe ser cobijado con medida de aseguramiento.
A Moreno le fueron imputados el pasado 18 de mayo cargos por concierto para delinquir, violación ilícita de comunicaciones y abuso de función pública ante el magistrado Luis Fernando Ramírez, del Tribunal Superior de Bogotá, quien en su momento se negó a aceptar la petición de la fiscal Morales de enviar a Moreno a la cárcel.
Sobre los delitos imputados a Moreno, la fiscal Viviane Morales explicó:
 
- Concierto para delinquir agravado: Para la Fiscalía, Bernardo Moreno organizó acciones con el fin de cometer delitos en contra de magistrados, periodistas y congresistas de oposición.

- Violación ilícita de comunicaciones: Dijo la Fiscal, que Moreno impartió la orden de obtener información sobre las víctimas que ya se conocen, así como la grabación de sesiones de la Corte Suprema de Justicia, todas operaciones de inteligencia ilegales.

- Abuso de función pública: Para la Fiscal, Bernardo Moreno tenía interés por obtener información de magistrados, un interés -dijo- que no tenía nada que ver con sus funciones.

Fiscalía Reiteró Petición de Medida de Aseguramiento
Dentro de la audiencia que se adelantó este viernes, la Fiscalía reiteró la solicitud de cobijar con medida de aseguramiento a Moreno, que ya había hecho el pasado 18 de mayo.
Sobre el testimonio presentado esta vez como prueba, la fiscal Morales aseguró que antes de ser revelado por las víctimas no lo conocían, pero que una vez se supo de este empezaron a investigar.
Aseguró que a través de una inspección al club El Nogal, en donde se dio una de esas reuniones, y de entrevistas, incluida la del mismo Lagos, había evidencia de la realización de dichos encuentros.
La fiscal Morales aseguró que la inspección "arrojó como resultado que efectivamente hay evidencia documental que demuestra que el día 15 de mayo de 2009 se llevó a cabo una reunión en el salón reservado Oslo, en el piso 9 de ese club".
A ella asistieron, señaló, "el acusado Bernardo Moreno y el abogado Rafael Martínez, a esa reunión también asistieron, Gabriel Martínez Reyes Copelo e Iván Guillermo Lizcano Ortiz, personas que al parecer eran altos directivos del Canal RCN".
Se refirió también a una reciente declaración de Lagos en la que él aseguró que se enteró de las reuniones por información que le entregó quien era su abogado, Rafael Martínez.
Lagos dijo que logró comprobar con su entonces defensor que sí hubo tales encuentros y que uno de ellos fue organizado presuntamente por un exfuncionario de la Fiscalía General de la Nación.
Justamente la fiscal Viviane Morales anunció que se compulsarán copias para que sean investigados el abogado Rafael Martínez y Álvaro Amaya, el exfuncionario de la Fiscalía, al parecer involucrado en los encuentros en los que Bernardo Moreno supuestamente intentó convencer al capitán Lagos de que negara su participación en el escándalo de las ‘chuzadas’ del DAS.

Uribe: "Profundamente Adolorido"
El expresidente Álvaro Uribe, de quien Moreno fue secretario general, se manifestó "profundamente adolorido" por la decisión de detención preventiva impuesta por la juez Orjuela, así como declaró que es "inaceptable" que se le prive de su libertad "por el hecho de defender su honra", en relación con la reunión que el exfuncionario sostuvo con altos directivos del Canal RCN.
Para el exmandatario, la medida de aseguramiento "interpreta que la reunión fue para obstruir la justicia", pero a la vez "ignora la independencia del medio" e "ignora que nuestro Gobierno no tuvo participación en medios".
"Me duele la decisión por Bernardo Moreno y por el maltrato al ordenamiento jurídico y la derogatoria de principios como la presunciones de inocencia y buena fe", puntualizó Uribe.

El texto del comunicado es el siguiente:
 
Profundamente adolorido por la medida de aseguramiento contra Bernardo Moreno, expreso que es inaceptable que se prive de la libertad a un ciudadano al acusarlo de obstruir la justicia por el hecho de defender su honra.
Bernardo Moreno se reunió en el Club el Nogal con un alto directivo de RCN tv y un ejecutivo de la organización empresarial para aclarar una versión periodística que afectaba su honra. A la reunión acudió un abogado de exfuncionario del DAS que habría sido la fuente de la noticia, quien desmintió la versión y RCN rectificó.
La medida de aseguramiento interpreta que la reunión fue para obstruir la justicia, ignora la independencia del medio de comunicación, ignora que nuestro Gobierno no tuvo participación en medios, que como Presidente jamás llamé a un director de medio para rectificar o presionar sobre editoriales u opiniones. La medida de aseguramiento presume la mala fe de Bernardo Moreno no obstante carecer del elemento probatorio, y considera que tiene poder como ex Secretario General de la Presidencia para obstruir la justicia.
Me duele la decisión por Bernardo Moreno y por el maltrato al ordenamiento jurídico y la derogatoria de principios como la presunciones de inocencia y buena fe.
31 de julio de 2011
30 de julio de 2011
©semana

cómo fue la masacre de barragán


Inician versiones libres para reconstruir cómo fue la masacre de Barragán.
Colombia. La Fiscalía de Justicia y Paz citó a 42 exparamilitares del Bloque Calima para que confiesen cómo fueron los hechos en los que murieron 12 personas tras la incursión que realizaron el 18 de diciembre de 2000 en la zona rural de Tuluá.
En esa fecha un numeroso grupo de paramilitares ingresó al corregimiento de Barragán y tuvieron un prolongado combate con la guerrilla. Además de las muertes, ese enfrentamiento produjo cientos de desplazamientos y los miembros del Bloque Calima saquearon las viviendas de ese corregimiento y veredas aledañas.
Para darles respuesta a las víctimas de ese ataque de las Auc en el Valle del Cauca, la Fiscalía realizará hasta el próximo viernes la versión libre colectiva en Cali y transmitirá en vivo la diligencia al auditorio de la Alcaldía de Tuluá.
En el día de ayer la Fiscalía 53 de Justicia y Paz instaló la audiencia e inició formalmente el proceso en las versiones libres de dos postulados que no habían comparecido ante el sistema de justicia transicional.
En la pasada audiencia Sigifredo Osorio Ramírez y Huberley Vásquez Velázquez juraron acogerse al proceso de Justicia y Paz y respondieron un cuestionario de generalidades sobre su entrada al grupo paramilitar, los sitios en los que delinquieron, la estructura del grupo y casos de secuestrados, desaparecidos y menores reclutados.
Dentro de los postulados que están siendo versionados por la masacre de Barragán se encuentran Elkin Casarrubia Posada, alias ’El Cura’, exjefe militar del Bloque Calima y segundo al mando; Jair Alexander Muñoz Borja, alias ’Sisas’, exjefe de varios frentes del Bloque; Juan Mauricio Aristizábal, alias ’El Fino’, exjefe financiero del Bloque, varios patrulleros y algunos mandos medios del desmovilizado grupo paramilitar.
En los próximos días la Fiscalía documentará cuáles fueron los motivos de los paramilitares para atacar el corregimiento de Barragán, cómo planearon los hechos, cuáles fueron los recursos que utilizaron, cuál fue el saldo de víctimas y le dará voz a las víctimas para que confronten a sus victimarios.
30 de julio de 2011
26 de julio de 2011
©verdad abierta

nueva acusación contra mancuso


Medida a Mancuso por masacre de seis personas en Ovejas. La Fiscalía dictó medida de aseguramiento a Salvatore Mancuso por la masacre de seis personas en Pijiguay, en el municipio de Ovejas, Sucre, en 1997.
Colombia. Un fiscal de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y DIH profirió medida de aseguramiento, detención preventiva sin beneficio de excarcelación, en contra del exjefe paramilitar Salvatore Mancuso Gómez, alias ’el Mono’ Mancuso, por el asesinato de seis personas en el corregimiento Pijiguay, jurisdicción del municipio de Ovejas (Sucre).
Según la investigación, el 6 de septiembre de 1997 un grupo de paramilitares incursionó en ese corregimiento y dio muerte asesinó al inspector local, Ever Julio Olivera Viloria, a los campesinos William Miguel Sequea López, Rodrigo Echávez Donado, Freddy Antonio Mercado Yepes y José Ignacio Yepes Dávila, y a la comerciante Enith del Rosario Viloria, a quien le quemaron su casa. Las víctimas fueron señaladas de ser auxiliadores de la guerrilla del Eln.
Mancuso Gómez, extraditado a Estado Unidos, fue asegurado por los delitos de homicidio en persona protegida, terrorismo e incendio.
30 de julio de 2011
26 de julio de 2011
©fiscalía
vía verdad abierta

condenan a políticos con nexos


Condenados los aliados políticos del Élmer Cárdenas en Chocó. Nueve años de cárcel tendrán que pagar los ex congresistas chocoanos Edgar Ulises Torres y Odín Sánchez por aliarse con paramilitares del Bloque Élmer Cárdenas, para llegar al Congreso de la República.
Colombia. Dos nuevas condenas por parapolítica emitió la Corte Suprema de Justicia. Se trata de los ex representantes a la cámara por el Chocó, Edgar Ulises Torres y Odín Sánchez, a quienes el Alto Tribunal halló culpables de concertar con paramilitares del Bloque Élmer Cárdenas al mando de Freddy Rendón Herrera alias ‘El Alemán’ para mantenerse en el Congreso.
En la decisión,la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia condenó a los políticos chocoanos a pagar 108 meses de prisión y a una multa de más de 5.890 millones de pesos. Igualmente, los inhabilitó para ejercer cargos públicos por el tiempo de su condena.
Precisamente, la Corte dio plena credibilidad a las declaraciones del ‘El Alemán’. Fueron estas, el punto de partido para que el Alto Tribunal comprobara que, tanto Torres como Sánchez, se beneficiaron políticamente del grupo armado.
Aunque en varias ocasiones ‘El Alemán ‘habló de los nexos del Bloque Élmer Cárdenas con políticos, e incluso en el 2009 entregó a la Corte Suprema una lista de políticos patrocinados los paramilitares, fue en marzo de 2011, en el juicio contra los ex congresistas cuando dio detalles de esas relaciones.
En esa oportunidad, el exjefe paramilitar dijo a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, que apoyó política y financieramente a Torres y Sánchez en las elecciones de 2002.
"El Bloque Élmer Cárdenas apoyó campañas políticas en el departamento del Chocó, la de Odín Sánchez, la de Édgar Ulises Torres y la de un señor Córdoba" dijo ‘El Alemán’.
En su declaración, ‘El Alemán’ dijo que había entregado a Torres 100 millones de pesos para su campaña al congreso en el año 2002 y que Odín le había pedido prestado dinero porque estaba en una mala situación económica, por eso le había dado cincuenta millones de pesos.
Durante el juicio a los ex congresistas, como ha sido usual en otros juicios, se presentaron denuncias sobre ofrecimiento de dineros a desmovilizados llamados a testificar en el caso. En ese sentido, ‘El Alemán’ manifestó que a un grupo desmovilizados del bloque Élmer Cárdenas, entre ellos alias ‘Mauricio’, alias‘ El Canoso’, Catalino Seguro, alias ‘Nando’, ‘Asprilla’, Darío Mendoza Caravaggio, alias ‘Cocacolo’ o ‘El Águila’, estaban siendo presionados para cambiar su testimonio a favor de los ex congresistas.
Pese las acusaciones en contra, Sánchez y Torres siempre negaron cualquier nexo con grupos paramilitares y defendieron los acuerdos electorales que firmaron entre ellos para llegar al Congreso. Ambos ex congresistas rechazaron las acusaciones hechas por el exjefe del Bloque Élmer Cárdenas de las Auc, Freddy Rendón Herrera alias ‘El Alemán’.
Sin embargo, la fuerza de su defensa recaería cuando uno de los integrantes de su lista al congreso, el político Robert Mendoza Ballesteros, se declaró culpable de nexos con paramilitares y se acogiera a sentencia anticipada, por lo que la Corte lo condenó a una pena de tres años en prisión.
Mendoza Ballesteros, quien fue tercero en la lista de Torres en el 2002 y su reemplazo en el Congreso, aseguró que Torres también tuvo alianzas con el grupo paramilitar que delinquió en el Urabá chocoano.
En ese sentido, en la sentencia emitida por el Alto Tribunal, se dio por hecho una reunión de ‘Él Alemán’ con los candidatos del departamento de cara a las elecciones. "Aún antes de que conforme a la voluntad regional, Robert Mendoza Ballesteros se uniera al movimiento político liderado por el congresista Édgar Eulises Torres en el tercer renglón de la lista a la Cámara de Representantes, Fredy Rendón Herrera alias " El Alemán", jefe de las autodefensas del Bloque Élmer Cárdenas, convocó a los principales artífices de ese movimiento regional para trazar pautas de ’ética política’ conforme a la particular visión de una organización que, según su dicho, propició y garantizó la elección regional de Robert Mendoza Ballesteros y su inclusión en la lista del congresista Édgar Eulises Torres, también según él, aliado de las autodefensas", señaló la Corte en la sentencia.
En cuanto a Sánchez, aunque en la primera etapa del juicio reconoció la presencia de grupos paramilitares en el Chocó desde 1998, aseguró que muchos de sus aliados políticos, en vez de coaptados fueron "presionados" por estos grupos armados.
Sobre las declaraciones de ‘El Alemán’, Sánchez negó la existencia de vínculos con fines electorales entre él y el ex jefe paramilitar. "Nunca me ha apoyado Freddy Rendón Herrera… tampoco me he reunido con Ulises Torres y ‘El Alemán’", explicó el ex congresista.

El Acuerdo de Singapur y Otras Reuniones
Según la versión del ‘El Alemán’, para el año 2003, los movimientos políticos de Édgar Ulises Torres y de Odín Sánchez, hicieron un acuerdo que se denominó Singapur, con el fin de apoyar al profesor Julio Ibargüen en su candidatura a la gobernación.
El jefe del Bloque Elmer Cárdenas, dijo que el pacto había estado precedido por una reunión que se realizó en septiembre del 2001, en el corregimiento San Isidro, en una oficina de los paramilitares conocida como La Papaya.
En esta oportunidad, según la versión entregada por ‘El Alemán’, se reunieron el ex jefe del Bloque Elmer, el desmovilizado Carlos Javier Pérez Nieves, y los ex congresistas Torres y Sánchez, para acordar el apoyo político de las Autodefensas a los excongresistas y definir un candidato a la gobernación.
"En esa fecha se dio apoyo económico y logístico a Odín y a Edgar y se trató de lograr una alianza para lanzar un candidato a la Gobernación del Chocó", dijo el ex paramilitar.
‘El Alemán’ dejo en claro que los acusados, con quienes, según él, se reunió con frecuencia, fueron sus amigos. "No es nada personal contra ustedes, solo pienso que si esas reuniones fueron un delito, ustedes deben asumir su responsabilidad, así como nosotros asumimos la nuestra". En este sentido, ’El Alemán’, dijo que ningún político se reunió con el bajo presión."Nadie que fuera a hablar conmigo, fue bajo amenazas".

Recuento del Proceso contra Torres y Sánchez
A mediados de abril de 2009, el Alto Tribunal abrió investigación preliminar contra los ex representantes a la Cámara por sus aparentes vínculos con el Bloque Élmer Cárdenas.
Cuatro meses después, el 31 de agosto, Édgar Eulises Torres fue capturado y Odín Sánchez se entregó a las autoridades, luego de que la Corte dictara orden de captura.
Durante una versión libre ante la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, el exjefe paramilitar Freddy Rendón Herrera, alias ’El Alemán’, dio un listado de 23 políticos que supuestamente hicieron alianzas con los ’paras’, entre los que mencionó a Torres.
Posteriormente, el exjefe del Élmer Cárdenas sostuvo esta versión ante magistrados auxiliares de a Corte, señalando que Torres y Odín Sánchez hicieron parte de su proyecto político en Chocó.
‘El Alemán’ le explicó a la Corte que sí se hicieron alianzas y pactos con varios de los políticos del Chocó para llegar a diferentes cargos públicos, como el Congreso, alcaldías o la Gobernación. El ex jefe paramilitar aseguró que sostuvo numerosas reuniones con políticos de la región que consideraba "amigos de la causa".
Así, en Abril de 2010 llamo a juicio a los ex congresistas para responder por el delito de concierto para delinquir agravado, atiendo además el concepto de la procuraduría que indicaba que en el proceso se reunían los "requisitos sustanciales para calificar la investigación con pliego de cargos".
30 de julio de 2011
26 de julio de 2011
©verdad abierta

operación génesis a la cidh


Fue denunciada ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Colombia. El secretario General de la Corte Interamericana de Derechos Humanos confirmó que a esta entidad llegó la denuncia por la llamada operación Génesis, en la que paramilitares y miembros del ejército realizaron un operativo conjunto supuestamente contra el frente 57 de las Farc.
Por este caso es investigado el general retirado Rito Alejo del Rio quien, según las denuncias de varios desmovilizados, pidió apoyo a Carlos Castaño para realizar una ofensiva contra las Farc en el Chocó.
En una versión libre, Fredy Rendón Herrera alias ’el Alemán’ reconoció que, por orden de Carlos Castaño, varios de sus hombres participaron en operativos conjuntos con el Ejército en el Urabá y Chocó, en complicidad con oficiales al mando de Rito Alejo del Río.
Según ’el Alemán’, la necesidad de los guías fue expresada durante una reunión entre el entonces Jefe de Inteligencia de la Brigada XVII, coronel Jorge Eliécer Plazas Acevedo, y los paramilitares Carlos Ardila, alias ‘Carlos Correa’, Élmer Cárdenas y ‘el Alemán’. En ese encuentro, el oficial les explicó detalles de la operación que se realizarían por tierra y aire, con la participación de los batallones Fuerzas Especiales 1 y Contraguerrillas 35, y que atacarían facciones de las Farc asentadas en los caños Salaquí, Cacarica y Truandó.
"Allí nos habló de los guías y a los pocos días recibimos la orden de Carlos Castaño de proveerlos", le explicó Rendón Herrera a una fiscal de Justicia y Paz durante una audiencia de versión libre realizada en Medellín.
La misión de reclutar los guías le fue encomendada a un experimentado paramilitar llamado Julio Cesar Arce Graciano, alias ‘ZC’, quien seleccionó once hombres y con ellos se presentó a la sede de la Brigada XVII, con sede en Carepa, Antioquia, y se puso a las órdenes del coronel Plazas Acevedo, quien se hacía llamar ‘Don Diego’. Este oficial fue desvinculado del Ejército en agosto de 1999 y hoy es prófugo de la justicia.
Todos los guías fueron incluidos en los equipos de militares que fueron transportados por aire y que viajaron hasta la zona del Salaquí el 24 de febrero de 1997, dando así inicio a la Operación Génesis, que acabaría cuatro días después, luego de intensos bombardeos contra supuestas posiciones de la guerrilla de las Farc, pero que terminó afectando a la población afrodescendiente que habitaba esas zonas y generó un masivo desplazamiento de por lo menos 4.000 personas hacia los municipios de Turbo y Mutatá.
La misión fue autorizada por el entonces comandante de la guarnición militar general Rito Alejo del Río, detenido actualmente por las violaciones a los derechos humanos y sus vínculos con los paramilitares del Urabá antioqueño.
Pero los compromisos con el Jefe de Inteligencia de la Brigada XVII no sólo implicaban el uso de guías paramilitares. De acuerdo con Rendón Herrera, con este oficial también se acordó que las tropas no entorpecieran el avance que llevaban las Accu hacia las mismas zonas donde se estaba realizando la Operación Génesis.
Y es que justo el mismo día que el Ejército comenzó a penetrar la zona, las Accu iniciaron la que ellos llamaron la ‘Operación Cacarica’, una fase de su avance hacia el sur del Urabá chocoano a través del cual se pretendía hacer presencia en un amplio sector de los caños Cacarica, Salaquí, Truandó y Perancho para enfrentar a las Farc y disputarles el territorio.
Rendón Herrera no sólo explicó lo de los guías, sino que admitió que varios de sus hombres y las del Ejército se encontraron en algún punto de la selva y adelantaron operaciones conjuntas, entre ellas el ataque a un campamento guerrillero donde hallaron a dos hombres y a una mujer de origen extranjero que estaban secuestrados. En el intercambio de disparos, murió la mujer y los dos hombres fueron rescatados. "El Ejército presentó ese operativo como un golpe de ellos a las Farc, pero realmente fue una operación conjunta", indicó el ex jefe paramilitar.
La Operación Cacarica comenzó el 23 de febrero y según estableció ‘el Alemán’, finalizó el 5 de marzo. Fue desarrollada por 60 hombres, 40 de ellos integrantes del frente Chocó y 20 más del Arlex Hurtado. Tuvo como base de operaciones la Loma del Cacarica, desde donde comenzaron la incursión hacia los caseríos de la zona.
Una de las primeras acciones criminales de la Operación Cacarica fue el asesinato del campesino Marino López Mena, quien fue decapitado por uno de los paramilitares del Frente Arlex Hurtado, conocido con el alias de ‘Manito’.
Al día siguiente de la llegada a la Loma del Cacarica, el grupo paramilitar se desplazó por la margen izquierda del río Perancho hacia Bijao, buscando llegar a Tamborales, más al sur, pero al llegar al caserío advirtieron la presencia de un reducto de las Farc y hubo un intercambio de disparos, sin que se presentaran muertos o heridos de lado y lado. Luego de varios registros, se instalaron en un cultivo de maíz, armaron un campamento y allí pasaron la noche.
Al amanecer se preparaban para partir hacia las cabeceras de los caseríos de La Balsa y Salaquí cuando observaron que un hombre salió del monte, guardó un paquete al borde del caño, lo atravesó y se dirigió a una pequeña tienda donde compró varias docenas de cigarrillos, entre otras cosas, y se regresó.
Antes de pasar nuevamente el caño fue interceptado por alias ‘Manito’, quien le inquirió por lo que llevaba en la bolsa. Marino respondió que "cigarrillos y otras cosas", y agregó que él solo era un campesino de la zona. Al escuchar eso, el paramilitar lo obligó a coger unos cocos. De acuerdo con la versión que han dado algunos paramilitares, entre ellos ‘el Alemán’, Marino intentó atacar a alias ‘Manito’ con un machete y éste, en su reacción le cercenó la cabeza.
En su versión ante la Unidad de Justicia y Paz, Rendón Herrera desestimó varias denuncias, dos de las cuales indican que la cabeza del labriego le fue mostrada a la comunidad de Bijao como una prueba de lo que les pasaría "si seguían con la guerrilla" y que los paramilitares bajo su mando jugaron fútbol con ella.
"Eso es muy descabellado", dijo Rendón Herrera. "Yo he pedido que se haga un estudio científico del cráneo para establecer si esa versión fue cierta". No obstante, la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, que desde aquellos años ha hecho trabajo social en la región chocoana ha sostenido lo contrario, apelando a testimonios de pobladores de Bijao, quienes han insistido en la crueldad de los paramilitares al momento de asesinar a Marino.
En documentos de esta organización no gubernamental se lee el relato de un sobreviviente: "Uno de los criminales coge una macheta y le corta en el cuerpo. Marino intenta huir, se arroja al río, pero los paramilitares, lo amenazan, ‘si huye, le va peor’. Marino regresa, extiende su brazo izquierdo para salir del agua. Uno de los paramilitares le mocha la cabeza con la macheta. Luego le cortan los brazos en dos, las dos piernas a la altura de las rodillas. Y empiezan a jugar fútbol con su cabeza. Todas y todos lo vimos".
‘El Alemán’ también rechazó cualquier responsabilidad en el desplazamiento de por lo menos 4.000 campesinos de esas selvas hacia los municipios de Turbo y Mutatá, denuncia que también ha sido reiterada por parte de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, quien ha relacionado ese desalojo forzoso con los proyectos productivos que posteriormente se desarrollarían allí alrededor de los cultivos de palma de aceite, ganadería y explotación maderera.
De acuerdo con este ex jefe paramilitar, ese desplazamiento fue organizado por la guerrilla de las Farc luego de conocer las intenciones del Ejército y los paramilitares de penetrar en sus territorios, y tuvo tres objetivos concretos: bloquear la carretera entre Medellín y Urabá a la altura de Mutatá, crear varias comunidades de paz y depurar las comunidades para detectar aquellos que no les eran afectos.
"Ese desplazamiento en el Atrato fue ordenado por el secretariado de las Farc y yo no voy a responder por ello", aseveró Rendón Herrera y dijo que esa versión se la habían corroborado un ex guerrillero del Frente 34 de las Farc detenido en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí y el líder campesino Catalino Segura Moreno, uno de los líderes de las marchas quien, posteriormente, se integró al bloque Elmer Cárdenas de las Accu, grupo con el cual se desmovilizó, encontrándose postulado a los beneficios de la Ley de Justicia y Paz.
Interrogado sobre las frecuencias de los radios de comunicaciones utilizadas para desarrollar la Operación Cacarica, ‘el Alemán’ explicó que utilizaron las frecuencias de la empresa Maderas del Darién, cuya antena repetidora se encontraba en Filo de Cuchillo, y del Ejército, cuya coordinación la hizo el paramilitar Elmer Cárdenas directamente con los militares.
"Inicialmente utilizamos de manera inconsulta las frecuencias de Maderas del Darién, pero ellos nunca cambiaron de frecuencia. A partir de nuestra entrada a Riosucio (Chocó), ellos se convirtieron en uno de nuestros grandes aportantes para la guerra en esa región", reconoció Rendón Herrera.
Dada las dificultades de acceso que ofrece el terreno y las frágiles condiciones de seguridad, los investigadores de la Unidad de Justicia y Paz, encargados de verificar estos hechos, no han podido acceder a esta zona del Urabá chocoano para corroborar lo dicho por Rendón Herrera. Se espera que la justicia durante el proceso seguido contra este ex jefe ’para’ pueda constatar los crímenes cometidos por los hombres bajo su mando y se establezca la verdad.
30 de julio de 2011
29 de julio de 2011
©verdad abierta

pueblos de desaparecidos


Dos municipios del Casanare concentran uno de los eventos de desaparición forzada más aterradores de Colombia. José Monsalve viajó hasta allá en compañía del Comité Internacional de la Cruz Roja.
Colombia. En Recetor un menor enseña las fotos de sus padres desaparecidos, Yadira Carreño y Javier Martínez. Cuando eso yo tenía 6 años. Iba con mi papá a pie —habla un niño de 13— y llegamos a un alto desde donde se ve la escuela. Ahí estaban los señores esos y cogieron a mi papá y al otro señor que también lo habían mandado llamar. Los amarraron de las manos y nos llevaron hasta la escuela (…) Nos metieron en una pieza donde había un señor acostado, con las manos atrás y con una bota (metida) en la boca. El señor echaba sangre. A mi papá lo sacaron de ahí por la tardecita… ?"Al otro día reclamé que dónde estaba mi papá y me dijeron que él después venía. Entonces comencé a llorar y una señora me metió de cabeza a un tanque de agua. Ella era del grupo porque estaba uniformada. Le pidieron el favor a un señor que me trajera (al pueblo). Yo le pregunté al señor que qué eran los tiros que habían sonado (anoche) y me dijo que habían matado una vaca. Llegué donde mi mamá. Ella no estaba tranquila, y al otro día fue a hablar con el jefe de los señores. Yo no sabía nada de los paramilitares. Ahora sé que son actores armados de la violencia que matan a la gente sin ninguna piedad".
En Recetor y Chámeza, dos pequeños pueblos del occidente del Casanare, estas historias están en boca de la mayoría de los habitantes. Todas las familias tienen a alguien del que no se supo más…
"Ese fue el error de ella —cuenta la abuela del niño huérfano de 13 años—, ir el lunes siguiente a hablar con el jefe de esos señores. Se afanó y fue a ver qué pasaba. Dijo que era su marido, que cuál era el problema. Ella tenía como unos 34 años. Ambos eran jóvenes, vivían en unión libre. Ella se fue a hablar por él y se perdió también".
A primera vista, este rincón del Casanare sugiere algo muy parecido al edén. Extensos campos verdes bajo un cielo esplendoroso, aire fresco, ríos claros que corretean entre las veredas, animales pastando y campesinos que levantan el brazo y estiran la sonrisa al paso de los carros ocasionales. Pero tras esta imagen bucólica está uno de los fenómenos de desaparición forzada más aterradores y desconocidos del país.
Entre 2001 y 2004 el departamento fue un inmenso campo de batalla en el que se enfrentaron a muerte las ACC, de Germán Darío Buitrago, alias ’Martín Llanos’, contra el emergente Bloque Centauros al mando de Miguel Arroyave. Casanare es la puerta de entrada a Venezuela, ruta codiciada por los narcos para su operación internacional. También estaban en juego cultivos, laboratorios, jugosas extorsiones a compañías petroleras y miles de hectáreas de tierras riquísimas.
"Cuando Martín Llanos sintió que podía ser desplazado de su territorio, se enloqueció y empezó a ver enemigos por todas partes. Ordenó asesinar y desaparecer por nada, por simple sospecha", explica un periodista que ha seguido de cerca el convulsionado acontecer del departamento.
De esa paranoia fueron víctimas Recetor y Chámeza, dos municipios del piedemonte casanareño separados por media hora de carretera. En tres semanas, entre enero y febrero de 2003, 27 personas fueron desaparecidas en el primero y 33 en el segundo, aunque no hay cifras exactas pues el miedo hizo huir o callar a muchos. Los desaparecidos eran llamados a cumplir una cita arriba, en los campamentos de las ACC y jamás volvían.
El médico Geiner Antonio Munive Rodríguez decidió quedarse con la gente de Recetor al comenzar ese trágico año en que todo el que pudo se desplazó, incluido el alcalde. Mientras cumplía su misión médica vio cómo varios de sus pacientes subían a los campamentos y no volvían. No pudo con tanta indignación. Gestionó una reunión con las autoridades confinadas en Yopal (comandante de brigada, alcalde, gobernador, personero), y cuando el encuentro se desgranaba en temas menores, alzó la voz y exigió hacer algo para impedir que los paramilitares se siguieran llevando a la gente.
El pronunciamiento del doctor Munive fue su sentencia. ’Martín Llanos’, jefe de las ACC lo citó. Muchos le recomendaron no ir; otros le suplicaron averiguar por sus familiares. El doctor decidió asistir. El 27 de febrero tomó la vía que va de Recetor a Chámeza en compañía de Nayro Chaparro, conductor de la ambulancia del pueblo. Ambos están desaparecidos desde entonces.
Los padres del doctor Munive, oriundos del Cesar, a pesar de los riesgos, en los siguientes meses entraron hasta los confines más tenebrosos del Casanare. Encontraron retenes de paramilitares ante los que se presentaron. "Mi esposa, bastante nerviosa, les pidió que le dieran razón de su hijo, que si lo habían matado dijeran dónde estaba el cadáver para recogerlo y traérnoslo, pero uno de ellos le respondió agresivamente: ’Ya le dijimos que no lo tenemos, además si matamos a alguien no tenemos que darle explicaciones’", le dijo Genes Munive, padre del médico, al periódico Vanguardia Liberal en 2006.
De lo que ocurría en los campamentos que los paramilitares levantaron en las montañas entre Recetor y Chámeza, a pocos minutos de estas cabeceras, muy pocas personas pueden dar cuenta. Luz Nelly Alfonso es una de ellas. Estuvo cuatro días secuestrada en el campamento de Alexánder Urbina, alias ’Careloco’ (subalterno de Llanos). Fue hasta allá para acompañar a su esposo, Jesús Antonio Valero.
"Él era constructor y lo citaron. Pensó que como no debía nada no tendría problema. Fuimos y allá nos amarraron y nos vendaron", recuerda Luz Nelly, quien calcula que la encerraron junto a unas quince personas más, mientras que su esposo fue llevado a otro lugar. Fue interrogada bajo amenazas de muerte, tomaron todos sus datos y la agredieron mientras oía gritos en el salón contiguo. Allí vio por última vez a su esposo: "Cuando lo sacaron para interrogarlo, casi no podía hablar y tenía las manos quemadas, estaba amarrado. Vi que lo habían maltratado". Ella cree que la dejaron ir porque alguien verificó que sí tenía en su casa tres hijos menores que estaban completamente solos. "De él no supe más", dice.
Hace un año, ’Careloco’ -hoy detenido-, en un "gesto humanitario", según sus propias palabras, volvió a la zona con una comisión de la Fiscalía para señalar la ubicación de fosas. Algunos habitantes se enteraron y corrieron a preguntarle por el paradero de sus dolientes. "Me dijo que no sabía de mi esposo, que trataría de averiguar", dice desconsolada Luz Nelly.
En esa ocasión ’Careloco’ confesó que años atrás no había sido sincero con la familia del doctor Geiner Munive. Contó que el médico del pueblo había sido asesinado y enterrado en una fosa, y explicó que el cadáver jamás aparecerá porque seis meses después recibió una orden: "Es el único cuerpo que no va a aparecer, porque la orden fue arrojarlo al río Caja", dijo.

La Tragedia del Casanare
El país aún no descifra la tragedia de este departamento. Según los registros de la unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, hay cerca de ochocientos desaparecidos. De acuerdo con el prestigioso grupo de análisis de datos de derechos humanos Benetech, que con un complejo modelo matemático cruzó 11 bases de registro distintas, hay 1.524 desaparecidos documentados y se estima que 1.029 casos más que no fueron reportados, lo que da un total de 2.553 desaparecidos durante el periodo de 1986 y 2007, solo en el departamento del Casanare.
Aunque la Fiscalía ha logrado recuperar 11 cuerpos, que ya han sido identificados y entregados a sus dolientes, la mayoría de las familias siguen esperando la verdad, que por dolorosa que sea es lo único que puede apaciguar sus almas. Aun así, nada augura que esta vaya a llegar pronto, ya que Martín Llanos -hoy prófugo- nunca se desmovilizó y la mayoría de los integrantes de su temido grupo también desaparecieron. Las autoridades han capturado a cerca de cincuenta exintegrantes de las ACC, pero solo siete han logrado ser incluidos en el proceso de Justicia y Paz. Los demás han manifestado su interés en colaborar solo si son admitidos. Ante esto, la gente de Recetor y Chámeza solo espera una respuesta del Estado. Una respuesta que no llega.
30 de julio de 2011
25 de julio de 2011
©semana
vía verdad abierta

cómo llegaron los paras al valle del cauca


Un estudio del grupo de Memoria Histórica de la Univalle reconstruye cómo fue la llegada de los paramilitares a este departamento y la manera en la que la institucionalidad y la sociedad vallecaucana se hicieron de la vista gorda ante esta amenaza.
Colombia. El 31 de julio de 1999, un numeroso grupo de paramilitares se tomó el corregimiento de La Moralia, ubicado en el municipio de Tuluá. En esa fecha se celebraban las fiestas patronales de la Virgen del Carmen, cuando los paramilitares bloquearon las vías de acceso y reunieron a los presentes.
Alias ’El Flaco’, un exguerrillero que fue capturado por los paramilitares en su recorrido hacia La Moralia, señaló a Orlando Urrea y su hija Sandra Patricia, como supuestos auxiliadores de las Farc, por lo que fueron asesinados y se convirtieron en las primeras víctimas de las Autodefensas en el Valle del Cauca.
Además, y como carta de presentación, los paramilitares pintaron grafitis alusivos a las Auc y la lucha antisubversiva.
Doce años después del primer crimen cometido por el Bloque Calima en el Valle del Cauca, el Grupo de Memoria Histórica de la Universidad del Valle, realizó el documento llamado ’De la negación a la vergüenza’, que es un estudio preliminar sobre los hechos y circunstancias que rodearon la llegada de las Auc a este departamento.
Este viernes 29 de junio la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación presentará este estudio en el  Salón Gobernadores de la sede de la Gobernación del Valle a las dos de la tarde.

Los Antecedentes
El informe de este estudio del Grupo de Memoria Histórica de Univalle registra cuáles fueron las situaciones de orden público, económicas y políticas que precedieron la llegada de los grupos paramilitares de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) a la región.
Como antecedentes del arribo de los primeros hombres de las Accu al Valle del Cauca se encuentran el inicio del proceso de paz con las Farc y la instalación de la zona de despeje en San Vicente del Caguán, en el cercano departamento de Caquetá.
Tras esas acciones, el poder de las Farc se empezó a incrementar y, según el documento, ese grupo guerrillero aumentaron su accionar en el Valle del Cauca. "El frente Sexto, al mando de Pablo Catatumbo, controlaba en la práctica todo el corredor montañoso de la Cordillera Central, entre Buga y Sevilla, mientras el frente 30 ejercía cada vez más su poder hacia el Pacífico, en el Puerto de Buenaventura y en el sistema montañoso de los Farallones (Sic)".
Así mismo, en la región también existían otros dos grupos guerrilleros: el Movimiento Jaime Bateman Cayón -una disidencia del M19- y el Ejército de Liberación Nacional (Eln). El primero estaba ubicado en los municipios de Buga, Tuluá y Bugalagrande, "la misma zona en la que harían su ingreso los paramilitares de las Auc", mientras que el segundo estaba en la región de los Farallones, un sistema montañoso estratégico entre Cali y Buenaventura.
La investigación reseña que "para las fuerzas regulares del Ejército y la Policía, la entrada en vigencia de la Zona de Distensión limitaba su capacidad de acción y de reacción", con lo que se dio pie al incremento de poder de los grupos guerrilleros.
Pese a que los aspectos políticos y económicos de la región en 1999 no eran muy alentadores, la lucha contra el narcotráfico invitaba al optimismo. Para ese año los grandes capos del departamento habían muerto o sido capturados, y prueba de ellos era que el Cartel de Cali de los hermanos Rodríguez Orejuela prácticamente estaba desaparecido.
Sin embargo, como lo ha demostrado la historia de la lucha contra el narcotráfico, después de la desaparición de un grupo surgen unos más pequeños para captar su poder.
Para ese entonces las autoridades pasaron a denominarlos micro carteles y entre ellos se encontraba el Cartel del Norte del Valle.
Ese grupo narcotraficante fue uno de los auspiciadores iniciales de los paramilitares en el departamento y "era liderado por las mismas figuras que años antes habían protagonizado una oscura y dantesca página de la historia Colombiana: La Masacre de Trujillo, en la que ejércitos a sueldo del narcotráfico, en alianza con miembros de las fuerzas militares y de Policía del Estado, asesinaron, torturaron y desaparecieron cerca de 350 personas, entre los años de 1988 y 1994 (Sic)".
Finalmente, uno de los hechos que ha sido considerado como uno de los detonantes para el arribo de las tropas paramilitares desde Urabá al Valle del Cauca fue el secuestro masivo que realizó el Eln el 31 de mayo de 1999 en la Iglesia La María de Cali.
Al respecto, el documento señala que "dos meses más tarde, con la conmoción aún intacta, y en medio de este complejo escenario de factores de violencia, el Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia hace su primera incursión militar en el centro del Departamento (Sic)".

¿Crímenes Previos al de La Moralia?
A pesar de que se considera al 31 de julio de 1999 como la fecha del primer crimen de los paramilitares en el Valle del Cauca por su incursión en el corregimiento de La Moralia, el estudio del Grupo de Memoria Histórica de Univalle considera que previo a esa acción ocurrieron tres crímenes atribuibles a las Auc en diferentes regiones del departamento.
La investigación registra documentos, publicaciones de prensa y declaraciones de funcionarios de la época respecto a  "denuncias sobre la presencia paramilitar en varios municipios del Valle, desde Jamundí, en el sur del Departamento, hasta Obando, en el norte, acompañadas de desapariciones, asesinatos selectivos, panfletos y extorsiones, venían presentándose ante las Personerías municipales y ante la Defensoría Regional del Pueblo, como mínimo, desde mediados del mes de junio de 1999 (Sic)".
Uno de los casos que según la publicación podría ser atribuido a los paramilitares del Bloque Calima, previa incursión a La Moralia, es el asesinato de jóvenes en la vereda Platanares de San Pedro, ocurrido antes del 26 de junio. De acuerdo con la reseña de un diario local, "la acción había sido llevada a cabo por un grupo de encapuchados que llegaron hasta la finca en la que laboraban los jóvenes, los tomaron por la fuerza y después los ejecutaron".
Antes del 31 de julio fueron publicados en diferentes municipios panfletos alusivos a las Autodefensas y su lucha antisubversiva. "El pasado fin de semana se conoció en Cali el primer comunicado de ese grupo, al cual las autoridades no dieron credibilidad. Sin embargo, ayer circularon otros panfletos en Jamundí y en el Norte del Valle. Los panfletos advierten que los habitantes que auxilien a la guerrilla tienen tres opciones: abstenerse de colaborar con ella, aislarse de la subversión o abandonar la región mientras persista el conflicto", es el aparte de uno de los artículos -publicado el 27 de julio de 1999- del periódico El País de Cali citados en el informe.  
Otro caso que según el estudio podría corresponder a acciones de los paramilitares previo al 31 de julio, fue la masacre de cuatro personas de una misma familia en el municipio de Dagua, cuando un "comando de hombres fuertemente armados que, con lista en mano, irrumpieron en la vereda La Virgen, del corregimiento El Palomar y se llevaron a sus víctimas por la fuerza". De acuerdo con la reseña a una publicación del periódico El País del 29 de julio, los testigos del hecho señalaron que los responsables eran grupos de autodefensa, pero las autoridades determinaron que la masacre fue de las Farc.

El Papel de la Fuerza Pública
Tras ejemplificar varios casos con publicaciones de prensa escrita y declaraciones de comandantes del Ejército y la Policía regional, la publicación sostiene la tesis de que inicialmente "los máximos representantes de los cuerpos armados del Estado (Policía y Ejército) y quienes orientan con sus palabras el accionar y el espíritu del resto de sus subordinados, asumieron la política oficial de negación y subestimación de los numerosos y gravísimos indicios de actividad delincuencial de las Autodefensas Unidas de Colombia en el Valle".
Como ejemplo, la investigación señala que en el municipio de Jamundí, uno de los más afectados a mediados de 1999 por los panfletos y las amenazas de los paramilitares, el entonces comandante de la Estación de Policía, el capitán Gustavo Ramírez, desestimó la veracidad de esa información y cuando las amenazas se convirtieron en una masacre, se abstuvo de reconocerla.
Así mismo, la publicación registra una declaración publicada por el periódico El País del entonces comandante de la Policía del Valle, el coronel Marino Escobar, quien afirmó el 27 de julio que "los autores de estos panfletos son los mismos grupos guerrilleros que buscan alarmar a la ciudadanía".
También cuestiona el hecho de que las autoridades no hicieran investigaciones y tomara decisiones al respecto por desechar estos indicios al no darles "mucha credibilidad".
Otro hecho que llamó la atención de los investigadores sobre el papel que asumió la fuerza pública durante la incursión inicial de los paramilitares al Valle del Cauca estuvo relacionado con su reacción tras los primeros desplazamientos masivos por los enfrentamientos entre las Auc y la subversión.
"(…) La avalancha de desplazados que empezaba a bajar desde la montaña, a raíz de los enfrentamientos entre miembros de las AUC y el Frente VI de las FARC, no eran suficiente evidencia para las autoridades militares de que un ejército paramilitar estuviera operando en la zona. Bajo la curiosa hipótesis de que la guerrilla combatía consigo misma para despistar a las autoridades, los máximos jefes de la Tercera Brigada se afanaban en desacreditar las versiones de la prensa y los campesinos desplazados, aunque, paradójicamente, anunciaban investigaciones (Sic)", señala el informe, antes de reseñar una entrevista del periódico El País al entonces general Jaime Humberto Cortez Parada, Comandante de la Tercera División, y al entonces Coronel Julio Acosta Garay, Jefe del Estado Mayor de la Tercera Brigada.
En su investigación, el grupo de Memoria Histórica de Univalle cita a partes de dos informes de la Ong internacional Human Rigths Watch que "ofrecen un contexto en el que la posibilidad de una estrategia coordinada entre un sector del Ejército en el centro del Departamento y el grupo de paramilitares que entraba a operar en la región", fuera la causa de la negación de la presencia paramilitar.
Uno de ellos, extractado de una investigación de la Corporación Nuevo Arcoíris, indica que "los informes de Human Rights Watch, por su parte, mencionan pruebas en contra de la Tercera Brigada, a la cual pertenece este batallón (Palacé), la vinculan con la formación del frente Calima de las autodefensas. Se denunció que algunos militares utilizaban sus vacaciones para trabajar con los paramilitares, que existía comunicación por radio y celular entre militares y paramilitares, y que un informante de los paras, apodado Tatabro, frecuentaba el Batallón Palacé de Buga, entre otras imputaciones".
Otro informe de la Ong internacional cuestionó el papel del Gobierno Nacional frente a los presuntos nexos de militares con paramilitares. "Durante su misión a Valle en enero de 2001, Human Rights Watch recibió más información que vinculaba a la III Brigada con la formación y el despliegue del Frente Calima. Además, lejos de tomar acciones decisivas para cortar estos lazos, castigar a los oficiales responsables y arrestar a los líderes paramilitares, el Gobierno colombiano ha hecho muy poco por enfrentarse a este grave problema".

El Papel de las Autoridades Civiles
Tras documentar cómo fueron los meses previos al ingreso de los paramilitares al Valle del Cauca y cómo fue su accionar en los meses de julio y agosto, el Grupo de Memoria Histórica de Univalle considera que "con la excepción del Defensor del Pueblo, Hernando Toro, todas las autoridades del Departamento, desde el Gobernador hasta los personeros parecían cautelosas de contrariar la versión dominante de la Policía y el Ejército", con relación a que en la región no existían grupos de las Autodefensas.
El documento evidencia un rol activo de los medios de comunicación locales en denunciar las amenazas, los panfletos y las acciones de los grupos paramilitares entre finales de julio y principios de agosto. Los investigadores consideran que después de la publicación de una serie de panfletos durante el fin de semana del 23 de julio y los asesinatos en La Moralia, "se hizo más constante la presión de los medios de comunicación sobre las autoridades para que ofrecieran respuesta sobre las denuncias".
Pese al aumento de desplazados que buscaban refugio en los cascos urbanos de Buga y Tuluá en los primeros días de agosto, el informe reseña que las autoridades civiles y militares del departamento, tras una cumbre de seguridad, decidieron seguir negando que las Autodefensas Unidas de Colombia estuvieran operando en territorio vallecaucano.
Luego de contradecir sus declaraciones de días anteriores, el entonces Gobernador encargado del Valle del Cauca, Juan Fernando Bonilla Otoya, reconoció el 6 de agosto que "todo indica que lo que pasó arriba de Tuluá fue una incursión de paramilitares. Infortunadamente para nosotros esta es una tercera fuerza en conflicto, lo que muestra que la guerra se nos metió ya al Valle del Cauca".

El Papel de Narcotráfico
El documento de Memoria Historia contextualiza que el arribo de los paramilitares se dio en medio de una guerra tras la reestructuración del narcotráfico debido a la muerte de los capos Hélmer  ‘Pacho’ Herrera -del Cartel de Cali- y Orlando Henao, alias ’el hombre del Overol’- del Cartel del Norte del Valle-. Dicha guerra, dejó alrededor de cien muertos para finales de 1999.
Los investigadores controvierten las supuestas explicaciones que dio en diferentes escenarios el extraditado jefe paramilitar Éver Veloza, alias ’HH’, sobre el arribo de los paramilitares al Valle del Cauca. Según las declaraciones reseñadas en el documento, el exjefe paramilitar atribuyó esencialmente el ingreso de las Auc a la región a empresarios con familiares secuestrados y dejó de lado a los narcotraficantes.
Uno de las declaraciones que controvierte es que ’HH’ mencionó que las autodefensas recurrieron a los capos del norte de Valle cuando "los "empresarios" (una generalización deliberada que el exjefe paramilitar empieza a utilizar en el 2008) -según él, los reales artífices de la llegada paramilitar al Valle- cesaron de aportar a la causa de la Autodefensa. Una cuestión de necesidad logística y no de convicción ideológica (Sic)".
Una hipótesis que plantea la investigación sobre la llegada de las Auc al Valle del Cauca es que los narcotraficantes patrocinaron su ingreso y por eso no enfrentaron a un "potencial competidor en su territorio".
Otro argumento que utilizan es el siguiente extracto de una investigación de la Corporación Nuevo Arcoíris: "Según la Oficina de Gestión de Paz, ante la gran expansión de la guerrilla, el Cartel del Norte del Valle, en particular el narcotraficante Diego Montoya, habría financiado la llegada de las autodefensas para atacar a la guerrilla, en especial en la zona central. Sin embargo, no se permitió que ingresaran en el norte del departamento, en donde los grupos armados al servicio de estos narcotraficantes tendrían ya un suficiente control territorial y no era notoria la presencia de la guerrilla. Desde la llegada de las autodefensas, es claro que su presencia en ciertas zonas obedece a intereses del narcotráfico".
Así mismo, en el documento se presentan varios ejemplos y situaciones que demostrarían que los paramilitares recibieron desde su llegada al departamento el apoyo de los capos de la región, y no fueron un salvavidas cuando los empresarios dejaron de contribuir a la causa antisubversiva.

El Papel de los Empresarios
El último capítulo del documento está basado en las publicaciones que diferentes medios nacionales y locales han publicado sobre las declaraciones de ’HH’ sobre terceras personas desde 2008 hasta la fecha.
Dichas declaraciones fueron dadas antes fiscales de la Unidad de Justicia y Paz en las versiones libres y ante magistrados de la Corte Suprema de Justicia durante los juicios que ha realizado por parapolítica.
Entre las personas mencionadas se encuentran ganaderos, industriales, políticos y comerciantes de los departamentos de Cauca y Valle del Cauca.
30 de julio de 2011
29 de julio de 2011
©verdad abierta