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masacre de el naya, según la fiscalía


Las fiscalías 17 y 18 de Justicia y Paz lograron documentar cómo fue la masacre del Naya. Es la primera vez que una investigación determina la cantidad de víctimas mientras continúa la reconstrucción de los hechos.
Colombia. Cinco alertas tempranas emitidas por la Defensoría del Pueblo no fueron suficientes para que el Estado evitara que 200 paramilitares incursionaran en abril de 2011 el Alto y Bajo Naya, una región entre el norte del Valle y el sur del Cauca, que desde el siglo XVII fue poblada por etnias indígenas y grupos de afrocolombianos dedicados a la agricultura y a la explotación aurífera.
Hace once años esta población, asentada en una extensión de 170 mil hectáreas, vivió la Semana Santa más cruenta en cuatro siglos. Vieron cómo el Bloque Calima a cargo de Hébert Veloza alias ‘H.H.’, extraditado a Estados Unidos en marzo de 2009, asesinó a 24 personas y desplazó a 3.823 personas.
La Unidad de Justicia y Paz aclaró que estas son las víctimas hasta el momento documentadas "porque las investigaciones pueden confirmar más adelante si fueron más".
Durante una audiencia de legalización de cargos contra alias ‘H.H.’, que se transmitió en directo en conexión con Nueva York y Bogotá hacia Popayán, en Cauca, cinco representantes de los poblados del Naya escucharon la reconstrucción que hizo la Fiscalía sobre la masacre.

Alertas Sin Oídos
La Defensoría del Pueblo emitió cinco alertas tempranas antes de que los paramilitares del Bloque Calima incursionaran el Naya en la Semana Santa de 2001. Según la Fiscalía, informaron a las autoridades nacionales el 9 de mayo, el 9 y 10 de noviembre y el 12 de diciembre de 2000 que en el corregimiento La Balsa, del municipio de Buenos Aires, Cauca, habían sido asesinadas cuatro personas y que había riesgo sobre esta comunidad así como en el municipio de Timba, donde las comunidades estaban denunciando desplazamientos y pidiendo protección al Estado.
Según la Fiscalía, el 28 de diciembre de 2000 una comisión de la Defensoría estuvo en la región y les brindó atención humanitaria de emergencia a las comunidades que fueron desplazadas. Pese a los llamados, el Bloque Calima incursionó El Naya en abril de 2001 por orden de Vicente Castaño, jefe de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, Accu, y luego de las Auc.
"La incursión no tenía como objetivo cometer una masacre. Era llegar al Bajo Naya para pasar a López de Micay e instalar ahí un grupo. El objetivo era hacer un recorrido. Señores magistrados y víctimas, soy el más interesado en que estos hechos queden claros por respeto a todas las personas que murieron en esta barbarie y que claman justicia. Asumo la responsabilidad de todo lo que sucedió", dijo exjefe paramilitar.
Alias ‘H.H.’ fue el primer jefe paramilitar del Bloque Bananero en el Urabá antioqueño desde 1995 hasta junio de 2000. Y después los hermanos Carlos y Vicente Castaño le ordenaron crear el Bloque Calima, un grupo paramilitar que estuvo en el Valle, Cauca, Huila y Antioquia. Este bloque se desmovilizó con 564 hombres el 18 de diciembre de 2004 en Bugalagrande, en Valle.

La Planeación
Según lo documentó la Fiscalía, a principios de abril de 2001 alias ‘H.H.’ convocó a los diferentes frentes del Bloque Calima que tenían presencia en Valle y Cauca para que se concentraran en Munchique, vereda de Buenos Aires, en Cauca, y allí les ordenó la incursión al Naya. "La idea era llegar hasta la costa pacífica, realizar los cobros al gramaje y apropiarse del corredor que tenía la guerrilla para financiar al Frente Farallones", señaló la Fiscalía.
La primera reunión se realizó el 5 de abril de 2011en La Sonora y Palo Alto, dos veredas ubicadas en los municipios de Trujillo y Tulúa, en el Valle, de forma respectiva, donde Jair Alexánder Muñoz alias ‘Sisas’ concentró a 50 paramilitares. Al siguiente día se movilizaron en camiones hasta la vereda San Miguel, otra base de los paramilitares ubicada en Buenos Aires, Cauca.
En San Miguel, ‘Sisas’ se reunió con ‘H.H.’ y con un mapa de la región determinaron el recorrido. El grupo de ‘Sisas’ se movilizó hasta la vereda de Munchique, donde estaban otros grupos de paramilitares provenientes del norte del Cauca a cargo de Elkin Casarrubia alias ‘El Cura’, jefe militar del Calima.
En versión libre del 29 de julio de 2010, Armando Lugo alias ‘El Cabezón’, un exvoluntario de la Defensa Civil que se unió a los paramilitares de alias ‘H.H.’, dijo que "por medio de la esposa de un cabo contactó a un coronel del Batallón Pichincha y a un general de la Tercera División del Ejército para conseguir uniformes, municiones y mover las tropas de La Esperanza a Timba, para que los paramilitares pasaran sin problema al Naya".
"En la cancha de Munchique, de Buenos Aries, alias ‘H.H.’ reunió a 220 paramilitares incluyendo a los jefes paramilitares del Bloque. Estaban alias ‘El Cura’, Francisco José Morelo alias ‘Sarley’, José de Jesús Pérez alias ‘Sancocho’, Juan de Dios Úsuga David alias ‘Giovanni’ y Ricardo López Lora alias ‘La Marrana’. Alias ‘H.H.’ les dio las instrucciones y les entregó armas", leyó la Fiscalía.
El jefe paramilitar les dijo que el objetivo era llegar hasta Guapi, en Cauca, para montar el Bloque Pacífico, que por orden de la Casa Castaño tenía como fin controlar las rutas del narcotráfico hacia la costa pacífica y consolidar ‘las finanzas’ del Bloque Calima.
"En la reunión alias ‘El Cabezón’ llevó a un presunto ideólogo del Eln. Alias ‘H.H.’ lo interrogó y como no contestó, sacó una pistola y le disparó. Ese fue el primer muerto de la incursión al Naya", contó la Fiscalía a partir de una versión libre de alias ‘El Cabezón’.
Al siguiente día los paramilitares siguieron a la vereda Bellavista, en el municipio de Suárez, Cauca. Alias ‘El Cura’ fue nombrado jefe de la incursión, seguido por Luis Fernando Arce Martínez alias ‘Chilapo’ así como por alias ‘Sisas’.

Los Grupos y la Ruta
En Suárez los paramilitares se dividieron en cuatro grupos: el Centella o Boinas Rojas a cargo de alias ‘Mechín’; el Atila a cargo de alias ‘Pájaro’; el Fantasma a cargo de alias ‘Teniente’ y el grupo Escorpión, del que la Fiscalía no dijo quien era su comandante. Todos llegaron a El Ceral, en Buenos Aires, donde alias ‘Bocanegra’, otro paramilitar al que no identificó el fiscal, asesinó a la segunda víctimas del recorrido, una mujer a la que señalaron de ser una presunta guerrillera.
Aunque alias ‘H.H.’ y otros paramilitares del Calima han dicho que no utilizaron motosierras para desmembrar a sus víctimas, pero en el asesinato de esta mujer la Fiscalía señaló que existen indicios para pensar que sí fue cercenada con esta herramienta.
"El dictamen de Medicina Legal señala que murió por heridas provocadas por arma contundente. Según el relato de los familiares, a la mujer la amarraron a un poste y enfrente de su padre la asesinaron", leyó la Fiscalía ante los tribunales.
Luego, los paramilitares se movilizaron hasta La Silvia, otra vereda del Cauca, donde instalaron un retén frente a un restaurante. Allí retuvieron a tres campesinos que también asesinaron señalándolos de ser presuntos colaboradores de la guerrilla, sin ninguna prueba. En el lugar, también retuvieron a José Armando Cortés alias ‘Peligro’, un supuesto guerrillero que según contaron en versiones libres se unió a los paramilitares a cambio de que  no lo mataran.
"A una de las mujeres que trabajaban en el restaurante los paramilitares le ordenaron que les sirviera de comer. Luego la encerraron y se llevaron a su esposo. Le dijeron que los acompañara a traer unas mulas. El señor apareció muerto cerca de la vereda La Silvia", documentó la Fiscalía.
El grupo paramilitar continuó el recorrido hasta la vereda Alto Sereno, donde retuvo a otro campesino al que amarraron a un poste, lo golpearon y luego lo asesinaron frente a su esposa e hija. Lo mismo sucedió cuando llegaron a la vereda La Playa. "En este lugar, los paramilitares asesinaron a otros tres pobladores señalándolos de ser presuntos colaboradores de las guerrilla", señaló la Fiscalía en su narración ante la magistratura.
En su última parada, los paramilitares llegaron a López de Micay, un pueblo del Cauca donde sus pobladores huyeron tras el rumor de que se aproximaban los paramilitares.
La única habitante que no huyó fue asesinada. El 20 de abril de 2011 su cuerpo fue exhumado por información que aportaron los campesinos de la región, quienes sabían la ubicación de su cuerpo.
En una versión libre conjunta, varios exparamilitares contaron que después de cometer la masacre también habían coordinado con algunos militares de la Armada Nacional para simular un combate. "No hicieron contacto. Fue como simulacro, donde los militares dispararon contra un maizal", dijo un paramilitar en la última versión libre conjunta que se realizó con varios integrantes del Calima.
Por estos hechos, alias ‘H.H.’ reconoció los delitos de terrorismo, secuestro, homicidio y desplazamiento. "Fueron crímenes cometidos de forma sistemática. Seguiremos  investigando para determinar si hubo más víctimas", concluyó la Fiscalía.
Según datos de Acción Social, la masacre provocó más de 3.800 desplazamientos en  la región, siendo las comunidades asentadas sobre el río Naya las más afectadas. Solo el 25 de abril de 2001, según documentó la Fiscalía, 710 personas desplazadas solicitaron ayuda a la Cruz Roja.
"Por los hechos ocurridos en el Alto y Bajo Naya, 52 personas han sido condenadas y la Fiscalía ha compulsado copias a la justicia ordinaria para que se investigue a los militares y a las personas que han sido mencionadas por los exparamilitares en Justicia y Paz", dijo la Fiscalía.
Estas fueron las víctimas hasta el momento documentadas por la Unidad de Justicia y Paz
Las familias de las víctimas han insistido en la inocencia de sus seres queridos, y le han solicitado a los exparamilitares verdad, justicia y reparación:

1-.Daniel Suárez Manco
2-.Blanca Flor Disú Dagua
3-.Gonzalo Osorio López
4-.Humberto Arias Agudelo
5-.Humberto Arias Osorio
6-.William Audilio Rivera
7-.Cayetano Cruz Pilcué
8-.Gladys Troches Mesa
9-.Luis Omar Aponzá
10-.Guillermo León Trujillo López
11-.Rolando Castañeda Roncancio
12-.Jorge Valencia Ipía
13-.Alexánder Serna Quina
14-.Wilson Casos Guetio
15-.Antonio de Jesús Ramos Ipía
16-.Evelio Guetio Guejia
17-.José Orlando Cabrera
18-.Esteban Delgado
19-.José Muriel Mina
20-.Elías Quiguanás Troches
21-.Edwin Ederney Belalcázar
22-.Luis Arnoldo Conde Piyinué
23-.Henry Aponzá Mina
24-.Juana Bautista Hinestroza
30 de julio de 2011
26 de julio de 2011
©verdad abierta

difícil retorno del general montoya


La reciente renuncia del general (r) Montoya a su cargo diplomático, pone de manifiesto la cantidad de denuncias que diversos postulados a la Ley de Justicia y Paz y otros procesados, han realizado sobre sus presuntos vínculos con el paramilitarismo y la violación de derechos humanos.
Colombia. El general (r) Mario Montoya no ha pasado desapercibido para el país: comandó la celebrada Operación Jaque, pero también, ha sido salpicado por acusaciones de ser amigo del paramilitarismo.
No es claro aún si la renuncia del general (r) Mario Montoya a su cargo de embajador de Colombia ante República Dominicana obedece a la posibilidad de enfrentar cargos por sus actuaciones militares. O, en todo caso, a la necesidad de esclarecer las múltiples versiones que lo relacionan con el paramilitarismo.
El general (r) Montoya adujo razones personales para dejar el cargo diplomático, y la canciller, María Ángela Holguín, anunció que aceptaba su dimisión y que el oficial retirado permanecerá en el cargo hasta el próximo 23 de agosto. Se espera que después esa fecha se conozcan más detalles de su renuncia y se determine si tiene relación con alguna investigación en su contra.
Montoya se había posesionado como embajador el 18 de febrero de 2009, varios meses después de haber solicitado la baja cuando se desempeñaba como comandante del Ejército. Tuvo un momento de gloria en julio de 2008, cuando bajo su mando, el Ejército consiguió la liberación de 15 personas, entre ellos Íngrid Betancourt, tres estadounidenses y once uniformados, y sin disparar un solo tiro, le asestó así un golpe político y militar a las Farc.
Sin embargo, su salida se dio cuando la institución enfrentaba un capítulo crítico, pues la opinión pública se enteró de que, también en gran parte bajo la comandancia de Montoya, miembros del Ejército eran responsables de varias ejecuciones extrajudiciales de jóvenes del municipio de Soacha, vecino a Bogotá, y que estas y otros centenares que se destaparon después, se originaron en la presión a los uniformados por mostrar resultados en su guerra contra las guerrillas y las bandas criminales.
Además de ser comandante del Ejército entre los años 2006 y 2008, Montoya había comandado el Comando Conjunto Caribe, la Primera División del Ejército y la IV Brigada, con sede en Medellín.
Cuando regrese a Colombia, el general Montoya tendrá que enfrentar varias investigaciones que la adelanta justicia de violaciones graves a los derechos humanos por paramilitares y en las que el oficial retirado ha sido mencionado por diversos autores o testigos.
Aunque no todos los señalamientos que desmovilizados del paramilitarismo y miembros del mismo Ejército han realizado contra Montoya han motivado la apertura de investigaciones, las que hay se basan en gran parte en las múltiples versiones que han entregado a la justicia varios paramilitares desmovilizados en el proceso de Justicia y Paz. Diego Fernando Murillo Bejarano, alias ‘Don Berna’, Juan Carlos Sierra Ramírez, alias ‘El Tuso’, Luis Adrián Palacio Sánchez, alias ‘Diomedes’, Libardo Duarte, alias ‘Bamban’, y Daniel Rendón Herrera, alias ‘Don Mario’, han aseverado en sus versiones a la justicia que, desde diferentes cargos, el general (r) Montoya tuvo una relación cercana con las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc).

Señalan los ‘Paras’
Alias ‘Don Berna’, en versión libre rendida el 23 de junio de 2009 desde una cárcel de Estados Unidos, aseveró que la llamada Operación Orión, a través de la cual el gobierno recuperó la comuna 13 de Medellín, fue realizada de manera coordinada entre tropas del Ejército, la Policía y el Bloque Cacique Nutibara (Bcn) de las Auc.
"Las Autodefensas del Bcn fueron al área de la comuna 13 como parte de una alianza con la IV Brigada del Ejército, incluyendo al comandante, general Mario Montoya, y el general de la Policía Nacional Leonardo Gallego", dijo en esa ocasión y precisó que el hombre encargado de esa coordinación, y quien actuaba en su nombre, fue Elkin de Jesús Loaiza, conocido con el alias de ‘El Negro’, quien fue asesinado en septiembre de 2008 en Medellín.
"Reitero la participación de miembros de la fuerza pública, en el caso particular de los generales Montoya y Gallego", reiteró el ex jefe paramilitar y confeso narcotraficante y explicó que ese operativo fue preparado con varios meses de anticipación.
Una vez el Estado retomó el control de la comuna 13, de donde fueron sacados reductos milicianos de las Farc, el Eln y los Comandos Armados del Pueblo (Cap), alias ‘Don Berna’ indicó que las relaciones del Bloque Cacique Nutibara con la Fuerza Pública "continuaron hasta que el Cacique se desmovilizó el 25 de noviembre de 2003 en Medellín".
Por estos hechos, la Fiscalía General de la Nación abrió una investigación el 29 de mayo de 2009, sin que hasta el momento se conozcan resultados. Abogados cercanos a este proceso expresaron su inquietud por la lentitud con la cual avanza el caso.
VerdadAbierta.com conoció que la Corte Suprema de Justicia también está investigando el asunto. El proceso está ante una unidad delegada ante este alto tribunal y se encuentra en etapa de investigación. Hasta el momento no se ha vinculado a ninguna persona.
Montoya también fue señalado por el paramilitar desmovilizado conocido con el alias de ‘Diomedes’ en una diligencia de versión libre rendida ante un fiscal de la Unidad de Justicia y Paz en 2008 en Medellín. Según esta versión, el entonces oficial del Ejército le entregó personalmente en abril del 2002 siete fusiles y una camioneta como regalo para el entonces comandante del Bloque Metro de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu).
Lo dicho por alias ‘Diomedes’ fue corroborado por otro exparamilitar, Libardo Duarte, alias ‘Bamban’, ante la Corte Suprema de Justicia en febrero de 2010. Ante este alto tribunal aseveró que Montoya fue "colaborador del Metro de las Accu".
Otro ex jefe paramilitar que implicó a Montoya con las Auc fue Daniel Rendón Herrera, alias ‘Don Mario’. En versión libre dada en Bogotá en febrero de 2010 aseveró que le entregó más de 1.500 millones de pesos al general (r) por orden del comandante del Bloque Centauros de las Auc, Miguel Arroyave, para que les ayudara a combatir las Autodefensas de los Buitrago, en el Casanare.
Recientemente se conoció la versión que Juan Carlos Sierra, alias ‘El Tuso’, extraditado a Estados Unidos por cargos de narcotráfico, dio a una fiscal de la Unidad de Justicia y Paz, según la cual el general (r) Montoya "estaba en la nómina" de la llamada ‘Oficina de Envigado’, una empresa criminal liderada por alias ‘Don Berna’, que sirvió de base para la creación de los bloques Cacique Nutibara y Héroes de Granada de las Auc.
Todos los señalamientos han sido realizados por delincuentes confesos y no prueban la culpabilidad del general (r) Montoya. No obstante, la coincidencia de tan diversos relatos de paramilitares que estuvieron en distintos lugares del país sí pone a la justicia en la obligación de investigar para comprobar si son o no veraces.
En otro capítulo doloroso del conflicto colombiano, la masacre de San José de Apartadó, perpetrada por paramilitares del bloque Héroes de Tolová, el 21 de febrero de 2005, en la que cayeron ocho personas, entre ellas tres menores de edad, fueron oficiales del propio Ejército que estuvieron adscritos a la Brigada XVII con sede en Carepa, Urabá antioqueño, y que fueron procesados y absueltos, quienes aseguraron durante su juicio que, como comandante de la Primera División, Montoya, había contribuido en la preparación de la Operación Fénix contra un reducto de las Farc en San José de Apartadó, en el Urabá antioqueño. Según ellos le dijeron a la justicia, Montoya ordenó que se usaran guías, que a la postre resultaron ser paramilitares autores de la masacre.
La Procuraduría General de la Nación investigó y exoneró a este general (r) por su posible omisión como comandante de la IV Brigada en responder a los llamados de auxilio de la población de Vigía del Fuerte por el enfrentamiento de paramilitares de las Auc con las Farc en esta región del Atrato antioqueño. Esta batalla derivó en la muerte en Bojayá de 119 civiles que habían buscado refugio en la iglesia a donde estallaron varios cilindros explosivos de las Farc, el 2 de mayo de 2002.

Ejecuciones Extrajudiciales
A Montoya también lo persigue la sombra de las ejecuciones extrajudiciales de civiles presentados como guerrilleros o miembros de bandas criminales dados de baja en combate. En su período de Comandante del Ejército, entre el 26 de febrero de 2006 y el 4 de noviembre de 2008, ocurrieron la mayor parte de las ejecuciones extrajudiciales contra civiles que hoy son investigadas. Se calcula que hay en ese periodo por lo menos 750 investigaciones, las cuales han dejado ya varias condenas contra miembros de esa fuerza.
El entonces presidente Álvaro Uribe retiró del servicio activo a 14 oficiales quienes por acción u omisión eran los responsables del descontrol de la fuerza pública que terminó en el asesinato de al menos 300 jóvenes de escasos recursos y muchos de ellos campesinos. La mayoría de esas ejecuciones fueron perpetradas en 2007 en Norte de Santander, Meta y Antioquia.
Por sus cuestionadas actuaciones, este oficial no pasó desapercibido para el gobierno de Estados Unidos. En un cable de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, el embajador William Wood expresó su inquietud por el nombramiento de este oficial como Comandante del Ejército, no sólo por sus supuestos nexos con las Auc, sino con su posible responsabilidad en la comisión de ejecuciones extrajudiciales y en algunos casos de corrupción.
En un despacho diplomático del 2006, que comenta su nombramiento como Comandante del Ejército, advierte no si antes destacar su hoja de vida, que "de acuerdo con informes de DAO (Oficial Agregado de Defensa de la Embajada), Montoya presuntamente estuvo involucrado en estafas con funcionarios corruptos de la Policía Nacional de Colombia quienes le permitían tomar el crédito de las incautaciones de drogas y las operaciones anti-terroristas, protegiendo al mismo tiempo las actividades de narcotráfico, y proporcionando armas a las Auc. La Embajada no tiene conocimiento de las pruebas para corroborar estas denuncias y no tiene acceso a los resultados de la investigación CECIM".
En capítulo aparte, el nombre de Montoya también ha sido relacionado con la desmovilización de 62 personas que supuestamente integraban una compañía de la guerrilla de las Farc llamada Cacica Gaitana, que la prensa ha denunciado como un montaje del Ejército.
30 de julio de 2011
29 de julio de 2011
©verdad abierta

las trampas de bellacruz


Por un cuarto siglo, 64 familias campesinas tenedoras de un baldío en la Hacienda Bellacruz, en Cesar han luchado por su tierra. El Estado les mintió y dilató los procesos y los paramilitares les mataron sus líderes y los forzaron a huir. Hoy denuncian que en unas de las tierras que reclaman prospera una agroindustria.
Colombia. La Hacienda Bellacruz, que en su esplendor ocupaba 25.000 hectáreas y se extendía en tres municipios del Cesar, La Gloria, Pelaya y Tamalameque, ha sido piedra de escándalo nacional desde hace un cuarto de siglo porque, siendo su poseedora la familia de un exministro de Desarrollo, Carlos Arturo Marulanda, los campesinos que allí habitaban fueron desalojados con violencia por la autoridad primero y después por los paramilitares.
Esta es la historia de un grupo de esos campesinos conformado por 64 familias. Después de ver morir a sus hermanos y de salir huyendo de la Bellacruz para salvar sus vidas por la arremetida feroz de los paramilitares, a mediados de los noventa, el pasado octubre de 2010, aprovechando la nueva política oficial que aboga por la restitución de tierras a las víctimas, decidieron averiguar qué había pasado con las tierras por las que tanto habían luchado.
Cuando visitaron la sede del Incoder en Cesar se llevaron una desilusión. No encontraron un sólo documento que les diera pistas. No quedaba acta alguna de las muchas peticiones que firmaron para reclamar las 1.500 hectáreas que habían trabajado. Tampoco estaban los dictámenes oficiales que declaraban que en efecto, esas tierras eran baldíos pertenecientes a las Nación. Ni siquiera estaban las pruebas de que el Incora (el antecesor del Incoder) se había negado a titularles los baldíos y había preferido pagarle a la familia Marulanda varios millones para comprar otros predios de su hacienda y destinárselos a ellos. No estaba el compromiso que había firmado el Incora en 1989 de que les titularía las 2.060 hectáreas que les había comprado a los Marulanda.
Para conseguir los papeles que sabían que existían, insistieron y preguntaron. Alguien les dijo que buscaran en el Tribunal Administrativo del Cesar, donde estaban sus procesos. Empezaron a contactar a las familias desplazadas, que después de veintidós años estaban desperdigadas en diferentes lugares del país. Luego lograron crear la Asociación Colombiana Horizonte de Desplazados, Asocol, e hicieron una colecta para fotocopiar las 1.300 páginas del expediente que desempolvaron en el Tribunal y que documenta cómo fue su despojo.
Leyeron uno a uno los papeles, y aparecieron varias sorpresas. El Incora sí les había titulado a unas familias, pero tardó años en hacerlo, y a varias nunca se los notificó. Parte de los predios que tantas lágrimas les habían costado, no se los titularon a ellos, sino a empleados de la finca. Otras, las más luchadoras, se habían quedado en el Sur del Cesar, cada uno en una parcela pequeña. Creyeron que su estadía allí era temporal pues pronto les darían a cada uno lo que estipulaba la ley, una Unidad Agrícola Familiar (UAF) de 35 hectáreas. Pero su vida de espera se volvió permanente y el Estado aún hoy no les cumple sus promesas.
Con documentos en mano, empezaron a tocar puertas. Se reunieron varias veces con el Incoder, la Procuraduría Agraria y el Ministerio de Agricultura para que desarchivaran su caso. Hace menos de un mes se registraron de forma colectiva como víctimas ante la Unidad de Justicia y Paz.
Se entusiasmaron, pues todo parecía ir por buen camino porque un funcionario del Incoder les confirmó que las tierras que trabajaron hace años aún eran baldías y podrían titulárselos. Esta posibilidad les pareció más real viniendo de un gobierno como el de Santos que ha emprendido una maratón de titulación de tierras y formalización de la propiedad rural desde que llegó al poder el pasado 7 de agosto. Pese al temor, se atrevieron ir a la región y junto a los resistentes localizaron en un mapa el baldío original de las 1.500 hectáreas que habían reclamado y también los predios que el Incora había comprado para ellos.
Constataron, predio a predio, quiénes estaban y qué actividades desarrollaban. En muchos de los predios originales que les habían prometido ya vivían otros. Y en el baldío descubrieron que había plantaciones de palma aceitera. Preguntaron y les contaron que había varias firmas de agroindustria.
¿Cómo llegaron otras personas a vivir en los predios que, según quedó firmado, serían de ellos? ¿Están estas empresas explotando los baldíos, y de ser así, cómo se hicieron a esa tierra?
A partir de los documentos y testimonios de los campesinos, VerdadAbierta.com investigó, consiguió otros documentos y reconstruyó esta triste y complicada historia. Ejemplifica de manera dramática las enormes dificultades que tiene hoy el Estado para restituirles sus tierras a los campesinos víctimas del paramilitarismo y resarcir la violación sistemática de sus derechos, según lo contempla la Ley de Víctimas.
Los integrantes de Asocol explican su situación a menudo diciendo que han caído en las trampas que les han tendido autoridades y violentos a lo largo de los 25 años de lucha para hacerse a un terruño donde trabajar la tierra y vivir tranquilos. Este es el relato detallado de cada una de esas trampas.

La Trampa 1: Desalojo por ‘Resolución’
La hacienda Bellacruz nació en 1950, cuando el hacendado caldense Alberto Marulanda Grillo llegó al sur de Cesar y echó cercas a tierras en los municipios de Tamalameque, Pelaya y La Gloria que sumaban 25.500 hectáreas.
En 1970 por un proceso impulsado por Eloísa Corral, los campesinos que fueron colonizando la región logrando que el Incora le comprara al hacendado 11.000 hectáreas de Bellacruz. Según las cuentas de los propietarios, les quedaban 14.500 hectáreas. No obstante, ya unos campesinos habían averiguado que los Marulanda no podían documentar su propiedad sobre 1.500 hectáreas de esas 14.500, porque eran en realidad baldíos de la Nación que quedaron atrapados en su hacienda.
En 1986 un grupo de 64 familias campesinas sin tierra se asentaron en Caño Alonso y María Isidra, dos predios que quedaban en esas 1.500 hectáreas de baldíos de la Nación, dentro de la Hacienda Bellacruz. "En agosto de 1986 nos tomamos esos baldíos y al día siguiente la Policía y el Ejército nos desalojó –le contó a VerdadAbierta.com un miembro de una de las familias que prefiere reservarse su nombre por seguridad –. Eso parecía una zona de guerra, hubo atropellos, disparos y los hombres duramos presos varios días. Cada mes hacíamos una entrada y nos quedábamos una o dos noches. En febrero de 1987 llegó un juez ambulante de Valledupar y nos dijo que teníamos que desocupar, que el Inderena había declarado la zona como reserva forestal".
En efecto, como consta en los documentos, el 15 de abril de 1987 el Ministerio de Agricultura emitió una resolución, basada en una decisión de la junta directiva del Inderena (la entidad que en ese entonces vigilaba la preservación del medio ambiente), por la cual declaraba zona de reserva forestal la cuenca del Caño Alonso. Ver la resolución aquí. Por supuesto, la solicitud de declarar esa zona como de reserva forestal la habían presentado los Marulanda, bajo el nombre de su sociedad M.R. Inversiones Ltda. Según la escritura, MR Inversiones fue creada en 1970 y su representante legal desde 1984 era Carlos Arturo Marulanda Ramírez.
Esta fue la manera cómo Marulanda se las ingenió para expulsar a los campesinos de una propiedad que no era suya, sino de la Nación. Su influencia en el gobierno de Virgilio Barco quedó en evidencia meses después, ya que fue nombrado Ministro de Desarrollo. La ironía del asunto, es que según atestiguan los campesinos, los Marulanda cultivaban arroz en esa "zona de reserva forestal".
Los agricultores desesperados por hacer valer su derecho de cultivar en tierra baldía se tomaron la sede del Incora en Pelaya como una forma para presionar la adjudicación de tierras. Según los líderes de Asocol, el ministro Marulanda los citó en Bogotá en febrero de 1989. "Nos dijo que lo estábamos perjudicando –relató uno de ellos –. Nosotros le dijimos que le vendiera tierra al Incora que estaba dispuesto a comprarle las tierras que él quisiera ofrecer. Nos dijo que no, que eso era herencia de su padre".
Los campesinos no cedieron y se quedaron acampando en el Incora de Pelaya hasta agosto de 1989. Al final los Marulanda accedieron a venderle tierras al Incora para que ésta a su vez se las adjudicara a los campesinos, pero se reservaron el derecho de escoger los predios. Según aseguran los campesinos, primero ofreció venderle al Incora tierras del mismo Estado (baldíos). "Cuando la Procuraduría Agraria pidió que se investigara la propiedad privada de los Marulanda, entonces él ofreció otros lotes que sí eran suyos –dijo uno de los reclamantes —. Fueron cuatro lotes, tres, Santa Helena, Los Cacaos y San Antonio, en el municipio de La Gloria, y uno, el de San Carlos, en el municipio de Pelaya. Todo sumaba 2.060 hectáreas".

La Trampa 2: la Tramoya
 Con esa promesa de que les adjudicarían esos lotes, las 64 familias levantaron su protesta, y mientras les titulaban, se instalaron de forma provisional en los predios de San Antonio en La Gloria, y de San Carlos en Pelaya. "Nos distribuimos de a cinco hectáreas por familia, hicimos ranchos desarmables y acordamos que solo sembraríamos pancoger porque era por poco tiempo", dijo uno de los campesinos que se instaló allí en 1989.
Parecía que el trámite iba a demorar poco. En 1990 el Incora empezó la negociación con M.R. Inversiones para comprar la tierra. "Nos dijo que se demoraba en titular mientras medía y verificaba los predios", explicó el testigo.
Sin embargo la primera inspección ocular a los predios tomó otro año. Entre el 21 y 31 de mayo de 1991, según consta en un acta, una comisión integrada por la Jefe Jurídica del Incora, dos peritos del Agustín Codazzi, el Procurador Agrario y un abogado de los Marulanda, visitaron la Hacienda Bellacruz para hacer una inspección ocular. La visita tenía como fin determinar los linderos de los predios, para poder comprarles a los Marulanda y así titularle a los campesinos. En esa visita, el Estado reconoció la ubicación temporal de las 64 familias en el lote San Antonio.
Mientras el proceso avanzaba a paso de tortuga, dos de los cuatro lotes prometidos, Santa Helena y Los Cacaos, aparecieron habitados por 30 familias que trabajan para los Marulanda. La situación se complicó después con una toma guerrillera.
"El Eln se tomó la Hacienda Bellacruz, mató a la administradora y a tres empleados", relató a VerdadAbierta.com otro de los líderes de Asocol. Y explicó que como la hacienda fue quedando abandonada, empezaron a llegar campesinos de otras regiones y se instalaron allí. "El Incora nos propuso que fuéramos a ver otra finca. Vimos dos o tres pero no eran aptas para reforma agraria. El Incora nos dijo que siguiéramos esperando, que todavía no había una solución. Por eso seguimos ubicados en los minifundios de a cinco hectáreas en el lote San Antonio".
Cuando ya perdían las esperanzas de conseguir su tierra, pues ya habían transcurrido cinco años desde que las reclamaron y nada se resolvía aún, el 20 de abril de 1994 el Incora emitió una resolución que por fin les daba la razón. Decía el documento oficial que, así como ellos lo habían argumentado en 1986, esos lotes que ellos y otros habían ocupado eran baldíos de propiedad de la Nación. El Incora concluyó que la familia Marulanda no pudo acreditar ser dueña de los predios Los Bajos, Caño Negro, San Simón, Venecia, Potosí, María Isidra y San Miguel, ubicados dentro de la Hacienda Bellacruz, y que sumaban 1.500 hectáreas.
Los campesinos vieron allí su salvación. Como el Incora aún no había cerrado un trato de compra de tierras a Marulanda, ellos le pidieron a la entidad que les titulara los baldíos. No tendría que gastar dinero público y podía perfectamente titularles los predios a ellos. Pero el Incora insistió en comprar. Y para proteger su tenencia de los baldíos, la familia Marulanda apeló la resolución del Incora, insistiendo que la tierra era suya.

La Trampa 3: la Compra y la Llegada de ‘Paras’
El Incora tardó seis años en concretar la compra de los terrenos. Según escritura pública de 1995 el Incora le compró a la familia Marulanda 2.060 hectáreas en los predios Los Cacaos, San Antonio, San Carlos, La Plata, La Platica, Rompedero y Santa Helena, que hacían parte de la Hacienda Bellacruz por más de 700 millones de pesos la época.
Inmediatamente después de que las tierras pasaron a manos del Incora y todo parecía listo para adjudicárselas a las pacientes familias de agricultores, los paramilitares llegaron a Bellacruz. Según relató un jefe de esas familias, "en 1995, los paramilitares de ‘Juancho Prada’ se camuflaron entre la gente haciéndose pasar como campesinos y jornaleros. Empezaron a obtener información sobre los reclamantes de tierras".
Pero el 14 de febrero de 1996 se quitaron la máscara. Entraron a las fincas de los campesinos que esperaban la titulación de sus lotes, y cometieron todo tipo de abusos contra ellos y sus familias. "Cargaban zunchos, un tipo de gancho con el que nos iban pegando y diciendo que teníamos que dejar las parcelas, que nos fuéramos", dijo un campesino, que aún hoy teme revelar su nombre. Los ataques a los labriegos se repitieron muchas veces entre febrero y marzo. A los que aún no se había ido con las primeras amenazas, les violaron a las mujeres y les quemaron los ranchos, para que ya no quedara hogar a donde volver.
Una vez desplazaron a por lo menos 600 campesinos, entre los 64 originarios que estaban esperando la titulación y los más de 400 que habían invadido varios predios cuando la hacienda quedó sola luego del asalto guerrillero, los paramilitares se quedaron en Bellacruz. "Instalaron una base en Rompedero, que hacía parte del predio San Carlos, y otra en la casa principal de la hacienda", dijo otro testigo, y luego contó que "los comandantes eran prácticamente Francisco Alberto Marulanda (hermano del ex ministro Carlos Arturo) y Édgar Rodríguez alias ‘Caballito’, un hijo de crianza de los Marulanda". Desde la casa de la hacienda, los ‘paras’ coordinaban todo. Y otro campesino contó que los Marulanda les decían a los ‘paras’, ‘Los Angelitos’ porque Dios se los había mandado para recuperarles la tierra perdida.
La versión de Alfredo Ballena, alias ‘Rancho’, desmovilizado del Frente Héctor Julio Peinado Becerra, el grupo paramilitar que dominó el sur del Cesar, coincide hasta en los detalles, con la de los campesinos. "En marzo de 1996 el comandante alias ‘Paso’ fue contratado por el doctor Francisco Alberto Marulanda y su administrador general Édgar, conocido con el alias de ‘Caballito’, para montar una unidad de las Auc en la finca Bellacruz", dijo el ex paramilitar en una versión ante un fiscal de Justicia y Paz en Bucaramanga el 13 de abril de 2010.
"Eso era para recuperar tierras que años atrás habían sido invadidas por campesinos. Montaron un grupo que se hacía llamar Los Motilones, que dirigía el comandante ‘Manaure’ que era el mismo ‘Paso’. El segundo era alias ‘Óscar’, el tercero ‘El Guajiro’, y de patrulleros estuvieron alias ‘Víctor’, ‘Neco’, ‘Arete’, ‘Piña’, yo, ‘El abuelo’, ‘Chucho, un señor que le decían ‘Barbado’, ‘Gerson’ y ‘El gringo’. Esos son los que más me acuerdo", confesó alias ‘Rancho’.
En su relato, alias ‘Rancho’ aseguró que: "el grupo lo montó fue el dueño de la finca que era el doctor Francisco Alberto Marulanda. Yo digo esto porque yo fui su escolta y él nos pagaba una bonificación para seguir cuidando la finca de su propiedad. Él vivía en Barranquilla y cada quince días llegaba a inspeccionar el terreno. Cuando se iba, el encargado era Édgar, que era el administrador general".
Sobre el día en que entraron a la finca dijo a la Fiscalía: "El grupo entró a la medianoche dándole duro a la gente para que saliera de las tierras. Se les quemó las casas donde vivían que eran de palo. De ahí se quedó el grupo que iba a cuidar la finca. Este grupo que entró eran hombres de alias ‘Camilo Morantes’ (Guillermo Cristancho Acosta, responsable de la masacre de Barrancabermeja) y de alias ‘Juancho Prada’ (Juan Francisco Prada Márquez, jefe paramilitar del sur del Cesar), que prestó gente para sacar a los invasores de allá".
Alias ‘Rancho’ ha sido el único paramilitar que ha confesado el ataque a los campesinos de Bellacruz en Justicia y Paz. Sin embargo, el desplazamiento de los campesinos y la posible alianza de los Marulanda con los paramilitares de alias ‘Juancho Prada’ fue también un caso procesado en la justicia ordinaria. El 19 de mayo de 1998 Francisco Alberto Marulanda Ramírez fue capturado, mientras el 16 de enero de 1999 la Fiscalía ordenó la captura de su hermano Carlos Arturo.
Después de cuatro años, el 24 de julio de 2003, la justicia ordinaria condenó a 18 años de prisión a Francisco Alberto Marulanda así como a Édgar Rodríguez alias ‘Caballito’ y a Martín Velasco Galvis alias ‘Jimmy’. Su hermano, el ex ministro y ex embajador Carlos Arturo, quien había sido capturado en España y extraditado a Colombia en abril de 2002 para que respondiera por el caso de Bellacruz, cobró la libertad el 1 de noviembre de ese mismo año.

La Trampa 4: Adjudicaciones de Papel
Mientras los campesinos salían desplazados de la hacienda, el Incora respondió a la apelación presentada por los Marulanda a la primera resolución que había dictaminado que los predios en las 1.500 hectáreas de donde originalmente habían sido sacados los campesinos a la fuerza, eran, en efecto, baldíos y no de su propiedad. Esta resolución del 13 de marzo de 1996 confirmó la decisión de 1994 y volvió a darles la razón a los campesinos. (Lea la resolución 01125 haciendo clic aquí). Pero el dictamen llegó tarde, pues hacía ya un año que el Incora había comprado tierras de Bellacruz y que, al menos en sus compromisos de papel, iba a dárselas a los campesinos desterrados.
Pero como los paramilitares los habían sacado de la hacienda, los agricultores no tenían cómo seguir su trámite. Por eso, medio centenar de ellos se tomaron la sede del Incora el 11 de marzo de 1996. El 14 y 21 de ese mes firmaron dos actas en las que el gobierno se comprometió a brindarles seguridad y el Incora, a ubicarlos en un caserío provisional dentro de los predios baldíos (Lea el acta 1 y 2).
Pero, al igual que tantas veces antes, el gobierno volvió a incumplirles: no les garantizó la seguridad, y por supuesto, no pudieron retornar al baldío. Por si quedara duda de las falsas promesas del gobierno, el 7 de mayo de 1996 los paramilitares asesinaron a Jaime Laguna y Eduardo Donado, dos de los líderes que se habían quedado resistiendo en el predio San Antonio. El 28 de septiembre de ese año, mataron a otros dos, Eliseo y Éder Narváez. "Solo un grupo de familias se quedó resistiendo", dijo uno de los testigos de los hechos. "Nadie quiso poner la denuncia de desplazamiento por miedo. Todas las familias salimos para diferentes ciudades del país".
Después de una década de estar batallando por conseguir tierras para trabajar, los campesinos por fin ganaron, y el 6 de agosto de 1996, el Incora emitió las primeras resoluciones de adjudicación de los predios que les correspondían a las 64 familias originarias. Fue un triunfo de papel porque el terror paramilitar aún reinaba en Bellacruz y nadie se animaba a ir por allá.
En el predio San Antonio de 586 hectáreas, el Incora tituló a 18 de las 64 familias originarias. Así consta en un acta de la época del Incora. Sin embargo, los campesinos nunca fueron notificados de la adjudicación. Según constató Verdadabierta.com, por un derecho de petición que presentó, ni siquiera el propio Incoder guardó la documentación de estas adjudicaciones.*
Lo insólito es que no alcanzaron los campesinos a enterarse de que eran propietarios, cuando ya habían dejado de serlo. En una extraña movida, el 28 de diciembre de 2001 el Incora les revocó los títulos de propiedad. Esta resolución (aunque incompleta pues no tiene las páginas 3 y 4), sí reposa en los archivos del Incoder y dictamina la revocación de 34 títulos, 18 de ellos de los campesinos originarios a los que les habían dado fincas en el predio San Antonio.
"Las citadas resoluciones no fueron notificadas a los adjudicatarios, puesto que al momento de esta diligencia manifestaron estar en sobrecupo y en algunos ocupando áreas inferiores y otras superiores a la adjudicada", señala la resolución. Los líderes de Asocol aseguran que este documento del Incora dice una falsedad porque ningún funcionario intentó siquiera notificarles la revocatoria, como tampoco les habían informado de que les habían dado los títulos cinco años antes.
Las 18 familias originarias no fueron las únicas a las que el Incora les adjudicó tierras en su resolución de 1996. En ese dictamen también les dio 819 hectáreas a otras 33 familias en Los Cacaos, uno de los predios prometidos a los campesinos reclamantes. Así consta en el certificado de tradición de matrícula inmobiliaria de ese predio de La Gloria.
El problema con esa adjudicación es que, según los líderes de Asocol, esas 33 familias eran trabajadores de los Marulanda. ""Esas 33 familias corresponden a las que en 1991 nos invadieron los predios de Santa Helena y Los Cacaos", explicó un miembro de Asocol. "Marulanda quería pensionar a sus trabajadores y para eso el Incora les tituló esas tierras". Según el certificado de matrícula inmobiliaria a esas 33 familias les dieron a cada una de a 28 hectáreas en promedio.
La cadena de decisiones incoherentes del Incora no paró allí. Después de que les había adjudicado y quitado tierra a 18 de las 64 familias reclamantes, a lo largo de 2002 esta entidad emitió otras 45 resoluciones, y en unas de ellas les volvió a dar tierra a los 18 reclamantes, pero en otro predio. Además, les adjudicó predios a otras tres familias de las 64 del pleito inicial.
Sin embargo, a diferencia de las 33 familias que Asocol asegura son ex trabajadores de los Marulanda a las que les adjudicó en promedio 24 hectáreas a cada uno, a varios de los 21 campesinos que llevaban 15 años luchando por sus títulos les adjudicaron entre siete y diez hectáreas.
Después de la titulación de Los Cacaos, todavía en 2002, había 43 familias de las reclamantes originales sin su pleito resuelto. Según el Incoder Cesar, los lotes La Plata, La Platica y Rompedero, que integran el predio de San Carlos, en Pelaya y correspondiente a 272 hectáreas, fueron divididos en siete parcelas. Solo una, la número 6, fue titulada a uno de los campesinos originarios, según consta en una resolución de agosto de 1996.
Sin embargo, según Asocol, el campesino beneficiario nunca pudo disfrutar de la parcela porque antes de que le dieran el título salió desplazado por los grupos paramilitares y además porque nunca le avisaron que ya era propietario.
En esos predios que les adjudicaron en 2002, La Plata, La Platica y Rompedero, era precisamente donde los paramilitares habían montado una base desde 1996, y allí se quedaron hasta la desmovilización en 2005.
En la actualidad 21 familias campesinas tienen títulos sobre parcelas que en su mayoría son inferiores al mínimo de 35 hectáreas, que es lo que constituye la Unidad Agrícola Familiar en esa zona del país. Una más tiene título pero como tuvo que salir de la zona por amenazas no ha podido tomar posesión de su tierra. Las otras 42 familias, a la fecha, y después de una batalla que los ha dejado en la ruina, aún hoy, siguen sin tierra.

¿Y Qué Fue de las 1.500 Hectáreas de Baldíos?
Las titulaciones que ha realizado el Incoder a 22 de las 64 familias que aspiraron desde 1986 a hacerse a una finca para ganarse la vida, las hizo en las tierras que esta entidad le había comprado a la familia Marulanda. Nunca les titularon siquiera una de las 1.500 hectáreas, que según lo ratificó el Incora en dos instancias en 1994 y en 1996 eran baldíos pertenecientes a la Nación. Eran precisamente esos terrenos los que habían intentado ocupar las familias en 1986.
Los miembros de Asocol pensaron que quizás, el Incoder les podría adjudicar a las 42 familias que aún no tienen tierra, parte de esas 1.500 hectáreas de baldíos. Hicieron la averiguación ante el Incoder, para ver qué había pasado con esos baldíos a fines de 2010. Seis meses después, el 25 de abril de 2011, el Incoder les respondió que, en efecto, los terrenos eran baldíos y ordenó que la Subgerencia de Tierras Rurales los recuperara. En la lista se encontraban los predios Potosí, Caño Negro, Los Bajos, San Simón, Venecia, María Isidra y San Miguel. En una reunión posterior les ratificó la buena noticia.
Han pasado tres meses y aún no saben si el Incoder ya recuperó los baldíos. Los de Asocol los visitaron y encontraron que allí hay sembrado un enorme cultivo de palma africana. Averiguaron y les mencionaron tres empresas asociadas con ese emprendimiento agroindustrial: MR de Inversiones (con el mismo nombre de la empresa de los Marulanda que ya conocían y que había fracasado en su intento por reclamar esos baldíos como suyos), Frigorífico La Gloria y, una empresa extranjera llamada la Dolce Vista Estate.
Una funcionaria de Incoder coincidió con la versión de que una empresa llamada Dolce Vista era dueña de los cultivos de palma, y así quedó consignado en un acta oficial del pasado 26 de noviembre de 2010: "Es muy importante definir qué solicitudes se van a plantear, dado que las 1.500 hectáreas de baldíos están siendo explotados con cultivos de palma por parte de la empresa Dolce Vista".
Será tarea del Incoder determinar, con rigor, si en efecto, como lo sospechan los campesinos y como lo afirmó la funcionaria de esa entidad, es en esas 1.500 hectáreas donde cultivan palma la empresa La Dolce Vista y otras, y si es así, cómo se hicieron a esas tierras que aún figuran en los registros estatales como pertenecientes a la Nación. Así mismo tendría que aclarar por qué siendo que hay campesinos reclamando la tenencia de esas tierras desde hace 25 años, no ha impedido que otros las exploten.
"En Bellacruz dicen que la tierra está maldita", dijo uno de los luchadores campesinos. "Que quien compra allá rapidito se queda sin nada. Pero nuestra lucha ha sido limpia y justa. Por eso, aunque digan que la tierra está maldita, esperamos que el Estado nos dé la razón y nos titule".
 
*VerdadAbierta.com con asesoría de la Fundación para la Libertad de Prensa, Flip, solicitó al Incoder las resoluciones de adjudicación, revocatorias y readjudicación de predios de beneficiaros de Reforma Agraria entre 1996 y 2006 en varios departamentos de Colombia, entre ellos, el Cesar. Tras un fallo de tutela a favor, el Incoder respondió el 14 de enero de 2011 un oficio en el que relacionó 154 folios con resoluciones y, que según informó, era toda la documentación que tenía sobre adjudicaciones de tierras a campesinos por reforma agraria en Cesar. Dentro de los documentos, el Incora solo reportó una resolución, la 01220 del 28 de diciembre de 2001, relacionada con el caso de la Hacienda Bellacruz.
29 de julio de 2011
28 de julio de 2011
©verdad abierta

ministro de uribe preso por ladrón


Andrés Arias está acusado de desvío de fondos en Colombia.
Colombia. La Justicia colombiana ordenó ayer el arresto del ex ministro de Agricultura de Álvaro Uribe Andrés Arias, por desvío de subsidios.
Arias está acusado por la fiscal general Vivian Morales de firmar contratos millonarios sin que se cumplieran los requisitos legales y favoreciendo a familias poderosas con subsidios no reembolsables, en lugar de a campesinos de bajos recursos, a quienes estaban destinados esos dineros originalmente. La orden fue dictada por el juez Orlando Fierro, del Tribunal Superior de Bogotá, a pedido de la Fiscalía, por considerar que Arias podría obstruir la Justicia debido a sus visitas constantes a ex funcionarios bajo su cargo, presos por ese mismo asunto.
Para Morales, el ex ministro utilizó ese programa, llamado Agro Ingreso Seguro, como plataforma política, debido a su interés de llegar a la presidencia para la campaña de 2010 en la que fue precandidato del oficialista Partido Conservador.
Por este mismo caso, la Procuraduría ya había inhabilitado a Arias por 16 años para ejercer cargos públicos. El presidente Uribe lo consideraba como su mejor ministro y la versión mejorada de sí mismo, al punto de que en el país se lo empezó a llamar como "uribito", apodo que recibía como un elogio. Arias, de 38 años, será trasladado de inmediato a la cárcel La Picota, en Bogotá, en donde permanecerá recluido mientras se adelanta el juicio en su contra, según la decisión tomada por Fierro en una audiencia pública. El magistrado señaló que el riesgo que Arias representa para la comunidad ya fue debidamente considerado.
"La decisión la acatamos y la cumplimos", dijo por su parte a la prensa su abogado, Jorge Aníbal Gómez, quien descartó apelar.
La fiscal general Vivian Morales se mostró satisfecha con la decisión. "Es el resultado de un trabajo serio, objetivo y comprometido con el país que adelantaba un equipo muy serio de la Fiscalía por más de año y medio". Esta es la sanción más severa impuesta hasta ahora a algún alto funcionario del gobierno de Uribe (2002-2010).
Arias es considerado uno de los hombres más cercanos y leales a Uribe, quien intentó sin éxito ser el candidato de los conservadores para las elecciones presidenciales, que ganó el actual mandatario Juan Manuel Santos. Santos también se desempeñó como ministro de Uribe, en la cartera de Defensa, entre 2006 y 2009.
Al asumir la presidencia Santos, nombró a Arias como su embajador en Roma, en reemplazo de Sabas Pretelt, quien era requerido en ese momento por la Justicia colombiana en una investigación por la entrega de dádivas oficiales a congresistas a cambio de apoyo a la reelección de Uribe.
Ante la polémica que generó esa designación, el ex ministro de Agricultura declinó el ofrecimiento y anunció que permanecería en Colombia para enfrentar los pedidos de la Justicia.
Por su parte, el ex presidente Uribe reconoció haber ido a visitar a Arias en la noche del viernes. "Me dirigí a la casa del ex ministro a expresarle mi solidaridad. No se ha robado un peso y no hay una prueba sobre la cual se pueda sindicárselo por apropiación de dineros del Estado", dijo con firmeza. Las declaraciones fueron formuladas durante una charla que presidió en la localidad de Tunja, Boyacá.
28 de julio de 2011
27 de julio de 2011
©página 12

quién era alias sebastián


El jefe de ’los Rastrojos’, Ángel de Jesús Pachecho Chancy, alias ’Sebastián’ o el ’Carnicero’, fue asesinado por sus propios hombres. Era el encargado de coordinar actividades delictivas, narcotráfico y homicidios selectivos y múltiples.
Colombia. Su muerte fue anunciada a las autoridades por sus mismos hombres. En la madrugada del lunes la Policía de Antioquia recibió una llamada de alias ’el Negro’ y alias ’Guadaña’, quienes decían que Ángel de Jesús Pacheco Chancy, alias ’Sebastián’ o el ’Carnicero’, estaba muerto y daban la ubicación de su cuerpo.
A los pocos minutos la Policía llegó al lugar. Allá ya estaba el Ejército y el cadáver ya había sido hallado. Así se lo aseguró a Semana.com el comandante de la Policía de Antioquia, coronel José Gerardo Acevedo.
Horas después y luego de realizarle al cuerpo los exámenes de necrodactilia, el CTI de la Fiscalía confirmó que se trataba del cabecilla de la banda criminal ’los Rastrojos’. A él, según las autoridades, lo mataron sus propios hombres. Aunque se ha dicho que la recompensa que se ofrecía por él pudo haber motivado el actuar de sus secuaces, también se habla de problemas internos en la organización delictiva. Al parecer alias ’Sebastián’ fue el responsable de la muerte del hermano de uno de ellos.
A ’Sebastián’ lo mataron de seis disparos. Y su cuerpo fue encontrado en el corregimiento Piamonte en Cáceres (Antioquia). Su cadáver fue llevado luego de ser encontrado por el Ejército y el CTI de la Fiscalía a Montería.
En el momento del asesinato de ‘Sebastián’, de 37 años, había ocho hombres más. Dos de estos, el ’Negro’ y ’Guadaña’, dieron el aviso de la muerte de ’Sebastián’ y se entregaron a las autoridades. Los otros seis desaparecieron.
Las autoridades afirman que el mal momento de ’Sebastián’ había empezado desde hace unos meses. La muerte de alias ’Pantera’, quien era su escudero, lo dejó sin protección ante sus enemigos.
El perfil criminal de alias ’Sebastián’ es aterrador. Como cabecilla de la banda ’los Rastrojos’ en el bajo Cauca antioqueño era el encargado de coordinar las actividades delictivas, narcotráfico y homicidios selectivos y múltiples. Empezó su actividad delictiva en el Bloque Central Bolívar en donde se convirtió en la mano derecha de ’Macaco’ y más adelante, luego de la desmovilización de las AUC, pasó a ser uno de los principales cabecillas de la banda criminal ’los Paisas’ junto con alias ’Mono Vides’, ’Chepe’ y ’Víctor Caparrapo’.
Como jefe de esa banda duró poco. No compartía las ideas de ’los Paisas’ por lo que decidió independizar su actividad delictiva y al ver que ’Mono Vídes’ había creado alianzas con las bacrim de Urabá, decidió unirse a ’los Rastrojos’, donde se convirtió en su líder.
Alias ’Sebastián’ tenía órdenes de captura por desplazamiento forzado, desaparición forzada, concierto para delinquir agravado, homicidio múltiple y falsedad material en documento público.
Su centro de operaciones eran los municipios de la región del bajo Cauca y nordeste antioqueño, particularmente los municipios de El Bagre, Nechí, Zaragoza, Tazará, Caucasia, Segovia y Remedios.
Era, sin duda, uno de los hombres más buscados en el bajo Cauca antioqueño. Por él, las autoridades ofrecían hasta 250 millones de pesos.
27 de julio de 2011
26 de julio de 2011
©semana

lo mataron sus escoltas


Colombia: Asesinan a ex paramilitar y narcotraficante reclamado por España. Las autoridades locales ofrecían una recompensa de 250 millones de pesos (unos 142.000 dólares) por informaciones que ayudaran a la captura de alias Sebastián.
Colombia. Uno de los jefes de la banda Los Rastrojos, integrada por narcotraficantes y ex paramilitares y quien era pedido en extradición por España, fue asesinado este lunes por sus escoltas en una localidad del noroeste de Colombia, informó este lunes la policía.
Ángel de Jesús Pacheco, alias de Sebastián y acusado de cientos de asesinatos y secuestros, fue ultimado en zona rural del municipio de Caucasia, departamento de Antioquia (noroeste), por dos de sus guardaespaldas, quienes se entregaron a autoridades regionales pidiendo protección.
"Supimos de la muerte de él a través de dos bandidos que lo cuidaban, quienes llamaron en la madrugada de hoy (lunes) a las autoridades manifestándoles que lo habían asesinado", dijo el comandante de la Policía en Antioquia, coronel José Acevedo.
"(Funcionarios de la) Policía, Ejército y Fiscalía encontraron el cadáver amarrado a un árbol y con signos de tortura", agregó el oficial, sin especificar los motivos de este crimen.
Alias Sebastián era uno de los líderes de la banda Los Rastrojos, que opera en la región del Bajo Cauca, una zona de seis municipios ubicada en el norte de Antioquia.
Pacheco fue miembro del extinto Bloque Central Bolívar de las ultraderechistas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y tras su desmovilización se vinculó inicialmente a la banda narcotraficante Los Paisas y luego se asoció con Los Rastrojos, explicó el coronel Acevedo.
Las autoridades locales ofrecían una recompensa de 250 millones de pesos (unos 142.000 dólares) por informaciones que ayudaran a la captura de Sebastián.
Asimismo, la justicia de España lo exigía en extradición por delitos de narcotráfico.
La banda Los Rastrojos, que cuenta con unos 4.000 integrantes, según las autoridades, fue creada por el presunto narcotraficante Diego Pérez (alias Rastrojo), considerado por Estados Unidos como uno de los herederos de los negocios del narcotráfico que manejaba el cartel del Norte del Valle.
Un número indeterminado de paramilitares que se desmovilizaron en un proceso de paz entre 2003 y 2006 se han unido en años recientes a esas bandas criminales, que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos considera como uno de los principales desafíos a la seguridad en Colombia, donde también actúan guerrillas izquierdistas.
26 de julio de 2011
©la nación

cae paramilitar por falso positivo


Se trata de Ágapo Gamboa Daza, alias ’César’, exjefe del grupo de las Autodefensas Campesinas del Casanare. Según la investigación, "hizo parte del plan" para retener a dos vendedores ambulantes en Fusagasugá (Cundinamarca).
Colombia. La Fiscalía informó de la detención de un exlíder paramilitar al considerar que "hizo parte del plan" para retener a dos personas y presentarlas más tarde como guerrilleros muertos en combate, en otro caso de ’falsos positivos’ ocurrido en el 2003 en el centro del país.
El ente judicial dictó la orden de detención en la cárcel de La Picota de Bogotá para Ágapo Gamboa Daza, alias ’César’, exjefe del grupo de las Autodefensas Campesinas del Casanare, a quien consideró presunto responsable de "la comisión de homicidio agravado en concurso homogéneo".
De acuerdo con la investigación que adelanta un fiscal de Derechos Humanos, Gamboa Daza "hizo parte del plan" para retener a dos vendedores ambulantes en la plaza de mercado de la localidad de Fusagasugá, en el central departamento de Cundinamarca, identificados como José Alfredo Castañeda y Alonso Rincón León.
Según el comunicado de la Fiscalía, Castañeda y Rincón perdieron la vida y fueron más tarde presentados como "integrantes de grupos armados ilegales abatidos en combate".
El comunicado recuerda que el 26 de junio del 2003 las autoridades fueron informadas de un enfrentamiento en una zona rural de Viotá (Cundinamarca), entre tropas del Ejército e integrantes de un grupo armado ilegal que resultaron muertos y que supuestamente "habían montado un retén y portaban una escopeta y una subametralladora".
Por este mismo hecho ya fueron condenados el capitán retirado del Ejército Édgar Mauricio Sánchez Arbeláez y el también exparamilitar Rafael Antonio Sánchez Chaparro.
25 de julio de 2011
©semana

el bcb y convergencia ciudadana


El matrimonio entre el BCB y Convergencia Ciudadana en Santander. En el primer día de juicio al exsenador Óscar Josué Reyes, varios testigos explicaron la alianza entre paramilitares y el movimiento Convergencia Ciudadana en Santander.
Colombia. Desde el 2002 los paramilitares emprendieron una campaña para aliarse con alcaldes, concejales y gobernadores en Santander y por lo dicho por varios testigos en el primer día de juicio al exsenador Óscar Josué Reyes, los jefes del Bloque Central Bolívar de las Auc se aliaron con el movimiento Convergencia Ciudadana.
David Hernández López alias ‘Diego Rivera’, un ex subteniente del ejército que se volvió paramilitar, dijo que "Macaco y Bolívar decían que debíamos rodearnos de políticos propios para poder nosotros aspirar. Una meta era lanzar al ex gobernador Hugo Aguilar (recientemente capturado por parapolítica) a la presidencia en el 2010" dijo el ex paramilitar.
Rivera aseguró que participó en una reunión a la que asistieron los políticos santandereanos Oscar Josué Reyes Cárdenas, Luis Alberto Gil, Alfonso Riaño, y Oscar Suarez Mira, organizada por paramilitares con el fin de buscar apoyo para la ley de Justicia y Paz y en la que supuestamente los jefes de las Auc, Carlos Mario Jiménez alias ’Macaco’ y Rodrigo Pérez Alzate alias ‘Julián Bolívar’, le enviaron mil millones de pesos a los políticos santandereanos para sellar su alianza.
"Cumplí las ordenes de ‘Macaco’ y ‘Julián Bolívar’. La misión era presentar lo que el gobierno le había otorgado al BCB, en el tema de proyectos productivos, específicamente el de Villa Esperanza en Copacabana, Antioquía, invitarlos a apoyar los proyectos productivos y también la ley 975", señaló ‘Rivera’.
Reyes se defendió de los señalamientos y aseguró que nunca se reunió con grupos armados ilegales y que para la fecha de la reunión estaba realizando el cierra de su campaña política.
‘Diego Rivera’, quien declaró desde Estados Unidos por ser un testigo protegido de la DEA, aseguró que la reunión fue convocada por órdenes de Carlos Mario Jiménez alias ‘Macaco’ y Rodrigo Pérez alias ‘Julián Bolívar’, comandantes del BCB.
En ella supuestamente estuvieron presentes José Danilo Moreno Camelo, alias ‘Alfonso’, ex comandante militar del frente Lanceros de Vélez y alias ‘Tarazá’ comandante político del BCB en Bucaramanga.
Este ex subteniente del Ejército y desmovilizado del Bloque Central Bolívar también dijo a los magistrados que durante el encuentro se entregaron a los políticos 1.000 millones de pesos, enviados por ‘Macaco’ y por ‘Julián Bolívar’ para que fueran repartidos a los votantes el día de las elecciones.
"Estoy seguro que ese dinero se entregó por un comentario de ‘Macaco’ quién al ver el resultado de las elecciones dijo que no se había perdido esa platica", aseguró ´Rivera’.
En cuanto a la reacción de los políticos sobre lo ocurrido en la reunión el ex paramilitar precisó: "Gil le mandó saludos a ‘Macaco’ y a ‘Julián Bolívar’ y Reyes les envió saludos a los señores y les mandó a decir que contaban con el apoyo".

Reyes y los Paras en la Gobernación de Santander
Antes de ser elegido senador, Óscar Josué Reyes, se desempeñó como secretario de Gobierno de la Gobernación de Santander, durante el mandato del excoronel de la Policía, Hugo Aguilar Naranjo, hoy detenido por una investigación por nexos con paramilitares.
Durante el primer día de audiencia, el coronel Julio César Prieto, quien comandaba el Batallón Luciano D’elhuyar, dijo que hoy entiende que cuando el excongresista Reyes era secretario de Gobierno de Santander lo hacía como parte de una administración que le debía mucho a las Autodefensas.
Señaló que incluso el diputado Jaime Díaz le ofreció trabajar para los paramilitares, con un sueldo de 40 millones de pesos y cinco bajas por mes, pero que como él se negaba, se organizaban reuniones en las que se le recriminaba por supuestos abusos contra la población que, cree, eran solo una retaliación por su actuación decidida para enfrentar a las paras.
"Usted está muy chiquito, es una ficha que se puede cambiar; no joda más", le dijo el entonces secretario Reyes en una de esas reuniones, según relató el propio coronel ante la Corte Suprema de Justicia. Para él, señalamientos como éste, sumados a otros hechos irregulares, demuestran que la administración de Hugo Aguilar al frente del departamento, de la cual hacía parte el excongresista, sí buscaba devolverle favores a los tantos frentes que operaban en san Vicente del Chucurí, zona de influencia del Batallón comandado por el militar.
Manifestó que él le señaló abierta y claramente a Reyes que la presencia de los paramilitares en varias poblaciones era tan notoria y tan imponente para la población que habían montado un peaje del cual obtenían cuantioso ingresos; pese a estas denuncias, precisó, no vio ninguna actuación por parte del secretario de Gobierno para evitar que siguiera en funcionamiento tal esquema de acopio de dineros abusivo.
Señaló que entendió que Reyes no era tan transparente desde que le hizo la advertencia de su posible salida de la zona donde operaba el Batallón a su cargo y el posterior consejo de seguridad en el que convencieron al entonces presidente Álvaro Uribe Vélez de promover su traslado.
El oficial Prieto manifestó que él nunca fue testigo de encuentros o acuerdos de paramilitares con Reyes y otros dirigentes de la región, pero que sabe que en los siete municipios donde hacía presencia no se movía una hoja sin que las Autodefensas lo autorizaran, por cuanto entiende que quien ejerciera la actividad política allí lo lograba era gracias al aval del grupo armado ilegal.
Eran abundantes los testimonios acerca de las relaciones de los dirigentes con ellos, dice, precisando que el desmovilizado Juan Fernando Morales Ballesteros dijo haber visto al excongresista en una reunión con las Auc, con miras a la pugna por la Gobernación, de la que finalmente hizo parte.

El Intento de Soborno
Antes los magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, el ex paramilitar relató su versión sobre el ofrecimiento que Ramón Ballesteros, abogado de Gil le hizo en varias oportunidades entre octubre de 2010 y febrero de 2011 para que se retractara sobre las reuniones entre los políticos y los paramilitares y además para emprender un complot contra el magistrado Iván Velásquez y contra la Corte Suprema de Justicia.
"Ballesteros me dijo que Gil, Riaño y Reyes me habían enviado 60.000 dólares, cada uno me había enviado 20.000 para que me retractara de la reunión y que era probable que Oscar Suarez Mira y Ciro Ramírez aportaran" indicó ‘Rivera’.
Según la versión del ex paramilitar, "Ballesteros me dijo que el ex senador Oscar Reyes había aportado 20.000 dólares. Estoy completamente seguro de que Reyes hizo parte de ese complot contra la Corte Suprema, eso está grabado."
"Ballesteros me dijo, David, ayúdele a Gil, a Riaño y a Reyes. Recíbales la plata" dijo el ex paramilitar, agregando que el abogado de Gil había redactado un documento, que debía firmar el ex paramilitar, en el cual se retractaba de lo dicho sobre los políticos.
‘Diego Rivera’ agregó que Ballesteros le había manifestado que si no le colaboraba, ‘Julián Bolívar’ iba a arremeter contra su familia.
Sobre el cierra de campaña de campaña de Reyes, según el ex senador realizado para la fecha de la reunión en el municipio Palmas del Socorro, el ex paramilitar dijo que Ballesteros le había dicho que esa era la coartada del ex senador ante la Corte.

Reyes Se Defiende
Durante el interrogatorio el ex senador Oscar Josué Reyes Cárdenas se defendió de las acusaciones que lo relacionan con grupos paramilitares. "Jamás he recibido apoyo económico de ningún grupo ilegal. Jamás he tenido amistad con ellos" dijo a los magistrados.
Asimismo, Reyes aseguró que nunca fue precandidato a la gobernación en el año 2003 y que en marzo del 2006 realizó su cierre de campaña en el municipio de Palmas del Socorro.
Sobre la reunión en el Hotel Chicamocha, su lugar de residencia desde julio de 2004 hasta diciembre de 2006, Reyes aseguró nunca haberse reunido con los paramilitares alias ‘Diego Rivera’, y alias ‘Taraza’, ni tampoco con sus colegas Gil y Riaño en marzo de 2006, en Bucaramanga.
"No estuve en esa reunión, no me reuní con ellos y jamás estuve en una reunión de esas". Aseguró el ex senador.
En cuanto a la revelación que Ballesteros le hizo a ‘Diego Rivera’ acerca de la coartada del cierre de campaña, Reyes aseguró estar sorprendido con la declaración. "No sé qué quiso decir con lo de coartada, yo no tengo que hablar con otros abogados de otros procesos. Mi proceso fue a la procuraduría y el señor Procurador General me absolvió. Soy inocente de ese tipo de cargos", Puntualizó el ex parlamentario.
Según Reyes, antes del 2005 no ostentó ningún cargo ni de representante, ni de senador, eso sólo fue hasta el 2006, mientras que la desmovilización del Bloque Central Bolívar fue en el 2005, cuando él no ostentaba ningún cargo de importancia.
Sobre su relación con el ex gobernador de Santander Hugo Aguilar, capturado por presuntos nexos con paramilitares, Reyes afirmó nunca haberle hecho campaña política al ex gobernador. "lo único que hicimos fue un acuerdo programático con alcaldes y amigos míos para apoyarlo. Esa reunión se hizo en el Club Unión con mis amigos quiénes aspiraban a ocupar un cargo de concejal o alcalde", puntualizó.
Respecto a su asistencia a una presunta reunión en Santa Elena del Opón del ex gobernador Aguilar con paramilitares, el ex senador aseguró nunca haber estado en ese corregimiento.
Además sobre la reunión con ’Ernesto Báez´ en un restaurante cerca del aeropuerto aseguró que Báez estaba confundido. "No sería un hombre tan estúpido de ponerle un cita a un comandante paramilitar a 50 metros de una base paramilitar", indicó.
El 25 de octubre de 2010 agentes del Cuerpo Técnico de Investigación CTI capturaron al ex senador por orden de la Corte Suprema de Justicia, que abrió un proceso en su contra por supuestos nexos con grupos paramilitares.
Reyes Cárdenas fue elegido en el 2006 senador de la república, con una votación 55 mil votos. Durante su carrera política se ha desempeñado como Secretario de Gobierno y Jefe de Carreteras de Santander, diputado a la asamblea y Director Regional de Caminos Vecinales.
25 de julio de 2011
12 de julio de 2011
©el espectador
vía verdad abierta