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acusaciones por desplazamiento


La Fiscalía acusa a 15 personas por desplazamiento en Chocó. Un fiscal de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y DIH dictó resolución de acusación en contra de 15 personas, investigadas por su presunta responsabilidad en la apropiación ilegal de tierras y el desplazamiento de campesinos en el departamento de Chocó.
Colombia. Los hechos investigados, que ocurrieron en 1997, se relacionan con la incursión de grupos paramilitares en las cuencas de los ríos Cacarica, Salaquí y Truandó, jurisdicción del municipio de Riosucio, así como también en las cuencas de los ríos Jiguamiandó y Curvaradó, lo que ocasionó el desplazamiento forzado de las comunidades asentadas en esos lugares.
La Fiscalía también investigó la apropiación irregular de tierras por parte de empresas privadas, que se instalaron en el año 2000 en las cuencas de los ríos Jiguamiandó y Curvaradó y desarrollaron proyectos de explotación de palma de aceite y ganadería extensiva.
Por esos hechos fueron acusados Jesús Ignacio Roldán Pérez, alias ‘Monoleche’, exjefe paramilitar; Gabriel Jaime Sierra Moreno, Javier José Daza Pretel, Juan José Palacios Palacios, Jorge Luis Santo Ortega, Javier Morales Estrada, Mario León Villa Pacheco, Mario Alberto Vélez Giraldo, Manuel Gregorio Denis Blandón, Sor Enid Ospina Rendón y Katia Patricia Sánchez Mejía, como presuntos coautores materiales de los delitos de desplazamiento forzado en concurso con invasión de áreas de especial importancia ecológica y concierto para delinquir agravado.
También fueron acusados Raúl Alberto Penagos González, José Miguel Ruiz Cossio y Claudio Adolfo Fregni Ochoa, como presuntos coautores materiales del delito de invasión de áreas de especial importancia ecológica. Estas personas están en libertad y no tienen orden de captura.
En la decisión también fue acusado Remberto Manuel Álvarez Bertel, como posible coautor material de los delitos de desplazamiento forzado e invasión de áreas de especial importancia ecológica. Álvarez Bertel está afectado con detención domiciliaria.
En mayo del año pasado la Fiscalía ordenó capturar, sin beneficio de excarcelación, a 24 empresarios, entre los que se encuentran varias personas de las que fueron acusadas recientemente. Para más información vea el artículo: `Fiscalía ordena capturar a 24 empresarios por desplazamiento en Chocó’.
Por esa investigación, seis personas se encuentran privadas de la libertad y dos más tienen orden de captura vigente.
15 de abril de 2011
14 de abril de 2011
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condenado por asesinato de sindicalista


Condenan a ex‘para’ por asesinato de un sindicalista y un soldado. Un juez de Bogotá condenó a un exparamilitar del Bloque Héroes de Granada por el asesinato de un sindicalista y un soldado, ocurrido en 2001.
Colombia. Jáder Armando Cuesta Moreno alias ‘Medellín’ o ‘Niche’ fue condenado a 16 años y ocho meses de prisión por el asesinato del sindicalista Julio Ernesto Ceballos Guzmán y del soldado Ángel Hipólito Jiménez, ocurrido el 15 de octubre de 2001.
Así lo decidió el Juez 56 Penal del Circuito de Bogotá, después de estudiar las pruebas presentadas por una Fiscal de la Unidad Nacional de Derechos Humanos. Según la investigación, alias ‘Medellín’ participó en el secuestro de las dos víctimas que fueron incineradas y luego arrojadas a una fosa común en San Rafael, municipio de Antioquia.
La Fiscalía señaló que los familiares de las víctimas tuvieron que pagar $1 millón 500 mil pesos a los paramilitares para poder recuperar los restos de sus seres queridos.
Por estos crímenes, alias ‘Medellín’ aceptó los delitos de desaparición forzada y homicidio en persona protegida. El exparamilitar delinquió en el Bloque Héroes de Granada, el grupo paramilitar que delinquió en la capital de Antioquia y que tuvo entre sus hombres a sicarios que habían hecho parte del Bloque Metro.
Según el listado de postulados a la Ley de Justicia y Paz de la Fiscalía, alias ‘Medellín’ se desmovilizó con el Bloque Cacique Nutibara, el grupo paramilitar que delinquió en el Valle del Cauca. El exparamilitar está detenido en una cárcel de Palmira, en ese departamento.
15 de abril de 2011
12 de abril de 2011
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concejal nacho y los hijos de uribe


Qué tan cerca estaban los hijos del expresidente Álvaro Uribe Vélez del entonces concejal de Santa Marta, Héctor Rodríguez y éste a su vez de los paramilitares de Hernán Giraldo. La versión de ’El Canoso’ y la respuesta de los Uribe.
Colombia. Héctor Ignacio ‘Nacho’ Rodríguez Acevedo fue elegido concejal de Santa Marta con el apoyo del bloque Resistencia Tayrona, obteniendo en el año 2003 una de las más altas votaciones. La orden en las 93 veredas de la Sierra Nevada era votar por él. Con el aval de Hernán Giraldo fue escogido como el candidato que esa organización armada apoyaría al concejo de la ciudad para que gestionara recursos para construir escuelas, puestos de salud y mejorar las vías.
Giraldo necesitaba a un concejal, es lo que ha dicho en sus versiones ante Justicia y Paz desencantado de haber votado por todos los políticos del Magdalena que fueron a su campamento a prometer y pedirle su apoyo, pero nunca hicieron nada.
José Gélvez Albarracín, alias ‘El Canoso’, dijo en una versión ante Justicia y Paz que conoció a Rodríguez desde 2003 cuando él asumió como comandante político del Resistencia Tayrona y el político había empezado su campaña al concejo de la capital del Magdalena de la mano con el exsenador Luis Eduardo Vives Lacouture. Además, en una finca del papá de ‘Nacho’ en Buritaca, los paramilitares hacían reuniones y se escondían de antinarcóticos.
‘Nacho’ era la voz de la Sierra en el concejo, su campaña la inició con una estrategia encaminada a la erradicación de los cultivos de coca y es célebre una foto del exconcejal con el exsenador Luis Eduardo Vives arrancando varias de ellas con sus manos. El respaldo político de los paramilitares a Rodríguez no era un hecho que pasara desapercibido, más aún si muchos candidatos subían al campamento de Giraldo a pedirle apoyo en sus aspiraciones.
Rodríguez, un arquitecto de 30 años y sin mayor trayectoria política, obtuvo el aval del movimiento Colombia Viva y consiguió la segunda votación más alta en las elecciones para el Concejo, con 3.188 sufragios. La primera fue la de Romualdo de Jesús Macías Sobrino, también relacionado con paramilitares.
Su campaña política del 2003 se desarrolló principalmente en el corregimiento Guachaca, en las estribaciones de la Sierra, donde su padre tenía una finca.
El joven político no sólo contaba con una ‘gran sombrilla política’, tenía una buena fachada económica.
Es hijo del oficial Héctor Rodríguez (QEPD), retirado de la Armada Nacional, propietario de unas prospera naviera que prestaba servicios portuarios, con oficinas en el edificio Bahía, donde también tenía oficina José Gelvez Albarracín, alias ‘El Canoso’. Nacho era en enero del año 2004 una celebridad en Santa Marta. Y la afinidad entre alias ‘Nacho’ y ‘El ‘Canoso’, estaba determinada por la misma vocación: la política.
Mientras Rodríguez era el concejal que representaba a Hernán Giraldo ante la administración de Santa Marta, Gelvez Albarracín llevaba un año como comandante político del grupo.
En su primera versión ante Justicia y Paz (mayo 24 de 2010), ‘El Canoso’ revela existencia de otro pacto entre políticos y paras en Magdalena, Pacto de El Difícil), dio a conocer cómo fueron escogidos el gobernador Trino Luna, así como alcaldes (incluido el de Santa Marta), concejales y diputados. ¿A qué se dedicaban ‘El Canoso’ y ‘Nacho’ Rodríguez en Santa Marta? Era algo sobre lo cual los samarios tenían certeza: eran la cara política del paramilitarismo.
’El Canoso’ fungía de enlace político entre los paramilitares y el entonces gobernador Trino Luna Correa, tanto así que en 2005 apareció una foto en la que se ve al gobernador Luna presidiendo una delegación de empresarios, periodistas y finqueros magdalenenses que viajó a Quindío para observar el funcionamiento de las fincas turísticas y tomar el modelo y replicarlo en la Sierra Nevada. Esto no tendría nada de particular, de no ser porque en la foto de los delegados figura ’El Canoso’.
En su momento, Pablo Beltrán, secretario de la Gobernación, dijo que en el momento en que se hizo ese viaje, ’El Canoso’ no estaba en dificultades con la justicia. Por eso, al no existir ningún impedimento legal, fue incluido en la comitiva como propietario de fincas en la Sierra Nevada. Además, explicó que la mayoría de los viajeros eran finqueros y empresarios del sector turístico, y que como resultado de esa visita, hubo un intercambio de experiencias y hoy hay 16 fincas operando como hoteles en Magdalena y que se están habilitando otras 45.
Sin embargo, según varios testigos, para el momento del viaje a Quindío, en Santa Marta era un secreto a voces que ’El Canoso’ era conocido como el segundo al mando de ’Hernán Giraldo’. Otro de los acompañantes era el entonces concejal Héctor ’Nacho’ Rodríguez, del que luego se sabrían sus vínculos con el narcotráfico y sus relaciones también con Hernán Giraldo, de quien se dice habría obtenido su respaldo para sus aspiraciones electorales.
En Santa Marta y Magdalena la penetración de los grupos armados ha sido algo normal. El mercado estaba en manos de Hernán Giraldo y la construcción y los negocios turísticos estaban en manos de personas que han terminado extraditadas como ‘El Mono’ Abello (negocios agrícolas e inmobiliarios); y algunos miembros de la familia Olarte (Marco y Aristóteles), propietarios de varios hoteles y fincas bananeras, han estado en la cárcel por narcotráfico o por presuntas relaciones con bandas criminales.  
Gelvez ha dado detalles de cómo fue la campaña de Trino Luna en el 2003, que para entonces no tenía ni para los transportes. Por eso, cuando la semana pasada reveló detalles de la presunta participación de los paramilitares en la concesión del Parque Tayrona, su versión provocó revuelo, porque la gente se pregunta en Santa Marta es: ¿si las autodefensas controlaban el territorio y muchos negocios, cómo era que les iban a concesionar el parque y dejarlos a ellos por fuera? Es algo que las autoridades deberán investigar, mientras tanto ese contrato estará bajo sospecha.
También se refirió ‘El Canoso’, a la relación entre ‘Nacho’ y los hijos del expresidente Álvaro Uribe Vélez, Jerónimo y Tomás, quienes según el excomandante paramilitar, iban con frecuencia a Santa Marta y tenían negocios de artesanías. ‘Nacho’ les vendía aretes, pulseras y ensaladeras al parecer y de acuerdo con la versión de José Gelvez, el político había cultivado una amistad con Jerónimo y Tomás Uribe, con quienes había empezado una relación comercial, de la cual resultó una amistad.
Los Uribe iban con alguna frecuencia a Santa Marta, y en una de esas ocasiones ‘Nacho’ le presentó a ’el Canoso’ a los hijos del presidente. En esa ocasión fueron hasta el Parque Tayrona en un remolcador de la naviera de la familia del exconcejal. Ese día, recuerda Gelvez, los escoltas se quedaron en Santa Marta, en la marina del edificio La Cascada, mientras los hermanos Uribe se fueron a las playas del Parque Tayrona.  Según la versión del paramilitar, los hermanos Uribe se fueron con Nacho y Gelvez hasta unas playas, hicieron disparos con los fusiles y departieron hasta las cuatro de la tarde.
La fiscal le preguntó cuál era la relación entre los hijos de Uribe con Nacho, a lo cual contestó diciendo que él los conocía desde el año 2003, que participaron en una comparsa en los carnavales de Barranquilla que se llamó la ‘Fiebre Amarilla’, en defensa del Tití cabeciblanco, que estaba en riesgo por la fiebre amarilla. Cuando Jerónimo y Tomás iban a Santa Marta, hacían planes con Nacho. También relató que al exconcejal y a los Uribe los unía el negocio de las artesanías, pues Nacho tenía una empresa que se llamaba Artcoco y puso en contacto a Tomás y a Jerónimo con indígenas y artesanos. Esta relación hizo crecer el negocio de ‘Nacho’, pues les suministraba productos a Salvarte.
El paramilitar aseguró que los hijos del presidente sabían de sus vínculos con las Auc, y además conocían que ‘Nacho’ había sido elegido con el apoyo de los paramilitares. Incluso, los Uribe preguntaron si podían conocer al señor Hernán Giraldo, y se hizo la consulta con respuesta positiva de Giraldo, pero nunca se realizó la reunión. También dice que compartieron en una ocasión en Bogotá en el restaurante Gaira en la fiesta de lanzamiento de Laura Abisamabra, aunque ese acto no tenía nada que ver con la organización paramilitar.
Rodríguez fue capturado y extraditado a Estados Unidos en 2008 por los delitos de concierto para suministrar material de apoyo a una organización terrorista extranjera (las Auc) y concierto para portar, usar y poseer un arma de fuego durante y en relación con narcotráfico y delitos violentos. El año pasado regreso en silencio a su natal Santa Marta luego de pagar 36 meses de cárcel.

La Respuesta de los Uribe Moreno
En un comunicado, Tomás y Jerónimo reconocieron que sí conocieron a "Héctor Ignacio Rodríguez, en el año 2004, por amigos comunes de Santa Marta y por su participación en una compañía que fabricaba artesanías de coco con artesanos de la Sierra Nevada, promocionadas en programas financiados por el gobierno americano".
En el comunicado los Uribe aseguraron que "jamás tuvimos indicios de la vinculación del señor Rodríguez con actividades ilícitas o grupos al margen de la ley. Los encuentros que sostuvimos, entre ellos un paseo de una tarde al parque Tayrona, a plena luz del día, estuvieron rodeados de personas serias como el actual alcalde de la ciudad de Santa Marta, que confiaban plenamente en el señor Rodríguez y pueden dar fe de la reputación que lo precedía".
Para terminar, en el comunicado los Uribe dijeron que "el testimonio del criminal alias ’El Canoso’ -a quién no conocemos- está plagado de mentiras: falsos encuentros y falsas intenciones, la mayor de todas, la más absurda e imposible de probar, nuestra supuesta intención de reunirnos con Hernán Giraldo, a quién jamás hemos conocido y por quien jamás hemos preguntado".
15 de abril de 2011
14 de abril de 2011
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asesinan a indígena en el cauca


Tras conmemoración de matanza de El Naya en el Cauca. Se trata de Hugo Ulcué. Según la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, que su cuerpo fuera abandonado en cercanías del cabildo, es un "acto de advertencia".
Colombia. Un activista indígena fue asesinado tras regresar de los actos conmemorativos del décimo aniversario de la matanza de El Naya, en la que murieron al menos medio centenar de personas, denunciaron portavoces de la minoría étnica del Cauca.
El aborigen Hugo Ulcué, quien habita en el pueblo Paez o Nasa, fue encontrado muerto cerca de la sede del cabildo de La Playa Alto Naya, situado en la zona boscosa del puerto marítimo de Buenaventura.
La Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acín) indicó en un comunicado que el crimen fue cometido por desconocidos en la mañana de este martes.
"El cadáver fue abandonado en cercanías de la sede del cabildo" de La Playa Alto Naya "como un acto de advertencia", agregó la Acín, que reúne a las autoridades indígenas de los paeces, que ocupan un territorio montañoso y boscoso en comprensión del Cauca y la región vecina del Valle del Cauca, a la que pertenece Buenaventura.
La organización no gubernamental subrayó que Ulcué acababa de regresar a su comunidad tras participar en la conmemoración del décimo aniversario de la matanza de El Naya, región selvática en los límites del Cauca con el Valle del Cauca.
Al menos medio centenar de afrodescendientes, indígenas y colonos murieron a manos de paramilitares del Bloque Calima de la disuelta organización Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) que se tomaron la región a comienzos de abril de 2001.
La incursión también dejó un número de desaparecidos no establecido y causó el desplazamiento de más de 4.000 habitantes.
El aniversario fue conmemorado el pasado día 11 en Timba, aldea rural de la población caucana de Buenos Aires.
Ulcué "fue una de las víctimas que con más insistencia y firmeza cuestionó los mínimos avances del proceso jurídico que buscan esclarecer los hechos y los responsables de la masacre de El Naya", advirtió la Acín.
La asociación aborigen informó que el indígena era hermano de la gobernadora del cabildo La Playa Alto Naya, Nelly Ulcué, quien en unas declaraciones recogidas por la misma fuente afirmó: "vinimos a reclamar verdad y justicia y vea lo que nos pasó".
14 de abril de 2011
13 de abril de 2011
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fiscalía acusa a palmicultores de chocó


Por desplazamientos. La Fiscalía acusó a 15 palmicultores por su supuesta responsabilidad en los delitos de desplazamiento forzado, invasión de áreas de especial importancia ecológica y concierto para delinquir agravado.
Argentina. La Fiscalía acusó a 15 personas del sector palmicultor como presuntos responsables del desplazamiento forzado de centenares de campesinos, en complicidad con paramilitares, en el departamento de Choco, informó la Fiscalía.
El fiscal Héctor Cruz Carvajal, de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía, llamó a juicio a las 15 personas -detenidas desde mayo del 2010- por su supuesta responsabilidad en los delitos de desplazamiento forzado, invasión de áreas de especial importancia ecológica y concierto para delinquir agravado.
El documento de la Fiscalía, de 258 páginas, da cuenta de que en febrero de 1997, a través de una operación militar llamada ‘Génesis’, miembros del Ejército y paramilitares "incursionaron de manera violenta" en zonas rurales del municipio de Riosucio, departamento de Chocó.
Durante la acción armada, los paramilitares "sistemáticamente ejecutaron actos hostiles contra las comunidades afrodescendientes" o negras.
A partir del año 2000, explicó el fiscal Cruz, "empresas privadas, cuyo objetivo es el cultivo de palma o la ganadería extensiva (…)se asentaron con el objeto de implementar un proyecto agroindustrial enfocado principalmente en la explotación de la palma de aceite".
Entonces los representantes de las empresas palmiculatoras, "apoyados en miembros de las autodefensas (o paramilitares), emprendieron la tarea de darle visos de legalidad a la ocupación de las tierras" de las que habían desplazado a las comunidades negras.
Esos palmicultores recurrieron a la compra de tierras de nativos a "precios irrisorios soportadas en documentos falsos", o a suscribir contratos a nombre de personas que aparecían muertas años atrás. Con base en esos fraudes, la Fiscalía también estableció que esos palmicultores consiguieron "respaldar créditos bancarios y obtener incentivos estatales" como préstamos, aunque no cuantificó la cantidad de dinero.
Tras la decisión de la Fiscalía, el caso de los 15 detenidos pasa a un juzgado para la fase de juicio. Los ahora acusados podrían verse enfrentados a penas de cárcel superiores a 10 años.
Todos los llamados a juicio están detenidos en cárceles de las ciudades de Bogotá, Medellín y Montería.
Por estos mismos hechos, otros seis implicados ya aceptaron cargos, mientras 20 personas más están pendientes de una eventual acusación.
Los investigadores no han cuantificado cuántas personas de esas comunidades afrodescendientes fueron desplazadas por la acción paramilitar.
Según los investigadores, el proyecto de los paramilitares era ampliar los territorios sobre los cuales tenían control, pero además sacar provecho económico de esas tierras, que antes fueron dominadas por las guerrillas.
13 de abril de 2011
12 de abril de 2011
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contabilidad del bloque centauros


Desmovilizados que delinquieron en los Llanos Orientales contaron cómo financiaron el grupo paramilitar para delinquir en esta zona del país, cobrando a todo negocio legal o ilegal que se moviera en esta región del país.
Colombia. Aunque Manuel de Jesús Pirabán alias ‘Pirata’ contó que el día de la desmovilización ordenó a sus hombres desaparecer cualquier rastro de contabilidad "para evitar que pensaran que seguíamos delinquiendo", él y otros dos exjefes paramilitares reconstruyeron un tipo de ‘libro contable’ sobre cómo financiaron al Bloque Centauros.
En la más reciente versión libre conjunta, alias ‘Pirata’, Iván Gaviria alias ‘Miguel Fiscalía’ y Jesús Emiro Pereira alias ‘Alonso’ le contaron a la Fiscalía 16 de Justicia y Paz que sus finanzas se basaron en el cobro de ‘impuestos’ a cada kilo de coca que se producía en la región, a los ganaderos, a los laboratorios de coca improductivos, a los camiones que transportaban víveres, así como a cualquier persona que fuera sancionada, a cambio de respetarle la vida.
Según le contaron a la Fiscalía, el Bloque Centauros, como se le conoció antes de 2004 al Bloque Héroes de los Llanos, tuvo a varios exjefes administrativos y financieros que extorsionaron en los departamentos donde delinquió el grupo paramilitar: Meta, Guaviare, Casanare y Vichada.
En 1997 cuando la Casa Castaño envió a los primeros paramilitares desde el Urabá a los Llanos, el primer jefe de finanzas fue alias ‘Pirata’. Entre finales de ese año y el primer semestre de 1998, el cargo fue asumido por Jhon Lora alias ‘Segundo’. Este, a su vez, le entregó la jefatura a Jesús Emiro Pereira alias ‘Alonso’, que manejó las finanzas desde el segundo semestre de 1998 hasta septiembre de 2000. Uno de sus cómplices en llevar la contabilidad, alias ‘Miguel Fiscalía’, le relató al despacho los pormenores de cómo se llevaban las cuentas y en qué se gastaban la plata.
"Durante el primer semestre de 1998, el Frente Meta recibió $1.914 millones y gastó $1.765 millones en solo seis meses. Para ese año, tenía 263 hombres", dijo ‘Miguel Fiscalía’.
El Frente Meta fue uno de los cinco grupos paramilitares que tuvo el Bloque Centauros. Según ‘Miguel Fiscalía’, en 1998 cobraban a $70 mil pesos el kilo de coca producido en la zona cuando la producción mensual era de 700 kilos. Recaudaron $100 millones cada mes extorsionando a los finqueros y por medio de los retenes a cargo de alias ‘Cremallera’ cobraron $80 millones mensuales en las carreteras del Meta.
"Con ese dinero comprábamos la remesa (alimentos), los elementos de aseo, las pilas para los radios de telecomunicaciones, pagábamos los servicios de salud, comprábamos el combustible, que en promedio eran unos 3.500 galones al mes.  Eso, además de los sueldos, del pago de vacaciones para los que salían permiso, de algunas indemnizaciones para los que murieron en combate y de compras relacionadas con el equipo como los camuflados, botas, medias, licras, brazaletes, chalecos, cobijas y toldillos. Cada paramilitar nos costaba por mes $1 millón 118 mil", señaló alias ‘Miguel Fiscalía’.

Militares, Proveedores
En la versión libre, alias ‘Pirata’ y alias ‘Miguel Fiscalía’ le contaron a la Fiscalía que les compraban fusiles a proveedores como Horacio Pan y Jaime Enríquez. Según los paramilitares, Enríquez luego fue asesinado por las Auc por orden del jefe paramilitar Miguel Arroyave alias ‘El Arcángel’, al descubrir que el proveedor también le vendía armas a Héctor Germán Buitrago alias ‘Martín Llanos’, el otro jefe paramilitar de la zona y conocido como el jefe de los ‘Buitragueños’.
Según los exparamilitares, el material de intendencia o munición lo conseguían con militares del Batallón XXI Vargas. "El capitán Rivera, el cabo Esteban y el sargento ‘Harold’ nos vendían material. El contacto con ellos lo hacíamos por medio de alias ‘Tatareto’, un muchacho que vivía en Villavicencio y que era muy amigo de los militares", contó alias ‘Pirata’.
En su continuación del relato sobre las finanzas del Bloque, alias ‘Miguel Fiscalía’ explicó que con el crecimiento de la tropa las extorsiones aumentaron y  por tanto las finanzas. En tres años, entre octubre de 2000 y diciembre de 2001, las cuentas les sumaron $4.200 millones anuales por concepto de "impuestos y carreteras" y $1.400 millones "por cobros al narcotráfico", le dijo el exparamilitar a la Fiscalía.
En la continuación de la versión libre, que se realizará hasta el 15 de abril, Daniel Rendón Herrera alias ‘Don Mario’ le contará a la Fiscalía sobre sus cuentas cuando fue jefe de finanzas entre 2001 y 2004. "Cada semana yo pagaba $40 millones a los comisionistas para que le compraran la base de coca a los campesinos de las región", señaló a alias ‘Don Mario’.
La versión conjunta, que pretende reconstruir las finanzas del Bloque Centauros, reúne a 14 exparamilitares: alias ‘Don Mario’, ‘Pirata’, ‘Policía’, ‘Maicol’, ‘Carecuchillo’, ‘Miguel Fiscalía’, ‘Pájaro’; ‘Tuerca Loca’, ‘Alonso’, ‘Eduardo 400’, ‘Cubarro’, ‘El Flaco’, ‘Pagado’ y ‘Flechas’, además de Orlando Mesa Melo, un exparamilitar que espera la postulación a la Ley de Justicia y Paz.
*La Fiscalía tendrá que investigar y confirmar lo contado por los paramilitares, en esta primera etapa conocida como versiones libres.
12 de abril de 2011
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mario iguarán se defiende


"Nadie me compró la Fiscalía": Mario Iguarán. Nunca antes el ex fiscal, hoy embajador en El Cairo, había hablado tan abierta y extensamente sobre la acusación de que los magistrados fueron sobornados para elegirlo a él como fiscal. Además devela las presiones que sufrió por sus investigaciones de parapolíticos y corruptos.
[Angélica Pérez Pérez] Colombia. No es el mismo hombre que encontré en el 2007 en el despacho de la Fiscalía de Bogotá cuando lo entrevisté para Radio Francia Internacional. En ese entonces, Mario Iguarán era una especie de Quijote que como fiscal general estaba metiendo a la cárcel a políticos  embadurnados de pies a cabeza con el paramilitarismo.  A sus repuestas las movía el ímpetu de estar desenterrando la gran fosa en donde había quedado sepultada la justicia colombiana.
Cuatro años después, ahora como embajador colombiano ante el revolucionado mundo árabe, las palabras de Iguarán arrastran el peso del rosario de virulentos ataques, imputaciones e intentonas de atentados de las que ha sido víctima desde entonces.  El más reciente golpe en contra suyo fue la acusación de que algunos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, con su complicidad, fueron comprados con dineros de la mafia para que lo eligieran a la cabeza de la Fiscalía.
 
Angélica Pérez: ¿Qué responde a la acusación de fue elegido por magistrados comprados por la mafia?
Mario Iguarán: Como nadie, absolutamente nadie puede decir que me compró ni en un solo caso de los que tuve a cargo,  se les ocurre  decir ahora que yo fui quien compró o permití que compraran, nada más ni nada menos, que a la Corte Suprema de Justicia.  Yo, el fiscal que decidió el caso de Tasmania y que aún es criticado con bastante dureza por el presidente Uribe y vituperado con bastante bronca por aquellos a quienes se ordenó investigar.
No voy a entrar a controvertir lo que de entrada se advierte como un disparate o, mejor, como algo fraguado por los enemigos de la justicia colombiana. Pero tampoco voy a decir que se debe desestimar de plano lo que han dicho los señores desmovilizados. Lo pertinente, pienso yo,  es que se abra una investigación.

A.P.: El paramilitar extraditado Juan Carlos Sierra, alias ‘El Tuso’ aseguró  que el gobierno a través suyo ofreció dinero para conseguir la foto de un magistrado con Giorgio Sale, un empresario italiano capturado en el 2006 por narcotráfico y lavado de dinero. Dijo que usted hizo esa oferta vía Mancuso y que todo ello se hacía en asocio con el abogado Sergio González, con José Obdulio Gaviria, Mario Uribe y Santiago Uribe.
M.I.: Eso es de película. Tendría que no correrme sangre por las venas para que yo estuviera concertando con los que para ese momento ya estaban dedicados de tiempo completo a atacarme, incluso enviando imprecisas fotos y fábulas infames sobre mí a los medios de comunicación. No sé si ellos se las inventaban o se las libreteaban otros.  Es más, algunas de esas historias habían sido declaradas sin fundamento por mi despacho.
No conozco al abogado Sergio González y respecto a los demás solo tengo que decir que ellos sí me conocen muy bien y que el país conoce, aún mejor, la distancia que media entre ellos y yo. Creo que el señor Juan Carlos Sierra me está confundiendo con otra persona o quiere crear confusión para favorecer a algunos ventilando un simple rumor. Porque lo que él dice textualmente refiriéndose a mi es "él como que era el que tenía esa información y la transmitió para que la consiguieran, no sé de más, que le pregunten al tal abogado Sergio González".
Yo a Giorgio Sale no lo conozco y, pese a ello, se ha dicho que cuando yo era Fiscal General viajé con este señor en un avión de la Fiscalía. Acaso se estarán refiriendo a un viaje que hice en 2005 con fines académicos en el que sólo fui a Montería y  regresé a Bogotá como cualquier parroquiano en un vuelo comercial.

A.P.: También se habla de una reunión en la que los magistrados de la Corte compartieron con el empresario Georgio Sale antes de ser capturado y se asegura que usted estuvo presente.
M.I.: Para la fecha en que supuestamente tuvo lugar esa reunión, yo estaba fuera del país. Por la Fiscalía debió asistir mi reemplazo, que era el vice fiscal, junto a otros funcionarios. Entonces, la pregunta es si no conocí al señor Giorgio Sale, si nunca asistí a reuniones con él,  por qué habría de decir que me consta de la existencia de fotos suyas con los magistrados.
Y le está hablando quien fuera el Fiscal General de la Nación cuando el caso de Tasmania. En 2007 aquel paramilitar dijo que el magistrado Iván Velásquez le había ofrecido beneficios, a cambio de implicar al presidente Uribe y a un empresario en un atentado contra un ex comandante de las Autodefensas, alias ‘René’. Y fue la Fiscalía de Mario Iguarán la que  precluyó ese proceso en favor del magistrado Velásquez y ordenó investigar a Tasmania, a su abogado Sergio González y a ‘El Tuso’ Sierra.  Fue la misma Fiscalía la que entonces ordenó compulsar copias para que se investigara a Mario Uribe y a Santiago Uribe,  las personas con las que, según las acusaciones de ahora, yo estaría asociado para deslegitimar a la Corte Suprema de Justicia.

A.P.: ¿Quiénes son sus enemigos como para inventar semejante cuento?
M.I.: Antes de responderle, quiero dejar muy en claro que yo rechazo rotundamente los señalamientos que se hacen en contra de la Corte y reitero que no existe ni acto, ni intención de mi parte por sobornar a los magistrados. Estas patrañas son ideadas y desarrolladas por la animadversión y hostilidad de quienes han pretendido obstaculizar la administración de justicia. Estas acusaciones, fruto de un espíritu malicioso y delincuencial, me han acarreado en lo personal un costo altísimo porque me ha colocado en la mira del sicariato no solo físico –que me ha  llevado a estar aquí lejos de mi país, de mi familia, de los míos – sino también del sicariato moral, todo por el simple hecho de haber tomado la decisión de cumplir con mi deber.

A.P.: ¿Cómo fue entonces su elección como Fiscal General?
M.I.: Yo no voy a decir que yo tenía todas las de ganar en la terna. Tal vez me desluce un poco lo que voy a decir pero, dadas las circunstancias, tengo que hacerlo. Yo había hecho méritos para ser elegido por los magistrados.  Varios de los ellos habían sido mis alumnos en especializaciones y en maestrías de derecho. Yo había sido director de la Escuela Judicial y había instituido el ingreso a la rama judicial a través del concurso. Había sido conjuez de la Corte, juez, magistrado auxiliar de la Corte Constitucional. Como viceministro de justicia había gestionado con éxito reivindicaciones laborales de los magistrados auxiliares y otros funcionarios y empleados de la Rama Judicial. Y un lustro antes de ser candidato para la Fiscalía, hice una especialización en casación penal donde mi tesis era la "prevalencia del recurso de casación penal frente a la tutela". Esa era una tesis respaldada por Corte Suprema.
No quiero jactarme, pero varios magistrados pueden corroborarlo porque lo dijeron el día de la presentación y lo repitieron después, mi exposición fue sencillamente brillante. Yo exhorto a que se le pregunte a los magistrados sobre ello.

A.P.: Mucho se especula sobre su relación con el entonces ministro de Justicia Sabas Pretelt. ¿Hasta dónde la mediación de él a favor de su nombramiento tuvo consecuencias en ejercicio como fiscal?
M.I.: Después de Dios fue el ministro Sabas quien más abogó porque yo fuera en la terna. En el primer borrador de terna estaban inscritos Consuelo Caldas, Camilo Ospina y Jorge Pretelt, que era el candidato de  preferencia del presidente Uribe. Yo no sé qué pensaba la Corte. Mi nombre no aparecía. Después me incluyen en la terna por sugerencia del ministro Sabas. Pero fue tan poca la influencia de Sabas durante mi administración como fiscal que durante ese período no se le resolvió favorablemente lo de la "Yidispolítica". Yo me declaré impedido porque respecto a Sabas Pretelt por mi amistad y el aprecio que le tengo.  Le dejé el caso al vicefiscal quien explicó a la opinión pública por qué no tomó una decisión.

A.P.: ¿Qué trasformaciones sustanciales hubo entre el proyecto inicial de Ley de Justicia y Paz que usted diseñó como viceministro de  Justicia y la Ley que se promulgó?
M.I.:  Yo colaboré en el proceso de formación de la Ley de Justicia y paz porque era mi función como viceministro y porque era un convencido de las bondades de ese  instrumento jurídico y político. Los que no creemos en la guerra, los que le tememos, los que no sabemos si somos capaces de prestar un hijo para la guerra, no descartamos este tipo de salidas. Se trataba de buscar el equilibrio entre los principios de justicia y de paz. So pretexto de justicia no se podía llegar al absoluto sometimiento porque entonces las autodefensas y las guerrillas no se iban a desmovilizar. Y so pretexto de la paz tampoco podíamos llegar a la absoluta impunidad.
Encontré muchas talanqueras en su aplicación, pero yo puedo decir que esta ley ha cumplido con unos mínimos de justicia, de reparación y de verdad. Hoy por hoy, la Fiscalía ha hallado más de  3500 cuerpos ha entregado a los familiares los restos de 1300 víctimas. El que se haya podido sacar a miles de familias de la tortura psicológica de no saber si sus  familiares están vivos o muertos, permitirles desarrollar algo que es tan inherente a la naturaleza humana como es el duelo, todo eso justifica el esfuerzo hecho para sacar adelante ese proceso. Si había un momento gratificante en la Fiscalía era cuando entregábamos los restos identificados a los familiares, porque en medio de una escena tan dolorosa y hasta macabra había, al mismo tiempo, una suerte de satisfacción.

A.P.: La ley ha sido blanco de críticas muy duras. Los defensores de derechos humanos aseguran que deja a los autores de crímenes de lesa humanidad en la impunidad. Voces más implacables dicen que es fruto de la concertación con los paramilitares y que defiende sus intereses…
M.I.: En la elaboración de esta ley se escucharon a todos los estamentos, a las víctimas, a los victimarios. Se tomaba nota y se ponía a consideración lo que cada uno decía, incluidas las autodefensas porque era un proceso en el que lo que primaba era el interés de un país por encontrar una salida hacia la paz. Esta gente no estaba derrotada. Claro que hay críticas pero también hay muchas organizaciones internacionales, incluso cortes internacionales que consideraron que la ley no contrariaba estándares internacionales.
Y es que justicia no siempre es proporcionalidad, de ahí que exista la justicia transicional para procesos como los que vive Colombia. Si no fuera así, pues estaríamos frente a una aberración porque cómo se van a imponer ocho años de cárcel a delitos como masacres y otros contra la humanidad cometidos por estas personas.  Pero es que la justicia también es conformidad, por eso si a esos mínimos de justicia -que en principio ofenden- le agregamos máximos de reparación y de verdad podemos estar hablando verdaderamente de Justicia.    

A.P.: ¿Participaron los paramilitares activamente en la elaboración de la Ley de Justicia y Paz?
M.I.: No. La ley la promovió el gobierno, la aprobó el Congreso y la perfeccionó la Corte Constitucional. Obviamente que había que hacer unas consideraciones respecto a los destinatarios de la ley.  Si el gobierno y el Congreso advierten –como seguramente ocurrió-que al imponer penas de 20 y 30 años de cárcel no se iba a dar un proceso de desmovilización ni un sometimiento a la ley, pues no tenía sentido establecer esas penas. Aquí no nos vamos a echar mentiras diciendo que la ley se hizo sin tener en consideración lo que ellos estuvieran pensando, porque de ser así el resultado hubiera sido una ley inocua y no aplicable. Incluso en mi calidad de viceministro hice, en muchas oportunidades, presentaciones de la ley a los miembros de las autodefensas. Eso no es un secreto.

A.P.: Usted advirtió que lo central es que la ley fuera acompañada de la reparación a las víctimas pero que justamente esa ha sido la gran carencia en su aplicación.
M.I.: Han fallado dos intentos. A veces es un poco incomprensible que  tanto el primero -que en mi concepto es lo previsto por la ley para que esa reparación fuera integral- tanto el segundo  - que fue la reparación administrativa promovida por el gobierno del presidente Uribe ante la inoperancia de la ley, hayan fallado. Yo espero que este tercer intento que es el proyecto de Ley de Víctimas del presidente Santos se pueda materializar.

A.P.: Habría entonces qué detectar donde radica el obstáculo que ha hecho imposible los anteriores intentos por  reparar a las víctimas.
M.I.: Mire, el problema no es la ley. El problema somos nosotros: los operadores jurídicos y administrativos. Porque la ley, aunque no es perfecta, sí está dotada de los instrumentos para hacer efectivos los valores de justicia, verdad y reparación.  Porque si la ley necesitara mas, pues la Corte Constitucional lo habría dicho y porque si fuera contraria a  los intereses de las víctimas, la misma Corte la hubiera declarado inexequible.

A.P.: Un caso en el que debió recibir muchas presiones fue el de Jorge Noguera, el ex director del DAS, por sus nexos con el paramilitarismo, siendo un hombre de la confianza de del presidente Alvaro Uribe…
M.I.: No llevaba un año en la Fiscalía cuando le imputé a Jorge Noguera vínculos con los paramilitares. Un proceso emblemático y complejo en el que, incluso, tuve controversias teóricas jurídicas con la propia Corte Suprema de Justicia que finalmente fueron resueltas.  
Uno puede entender que el presidente Uribe defendiera a sus colaboradores y, debía hacerlo porque por algo los puso ahí. Lo que resulta difícil de entender es que el Presidente no comprendiera que la Fiscalía estaba obligada a cumplir con su deber.   

A.P.: Durante su gestión, se empezó a destapar el expediente de la llamada parapolítica. ¿De dónde partió esa compleja investigación?
M.I.: Fuimos nosotros –y los  titulares e informaciones de los medios son nuestra prueba – quienes empezamos a hablar de parapolítica. Lo hicimos  a partir de la incautación por parte del despacho de la Fiscalía del portátil de alias ‘don Antonio’, hombre de Rodrigo Tovar Pupo. Recuerdo que después de ese hallazgo, visité a la Corte Suprema de Justicia para hablar del fenómeno de la parapolítica. Es a partir de ahí que se tomaron las primeras medidas, como fue la captura  y medida de aseguramiento a diputados de Sucre. Un mes después la Corte se pronunció sobre Álvaro García, Eric Morris, Jairo Merlano y, luego vino nuestra decisión sobre Muriel Benito Rebollo.  En fin, nosotros iniciamos y continuamos la parapolítica manejando el mismo código y  la misma jurisprudencia de la Corte. Y en varias ocasiones, cuando la Fiscalía acusó, la Corte exoneró y absolvió. Y eso no me autoriza ni siquiera a pensar que la Corte estaba generando impunidad.

A.P.: Usted me dijo hace cuatro años que "no fueron las autodefensas las que reclutaron a la clase política, sino que fue la clase política la que reclutó a las autodefensas".  ¿Qué consecuencias le trajo investigar la responsabilidad de funcionarios y dirigentes políticos en la formación y financiación de los paramilitares que cometieron cientos de masacres?
M.I.: Pues las sigo sufriendo hoy. Animadversión, hostilidad, calumnias. Se ha hablado de que las autodefensas hicieron una vaca para que los magistrados votaran por mí. Pero lo que hay es una "vaca" para enlodarme y ensuciar a la justicia colombiana. Aunque, como ya lo he dicho, no voy a entrar a controvertir esas incriminaciones, tengo que prepararme porque ya se podrán imaginar el número de voluntarios listos a coadyuvar con infundios, injurias e imputaciones contra mí y contra la justicia. Pero vamos a salir adelante. Ellos no van a vencer la fortaleza de la majestad de la Corte, la fortaleza del Estado de Derecho y la fortaleza que me dio Dios para ser Fiscal acompañado de unos funcionarios ejemplares.   

A.P.: ¿Fue blanco de persecuciones, amenazas o chantajes mientras fue fiscal?
M.I.: Amenazas sí. Tanto el Ejército como la Policía develaron en varias ocasiones planes para atentar no solo contra mi vida sino contra la de funcionarios de la Fiscalía. En cuanto a las presiones, creo que no se atrevieron a hacerlas aunque las hayan pensado.

A.P.: ¿Cómo fue su relación durante esos años con el presidente Uribe?
M.I.: El presidente Uribe estaba muy pendiente de lo que sucedía en la justicia y de cómo se podía combatir la delincuencia.  Lo que sí puedo decir es que un entorno del Presidente muy cercano a él se vino en contra mío abierta y notoriamente.

A.P.: ¿Estamos hablando de José Obdulio?
M.I.: Pues, sí. Y creo que ustedes los periodistas lo saben muy bien. Yo no puedo negar que muchos casos de los que adelanté como Fiscal generaron molestia en el gobierno. Por ejemplo, cuando dictamos medida de aseguramiento contra Mario Uribe se me tildó de falta de entereza por permitir que los fiscales tomaran  decisiones como esa. Pero yo, respetuoso siempre del principio de autonomía de los fiscales,  acaté, defendí y respaldé las decisiones de mis fiscales siempre y cuando no advirtiera un prevaricato o una decisión abiertamente contraria a la ley. Es que todo se ha confundido en el país, en un momento dado la entereza significó engreimiento, ordinariez y grosería.

A.P.: ¿Y hubo presiones en el caso del ex gobernador del departamento de Sucre y ex diplomático del gobierno Uribe,  Salvador Arana, a quien su Fiscalía  llamó a indagatoria y le dictó medida de aseguramiento por desaparición forzada y homicidio agravado?
M.I.: Ese es uno de los procesos archivados que nosotros revivimos. A Salvador Arana se le había dictado un inhibitorio para que no fuera investigado (firmado por el fiscal anterior,  Luis Camilo Osorio).  Nosotros lo reactivamos, lo vinculamos, le dictamos orden de captura por crear y financiar grupos paramilitares y por homicidio.  No hay que olvidar que lo primeros veredictos en el país por parapolítica fueron dictados por nuestra Fiscalía como sentencia anticipada. Ahí están los casos de Alfonso Campo, Jorge Luis Caballero, Miguel de la Espriella, Carlos Clavijo. Eso demuestra que hubo un buen trabajo de investigación y que el acerbo probatorio de la Fiscalía era contundente.

A.P.: ¿Cree usted que esa articulación entre élite política, económica y mafia amparada en los ejércitos criminales del paramilitarismo se desmontó en Colombia?
M.I.: Yo tengo que hablar sobre hechos. Por eso no puedo decir que el fenómeno continúa. Que aún haya procesos o investigaciones por parapolítica es otra cosa. Me parece que lo que han hecho la Corte Suprema y la Fiscalía es muy alentador, se sigue investigando, juzgando y tomando decisiones.

A.P.: ¿Cómo fiscal de la parapolítica, cuál fue el momento más difícil?
M.I.: Muchos. Muchas decisiones se tomaron con dolor de afectar la libertad de personas que conocía, aunque eso no nos quitó determinación. Se trataba de personas del Congreso, del Gobierno o de la administración pública con las que compartí con ocasión de mi ejercicio profesional o mi tarea académica.  Fue muy difícil tomar esas decisiones pero había que hacerlo y, bueno, ahí están las consecuencias. Imagine usted el exabrupto, ¡decir que a la Corte Suprema de Justicia le pagaron para que me eligiera!

A.P.:  Su primer caso difícil como fiscal fue el juicio contra un grupo de militares del Ejército a los que acusó por la masacre de 10 policías y un informante en Jamundí. Usted desmintió la tesis de que se trataba de "fuego amigo" y dijo abiertamente que se trataba de un acto criminal cuyo móvil fue el narcotráfico. ¿Lo puso en riesgo esa decisión?  
M.I.: Había ocurrido lo de Guaitirilla,  lo de Cajamarca y no se había abierto investigaciones. Pero cuando ocurre lo de Jamundí, ya siendo yo fiscal, me apersoné de la investigación.  Lo de Jamundí tuvo un costo enorme para mi integridad. Fue ahí cuando por primera vez quedé en la mira del sicariato, pero a la vez tiene un valor inmenso para la justicia colombiana.

A.P.: ¿Reabrió usted otros crímenes que habían quedado en la impunidad?
M.I.: Exhorto a que se revise si en el país existía la voluntad jurídica de esclarecer esos delitos. Recuerde también que yo estaba muy recién llegado a la Fiscalía cuando tomé decisiones respecto al asesinato de Luis Carlos Galán y la implicación de Alberto Santofimio, un caso en el que hicimos unos señalamientos muy fuertes, acompañados de pruebas. Le cito otro asesinato que decidimos investigar: el de Liliana Gaviria. Nosotros en la Fiscalía tomamos las primeras decisiones sobre desapariciones a partir de caso de los desaparecidos del Palacio de Justicia. Y nos encargamos de los casos olvidaos sobre desplazamiento forzado  como el de las negritudes en el Chocó.
Me acuerdo que cuando era viceministro de Justicia  todo el mundo hablaba del poder inconmensurable de Enilce López, apodada ‘La Gata’, en Cartagena. Bueno, pues cuando llegué a la Fiscalía, tomamos la decisión con determinación y la judicializamos. Y no es que fuera ingenuo, no es que no midiera las consecuencias de las decisiones y sus posibles repercusiones no solo en el plano jurídico sino también en el personal. Pero tomé la decisión en el caso de ‘La Gata’, como la adopté en el caso de varios gobernadores y alcaldes como por ejemplo, en el del gobernador de Cundinamarca, Pablo Ardila, por enriquecimiento ilícito y corrupción.  

A.P.: El 22 de febrero del 2009, usted ordenó el allanamiento de la sede del DAS para investigar las intercepciones ilegales hechas desde esa dependencia a magistrados, líderes opositores y periodistas, lo que en Colombia se conoce  como el caso de las "chuzadas". ¿Fue realmente un caso excepcional o era algo que ya se ha hecho muchas veces?
M.I.: El espionaje telefónico se ha dado en América, en Europa y lo veo ahora que estoy aquí en África donde no se habla sino de chuzadas.  Y el ejemplo más claro  de ello es lo ocurrido en Italia a finales de los años 80 cuando la justicia descubrió los nexos entre política, economía, mafia y corrupción. Pero lo que yo si debo reconocer es que, a pesar de haber sido profesor por mucho tiempo de derecho comparado,  jamás vi que la historia registrara un incidente tan grave como el del DAS.
¿Qué puedo decir yo al respecto? Qué en muy pocos meses logré abrir investigación y encarcelar a algunos funcionarios. Incluso estaba listo para emitir una medida de aseguramiento contra un ex director pero fui recusado. De la noche de la mañana decidí allanar las instalaciones del DAS. Eso no tenía precedentes pero la frustrante experiencia de la investigación adelantada 20 meses atrás desde la Dirección de Inteligencia de la Policía cuando la Fiscalía llegó cinco días después a hacer el registro y ya no encontró nada, me llevó a ordenar la rápida entrada al DAS sin vacilación.

A.P.: ¿Qué satisfacciones le dejó su gestión ante la Fiscalía?
M.I.: Para no ir muy lejos, puedo asegurarle que más del 75 por ciento de las sentencias condenatorias por asesinato de sindicalistas que se han dictado en la historia judicial del país, se dictaron bajo mi administración.  Los resultados de los falsos positivos son otra gran satisfacción. Nosotros promovimos las primeras investigaciones por ese delito. Y no estoy hablando de dos o tres casos, hablo de más de mil investigaciones y un centenar de sentencias condenatorias. En el tema de corrupción administrativa, varios alcaldes y gobernadores fueron judicializados. Si uno hace un cuadro comparativo de nuestra administración con la historia judicial del país, puede ver los enormes resultados de esos cuatro años en que yo ejercí como Fiscal General.

A.P.: ¿Valió la pena, a pesar de los ataques y acusaciones de hoy?
M.I.: Frente a este perverso y facineroso ataque del que he sido blanco, a veces me lo  pregunto. ¿Valió la pena que mi familia esté pagando un costo tan alto? ¿Valió la pena someterme a todo tipo de pruebas para demostrar que nunca se me pasó por la cabeza una idea tan estúpida como la de pretender sobornar a la Corte? Y entonces me respondo que sí, que valió la pena. Porque en Colombia ahora, por fin, se está hablando de judicializar masacres, magnicidios, desapariciones, desplazamientos, asesinatos de sindicalistas, actuaciones ilegales de los poderes. Basta mirar las cifras para ver si fuimos inferiores a lo que estábamos obligados a cumplir.   Había personajes y poderes que se consideraban intocables y nosotros tomamos decisiones frente a ellos.

A.P.: ¿Cuál es el próximo destino después de vivir de primera mano las revoluciones del mundo árabe?
M.I.: Quisiera regresar a Colombia. Espero que se den las condiciones.  Yo tengo mi conciencia tranquila pero sé que no basta.  Hoy, más que nunca, tengo muy claro que hay que temer, hay mucho qué temer.
12 de abril de 2011
11 de abril de 2011
©verdadabierta

mancuso se queja


El exjefe paramilitar de los bloques Norte, Córdoba y Catatumbo, habló con VerdadAbierta.com sobre la extradición, la mesa de negociación en Ralito, la erradicación de cultivos ilícitos y las nuevas bandas criminales. Entrevista completa.
Colombia. El próximo 13 de mayo Salvatore Mancuso Gómez y otros doce exjefes paramilitares cumplirán tres años de haber sido extraditados a Estados Unidos cuando apenas arrancaba el proceso de Justicia y Paz. La extradición de Mancuso, Hernán Giraldo, Rodrigo Tovar, Diego Murillo alias ‘don Berna’ y Ramiro ’Cuco’ Vanoy, entre otros, fue un golpe a la verdad, pues al estar fuera del país la posibilidad de contribuir al esclarecimiento de los hechos se ha visto limitada a unos casos y en otros, como el de ’Jorge 40’, se truncó de manera indefinida.
Mancuso, que solo dio cinco versiones desde Estados Unidos, también dice que no continuará porque no tiene las herramientas para confirmar cada hecho del cual se le acuse, porque si bien algunos fueron ordenados por él, la gran mayoría (10.000 hechos cometidos por 6.000 hombres de los Bloques Córdoba, Catatumbo y Norte), debe confirmarlos con los jefes de cada frente. Sólo el Bloque Norte tuvo una docena de frentes en cuatro departamentos.
Esta semana, después de varios meses, concurrió a dos audiencias ante el magistrado de control de garantías de Justicia y Paz, Eduardo Porras Galindo, mediante videoconferencia desde el centro penitenciario donde se encuentra a dos horas de Washington. Una audiencia fue para un control de legalidad y en otras tres el fiscal Leonardo Cabana había programado imputarle 163 hechos para completar 695 en cinco años, pero por problemas técnicos en la transmisión no alcanzó a terminar con los delitos. Tan sólo el cuatro por ciento del total de los crímenes en los que participó con los bloques que comandó.
A la imputación también asistieron desde videoconferencia en Cúcuta el exjefe Jorge Iván Laverde y otros 32 desmovilizados, quienes aprovecharon para reclamar celeridad en el proceso de Justicia y Paz y también le pidieron al fiscal Leonardo Cabana que no los siga tratando con apelativos ofensivos.
En la audiencia, Mancuso y Laverde, le pidieron al fiscal que no utilizara términos ofensivos contra sus hombres. Mancuso le dijo que ellos están en un proceso de paz, que han aceptado su responsabilidad y confesado sus crímenes, pero ofenderlos no cambia los hechos, pero sí altera los ánimos de los desmovilizados y de las víctimas, que son también ofendidas cuando el fiscal proyecta una y otra vez las fotos de sus familiares muertos.
Nuestro compromiso, agregó Mancuso, con las víctimas y con la sociedad es más fuerte que los adjetivos que usted nos enrostra. Los que estamos ante usted nos desmovilizamos con la ilusión de regresar al seno de nuestros hogares, los que abandonamos porque fuimos víctimas de la guerrilla. Pido, señor fiscal, que Dios lo ilumine para que pueda seguir con este proceso de paz y reconciliación.
Mancuso actualmente se encuentra en la cárcel de Northern Regional Warsaw Jail, a dos horas y media de Washington. Vive en una barricada o galpón con otros 80 presos en 40 camarotes. Tienen tres comedores y puede ver el sol los lunes de 1:30 a 2:30 p.m., siempre y cuando las condiciones lo permitan y haya un guardia que lo cuide.
Entre cada camarote hay una distancia de 90 centímetros y para guardar sus documentos le dieron un baúl de 35 cms de alto por 40 cms de ancho y 90 de largo. En ese baúl guarda lo que puede escribir con un lápiz de 10 cms y los documentos que le llevan sus abogados de los miles de procesos que hay en su contra como excomandante de los bloques Córdoba, Catatumbo y Norte.

VerdadAbierta.com.: ¿Cómo los tomó la decisión del gobierno de extraditarlos, cuál fue la reacción cuando los reunieron para entregarlos a Estados Unidos?
Salvatore Mancuso: Nos preguntábamos cómo era posible que, a quienes no habíamos delinquido después de la desmovilización, nos mandaran a Estados Unidos; además comprometidos con un proceso de paz.
-El mensaje que tenía que mandar el gobierno era que si había alguien delinquiendo, que ese pagara las consecuencias, pero meternos a todos en el mismo canasto fue equivocado. Los desmovilizados que no estaban en el proceso se preguntan: si a quien está cumpliendo lo tratan de esa forma, cómo van a tratar al resto.

V.A.: ¿Van a cumplir tres años de extradición. Cómo ha sido y qué ha significado para usted?
S.M.: Ha sido una forma de retaliación, de alejarnos para que no reconstruyamos la verdad. Al extraditarnos, el gobierno no quiere asumir la responsabilidad. Eso ha afectado enormemente la credibilidad del proceso y ha influido muchísimo en la desconfianza de los desmovilizados, en el rearme de los mismos y en las alianzas que luego se han dado allí con los otros actores delincuenciales de la zona. Quienes estuvimos en las autodefensas creamos órdenes sociales que nos remplazaron y se están reposicionando. Esos órdenes sociales tienen el manejo en las zonas de todo lo que es la ilegalidad: tráfico, oficinas de cobro, grupos delincuenciales; pero también lo que está en la legalidad: llámese organismos del estado, políticos… Y en la medida en que eso se multiplica, porque conocen cómo era el manejo, se van a multiplicar y a reposicionarse en las regiones.

V.A.: Ha dicho que no asiste más a las versiones libres si no le dan seguridad a su familia y garantías jurídicas. ¿Cuáles son las herramientas que necesita para continuar en Justicia y Paz?
S.M.: Me están imputando hechos que confesé en los años 2006, 2007 y 2008. Mientras estuve en Colombia alcancé a confesar más de mil hechos, y en la imputación vamos por el número 300, después de cinco años de estar inmersos en la ley de justicia y paz. ¿Cómo sigo en versión libre a través de video conferencias, si no he vuelto a reunirme con los hombres de los distintos bloques para reconstruir esas verdades? Acá en E.U. fui como a cuatro versiones más, pero realmente me dio vergüenza con las víctimas continuar, porque no tenía las respuestas para todas las preguntas. El fiscal quería que yo leyera lo que decían los otros postulados sin confirmar si era cierto o mentira.

V.A.: ¿Usted y Jorge Iván Laverde le pidieron al fiscal que no los revictimizara, por qué?
S.M.: Hoy en la imputación el fiscal le dijo a los muchachos que eran unos ‘avezados sicarios’. Cómo va a decir eso. Dígale: usted cometió el asesinato en tal parte y por tanto le imputo el delito de homicidio agravado en persona protegida. Pero no tiene porque hacer esos juicios de valor.

V.A.: Una cosa fue el proceso de negociación en Ralito, otra el resultado de la negociación y la desmovilización y otra ha sido el proceso de Justicia y Paz. ¿Habían entendido ustedes que sería distinto a lo que estamos viviendo?
S.M.: El gobierno se dedicó a trabajar para conseguir resultados en las desmovilizaciones, pero no pensó una solución a los problemas que llevaron al surgimiento, al crecimiento y evolución de las autodefensas, la guerrilla, el narcotráfico y las bandas delincuenciales. El gobierno desatendió lo principal: las causas que originaron y mantienen el conflicto. En esos órdenes sociales que creamos, combatíamos todo lo que se oponía a la implantación del estado de guerrilla y ellos al estado de autodefensa. En la medida que la guerrilla compraba secuestrados a las bandas que trabajaban para ellos, había 3.500 secuestros por año. Esas bandas que trabajaban para la subversión en las regiones, nosotros las combatimos y a los que reclutamos se subordinaron. Igual sucedía con los que estaban en la legalidad: llámese fuerzas militares, políticos, gremios económicos, justicia. Más en las zonas donde no había presencia estatal.
Si yo desmovilizo sólo a quien carga un fusil, y creo que con eso acabo el conflicto, nos equivocamos. Propusimos erradicar los cultivos de coca antes de la desmovilización con nuestros hombres y el acompañamiento del gobierno, pero no quisieron. Si no erradicábamos, la gente se iba a juntar con narcotraficantes, con delincuencia común y con la misma guerrilla para retomar su territorio; nadie sabe la cantidad de dinero que eso produce y mientras se van montando, entran en disputa entre ellos. Pero el gobierno no puso atención.

V.A.: ¿Si no existía confianza, por qué siguieron adelante con el proyecto de desarme y desmovilización?  
S.M.: Porque creímos en la buena fe y porque pensamos que estando la Iglesia y la OEA, jamás nos engañarían. Pero a mí lo que me ha sorprendido es que tanto la iglesia como la OEA fueron testigos y se han quedado callados. Monseñor Vidal puede confirmar que dijo Mancuso en la mesa.

V.A.: ¿Se previó en la mesa de negociación de Ralito, o se le advirtió al gobierno, que lo que está sucediendo con el rearme podía suceder?
S.M.: Yo le mandé unas cartas al gobierno al respecto y me mamé de la mesa de negociaciones.  Dije: erradiquemos los cultivos, armemos los proyectos productivos y titulemos las tierras a los campesinos. Cuando me cansé, traté de hacerlo público para presionar al gobierno a que entrara en la erradicación de cultivos con nosotros y nos permitieran participar. ¿Sabes por qué no funciona la erradicación en el país? Porque está diseñada estratégicamente para que siempre haya coca y nunca funcione. El Parque Paramillo es un bosque húmedo tropical, donde hay alta pluviosidad (4.000 mm al año cuando es normal), pero es mucho más; lo que implica que siempre está nublado y quien hace el monitoreo de esa zona es un sistema satelital de UN y nunca va a encontrar el parque completamente despejado en el momento en que está haciendo el barrido.
Cuando me desmovilicé le dije al gobierno: tráigame a la gente de la embajada de EU y a los que van a erradicar que voy a mostrarle los cultivos y me los llevé. El coronel que fue conmigo, el comandante de la Policía de Córdoba (creo que era Arias, no me acuerdo…. Y a Gómez Méndez), los monté en el helicóptero y les mostré cultivo por cultivo, chagra por chagra, los laboratorios donde machucan la hoja para sacar la base. Eso recorrido fue a riesgo que nos levantaran a plomo porque hasta las zonas de la guerrilla los llevé. Les mostré cuáles eran los de las autodefensas, cuáles los de la guerrilla y los de los nuevos grupos. Como ellos no pusieron atención me tocó hacerlo público y cuando lo hice público me llamó el ministro del Interior, Sabas Pretelt y el Comisionado Luis Carlos Restrepo. Fuimos a Bogotá, nos reunimos Vicente, Mancuso y ellos dos. Nos dijeron que querían que participáramos en la erradicación. Naciones Unidas decía que eran mil hectáreas yo les mostré que eran quince mil y que para arrancarlas se requiere alrededor de mil quinientos hombres durante dos años.
Porque en el primer año voy a erradicar la coca completa, la coca vieja hay que arrancarla con azadón y barretón, porque son matas de ocho y diez años con tallo grueso y raíces profundas. Y el segundo año vamos a repasar todo el territorio para hacer un rearranque a todo lo nuevo que han sembrado. Dijeron que no podíamos meter esa cantidad de gente, porque no había suficiente fuerza de policía y ejército para dar seguridad. Nos tocó arrancar como con 400 hombres y luego dijeron que había que reducirlos y terminamos en 230. En el hipotético caso que hubieran seguido trabajando esos hombres se necesitaban seis años para arrancar la coca que había sembrada en ese entonces.
Lo que íbamos arrancando en un lado, los cocaleros lo iban sembrando en otro. Yo me daba cuenta porque yo iba en el helicóptero mostrándoles. Los cocaleros daban plata a los oficiales que estaban al mando para que dejaran unos pedazos que sirvieran de semilleros. Yo me devolvía y los hacía arrancar. Que no que ahí había guerrilla y yo mismo me metía con mis hombres. Si ustedes no quieren préstenme los fusiles otra vez. A mí me tocó enviar 35 mulas de las de nosotros para abastecer las tropas del ejército y la policía que brindaban seguridad en la erradicación. Me tocó montarles repetidoras y prestarles los radios de comunicación, que luego se los regalé a Acción Social, para que pudiésemos tener comunicación entre Ejército, Policía y nosotros porque cada uno de ellos maneja una banda diferente y no podíamos tener comunicación entre nosotros sino a través de un enlace de la policía con el ejército y otro enlace en el ejército. Les dije que nos íbamos a terminar matando entre nosotros sin saber qué estaba pasando. Compré una repetidora con 25 radios y los monté en la zona.

V.A.: ¿Hoy las Bacrim tienen desbordadas a la institucionalidad, por qué está ocurriendo esto si se había advertido que podía ocurrir?
S.M.: Eso tiene solución. El gobierno dice que no quiere dialogar ni negociar con ellos. No hay otra forma que abrir un proceso. Ellos están en las bandas porque el gobierno incumplió, porque no tuvieron opción diferente que irse. Cómo es posible que a algunos de esos muchachos les dijeron que como eran militares y pasaron a las autodefensas, lo que hicieron como militares eso no se los reconoce la ley de justicia y paz. A los que eran guerrilleros les dijeron que lo que hicieron siendo guerrilleros tampoco se lo perdonarían y en una sentencia se dice que tenían que desmovilizarse como guerrilleros. Cómo iban a hacer eso, si nosotros los habíamos reclutado, se salieron de la subversión y se fueron para las Auc.

V.A.: ¿Qué hacer?
S.M.: Propuse en la mesa de negociaciones crear una red ciudadana para el fortalecimiento de la democracia, integrada con unos voluntarios desmovilizados, con todas las redes de cooperantes de la zona y el gobierno reclutaría al resto de las personas en las poblaciones. Eso estaría bajo la dirección de todos los organismos de seguridad, incluida la fiscalía. Pero la coordinación y supervisión es de los organismos multilaterales: UN y OEA. Ellos vigilarían que los desmovilizados estuviéramos cumpliendo. Dijeron que les parecía una idea maravillosa. Ese comité evitaría que la información la dieran o se la vendieran a los actores del conflicto: guerrilla, autodefensas y narcos, como viene sucediendo. El proceso de verificación de la información no debe tardar más de tres o cuatro días, no a la semana o quince días confirmar si por un sitio pasó la guerrilla o las bacrim. Confirmada la información se decide quién actúa, pero se dieron cuenta que esto serviría no sólo para combatirnos a nosotros sino para depurar la corrupción, enseguida se frenaron.

V.A.: ¿Por qué?
S.M.: A mí me llamaba un general de Tierralta y me preguntaba:
- ¿Salvatore tienes tropa en El Diamante?
Yo le decía: sí general, yo tengo tropa en ese sitio.
- Sácalas de ahí Salvatore porque me ha llegado un requerimiento de una organización internacional con una denuncia que las Auc tienen presencia allá, que están amedrentando a los campesinos y que tienes combates con la guerrilla y la población está asustada.
Como no mi general, cuándo llega usted.
- Yo llego mañana a las 12 de la noche.
Faltando una hora yo sacaba la tropa y él entraba con su gente. Hasta seguridad le brindaba para que entrara perfecto. Cuando él salía, entraba con mis tropas.
A los 15 días me llamaba otra vez y me preguntaba:
- ¿Oye Salvatore tú volviste a meter tropa en el área?
Sí mi general…
- Vuelve y sácalas, pero esta vez no las vuelvas a meter sino dentro de un mes porque esta gente mandó otra carta diciendo que ustedes entraron apenas nosotros salimos.
A esa presión internacional es a lo único que le tienen miedo.
Cuando se dieron cuenta que funcionaba de esa forma, que coordinaba y vigilaba nuestro cumplimiento, pero también era para garantizar la transparencia de los organismos del estado, no quisieron implementar el mecanismo de la red.

V.A.: ¿Era previsible que la Oficina de Envigado, Rastrojos, Urabeños terminaran aliados con alias ‘Julián Arango’, ‘El Manteco’, con ‘La Muerte’, con los frentes 5, 58, 18, la Mario Vélez, unidos en la caucana, en el Magdalena Medio, Sur de Bolívar y La Gabarra?
S.M.: Nosotros se los dijimos al gobierno: cuando estos muchachos se den cuenta que el gobierno incumplió, ellos no van a combatir más a la guerrilla. Al contrario, se van a buscar entre ellos para aliarse y en especial cuando la guerrilla había quedado tan diezmada y golpeada por nosotros. Ellos sabían de las redes urbanas que teníamos, el control territorial que habíamos ejercido y el apoyo que tuvimos, tanto de la ilegalidad como de la legalidad, ellos van a querer aprender cómo manejamos el tema y querer sacarle provecho, tanto unos como otros. Al principio se iban a levantar a plomo entre ellos y van a formar un mierdero hasta que se reacomoden, como se están reacomodando. Después que se reacomoden son un bloque.

V.A.: ¿Qué tan grande fue la influencia que ejercieron sobre la población como para convertirla en testaferros de las Auc, que es uno de los temas que comienza a discutirse con la propiedad de la tierra y negocios?
S.M.: Las personas lo hacen porque no tienen otra opción. Cuando los contactas lo único que importa es que tenga la solvencia económica, lo llamas y lo amedrentas y le dices: me lo cargas o me lo cargas, y no le queda otra opción que hacerle. Entonces si no se les brinda un principio de oportunidad a los testaferros van a hacer que los asesinen porque no les van a brindar seguridad, les van a involucrar el resto de sus bienes en extinción de dominio y los dejen en la ruina. Nadie va a querer salir a contar que tenía un bien de otro.
Yo tenía a Aram Assias Solar y pedimos seguridad y principio de oportunidad para él, pero de nada sirvió: lo mataron en Tierralta. Lo que hicimos fue que entregamos los bienes y los denunciamos a la fiscalía. Ya después que estaban denunciados, las bandas emergentes no se podían quedar con esos bienes a pesar de que ellos son los que ocupan en este momento esos bienes. En algunos casos han sembrado coca donde había reforestaciones. Tuvimos que entutelar a Acción Social para que recibieran los bienes porque la única forma de probar que yo no había cumplido, era demostrar que estaba delinquiendo y el presidente Uribe contestó, contradiciéndose, que no estaba delinquiendo.
Tampoco han probado que yo haya mentido, porque a todos los que he mencionado están presos y los que están con procesos van todos presos. Y dicen que no hemos entregado bienes, sí hemos entregado, pero han mantenido una campaña de desprestigio mediático. Ya la Corte Suprema ordenó a Acción Social que recibiera los bienes y aún así, no los han terminado de recibir.

V.A.: Usted dijo que el 35 por ciento del congreso había sido elegido con el apoyo de las autodefensas. Tal y como van las cosas, parece que fueron más. ¿Hasta dónde llegaron los tentáculos de las Auc sobre la política?
S.M.: Creamos estados paralelos, ilegales, creamos órdenes sociales. Y ahí un político tradicional no tenía opción sino pactar con las autodefensas. Por qué, porque si no venía otro que sí pactaba y le quitaba el poder al tradicional. Por eso Juancho López pactó conmigo; porque si no Mancuso pactaba con otros líderes políticos, que son los contrarios a él y lo derrotarían políticamente.

V.A.: ¿Pero si las autodefensas habían capturado las rentas públicas, para qué hacer alianza con los políticos corruptos que la gente estaba repudiando?
S.M.: Nosotros en el año 98 hicimos una cosa que se llamaba ‘Clamor campesino Caribe’ para combatir la corrupción y el primer muerto que produce por orden del comandante ‘Carlos’,  o ‘El Pelao’, fue el tesorero de Valencia por unos  casos de corrupción. Se cogían la plata y se escudaban con la guerrilla y después se escudaban con las Auc. Y a medida que avanzábamos en las investigaciones nos dimos cuenta que tocaba declarar objetivo militar a todos los políticos del departamento y en las zonas donde estábamos. Lo que hicimos fue llamar a los gobernadores y a los alcaldes e implantamos que el 10 por ciento era reglamentario y lo que venía ocurriendo era que pedían hasta el 30 por ciento a los contratistas.
Dijimos: alcalde que pida más del 10 por ciento lo declaramos objetivo militar. Nosotros no capturamos los recursos, le pusimos control. Y a los contratistas los obligamos a cumplir con las obras y ellos eran los que nos pagaban a nosotros un impuesto, que era del cinco o del 10 por ciento, dependiendo de la zona. La llevamos a sus justas proporciones, como decía el expresidente Turbay. Por eso los políticos nos veían como una gran amenaza y nosotros les exigíamos que cumplieran sus promesas.

V.A.: ¿Tres años después de haber sido extraditado, cuando lee las noticias de Colombia, qué pasa por tu mente, en qué piensas?
S.M.: Es increíble que, con todo el cúmulo de experiencias y conocimiento que tenemos nosotros, que hemos implorado que nos permitan ayudar a alcanzar la reconciliación y la paz, cómo es posible que eviten que participemos, que nos cierren los espacios de interlocución, entonces nos preguntamos: ¿a qué están jugando?

V.A.: ¿Cuáles son las herramientas que necesitan para poder aportar al proceso?
S.M.: Yo he escuchado a Hernán Giraldo en sus versiones, porque él está acá. Cuando no le toca a él me toca a mí. El otro día me dijo Salvatore, estoy apurado en mis versiones, me están preguntando por hechos que no conozco y no puede responder y me presionan para que responda. Entonces a todos nos pasa lo mismo: no podemos reunirnos con nuestros hombres, entonces cómo voy a referirme a algo que no recuerdo o no conocí porque no lo ejecuté yo. Estamos haciendo el ridículo porque no estamos construyendo nada y no nos están brindando las garantías jurídicas ni de seguridad a nuestras familias. A Giraldo le mataron un hijo.

V.A.: ¿Tienes la oportunidad de escuchar radio, ver televisión. Cómo te llegan las noticias y en qué piensas cuando las oyes?
S.M.: Aquí hay un televisor en inglés permanentemente, la radio no coge un solo canal en español. Las noticias que me llegan de Colombia son las que me envían por correo mis abogados, o mi esposa, la familia. Los jueves me llega la revista Semana. ¿Qué siento? Una gran tristeza, que se haya desaprovechado semejante oportunidad y que se haya engañado al país. Que hayan triunfado los intereses de pocos, pero de poderosas personas que les interesa perpetuar el conflicto porque viven de él. Realmente me duele mucho ver que Colombia esté en estas situaciones.
En mi Córdoba natal lo que me dicen mis amigos es que están viviendo una época peor que la de la guerrilla, eso me altera. En especial cuando recibo cartas de los amigos que me dicen ‘Mono’, esto ha llegado a niveles como nunca habían estado en el pasado.
11 de abril de 2011
©verdadabierta