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condenado por muerte de alcalde


Condenan a exparamilitar por asesinato de alcalde de Sitio Nuevo.Un fiscal de Santa Marta condenó a un exparamilitar del Bloque Norte por haber participado en el crimen de un exalcalde del Magdalena.
Colombia. Gonzalo Rafael Peláez Guerrero alias ‘Palermo’ fue condenado a 34 años de prisión por haber participado en el asesinato de Hernán Anselmo Navarro Manga, exalcalde de Sitio Nuevo (2001-2003), ocurrido el 13 de enero de 2005.
Así lo decidió el Juez único Penal de Santa Marta que, tras estudiar las pruebas presentadas por la Fiscalía, lo condenó por los delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir y lesiones personales. "El fiscal del caso, de la Unidad Nacional de Derechos Humanos, estableció que el Alcalde fue abordado por hombres armados en un establecimiento público de ese municipio, donde le dispararon en repetidas ocasiones", indicó la Fiscalía. Ese día también fue asesinado su escolta, Julio Tarazona Ruiz.
Según versiones de los exalcaldes de Sitio Nuevo, Humberto Martínez Charris y Miguel Parejo, investigados por presuntos nexos con el Bloque Norte, el exalcalde Hernán Anselmo Navarro fue quien presuntamente llevó los paramilitares al pueblo. Luego en el computador de ‘Jorge 40’, que resultó ser de alias ‘Don Antonio’, apareció el nombre de Navarro como colaborador del jefe político del Frente José Pablo Díaz, el grupo paramilitar de ‘Don Antonio’.
Sitio Nuevo es un municipio de Magdalena que ha sido centro disputa entre los grupos armados ilegales, por el control de la tierra. En esta zona delinquió el Bloque Norte, el grupo paramilitar de Rodrigo Tovar Pupo alias ‘Jorge 40’, que asesinó y desplazó a decenas de campesinos para quedarse con los mejores terrenos.
Alias ‘Palermo’, quien no está postulado a la Ley Justicia y Paz, está preso en una cárcel de Santa Marta.
12 de abril de 2011
8 de abril de 2011
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©verdadabierta

paras confiesan crímenes en el castillo


Ex‘paras’ confesaron crímenes en El Castillo, Meta. En una versión libre, tres desmovilizados del Bloque Héroes de Los Llanos confesaron cómo asesinaron de forma sistemática a personas señaladas de colaborar con la guerrilla.
Colombia. El Castillo es un municipio ubicado al suroccidente del Meta que, por su geografía, ha sido centro de disputa entre guerrilleros y paramilitares. En esta zona, privilegiada por estar cerca al piedemonte llanero y bañada por los ríos Ariari, Guape y La Cal, los paramilitares asesinaron a decenas de personas señalándolas de pertenecer o colaborar con el Frente 26 de las Farc.
Así lo contaron en versión libre el exjefe paramilitar de la zona Mauricio de Jesús Roldán alias ‘Julián’, y dos de sus exsubalternos: Heymer Antonio Pulgarín alias ‘Enrique’ y Javier Domingo Romero alias ‘Rujo’. Los tres son desmovilizados del Frente Ariari del Bloque Héroes de los Llanos, el grupo paramilitar de Miguel Arroyave alias ‘El Arcángel’ que delinquió en Meta, Guaviare, Vichada y Casanare y que antes de 2004 era conocido como el  Bloque Centauros.
Alias ‘Julián’, exjefe paramilitar del Frente Ariari, le contó a la Fiscalía 16 de Justicia y Paz que la estrategia para cometer estos asesinatos selectivos se basó en datos suministrados por informantes, exguerrilleros que se cambiaron de bando y hasta políticos como Euser Rondón, exalcalde de La Dorada (2001-2003) y excandidato a la Gobernación del Meta (2004-2007), que luego fue asesinado.
"Nos apoyábamos con información de alias ‘Charro’ y ‘Mocho’, dos personas del pueblo que conocían muy bien la zona. Con alias ‘15-15’ y alias ‘Pepe’, un exmiliciano de las Farc que terminó siendo mi escolta, y así como con alias ‘Cachama’, un guerrillero que capturamos siendo menor, y los exmilicianos alias ‘Miller’ y alias ‘Franklin’, que venían de Lejanías", dijo alias ‘Julián’.
Según los exparamilitares, fue así como en 2004 asesinaron a por lo menos 42 personas en este municipio, de cuyos crímenes ya le han relatado 30 casos al despacho 16 de Justicia y Paz. "El 10 de marzo de 2004 me dieron la orden de retener a un señor, que según alias ‘Pepe’ era miliciano del Frente 26. Lo mantuve en mi casa y le dije que ‘Julián’ lo necesitaba. En la noche los muchachos llegaron con una camioneta de estacas, lo amarramos y lo matamos", dijo alias ‘Rujo’.
Un mes antes de este crimen los paramilitares asesinaron al dueño de unas residencias donde algunos de ellos se hospedaban. "Alias ’15-15’ nos informó que ese señor era un auxiliador de la guerrilla, que le daba información a las Farc sobre cómo entrar al pueblo. Llegué a dormir por varios días en esas residencias y encontramos en una de las habitaciones unos camuflados y antenas de radio", contó alias ‘Rufo’.
Su entonces jefe, alias ‘Enrique’, le dijo a la Fiscalía que él ordenó matar al señor y que, según le contaron, lo enterraron como N.N. en el cementerio municipal. "El cuerpo está desaparecido pero por información de la gente creemos que en ese cementerio hay unos 15 N.N., que fueron personas asesinadas por los paramilitares", señaló alias ‘Enrique’.
El caso que generó más revuelo en la zona, aceptaron los paramilitares, fue el asesinato de María Lucero Henao y de su hijo de 16 años, Yamid Daniel. Ambos fueron asesinados en febrero de 2004, acusados de colaborar presuntamente con la guerrilla. Su familia ha defendido desde hace siete la inocencia de sus familiares, denunciando que ambos fueron estigmatizados por el trabajo de derechos humanos que venía adelantado Lucero, quien trabajó en el sindicato agrario del Meta Sintragim, militó en el Partido Comunista Colombiano y la Unión Patriótica, y luego fue la presidenta de la Junta de Acción Comunal en el Ariari.
Según el exjefe paramilitar alias ‘Julián’, el asesinato de la líder respondió a los señalamientos que realizaba Euser Rondón sobre líderes o políticos de la región. "Euser era muy amigo de ‘Don Mario’ (Daniel Rendón, jefe de finanzas del bloque) y de don Miguel (Miguel Arroyave alias ‘El Arcángel’, jefe paramilitar de los Llanos). Él era el consejero de los ‘paras’ y señaló a varios líderes de ser cuotas de las Farc. Él tenía mucho rencor hacia la guerrilla porque ese grupo le había asesinado al suegro", contó el exjefe paramilitar.
Alias ‘Julián’ dijo que por los señalamientos del político además de Lucero Henao, los paramilitares asesinaron a Mario Castro Bueno y de José Alirio Bernal, el personero y el presidente del Concejo de El Castillo, de forma respectiva. Estos dos crímenes ya han sido documentados por la Fiscalía y aceptados por alias ‘Don Mario’ y alias ‘Julián’.
En la versión libre que continuará el 25, 26 y 27 de abril de 2011, los exparamilitares confesarán otros 12 crímenes que cometieron de forma conjunta en El Castillo. Alias ‘Julián’, quien delinquió primero en el Urabá cordobés y es hermano del exjefe paramilitar Jesús Ignacio Roldán alias ‘Monoleche’, contará sobre otros crímenes que como jefe del Frente Ariari ordenó en la región.
11 de abril de 2011
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juez garzón se viene a colombia


Santos confirma que Garzón asesorará a Colombia a través de la OEA. La incorporación de Garzón se producirá cuando deje su asesoría en la Corte Penal Internacional (CPI), que ejerce en la actualidad, dijo el presidente.
Colombia. El juez español Baltasar Garzón asesorará a Colombia a través de la Organización de Estados Americanos (OEA), confirmó en Madrid el presidente Juan Manuel Santos.
"Se ha dispuesto que el juez Garzón, a través de la OEA, preste su asesoría, que consideramos importante por su experiencia en asuntos como la Ley de Justicia y Paz", señaló Santos.
Según el presidente, el juez español tiene "una experiencia que a nosotros nos sirve muchísimo y queremos utilizar esa experiencia mejorando toda la estructura jurídica en la aplicación de esa ley y lo que se viene ahora con otros frentes de la política colombiana".
La incorporación de Garzón se producirá cuando deje su asesoría en la Corte Penal Internacional (CPI), que ejerce en la actualidad, dijo el presidente, que no dio una fecha concreta.
Sobre la situación actual del juez, a quien el Tribunal Supremo español decidió la apertura de un juicio por ordenar la grabación de conversaciones entre imputados en la trama de corrupción conocida como el "caso Gurtel", Santos dijo que "todo el mundo es susceptible de ser juzgado o acusado", pero también "todo el mundo es inocente hasta que no se pruebe lo contrario".
"Respetamos mucho al juez Garzón", afirmó el presidente, quien destacó que el magistrado español "fue muy importante para Colombia, para validar internacionalmente el proceso de aplicación de los principios de Justicia, Verdad y Reparación", que permitió la desmovilización de más de 30.000 miembros de los grupos paramilitares.
"Eso creo que no tiene antecedentes en el mundo y por eso hemos valorado positivamente la posibilidad de que el juez Baltasar Garzón continúe asesorándonos en temas donde él es especialmente conocedor", añadió Santos.
La Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la OEA, en la que participará el magistrado español como asesor, se creó en febrero de 2004 tras un acuerdo firmado un mes antes entre el Gobierno y el organismo interamericano.
La decisión del Tribunal Supremo español es la segunda causa que llevará a Garzón a juicio, ya que el alto tribunal decidió anteriormente sentarle en el banquillo acusado de prevaricación por declararse competente para investigar las desapariciones durante el franquismo.
El magistrado tiene abierta una tercera causa en el Alto Tribunal español por los supuestos cobros recibidos del Banco Santander, durante su estancia entre 2005 y 2006 en la Universidad de Nueva York.
En la actualidad trabaja como asesor externo de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional, tras recibir una invitación del fiscal jefe de ese órgano, Luis Moreno Ocampo, después de que fuera suspendido en sus funciones como juez de la Audiencia Nacional española.
11 de abril de 2011
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empezó juicio contra juan pablo sánchez


Arranca juicio a ex por ‘parapolítica’. En el primer día de juicio, el ex congresista caldense Juan Pablo Sánchez rechazó las acusaciones que lo vinculan con ‘Ernesto Báez’ aunque aceptó haber coincidido en una reunión con el ex jefe paramilitar.
Colombia. Ante la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia se llevó a cabo el primer día de audiencia del juicio al ex representante a la Cámara por Caldas Juan Pablo Sánchez, por el delito de concierto para delinquir agravado.
Durante el primer día, el ex congresista se defendió de las acusaciones en su contra y aseguró que su llegada al Congreso fue gracias al apoyo de estudiantes de la Universidad de Manizales y no al apoyo de paramilitares al mando de Iván Roberto Duque alias ‘Ernesto Báez’, antiguo jefe político del Bloque Central Bolívar de las AUC.
Según Sánchez, nunca tuvo apoyo político ni económico de los ‘paras’ para su campaña al Congreso en 2006, afirmación contraria a las declaraciones de ‘Ernesto Báez’ quien en varias oportunidades aseveró haber elegido a Sánchez como candidato a la Cámara y haberle enviado dinero para la financiación de la campaña. "Nunca he comprometido mi nombre con los paramilitares", puntualizó el ex congresista.
Sin embargo, Sánchez reconoció haber coincidido en una reunión con el ex jefe paramilitar celebrada en febrero de 2006, meses antes a las elecciones. Según Sánchez, en un primer momento asistió a la reunión con el propósito de hablar de temas de paz y sin saber que el ex jefe paramilitar estaría.
Posteriormente, relató Sánchez, ya en el bus que lo llevaría al sitio de la reunión en el municipio La Merced, se enteró de la participación de ‘Báez’. No obstante, Sánchez explicó que decidió asistir puesto que sabía que ‘Báez’ ya tenía calidad de desmovilizado y que portaba salvoconducto avalado por el gobierno. "El papel que cumplió Báez (en la reunión) fue animar a los estudiantes" señaló el ex congresista.
La investigación contra Sánchez Morales surgió a partir de varias declaraciones de desmovilizados quienes aseguraron que el ex congresista fue elegido como candidato a la Cámara de Representantes del 2006 en  una reunión en la que participaron Ferney Tapasco González, entonces Presidente del Directorio Liberal de Caldas, y el jefe paramilitar ’Ernesto Báez’. En el mismo encuentro aparentemente se definió la distribución de los liberales del departamento para hacer campaña.
Sánchez fue capturado en septiembre de 2009 y llamado a juicio por la Corte Suprema en abril de 2010. Su llamado a juicio coincidió en ese momento con la condena al ex congresista Dixon Ferney Tapasco, por parapolítica, y la captura en marzo de 2010 de su padre Ferney Tapasco González, al que investigan también por sus posibles nexos con las Auc.
Sánchez ocupó el quinto renglón de la lista, pero llegó al Congreso en 2009 debido a que tres de los otros integrantes de la lista fueron detenidos por parapolítica. Él corrió igual suerte dos meses después de haberse posesionado.
Las evidencias, que ha analizado la Corte Suprema para condenar a otros dos ex congresistas caldenses,  Dixon Tapasco y Emilio Enrique Ángel, también hacen parte del expediente en contra de Sánchez Morales.
Precisamente durante el primer día de audiencia declaró el ex congresista condenado por ‘parapolìtica’, Emilio Enrique Ángel. Según Ángel, nunca participó en reuniones con ’Báez’ en compañía de Juan Pablo Sánchez, contrario a las declaraciones del ex jefe paramilitar.
Ángel aseguró que a pesar que estaban en la misma lista, nunca tuvo mucho contacto con Sánchez y tampoco supo de sus nexos con grupos paramilitares en Caldas.
El juicio contra Sánchez continuará a instancias de la Corte Suprema hasta el próximo viernes.
11 de abril de 2011
©verdadabierta

fuero o desafuero


El escándalo de Tolemaida sobre las condiciones de reclusión de los militares que cometen delitos fuera del servicio abre también la discusión sobre su juzgamiento y defensa.
Colombia. La semana pasada tuvo lugar algo insólito en lo que va de este gobierno: el primer choque público entre los dos ministros más importantes del gabinete. A raíz de las revelaciones de SEMANA sobre las privilegiadas circunstancias en las que transcurría la reclusión de docenas de miembros del Ejército presos en Tolemaida, Germán Vargas, de Interior y de Justicia, y Rodrigo Rivera, de Defensa, quedaron en orillas opuestas en un debate que, en el fondo, toca un tema casi tabú en Colombia: ¿deben el espíritu de cuerpo y su expresión legal, el fuero militar, proteger a uniformados que cometen delitos que nada tienen que ver con actos del servicio?
El lunes 4, Vargas Lleras propuso trasladar a los 952 militares que están recluidos en nueve cárceles militares a la nueva penitenciaría de Guaduas, con capacidad para 3.500 internos. "Las Fuerzas Militares pueden cumplir con esa función", replicó de inmediato Rivera, en La FM de RCN, apoyado por el comandante del Ejército, general Alejandro Navas. Ambos anunciaron una comisión de verificación para las irregularidades denunciadas en Tolemaida y detallaron las medidas que fueron tomadas desde diciembre para ponerles fin. El martes 5, la polémica subió de punto. El ministro del Interior se quejó de que el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) "no ha podido ejercer control ni vigilancia sobre reclusión en guarniciones militares, porque no permiten su ingreso", muy molesto porque una solicitud del Inpec, a fines de febrero, para visitar Tolemaida, había sido negada un mes después por su comandante. El Ejército alegó "un probable error de trámite". El pulso público en el seno del gobierno dio paso al silencio. La discusión apenas empieza. Y va mucho más allá de las condiciones de reclusión de los militares.

Las Manifestaciones
Esta desavenencia ministerial es apenas la punta del iceberg. En enero, Tolemaida se vio sacudido por la fuga del mayor retirado César Alfonso Maldonado, que pagaba una condena de 25 años por participar en el atentado contra el congresista de izquierda Wilson Borja, en 2000, y por el descubrimiento de que otro mayor retirado, Juan Carlos Rodríguez, alias ’Zeus’, condenado a 12 años por ser jefe de seguridad del capo del narcotráfico del norte del Valle ’Don Diego’, vivía en una cabaña con todas las comodidades, hacía fiestas y se movía casi libremente dentro de la guarnición. Fueron destituidos los responsables del penal, se limitaron los permisos y, al parecer, todo quedó bajo control. Luego salió a la luz el polémico papel de la Defensoría Militar Integral, una oficina privada con apoyo del Ejército, en la defensa del subteniente Raúl Muñoz, acusado de violar y matar a unos niños en Arauca. Las acciones de Demil, que usó un helicóptero militar para enviar personal a interrogar a los niños, y unos mensajes Twitter amenazantes con los que respondió a una denuncia del columnista Daniel Coronell llevaron a la renuncia de su director. El ministro de Defensa presentó al Congreso un proyecto de ley para crear una defensoría militar pública, la cual reemplazaría a Demil. Por último, esta revista reveló las condiciones ’vacacionales’ en las que pagaban hasta hace poco sus ’condenas’ muchos de los cerca de 300 militares recluidos en Tolemaida por homicidio en persona protegida, tortura, secuestro, violación y otros crímenes.
Tras estos escándalos y el debate de los ministros yace un problema de fondo. La tradición del fuero militar en Colombia ha conducido, infortunadamente, a que el espíritu de cuerpo -en particular dentro del Ejército- a veces termine defendiendo casos de violaciones graves a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario. "Está obrando -dijo a SEMANA la directora de la Fundación Ideas para la Paz, María Victoria Llorente- un espíritu de cuerpo que le está haciendo un daño terrible al Ejército".
Con frecuencia, la reclusión parece una jaula de oro. Al recibir condena en firme, se escurre hasta la última gota de los plazos legales antes de dar al culpable de baja, y, entretanto, continúa recibiendo sueldo y pensión. Algunos hasta ascienden en la cárcel. En cambio, miembros de las otras fuerzas, distintas al Ejército, son dados de baja mediante la facultad discrecional y no son recluidos en condiciones privilegiadas.
La visión de los militares es muy distinta. Según el experto Alfredo Rangel, "la percepción en las Fuerzas Militares es que el fuero militar se ha abolido y que, en el conflicto interno, cualquier homicidio, aun en condiciones de servicio, puede ser investigado como una violación a los derechos humanos. El solo hecho de que se abra investigación a un oficial, con la lentitud de la justicia ordinaria, le daña la carrera y lo obliga a vender el carro e hipotecar la casa para defenderse". Según él, esto está afectando la moral y la capacidad operacional, en especial del Ejército. Sin embargo, dice, no se dan cuenta de que "en la situación en la que estamos falta solo un pasito para que pasen a cárceles civiles, y la opinión lo aceptaría".
Con cerca de 2.400 casos de ’falsos positivos’ en trámite ante la justicia, el número de militares procesados y condenados va a subir -y aumentarán los escándalos si no se toman medidas de raíz-. Por eso, lo primero es que acepten que el espíritu de cuerpo termina donde empiezan los crímenes que no tienen que ver con el servicio. Esos crímenes deben ser asumidos por la justicia ordinaria, y los uniformados condenados deben ser recluidos, así sea en una prisión exclusiva, bajo control civil, no militar. Llorente cree clave, además, la defensoría militar: "Sí ha habido una guerra jurídica contra ellos. Estos servidores del Estado que dan la vida por otros tienen derecho a una buena defensa. El problema es cuando la defensa se tergiversa y empieza a ser mal utilizada".
Toda esta controversia debe servir para discutir el tema abiertamente y de cara a la sociedad. Los militares necesitan la Justicia Penal Militar para todos los actos cometidos en razón de su servicio. Y esa justicia hay que fortalecerla. Pero los abusos de los derechos humanos, las ejecuciones extrajudiciales o las condiciones de reclusión extravagantes para criminales que mancillaron el uniforme y el honor militar no pueden despertar el espíritu de cuerpo. Por ahora los dos ministros, del Interior y Defensa, y el general Navas están citados al Congreso esta semana. Las diferencias públicas entre ellos pueden haber cesado, pero el verdadero debate apenas empieza.
11 de abril de 2011
9 de abril de 2011
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que condenen desapariciones


Varias ONG piden a la UE condenar las desapariciones forzadas en Colombia. La Oficina Internacional de Derechos Humanos-Acción Colombia (Oidhaco), que representa a una treintena de organizaciones de diez países europeos, envió una carta al embajador colombiano en Bruselas, Carlos Holmes Trujillo.
Colombia. Varias organizaciones no gubernamentales instaron a la Unión Europea (UE) a condenar las desapariciones forzadas en Colombia, así como a solicitar a las autoridades de ese país que incrementen la protección de los activistas de dichas ONG.
La Oficina Internacional de Derechos Humanos-Acción Colombia (Oidhaco), que representa a una treintena de organizaciones de diez países europeos, envió una carta al embajador colombiano en Bruselas, Carlos Holmes Trujillo, apoyada por una decena de eurodiputados, entre ellos el español de los Verdes Raül Romeva, para conocer la labor del Gobierno colombiano ante esos crímenes.
Además, señaló que Trujillo recibirá este viernes a representantes de Oidhaco, la Coordinadora belga por Colombia y otras organizaciones, quienes le expresarán su preocupación por la suerte de miles de desaparecidos, en especial de la activista ecologista Sandra Viviana Cuéllar, de 26 años, desaparecida el pasado 17 de febrero en Cali.
Las ONG recordaron que, según cifras oficiales, existen al menos 27.300 casos de desapariciones forzadas en Colombia, 1.130 de ellos en los últimos tres años, "lo que lleva a concluir que cada día del año desaparece un activista, sindicalista o líder asociativo", denunciaron.
"Oidhaco solicita a la UE que condene este crimen y que exija a Bogotá medidas inmediatas para proteger a los activistas y combatir la impunidad", precisaron en un comunicado.
Según la Coordinadora belga por Colombia, en los últimos 20 años "se ha podido demostrar que los servicios de seguridad del Estado han participado en estos crímenes, cometiéndolos directamente o tolerando que los cometieran los grupos paramilitares".
"El ensordecedor silencio que la UE mantiene sobre la gravísima situación de derechos humanos en Colombia es desconcertante", indicó el portavoz de Oidhaco, Vincent Vallies.
"No puede ser que Colombia tenga más desaparecidos que las dictaduras de Argentina y Chile juntas; 27.300 casos son investigados por la Fiscalía colombiana, pero podrían ser más", apuntó, y añadió que la UE debe "condenar públicamente" esa situación.
8 de abril de 2011
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condenado por crimen de campesino


Condenan a paramilitar por asesinato de un campesino.
Colombia. Un juez condenó a un desmovilizado de las Auc por habar asesinado a un campesino en el sur de Bolívar en 1997.
Jairo Antonio Aguilar Vallejo, alias ‘Rambo’, fue condenado a 14 años y seis meses de prisión por haber asesinado a un campesino en  Río Viejo, un municipio ubicado sobre el margen del río Magdalena en el sur de Bolívar.
Según la Fiscalía, así lo decidió el Juez Único de Simití después de probar que alias ‘Rambo’ asesinó al campesino el 25 de abril de 1997 acusándolo de ser un presunto colaborador de la guerrilla. "De acuerdo con la investigación, un comando de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) incursionó ese municipio y luego de señalar a la víctima como hermano de un jefe guerrillero, lo decapitaron", señaló el organismo investigador.
Río Viejo fue una de las zonas del Magdalena Medio donde los paramilitares cometieron decenas de delitos a partir de mediados de la década de 1990. Fue punto donde delinquió el Bloque Sur de Bolívar del Bloque Central Bolívar (Bcb), el grupo paramilitar de Rodrigo Pérez Álzate alias ‘Julián Bolívar’ y de Carlos Mario Jiménez alias ‘Macaco’.
Alias ‘Rambo’, desmovilizado del Bcb y preso en Bucaramanga, aceptó la responsabilidad y se acogió a sentencia anticipada.
8 de abril de 2011
6 de abril de 2011
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la retoma fallida de ituango


En 2003, los ’paras’ intentaron retomar este pueblo, con la complicidad de miembros de la Fuerza Pública, pero el entonces presidente Uribe y la comunidad se opusieron. A su paso dejaron varios asesinados y desaparecidos.
Colombia. Mil doscientos hombres de los bloques Mineros y Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) intentaron retomar en agosto de 2003 el control del municipio de Ituango, por orden de Vicente Castaño Gil, y con el supuesto apoyo de miembros del Ejército y de la Policía Nacional.
Los detalles de esta incursión armada paramilitar, que pretendía someter a sangre y fuego esta localidad, como se hizo entre los años 1995 y 1998, fueron conocidos por VerdadAbierta.com a través de testimonios de pobladores y de versiones consignadas en varios documentos revelados por juristas que pidieron la reserva del nombre y quienes manifestaron su extrañeza porque hasta el momento ningún miembro de la Fuerza Pública ha sido vinculado a esos hechos ni adelantado en su contra investigaciones penales.
Uno de los documentos es una diligencia de indagatoria ante la Fiscalía General de la Nación dada por el ex paramilitar Pedro Emiro Verona Loba, alias ‘Miro’, quien por varios años fue escolta de Carlos Castaño Gil, así como uno de los autores materiales de la masacre perpetrada en el corregimiento El Aro, de Ituango, entre el 22 y el 25 de octubre de 1997, que dejó 15 personas muertas, decenas de desplazados y el caserío destruido.
"Eso fue por orden de Vicente Castaño, él fue el que me dio la orden a mí para coger el control de ese municipio. Él me dijo que me mandaba allí 1.200 hombres", le dijo alias ‘Miro’ a la Fiscalía el 28 de septiembre de 2009.
Este ex paramilitar llegó a Ituango el 22 de agosto de 2003 acompañado de tres integrantes del Bloque Mineros: "Yo llegué hasta el municipio de Yarumal, ahí me presenté con ‘Camilo’, ‘Hernán’ y ‘Chiqui’. Nos recogió un helicóptero, no sé de qué empresa, y viajamos hasta el municipio de Ituango. Allá no nos recogió nadie porque yo ya conocía ese municipio. Ahí no iba ningún uniformado ni nada. Eso era particular y como lo dije, solo viajamos nosotros cuatro".
El viaje fue realizado en un helicóptero Bell 206 – L-3 de matrícula R001963 de la empresa Heliservice, piloteado por Luis Alberto Barrera Ramírez, quien aterrizó en la institución educativa Pedro Nel Ospina, donde dejó a los cuatro paramilitares. Según le dijo alias ‘Miro’ a la Fiscalía, "ese viaje lo pagó Vicente Castaño".
La versión entregada por el ex paramilitar, quien se desmovilizó el 15 de enero de 2005 en Santa Fe de Ralito, Córdoba, coincide con la explicación que dio el piloto de la aeronave a funcionarios judiciales el 16 de octubre de 2009. De acuerdo con Barrera Ramírez, "las personas que se bajaron en Ituango las recogí en Yarumal. De ese viaje recuerdo que aterricé en la cancha de basquetbol del colegio de la zona urbana".
Este piloto recordó que el viaje lo inició en el batallón Pedro Nel Ospina, del municipio de Bello, donde recogió varias personas que trasladó a Yarumal. Una vez allí, recibió la orden de un teniente del Ejército de transportar a Ituango a los cuatro paramilitares. "En el control de vuelo aparece la firma de un teniente, es la persona que nos recibió el vuelo cuando llegué a Yarumal", indicó Barrera Ramírez.
De acuerdo con las investigaciones adelantadas por la Fiscalía, el oficial que autorizó el vuelo entre Yarumal e Ituango fue el teniente coronel John Jairo Cardona Chaparro, en su condición de Comandante del Batallón No. 10 Girardot de la IV Brigada del Ejército, quien presentó a los cuatro paramilitares como integrantes de Inteligencia Militar, adscritos al B-2. Así se lo notificó este oficial del Ejército al comandante de la estación de policía de Ituango a través de una conversación radiotelefónica horas antes de la llegada de los paramilitares al pueblo.
Las explicaciones quedaron consignadas en un oficio enviado el 24 de agosto de 2003 remitido por el capitán Alejandro Muriel Marín, responsable de la unidad policial en la localidad, a la comandancia del Departamento de Policía Antioquia: "el teniente coronel John Jairo Cardona Chaparro le informó al suscrito que al municipio arribarían cuatro miembros del Ejército Nacional, quienes deberán infiltrarse en la población, y en coordinación con los miembros de la Sijin y la Sipol que actualmente se encuentran en comisión en esta unidad, se encargarán de efectuar labores de inteligencia que permitan la captura y la judicialización de personas que posean vínculos y/o nexos con las organizaciones delictivas que operan en esta jurisdicción".
Sin embargo, el intento de hacer pasar a los paramilitares del Bloque Mineros por efectivos de Inteligencia Militar fracasó, pues algunos pobladores de Ituango reconocieron a alias ‘Miro’, quien había estado en esa localidad entre los años 1995 y 1998 como paramilitar raso. Por ello, reaccionaron de inmediato y denunciaron la situación ante las autoridades departamentales y nacionales a través de una misiva remitida el 27 de agosto de ese año.
El coronel Ricardo Cuervo Montenegro, segundo comandante de la IV Brigada del Ejército, verificó la denuncia y días después, a través de un comunicado oficial, le explicó a la comunidad de Ituango que las cuatro personas que arribaron a la localidad "eran soldados de la República que estaban de vacaciones". Para la época de los hechos, el comandante de esa guarnición militar era el general Mario Montoya Uribe, actual embajador de Colombia en República Dominicana.
Una vez en la localidad, los cuatro paramilitares se instalaron sin mayores problemas. "Vivían en un edificio a una cuadra de la estación de policía", recordó un habitante, quien pidió la reserva de su identidad. "Constantemente realizaban reuniones con comerciantes y miembros de la Fuerza Pública en un establecimiento comercial contiguo al parque principal. Previamente a su llegada, varios jóvenes del municipio ya estaban haciendo inteligencia para ellos y con la llegada de alias ‘Miro’, otros muchachos se incorporaron a las Auc".
El intento de la retoma de Ituango coincidió con una profunda crisis institucional que padecía este municipio debido a la  ausencia de autoridades civiles, pues desde el mes de julio de ese año de 2003 el Alcalde, el Tesorero, el Secretario de Gobierno, el Personero y los fiscales tuvieron que abandonar el municipio por amenazas de las Farc y despachar desde la ciudad de Medellín.
Durante la permanencia en el pueblo, los paramilitares cometieron varios asesinatos, entre ellos el de Antonio José Sepúlveda Parias, ocurrido en el sector de Las Piscinas, el 4 de octubre de 2003. Además de generar el desplazamiento forzado de algunos habitantes que se atrevieron a denunciar los atropellos cometidos por los integrantes del Bloque Mineros.
Alias ‘Miro’ también reconoció que él y sus hombres realizaron actividades con tropas del Ejército: "tuvimos una operación en conjunto en el Filo de la Aurora, donde fueron dados de baja tres guerrilleros, quienes fueron trasladados al cementerio del pueblo y enterrados como NN".
La situación para los pobladores de Ituango no era fácil. Según relató un denunciante, "se tenía un sentimiento enorme de estar absolutamente desvalidos ante ellos, porque las fuerzas legalmente constituidas del Estado, Policía y Ejército, mostraban que propiciaban y defendían la presencia de los paramilitares allí".
Lo dicho por este poblador fue corroborado ante la Fiscalía por alias ‘Miro’: "durante los cinco meses que estuve allí tuve el apoyo de la Policía Nacional y del Ejército. La ayuda era que ellos no se metían con nosotros, sabían quiénes éramos, pero no decían nada. En esa época yo pagaba un auxilio mensual de 300 mil pesos a cada policía, y no recuerdo si era un teniente o un mayor que recibía 1 millón de pesos. Yo entregada personalmente ese dinero".
El objetivo inicial de las Auc era retomar el control del casco urbano, desalojar las milicias de las Farc y, poco a poco, dominar la zona rural, una región estratégica, pues gran parte de ella hace parte del Nudo del Paramillo y es un enclave de la siembra de hoja de coca y la producción de cocaína. Allí hacen presencia los Frentes 18 y 36 de la organización subversiva.
Los paramilitares pretendían ingresar a la región por los corregimientos El Aro y Santa Rita, dos territorios que en el pasado sufrieron con rigor la crueldad paramilitar. En esta nueva incursión, se delegó su dirección a Wilson Antonio Mejía Silgado, alias ‘Picapiedra’, excomandante militar del Bloque Mineros y hombre de confianza de Ramiro Vanoy Murillo, alias ‘Cuco Vanoy’, el jefe de esa facción de las Auc, que operaba en las subregiones antioqueñas del Norte y el Bajo Cauca.
"Los bloques Minero y Central Bolívar participaron en varias acciones durante esa época, pero nunca pudieron entrar, entre otras razones porque hubo mucho refuerzo por parte de la guerrilla para impedirnos el ingreso, ahí participaron más o menos 1.200 hombres de las autodefensas, pero no se pudo entrar", explicó alias ‘Miro’.
Dos hechos más frustrarían la retoma de Ituango por parte de las Auc: primero, un ataque dinamitero contra alias ‘Miro’ y dos de sus hombres en pleno casco urbano; y segundo, la denuncia hecha por el entonces Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, de las alianzas entre miembros de la Fuerza Pública y los paramilitares.
El ataque con un balón bomba se produjo el 9 de noviembre de ese año, cuando los tres paramilitares departían en un lugar público. En ese atentado no murió nadie, pero dejó por lo menos nueve personas heridas, entre ellas alias ‘Miro’.
"Sufrí con la onda explosiva la cual me puso a orinar sangre durante tres o cuatro horas y fui atendido en el hospital de ese municipio, solamente yo resulté lesionado, pero civiles sí hubo más, los que estaban conmigo eran ‘Camilo’ y ‘Hernán’, pero a ellos no les pasó nada", le dijo el paramilitar a la Fiscalía.
Pero lo que en definitiva marcaría la retirada de las Auc de Ituango fue el pronunciamiento del entonces Presidente de la República Álvaro Uribe Vélez durante un consejo comunitario realizado el 22 de noviembre de 2003 en el municipio de Rionegro, Antioquia: "me dice el alcalde, me dice la ciudadanía: vea, allá hay 100 policías, no salen del casco urbano. La guerrilla está a un kilómetro y los policías se lo  pasan en el casco urbano tomando whisky con los paramilitares. Y en los ojos de los policías los paramilitares cobrándole vacuna a los comerciantes del casco urbano Eso no puede ser. La  Fuerza Pública no puede entrar en colusión ni con paramilitares ni con  guerrilleros".
Las palabras del mandatario tuvieron un efecto directo en los paramilitares, quienes de inmediato desalojaron la localidad. Eucario Macías Mazo, alias ‘NN’, uno de los integrantes del grupo paramilitar que se asentó en Ituango, así lo recordó ante la Fiscalía el 26 de abril de 2010: "Debido al escándalo del Presidente entonces comenzaron a recoger los integrantes de las Auc en el pueblo, nos tocó salir volando de allá".
El entonces Director de la Policía Nacional, general Jorge Daniel Castro, tomó la decisión de relevar a todo el personal adscrito a la estación de Policía de Ituango, con lo que, según él, "se conjuraba ese problema que se ha presentado allá".
Alias ‘Miro’ le explicó a las autoridades judiciales que ante el fracaso de la retoma y los escándalos suscitados, Vicente Castaño le dio la orden de salir de la localidad. "Durante cinco meses que estuve allí no se pudo coger el control, por esta razón tuve que salir de la zona, allí no hubo nada porque la gente no pudo entrar, solamente yo contaba con los urbanos que tenían en el municipio. Después de eso la retirada fue por el puente de Pescadero con apoyo del Ejército Nacional, vestido de camuflado del Ejército Nacional".
A la investigación por la retoma del municipio de Ituango fueron sido vinculados los paramilitares Pedro Emiro Verona Lobo, alias ‘Miro’; Carlos Mario Corrales Castañeda, alias ‘Chiqui’, y Eucario Macías Mazo, alias ‘NN’; no obstante, los juristas que siguen de cerca este proceso expresaron su preocupación por cuanto después de más de dos años de las denuncias "hasta el momento se ha omitido por los funcionarios del ente acusador que han conocido del caso, vincular a los integrantes de la fuerza pública que connivieron con el accionar paramilitar para retomar el control de Ituango".
8 de abril de 2011
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