Blogia
mQh

derechos humanos

torturan al soldado manning


Fuerzan a dormir desnudo al soldado acusado de filtrar documentos a WikiLeaks en uno de los inviernos más crudos que ha sufrido Estados Unidos. Intenciones de asesinarlo son evidentes.
Estados Unidos. Bradley Manning, el soldado detenido por su supuesta filtración de documentos a WikiLeaks, fue forzado a dormir desnudo en su celda el miércoles y el jueves, reconocieron los responsables de la prisión militar donde está, tras una denuncia de su abogado.
"El soldado Manning fue obligado a desnudarse en su celda de nuevo anoche. Como la noche anterior, los guardias de la prisión le obligaron a despojarse de todas sus ropas. Manning volvió entonces a la cama y pasó las siete horas siguientes humillado", escribió el abogado del sospechoso, David E. Coombs, en su blog oficial.
Manning permanece recluido en el centro penitenciario de los Cuerpos de Infantería de Marina en Quantico (Virginia) desde junio de 2010, cuando fue acusado por las autoridades militares de incumplir el Código Militar con sus supuestas filtraciones a WikiLeaks.
A ese primer cargo, que enfrentaba al soldado a 52 años de prisión, se le sumaron el miércoles 22 más, que le enfrentan a una posible sentencia de cadena perpetua o incluso de pena de muerte.
Según su abogado, la decisión de que durmiera desnudo en su celda fue tomada por la comandante de la prisión, la jefe de brigada Denise Barnes, y es especialmente "degradante" dado que el soldado es supervisado, tanto por observación directa como mediante videocámaras, "en todo momento".
En declaraciones al diario The New York Times, el portavoz de la prisión, Brian Villiard, reconoció que las autoridades de la prisión habían tomado en efecto la medida, que definió como "no punitiva" y acorde con las normas del centro, pero aseguró que no podía dar más información.
"Sería inapropiado para mí que lo explicara", dijo Villiard. "Puedo confirmar que ocurrió, pero no puedo explicarlo sin violar la privacidad del detenido".
Coombs, por su parte, consideró que no puede haber "una justificación concebible para exigir a un soldado que entregue todas sus ropas, permanezca desnudo en su celda durante siete horas y después ponerse firme ante las autoridades la mañana siguiente".
Esa decisión, además, se tomó "sin consultar a ninguno de los expertos en salud mental de la prisión", según el defensor.
No es la primera vez que Coombs denuncia vejaciones a Manning en la prisión de Quantico, en la que también le han privado en muchas ocasiones de las gafas que corrigen su avanzada miopía, según su relato.
Amnistía Internacional, por su parte, ha denunciado al secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, las condiciones en las que se encuentra el soldado, que, según la organización, está confinado 23 horas al día en una celda casi desprovista de mobiliario, sin almohada, sábanas o posesiones personales.
Manning se encuentra en "custodia máxima", lo que significa que está encadenado de manos y tobillos, a pesar de que no tiene antecedentes de violencia en prisión ni ha cometido delitos disciplinarios, según Amnistía.
A solicitud de la defensa, el Gobierno efectuó una revisión de las condiciones de confinamiento del soldado y decidió este miércoles retirarle del régimen de máxima custodia y de prevención de daños autoinfligidos, según indicó Coombs en su web.
La defensa tiene ahora diez días para refutar esa decisión, tras lo cual el comandante de la Base de Quantico, Daniel J. Choike, deberá efectuar una revisión y entregarla al secretario de la Marina, Ray Mabus.
5 de marzo de 2011
©el espectador


memoria del terror soviético


Diálogo con Arseni Roguinski, historiador de la Universidad de Tartu, Estonia. El terror stalinista tiene pocos parangones en la historia, del cual el Jinete escapó por milagro. El historiador víctima de este reportaje se interna en el problema de qué hacer con la memoria de los crímenes, y tanto en Rusia como en Argentina. No es para leer de noche.
[Leonardo Moledo] Usted es un historiador dedicado a investigar el terror en la URSS. Dirige en Moscú Memorial un centro histórico y es defensor de los derechos humanos. ¿Por qué no aprovecha estas líneas para presentarse y contar qué vino a hacer al país?
Vine a la Argentina invitado por el Centro de Estudios de los Mundos Eslavos y Chino (Cemech), de la Universidad Nacional de San Martín, para participar de la conferencia internacional "El terror de Estado en la URSS y la experiencia de América del Sur", este viernes a las 18.30 en la Biblioteca Nacional. Soy historiador, en el año 1975 comencé a editar de manera clandestina la primera revista independiente de historia, Pámiat (Memoria), que comenzó a hablar entre otras cosas sobre la represión de revolucionarios no bolcheviques y de los partidos socialistas a partir de 1917. Años después fui prohibido en la Universidad, trabajé un tiempo como maestro de escuela, pero la KGB ordenó que me echaran en 1979. En 1981, el gobierno me "invitó" a emigrar a Occidente y me negué. Fui arrestado y condenado a cuatro años de campo en Siberia.

¿Cómo era esa revista clandestina? ¿Qué papel jugó?
La revista estaba consagrada a la historia del terror político en la URSS desde su comienzo hasta los años ’60. Era un tema prohibido, oficialmente no se podía investigar ni evocar libremente. Publicábamos documentos e investigaciones paralelas sobre la persecución política. El objetivo era conservar una auténtica memoria nacional y no las falsedades impulsadas desde el Estado.

¿Cuál es el significado en Rusia del término "terrorismo de Estado"?
El terrorismo de Estado es el terror practicado por el Estado soviético contra sus opositores políticos...

Auténticos..., potenciales o inventados...
Claro. Lo llevaron a cabo los órganos estatales por orden del poder supremo del Estado y bajo su control. El número de víctimas directas de ese terror entre el final de la guerra civil, o sea a partir de 1922-23, y el fin del gobierno comunista varía de 11 a 12 millones de personas, de las cuales más de un millón fue fusilado, mientras que varios millones –todavía desconocemos la cifra exacta– murieron en los campos de concentración o gulags. El terror fue uno de los métodos más importantes para administrar el país.

¿Cómo vincula el conocimiento histórico con los derechos humanos?
Trabajamos para restablecer la verdad histórica, y esto es imposible sin una memoria consciente. Tenemos conciencia de ser al mismo tiempo historiadores y responsables sociales. El tipo de cuestiones que planteamos es más amplio que el mero trabajo de los historiadores académicos. Nos preocupa acumular datos históricos, sistematizarlos y conceptualizarlos –para esto trabajamos en los archivos estatales, reunimos archivos personales, preparamos publicaciones y realizamos conferencias–, pero también nos parece clave la educación de la población, por eso organizamos exposiciones, debates abiertos a todo público, constantes intervenciones en los medios, colaboración con los museos provinciales, las escuelas. Queremos ajustar cuentas con el pasado, instalando memoriales en los sitios del terror, y también mejorando la situación económica y social de las víctimas.

Un concepto abarcador de memoria...
Sí, debemos no sólo conocer los hechos criminales, sino también comprender qué tipo de crímenes fueron, por qué sucedieron, quién y qué instituciones o estructuras son responsables. Aquí el trabajo sobre el pasado no es suficiente. Estamos permanentemente trabajando con el presente, enfrentando los problemas actuales relacionados con las violaciones de los derechos humanos.

Por comodidad hablemos de "sociedad", aunque si respetáramos la historicidad del concepto, no existía en la URSS y en los principios del post sovietismo. ¿Qué relación hay entre la sociedad y el terror y entre la sociedad y la violencia desde la época de Jruschov y su denuncia de los crímenes de Stalin?
Desde la época de Jruschov existe un consenso de rechazo categórico de la violencia como modo de resolver los problemas sociales y políticos. Este consenso se funda en la terrible experiencia del siglo XX, siglo de guerras y terror. Todo indica que este consenso se expresó en que la disolución de la URSS tuvo un carácter relativamente pacífico. O sea, el rechazo de la violencia es ya un rasgo saliente en la opinión de la población. Hoy, las capas educadas de la población en su conjunto coinciden en una crítica intransigente del terror. Esto se ve en todas las encuestas.

Usted sabe que una parte de la sociedad en la Argentina, y seguramente en Rusia también, todavía se pregunta si es necesaria una "memoria del terrorismo de Estado".
Así es. Mucha gente piensa que se puede avanzar sin aclarar los problemas de ayer. Personalmente estoy convencido de que es una posición equivocada. Son demasiadas las huellas todavía visibles del terror y de sus consecuencias.

¿Por ejemplo cuáles?
El miedo frente al Estado, la idea de que el Estado es el valor superior y el individuo un grano de arena con el que el Estado puede en cualquier momento hacer todo lo que quiere, la desconfianza en el derecho, en las leyes, en las instituciones democráticas, la falta de solidaridad y otros muchos fenómenos, todo esto es la consecuencia del terror que durante setenta años se fue haciendo parte de la naturaleza de cada uno. Sólo se pueden superar esas huellas si conservamos la memoria del terror, si se guarda en la memoria que el Estado soviético fue la fuente de crimen.

Usted sabe que para millones de personas de todo el mundo la Revolución de Octubre significa la tentativa de comenzar la auténtica liberación del hombre, mientras que Stalin simboliza la victoria sobre el nazismo.
Claro, no es posible pintar la historia en blanco y negro. Ese gran historiador y disidente que fue Mijail Gefter, cuando le hacían ciertas preguntas, comenzaba la respuesta con "todo es muchísimo más complejo". Esto se aplica aquí. Puede que Octubre de 1917 haya "liberado al hombre" como dice usted, pero también está hoy fuera de duda que Octubre tiene como consecuencia absolutamente lógica el terror que se fue acentuando año tras año. El Estado totalitario también es una consecuencia de Octubre. En cuanto al "Stalin victorioso", se lo puede mirar de otra manera, desde el precio que hubo que pagar por una victoria real. Es decir que con sus purgas Stalin destruyó el ejército soviético en vísperas de la guerra con Alemania, luego millones murieron o cayeron prisioneros de los alemanes como consecuencia de las decisiones criminales que él tomó durante la guerra; otros varios millones fueron deportados por orden suya, pueblos enteros como los tártaros de Crimea, etcétera.

El año pasado, usted publicó un comunicado invitando al gobierno ruso a seguir el ejemplo argentino en materia de memoria del terrorismo de Estado. ¿Cuál fue el fundamento de esa iniciativa?
Con respecto al régimen comunista soviético no hubo nada parecido al tribunal de Nuremberg. No se juzgó a ningún criminal. Resultado: no se han juzgado los crímenes del pasado. Sin este juicio, no puede enraizarse en la conciencia colectiva una actitud adecuada frente a los crímenes. Sin él no se puede enseñar la historia en las escuelas ni organizar exposiciones y museos. Una condena política por parte de los dirigentes del país no basta, carece de autoridad suficiente y siempre puede modificarse. La importancia capital de la condena jurídica es distanciar la Rusia actual de los crímenes del régimen soviético, esto desde el punto de vista de la política de la memoria. Las condenas dictadas en la Argentina acapararon nuestra atención porque en ellas vimos la demostración de que los crímenes de lesa humanidad no quedan impunes, que el criminal, aunque sea años más tarde, es condenado. Y envidiamos sanamente a la Argentina, que demostró tener el valor y la voluntad necesarios para dictar las condenas.
2 de marzo de 2011
©leonardo moledo
©página 12

onu sanciona a khadafi


El Consejo de Seguridad habló de investigar sus crímenes y enviarlos a la Corte Internacional. A última hora de anoche, el voto fue unánime. El dictador invitó a periodistas e hizo un verdadero papelón. La oposición dijo que ya tiene tropas fuera de la capital, preparando el asalto final a la dictadura.
Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) votó anoche en forma unánime sancionar a Libia por la represión que en las últimas dos semanas dejó más de mil muertos. La investigación por los delitos cometidos en ese país norafricano llegará a la Corte Penal Internacional. Pero aun así Trípoli no está en calma. Barricadas, cadáveres en las calles, francotiradores y mucha miseria encontraron los periodistas extranjeros a los que el régimen de Muammar Khadafi invitó a recorrer la capital para demostrarles que todo estaba en orden. Ayer no habló el líder libio pero sí lo hizo su hijo, Saif el Islam, quien afirmó que la situación es excelente en la mayor parte del país y, parafraseando a su padre, insistió en que los rebeldes están siendo manipulados desde el exterior. Sin embargo, la oposición ya se organiza en las ciudades que controla. Khadafi está cada vez más sitiado y se agazapa para librar la batalla final. Los rebeldes afirman que sus tropas ya llegaron a las afueras de la capital libia.
El hijo de Khadafi que se perfilaba como su sucesor volvió a aparecer ante las cámaras. Esta vez, en una entrevista con la cadena Al Arabiya, Saif el Islam advirtió: "El pueblo libio no tiene futuro si no llega a un acuerdo". Pero mientras reconocía una situación de guerra civil y explicaba que los militares combatían por miedo o por ambición, el segundo hijo del Guía de la revolución se atrevió a decir que tres cuartas partes del país norafricano estaban en calma. Dichos que no se comprueban ni con las denuncias de los habitantes. Tampoco con lo que los corresponsales vieron al llegar a la capital, después de que un golpe de timón del régimen que hace 42 años se perpetúa en el poder les permitiera la entrada y los sacara de su lista de colaboradores de Al Qaida.
Como escribieron en The New York Times, cuando los trabajadores de prensa llegaron a Trípoli se palpaba la premura del gobierno libio por esconder los vestigios de las batallas que se libraron en la capital, donde los Khadafi insisten que mantienen el control. De acuerdo a lo que relató el cronista del diario estadounidense, lo primero que vio fue un grupo de trabajadores estatales tratando de borrar las pintadas que llamaban "chupasangre" a quien los gobernó desde 1969 y exigían su salida.
Unos pasos más adelante, los periodistas se tropezaron con residentes que desesperadamente trataban de evitarlos, para que nadie los viera hablando con reporteros extranjeros. El centro de la capital, publicó The New York Times, estaba bajo control de fuerzas leales a Khadafi, pero en los barrios de las afueras había signos de rebelión. Las barricadas seguían en pie.
"Vi a unas 68 personas muertas. Vimos que se llevaban los cadáveres en los autos de Khadafi pero no sabemos adónde", le contó un médico a ese diario norteamericano. "También se están llevando a los heridos, hasta a los que tienen un brazo roto", agregó el testigo. Mientras tanto, las calles seguían desiertas, salvo por la presencia de tanques y vehículos policiales. Alguno que otro vencía el mandato del terror y se acercaba hacia los periodistas y repetía las sospechas del médico: los soldados estaban tratando de hacer desaparecer toda evidencia de la represión.
Los celulares de los habitantes de Trípoli recibieron varios mensajes de texto del gobierno en que los llamaban a volver a la actividad. Hace más de una semana que el país está paralizado y escasea la comida, pero aún no hubo noticias de saqueos. La gente sólo abandona sus casas cuando no le queda más remedio y lo hace para formar fila frente a los comercios para comprar pan o combustible. "Nos piden que salgamos a la calle como si nada sucediera, mientras vuelan las balas", denunció una mujer al diario El País. "No quieren que se oiga nuestra voz, no quieren que nadie sepa lo que está pasando ahí fuera, por eso están blanqueando las fachadas de cada pared manchada con la sangre de un mártir e hicieron desaparecer a todos los que hablaron con Al Jazeera", añadió asustada.
Dos de los tres hoteles de la capital estaban cerrados ayer. El tercero estaba evacuando a su personal. En Misrata, 150 kilómetros al este de Trípoli, testigos relataron cómo fueron atacados desde un helicóptero por mercenarios mientras iban hacia el entierro de uno de los tantos que murieron en los últimos días. Al oeste de la capital, la situación seguía tensa. En Zuara desaparecieron de las calles las fuerzas pro Khadafi pero seguían rodeando la ciudad.
La región oriental de Libia, rica en petróleo, está en manos de la oposición armada, que está poniendo las bases de una nueva administración, principalmente en Benghazi, en donde comenzó la insurrección. "Coordinamos los comités de ciudades liberadas y de Misrata (la tercera ciudad del país). Esperamos que Trípoli termine con el régimen de Khadafi y luego trabajaremos en un gobierno de transición", comentó Abdelhafiz Ghoqa, portavoz de la Coalición revolucionaria del 17 de febrero.
De acuerdo con lo que publicó el diario Quryna –perteneciente a la familia Khadafi–, el gobierno provisional de la segunda ciudad en importancia en el país estaría en manos del ex ministro de Justicia Abud al Jeleil. Según le dijo a la cadena Al Jazeera el ex funcionario, la oposición está dispuesta a formar un gobierno de unidad nacional integrado por civiles y militares y a llamar en tres meses a elecciones.
Fathi Terbil integra ese gobierno provisional en la tomada Benghazi, así como otras doce personas que se ocupan de la administración y de la seguridad. El abogado de 39 años, cuya detención por parte del régimen fue el detonante para que estallara la rabia popular, declaró ante la prensa que Khadafi sólo maneja un 15 por ciento del territorio. "Khadafi está viviendo sus últimos momentos y esperamos el final del régimen en los próximos días", dijo Terbil ante la prensa que está en Benghazi. Según el joven letrado, el gobierno ya no tiene poder sobre el ejército y sólo cuenta con la lealtad de los paramilitares y de los mercenarios que contrató.
El general Ahmed Katrani, que dirige a las fuerzas rebeldes en Benghazi, anunció triunfante que una fuerza compuesta por ex militares y opositores ya estaba en las afueras de la capital. "Estamos tratando de organizar a la gente que va a dar sus vidas por liberar Trípoli del dictador", dijo el militar en una rueda de prensa, pero advirtió que la batalla final en la capital no será fácil. "Le van a disparar a cualquiera que intente entrar a Trípoli", resaltó.
La presión exterior junto con las deserciones también tienen acorralado a Khadafi en su bunker de la capital. Después de días de negociación, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución redactada por el Reino Unido y Francia, donde se propone adoptar severas sanciones contra el régimen de Khadafi. Entre las medidas decididas están el embargo de armas, el congelamiento de las cuentas y la posibilidad de llevar a Trípoli ante la Corte Penal Internacional (CPI) para que decida si en estas casi dos semanas se perpetraron crímenes contra la humanidad. Desde la delegación británica, celebraron en la red social Twitter que la decisión haya sido adoptada con el voto de los quince Estados que integran el Consejo. Estaba en duda el voto de China, por lo que la votación debió retrasarse varias horas. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, había reclamado el viernes que se dieran todos los pasos necesarios para evitar que continuara la matanza en Libia, que ya se había cobrado más de mil muertos.
Por su parte, Barack Obama emitió ayer un comunicado en el que llamaba a Khadafi a abandonar el poder de manera urgente, dado que había perdido legitimidad para gobernar. Según informaron desde la Casa Blanca, el mandatario estadounidense le transmitió esa postura a la canciller alemana, Angela Merkel, durante una conversación telefónica. En tanto, la secretaria del Departamento de Estado norteamericano, Hillary Clinton, anunció que se habían revocado los visados de entrada al país para los funcionarios del gobierno libio y para sus familiares. La medida autorizada por la ex primera dama es la segunda que toma Washington, después de que Obama promulgara a última hora del sábado un decreto para congelar los activos del líder libio y de su familia.
27 de febrero de 2011
©página

khadafi se atrinchera y amenaza


El lider libio Khadafi dio un discurso en el que se negó a renunciar y amenazó con la muerte a los manifestantes. En el discurso ofreció una nueva Constitución, libertad de prensa y acceso a internet.
Libia. Las fuerzas de seguridad pública reanudaron la brutal represión en un clima de guerra civil. Khadafi instó a sus seguidores a formar "comités de seguridad popular" que "limpiarán de desertores casa por casa". El régimen admite 300 víctimas. Se habla de mil.
Después de una semana de rebelión, represión y matanza, el primer ministro de Libia, Muammar Khadafi, le habló al pueblo. Mejor dicho, lo amenazó. "Muammar Khadafi es el líder de la revolución. No soy un presidente que pueda renunciar a su puesto. Este es mi país y sólo lo abandonaré cuando me muera, como mártir. Todavía no ordené el uso de la fuerza ni el disparo de una sola bala. Pero cuando lo haga... todo Libia arderá en llamas", blasfemó a los gritos, en un discurso ofrecido a través de la televisión pública. El monólogo fue mucho más extenso que el del lunes, cuando sólo desmintió su huida a Venezuela, y desató la furia de los manifestantes que en las calles siguieron reclamando el fin su régimen, de más de cuarenta años de existencia. Las fuerzas de seguridad públicas, al igual que los días pasados, reanudaron la represión. Más tarde, el hijo menor de Khadafi reconoció que los muertos son 300, aunque circulan versiones que empujan esa cifra a mil. La comunidad internacional volvió a condenar la violencia del gobierno libio y la Liga Arabe expulsó al país hasta que el conflicto se solucione.
El autoproclamado "Hermano y líder de la revolución libia" habló desde el frente de un edificio bombardeado en 1986 por Estados Unidos. Acusó a la oposición en el exilio de haber instigado la ola de protestas que sacude al país y afirmó que personas que están en otros países, como Túnez, dieron drogas y armas a jóvenes libios para sembrar el caos. Según él, los manifestantes, a quienes calificó de "pandillas, son como las ratas, no representan a nadie" y de "unos alucinados, una minoría terrorista", quieren hacer del país un emirato islámico conducido por Osama bin Laden y dar, así, "un pretexto a Estados Unidos para intervenir". Además de descartar el abandono de su puesto, el líder libio pidió a sus compatriotas que "salgan todos a las calles" a manifestarse en favor del régimen y ataquen a los que se manifiestan en contra. "La revolución significa el sacrificio continuo hasta el final. Ustedes, hombres y mujeres que aman a Khadafi, salgan de sus casas y atáquenlos (a quienes piden el fin de su gobierno). Golpéenlos en sus guaridas."
Los instó a formar "comités de seguridad popular" que, de a grupos, "limpiarán de desertores casa por casa". Subrayó que quienes se levantaron contra su autoridad volverán arrepentidos a pedir perdón, pero que no habrá para ellos indulgencia y serán sometidos a la pena capital.
Dirigiéndose a los jóvenes, eje clave de la revuelta, Khadafi prometió un nuevo Estado, con prensa libre, derecho a Internet y blogs, una nueva Constitución y sistema jurídico. Apuntó que las administraciones serán ampliadas y que creará una nueva "yamahiria" (un término creado él mismo que significa "gobierno por el pueblo").
Cerca de la medianoche, un vocero del Ministerio del Interior libio reconoció que 300 personas murieron hasta ayer: 189 civiles y 111 militares. Según esas cifras oficiales, la mayoría de las víctimas se registró en Benghazi; en Al Baida fallecieron 18 civiles y 63 militares y en Derna 29 civiles y 36 militares. Por su parte, desde París, la Federación Internacional por los Derechos Humanos ubicó la cifra de muertos entre 300 y 400. Human Rights Watch ayer sólo difundió que, desde el domingo, registró 61 muertes en Trípoli, la capital libia. El domingo había difundido un registro de 233 muertos. En tanto, los testimonios de testigos difundidos por señales de televisión internacionales, y en su mayoría anónimos, empujaron la cantidad a un millar.
El primer ministro libio también atacó a los medios de comunicación, a los que llamó "retrógrados y traidores que intentan tergiversar (lo ocurrido)". También arremetió contra los "servicios (de seguridad) traidores árabes hermanos que nos han engañado y traicionado y están dañando vuestra imagen". Y responsabilizó a Estados Unidos e Italia de haber "distribuido a los jóvenes de Benghazi" misiles Rpg.
Está claro que las palabras de Khadafi no buscaron pacificar los ánimos en Libia. Lejos de eso, echaron más leña al fuego. Las protestas continuaron en Trípoli y en las principales ciudades de frontera. En Benghazi, uno de los territorios tomados por los manifestantes y bombardeado por el gobierno el lunes, decenas de cadáveres yacían en las calles y el pueblo estaba aterrorizado: "Volverán a atacarnos. Pero ya no podrán frenarnos", afirmó un joven que participó de las revueltas contra Khadafi.
Al discurso sobrevino, por lo pronto, la renuncia de su más fiel colaborador por fuera de su círculo familiar e íntimo, el hasta ayer ministro del Interior y general del ejército, Abdul Fatah Yunis. El hombre, además, instó a las fuerzas armadas a unirse al pueblo en su lucha por sus legítimas demandas. El ex funcionario grabó un comunicado que emitió la cadena árabe de noticias Al Jazeera, en el que explicó sus razones. "El bombardeo contra la población civil es lo que hizo que me uniera a la Revolución del 17 de febrero. Nunca imaginé que íbamos a llegar a disparar contra la gente."
Yunis aseguró que la Libia del líder Khadafi "se desmoronó" y que el régimen "traicionó a la revolución". Yunis formaba parte del movimiento de los entonces coroneles que, junto al líder libio, llevaron a cabo un golpe de Estado para acceder al poder en 1969.
Su camino fue seguido por ocho embajadores libios en diferentes países del mundo. "Están haciendo cosas terribles contra la gente. Khadafi debe renunciar para que se pare este baño de sangre. ya no tiene ninguna legitimidad", explicó el ahora ex embajador en India Ali el Essawi, ante un corresponsal de Al Jazeera. Como él, también se despegaron del régimen los jefes de las misiones libias en Estados Unidos, Polonia, Indonesia, Australia, Malasia, Australia y el embajador ante la Liga Arabe, con sede en la capital egipcia.
23 de febrero de 2011
©página 12


khadafi bombardeó a manifestantes


El ejército libio atacó por aire barrios de la capital y reprimió a los tiros las protestas en Benghazi. "Voy a ver a los jóvenes a la plaza sólo para demostrar que estoy en Trípoli y no en Venezuela", señaló el líder libio al final de una jornada marcada por la violencia. La gente resistió y quemó edificios gubernamentales.
Libia. El poder en Libia promete y cumple. Tal como amenazó por televisión el hijo del líder libio Muammar Khadafi, Saif al Islam, durante la madrugada de ayer, el gobierno arremetió contra los manifestantes que reclaman el fin del régimen. El ejército bombardeó varios barrios de la capital, Trípoli, tomada por las revueltas desde la noche del domingo. Según la cadena árabe de noticias Al Jazeera, 61 personas murieron ayer en esa ciudad y más de 250 desde que comenzaron las protestas. En Benghazi, otro de los focos violentos, brigadas oficialistas dispararon sin reparos a los manifestantes en las calles. Al cierre de esta edición, el autoproclamado "líder de la revolución libia" realizó su primera aparición en público desde el inicio de las revueltas, en la que desmintió haber abandonado el país, una versión que circuló con fuerza durante la jornada. "Voy a ver a los jóvenes a la plaza verde sólo para demostrar que estoy en Trípoli y no en Venezuela y desmentir a las televisiones, esos perros", se limitó a decir Khadafi.
En su séptimo día consecutivo, la rebelión en el país africano provocó la deserción de numerosos jerarcas, entre ellos el ministro de Justicia, y puso en jaque a la dictadura que Khadafi desarrolla desde hace 42 años.
En medio de rumores que aseguraban que Khadafi había abandonado su país e hipótesis misteriosas acerca del aterrizaje de aviones y helicópteros libios en la isla de Malta, la escalada de violencia en el país es una realidad innegable. Hasta las primeras horas de ayer, la organización pro derechos humanos internacional Human Rights Watch aseguraba que más de 230 personas habían muerto desde que comenzaron las protestas. La cifra trepaba a 400, según la Federación Internacional de Derechos Humanos.
Saif al Islam, no obstante, negó que las víctimas sean tantas y acusó a los medios internacionales de exagerar la información. Ayer, luego de advertir que Libia estaba al borde de una guerra civil y de atribuir las protestas callejeras a una "red conspirativa extranjera", el hijo menor de Khadafi volvió a dirigirse a la población a través de la televisión pública. Saif al Islam reconoció que el régimen había perdido el control de las ciudades de Benghazi y AlBayda en manos de los manifestantes, a quienes amenazó para que abandonen las calles. "Me dirijo a ustedes por última vez antes de recurrir a las armas. Esto no es Egipto ni Túnez. Libia es diferente. Pueden decir que quieren democracia y derechos y podemos hablar sobre eso. Deberíamos haberlo hablado antes. Pero prometemos hacerlo en un futuro cercano. Es esto o la guerra. Si no dejan las calles, en vez de llorar sobre doscientas muertes, lloraremos sobre miles y miles", reprodujo Al Jazeera.
La televisión estatal y los diarios oficialistas son los únicos medios que fueron excluidos del cerrojo de censura que aplicó el gobierno de Khadafi, que además mantiene interrumpidas las líneas de teléfono e Internet desde última hora del domingo. Los celulares funcionan con interferencias. Las cadenas de noticias internacionales logran comunicarse con testigos de las protestas a través de teléfonos móviles. No obstante, especulan que podrán ingresar a Libia en breve, debido a que varias ciudades de frontera han sido tomadas bajo control de los manifestantes. Las palabras del hijo menor del autoproclamado "líder máximo de la revolución libia" no hicieron más que echar leña al fuego. Tanto, que las calles de Trípoli, que hasta el domingo fueron territorio de los adeptos al gobierno, se colmaron de manifestantes que bramaban la salida de Khadafi del poder y el fin de la dictadura. Entonces, el gobierno ordenó a "matones" contratados especialmente para desarmar las protestas que cercaran la ciudad y anunció un operativo "antiterrorista contra saboteadores y quienes siembran el terror", a fuerza de bombardeos aéreos y ataques terrestres de las fuerzas de seguridad (policía, brigadas antimotines).
Residentes de la ciudad capital denunciaron una "masacre" en los barrios de Tayura y Fashlum. "Hay miedo, muerte y mujeres llorando por todos lados. Mientras la gente permanece en la calle reclamando, pasan autos repletos de matones extranjeros que le disparan a la gente para matarla", explicó un activista presente en Trípoli a Al Jazeera. Varios testigos aseguraron que aviones y helicópteros del ejército bombardearon diferentes puntos de la ciudad durante la jornada de ayer. La versión fue desmentida por Saif al Islam, que aseguró que las naves de la fuerza militar estatal sólo bombardearon depósitos de municiones de guerra para "evitar que los manifestantes se armaran".
Los manifestantes, en tanto, resistieron como pudieron al bombardeo e incendiaron varios edificios gubernamentales, como la sede central de gobierno y el Ministerio de Justicia, y apedrearon otros, entre ellos varias comisarías. Durante la noche, la situación en esa ciudad era de máxima tensión, con cadáveres tirados en las calles y continuos disparos que se oían ininterrumpidamente. La mayoría de los imanes de las mezquitas rechazaron un discurso que les había preparado el primer ministro libio y llamaron a la población a salir a las calles para luchar contra el régimen.
A siete días de comenzada la revuelta, el régimen empezó a fisurarse. El ministro de Justicia, Mustafá Abdel Yalil, renunció a su cargo para protestar contra "el uso excesivo de la fuerza" para intentar desbaratar las protestas. El domingo hicieron lo mismo otros tres diplomáticos libios. Mohamed Bayou, quien hasta hace un mes fue vocero del gobierno de Khadafi, consideró ante medios internacionales que el empleo de la violencia para frenar la revuelta fue una decisión equivocada, mientras que en un comunicado, el ex funcionario exigió al líder libio que abra el diálogo a la oposición. "Es el final del juego. Si Khadafi no se va por su cuenta, la gente no cesará hasta echarlo a patadas", definió ayer a la tarde el embajador de Libia ante las Naciones Unidas, Ibrahim Dabbashim, poco después de renunciar al cargo. Las renuncias de funcionarios se suman al abandono de las fuerzas armadas por parte de pilotos y oficiales del ejército, que se sumaron a las manifestaciones en Benghazi y AlBayda.
22 de febrero de 2011
©página 12
rss

masacre en cárcel egipcia


Comienzan a revelarse los crímenes del régimen de Mubarak. Aislado a 40 kilómetros de El Cairo, el penal de Al Qatta fue escenario de una carnicería. Los guardias abrieron fuego, mataron a decenas de presos y al comandante del servicio penitenciario, y luego cortaron la luz y el agua, abandonando a los sobrevivientes. El ejército ahora rodea el lugar.
[Donald Macintyre] Al Qatta, Egipto. Egipto acaba de abrir una investigación sobre un fusilamiento de detenidos que puede ser la peor atrocidad cometida por agentes del Estado durante las protestas que terminaron con el gobierno de Hosni Mubarak. Los guardias de la prisión de Al Qatta son acusados de abrir fuego contra decenas de prisioneros, abandonar a los heridos en medio de los cadáveres y negarse a alimentar a los sobrevivientes por días. Los cargos surgen del testimonio de detenidos y familiares de las víctimas, con un prisionero diciendo que los muertos fueron 153.
El fiscal de Giza del Norte, Mahmoud el Hefnawy, abrió la investigación por la denuncia de familiares de once presos, pero todavía no visitó el penal, 60 kilómetros al noroeste de El Cairo, por la falta de seguridad. La prisión está rodeada de tanques y blindados del ejército, con tres retenes en la ruta y seis tanques estacionados en el penal, que tiene 3500 prisioneros.
Las versiones que trascendieron surgen de llamadas realizadas por los presos con celulares entrados de contrabando y de testimonios recogidos por la ONG de derechos humanos Iniciativa Egipcia por los Derechos Personales. La investigación puede ser la primera prueba para las promesas de transparencia de los militares que ahora gobiernan, y un signo de hasta dónde el país realmente podrá desarmar el aparato de seguridad creado tras sesenta años de autoritarismo.
En Al Qatta puede haber hasta cuatrocientos manifestantes todavía detenidos. Según organizaciones internacionales de derechos humanos, varios fueron torturados. En las manifestaciones de la victoria de este viernes, a una semana de la caída de Hosni Mubarak, se exigió que se liberara a todos los detenidos.
Al comenzar las manifestaciones contra el régimen, el 28 de enero, los presos de Al Qatta vieron por televisión las marchas, los casos de saqueo y las fugas de prisioneros en otros penales. Aparentemente, los detenidos se concentraron en el patio de la prisión y pidieron ser liberados ellos también. Yahya Mohammed Abdel Gabar, que tiene un hermano detenido en esa prisión, contó que "hubo una revolución ahí adentro, con los presos exigiendo ser liberados, especialmente luego de que los directores de Al Qatta se fueron y dejaron a los guardias solos".
Probablemente hubo hechos de violencia en ese momento, con los guardias refugiándose en las torres y murallas. Entonces llegó un inspector de prisiones, el general Mohammed el Batran, acompañado de un guardia de Al Qatta, Said Gelal, que tenía buen diálogo con los internos. Según algunos de los presos, el general prometió que serían liberados y que los guardias torturadores serían detenidos y castigados. Según prisioneros que hablaron con The Independent, los guardias mataron a balazos al general e hirieron a Gelal. Un preso, Mahmoud Hassan Mohammed, también fue asesinado al intentar ayudar a Gelal.
Según las autoridades carcelarias, fueron los presos quienes balearon al general, aunque la ONG de derechos humanos que investiga el caso considera "muy poco probable" que los detenidos tuvieran armas de fuego. Lo que sí está establecido es que los guardias abrieron fuego desde las torres de vigilancia, primero sobre el patio y, cuando los prisioneros se refugiaron dentro del edificio, contra las ventanas de las celdas. Los sobrevivientes dicen que las celdas están cribadas de balazos.
Los presos denunciaron que los guardias cortaron la luz y el agua del edificio y los dejaron adentro por una semana sin alimentos. Los cadáveres no fueron recogidos y los heridos no recibieron atención médica por cuatro días. Según un prisionero entrevistado por teléfono por The Independent –cuyo nombre se reserva para protegerlo– los presos escribieron una lista de 153 víctimas fatales del fusilamiento.
Mientras se espera que el fiscal visite Al Qatta y eventualmente reciba esta lista, el número oficial de víctimas fatales es de 23, cuyos cadáveres fueron enviados a una morgue local el 9 de febrero. El fiscal afirmó que vio estos cuerpos luego de que las familias los reclamaran. Un vocero del servicio penitenciario del Ministerio del Interior egipcio dijo que la cifra de 153 muertos era "un sinsentido", pero se negó a dar precisiones.
Según Mahmoud Eid al Sayed, su hijo de treinta años, Adil, lo llamó desde la prisión a las cuatro de la mañana del 30 de enero. Adil, que tiene tres hijos y lleva ocho años preso por tráfico de drogas, le dijo a su padre que "ya mataron a ochenta" y que habían cortado la luz y el agua. Sayed recibió otra llamada a las diez de la noche del mismo día. Esta vez era otro preso, que le dio "las condolencias" porque habían asesinado a su hijo frente a la mezquita de la prisión.
El 1º de febrero, Sayed fue a la prisión con otros dos hijos para tratar de recuperar el cuerpo de Adil, pero se encontró con "agentes de la seguridad estatal y militares" que los detuvieron con balazos al aire. Sayed se retiró porque "ya perdí a un hijo y no quería perder a otro más". Sólo el 9 de febrero se permitieron visitantes. Para ese momento ya se estaba distribuyendo pan y los heridos estaban en un centro médico militar. Los visitantes vieron que la clínica y el pabellón de visitas se habían incendiado. Los guardias terminaron atacando a las familias con balas de goma y gases lacrimógenos.
Al parecer, los tiros y la violencia en Al Qatta sólo cesaron el viernes 7 de febrero, cuando el vicepresidente Omar Suleiman anunció por televisión que Mubarak renunciaba. Los prisioneros comenzaron a gritar y festejar y los guardias abrieron fuego, matando a Ahmed Magdi Mousa e hiriendo a otro preso. El último episodio denunciado ocurrió horas después, cuando un grupo de guardias ordenó llevar el cuerpo de Mousa a la puerta principal. En camino, los cinco detenidos que llevaban el cuerpo se encontraron con un grupo de guardias que les ordenó detenerse, mientras otro les gritaba que siguieran. Finalmente, alguien abrió fuego y mató a otro detenido e hirió a dos.
21 de febrero de 2011
20 de febrero de 2011
©the independent
©página 12
rss

franquistas vendían bebés robados


La Asociación Nacional de Afectados de Adopciones Irregulares presentó una denuncia para conseguir la apertura de investigaciones judiciales sobre el destino de 261 niños recién nacidos robados durante la dictadura de Francisco Franco.
España. "Hemos presentado una denuncia hoy al fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido", declaró el abogado Enrique Vila. El objetivo es que las fiscalías regionales abran investigaciones sobre todos los supuestos casos de niños robados, precisó.
La denuncia, presentada por la Asociación Nacional de Afectados de Adopciones Irregulares (Anadir), habla de 261 bebés, probablemente robados durante la dictadura franquista y hasta finales de los años 80, a madres que acababan de dar a luz. "Hay muchas más familias que se sumarán a la denuncia", aseguró Vila.
"Ocurrió en todas las comunidades autónomas. Con el mismo sistema: engaño a la madre asegurándole que su bebé ha muerto, búsqueda de compradores, pago e inscripción como hijo propio", explicó Vila.
Según Anadir, numerosos niños fueron robados a sus madres, a las que se aseguraba que el niño había muerto poco después de su nacimiento para venderlo a familias que no lograban tener niños. Las identidades de los bebés fueron falsificadas y los niños "comprados" figuraban en los libros de familia como hijo biológico de la familia.
La asociación afirma que el origen de estas tramas es el de una "depuración política". Inicialmente se quitaban los hijos a las mujeres republicanas. Según Vila, ésos serían unos 30.000 casos. Pero ese robo de niños continuó después "como negocio" en el que estarían implicados religiosos y personal sanitario, indicó.
Las décadas de los 60 y 70 son las que más de estos registraron, pero las tramas habrían seguido operando con la democracia incipiente y podrían haberse extendido incluso a los años 90.
La fiscalía de la Audiencia Nacional, principal instancia penal española, había pedido a principios de diciembre al ministerio de Justicia ayudar a los niños robados en el franquismo a recuperar su auténtica identidad.
En una carta enviada al ministro de Justicia, Francisco Caamaño, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, le propuso abrir una oficinal encargada de esas investigaciones. La fiscalía recordaba que las investigaciones sobre los niños robados durante el franquismo no están previstas en la llamada ley de memoria histórica, aprobada en 2007 y que buscaba rehabilitar a las víctimas de la Guerra Civil (1936-1939) y de la dictadura de Francisco Franco.
Anadir asegura que existen indicios de tráfico de niños y falsificación de documentos públicos, de simulaciones de partos y de secuestros y detenciones ilegales, delitos todos ellos que no prescriben. Por lo que en caso de que la denuncia no prospere, los afectados acudirán al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
3 de febrero de 2011
27 de enero de 2011
©página 12
rss

en vigor convención contra desaparición


Entra en vigencia la Convención Internacional contra las Desapariciones Forzadas.
Argentina. La normativa que reconoce que la desaparición forzada constituye un crimen de lesa humanidad y reafirma el derecho a la reparación, a la justicia y a la verdad comenzará a regir a partir de mañana e instará a los países miembros de la ONU a firmarla y ratificarla. Argentina y Francia fueron los primeros países en ratificarla, en París, con la firma de la entonces senadora y actual presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.
La Asamblea General de las Naciones Unidas la aprobó el 19 de diciembre de 2008, en forma unánime, y el pasado 23 de noviembre se entregó ante la sede de la ONU de Nueva York el último instrumento de ratificación necesario para que entre en vigor la Convención.
Argentina y Francia lideraron la campaña internacional para promover la firma y ratificación de la Convención que incluyó "la presentación de resoluciones sobre el tema en la Asamblea General de la ONU y en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, al tiempo que hubo gestiones conjuntas ante autoridades de los distintos países de la comunidad internacional".
Entre las propuestas argentinas incluidas en la Convención se destaca que este acuerdo internacional incluye la "prevención y sanción penal a la apropiación de niños sometidos a desaparición forzada, confirma el principio de restitución a la familia de origen y el derecho del niño -víctima de desaparición forzada- a recuperar su identidad.
La Convención fue abierta para la firma en París, Francia, el 6 de febrero de 2007 y para su entrada en vigor fue necesaria la ratificación de 20 países miembros de la ONU. En 2007, la Convención recibió las dos primeras ratificaciones: Argentina y Albania.
23 de diciembre de 2010
22 de diciembre de 2010
©página 12
rss