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religión

¿por qué ceferino?


[Washington Uranga] Hoy beatificaron a Ceferino Namuncurá, el sexto beato argentino.
Argentina. A la pregunta del título la Iglesia dirá, de formas distintas, que la razón esencial de la beatificación de Ceferino Namuncurá, es decir, su reconocimiento como un católico ejemplar digno de ser imitado, tiene que ver con sus virtudes. Pero está claro también que, sin discutir las virtudes, toda ponderación de las mismas tiene el sentido de un valor de época: son destacadas y resaltadas en un momento dado y en determinadas circunstancias, en las que se cruzan cuestiones relativas a la vida de la Iglesia y de las sociedades donde ella está inserta. Y ello, es importante dejarlo en claro, no pone en tela de juicio ni el sentido del reconocimiento ni los méritos que, en este caso Ceferino Namuncurá, acumula, siempre a juicio de la Iglesia, para llegar a los altares.
Conviene tener en cuenta que es la Iglesia la única que puede oficial e institucionalmente declarar que alguien es digno de imitación, generando un proceso que culminará con su declaración como santo. Está claro que el poder simbólico de dicha declaración está en la institución. Se podrá entender también por qué avanzó con tanta rapidez la canonización de José María Escrivá de Balaguer, el casi contemporáneo fundador del Opus Dei, mientras se demora la causa del obispo mártir de El Salvador, Óscar Romero. Ningún proceso de canonización está al margen de intereses institucionales, de influencias de poder y de estrategias que buscan posicionar a la Iglesia en un determinado escenario.
Parte de la celebración de hoy en Chimpay será en mapuche y habrá también tramos en otras lenguas originarias como quechua y guaraní. El hecho tampoco es casual. Si algo se quiere destacar en la vida de Ceferino es su condición indígena, miembro de un pueblo originario. La Iglesia ha sido severamente criticada por su participación en la conquista y por la forma en que acompañó a la colonización desde la perspectiva de la ‘evangelización'. En 1979 en la Conferencia de Puebla (México) aparecieron los primeros síntomas de una posición que revisaba aquellas prácticas. El reconocimiento al indio Juan Diego en México también sumó en el mismo sentido. La línea se profundizó en 1992 con ocasión del quinto centenario del comienzo de la conquista, oportunidad en la que se celebró la Conferencia General de los Obispos Latinoamericanos en Santo Domingo. En todo caso la institucionalidad católica no quiere perder hoy el paso frente al avance de corrientes como la ‘teología indígena' que algunos señalan como más ‘peligrosa' que la amenaza que en su momento representó la ‘teología de la liberación'. La beatificación de Ceferino se inscribe también en esta línea de rescate institucional a una figura de gran arraigo popular y de condición mapuche.
"Ceferino, hijo de Dios y hermano de todos", dice uno de los lemas usados para la campaña. Allí radica otra de las razones –entre tantas y no las únicas– que llevan a promover la beatificación. Si la piedad popular ya lo entronizó como santo, la Iglesia –que tiene larga experiencia en esto– se encarama sobre esa religiosidad para cooptarla y no perder la iniciativa en ese campo. Siempre es mejor que un santo sea de la Iglesia, y que sea la institución la encargada de resaltar aquellas virtudes por las que lo considera tal y no que esto quede en manos de la piedad popular, que suele reparar bastante menos en cuestiones institucionales y formales. Más allá del intento está claro que la institución nunca estará en condiciones de encauzar todo lo que la religiosidad popular produce. Pero por lo menos le pondrá límites y cooptará la mayoría de las expresiones a su favor.
"La beatificación de Ceferino es una invitación a creer en los jóvenes, también en los que apenas han sido evangelizados", escribió Pascual Chávez Villanueva, rector mayor (máxima autoridad mundial) de los salesianos. La juventud de Ceferino es otro de los motivos de su promoción, en un momento en que la Iglesia ve cómo los jóvenes toman distancia de la institución eclesiástica, aunque eso no signifique de manera directa su lejanía de la experiencia religiosa.
Por último vale decir que la beatificación de Ceferino es el resultado de una decisión de la jerarquía católica argentina para ‘producir' santos argentinos. Hace aproximadamente diez años que la jerarquía se lanzó en esta tarea. En los hechos Héctor Valdivielso es el primer santo argentino y fue canonizado en 1999. Pero este proceso fue promovido por España y no por la Argentina, donde no existe ni devoción ni mayor conocimiento acerca de san Héctor. Nacido en Buenos Aires, Valdivielso emigró a España con sus padres siendo muy pequeño y allá, en plena juventud, fue asesinado en la Guerra Civil Española. Pocos lo reconocen realmente como argentino más allá de su innegable cuna porteña. Hasta el momento, la Argentina cuenta con cinco beatos: Laura Vicuña, Nazaria Ignacia March Mesa, Artémides Zatti, Tránsito Cabanillas y María Ludovica de Angelis. Hay otros procesos iniciados. Pero por razones que ni siquiera es necesario explicar, la jerarquía católica argentina no ha puesto ningún empeño en el proceso de canonización para llevar a los altares al obispo mártir de La Rioja, Enrique Angelleli, asesinado por la dictadura militar en 1976. Seguramente porque Angelelli sería un santo que les quedaría menos cómodo a muchos y un modelo exigente hasta para los propios obispos.

11 de noviembre de 2007
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namuncurá en el vaticano


[Ruben Dri] Namuncurá llega a los altares de la Iglesia de Ratzinger.
Después de la pausa en el proceso de beatificaciones y canonizaciones que significó el período de Juan XXIII, Paulo VI y el Concilio Vaticano II, con Juan Pablo II el proceso tomó una aceleración supersónica. Hay algo que agradecerle al Papa polaco al respecto. Dejó completamente en claro que las beatificaciones y canonizaciones son actos de política eclesiástica. El acontecimiento que muestra esto con absoluta claridad es el proceso mediante el cual llega a los altares José María Escrivá, fundador del Opus Dei.
En el proceso no se respetaron los tiempos estipulados por la misma Iglesia y, lo que es verdaderamente grave, no se escuchó a quienes lo conocían y tenían sobre el candidato serias y fundadas objeciones. En la política eclesial de Juan Pablo II, el Opus Dei jugó un papel fundamental, tanto que lo hizo "prelatura personal", es decir, ligado directamente al Papa, liberándolo de toda autoridad.
Pero, ¿qué pasa con la inminente beatificación de Ceferino Namuncurá? Llama la atención que del día a la noche se anuncie tal acontecimiento y se realice con premura. Llama la atención, porque es sabido que los esfuerzos que por décadas ha hecho la congregación salesiana en la Argentina para lograrlo hasta el momento no habían dado resultado. Se tejían diversas hipótesis sobre los motivos que hacían prácticamente imposible la superación de las trabas. Y de repente éstas saltaron por el aire. ¿Qué pasó?
Sucedió que en Vaticano está Benedicto XVI, quien sostiene que el Concilio Vaticano II debilitó a la Iglesia, le hizo perder poder y, en consecuencia, es tarea urgente cerrar lo que dicho concilio abrió. Ello implica recuperar a la Iglesia desde sus raíces. Pero éstas no se encontrarían en las primeras comunidades, sino en los siglos IV y V, en los que se estructura el poder político y religioso que caracteriza a Occidente.
El Concilio Vaticano II, según Benedicto XVI, vació a la Iglesia de contenido al acceder al ‘aggiornamiento', es decir, a los reclamos del mundo moderno. En lugar de pararse frente a ese mundo y proporcionarle su mensaje fuerte, exigente, dogmático, sin concesiones, cedió, trató de "adaptarse". Ello hizo que perdiese credibilidad. El secularismo, el relativismo, el escepticismo ocuparon el espacio en el que antes dominaba ‘la verdad' que la Iglesia transmitía sin ningún complejo de inferioridad.
La atracción que antes tenía la Iglesia, doble atracción, porque era poderosa material y espiritualmente, política y religiosamente, ahora ha pasado a otras manos, a otros centros. Ellos son el Islam, el budismo y las religiones de los pueblos originarios de América. Leamos: "El renacimiento del Islam no sólo está vinculado a la nueva riqueza material de los países islámicos, sino que está alimentado por la conciencia de que el Islam puede ofrecer un fundamento espiritual sólido para la vida de los pueblos que la vieja Europa parece haber perdido, lo que hace que a pesar de mantener su poder político y económico, se vea condenada cada vez más al retroceso y a la decadencia".
El Islam aparece en primera línea entre los contrincantes a vencer. La Iglesia no puede ser menos intransigente que el Islam en mantener su doctrina y condenar a todos los "herejes", si quiere ofrecer ese "fundamento espiritual sólido" que hoy es una prerrogativa de los musulmanes. Pero en el horizonte de la Iglesia que refunda Ratzinger aparece otro competidor, "el budismo", expresión de "las grandes tradiciones religiosas de Asia".
Nos falta el tercer contrincante, la religión de los pueblos originarios. Descubre Ratzinger que "ha sonado la hora de los sistemas de valores de otros mundos; de la América precolombina, del Islam, de la mística asiática", mientras Europa se encuentra en decadencia. ¿Qué hacer con este tercer contrincante? Allí es donde aparece Ceferino Namuncurá. Se trata de un mapuche, un verdadero miembro de uno de los pueblos de América que se convirtió al cristianismo e inició los estudios para consagrarse como sacerdote y ayudar de esa manera a su pueblo.
Ceferino Namuncurá no es un símbolo de un solo sentido para el pueblo mapuche. Para unos es un "traidor" o un "colonizado" por la Iglesia Católica. Estos buscan su identidad en sus propias raíces fuera de lo adquirido a través del cristianismo. Para otros, en cambio, expresa la nueva identidad del pueblo que incorporó símbolos y valores cristianos, reinterpretándolos desde su propia experiencia.
En esta dialéctica interviene Ratzinger. La elevación de Ceferino Namuncurá a los altares es un buen instrumento en esta lucha con las religiones de los pueblos originarios. Muestra lo afirmado por el Papa en Brasil, en el sentido de que el cristianismo no se impuso por la fuerza en América, sino que los pueblos americanos lo aceptaron, al recibirlo de los misioneros.
Frente al reclamo de los mapuches de haber sido expoliados de sus tierras por quienes se legitimaban con la Biblia, el actor que era Wojtyla respondió endosando las vestiduras mapuches y exclamando: "Ahora también el Papa es un mapuche". Ratzinger, en cambio, responde elevando a un mapuche a los altares.

El autor es filósofo y teólogo. Profesor en la Universidad de Buenos Aires.

10 de noviembre de 2007
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despiden a cura enamorado


Despiden a sacerdote católico que declaró amor por una mujer.
Padua, Italia. El martes un sacerdote italiano que había declarado públicamente su amor por una mujer se quedó sin trabajo, informó la diócesis.
El Padre Sante Sguotti ya no podrá trabajar como cura párroco de su parroquia de Monterosso y no podrá oír confesiones, informó la diócesis de Padua en una declaración. Sin embargo, Sguotti sigue siendo sacerdote y podrá decir misa.
Sguotti llegó a primera plana en agosto pasado cuando, en televisión nacional, dijo que estaba enamorado de una mujer y quería ser públicamente su amigo, mientras permanecía casto.
El caso volvió a encender el debate sobre el celibato sacerdotal, especialmente debido a que la mujer en cuestión es madre de un joven hijo, sobre el que Sguotti dijo que había ayudado a bautizar. Eludió preguntas directas sobre si era el padre del niño, diciendo solamente que, de acuerdo a las leyes de la iglesia, él no podía tener hijos.
El obispo Antonio Mattiazzo firmó un decreto el lunes removiendo a Sguotti de sus labores pastorales, diciendo que lo hacía porque Sguotti "ha estado asociado durante un tiempo con una mujer y había pedido dispensación para salir con ella".
En el rito oriental de la iglesia católica se permite que hombres casados puedan convertirse en sacerdotes, y el Vaticano ha aceptado en el sacerdocio a algunos sacerdotes anglicanos casados que se convirtieron al catolicismo.
Pero el Vaticano ha rechazado consistentemente relajar las disposiciones sobre el celibato para sacerdotes del rito latino. El Vaticano lo volvió a confirmar en noviembre pasado cuando el Papa Benedicto XVI convocó a una cumbre que reprobó la cruzada de Emmanuel Milingo, el renegado arzobispo de Zambia que fue excomulgado el año pasado después de casarse con una mujer e iniciar una campaña para que el Vaticano tolere el matrimonio de sacerdotes.

11 de octubre de 2007
©washington post
©traducción mQh
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