brujos y curanderos en catemaco
Brujos y curanderos marcan la vida del poblado mexicano de Catemaco.
Catemaco, México. Los brujos y curanderos de Catemaco (este de México) no llegan a un centenar, pero han marcado la vida del poblado, donde se cree en hechizos con hierbas y limpias por preservar una cultura y como negocio, aunque hay otros que están convencidos de poseer poderes sobrenaturales.
Este fin de semana, en Catecamo se celebró el año nuevo de los brujos, que inició a la medianoche del primer viernes de marzo con misas negras y diferentes ceremoniales, que continuaron el sábado y domingo, si bien un intenso viento helado arruinó este año las limpias que se realizan en la laguna.
"Hay una deidad en la laguna que no permitió que se realizara ese ritual, sintió el recelo, la rabia de los dioses de que un afeminado ofreciera el temazcal (baño sagrado de vapor), dice Juanita, una mujer que se presenta como promotora cultural pero que en voz baja revela que es bruja.
La mujer se refiere a Sergio ‘La Chejera', un joven de estilizada silueta y finas facciones que se viste de mujer para recorrer el pueblo en bicicleta e informar a los turistas y que estuvo presente en todas las celebraciones oficiales, con tintes de promoción política, de este año nuevo de los brujos.
"Por culpa de La Chejera se tuvo que ir del pueblo el Brujo Mayor", dice Juanita mientras sopla un fuerte viento y asegura con tono misterioso que "yo manejo las fases aéreas", antes de lanzarse en una complicada historia de una mujer israelí que, dice, estaba poseída por el diablo y a la que hizo levitar.
En Catemaco pareciera haberse desencadenado una disputa por el puesto del ‘Brujo Mayor', el más grande y más sabio de todos. Más de cinco se declaran auténticos herededores de ese título legendario.
"Los voy a llevar con 'El Cuervo', ese es el brujo que ve al gobernador (de Veracruz)", dice Moisés, un joven empleado de un hotel. Otros, sin embargo, aseguran que el más avesado en las artes de curar males desencadenados por la magia negra es el brujo Tito, aunque también hay devotos de ‘El Tigre' y ‘El Indio'.
Entre las mujeres que dominan el conocimiento de las hierbas para curar conjuros se cuenta doña Rosa, que divide sus jornadas en el mercado del poblado entre su puesto de brujería y su restaurant de mariscos, uno al lado del otro.
"Yo practico lo negro y lo blanco. Hago limpias espirituales para sacar al mal, trabajos para 'amarrar' al ser amado, para la abundancia en el negocio", dice doña Rosa al explicar que sus servicios más demandados son precisamente para el amor, por los que cobra el equivalente a unos 100 dólares.
En el centro de Catemaco, un puñado de gitanas, de faldones largos y cabello trenzado, la mayoría adolescentes cuidadas de cerca por su abuela, ofrecen leer la mano por menos de dos dólares mientras entre ellas platican en romaní, la lengua de los gitanos.
"Nuestros antepasados llegaron a Veracruz cuando los tiempos de la Revolución (mexicana de 1910). Hemos vivido en varias partes, pero nos gustó Catemaco y somos dos familias que vivimos aquí desde hace como nueve años", comenta doña Rosa, la abuela gitana de 71 años, de cabello blanco, piel olivo e intensos ojos claros.
La tradición de brujería en Catemaco es herencia de la cultura olmeca, la más antigua de Mesoamérica, en la que los curanderos de la región aliviaban con hierbas medicinales todo tipo de males, explica de su lado Noé Betaza, subdirector de Turismo de Catemaco.
"Después fue pasando a otras creencias, como para buscar el amor, el dinero o curarse de envidias o maldiciones. Todo está permitido, incluso las misas negras, con sacrificios de animales. Lo único prohibido son los sacrificios humanos", añade Betaza.
Catemaco, México. Los brujos y curanderos de Catemaco (este de México) no llegan a un centenar, pero han marcado la vida del poblado, donde se cree en hechizos con hierbas y limpias por preservar una cultura y como negocio, aunque hay otros que están convencidos de poseer poderes sobrenaturales.Este fin de semana, en Catecamo se celebró el año nuevo de los brujos, que inició a la medianoche del primer viernes de marzo con misas negras y diferentes ceremoniales, que continuaron el sábado y domingo, si bien un intenso viento helado arruinó este año las limpias que se realizan en la laguna.
"Hay una deidad en la laguna que no permitió que se realizara ese ritual, sintió el recelo, la rabia de los dioses de que un afeminado ofreciera el temazcal (baño sagrado de vapor), dice Juanita, una mujer que se presenta como promotora cultural pero que en voz baja revela que es bruja.
La mujer se refiere a Sergio ‘La Chejera', un joven de estilizada silueta y finas facciones que se viste de mujer para recorrer el pueblo en bicicleta e informar a los turistas y que estuvo presente en todas las celebraciones oficiales, con tintes de promoción política, de este año nuevo de los brujos.
"Por culpa de La Chejera se tuvo que ir del pueblo el Brujo Mayor", dice Juanita mientras sopla un fuerte viento y asegura con tono misterioso que "yo manejo las fases aéreas", antes de lanzarse en una complicada historia de una mujer israelí que, dice, estaba poseída por el diablo y a la que hizo levitar.
En Catemaco pareciera haberse desencadenado una disputa por el puesto del ‘Brujo Mayor', el más grande y más sabio de todos. Más de cinco se declaran auténticos herededores de ese título legendario.
"Los voy a llevar con 'El Cuervo', ese es el brujo que ve al gobernador (de Veracruz)", dice Moisés, un joven empleado de un hotel. Otros, sin embargo, aseguran que el más avesado en las artes de curar males desencadenados por la magia negra es el brujo Tito, aunque también hay devotos de ‘El Tigre' y ‘El Indio'.
Entre las mujeres que dominan el conocimiento de las hierbas para curar conjuros se cuenta doña Rosa, que divide sus jornadas en el mercado del poblado entre su puesto de brujería y su restaurant de mariscos, uno al lado del otro.
"Yo practico lo negro y lo blanco. Hago limpias espirituales para sacar al mal, trabajos para 'amarrar' al ser amado, para la abundancia en el negocio", dice doña Rosa al explicar que sus servicios más demandados son precisamente para el amor, por los que cobra el equivalente a unos 100 dólares.
En el centro de Catemaco, un puñado de gitanas, de faldones largos y cabello trenzado, la mayoría adolescentes cuidadas de cerca por su abuela, ofrecen leer la mano por menos de dos dólares mientras entre ellas platican en romaní, la lengua de los gitanos.
"Nuestros antepasados llegaron a Veracruz cuando los tiempos de la Revolución (mexicana de 1910). Hemos vivido en varias partes, pero nos gustó Catemaco y somos dos familias que vivimos aquí desde hace como nueve años", comenta doña Rosa, la abuela gitana de 71 años, de cabello blanco, piel olivo e intensos ojos claros.
La tradición de brujería en Catemaco es herencia de la cultura olmeca, la más antigua de Mesoamérica, en la que los curanderos de la región aliviaban con hierbas medicinales todo tipo de males, explica de su lado Noé Betaza, subdirector de Turismo de Catemaco.
"Después fue pasando a otras creencias, como para buscar el amor, el dinero o curarse de envidias o maldiciones. Todo está permitido, incluso las misas negras, con sacrificios de animales. Lo único prohibido son los sacrificios humanos", añade Betaza.
9 de marzo de 2008
©mi punto 
Catemaco, México. Una ardiente estrella de seis picos alumbra al chamán Mauako, de rodillas, los brazos extendidos y en sus manos dos gallinas degolladas sangrantes, mientras el brujo ‘El Cuervo' anuncia que se han abierto "las puertas del encanto" y un nuevo año, en el poblado de Catemaco (este de México).
Nepal. Una niña de 11 años de edad reverenciada en Nepal por budistas e hindúes como kumari, o diosa viviente, renunció a su posición divina, según informó un funcionario nepalés.
India. Un hombre en India se casó con una perra para revertir una supuesta maldición que padece desde que mató a pedradas a dos perros.
Chimayo, Nuevo México, Estados Unidos. "¡No es la tierra la que hace los milagros!", dice el Padre Casimiro Roca, exasperado.
Una fría mañana de febrero, Rosa y Ben Salazar, ambos de 78, del cercano San Pedro, visitaron el santuario para orar y recoger agua bendita y tierra.
Según cuenta la leyenda, un oscuro Viernes Santo de 1810 los hombres de una cofradía de penitentes secreta realizaban un rito en un cerro de Chimayo -no está claro si se trataba de autoflagelación, de la crucifixión de un miembro del grupo o simplemente oraciones prolongadas. Uno de ellos, don Bernardo Abeyta, vio una extraña luz brillando arriba en el valle.
Houston, Estados Unidos. Jesús Malverde ha sido venerado durante casi un siglo en el noroeste de México. De acuerdo al folclore, era un Robin Hood mexicano que robaba a los ricos y repartía el botín entre los pobres hasta que fue asesinado por la policía en 1909.
Argentina. Víctor Sueiro murió ayer a las 13.30. No era la primera vez que lo hacía. Sueiro había nacido en Buenos Aires el 9 de febrero de 1943 y siempre estuvo vinculado con el periodismo. A los 16 años se inició periodísticamente en el diario El Mundo y también participó como conductor en programas de preguntas y respuestas. A los 19 años colaboraba con la sección policiales del diario. Luego ingresó en la revista Gente, donde se codeó con periodistas de gran nivel como Samuel ‘Chiche' Gelblung y Lucho Avilés, y accedió a la televisión, donde debutó en el ciclo El juicio del gato. En 1974 condujo Siesta, participó en Teleshow, junto a la actriz Tita Merello colaboró en Siempre Tita, en 1980 realizó guiones para películas de primera línea, en las que participaban Palito Ortega, junto a Alberto Olmedo y Jorge Porcel.
St. George, Utach, Estados Unidos. El líder de una secta polígama fue sentenciado a dos penas consecutivas de cinco años a reclusión perpetua el martes por complicidad en la violación de una niña de catorce a la que obligó a casarse con su primo de diecinueve años.