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cine fantástico colombiano


[Dixon Moya] La cinematografía colombiana no es muy abundante en el tema de ciencia ficción, incluso para ser sinceros, no es abundante la filmografía colombiana. A diferencia de países de nuestra región como Argentina, México o Chile, en donde se consolidaron industrias cinematográficas, en el caso colombiano hay esfuerzos y grandes logros, pero aislados. La situación podría resumirse en la siguiente expresión, se hacen películas pero no se hace cine. Una enumeración reciente hecha por una publicación especializada, calcula un poco más de doscientas películas producidas desde 1922 hasta el presente, lo que significaría apenas dos filmes y medio por año. Sin embargo, existe una interesante relación entre este país y ciertas películas que han tocado el tema fantástico.

LAS PELÍCULAS COLOMBIANAS
Aparecen las realizaciones de Jairo Pinilla, un director bastante sui generis en nuestro medio, quien ha creado varias cintas de corte fantástico con un criterio estrictamente comercial sin ninguna pretensión intelectual o artística, aunque se le puede considerar pionero en la realización de filmes de ciencia ficción en nuestro medio. Este director ya ha sido comentado por el compatriota y amigo Campo Ricardo Burgos en una pasada edición de Quinta Dimensión (www.quintadimension.com/terror/pinilla.shtml), por ello no redundaré sobre su obra.
Me referiré a otras películas, más de las que se podría creer, que han abordado el amplio abanico de lo fantástico, desde la comedia folclórica hasta el drama psico-social, pasando por el terror burdo. No incluyo películas ampliamente conocidas y premiadas como la Estrategia del Caracol (y otras cintas de Sergio Cabrera), la Gente de la Universal, o La Vendedora de Rosas, con ingredientes fantásticos, así como cortometrajes, o producciones para video o televisión. De igual manera me abstendré de mencionar los innumerables intentos (nacionales y extranjeros) de llevar la obra de García Márquez al cine, los cuales no pueden escapar al universo del realismo mágico del escritor colombiano.

Garras de Oro (1926). De esta película se conservan apenas algunos minutos, si bien en su momento se presentó como un drama histórico, cuenta con detalles bastante interesantes. Es la primera película anti-norteamericana de nuestra filmografía (posiblemente la única), ya que utiliza la ficción, con sarcasmo e ironía (hay una escena con una burla explícita al personaje del Tío Sam), para manifestar los sentimientos nacionalistas tras el episodio de la separación de Panamá en 1903 y el protagonismo de Estados Unidos en tal hecho. Cuenta con una escena a color, en donde ondea la bandera colombiana, la cual fue pintada a mano.
El Cráter (1964). Esta película podría ser el antecedente directo de los dramas de ficción actuales. Se trata de una guerra civil imaginaria, en cuyo desarrollo durante una noche oscura, caen en un cráter dejado por una bomba, dos soldados enemigos que no se reconocen como tales y dedican las horas a contar anécdotas de su vida, alegrías y tristezas durante la guerra. Al llegar el amanecer, hay un trágico desenlace. El filme que contó con la colaboración del ejército colombiano, tuvo tanques y aviones de combate, así como a más de mil extras, soldados en la vida real. El tema se anticipó al utilizado por la afamada cinta de ciencia ficción Enemy Min (1985).
Amazonas Para Dos Aventureros (1974). Me limito a transcribir la sinopsis encontrada en la ‘Historia del Cine Colombiano' de Hernando Martínez: "Dos jóvenes exploradores europeos, buscadores de tesoros más exactamente, caen en manos de una tribu de hermosas amazonas al invadir su territorio. Su osadía es castigada con extraños ritos y embates de salvaje coquetería".
Como detalle anecdótico sobre esta película se hicieron dos versiones, una en alemán y otra en inglés. De igual forma debe decirse que no se filmó en el Amazonas, sino en zonas del interior del país.
Los Jaguares Contra el Invasor Misterioso (1974). Dirigida por Juan Manuel Herrera. Esta es una coproducción colombo-mexicana, que se ubica en ese subgénero de aventuras, desarrollado en México, de llevar al cine historias de ficción con los populares practicantes de la lucha libre. En el elenco sobresale Julio César Luna, actor y director argentino nacionalizado colombiano, que en el decenio de los setenta era un galán de telenovelas; actualmente es director de dramatizados; en cine incursionó con una historia sobre narcotráfico.
Master Samurai (conocida también como Los Invencibles del Karate) (1974). Por lo visto el año de 1974 tuvo una inusitada producción de películas de corte fantástico y acción. Esta película (coproducción con Filipinas) la relaciono más como curiosidad anecdótica, ya que por vez primera los colombianos se le miden a incursionar en las acrobacias típicas de las artes marciales. Esta película cuenta con la actuación de Christopher Mitchum, cuyo gran mérito es ser hijo del legendario Robert Mitchum. Sobre hijos de famosos que han filmado en nuestro país, más adelante hablo sobre Deborah Moore (hija de Roger Moore), también debería mencionarse a Taryn Power (hija de Tyrone Power), quien protagonizó una de las mejores versiones de María (la clásica novela romántica colombiana de Jorge Isaacs) y a Eleonora Vallone, hija de Raf Vallone, quien protagonizó una Fuga en nuestro país, con Rodrigo Obregón.
Holocausto Caníbal (1979). Esta película, coproducción italo-colombiana, sólo cuenta con la ‘cualidad' de haberse anticipado a la estrategia utilizada por los creadores del Proyecto de la Bruja Blair (The Blair Witch Project, 1999), en el sentido de hacer creer a los incautos espectadores que se trataba de una especie de serio documental, cuando en verdad se trata de una morbosa y sangrienta película, que divulgó la falsa creencia sobre la existencia de caníbales en este país. (Tenemos problemas, ¡pero no tantos!).
Amenaza Nuclear (1981). Película protagonizada por una popular pareja cómico-musical colombiana llamada Los Tolimenses, famosos por sus interpretaciones de música andina como el bambuco, torbellino y el bunde, así como por sus programas radiales y televisivos de humor. Para información de los lectores de otras latitudes, el Tolima es un departamento (división administrativa regional equivalente a provincia o estado) del centro de Colombia. Obviamente Amenaza Nuclear es una parodia muy al estilo latinoamericano (chistes obvios y modelos voluptuosas) del eterno miedo que por estos días se revive sobre un conflicto atómico.
Sobre la cinta en cuestión, transcribo la crítica del especialista Carlos Alvarez, quien afirma: "La historia de Amenaza Nuclear también es perfectamente idiota: un chino malo tiene un arma muy poderosa con la cual chantajea a los "rusos", primero, y a los americanos después, para apoderarse del mundo. Pero es que no hay quién pueda pensar otro argumento diferente a éste, utilizado cerca de un millón de veces en historietas, teleseries americanas, dibujos animados y largometrajes?... Apenas una pálida y subdesarrollada imitación de James Bond y los 60 superagentes que ya han atosigado al cine".
Kapax del Amazonas (1982). Kapax (se lee con acento en la primera a) es la versión colombiana de Tarzán, no confundir con una película estadounidense basada en una historia argentina. Se trata de un nadador y ecologista que cobró fama al atravesar en su longitud el mayor río de Colombia, el Magdalena, corriente que nace en el sur del país en los Andes y termina en el Mar Caribe. El señor Kapax vive en la ciudad de Leticia, fronteriza con Brasil y Perú en plena selva amazónica, y es usual su imagen con una serpiente boa alrededor del cuello. Actualmente es guía turístico (¿o atracción turística?) contratado por la gobernación del Departamento del Amazonas. Sus proezas natatorias, originaron una leyenda sobre su persona y supuestas aventuras, que se manifestó en historietas e incluso en esta película.
Pura Sangre (1982). El director vallecaucano Luis Ospina, (el Valle del Cauca, es el Departamento cuya capital es Cali), asume el tema de los vampiros pero con una variación interesante. Pues se trata de la historia de un anciano millonario, que para sobrevivir necesita transfusiones de sangre, especialmente de jóvenes, y para disimular sus crímenes propaga la falsa versión de la existencia de vampiros. Es una metáfora para realizar una crítica social, sobre el eterno problema de los explotadores y oprimidos. De Ospina hace poco se estrenó una película de cine negro, que recomiendo ampliamente, titulada Soplo de Vida, posiblemente única en su género en nuestro medio.
Carne de Tu Carne. (1983). Cinta del prestigioso director de cine colombiano Carlos Mayolo, nacido en la ciudad de Cali, quien incursiona en esta ocasión con una historia de vampiros, incestos y mitos locales de su tierra natal. Una explosión a mediados de la década del cincuenta, desentierra los pecados de los antepasados de una pareja de hermanos quienes viven un prohibido romance.
La Noche Infernal (1983). Dirigida por Rittner Bedoya, cuenta la historia de dos bandidos prófugos que terminan por esconderse en una casa con maldición incluida por un terrible crimen allí cometido. En la noche, arriba una pareja de estudiantes extraviados, quienes en lugar de reposo, encuentran a los delincuentes y los fantasmas, algo como para no poder dormir.
Debe destacarse a Fernando Laverde, animador colombiano, que hizo varias películas para niños, utilizando la misma técnica, relanzada por Pollitos en Fuga (Chicken Run, 2000), es decir utilizando modelos a escala hechos con arcilla o plastilina, fotografiando las tomas cuadro por cuadro, en montajes que son más un homenaje a la paciencia del artesano. Realizó La Pobre Viejecita (1977), basada en un cuento-poema del legendario escritor colombiano Rafael Pombo, famoso por sus fábulas infantiles en verso; otras producciones de Laverde son Cristóbal Colón (1982) y Martín Fierro (1993), tomando el personaje literario argentino.

LAS PELÍCULAS EXTRANJERAS
Colombia ha sido tema de muchas películas, tocando diversos tópicos, que van desde una visión romántica parroquial hasta el planteamiento caricaturesco de nuestros problemas. Nuestro país aparece normalmente relacionado con varios productos de exportación legales o ilegales, esmeraldas, café y sustancias estupefacientes. Lamentablemente el tema del narcotráfico, suele ser visto desde la óptica facilista de los consumidores-víctimas en contra de los productores-victimarios, propio de la doble moral e ignorancia que rodea un tema común a todos. Los colombianos hemos aprendido a ser los malos de las películas, con la injusticia y el dolor de vernos deformados en la pantalla grande.
Pero sin desviarnos de la materia, recuerdo que una de las películas que mejor trató al país fue de ciencia ficción, aunque sin escapar de cierto enfoque pastoril. Me refiero a Supermán III (1983), en donde el superhéroe encarnado por Christopher Reeve, ayudó a salvar nuestra cosecha cafetera de las pilatunas de un villano encarnado por Robert Vaughn (el mismo que alguna vez interpretó al agente Solo de la Cipol), favor que Colombia le devuelve en una supuesta votación en la ONU. Otras producciones, filmadas en nuestro territorio han sido:

Monster (1979). Sería extraño que con la percepción negativa que se tiene de Colombia no apareciera una película de terror y monstruos. Nada más falso. Para la muestra este botón cuyo argumento aparentemente está basado en una historia real de 1971 (según la promoción publicitaria), sobre el ataque a una villa rural colombiana por una horrible serpiente creada gracias a la polución industrial de una laguna. Filmada en locaciones colombianas con John Carradine, Philip Carey. Directores: Kenneth Herts y Herbert Strock.
Top Line (1988). Cinta italiana de mediano presupuesto, filmada en Cartagena de Indias y sus alrededores, con elenco internacional, Franco Nero, Deborah Moore (hija de Roger Moore), George Kennedy y el actor colombiano Rodrigo Obregón, quien ha incursionado con relativo éxito en Hollywood, especializándose en películas de acción. Esta curiosa película, trata sobre el aterrizaje en la jungla colombiana de un ovni, con un tripulante cibernético que es casi indestructible, y lo mezcla con la búsqueda de un tesoro español perdido (perdón, creo que tesoro indígena transportado por los conquistadores) y un nazi loco. Si quieren un argumento rebuscado, este sería perfecto. Es como meter en un recipiente los libretos de Terminator, Alien y Cazadores del Arca Perdida, agitar bien y ver que sale.

Otras películas de corte fantástico, que si bien no se grabaron en Colombia (normalmente en México), aparentemente han transcurrido en este país, o lo han mencionado, como por ejemplo:

Romancing the Stone (Dos Bribones Tras la Esmeralda Perdida) (1984). Michael Douglas, Katheleen Turner y Danny De Vito, viven una aventura supuestamente ocurrida en Colombia, con aproximaciones caricaturescas sobre la realidad del país y crasos errores geográficos, como por ejemplo suponer la cercanía de los lugares de explotación de esmeraldas (zona andina) con el caribe colombiano y la selva amazónica.
Bedazzled (Al Diablo Con el Diablo) (2000). En esta película el Diablo aparece en forma de atractiva mujer, Elizabeth Hurley, mientras su tentado humano, Brendan Fraser, se muestra de muchas maneras, dependiendo el deseo de turno y una de sus conversiones, es como narcotraficante colombiano, por aquello del dinero y sus correlaciones.
No Te Mueras Sin Decirme Adónde Vas (1995). Es una muestra fílmica de la inteligencia argentina, dirigida por Eliseo Subiela. En uno de sus diálogos, el protagonista, un inventor, recibe una completa explicación de otro colega, sobre un robot con alma y patente gauchas, que según él se estremece al escuchar el nombre de Colombia y no por aquel 5-0 en fútbol, sino por la muerte de Carlos Gardel, acaecida en Medellín.
Collateral Damage (Daño Colateral) (2001). El inexpresivo pero paradójicamente carismático Arnold Schwarzenegger, protagoniza esta cinta de un vengador que se desquita de unos guerrilleros colombianos, los que durante un atentado al consulado de Colombia en Los Angeles, asesinan a su familia. Intervienen entre otros actores, los colombianos John Leguizamo y Rodrigo Obregón. El estreno de esta película, que se atrasó por los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, motivó protestas tanto de la colonia colombiana radicada en ese país, como de los bomberos neoyorquinos, que no se sintieron bien representados.
Esta película, que a mi parecer hace honor a su nombre porque puede producir en el observador algún daño colateral en su cerebro, instauró un nuevo remoquete para los colombianos, no sólo somos narcotraficantes sino terroristas. El actor austríaco, ahora ciudadano, político y gobernador estadounidense, en una entrevista manifestó que no entendía tanta protesta, si en la realidad "Colombia está llena de terroristas".
Bruce Almighty (Superpoderoso) (2003). Esta comedia con ingredientes religioso-fantásticos, que cuenta entre sus intérpretes a Jim Carrey, Jeniffer Aniston y Morgan Freeman (un Dios negro), promociona indirectamente el café de Colombia, al propiciar la aparición del máximo símbolo de nuestro grano, Juan Valdéz con su fiel mula, Conchita. Este personaje es uno de los mayores éxitos publicitarios de cualquier producto a nivel mundial, por su amplio reconocimiento. Después de tantas imágenes violentas, reconforta una taza de un aromático café colombiano.
En conclusión, tanto en las contadas producciones nacionales como extranjeras, a pesar de su diversidad de tratamiento, se adivina que hay realizadores que intuyen o manifiestan abiertamente el nexo entre Colombia y lo fantástico. No es extraño, los colombianos buscamos en ocasiones salidas imaginativas a la cruda realidad y los foráneos intentan explicar nuestra compleja situación apelando a la exageración intuitiva.

No puedo terminar esta breve relación sin saludar recientes realizaciones colombianas.

Los Niños Invisibles (2001), película de Lisandro Duque, reconocido realizador de cine y televisión nacional, quien en esta ocasión relata la historia de unos niños que recurren a la brujería y a las creencias populares para intentar alcanzar la invisibilidad, motivados por el amor que uno de ellos siente hacia una vecina. Esta comedia ha recibido elogiosos comentarios por la calidad de los diálogos, que buscan el humor natural y no el chiste socorrido y simplón.
Kalibre 35 (2001). Es una película que toca el tema de la ciencia ficción de manera tangencial, pues se trata de la historia de tres cineastas sin dinero, que desean realizar un filme de ciencia ficción, el cual imaginan en algunas escenas. Al no contar con recursos deciden robar un banco. Con varios de los actores contemporáneos más destacados, Robinson Díaz, Juanita Acosta, Juan Carlos Vargas y Mario Duarte.
Bogotá 2016 (2001) Producción dirigida por Pablo Mora, Jaime Sánchez, Ricardo Guerra y Alez Basile. Esta película que recoge tres historias diferentes, con un variado número de directores y guionistas, a partir de una convocatoria lanzada por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá, que se reduce a una pregunta: ¿cómo se imagina a su ciudad en quince años?. Las historias tienen los siguientes títulos: La Venus Virtual, ¿Quién paga el pato? y Zapping, tres visiones sobre la capital colombiana en el futuro, que conforman una sola unidad. Sobre esta película se puede leer la crítica de Ricardo Burgos, para quien esta producción está plagada de lugares comunes y situaciones previsibles, lo cual le daría una regular calificación. El lugar común es el enemigo número uno de la creación, llámese científica o poética, pero en ocasiones es el escalón necesario para llegar a lo novedoso.
Por mi parte considero que al tratarse de la primera película de ciencia ficción en propiedad, hecha en Colombia, cuenta con los pecados normales de los intentos, pero también con las cualidades de las innovaciones. Lo más importante, como es el caso general de los pioneros en cualquier campo, es que abra un brecha que no se cierre, porque sería triste que esta reseña no tuviera continuidad en el futuro, al ser no sólo la primera sino la última.
En un artículo publicado en 1975, el crítico de cine Humberto Valverde decía lo siguiente: "Nada más cierto que el problema fundamental para el cine latinoamericano en general es conseguir un público que vea sus películas... El público espera impaciente una respuesta crítica, que retome las raíces de nuestra problemática, que haga un asalto a la imaginación y también a la razón, y nos entregue un cine radical, virtuoso en las imágenes y agudo en su cuestionamiento... El cine colombiano necesita correr su propia aventura: en ella se encontrará a sí mismo". No necesito agregar nada más, la anterior reflexión manifiesta hace más de veinticinco años, sigue siendo vigente y válida; ojalá en otros veinticinco no lo sea.

P.D. Un favor especial para los amigos lectores. Estoy empeñado en hacer una relación de aquellas películas (de todo género), en las cuales se menciona a Colombia; de hecho ya tengo un buen número. Agradezco si recuerdan alguna película, su generosa contribución. Pueden escribirme a: dixonmoya@yahoo.com
Gracias de antemano.
©dixon moya
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1 comentario

amairani -

no me gustop para nada!!
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