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ACTOS DE TERROR EN CHECHENIA


La toma por asalto de una escuela por terroristas chechenos se suma a una larga lista de atroces atentados contra civiles rusos: dos aviones y una estación del metro de Moscú que se han cobrado la vida de decenas de inocentes. Ha de recordarse en este contexto que la decisión rusa de invadir Chechenia y reducir a un montón de escombros y cadáveres la antigua capital chechena constituye el trasfondo de estos igualmente inadmisibles actos de terror. Opina en un editorial de hoy el diario Washington Post.
Hace diez años el gobierno del presidente Boris Yeltsin tomó la desastrosa decisión de invadir Chechenia. Aunque el gobierno dijo entonces que el objetivo era aplastar la rebelión separatista en lo que fue una república autónoma rusa, la invasión desencadenó un vicioso e interminable círculo de violencia. Bajo la guardia de Yeltsin, el ejército ruso transformó Grozny, la capital chechena, en una ciudad fantasma de cadáveres y escombros. Decenas de miles de chechenos huyeron del país. Como escribimos el martes, desde entonces el presidente Vladimir Putin ha empeorado la situación lanzando una segunda invasión, aislando a la región y prohibiendo la entrada de grupos de ayuda y periodistas, negándose a negociar y permitiendo que las tropas rusas torturen y atormenten a civiles chechenos.
Nada de esto, sin embargo, minimiza nuestra condena de los actos que los terroristas chechenos han infligido a civiles rusos esta semana. Los terroristas chechenos han sido responsables la pasada semana de la explosión de dos aviones y del espantoso atentado con bomba en una estación del metro de Moscú. El miércoles un grupo de guerrilleros fuertemente armados tomó por asalto una escuela en una ciudad cercana a la frontera chechena. Cientos de niños y adultos fueron hechos rehenes.
Los chechenos se hacen un flaco favor al usar esta clase de terrorismo para hacer su guerra. El terrorismo radicaliza a la opinión pública tanto en Rusia como en Chechenia, haciendo difícil, si no imposible, poner fin a la guerra mediante negociaciones. El terrorismo desprestigia la causa chechena y permite que Putin concite apoyo internacional para su fracasada política. Más importante, sin embargo, es que el terrorismo perjudica a civiles inocentes -en este caso posiblemente a cientos de niños-, agregando nuevas capas de terror a lo que es ya un conflicto sangriento y ponzoñoso. Las familias rusas que han sufrido tan terrible y arbitrariamente la pasada semana merecen toda nuestra simpatía y solidaridad.

3 de septiembre de 2004
©washingtonpost©traducciónmQh

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