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jefe checheno mató a seguidores


[Peter Baker] Jefe de los terroristas que ocuparon la escuela de Beslan mató a tres de sus seguidores por desobedecer la orden de secuestro. Civiles atacaron también a las tropas rusas, matando a algunos de los miembros de las fuerzas especiales. Atacantes discutían sobre continuación de la toma estalló accidentalmente una de las bombas. Signos de rebelión de los atacantes contra sus jefes. Presencia árabe es desmentida por el gobierno ruso.
Moscú, Rusia. El principal comandante de la guerrilla que tomó la escuela en el sur de Rusia la semana pasada mató a balazos a uno de sus propios hombres por desobedecer la orden de tomar como rehenes a los niños y más tarde hizo volar por los aires a dos mujeres de su grupo con el botón de un mando electrónico, dijo el principal fiscal ruso este miércoles.
Al presentar el primer informe detallado del gobierno sobre la crisis de los rehenes, el fiscal general Vladimir Ustinov describió la dura disciplina del grupo de atacantes y confirmó que habían sido ayudados por un agente de policía local. La fuerte bomba que explotó en el interior de la escuela y que desencadenó el mortal clímax de la toma, dijo, estalló accidentalmente cuando los secuestradores trataron de manipular los explosivos.
Ustinov dio a conocer estos detalles en un informe presentado al presidente Vladimir Putin que fue emitido por la televisión nacional. Se emitió en momentos en que los funcionarios retiraron su afirmación de que entre los secuestradores se encontraban diez árabes, aunque el Kremlin insistió sin embargo en que había implicado un "grupo internacional" de extremistas, y el oficial militar ruso de más alto rango amenazó con ataques preventivos contra bases terroristas en otros países.
El ministro ruso de Asuntos Exteriores criticó fuertemente a Estados Unidos por sugerir esta semana que funcionarios estadounidenses podrían todavía reunirse con políticos separatistas chechenos.
La dimensión de la masacre en la sureña ciudad de Beslan permanece poco clara. El gobierno determinó oficialmente el número de muertos en 328 niños y adultos. Las matemáticas de Ustinov sugieren que esa cifra puede subir a cerca de 500. Observó que hubo más de 1.200 rehenes y que 727 han recibido tratamiento médico. Prácticamente todos los sobrevivientes fueron llevados a algún hospital.
Parientes en Beslan continuaron visitando hospitales y morgues buscando a sus seres queridos desaparecidos.
Funcionarios del centro regional de Vladikavkaz informaron que 233 cadáveres fueron identificados, dejando 95 otros sin identificar. Otros estaban probablemente calcinados o despedazados por las explosiones que destruyeron el gimnasio de la escuela.
Funcionarios dijeron que 32 guerrilleros tomaron parte en el ataque contra la Escuela Nº1, muriendo todos excepto uno después de una batalla que duró un día y que terminó en un punto muerto el viernes pasado. De los 30 cuerpos encontrados, 12 han sido identificados y uno fue despedazado. Uno de los atacantes fue capturado vivo, dijeron los funcionarios.
El gobierno, que ha admitido que inicialmente mintió sobre el número de rehenes durante las negociaciones, rechazó las sospechas levantadas en Beslan y Moscú de que todavía estaba ocultando información crucial. Al contrario, declaró que estaba simplemente poniendo orden a un confuso conjunto de hechos.
"Es terrible, necesitamos un montón de tiempo para completar el mosaico", dijo en una entrevista el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
El informe que ofreció Ustinov a Putin en el Kremlin proporciona la primera exposición detallada de la teoría del fiscal sobre los sucesos. Refiriéndose a entrevistas con rehenes y el único guerrillero capturado, Ustinov dijo que el grupo se reunió en el bosque, abordó un camión militar GAZ-66 y dos otros vehículos, y se dirigió hacia Beslan. En el camino recogieron a un agente de policía. Ustinov no dijo si acaso el agente era un cómplice.
Después de ocupar la escuela, los guerrilleros comenzaron a descargar las armas y explosivos, pero pronto parecieron pensárselo mejor, dijo Ustinov. "Se preguntaron: ‘¿Por qué estamos ocupando una escuela?'", dijo el fiscal.
El guerrillero capturado, identificado como Nur-Pashi Kulayev, dijo a los interrogadores que uno de los jefes del grupo, conocido como ‘El Coronel', "mató a uno de sus hombres para intimidar a los otros y dijo que mataría a cualquiera que desobedeciera", dijo Ustinov. El mismo día, agregó, el coronel uso un control remoto para hacer estallar los cinturones con explosivos que portaban dos mujeres en el grupo para imponer que se acatasen sus órdenes.
Un funcionario del Kremlin ha dicho que la vigilancia indicó que los secuestradores estaban discutiendo entre ellos momentos antes del enfrentamiento final. Pero el informe de Ustinov plantea que la disputa no provocó la fuerte explosión del viernes. Al contrario, dijo que cuando "comenzaron a re-ordenar el emplazamiento de las bombas... según sus propias consideraciones, ocurrió una explosión".
La explosión provocó el pánico de los rehenes, que comenzaron a huir del edificio.
Uno de los negociadores del gobierno, Ruslan Aushev, proporcionó nuevos detalles sobre los caóticos momentos que siguieron, diciendo que el enfrentamiento fue precipitado en realidad por civiles armados de Beslan. Después de que explotara la bomba en el gimnasio, las tropas rusas contuvieron el fuego, pero pistoleros civiles que se habían acercado a la escuela comenzaron a disparar, dijo Aushev al diario Novaya Gazeta.
Funcionarios rusos llamaron a los guerrilleros en el interior y les dijeron que no eran ellos quienes les estaban atacando, pero no les creyeron y empezaron a retornar el fuego. Incapaz de controlar a los civiles, las tropas rusas se vieron obligadas a lanzar su propia operación, dijo Aushev. "Cuando esos civiles abrieron fuego se desbarató todo", dijo.
Los civiles también dispararon contra las tropas especiales de elite rusas, según funcionarios rusos. Aslanbek Aslakhanov, un importante ayudante de Putin, dijo en una entrevista esta semana que murieron 20 miembros de los escuadrones Alpha y Vympel de las fuerzas especiales, muchos de ellos por fuego amigo. Peskov dijo el miércoles que habían muerto en realidad 20 soldados.
Peskov también declaró que no podía confirmar que hubiera diez árabes entre los secuestradores como habían informado funcionarios rusos previamente. "Esa primera información era solamente preliminar y necesita ser corroborada", dijo. "Lo único que sabemos con certeza es que era un grupo multinacional".
Pero el informe de Aushev confirmó que los secuestradores se concentraron en el asunto de Chechenia. Le entregaron una carta para Putin, dijo, en la que exigían la retirada de las tropas rusas de Chechenia y que la región separatista fuera puesta bajo el control de la Comunidad de Estados Independientes, una floja organización de repúblicas soviéticas.
El miércoles el gobierno puso una recompensa de 10 millones de dólares por la captura de los comandantes rebeldes Shamil Basayev y Aslan Maskhadov, a los que responsabilizaron de auspiciar el ataque. El coronel general Yuri Baluyevsky, jefe del estado mayor de las fuerzas armadas, defendió el derecho a lanzar ataques preventivos contra lo que llamó "bases terroristas" fuera de Rusia. "Tomaremos medidas para eliminar bases terroristas en cualquier región del mundo", dijo a los periodistas.
Rusia hizo declaraciones similares en 2002 al amenazar a la vecina Georgia, donde los guerrilleros chechenos habían buscado refugio. Más recientemente, agentes rusos fueron condenados por el asesinato de un antiguo líder checheno en el estado de Qatar en el Golfo Pérsico. La declaración de Baluyevsky parece ser más una amenaza que una predicción, porque no se sabe si el gobierno ruso ha identificado alguno de esos objetivos.
El ministro de Asuntos Exteriores Sergei Lavrov también tuvo palabras duras el miércoles, acusando al portavoz del departamento de Estado de Estados Unidos Richard Boucher por decir el martes que funcionarios de Washington todavía podrían encontrarse con figuras de la oposición chechena que Moscú califica de terroristas. "Creemos que esas declaraciones son inoportunas", dijo Lavrov en una declaración.
En la norteña ciudad de Vladikavkaz, en Osetia, miles de manifestantes se echaron a la calle el miércoles exigiendo la renuncia del presidente Alejsandr Dzasokhov y su gabinete por el manejo del asedio. Dzasokhov dijo que el gabinete sería enviado a casa en dos días, pero no presentó su propia renuncia.

Peter Finn en Beslan contribuyó a este reportaje.
8 de septiembre de 2004
10 de septiembre de 2004

©washingtonpost
©traducción mQh

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