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TRAS ASALTO DE FALUYA PARTIDO SUNNÍ ABANDONA GOBIERNO - edward wong


Las secuelas del asalto de Faluya: sunníes boicotearán elecciones de enero. Partido sunní se retira del gobierno iraquí. Guerrillas chiíes se unen a protestas contra el asalto.
Bagdad, Iraq. En lo que es el primer importante revés político del asalto de Faluya, el más importante partido político sunní del país declaró el martes que se retiraba del gobierno interino iraquí, al mismo tiempo que el más prominente grupo de clérigos sunníes llamó a los iraquíes a boicotear las elecciones nacionales convocadas para principios del próximo año.
La decisión parece augurar que la protesta popular contra el ataque de la ciudad -habitada predominantemente por musulmanes sunníes- encabezado por los norteamericanos, se incrementará en los próximos días.
Un extendido boicot sunní de las elecciones de enero, de realizarse, amenazaría la legitimidad del resultado. También socavaría el principal motivo del ataque contra Faluya: sacar a los insurgentes de la ciudad de modo que sus habitantes puedan tomar parte libremente en las elecciones.
Los árabes sunníes, que constituyen el 20 por ciento de la población, fueron sacados del poder con el derrocamiento de Saddam Hussein. Se han mostrado ambivalentes sobre su participación en las elecciones, aunque funcionarios norteamericanos e iraquíes dicen que ella es crucial para el proceso democrático, y para derrotar a la resistencia.
Los desarrollos del martes seguramente desalentar la participación de los electores, pero es difícil precisar hasta qué punto.
"Los clérigos llaman a todos los iraquíes de bien a boicotear las elecciones convocadas que se realizarán sobre los cuerpos de los muertos y la sangre de los heridos en ciudades como Faluya", dijo Harith al-Dhari, director de la Asociación de Académicos Musulmanes, un grupo de clérigos sunníes que dice representar a 3.000 mezquitas.
Horas antes, el grupo emitió un edicto religioso ordenando a las fuerzas de seguridad iraquíes no participar en el sitio de la ciudad. Por supuesto, existe siempre la posibilidad de que los clérigos revoquen su llamado al boicot, pero hasta ahora el grupo se ha mostrado inflexibles en sus tratos con los norteamericanos y el gobierno interino iraquí.
Igual de inquietante es la retirada del Partido Musulmán Iraquí del gobierno interino. El partido era miembro del Consejo de Gobierno Iraquí instalado por los norteamericanos durante la ocupación y era considerado por funcionarios norteamericanos e iraquíes como un modelo de la participación sunní en el futuro político del país. En las últimas semanas, su presidente, Mohsen Abdul Hameed, ha dicho que tiene que la intención de participar en las elecciones.
"Después del ataque contra Faluya, hemos decidido retirarnos del gobierno porque nuestra presencia en él será juzgada por la historia", dijo Abdul Hameed, miembro de la Asamblea Nacionales interina, este martes en una conferencia telefónica.
La decisión alarmó tanto al primer ministro Ayad Allawi que se reunió horas después en privado con el licenciado Abdul Hameed. Pero el partido mantuvo su posición, y un asesor dijo más tarde que no estaba claro ahora si el partido participaría en las elecciones.
"No hemos decidido no participar en las elecciones; todavía seguimos en el proceso", dijo el asesor, Ayad al-Samarrai. "Pero todo dependerá de la situación general en Iraq".
Juan Cole, un historiador de Oriente Medio de la Universidad de Michigan, escribió en su bitácora web que la decisión de Abdul Hameed "plantea la interrogante de si un boicot sunní masivo de las elecciones está en perspectiva, lo que debilitaría mortalmente la legitimidad del cualquier nuevo gobierno".
Han incrementado la tensión las declaraciones de Moqtada al-Sáder, el popular clérigo musulmán chií que ha encabezado dos insurrecciones contra los norteamericanos, que dijo, a través de un portavoz, que el ataque contra Faluya "es un ataque contra todo el pueblo iraquí", y que los iraquíes no deben colaborar con las tropas norteamericanas.
En abril pasado, cuando los marines intentaron el primer y fracasado intento de tomar Faluya, Sáder encabezó una sangrienta insurrección en el sur contra los norteamericanos y proclamó su apoyo del pueblo de Faluya. Los líderes de Faluya, a su vez, apoyaron la insurrección de Sáder. Ese raro momento de cooperación entre las guerrillas sunníes y chiíes provocaron una de las primeras crisis serias de la ocupación.
Funcionarios norteamericanos e iraquíes aprobaron la última ofensiva contra Faluya en la conciencia de que podía provocar problemas políticos.
En abril, polémicos informes sobre bajas civiles en Faluya provocaron protestas en todo Oriente Medio y transformaron el sitio de la ciudad en un símbolo de los males de la ocupación.
A los pocos días, tres prominentes políticos sunníes -Hajim al-Hassani, un representante del Partido Musulmán Iraquí; el jeque Ghazi al-Yawar, ahora el presidente iraquí; y Adam Pachachi, un antiguo exiliado- amenazaron con renunciar al Consejo de Gobierno, una decisión que ayudó a presionar al gobierno de Bush a detener el asalto al cabo de cuatro días.
Hassani, un economista que se desempeña ahora como ministro de Industria, dijo en una entrevista el martes que había renunciado al Partido Musulmán Iraquí antes que participar de la decisión del grupo de retirarse del gobierno.
"Nadie está a favor de la usar la fuerza, pero el problema es que necesitas soberanía sobre todo el territorio iraquí", dijo. "No he oído a ningún partido que presente una sugerencia para resolver los problemas en esos lugares sin el uso de la fuerza".
Pero Hassani reconoció que el sitio de Faluya, si provoca indignación pública y más protestas políticas como las del martes, podría poner en peligro la participación sunní y desbaratar las elecciones.
"Tenemos que esperar y ver qué pasa", dijo. "Si podemos resolver el problema de Faluya rápidamente y sin problemas en otras áreas, podría resultar. Pero no sé qué pasará".
Pachachi, un sunní secular, en una entrevista con Al Arabiya, una red de televisión árabe, dijo que creía que la invasión de Faluya podría tener "serias consecuencias", pero también dijo que el gobierno interino había fallado en lograr una solución pacífica.
"Tenía esperanzas de que las negociaciones continuarían, y no sé si los métodos pacíficos fueron completamente agotados", dijo.
Al mismo tiempo, dijo Pachachi, restaurar en Faluya el control del gobierno ayudaría a los habitantes de ese área a participar en las elecciones. Dijo que su partido relativamente pequeño, el Movimiento de los Demócratas Iraquíes Independientes, participaría en las elecciones, y dijo que los grupos políticos "deben saber que los que boicoteen las elecciones, son los que las perderán".
Las tensiones sobre las elecciones estallaron también en el corazón chií al sur del país. Agentes de policía de la ciudad santa de Karbala dijeron que habían detenido a siete asesores de Mahmoud al-Hassani, un clérigo chií radical anti-norteamericano próximo a Sáder, que ha emitido un edicto llamando a boicotear las elecciones. La policía dijo que allanó las oficinas de Hassani con la esperanza de capturarlo, pero este escapó.

Un empleado iraquí del New York Times en Karbala contribuyó a este artículo.

10 de noviembre de 2004
©new york times
©traducción mQh

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