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la criada millonaria de pinochet


[Francisco Artaza] Mónica Ananías Kuncar, la secretaria del ex comandante en jefe del Ejército por tres décadas fue detenida por sus vínculos en el caso Riggs. La suboficial en retiro fue sometida a proceso el jueves recién pasado por el juez Sergio Muñoz como cómplice del ex gobernante en los delitos de fraude al Fisco.
El viernes recién pasado en la mañana Mónica Ananías Kuncar (56) recibió en el Batallón de Policía Militar de Peñalolén, donde se encontraba recluida por orden del juez Sergio Muñoz, un mensaje del general (R) Augusto Pinochet Ugarte. Por medio de dos emisarios, su secretaria María Pía Espejo y uno de los oficiales de su escolta, el ex comandante en jefe del Ejército le hizo saber a quien fuera su secretaria personal por más de 30 años que no estaría sola en la compleja situación judicial que la afecta tras ser procesada en el caso Riggs como cómplice de los delitos de fraude tributario.
Poco después, la familia Pinochet consiguió que el abogado Carlos Cortés asumiera la defensa de Ananías con la misión primordial de obtener cuánto antes la libertad bajo fianza de la mujer. El gesto de Pinochet, de quien Muñoz solicitó el desafuero en el caso Riggs, revela la estrecha relación de afectos y lealtades que se estableció entre el retirado militar y Ananías.
Una relación que se extiende a algunos de los miembros del clan Pinochet. "La quiero como si fuera mi hermana, tengo una relación afectiva muy fuerte con ella", dijo Jacqueline Pinochet Hiriart a La Tercera al enterarse de la detención de Ananías.
La menor de los hijos del ex gobernante es, después de Pinochet, quien más cerca ha estado de Ananías desde que asumió en 1974 como secretaria personal del comandante en jefe del Ejército. Se ven y se llaman continuamente. De hecho, la última vez que se reunieron fue para la Navidad pasada, cuando ambas intercambiaron regalos. "Tengo mucho cariño por ella. Es una persona que me ha acompañado mucho. Cuando nacieron mis hijos era ella quien me acompañaba a la clínica. Ella no tiene hijos, así que mis hijos eran un poco como hijos de ella. Me ayudó a criarlos, me daba consejos, o los aconsejaba a ellos para que estudiaran", cuenta Jacqueline Pinochet.
Es que Ananías fue mucho más que una secretaria para Pinochet. Con el tiempo se transformó en su asistente personal, a quien no sólo le entregó poderes para manejar sus cuentas tanto en Chile y en el extranjero, y controlar información sobre sus movimientos financieros, como consigna el informe del Senado estadounidense sobre las cuentas secretas de Pinochet en el Riggs y la reciente resolución del juez Muñoz. También le delegó el cuidado de sus hijos, en especial de Jacqueline, cuando sus funciones de gobierno lo alejaban de su familia. "Ella fue mi apoderada en el colegio. Cuando estuve enferma me acompañaba al médico", señala la hija de Pinochet.

Figura Clave
Con el tiempo Ananías llegó a manejar información clave sobre la situación financiera de Pinochet. A través de ella los ejecutivos bancarios estadounidenses Edgard Tatman y Carol Thompson se contactaban con el general (R) para realizar operaciones financieras o enviar remesas de dinero a Chile. Por lo mismo, no llamó la atención el hecho de que Muñoz la interrogara al menos en cinco ocasiones, además de carearla la semana pasada con Marco Antonio Pinochet. Fuentes vinculadas a la investigación afirman que las primeras declaraciones de la mujer ante el magistrado fueron muy vagas. Muñoz debió mostrarle documentos firmados por ella, en los que aparecía cobrando en el Banco Boston varios cheques nominativos a nombre de Pinochet para que ella admitiera que "lo había hecho por instrucciones expresas del general (R) y que el dinero se lo había entregado personalmente a Pinochet".
Para entonces el tribunal ya la había declarado imputada en el delito de declaración de impuestos maliciosamente incompleta o falsa, por cuanto ella había sido la persona que le entregaba los antecedentes al contador Eduardo Romero para que hiciera las declaraciones de renta de Pinochet. También tenía en su poder cuatro pasaportes falsos usados por Pinochet para manejar sus cuentas en el extranjero.

Sargento Ananías
Fue en 1974 cuando esta descendiente palestina ligada a una familia de empresarios textiles -su abuelo fue dueño de textil Sedylan- unió su destino al de Pinochet. Tenía entonces 26 años y era funcionaria de planta (suboficial) del Ejército. Junto a Verónica Rencoret -hoy secretaria del alcalde de Providencia Cristián Labbé- fueron destinadas al piso 22 del Edificio Diego Portales.
Aunque eran tres las secretarias que Pinochet tenía a su servicio, delegó en Ananías las mayores responsabilidades. Tal vez por su carácter alegre y optimista, por ser trabajólica, o por su incondicional lealtad hacia Pinochet, el general la mantuvo a su lado cuando partió a La Moneda, luego cuando se trasladó a la comandancia en jefe del Ejército en 1990 y por último en las oficinas de Málaga 379, una vez alejado del poder.
En señal de agradecimiento, Pinochet habitualmente le regalaba un collar o aros de oro, joyas que ella no usaba en público, porque, aseguran algunos conocidos, le carga llamar la atención y prefiere mantener un bajo perfil.
Nunca se casó y prácticamente no tenía amigas, afirman en el entorno de Pinochet. Su vida la dedicó al general (R) y su propia madre con quien ha vivido siempre y a quien cuida, pues se encuentra gravemente enferma.
El año 98, al mismo tiempo que Pinochet dejaba la comandancia en jefe, Ananías renunció al Ejército con el grado de sargento. Sin embargo, el general Ricardo Izurieta la recontrató en la planta civil de la institución para que siguiera colaborando con Pinochet.
Desde entonces recibe su jubilación y el sueldo del Ejército. Pero el dinero no es problema para ella, de su familia recibió herencias que le han permitido adquirir siete inmuebles en Viña del Mar, La Serena y Santiago avaluados por el Fisco en más de 218 millones de pesos.
Dinero que, sin embargo, aseguran fuentes vinculadas a la investigación del Riggs, el juez Muñoz no está interesado en pesquisar.
Para el magistrado, aseguran las fuentes, es mucho más importante el papel que cumplió Ananías en torno a las finanzas de Pinochet, el hombre al que entregó su lealtad en el poder y en la desgracia.

Las Huellas Que Siguió Muñoz
El juez Muñoz resolvió someter a proceso a la secretaria personal de Augusto Pinochet, Mónica Ananías, en calidad de cómplice del delito tributario -declaraciones maliciosamente incompletas o falsas- tras considerar que existen presunciones fundadas de que la mujer "estando en conocimiento de las distintas inversiones, cuentas y depósitos en el extranjero del contribuyente Augusto Pinochet Ugarte, entregó al contador de este la información que se utilizó para confeccionar las declaraciones de impuesto ocultando los demás antecedentes que se encontraban a su disposición", según señala la resolución dictada el jueves pasado.
Pero Ananías no sólo se encargaba de gestionar las declaraciones de impuestos del general (R) y de las cuentas del matrimonio Pinochet-Hiriart, sino que tenía responsabilidades mayores como hacerle firmar documentos al militar, efectuar transacciones y encargarse de las platas depositadas en el Banco Riggs.
Por esto, la mujer -quien ha declarado en varias ocasiones ante Muñoz- se ha transformado en una pieza fundamental para guiar la investigación del magistrado. De hecho, según el último informe del Senado norteamericano, se registran varios depósitos que Ananías realizó en cuentas que tuvo Pinochet y cobros de numerosos cheques.
Ananías ha declarado al juez que los documentos girados a su nombre o que ha cambiado ha sido "por encargo directo de Augusto Pinochet" y que "ha cobrado y entregado personalmente tales dineros".
El Senado de EE.UU. también la asocia al alias Daniel López, que utilizó Pinochet para abrir algunas cuentas.

23 de abril de 2005
17 de abril de 2005
©tercera
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