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niños abandonados en colombia


[Nelson Matta Colorado] Bogotá y Antioquia son las regiones que más sufren este problema. El país ocupa el sexto lugar en América Latina por este flagelo social. En Colombia, 3.636 niños han sido declarados en estado de abandono.
Cuando tenía 10 años, el abandono apareció en la vida de la pequeña Liliana Muñoz con la máscara de la orfandad. Dos fallas cardiacas se llevaron a sus padres y la niña pasó a ser una colombianita más de la extensa hilera de niños desarraigados que recorren el país.
Desde 1997 hasta hoy, 21.698 infantes han sido declarados jurídicamente en abandono, según datos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf). Pero la población de niños sin rumbo fijo y sin hogar puede ser mucho más grande, ya que la cifra no incluye a los menores de la calle, transeúntes invisibles que viven y duermen en el asfalto citadino.
En la actualidad, 3.636 infantes están en estado de abandono, aguardando por la adopción en un albergue. Algunos fueron dejados directamente en las puertas de las casas de adopción. Otros, la mayoría bebés, fueron recogidos de las aceras, las entradas de los templos y hasta de los basureros.
Colombia es el sexto país latinoamericano donde se registran más abandonos pueriles, dentro de una lista que encabezan Brasil y Haití.

Giro del Destino
Liliana Muñoz nació en Manrique, en el seno de una familia aparentemente normal. Era la segunda de cuatro hermanos.
Cuando tenía ocho años de edad, "una vecina chismosa me dijo: '¿usted cree que ese señor que vive con ustedes es su papá? Pues no, mi hijita'", comenta Liliana.
Saber que convivía con un padrastro, le aclaró las dudas sobre su crianza. "Mi madre solo quería a los dos hermanos menores, que eran hijos de mi padrastro José", dice Liliana.
Al año siguiente, un paro cardiaco apagó la vida de José, y 12 meses después la de su madre. Los hijos quedaron en el aire, nadie de la familia los acogió. Fue así como Liliana y sus cuatro hermanos fueron a parar a un albergue infantil. "Un tío que teníamos era muy joven y no tenía los recursos económicos para cuidarnos. Y mi abuela, que me adoraba, estaba muy enferma", comenta Liliana recordando aquel momento insoportable de su vida.
La joven pasó seis años en los orfanatos, y fue declarada en estado de abandono. Allí conoció historias atroces de otros niños, víctimas de maltrato.
Las causas más comunes para el abandono son la violencia intrafamiliar, las relaciones de pareja temporales, los embarazos no deseados, el divorcio y las dificultades económicas, dice Beatriz Guzmán, coordinadora del grupo de adopciones del Icbf.
Las estadísticas oficiales demuestran que en el país los departamentos y la ciudad que más registran casos de abandono son Bogotá, Antioquia, Valle, Nariño y Caldas.
Para desconcierto social, los seguimientos del Icbf demuestran que los niños de cero a siete años son los más abandonados. "El 65 por ciento de los 3.636 muchachos desarraigados padecen alguna discapacidad leve (como la miopía), moderada (síndrome de Down) o profunda (el niño no puede valerse por sí mismo, el caso de una secuela por parálisis cerebral)", comenta Guzmán.
Así, la enfermedad del niño es también una causa para su expulsión del hogar.

Engendro de la Violencia
Durante su estadía en un orfanato de Sopetrán, Antioquia, Liliana conoció a Matilde, una niña cuya sonrisa esconde la severidad de la calle y el abuso.
El origen de esta infante fue muy distinto al de Liliana. No tuvo un padrastro amable. Todo lo contrario. Su padrastro abusaba de sexualmente de ella, siendo ésta muy pequeña. El agresor amenazaba a la chiquilla diciéndole "si le dice algo a tu mamá, me voy de la casa y las dejo aguantando hambre". La chiquilla soportó el abuso por años, hasta que un día le contó todo a su madre. La progenitora no le creyó, y Matilde se largó para siempre por la ancha y dolorosa calle que a veces es la vida.

La Prevención Empieza con el Adulto
La mayoría de los niños que escapan de la violencia hogareña, son recibidos por nuevas formas de agresión en las calles: batallas por el territorio, vacío de hambre, drogas y explotación laboral.
Con respecto al drama que definió la vida de Matilde, el cual se repite en miles de hogares colombianos, Ligia Trujillo, directora ejecutiva de la Corporación de Amor al Niño (Cariño), dice que "el maltratador fue antes un maltratado. Así se relaciona con los demás. Eso no está desligado de la historia de ciudad".

Mirando Hacia el Futuro
Para prevenir dolores como los de Matilde, la funcionaria sugiere trabajar sobre el adulto, el criador. "Las instituciones debemos hacer un trabajo preventivo sobre el adulto y la responsabilidad sobre sí mismo. Si es responsable consigo mismo, lo será también con los hijos", señala la directora de Cariño.
El abandono tiene varias facetas. Dejar tirado a un bebé en un basurero es señal de una descomposición social que afecta mayormente a las familias vulnerables de estrato bajo.
No obstante, en los hogares de clase alta "se da el abandona de presencia, cuando los padres no tienen tiempo para sus hijos", advierte Trujillo.
Liliana expresa que los casos de chiquillos abandonados en la calle se debe a la desesperación y "a la presión familiar. Las mamás no toleran el embarazo de sus hijas, y las echan a la calle", dice.
Liliana salió del orfanato al cumplir la mayoría de edad. Hoy tiene 24 años y es madre soltera. Santiago, un hombrecillo de 18 meses de nacido, es su nueva esperanza para vivir.
Regresar al mundo que la abandonó fue un parto difícil. "Me sentía sola, y busqué compañía en el alcohol. Hasta que quedé embarazada, y lo superé", dice ella, con el ánimo propio de la tranquilidad.
Espera no cometer con su hijo los mismos errores que su madre cometió con ella. La joven mamá agrega que "un hijo necesita que le pregunten '¿qué te pasa?, ¿estás bien?'"
A nivel de prevención, las políticas públicas deben estar sincronizadas con esta problemática, señala Guzmán.
En un reciente informe de la Procuraduría General de la Nación se advierte que de los 16 millones de niños que tiene Colombia, seis millones viven en la pobreza y un millón en la miseria absoluta.
Tal panorama no preocupa a Liliana, que dará su vida por la de Santiago. "Él no será otro abandonado", comenta la madre, que ahora está estudiando, construyendo para su hijo la infancia que ella nunca tuvo.

*Nombre alterado por recomendación legal.

19 de mayo de 2005
24 de abril de 2005
©colombiano

2 comentarios

TONY -

HOLA TENGO 30 ANIOS Y MI MUJER 34, DECEAMOS MUCHOS RECONOCER A UNA NINA ENTRE 5 A 8 ANIOS COMO NUESTRA HIJA , QUISIERAMOS MAS IMFORMACION MUCHAS GRACIAS

olimpia -

esta situacion se debe terminar ya que esto degrada al ser humano