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¿dónde quedó la tolerancia holandesa?


[H.D.S. Greenway ] Después de décadas y en realidad siglo de tolerancia, los holandeses han girado violentamente hacia el odio y el apartheid. El retorno del nazismo no es impensable. Está esperando un nuevo atentado.
Cuando se trata de acoger a inmigrantes, los holandeses han estado entre los tíos más amables de Europa. Cuando los judíos fueron expulsados de España en 1492, los holandeses les abrieron sus puertas en momentos en que otros no lo hacían. Cuando los hugonotes tuvieron problemas en Inglaterra, los holandeses los recibieron antes de que ellos se marcharan a América. En tiempos modernos, los siempre tolerantes holandeses acogieron a trabajadores invitados y refugiados, muchos de ellos de países musulmanes, y los dejaron a su aire. Pero ahora, como en otros países europeos con poblaciones musulmanas numerosas, los holandeses lo están reconsiderando.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron especialmente impactantes porque muchos de los secuestradores habían vivido en Europa. ¿Eran las minorías musulmanas en Europa un caballo de Troya? Madrid y Londres sufrieron atentados terroristas, pero el trauma para Holanda ocurrió con el asesinato en 2004 del cineasta Theo van Gogh, cometido por un joven holandés marroquí que criticaba una película que Van Gogh había hecho sobre los maltratos a las mujeres en el mundo musulmán. ¿Cómo podía ocurrir esto en Holanda, y todavía por un joven completamente integrado que hablaba fluido holandés?
Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, y especialmente después del asesinato de Van Gogh, algunos holandeses han empezado a decir cosas duras sobre sus vecinos musulmanes. Algunas mezquitas han sido atacadas.
Uno de los primeros en defender a los musulmanes de Holanda fue Awraham Soetendorp, el rabí de 63 años y fundador del Instituto Judío para los Valores Humanos de Holanda, que ha hecho mucho más que cualquier clérigo en Europa por acercarse a los musulmanes.
Encontré a Soetendorp en el Foro Económico Mundial en Suiza, el mes pasado, y me dije que "cuando se ataca a una mezquita, se ataca a todos los templos. Cuando oigo calumnias sobre los musulmanes, siento las mismas náuseas que cuando oigo comentarios antisemitas. Estoy sintiendo como están estigmatizando a todo un pueblo de mil millones de personas y a una religión", dijo. "Ese es un crimen que no podemos admitir que se cometa".
Hoy, Soetendorp trabaja incansablemente por acercar a musulmanes, cristianos, judíos -y también budistas e hindúes- a diálogos inter-confesionales, diálogos que eran considerados marginales pero que "ahora se están moviendo hacia el centro", dice. Algunos dicen que esos diálogos pueden ser la mejor defensa contra el virus del extremismo que ha infectado a un diminuto pero peligroso grupo de jóvenes musulmanes de Europa.
Algunos musulmanes con los que hablé creen que pueden aprender algo de los judíos, que en general están mejor organizados para sus tratos con los gobiernos, nacionales y locales, y han tenido más éxito que los musulmanes a la hora de obtener reconocimiento oficial y espacio para su religión.
Aparte de talentos organizativos, los judíos de Europa tienen algo más con que inspirar a los inmigrantes musulmanes. Durante dos mil años los judíos se han negado obstinadamente a abandonar su fe y su comunidad en medio de tremendas presiones para que se asimilen en el mundo cristiano circundante. Por ello han pagado un precio terrible. A través de los siglos, han sufrido terribles persecuciones y pogromos, que culminaron en los horrores sin precedentes del siglo veinte. Sin embargo, han conservado su fe y sus tradiciones.
Todavía hay antisemitismo en Europa, y parte de este proviene de musulmanes indignados por la guerra palestino-israelí. Pero el antisemitismo organizado por el estado es algo del pasado, y los musulmanes en Europa quieren alcanzar el estatus que ya han alcanzado los judíos.
Como dice Soetendorp: "La comunidad judía está establecida en Holanda desde el siglo 17, y, aunque no siempre ha sido fácil, los judíos han demostrado, en general, que pueden mantener su identidad y seguir siendo ciudadanos decentes y leales de nuestro país. Mientras más fuerte es tu identidad, más abierto estarás hacia los otros".
Esta posición ha resonado entre los musulmanes europeos que quieren mantener su fe y tradiciones, y sin embargo seguir siendo ciudadanos leales en los países seculares que son ahora sus países. Hoy la presión se siente en Europa. ¿Por qué no se asimila esta gente? Si no quieren ser como nosotros, ¿por qué han venido?
Para Soetendorp este tipo de ideas son peligrosas. Sí, Holanda ha sido un país tolerante, pero a principios de los años cuarenta, cuando los holandeses fueron ocupados, muchos de ellos se descubrieron intolerantes y rechazaron a los judíos. "No quiera Dios" que ocurra en Europa algún atentado terrorista de la magnitud del 11 de septiembre de 2001, dice Soetendorp. Porque si ocurre, los musulmanes, que son casi todos inocentes, serán los chivos expiatorios y serán perseguidos como fueron perseguidos los judíos.

21 de febrero de 2006

©boston globe
©traducción mQh

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