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quince minutos más para edie sedgwick


[Christian Moerk] Primer largometraje con la turbulenta vida de una de las estrellas de Andy Warhol: Edie Sedgwick.

En vida, cuando provocó las declaraciones de prensa de la Princesa Di, que la llamó la personificación del terremoto juvenil de mediados de los años sesenta, estilo Nueva York, Edie Sedgwick tenía todos los requisitos para el estrellato de los tabloides. Llegó por el dinero, pero parecía no importarle; era tan guapa que hacía que la gente se olvidara de su saludable doble Audrey Hepburn y, todavía más importante, nadie sabía realmente quién era la conocidísima señorita de sociedad convertida en chica de Warhol, aunque muchos pensaban que sí lo sabían.
Todavía persisten las incertidumbres mientras el primer largometraje sobre su embriagadora vida, ‘Factory Girl’, dirigida por George Hickenlooper, está terminando sus escenas en locación en Shreveport, Louisiana. Gigantes de la industria cinematográfica como Warren Beatty y Mike Nichols han estado rondando la historia de Sedwick durante más de una década, pero los directores de ‘Factory’, que será distribuida por la Weinstein Company, han optado por contar la historia en gran parte volviendo a trazar sus pasos e ignorando los libros sobre su vida y su mundo. En el proceso, se enteraron de que su fascinación tenía mucho que ver con tratar de responder a la pregunta de por qué era ella una estrella.
"¿Para qué hacer la película?", preguntó retóricamente Hickenlooper, por teléfono desde la locación. Cuando recibió el año pasado el manuscrito escrito por Captain Mauzner, el co-guionista de ‘Wonderland’ (sobre el actor pornográfico John Holmes), lo último que quería hacer era una película biográfica.
Entonces empezó a leer. "Entendí a Edie", dijo Hickenlooper, que dirigió previamente ‘El alcalde de Sunset Strip’ [Mayor of the Sunset Strip] sobre el empresario iconoclasta de rock, Rodney Bingenheimer. "En mi opinión, ella era una metáfora, la definición por excelencia de lo que es ser famoso durante 15 minutos. Yo podía conectarme con ella a un nivel visceral".
En el guión técnico, la vida de Sedgwick -un retoño de la clase alta de Massachusetts que disfrutó de un momento extraordinariamente breve como la reina de las fiestas de Manhattan y estrella del cine underground- no es retratada de modo lineal, de la juventud hasta la muerte. (Sedgwick murió por una sobredosis de barbitúricos en 1971, a los 28). Más bien, la película se concentra en un breve período hacia 1965, cuando hizo furiosamente la crónica del dueto con Andy Warhol que la llevó a la fama y a un rápido enfriamiento.
Es presentada, dice Hickenlooper, como "la chica joven y dulce que quería ser amada y que llegó a Nueva York, conoció al tipo equivocado, que la comió y escupió". En toda la película, la Edie de la historia (la actriz británica Sienna Miller) es incapaz de contener la marea de la fama que la coge, la eleva y luego deja caer en el olvido. Warhol (el actor australiano Guy Pearce) juega pasiva y agresivamente con ella antes de perder interés.
Con la historia oral ‘Edie: An American Biography’, de Jean Stein, de 1982, extremadamente popular amenazando el proyecto, los directores decidieron entrevistar a cuantos viejos amigos de Sedwick pudieron encontrar, y construir la historia con lo que encontraran. El guión está poblado por una miríada de personajes compuestos, más particularmente uno que es una amalgama de Bob Dylan y Mick Jagger. La película promete ser una interpretación, no una entrega literal.
Holly Wiersma -que produce la película con los directores del Instituto de Tecnología del Cine de Louisiana, J. Malcolm Petal y Kimberly C. Anderson- dio con la historia de Edie por accidente hace un par de años. "Para ser honesto, estaba sentada en mi peluquería leyendo ‘Beverly Hills 213’", dijo, refiriéndose a una revista gratuita dedicada a los ricos y famosos. Lo que le llamó la atención fue un artículo escrito por un par de columnistas de sociedad, Richard y Robert Dupont, sobre otra warholiana, Brigid Berlin. Como Sedgwick, Berlin era una bohemia descarriada, un tipo de gente que gustaba mucho a Warhol.
Berlin, el tema del a menudo horroroso documental del 2000, ‘Pie in the Sky: The Brigid Berlin Story’, fue uno de los ocupantes más integrales de la creativa Factory de Warhol, y Wiersma decidió investigar la vida de Sedgwick a través de la de Berlin. Pronto, Wiersma, los Duponts y Mauzner estaban conversando con Berlin y su hermana Richie, así como con otros íntimos de la Factory, como Gerard Malanga.
Mauzner empezó a escribir el primer borrador del guión. Wiersma dijo que fue entonces que empezaron los problemas. Un titular de los derechos de ‘Ciao, Manhattan’ -la película de 1972 en la que actúa Sedgwick en el papel de una starlet condenada al fracaso, un docudrama escasamente velado de la época que ella había entonces dejado- la contactó y le dijo que quería ser incluido en la nueva producción. Wiersma lo rechazó.
(Antes este mes, la unidad de espectáculos de Sony Pictures presentó una demanda contra Wiersma y la producción, reclamando que Sony había firmado un acuerdo según el cual la unidad sería la distribuidora de la película. En un declaración en un e-mail, su publicista dice que Wiersma dijo que ella no era responsable de elegir a los distribuidores de la película, pero agregó: "Esperaba tener un distribuidor que creyera en la película tanto como yo y Harvey Weinstein es esa persona").
Temiendo obstáculos legales adicionales si se acercaba a los materiales del libro de Jean Stein, Wiersma, junto con Mauzner y Hickenlooper, penetraron en el mundo de Edie exclusivamente a través de conversaciones con viejos amigos y conocidos. Pero entre la gente que sobrevivió los años sesenta, la época más medicada de la historia de Estados Unidos, los hechos claros -inclusive para la gente que conoció a Sedgwick- son difíciles de conseguir.
Mauzner no respondió a la mística de Edie hasta que vio ‘Desayuno en Tiffany’s’ [Breakfast at Tiffany’s] y empezó a ver a Sedgwick, en sus palabras, como "Audrey Hepburn de dentro para fuera".
Como Hickenlooper, Mauzner ha estado sopesando la idea de hacer una película sobre alguien que era famosa, pero esencialmente desconocida. "Estamos viviendo en la época de la chica ‘It’, y hoy, debido a la tecnología, se deshacen de ellas mucho más rápidamente", dijo.
Alguien que recuerda inequívoca quién era la Sedwick de verdad -y sabe por qué continua hipnotizando hoy- es Michael Post, su marido cuando ella murió. Alcanzado por teléfono en la oficina de producción de ‘Factory Girl’, donde es consultor (tiene un pequeño rol en la película), Post, un empleado de Correos de 55 años, lo pensó un buen rato antes de responder.
"He pasado unos cinco años aconsejando a tipos con problemas de alcohol y drogas", dijo Post, que conoció a su esposa en Santa Bárbara, California, durante un período de rehabilitación en 1969. "Tenían esa mirada desesperada, pidiéndome que les diera alguna esperanza. Yo vi algo así en los ojos de Edie cuando ella murió".
Después de mirar a Miller en el plató, Post dijo que no tenía ninguna duda de que su actuación ayudaría al público a superar cualquier falta de conocimiento sobre Sedgwick. Hace poco, estaba entre bastidores escuchando una escena de Miller, y pensó que era una grabación de Edie. "Con los ojos cerrados no podía darme cuenta de la diferencia", dice. "Era como oír a Edie yéndose al trabajo".

19 de febrero de 2006

©new york times
©traducción mQh

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