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agente secreto hemingway


[Andrés Gómez Bravo] Libro próximo a publicarse relata que el escritor actuó como espía en la II Guerra Mundial. Recién casado con la periodista Martha Gellhorn, el autor de ‘Adiós a las armas’ emprendió un viaje a Oriente. La pareja recorrió Hong Kong y China, escribió reportajes y celebró su luna de miel. Pero, secretamente, el novelista también envió informes para el gobierno de Roosevelt, según revela la investigación ‘Hemingway on the China Front’.
En enero de 1941 Ernest Hemingway y Martha Gellhorn, su tercera esposa, emprendían un largo viaje al Lejano Oriente. Escritora y periodista, Martha escribiría reportes sobre la guerra chino-japonesa para la revista Collier’s y Ernest lo haría para PM, un periódico liberal de Nueva York. El trabajo de Hemingway se publicó en junio, en una serie de siete reportajes, pero una parte de él se mantuvo en secreto. No iba dirigido al tabloide, sino al ministerio de Hacienda del gobierno de Roosevelt: el célebre novelista estaba jugando a dos bandas.
En China, entonces ocupada por los japoneses, el escritor y su esposa se reunieron con el líder nacionalista Chiang Kai-Shek, y con el comunista Zhou Enlai, lugarteniente de Mao Tse Tung. El 30 de julio de ese año, Hemingway enviaba un informe confidencial del conflicto entre nacionalistas y comunistas chinos.
Así lo relata el libro ‘Hemingway on the China Front’, del periodista Peter Moreira, que echa mano a documentación inédita hallada en la Universidad de Princeton. El libro, que sale en abril en Estados Unidos, pone al descubierto su primera misión de espionaje. Una tarea que habría continuado luego en Cuba.

El Señor White
En noviembre de 1940 Hemingway terminó su matrimonio y comenzó otro: se divorció de Pauline Pfeiffer, su segunda esposa, y a las dos semanas se casó con Martha Gellhorn, una talentosa novelista y reportera que se movía bajo el fuego enemigo "como un chico más", según el autor de ‘Adiós a las Armas’.
La boda fue cubierta por su amigo Robert Capa, quien hizo un reportaje gráfico para la revista Life. Pasaron Navidad en la finca Vigía, de Cuba, y a principios de 1941 viajaron a Oriente.
Era una expedición de trabajo y placer: Martha debía cubrir la guerra entre chinos y japoneses, pero aprovecharía también de celebrar su luna de miel. Hemingway aceptó la oferta de escribir para PM; así retomaría su antiguo oficio de periodista. Y aceptó una proposición más: aquella que le hizo el misterioso "señor White" y que lo hizo debutar como agente.
Harry Dexter White era un alto funcionario del Tesoro de Estados Unidos, que respondía ante el ministro de Hacienda de Roosevelt, Henry Morgenthau.
Según relata Peter Moreira en un adelanto publicado en el Toronto Star, donde Hemingway escribió después de la I Guerra, el ministro Morgenthau y el señor White negociaban préstamos para apoyar al gobierno nacionalista chino. Pero no tenían buenas relaciones con el ministro de Asuntos Exteriores, Cordell Hull, y no contaban con información de inteligencia sobre la oficialidad china. Necesitaban, dice Moreira, un espía propio.
Martha Gellhorn era amiga de los Roosevelt y el ministro Morgenthau -presume el autor- debe haberse enterado del viaje. Entonces le encomendó al señor White que contactara a Hemingway.
Como sea, el escritor -que acababa de publicar Por Quién Doblan las Campañanas en Estados Unidos- terminaría enviando un extenso informe de la situación a ambos, según revela el libro.

La Guerra Interna
La pareja comenzó su ruta en Hong Kong, donde permanecieron cerca de un mes. Luego fueron al frente de batalla, en Cantón, y volaron hacia la capital China en tiempos de guerra, Chungking, donde cenaron con Chiang Kai-Shek y su mujer. Luego conocieron al segundo hombre de Mao.
Aunque Hemingway no dejó de beber durante el viaje, anota Moreira, supo leer la situación. En su informe escribe que nacionalistas y comunistas no se podían ver. Y que los primeros consideraban a los segundos un enemigo mayor y peor que los japoneses.
El escritor precisa que la guerra civil es inevitable, a menos que se asegure un terreno propio, con fronteras claras, para los comunistas. Y sugiere que Estados Unidos debe evitar que la ayuda prestada a los nacionalistas sea usada contra sus rivales internos.
Más tarde, en un informe verbal a White, Hemingway le recomendó que, si estallaba un conflicto con Japón, convenía comenzar por atacar Hong Kong, para luego liberar Cantón y Chungking.

Nadie Sabe Para Quién Trabaja
La información proporcionada por el escritor, diría un diplomático, ayudó enormemente a Estados Unidos. Lo que Hemingway ignoraba, dice Moreira, es que estaba ayudando también a otro gobierno: en 1948 dos comunistas testificaron que el señor White transmitía información al Kremlin. No pudo confirmarse entonces, pero archivos desclasificados han corroborado que integraba una red pro soviética en Washington. Así, insospechadamente, el novelista habría terminado jugando no a dos, sino a tres bandas. Nadie sabe para quién trabaja.

26 de marzo de 2006
©la tercera
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