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porno chileno y otros reportajes


[Carlos Salazar] Biografía de la reina del porno: desnuda decadencia del xxx chilensis. Fucking industria. Acaba de llegar a las librerías locales la biografía de Jenna Jameson, una rubia de costumbres elásticas que pasea en limusina y usa esmalte de uñas de mil dólares. Reina y heredera de un imperio que alguna vez trataron de emular los empresarios y directores locales. Aquí la historia de una promesa que terminó en coitus interruptus.
"Cómo hacer el amor igual que una estrella del porno" es un manual para ser millonario/a y jubilar a los 32 años. Cruzando antes un largo camino que va de la olla de la miseria a la hoguera de las drogas y remonta el del sexo oral por horas, coito interracial y folladuras kilométricas. La hermosa y platinada pornostar Jenna Jameson enseña a través de 517 lamidas cómo convertirse en la Julia Roberts del cine XXX y ganar cinco mil dólares por cada gemido falso hasta la cima del éxito: una mansión enorme en California donde fluye esperma y miel. Cortesía de un mercado que mueve más de 60 mil millones de dólares al año.
La realidad sudaca se estrelló el 2001 con las colinas de la soleada California. Leonardo Barrera, novel pornógrafo chileno, dijo "¡luz, cámara y a follar!" en la primera película XXX nacional, titulada ‘Historia de una adolescente ninfomaníaca’. Recién salida la nueva ley que acababa con la censura cinematográfica, sería una nueva industria a la que el espectador chileno sabría responder con entusiasmo. Podríamos ver a nuestras propias Jennas Jamesones masturbando una botella de champagne y a los productores de porno encendiendo habanos con billetes. Si bien la calidad de cada película dejaba mucho que desear, realizadores como Barrera, Rocco de la Vega y Felipe Concha aseguraban que era una marcha blanca para testear la nueva ley y el mercado.

Maestros Chasquilla
La diva criolla fue Maritza Gáez Arismendi, alias ‘Reichell’ (sic), la primera actriz del porno chileno y ex pareja de Barrera. Ella vendió al onanista nacional la fantasía de encontrarse en la fila del supermercado o en la reunión del colegio con una folladora profesional. Cercana y reconocible dueña de casa que podía jugar al gang bang con ocho sujetos a la vez para ‘Las fantasías de Reichell’.
Hoy, Barrera, alguna vez gestor del día nacional de la pornografía, es administrador de un restaurant en el barrio Suecia, donde los locales parecen un pueblo fantasma del que cuelgan letreros de ‘se arrienda’. Sueña con seguir adelante con su "porno social", como él lo denomina. Desea salir de la típica e inverosímil historia sobre el maestro chasquilla que viene a reparar el cálefont y termina tirándose a la dueña de casa, a la hija y a la amiga que vino a estudiar.
Después de dirigir una tórrida filmografía compuesta por ‘Hanito, el genio del placer’, ‘Apelación sexual’ y el tríptico ‘Lo sagrado, lo profano y lo obseno’ (sic) evalúa lo que fuera un pequeño Tánger del porno.
"Hoy, las cifras están en negativo, no se recupera la inversión inicial porque la misma semana que terminas la película está a la venta en la vereda. Además, ha habido una baja importante en lo que respecta a las minas", explica. Sobre la mala calidad del guión, de la precariedad de los equipos y la falta de minas, saca a colación la temática social que le imprimía a sus historias: "En ‘Hanito’ actuaba un médico fascista que sometía a su nana. Y, bueno, ‘Apelación sexual’ era una película a lo Costa Gavras sobre la corrupción del Poder Judicial". Sin más.
Curiosamente, en las calles, después de las 22 horas, los vendedores de películas pirata cuentan que al mes no venden más de tres filmes porno chilenos. Algunos de ellos en packs de tres películas comprimidas en un solo CD. Aun así, como toda concesión, por 500 pesos pueden volver a cambiar el título nacional por otro a elección. Indefectiblemente, terminan llevándose otra película europea, como ‘Rocco invade Polonia’ o ‘Taxi girls’, el clásico de los ’80 protagonizado por John Holmes y sus 35 cm de virilidad.

Lovel y Jenna
La palabra sexo es ingresada a los buscadores aproximadamente cinco millones de veces al día y el nombre de Jenna Jameson es tecleado otros ocho millones al mes, según cifras de Google y Lycos. Demanda por las rubias existe, y Chile no es excepción.
Reichell camina hoy bajo una copiosa lluvia en Frutillar, donde el temporal taladra más fuerte que la clava de Lexington Steele, alias el Black Bastard, el engendro erótico armado con un garrote que sólo habitaría en la imaginación de García Márquez. Por estos días, la actriz recupera su familia y tiempo perdido tras jadear y sudar la gota gorda frente a las cámaras de Barrera y luego de postular –sin éxito– a candidata a diputada por el Partido Radical Social Demócrata el año pasado. "Faltan años luz antes de llegar a ser un mercado apto para el desarrollo del porno local", ha dicho. Y si bien las cintas de calidad amateur han contado con ganas y buena publicidad en su momento, es poco lo que las chicas con estrías, granos y sacadas de un aviso de ‘El Rastro’ pueden hacer frente a las divas gringas rellenas de plástico.
Rodrigo Ramírez, del sitio miralo.cl, innovó llevando pornografía al usuario de Internet, que por 290 pesos puede acceder a escenas de las mejores películas porno del mundo. Con nueve mil usuarios registrados y más de cinco mil visitas diarias. El cine hardcore chileno no es una opción para él. "No vale la pena", asegura. "Muchos preguntan por películas chilenas, pero no he encontrado nada nuevo ni bueno. No existe una cultura para producir acá y todo se ve como un negocio donde ganar unas lucas, pero sin proyección alguna", dice.
Se refiere a esa cosa ratona del chileno que regatea hasta los casi 300 pesos que cuesta recibir en el celular la clave para ver los videos premium de su sitio. "Esto se traduce también en la gente que dirige estas películas, pero te aseguro que si le pones plata por delante a chicas bonitas, logras sacar adelante una buena película de nivel. Pero invirtiendo plata", recalca. En promedio, a una chica amateur no se le pagan más de 200 mil pesos por evento fílmico. Pero, sin ir más lejos, existe otro tipo de llamados en la prensa y castings donde a las chicas se les pagan sobre 500 mil pesos por actuar frente a una cámara en calidad de amateur, un género bien cotizado en Holanda y Suiza. Se supone que las chicas aceptan porque ese tipo de distribución es estrictamente internacional y acá nadie se enterará del ‘pituto’ de universitarias y damas de compañía.
Pero el conocedor del porno no se cansa de ver la misma historia. Siempre habrá una nueva oferta. El productor también sabe que esa demanda existe y por eso el mercado norteamericano mueve unos 16 mil millones de dólares al año realizando producciones que se caracterizan por su delirante factura y posibilidad de combinatoria. A nivel local, las cifras hablan de un millón y medio de pesos para grabar ‘Porno debutante penquista’ (pura cacha volumen 1) y a la vez la venta de los derechos a la empresa FullFilms en la misma cifra. Su director, Vicente Cifuentes, asegura que salió ganando porque la película es un largo spot de su sexshop ‘La locura’ de Concepción. Aun así, sólo un par de dueños de videoclub compran el DVD a nueve mil pesos. "El resto las ve por curiosidad", asegura, "pero no porque sean un buen producto".
Barrera insiste quijotescamente en que la gracia de esa demanda local está en "reconocer en la película a quien tienes al lado y no a una Barbie gringa, una cosa de idiosincrasia donde no se puede poner tampoco al Mandingo con la tremenda herramienta, sino al tipo con su poncherita, las patas cortas, etc. Ese es el juego del porno chileno".
"Cómo hacer el amor igual que una estrella del porno", ya está en librerías y en www.antartica.cl

22 de abril de 2006
©la nación
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las escuelas de cuadros de la rda


[Mauricio Lob] Kleinmachnow, la escuela de cuadros del exilio chileno en Alemania Oriental. Recuerdos chilenos de las escuelas de cuadros en la RDA. Entre 1974 y 1980 unos 250 chilenos pasaron ocho meses en una escuela de formación ideológica en las afueras de Berlín Oriental, en la extinta Alemania Oriental. El primer marido de Bachelet, el ex ministro Osvaldo Puccio o el coreógrafo Patricio Bunster, cada uno con su propia chapa, vivieron en una suerte de internado mixto estudiando marxismo-leninismo. "Era estricto, pero el amor y el sexo abundaban", dice el actor Aníbal Reyna, que también recuerda haber asistido a prácticas de tiro. La experiencia marcó al exilio, pero ha sido escasamente contada. Hoy, con los documentos secretos de la RDA, algo de ella sale a la luz.
De no ser porque la Avenida Karl Marx pasa a un costado de la municipalidad, el suburbio de Kleinmachnow, ubicado entre Berlín y Potsdam, no da muestras de haber sido parte de la desaparecida Alemania Oriental. Menos, de haber jugado un papel relevante en la historia germana contemporánea, y de paso en la chilena.
Comuna pequeña, silenciosa y familiar, hoy alberga complejos comerciales, autos de lujo, ofertas de "penthouses" y de viviendas nuevas que superan con largueza las comodidades que se obtienen en el centro de la capital. Los recuerdos, sin embargo, están a menos de 500 metros, detrás del bosque de Seeberg. Allí emergen, imponentes, los seis edificios cuyo diseño fue aprobado por el arquitecto favorito de Hitler, Albert Speer, en 1937, y que tras servir como institutos de investigación tecnológica nazi se transformaron, en 1947, en unidades para la formación de cuadros del partido socialista unificado de la RDA (SED).
Fue en ese lugar donde recibieron instrucción ideológica al menos unos 250 exiliados chilenos, según consta en los listados de alumnos que sólo entre 1974 y 1980 fueron matriculados en el entonces llamado Colegio Especial Karl Liebknecht, que dependía directamente del Comité Central del partido de Erich Honecker. Entre ellos estuvo el primer marido de la Presidenta Michelle Bachelet, Jorge Dávalos. También pasaron por esas aulas el ex ministro Osvaldo Puccio, el ex titular de Justicia de Salvador Allende, Sergio Insunza; la ex senadora socialista María Elena Carrera, el fallecido escritor Carlos Cerda, el director de danza Patricio Bunster y el actor Aníbal Reyna.
"Yo estuve el 76 durante seis meses. Nos enseñaban marxismo-leninismo, todo basado en la obra de Stalin. Era un Marx acomodado según los intereses del partido", recuerda Reyna, quien por esos años militaba en el PS y hacía clases de Teatro en Rostock. Como él, todos los estudiantes chilenos que ingresaban a Kleinmachnow eran seleccionados por las directivas del PC, el PS, el Mapu y el MIR en el exilio, porque para el régimen de Honecker no se trataba de una escuela de cuadros cualquiera.
Así queda de manifiesto en el libro ‘Hightech para Hitler’, del profesor alemán Hubert Faensen, quien reconstituyó las dos etapas en la historia del centro: "El lugar se transformó en el centro ideológico de la RDA. El que quisiera seguir una carrera política en la Alemania Oriental, y subir en la escala de funcionarios públicos, tenía que estudiar allí".

La Disciplina Y el Castigo
Hacia 1975, las estadísticas oficiales del gobierno de Honecker informaban que en la RDA vivían 1.156 inmigrantes chilenos: 750 adultos y 406 menores. De ellos, comunistas eran 300, socialistas 130, 15 del Mapu OC, y una veintena era militante de otras agrupaciones de la Unidad Popular. Cerca de 160 eran estudiantes, pero sólo unos 40 recibían su instrucción en el colegio especial Karl Liebknecht de Kleinmachnow.
Ser parte de ese grupo de avanzada en la vida partidista les daba algunos derechos especiales: recibían como estipendio unos 800 marcos, además de los bonos que les correspondieran si tenían pareja o niños, y de los aportes que recibían los fines de semana que se tomaran libres, pues vivían de seis a ocho meses en el lugar. También era frecuente que los cursos contemplaran un viaje, como cuenta la enfermera y militante socialista Celsa Parrau: "Durante el curso hicimos un viaje a la ex URSS, a Moscú. Allí visitamos escuelas de niños, fuimos al ballet y la ópera. También hicimos viajes dentro de la RDA, a Dresden y Leipzg. Era bastante mixto y había gente de otros partidos".
Pero estar ahí también suponía deberes y, ante todo, mucha disciplina. Los chilenos recuerdan hasta hoy la primera impresión que se llevaron cuando fueron notificados de que las jornadas comenzaban a las 7.30 o a las 7.55 de la mañana. "Era una especie de internado: muy estricto y con horarios rígidos", recuerda Patricio Bunster (PC). "Participé en la escuela de cuadros con la chapa de Manuel, algo habitual entre quienes nos encontrábamos allá. Después de almuerzo había conferencias con invitados alemanes, soviéticos y también chilenos de paso, como Germán Correa, que daban cuenta de la situación que se vivía en el país", agrega Bunster.
"Teníamos todo el día programado", asegura Rosa Ferrada, ex PC. A las 6 de la tarde terminaban las clases y luego hacían deportes o compartían un rato antes de dormir en la residencia que le había sido asignada a cada cual. Tenían que acostarse temprano, cerca de las 20 horas, como era costumbre en la RDA, asegura Leda Santibáñez, quien mientras vivía su exilio en Rumania fue notificada por su partido, el PS, que debía partir a la escuela de cuadros en Kleinmachnow.
"Vivíamos en la escuela, un recinto cerrado, pero pedíamos permiso para salir en las tardes. Era estricto, pero el amor, el pololelo y el sexo abundaban", cuenta Reyna. "Se metían si tenías amante siendo casado. Te reprendían, que fue lo que me ocurrió a mí, que tuve problemas, además, por ser un disidente total. Algunos compañeros, e incluso los profesores, me decían ’trotskista’, porque criticaba la forma en que nos enseñaban", dice, y asegura que finalmente no sacó nada bueno del paso por esa escuela de cuadros. "Sentí un dolor muy grande cuando un compañero comunista que tuvo una pareja extra y sufrió mucha presión terminó quitándose la vida", recuerda.
Ana María Leyton (PS), quien estuvo en Kleinmachnow en 1975, asegura que ratifica que "hubo romances, como es natural", y explica la discusión de fondo en la relación entre los partidos: "Se daba mucha conversación, pero había diferencias entre PC y PS en cómo recuperar la democracia en Chile. Algunos pensaban en la lucha armada, casi de igual a igual con la dictadura. Otros no la compartían".
La vigilancia a los alumnos, descrita por Reyna, no fue algo que afectara sólo a los chilenos. Según el libro de Faensen, ya desde 1947, cuando el recinto se ponía en marcha con el nombre de Colegio Partidista Karl Marx, el castillo de Hakeburg, antigua residencia del ministro de Correos de Hitler, sirvió de refugio para oficiales de inteligencia de la RDA. Sin embargo, no siempre esa actividad fue advertida por los exiliados nacionales: "Para habernos dado cuenta del control que llevaba la Stasi tendríamos que haber hablado alemán", dice Ferrada.

Marx, Lenin y Stalin
Los programas de estudio, como buena escuela de formación ideológica, eran visados directamente por el Departamento de Propaganda del Comité Central del SED, ubicado en la entonces llamada Marx-Engels Platz, en Berlín. Antes de empezar cada programa, el director del centro mandaba una carta comunicando los contenidos, los que eran fijados de común acuerdo con los "partidos amigos" chilenos y por la división de relaciones internacionales de la DDR, como aparece en un documento oficial de 1979.
La planificación de ese año para los alumnos chilenos sirve también para ilustrar el tipo de formación que recibían. Uno de los cursos, por ejemplo, se llamó "Por qué cada partido revolucionario necesita tener una estrategia y tácticas propias acerca del trabajo de extranjeros". ¿La bibliografía? Karl Marx, Lenin y Honecker. Las evaluaciones, por lo general, se hacían en foros y discusiones.
"Enseñaban todo en fórmulas matemáticas. Ejemplo: los 10 mandamientos para formar un partido, o el decálogo para hacer la revolución. Se repasaban las condiciones subjetivas y objetivas y todas eran clasificadas en números", cuenta Reyna, que se atreve a tocar un tema que no todos reconocen y que no figura en los papeles oficiales: "Nos enseñaban pura teoría. Sólo había una semana de práctica. Entonces nos pasaban rifles a postones para disparar y al mejor tirador le daban monitos o medallas, que se estilaban mucho en esos años", cuenta. Parrau, en cambio, asegura que "nunca me tocó tener entrenamiento con rifles" y que sólo "estudiábamos filosofía y economía marxista".

Entre Colegios Y Hoteles
Hacia 1981, muchos de los chilenos habían emigrado ya de la RDA, tal como hizo Bachelet en febrero de 1979. Otros ingresaron en forma clandestina al país o se marcharon de Alemania Oriental hacia Suecia y otras naciones al otro lado de la cortina de hierro. Sin embargo, el colegio especial Karl Liebknecht siguió funcionando, pero con menos dotación extranjera. El castillo de Hakeburg, en tanto, fue reacondicionado por arquitectos socialistas y se habilitó como centro de conferencias y lugar para recibir a visitas ilustres: ahí estuvieron Fidel Castro, Mijail Gorbachov y Yasser Arafat.
Tras la caída del muro, en cambio, el recinto de Kleinmachnow ha tenido destino múltiple. Una parte de ella sigue destinada a la educación, aunque no partidista, en un conjunto de colegios y kindergarten privados que copan buena parte de las antiguas instalaciones. Algunas de las casas fueron convertidas en hoteles, otras en discotecas, y varias de las dependencias están aún abandonadas.
Tampoco está ya el busto de Karl Liebknecht que recibía a los estudiantes, ni su frase: "Las masas de trabajadores son los ejecutantes de la revolución. Clara conciencia de clase, claros conocimientos de su tarea histórica, claro deseo de realización".

Los Dos Centros de Formación
Son dos las escuelas de cuadros que abrieron las autoridades de la República Democrática Alemana para enseñar los principios del marxismo-leninismo a militantes socialistas y comunistas de Chile y otros países del mundo: Kleinmachnow, ubicado en el suroeste de Berlín Oriental, y Wilhelm Pieck, en el noreste de la ciudad.
Este último recinto, que abrió sus puertas en 1975 aceptando a 20 chilenos PS y PC, se ubica en medio de amplios prados y los bosques de Wandlitz. Los cerca de 1.500 alumnos en calidad de internos permanentes recibían clases de marxismo-leninismo, comunismo científico, historia del Partido Comunista de la Unión Soviética e idioma alemán. También se impartía un electivo de manejo de armas ligeras, para lo que contaban con un polígono de tiro.
Para llegar al lugar había que cruzar varios puestos de control en un bus de la escuela.
Kleinmachnow, en tanto, era el centro de formación política para adultos más prestigiosos de la RDA. Impartía cursos de política, economía, sindicalismo, historia y filosofía marxista. Además, sus alumnos podían familiarizarse con los equipos de alta tecnología, porque de todos los países de la órbita soviética la RDA era el más industrializado.

El Laboratorio de Hitler
La historia del complejo de Kelinmachnow, donde por 40 años funcionaron escuelas de formación ideológica de la RDA, tiene un origen muy opuesto: el lugar fue construido, en la década del 30, a instancias del ministro de Correos de Adolf Hitler, Wilhelm Ohnesorge. Este convenció al líder nazi de que a su repartición le correspondía ocuparse de tareas más relevantes, como la de administrar un centro de investigación de alta tecnología para la guerra.
Tras conseguir el visto bueno, Ohnesorge escogió Kleinmachnow para su proyecto. En gran medida, como asegura el libro Hightech para Hitler, porque el terreno colindaba con el castillo de Hakeburg, una lujosa residencia construida entre 1906 y 1909. Lo primero que hizo, por tanto, fue acondicionar ese lugar como su vivienda. La construcción y el proyecto de edificación del instituto fueron supervisados por el arquitecto predilecto de Hitler, Albert Speer, que además fue su ministro de Armamentos. El sello militar y grandilocuente del nacionalsocialismo se ve aún en los edificios: son seis construcciones idénticas y equidistantes, con piedras a la vista, grandes aulas y una serie de pequeños búnkeres para los oficiales de las SS a los que se accedía desde el bosque que rodea el complejo.
Desde 1937 y durante la Segunda Guerra Mundial, el lugar sirvió de centro de experimentación de alta frecuencia, televisión, radar, física atómica y radioespionaje. Para ello contaba con cerca de 1.200 colaboradores. El jefe del proyecto de misiles de Hitler, el ingeniero Walter Dornberger, visitaba regularmente Kleinmachnow para ver el avance de los estudios.
Cuando los aliados bombardearon Berlín, el complejo permaneció casi intacto. Desde entonces y hasta 1947, cuando la ocupación soviética resolvió transformar el conjunto de institutos en el colegio partidista Karl Marx.

23 de abril de 2006
©la tercera
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cuarenta días sin pan


[Betzie Jaramillo] Mapuches en huelga de hambre en Angol. Se habla de un Nuevo Trato con los indígenas. Pero, de momento, el Trato se parece mucho al de siempre. Tres comuneros mapuches y una ex estudiante de teología, presos en la Araucanía, no comen desde el 13 de marzo. Un enfrentamiento más en el gran conflicto de los derechos de los pueblos originarios.
Hoy cumplen 40 días sin comer nada. Sólo agua. Esta es la forma de protesta de los comuneros mapuches Juan Huenulao, Patricio Marileo, Jaime Marileo y Patricia Troncoso, ‘La Chepa’, en huelga de hambre desde el 13 de marzo para que se revise el fallo y se decrete amnistía por la condena de 10 años que los cuatro recibieron por el incendio de 100 hectáreas del fundo Poluco Pidenco de la empresa Forestal Mininco. La sentencia los condena también a pagar una indemnización de más de 400 millones.
Patricia, ex alumna de teología de la Universidad Católica de Valparaíso, es la que en peores condiciones se encuentra, con fallos renales, y ya no puede tenerse en pie. Pero todo apunta a que ninguno desistirá y los cuatro se han resistido al intento de los funcionarios de la cárcel de Angol de suministrarles suero contra su voluntad.
Tan severa condena es producto de la Ley Antiterrorista, que sólo se aplica en la IX Región y, en concreto, a los mapuches, y que entre otras consecuencias dobla automáticamente las penas a los inculpados. "Nadie puede desconocer que la aplicación de la Ley Antiterrorista es injusta y represiva", dijo el senador Alejandro Navarro, que además de apoyar a los presos anuncia que va a solicitar al Gobierno una ley de amnistía para los condenados. Y la visita que hizo la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) hace unos días terminó en un informe que, entre otras muchas cosas, dice que "la calificación de terrorista" vulnera los principios del derecho penal en democracia y viola los derechos a un juicio justo, y concluye que el proclamado "fin de la transición" con la nueva Constitución sigue dejando al margen a los pueblos indígenas.
Así de duras son las reglas en este territorio convulso donde está el foco del llamado "conflicto mapuche". Un conflicto que, según el dirigente del Consejo de Todas las Tierras, Manuel Santander, "se va a agudizar durante este período y nos estamos preparando para movilizarnos", ante noticias que hablan de más centrales hidroeléctricas en los territorios que reivindican y el aumento de 2,5 millones de hectáreas a 4 millones de explotaciones forestales. Como dice Aucán Huilcamán, el mapuche que quiso, y no pudo, ser candidato a la presidencia, "la Forestal Mininco, cuyo principal accionista es Eliodoro Matte, es dueña del doble de hectáreas que tienen todos los mapuches juntos".
"Cada pino y cada eucalipto consumen 90 litros de agua al día y se secan las napas", denuncia el abogado Alihuen Antileo, werken (vocero) de la organización Meli Wixan Mapu (Los Cuatro Puntos de la Tierra), escindida de la radical Coordinadora Arauco-Malleco. Cosa que confirma Manuel Santander: "Somos un desierto verde. Por culpa de las forestales tenemos que llevar agua en camiones a Galvarino, Lumaco, Traiguén y Lautaro". Quién diría que iba a faltar agua en esos campos famosos por tener este líquido esencial para la vida, a raudales. Y la cruel consecuencia: el desplazamiento forzoso de los mapuches que engrosan la lista de marginados en las ciudades que, como deja claro el nuevo director de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), Jaime Andrade Guenchocoy, "ellos son los más pobres de los pobres". Este exilio obligado afecta al 75% de esta etnia.

¿Cuántos Son?
¿El 75% de cuántos? He aquí el otro problema. Según el último censo de 2002, serían casi 700 mil los indígenas en el país desde Arica a Tierra del Fuego, un 4,6% de la población total. De esta cifra, 604 mil son mapuches. Pero esa cifra es impugnada por los dirigentes mapuches. Y hablan de un millón y medio sólo contando a su pueblo; o sea, alrededor de 10% de la población de Chile sería indígena. Y es que desde el primer censo de pueblos originarios en 1992 ha desaparecido casi la mitad. "Todo un genocidio estadístico", como lo califica el abogado Antileo. Según él y Santander, esto forma parte de la política de negación sistemática del pueblo mapuche.
Pero mapuches o no, son votos. Y por eso la entonces candidata Michelle Bachelet se reunió al borde de la segunda vuelta, el 6 de enero, en Nueva Imperial, con representantes indígenas. Allí acordaron impulsar un proceso de diálogo cuyos frutos se darán a conocer el 24 de junio, día en que se celebra el Año Nuevo mapuche y que debería ser el punto de partida a una política de nuevo trato 2006-2010. Parte de este nuevo trato está en la definitiva ratificación del Convenio 169 de la OIT, que a pesar de las demoras ya sólo falta que ratifique el Senado y que es una norma internacional que casi todos los países de América, con la sola excepción de Chile y Uruguay, han suscrito.

Los Recursos Naturales
El famoso Convenio 169 tiene como ejes centrales la protección de los pueblos indígenas y el respeto a su integridad, pero para ser más concretos alude también al derecho de los pueblos originarios sobre los recursos naturales de sus territorios. O sea, esos recursos naturales tan preciosos y precisos para todo el país como son la minería del norte y las riquezas forestales en el sur, además de los derechos de aguas a lo largo de todo el territorio nacional. Y no hay que leerse los periódicos todos los días para darse cuenta que son precisamente esas riquezas las que están en conflicto con los gigantes empresariales, tanto internacionales como nacionales.
El abogado Antileo es escéptico al respecto: "¿Se van a detener las forestales? ¿Se van a detener las centrales hidroeléctricas que se planean en el Biobío? ¿O el ducto de la planta de Celco en la zona de Mehuín? La respuesta es no". Manuel Santander, del Consejo de Todas las Tierras, es más optimista y piensa que "es un instrumento internacional que puede generar una base para el reconocimiento constitucional" de los pueblos originarios. Jaime Andrade, director de la Conadi, opina que la firma del Convenio 169 está hoy más cerca y que "ojalá sea en esta legislatura, aunque no se debe correr el riesgo de que sea rechazado".
Andrade considera que el día 24 de junio será un hito para inaugurar de una vez por todas un debate nacional sobre el tema indígena que los incluya, y reconoce "el clasismo y el racismo que existe en la sociedad". Pero Manuel Santander opina que ese diálogo, a dos meses de esa fecha, no se está produciendo. Diálogo fallido que ya ha provocado la retirada de la urgencia del Proyecto de Reforma Constitucional de los Pueblos Indígenas, "por lo inconsulto que resulta el texto"; es decir, que no contaron con la opinión de los propios indígenas para elaborarlo.
No son pocos los que piensan que no es fácil dialogar con los indígenas, porque hay muchos grupos y no hay una voz unitaria. A lo que el abogado Antileo responde con la rapidez de un rayo: "Sí, sí, muchos prefieren vernos como una patota sin orden. Pero el día en que la UDI y el PC, que comparten la misma bandera chilena y bailan las mismas cuecas, se unan, nosotros haremos lo mismo".

El Chupete No Alimenta
¿Por qué se necesita una reforma constitucional? ¿Es que no sirve la Ley Indígena que ya está en vigor? La reforma constitucional idónea reconocería que en Chile conviven distintos pueblos, con distintos idiomas, con patrimonios culturales e históricos diversos, con derechos colectivos de los pueblos indígenas, entre ellos al territorio, autonomía y autodeterminación. En cambio, la Ley Indígena es vista por los dirigentes indígenas como una ley paternalista que consagra la idea colonialista sobre ellos. O también es conocida como la "ley chupete", que entretiene pero no alimenta.
Jaime Andrade reconoce que es evidente que Chile no es una sola nación y que basta mirar para ver la diversidad que hay en el país, y que, aunque los avances han sido lentos, hay algunos progresos. "Son legislaciones parciales, como la posibilidad de que una pareja pueda contraer matrimonio en su propia lengua o el reconocimiento del palín como deporte nacional o la ley que acata los derechos de las comunidades lafkenches al borde costero". Pero que es insuficiente y que el reconocimiento constitucional marcaría una diferencia sustancial. Aunque todo apunta a que será más tarde que temprano el deseado reconocimiento.

Se Acaba el Tiempo
Como ya está a punto de ser tarde para los cuatro huelguistas de la cárcel de Angol, el propio Andrade los ha visitado a petición del Observatorio de los Derechos de los Pueblos Indígenas y el lonko José Cariqueo. Fue una visita de carácter humanitario. Él confirma que su estado es "delicado. Ya no se levantan y están muy debilitados y con riesgo vital". Pese a todo, Andrade pudo comprobar que "están decididos a seguir con la huelga".
Nadie sabe a ciencia cierta cómo o quién tiene el poder para hacerlos desistir de la radical decisión que tomaron el 13 de marzo. La justicia es lenta, la burocracia también, a pesar de las presiones internacionales y nacionales para dar una solución a estas cuatro personas. Si llega a ocurrir un desenlace fatal, se convertirán en mártires de una causa que ya nadie puede soslayar.
Porque hay que reconocer que tienen razón cuando hablan de expolio y de usurpación, cuando denuncian a la Ley Antiterrorista que se les aplica, y cuando defienden su lugar en el mapa porque, después de todo, ellos estaban aquí desde hace miles de años. 20 mil y hasta 40 mil años antes que llegaran los huincas, como demuestra el yacimiento de Monteverde a las afueras de Puerto Montt, que tiene asombrados a los científicos del mundo y que obliga a reescribir la historia humana de América.

22 de abril de 2006
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pesquisa sobre jefe de seguridad


[Andrea Chaparro Solís] Investigan a ex jefe de seguridad de Pinochet. Por malversación y negociación incompatible en el caso Riggs. De momento está acreditado que el coronel (R) Mortimer Jofré tuvo injerencia en acciones tendientes a resguardar el patrimonio de Pinochet ante los embargos que pudiera decretar la justicia española cuando el ex dictador estuvo detenido en Londres.
La policía civil se encuentra tras la pista del coronel (R) Mortimer Jofré, quien recibió y manejó dineros del Ejército mientras dirigió la agrupación de seguridad de Pinochet, a mediados de los noventa. El ex escolta perteneció durante cinco años al círculo más íntimo del ex uniformado y en 1997 se convirtió en su secretario privado.
Por ello, la Fuerza de Tareas e Investigaciones Reservadas (FTIR) le tomó declaración en el marco de la indagatoria por la administración de los dineros que le entregó el Ejército para la protección de Pinochet, según consta en el informe Nº 57 de esa unidad.
De acuerdo a los datos recopilados por los detectives, Jofré podría tener conocimiento de algunas operaciones financieras o movimientos monetarios realizados por Pinochet en distintas instituciones bancarias.
Está acreditado hasta ahora que tuvo injerencia en algunas acciones tendientes a resguardar el patrimonio de Pinochet de los embargos que pudiera decretar la justicia española cuando el ex dictador estuvo detenido en Londres, Inglaterra, desde 1998 hasta el 2000.
Así, en 1998 actuando como jefe de la agrupación de seguridad de Pinochet fue al consulado de Chile en Londres y firmó un poder especial. Con este documento quedó autorizado para representar al entonces comandante en jefe del Ejército en Chile en la liquidación de la sociedad conyugal con su esposa, Lucía Hiriart Rodríguez.
El informe también se refirió a la participación del abogado Ambrosio Rodríguez, en este trámite. El profesional fue quien efectuó la liquidación ante el notario Patricio Raby, lo que demostraría un cierto interés por rescatar los bienes del ex dictador. Por ejemplo, con esta diligencia se lograron traspasar en 1999 algunos bienes inmuebles a la sociedad Abanda Finance Limited, empresa que a su vez estaba relacionada con el ex dictador.
El documento policial intenta establecer si miembros del entorno del ex dictador estuvieron involucrados en los delitos de malversación y negociación incompatible.

Romero y Valmoval
Los detectives analizaron también el caso del ex auditor general del Ejército, Juan Romero Riquelme, y su participación en el caso conocido como Pinocheques.
Los antecedentes recopilados en el cuaderno Valmoval del caso Riggs, señalan que el Ejército pagó con tres cheques del Banco del Estado cerca de tres millones de dólares al hijo mayor de Pinochet, Augusto, con los que compró la quebrada empresa de armas Valmoval. Augusto era el accionista mayoritario de Valmoval o Productos Integrados a la Producción (PSP), pero era representado por Eduardo Le Roy, a quien Romero, por orden del ex dictador, le pagó 50 millones de pesos, según su propia declaración.
También cuando Romero fue jefe del departamento legislativo de la Secretaría General de la Presidencia colaboró en el proyecto de ley 18.723 y el decreto supremo de 1988 que permitió al Comando de Industria Militar e Ingeniería (CIMI) del Ejército adquirir la empresa PSP, dijo en el interrogatorio de octubre de 2005.Mientras que con los fondos de la venta de Valmoval, Pinochet Hiriart creó la empresa Sistemas y Productos (SP), cuyo mayor accionista también fue Le Roy. Esta nueva sociedad se dedicó a vender productos ligados a la metalurgia a PSP.
En 1990 se descubrió la existencia de los tres cheques y en diciembre de ese año el Pinochet lanzó el "ejercicio de enlace" y en 1993 el "boinazo" como advertencias a los poderes públicos. En 1995 el presidente Eduardo Frei pidió al Consejo de Defensa del Estado que "por razones de Estado" no siguiera con el caso en tribunales.

23 de abril de 2006
©la nación
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pinochet desaforado otra vez


[Carmen Gloria Vitalic] Colombo II: Corte Suprema desafora a Augusto Pinochet. El Pleno de la Corte Suprema, en votación de 10 votos contra cinco, confirmó el desafuero del general (R) Augusto Pinochet, para investigar su participación en la muerte de 37 personas, en el marco de la denominada Operación Colombo II.
Con esta resolución, el máximo tribunal acoge la segunda petición formalizada por el ministro de fuero Víctor Montiglio, que lleva el caso. El juez podrá ahora interrogar, carear y procesar al ex gobernante de facto.
Por este mismo caso Pinochet antes fue desaforado por otras 15 víctimas y más tarde procesado por 9 de ellas. Este fallo estaba pendiente desde hace un mes.
La Operación Colombo fue un plan de desinformación ejecutado en julio de 1975 por la Dina, encabezada por Manuel Contreras.
La operación, realizada tras el hallazgo en Buenos Aires de cuerpos acribillados y carbonizados, incluyó la publicación de una lista de 59 personas en la revista argentina Lea y otra de 60 en O Novo Día de Curitiba, para atribuir su desaparición a enfrentamientos de grupos de izquierda en el país vecino. Ambas revistas fueron publicadas sólo en julio de ese año.

22 de abril de 2006
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la última amenaza de pinochet


[Miguel Paz] El bluf de Augusto Pinochet con el picnic de Punta Peuco. Para parar la prisión de Manuel Contreras y frenar a la justicia con los Pinocheques, el Gobierno de Frei fue amenazado. En 1995 las alharacas del dictador todavía remecían la democracia y producían peleas en el Gobierno y la Concertación. Como este round entre Pérez Yoma y Camilo Escalona en casa de Carlos Figueroa.
¡Dile a Pinochet que cruce la Alameda y mande desde La Moneda, poh!-, le gritó Camilo Escalona al ministro de Defensa Edmundo Pérez Yoma, ante la mirada atónita de los presentes en la casa de Carlos Figueroa en la calle Los Aromos de Vitacura.
Los presidentes de los partidos de la Concertación, Alejandro Foxley, Jorge Schaulsohn, Camilo Escalona y el fallecido Anselmo Sule habían sido citados a una reunión urgente el domingo 23 de julio de 1995 en la residencia del ministro del Interior para discutir la amenaza que Pinochet le había hecho por teléfono a Pérez Yoma la noche anterior.
Con su tono de huaso ladino, el comandante en jefe del Ejercito le había dicho al ministro que no podría sujetar a su gente si un general de la República iba preso. El golpe sería inevitable, amenazó.
Pinochet hablaba del general (R) Manuel Contreras. El 11 de noviembre de 1993 el ex jefe de la DINA y el brigadier Pedro Espinoza habían sido sentenciados por el juez Adolfo Bañados a siete y seis años de presidio, respectivamente, como coautores del delito de homicidio calificado del ex canciller Orlando Letelier. El lunes 29 de mayo de 1995 la Corte Suprema había ratificado la decisión del magistrado.
El sábado del ‘telefonazo’ las fricciones del Ejército con el gobierno de Frei habían llegado a uno de sus puntos más peliagudos. Ese día oficiales, suboficiales y clases de la Guarnición Militar de Santiago, vestidos de civil y con el inconfundible corte de pelo militar se reunieron en las afueras del penal de Punta Peuco junto a sus familiares, en un ‘picnic’ que buscaba meter en cintura al Gobierno. El mensaje era claro: no sería tan fácil encerrar a Contreras en la prisión creada especialmente para él, a unos 40 kilómetros de Santiago.

Un Tenso Cónclave
Por eso el encuentro en la calle Los Aromos, el domingo, no era uno rutinario de los que solía llevar a cabo Figueroa con los líderes de la Concertación y miembros del comité político de La Moneda. El "Boinazo" y el "Ejercicio de enlace", las dos operaciones anteriores con que Pinochet intentó desestabilizar los primeros años de la democracia, estaban frescos en la memoria de los presentes. Había que analizar la advertencia del ex dictador con cuidado y decidir si era un bluf o no.
-Aquí va a haber un golpe-, insistió Pérez Yoma.
-Bueno, que lo dé, ¡pues! -respondió Escalona-, porque si aquí ni siquiera hay autoridad democrática que sea capaz de hacer respetar un fallo en los tribunales de Justicia que es enteramente benévolo para los crímenes que ha cometido este señor... Si se hace la voluntad de los militares, mejor que se transparente y que manden ellos.
-Estai loco huevón -respondió Pérez Yoma. -¿Y tú? ¿tú no estai loco, huevón? -vociferó Escalona.
El presidente del Partido Socialista estaba enardecido. -Entonces dile –prosiguió-, ¡dile a Pinochet que cruce la Alameda y mande desde La Moneda, poh! Pero yo no voy a estar aquí para ser la fachada de la democracia protegida. Pérez Yoma no quiso confirmar ni desmentir el relato de Escalona. Pero uno de los asistentes de aquel cónclave recuerda que estaba intranquilo.
Las circunstancias que vivía Pérez Yoma a cargo de Defensa eran especialmente frágiles y complejas. Los militares lo veían como el civil que venía a ponerles el pie encima, pero de cara al gobierno y la sociedad aparecía como abogado de los uniformados.
Antes de este episodio había tenido varios enfrentamientos con encumbrados miembros del gobierno y con Figueroa. Un hecho en particular había terminado por socavar la poca confianza que existía entre ambos.
En la madrugada del 13 de junio de ese año, Contreras descendió de un helicóptero en la base naval de Talcahuano y fue ingresado al hospital del recinto, con la complicidad del almirante Jorge Martínez Busch.
La maniobra había sido acordada en secreto por el ministro de Defensa y Pinochet con la autorización del Presidente Frei, el único integrante del Ejecutivo enterado de la situación, asevera un personero del gobierno de la época. "Como ministro del Interior, Figueroa quedó complicado, incluso unos periodistas le dijeron a Figueroa que Contreras iba volando de Osorno a Talcahuano y él lo desmintió", agrega.
La actuación de Pérez Yoma le costó una fuerte pelea con Figueroa y la desconfianza de algunos miembros del gabinete y de los partidos que "no se compraban su diseño", explica Ascanio Cavallo, autor de la ‘La Historia Oculta de la Transición’ y uno de los periodistas mejor enterados del período. Por eso, estima, "no es raro que Pérez Yoma haya presentado la posición de Pinochet (en la reunión) y haya recibido esta reacción".
A la sesión también asistió el secretario general de Gobierno, José Joaquín Brunner, y prosiguió hasta altas horas de la noche del domingo. En medio del análisis de los posibles escenarios, los dirigentes concordaron que no podían dar su mano a torcer porque sentarían un peligroso precedente. En eso, dice Escalona, estaban todos de acuerdo: "Había que aguantar la presión porque si bien era una bravata muy grave, no había condiciones para que Pinochet alterara el orden de la república".
Figueroa hoy se dedica a atender su bufete de abogados: Figueroa, Valenzuela & Compañía. No recuerda en detalle el áspero encontrón entre Pérez Yoma y Escalona pero asegura que probablemente fue cierto y que sí se reunieron en su hogar. "En ese momento estaba el tema del picnic de los militares en Punta Peuco y la detención de Contreras, que amenazaba con alargarse", rememora.
El entonces presidente del PPD, Jorge Schaulsohn, se acuerda perfectamente del cónclave de Los Aromos "porque fue tenso". Dice que la posición general "era que el fallo se iba a cumplir sí o sí" y que estuvieron dispuestos a asumir las eventuales consecuencias. La discusión, dice, más bien giró en torno a qué vendría después. Varios de los comensales decían que con esto se cerraba el tema de los derechos humanos. Rondaba la idea de que meter preso a Contreras era lo máximo que se podía aspirar y que con ello se tenía que dar por satisfecha la necesidad de reparación y justicia, asegura. "Había una sensación en el gobierno de Frei de que era un logro, algo así como el premio mayor de la Lotería".
El canciller Alejandro Foxley era el líder de la DC y como tal participó en dicha reunión, pero dijo a LND no saber del tema. Un correligionario suyo, el diputado Jorge Burgos, en cambio, descarta la tesis de Schaulsohn. En aquel tiempo Burgos era subsecretario de Guerra y fue un testigo privilegiado de toda la crisis con el Ejército por el caso del "Mamo". Dice que se vivió "un clima delicado y explosivo", aunque descree de la versión de Escalona: "Hace aparecer a Edmundo Pérez en una posición de mandar a Contreras poco menos que a Europa y no fue el caso".

¿El ‘Mamo’ O los Pinocheques?
Mirado con la perspectiva que da el tiempo, parece claro que Pinochet ya no estaba en condiciones de quebrar el orden constitucional. Pero en los aprensivos primeros años de restauración de la democracia, el ex dictador había demostrado en más de una ocasión su capacidad operativa y el dominio que aún ejercía en los sectores más duros de las Fuerzas Armadas.
Con esto en mente, los meses y días previos al ‘petit comité’ en la casa del ministro del Interior fueron un período de interminables reuniones en que se barajaron montones de hipótesis y teorías sobre cuál sería la actitud del Ejército, cuando al ex jefe de la policía secreta le tocara la hora de mudarse a Punta Peuco.
El viernes 21 de julio llegó a Defensa una clara señal de cómo procedería el Ejército. El subsecretario de Guerra recibió de un general de su entera confianza el aviso que los militares estaban preparando una visita en masa a Punta Peuco para el día siguiente, y le informó a Pérez Yoma.
Según relata Cavallo en su libro, fue el brigadier general Eugenio Videla quien ordenó el despliegue en terreno de los "paisanos".
Videla había sido ayudante de Contreras en la Dirección de la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes en 1972. Aunque nunca se integró a las huestes del ‘Mamo’ en la DINA ni volvió a trabajar bajo sus órdenes, en los meses siguientes a la condena del general (R) le tocó ser el emisario del general Pinochet, en lo que a Contreras se refiere.
Incluso, un mes y medio antes de aquel viernes 21, en una reunión sostenida por Pérez Yoma y Burgos con Pinochet, más el cuerpo de generales en el club de oficiales de Lo Curro, Videla sorprendió a los miembros del Gobierno con una amenaza velada y una sentida defensa a su ex jefe de Tejas Verdes: "Un hombre pobre, que vive en la soledad y que debiera despertar más bien conmiseración, pero que en lugar de eso, es ahora un perseguido".
"Cuando dijo en la reunión que tenía dos mil hombres en la Guarnición de Santiago y no sabía como iban a reaccionar, fue grave", recuerda Burgos.
Pero tras la aparente solidaridad con un general caído en desgracia, la orden de Videla a sus oficiales tenía otros fines, según se ha podido desprender después: detener la investigación judicial del caso ‘Pinocheques’, donde el hijo mayor del ex dictador, Augusto Pinochet Hiriart, era indagado por haber recibido tres cheques, por 971 millones de pesos en total, de la Comandancia en Jefe del Ejército en 1989, por la compra de la empresa de armamento Valmoval, su quiebra y la sucesiva venta de PSP al Ejército.
Aquel mismo viernes 21 de julio, la alarma se encendió en la Comandancia en Jefe. El magistrado del Segundo Juzgado del Crimen, Jorge Colvin había sobreseído la causa contra Augusto Junior, pero el abogado Davor Harasic, presidente subrogante del Consejo de Defensa del Estado, debido a que Luis Bates se encontraba en Inglaterra, estaba determinado a apelar el dictamen.
Como en el "Boinazo" y en el "Ejercicio de enlace", el "picnic" de Punta Peuco era detonado por un problema de uno de los familiares directos de Pinochet. "El general Videla sabía que el objetivo real era parar el caso de los Pinocheques". La gestora de la idea habría sido la propia Lucía Hiriart, una versión con asidero por la enorme influencia que tiene sobre Pinochet hasta hoy. El periodista ahonda en dicha tesis: "Tengo la sensación de que prácticamente lo entregó".
Pero la presión encubierta del "picnic" funcionó. Frei, que no quiso comentar este tema con La Nación, detuvo la investigación del Consejo de Defensa del Estado. Algo confirmado por Burgos y por Harasic en el 2004, cuando contó que durante un encuentro en La Moneda el presidente le pidió que el CDE no apelara el dictamen del juez Colvin. "(Frei) me dijo que estaba siendo tremendamente presionado y que había razones para no apelar, pues estaba en riesgo la estabilidad democrática del país".
El fallo de la Suprema se cumplió. La noche del viernes 20 de octubre de 1995, el otrora temido general Contreras fue trasladado de la base naval de Talcahuano a Punta Peuco. En la entrada del penal especial no hubo flashes ni cámaras de televisión. El gobierno había cumplido su promesa de que la prensa no registraría el momento histórico de la derrota del creador de la DINA.

22 de abril de 2006
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habla viuda de berríos


[Lilian Olivares] La trágica herencia familiar del caso Berríos: habla la viuda. El arribo de los tres militares uruguayos requeridos por la justicia chilena revive un drama de época: la de los ’90, con ex agentes y ex terroristas intentando rehacer sus vidas y ocultar su pasado... ¿Y qué fue de los padres del bioquímico de la DINA, y de su viuda? ¿A quién le importa hoy, verdaderamente, quién mató a Eugenio Berríos? ¿Quién se acuerda de la insólita existencia del productor del aceite de rosa mosqueta e inventor del boldo granulado?
- Jueza, ¿cómo fue muerto este hombre?
- Tiene dos balas de armas de fuego, con estallido de cráneo. O sea, el disparo fue hecho apoyada el arma sobre el cráneo, o muy cerca. A boca tocante.

Fue hace 10 años, en febrero del 96, cuando en Montevideo le hicimos la pregunta a la magistrada Aída Vera Barreto, a quien llegamos a interrogar por un cadáver que había aparecido 10 meses antes en las aguas de la playa El Pinar. El hombre en cuestión era Eugenio Berríos Sagredo. Motivo por el cual se encuentran desde el martes en Chile, en un hecho sin precedentes, tres militares uruguayos requeridos por nuestra justicia para responder, junto a uniformados chilenos, por este crimen.
Ha pasado más de una década desde que comenzó esta historia. Para la justicia, se inició cuando en junio del 93 el entonces ministro del Interior Enrique Krauss presentó una denuncia por presunta desgracia del bioquímico que trabajó para la DINA y que desapareció en Uruguay. Pero la odisea había partido a fines del 91, cuando Eugenio Berríos dejó el país y cruzó por Punta Arenas la frontera de Monte Aymond para pasar a Argentina y luego a Montevideo. Lo hizo "protegido"; no "secuestrado", como se ha dicho.
El hombre al que pretendieron proteger y luego asesinaron era verdaderamente muy especial. Tanto, que pese a que ya están enterrados sus restos, que murieron sus padres y se extinguió su sangre (en su matrimonio no tuvo hijos), el desasosiego todavía respira y exuda inquietud entre algunos que siguen vivos y que estuvieron involucrados en un caso símbolo de una tragedia de época: la de los 90 en los países del cono sur, recién salidos de regímenes militares, con terroristas de izquierda y agentes de organismos de inteligencia buscando trabajo mientras los tribunales buscaban culpables, comenzaban las delaciones, persecuciones, redes de protección y misteriosas muertes de gente que, como Berríos, sabía demasiado.
Víctimas ignoradas de esa tragedia de época fueron los padres de Berríos, don Gonzalo y doña Oriana. Ni él ni su esposa podían dar crédito a todas las voces que el 93 gritaban que "el Queno" estaba muerto. Se convencieron con el tiempo, cuando recibieron los restos del cadáver, el año 2002. Por esa fecha fue que falleció la madre del bioquímico, doña Oriana Sagredo. "Murió en mis brazos", cuenta ahora a La Segunda la viuda de Berríos, Gladys Schmeisser, quien después de muchos años de pesadilla rehizo su vida y se casó hace diez meses con el corredor de propiedades Jorge Claro, igualmente viudo.
También falleció el padre de Eugenio, don Gonzalo, hace un año y dos meses, de un infarto. Y vendieron la casona de Antonio Bellet, en Providencia; esa de los papás que tantas veces allanó Investigaciones buscando nadie sabe qué.
Entre cinco personas se repartió la herencia de los Berríos Sagredo: cuatro sobrinos de don Gonzalo y la viuda de Eugenio.
Representa a la familia de los padres el dentista Gonzalo Berríos, primo hermano del colaborador de la DINA, quien por primera vez hace declaraciones.
Gladys Schmeisser: "He sufrido mucho maltrato, incluso de detectives... al final exploté".
Ella tenía un matrimonio. Conoció a Berríos en "Les Assasins", un restorán que en la década de los 80 frecuentaban las modelos y gente de la farándula de entonces, cuenta. También se movían en torno al barrio Suecia. Se casaron, quedó embarazada de Berríos pero a los nueve meses perdió la guagua. Luego tuvo embarazos tubarios, hasta que su marido desapareció.
Cuando salió protegido a Uruguay, lo fue a visitar en dos ocasiones. Dice que en una oportunidad se juntaron en un hotel y en otra en un departamento. Confirma lo que nos contó el abogado Tomás Ehrenfeld, que incluso en Uruguay habrían intentado matarla. "Es cierto. Un día me dolía mucho el estómago. Llegaron unos hombres al departamento y uno de ellos, que yo creí que era médico, me quería operar de inmediato. Quizás qué hubiera ocurrido..."

Estoy Con Tratamiento Psiquiátrico
"A mi me hicieron un maltrato sicológico espantoso, con interrogatorios terribles", cuenta hoy a La Segunda Gladys Schmeisser, la ex modelo que alcanzó a estar cuatro años casada con Eugenio Berríos y que sin embargo a raiz de ello ha vivido una historia que la marca hasta hoy.
"Estoy con tratamiento psiquiátrico. He sufrido mucho maltrato, incluso de detectives de Investigaciones. Vivía una pesadilla en interrogatorios, donde me hablaban de un Eugenio que yo no conocía, con unas preguntas morbosas, y de repente no sabía cuál era la verdad y la fantasía. Al final exploté. En este momento no estoy en condiciones de declarar, ni nada...".

Abuso, Engaño y Manipulación
Al principio, ella pensaba que Eugenio estaba en Uruguay esperando que se arreglaran unos problemas de cheques dolosos. Berríos había estado incluso preso en Capuchinos por deudas y era perseguido por los prestamistas.
En esa misma época dicen que el tomaba mucho y que tenía un círculo de amigos vínculados al tráfico de cocaína. Tenía poco trabajo y exceso de deudas. En ese contexto, se fue a vivir con sus padres y luego partió a Montevideo.

Citas Clandestinas
Poco cuenta Gladys de las visitas que le hizo en Montevideo a su marido. A veces estaban solos, en ocasiones los acompañaban los ‘protectores’ de Berríos.
Poco poco antes de que él desapareciera, conversaron sobre el requerimiento que tenía para que volviera a declarar ante el ministro Bañados por el homicidio del ex canciller Orlando Letelier.
Después, al igual que los padres de Berríos, no sabía si Eugenio estaba vivo o muerto. La carta que hicieron circular sus asesinos con una foto de Berríos leyendo un diario italiano del 13 de junio de 1993 tenía un dato falso, cuenta Gladys. Nombraban a un pariente de Eugenio que había fallecido dos años antes.
El abogado Tomás Ehrenfeld, que mantuvo 10 años de relación profesional con los Berríos, relata: "No se sabe nada de lo que tuvo que enfrentar esta familia. Abusaron de esta gente con una maldad terriblemente grande. Los usaron, los engañaron, las manipularon sentimentalmente. Se portaron en la forma más cruel, realmente inimaginable. No les importaba hacerlos sufrir enviándoles cartas a la mamá. Le decían que él estaba bien, que le llevaban cosas a Uruguay". Se refiere a los agentes militares.
Gladys Schmeisser dice: "Mi suegra murió en mis brazos, luego de ver unas imágenes muy fuertes con los restos de su hijo. El otro día estaba viendo televisión y aparecieron los huesitos de Eugenio. Quedé paralizada... A nosotros nos afectaba mucho cuando llegaban a allanar la casa de mis suegros. Lo siguieron haciendo hasta el año 20002, cuando casi le dejaron destruida la casa".

- Qué ha significado para usted la llegada de los militares uruguayos a Chile?
- Aunque creo que es un gran avance para la justicia chilena, es volver al pasado, el mismo sufrimiento de hace muchos años. Es una herida que se vuelve a abrir. Nunca se ha cerrado, pero se abre el doble de lo que está y el dolor permanece. Yo, la persona que menos tendría que ver en esto, he sido la más tocada. Se ha jugado mucho con mis sentimientos. Lo único que quisiera es que se cierren estas heridas.
- Durante toda esta pesadilla, ¿cuál ha sido el momento de mayor tranquilidad para usted?
- Cuando me entregaron la cajita con los restos de Eugenio, respiré porque se le dio santa sepultura. Y ahí quise cerrar la página, porque al fin descansaba. Eso me dio una cierta tranquilidad. Una vez mi suegra, mirando en la televisión a los familiares de detenidos desaparecidos, me había comentado que a nosotras nos estaba pasando lo mismo.
- ¿Qué sentido le encuentra a todo esto que pasó?

- Ninguna muerte tiene un sentido. ¿Qué trataron de hacer con esta muerte? No lo tengo muy claro. Pienso que quizás Eugenio sabía mucho, pero el secreto se lo llevó a la tumba.
- ¿Y qué le parece que hoy se sospeche de su participación en la muerte del ex presidente Frei Montalva?

- Eso no quiero ni pensarlo. Ni se me ha pasado por la mente. Lo encuentro espeluznante. Eugenio es ahora como un árbol de pascua: después de muerto se le han colgado todo tipo de cosas y ya no están vivos sus padres para poder defenderlo.

Su nuevo marido, el corredor de propiedades Jorge Claro, con quien se casó en julio pasado, está inquieto. "Lo único que quiero es que no me hagan retroceder a la gringa. Me ha costado mucho sacarla adelante. Está con una fuerte depresión".

22 de abril de 2006
©la segunda
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