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garfield se toma londres


[Hanh Nguyen] En ‘A Tail of Two Kitties'.
Los Angeles, Estados Unidos. Después de 28 años, el dibujante Jim Davis pensó que era hora de que su creación felina Garfield dejara su acogedor cul-de-sac y tuviera algo de experiencia de vida. En su segunda película de aventuras, ‘Garfield: A Tail of Two Kitties', el gordo gato viaja a Londres, donde descubre a un doble de sangre azul y su propio inexplorado arsenal de simpatía.
"¿Por qué no hacer algo diferente con él?", dice Davis sobre la idea de colocar a Garfield en un tipo de situación a lo ‘El príncipe y el mendigo'. "Descubre cosas de su personalidad".
En la película, Garfield es confundido por un príncipe, un heredero de clase alta de un inmenso castillo en Inglaterra. Mientras el gato se acostumbra a vivir en el regazo del lujo, conspira con otros animales del castillo para derrocar al malvado Lord Dargis (Billy Connolly), que quiere convertir el castillo en un balneario rentable.
El dueño de Garfield, Jon Arbuckle (Breckin Meyer) y su amiga, la veterinaria Liz Wilson (Jennifer Love Hewitt), también viven un cambio en su relación. En la tira cómica, los dos personajes no fueron nunca más que buenos amigos, pero en la película, Jon sigue a Liz hasta una conferencia sobre animales en Inglaterra para soltarle la pregunta.
La secuela permite a Hewitt volver a unirse a Meyer, con el que ha protagonizado ‘Ya no puedo esperar' [Can't Hardly Wait] y la primera película ‘Garfield'.
"Cuando me llamaron para hacer una segunda película, pensé: ‘Se trata de Breckin y yo, ¿no es así? ¿Estará él?'", dice la actriz, que tuvo que amañárselas para ocuparse de su exitoso programa ‘Entre fantasmas' [Ghost Whisperer] durante la semana y la película, los domingos. "Él es la principal razón por la que quise volver y hacer otra película. Es un tipo realmente bueno y nos divertimos un montón y cuando estamos juntos no se siente que estamos trabajando".
Aunque Meyer confiesa que anhelaba trabajar los domingos con su colega Love, también reconoce que actuar como el opuesto de un gato imaginario esta vez fue más fácil, por dos razones. Primero, pudo llevar consigo un puf negro que era un suplente de Garfield generado por ordenador, lo que hizo más fácil simular el peso del gato. También, debido a los avances en las técnicas gráficas de la producción, Meyer fue alentado a que dejara que su personaje realmente interactuara físicamente con su mascota.
"En la primera película teníamos más dudas a la hora de hacer cosas, porque era cada vez que lo tocaba, costaba como 20 mil dólares", explica. "Chris Bailey, el tío de los efectos, me dijo de antemano: ‘Ya lo hemos solucionado. Ahora sí sabemos lo que estamos haciendo, así que mientras más interactúes con Garfield, mejor. Así que si estás sentado hablando con él, en realidad es mejor que le hagas cosquillas en el mentón o si le tocas las orejas, porque eso lo hace más creíble para la audiencia'".
También los animales vivos hicieron la vida de Meyer mucho más fácil, especialmente en el caso de la pareja perros salchicha hermano y hermana, Chloe y Tyler, que hicieron de compinche de Garfield, Odie.
"Es una locura lo bien adiestrados que están esos animales. Chloe es la perrita más amorosa y dulce que he conocido y que sólo quiere ser acariciada", dice Meyer. "A Tyler le importas un pepino. Tyler quiere hacer su trabajo. Cuando nos ponemos a holgazanear en el plató, Tyler se pone nervioso. Quiere actuar. Es como De Niro, en perro".
Es obvio que Garfield no es el único divertido de la película. Durante la entrevista conjunta, Meyer hace frívolas observaciones sobre cómo él una vez llamó a Tyler (el perro) después de reconocer su fotografía en una revista y hace bromas sobre Hewitt del mismo modo que lo haría un hermano pesado. Cuando un periodista le pregunta de dónde saca Hewitt sus recetas para su último hobby culinario, Meyer pega un brinco y menciona su programa de televisión sobre temas sobrenaturales.
"De los fantasmas", dice, con voz hueca y fantasmagórica. "Una mitad de taza de perejil, confíame..., no, una cucharada".
"Me ha estado fastidiando todo el día", dice Hewit, de buen humor.
"No te he fastidiado", responde. "Por ti no siento más que amor".

19 de junio de 2006
©miami herald

©traducción mQh
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