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muere el otro marido de anaïs nin


[Elaine Woo] El guardia forestal que sabía todo sobre el lado salvaje de Anaïs Nin.
La historia dice que su romance empezó en el momento en que se vieron, en 1947 en el ascensor de un elegante edificio de apartamentos de Manhattan. Unas semanas después, la exótica escritora y el robusto y joven actor se marcharon a California en una aventura que finalmente terminaría en boda.
Pero había un problema: Anaïs Nin, la prolífica escritora de diarios de vida que se convertiría en un heroína feminista, era casada. Rupert Pole, el actor que dejó Nueva York para convertirse en guardia forestal -y eventualmente en guardia de uno de los legados más laberínticos de la historia de la literatura- pasó años tratando de ignorar que su esposa era bígama.
"Teníamos una relación profunda y maravillosa", dijo Pole, que era 16 años más joven que Nin, al Vancouver Sun hace algunos años, "y eso era lo que contaba".
Pole, 87, encontrado muerto en su casa de Silver Lake el 15 de julio después de un reciente derrame, era el albacea literario de Nin. Tras su muerte en 1977, se encargó de la edición de cuatro tomos no corregidos de sus diarios eróticos, los que relatan con exuberantes detalles sus aventuras con hombres como el novelista Henry Miller, el psicoanalista Otto Rank y su propio padre, el compositor español Joaquín Nin. Siete tomos previos, que habían sido limpiados de gran parte del material obsceno -así como gran parte de sus referencias a sus maridos- consagraron a Nin como una figura de culto, venerada por muchas en el movimiento feminista por su adopción de la libertad sexual y exploración de la psique femenina.
De los diarios no censurados supervisados por Pole se vendieron miles de ejemplares e introdujeron la obra de Nin a un público más amplio. La escritora Erica Jong, una defensora de la libertad sexual de las mujeres, los llamó "hitos de la literatura del siglo 20". Que sea introducida en la historia literaria por un actor y guardia forestal, que más tarde enseñó ciencia durante muchos años en la Escuela Secundaria Thomas Starr King en Silver Lake, le dio a la historia un giro típico de Los Angeles.
Pole, nacido en Los Angeles, era el hijo de los actores Helen Taggart y Reginald Pole. El joven Rupert pasó su primera infancia entre indios americanos en una casa de adobe en Palm Springs, adonde su padre se había mudado para seguir un tratamiento de sus achaques respiratorios.
Tras divorciarse de su padre, Taggart se casó con Lloyd Wright, el hijo arquitecto de Frank Lloyd Wright. El joven Wright había diseñado una casa para la madre de Taggart en Griffith Park, donde Pole había vivido antes de mudarse a la casa de Lloyd Wright en Beverly Hills en 1929.
Un amante de la música que tocaba guitarra y viola, Pole estudió en la Universidad de Harvard y obtuvo su diploma en música en 1940. Estuvo casado brevemente con una prima de Wright, Jane Lloyd-Jones, y actuó en espectáculos de USO con ella.
De acuerdo al biógrafo de Nin, Noel Riley Fitch, Pole acababa de terminar una temporada en Broadway en ‘La duquesa de Malfi' y estaba trabajando como pintor cuando conoció a Nin en el ascensor. Los dos se dirigían a una fiesta como invitados de Hazel Guggenheim McKinley, una heredera de la fortuna Guggenheim.
Nin charló toda la velada con Pole, que era "asombrosamente guapo, con rasgos faciales finamente cincelados y un cuerpo delgado y musculoso de esos que se encuentran más frecuentemente en la escultura griega que en seres humanos", escribió Deirdre Bair, otra de los biógrafos de Nin. Nin no lo encontraba solamente irresistible, sino además estaba impresionada por su sensibilidad emocional y conocimiento de filosofías orientales. La noche que lo conoció, Nin, que tenía 44, él 28, escribió en su diario: "¡Peligro! Probablemente es homosexual".
Para su alivio, pronto descubrió que Pole era no solamente completamente heterosexual, sino además mucho más apto en la cama que Hugh ‘Hugo' Guiler, el banquero de Nueva York con el que se había casado en 1923. Cuando Pole, que estaba impresionado con el divorcio de Nin, le pidió que se marchara con él hacia el poniente, ella le dijo a Guiler que iba a ayudar a una amiga a trasladarse a Las Vegas. Esa ficción fue su primer paso hacia la bigamia en las dos costas.
Acompañó a Pole a Los Angeles, donde él se matriculó en la UCLA para estudiar ciencias forestales. Después de un año, se trasladó a la UC Berkeley y vivió con Nin en un apartamento de San Francisco. Tras su graduación, se incorporó al servicio forestal y fue asignado a una estación en las Montañas de San Gabriel. En contraste con su mimada vida en Nueva York, Nin vivió con Pole en una cabina en la Sierra Madre, donde fregaba el suelo, cuidaba a los niños de sus vecinos y era conocida como ‘la señora Anaïs Pole', aunque ella y Rupert no se habían casado todavía.
Sin embargo, se llamaba legalmente la señora Guiler y Nin se las arreglaba para mantener sus dos relaciones viajando entre las dos costas cada tantas semanas. Le dijo a Guiler que necesitaba pasar un tiempo en la Costa Oeste para escapar de las tensiones de Nueva York. Le dijo a Pole que tenía que viajar a Nueva York por sus compromisos editoriales.
Una vez, cuando Pole la llamó al apartamento de Nueva York que compartía con Guiler, convenció a Guiler de que Pole era un admirador trastornado.
Aparentemente, los dos hombres optaron por creer en sus mentiras, que se hicieron tan numerosas que tuvo que escribirlas en fichas y guardarlas en una caja para no olvidarlas. Se refería a la red de mentiras como su "trapecio".
A menudo dijo que su primer matrimonio era una "cárcel" y que no le apetecía meterse en una segunda. Cuando finalmente se casó con Pole en 1955, dijo que había "agotado todas las defensas que pude inventar", de acuerdo a un pasaje en un diario citado por Bair. La ceremonia tuvo lugar ante un juez de paz en el diminuto pueblo de Quartzsite, en Arizona.
"Ella pensaba que era irónico que el enorme libro que había en la mesa de ceremonias entre ella y Rupert fueran las ‘Actas criminales de Arizona' y se rió en silencio, pensando que su nombre debería estar en la primera página", escribió Bair.
Fue la señora Pole durante 11 años, hasta que empezó a temer las consecuencias legales de tener dos maridos que la reportaban como carga en los formularios de impuestos. Antes de invalidar sus matrimonios en 1966, le contó a Pole sobre Guiler, explicándole que no podía divorciarse del banquero debido a sus décadas de apoyo económico y su increíble tolerancia de sus muchas ausencias e indiscreciones.
Eric Lloyd Wright, el hermanastro de Pole y nieto de Frank Lloyd Wright, dijo que su familia nunca estuvo segura de la condición legal de la pareja. "Rupert y Anaïs eran muy discretos con nuestra familia a la hora de hablar sobre los acuerdos matrimoniales", dijo Wright, un arquitecto de Malibu, en una entrevista la semana pasada. "Al principio fue difícil... Mis padres pensaban que llevaban una vida de bohemios. Pero después de un par de años, empezamos a verla como parte de la familia".

Al final, Pole fue el hombre con el que Nin decidió pasar sus últimos años. Tras ahorrar de su salario como guardia forestal y más tarde como maestro, construyó una pequeña casa en Silver Lake que esperaba que convenciera a Nin para quedarse con él en California permanentemente.
Diseñada por Eric Lloyd Wright en 1962, tenía una planta baja abierta, con la recámara principal confundiéndose con la salita, un jardín japonés y un cajón de arena donde Nin hacía arte en arena. Cuando le diagnosticaron cáncer terminal a mediados de los años setenta, abandonó su vida de vaivén entre las dos costas y vivió exclusivamente con Pole hasta su muerte en 1977 a los 73 años.
Las versiones varían en cuanto a si alguna vez confesó su bigamia a Guiler. De acuerdo a Bair, que tuvo acceso a los diarios inéditos de Nin para su libro de 1995, ‘Anaïs Nin: Una biografía', no lo hizo. Pero Tristine Rainer, una escritora de Los Angeles que conoció a Nin y Pole, dijo que la famosa escritora de diarios le contó que finalmente se había confesado ante Guiler.
"Cuando Nin estaba muriendo", dijo Rainer, "le pidió a sus dos maridos que la perdonaran, y ellos lo hicieron".
Cuando le preguntaron una vez cómo pudo soportar una relación tan fuera de lo común durante 30 años, Pole reconoció que a menudo había sentido celos. Nin había bifurcado su vida de manera tan exitosa que su obituario en Los Angeles Times mencionaba a Pole como su marido, mientras que el New York Times mencionaba a Guiler. Sin embargo, Pole no le guardó rencor.
"Su corazón era su vida, decía ella, y era verdad. Su vida era su obra maestra, y me siento honrado de haber sido parte de ella", dijo al Vancouver Sun en 1998.
Tras la muerte de Nin, juró que publicaría las versiones no censuradas de sus diarios de vida. Aunque el hermano de Nin, el difunto Joaquín Nin-Culmell, diría lo contrario, Pole dijo que Nin quería que sus diarios se publicaran exactamente como los había escrito. Pasó él mismo sus diarios a máquina y, de acuerdo al contrato que firmó con su editor, Harcourt Brace, sólo omitió el material que había sido publicado previamente.
"El resultado de esos primeros tomos no censurados -‘Henry y June' e ‘Incesto'- fueron un escándalo, y bastante exitosos", dijo Rainer, que enseña sobre la redacción de memorias en la UCLA, "porque había muchísimos materiales que Nin había censurado de ese desenfrenado período de su vida en París" en los años treinta.
En ‘Incesto' (1992), por ejemplo, Pole incluyó las confesiones de Nin sobre la relación incestuosa con su padre y un tardío aborto de un hijo con Miller que Nin había dicho que era mortinato en su primer diario publicado en 1966. Pole preparó las ediciones no censuradas con la ayuda del agente de toda la vida de Nin, Gunther Stuhlmann.
"Juntos mantuvieron vivo su nombre", dijo Fitch sobre Pole y Stuhlmann, que murió hace algunos años. "El único aspecto de la dedicación de Pole y Stuhlmann al legado de Nin que fue perjudicial", dijo Fitch, fue "su codicia cuando exigieron grandes sumas de dinero para la reproducción de sus obras" -en particular sus ensayos sobre Miller, cuya controvertida novela ‘Trópico de Cáncer' se basaba en parte en los diarios de Nin.
Los diarios no censurados, titulados colectivamente ‘Los diarios de Anaïs Nin', recibieron reseñas contradictorias. Algunos críticos, como Katha Pollitt en una reseña de ‘Incesto' para el New York Times, poniendo en duda su fiabilidad. En una réplica pública a Pollitt, Pole negó haber manipulado el material e invitó a los escépticos a chequear los diarios originales, almacenados en una colección especial en la UCLA.
De acuerdo a Wright, Pole completó el trabajo de otro tomo no censurado -que cubre los últimos años de Nin-, pero no se preparó su publicación.
Finalmente Pole se reunió con Guiler algunos años después de la muerte de Nin. Se comunicaban periódicamente "sobre una base amistosa, reconociéndose mutuamente como maridos", dijo Wright.
Cuando murió Guiler en 1985, Pole respetó sus deseos y dispersó sus cenizas en la Bahía de Santa Mónica, no muy lejos de donde Pole había arrojado los restos de Nin ocho años antes.
Pole no dejó instrucciones para su propio funeral, pero es posible que su último lugar de reposo sea el mismo. Sus herederos -Wrigth y los hijos de este, Devon y Cory- conservarán sus cenizas hasta que se tome una decisión.

26 de julio de 2006
©los angeles times
©traducción mQh
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