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billetes alevosamente falsos 2


[Stephen Mihm] Gobierno norcoreano falsifica dólares. Enseguida se enfada tras ser descubierto.
En diciembre de 1989, mientras contaba un fajo de cien billetes, un hábil contador de dinero del Banco Central de Filipinas, tuvo sospechas de un billete en particular. Pasó las pruebas corrientes de autenticidad, pero todavía lo encontraba raro. Finalmente el billete fue entregado al Servicio Secreto norteamericano. Todas las falsificaciones enviadas a la sede del Servicio Secreto en Washington, son examinadas bajo microscopio, estudiadas con luz ultravioleta y analizadas de otros modos para controlar sus defectos y deficiencias, así como las técnicas de impresión utilizadas en su fabricación. Esta información es entonces comparada con una base de datos de todas las falsificaciones conocidas.
A medida que el misterioso billete sufría el estudio habitual, quedó en claro que no se trataba de una falsificación corriente. Para comenzar, estaba impresa en papel hecho con la combinación apropiada de tres cuartos de algodón y un cuarto de lino de la verdadera moneda norteamericana. Hacer papel con esta combinación requiere un máquina que se ve rara vez fuera de Estados Unidos.
Además, el billete fue hecho usando una prensa de intaglio, la tecnología más avanzada para la manufactura de papel moneda disponible. Estas prensas de intaglio son mucho más caras que el offset corriente, las prensas tipográficas o litográficas, que producen en falsificaciones inferiores. Una prensa de intaglio cubre con tinta las planchas de impresión, y luego limpia la superficie, dejando la tinta en los huecos del grabado. La prensa entonces presiona sobre el papel y la plancha, de modo que la tinta es expulsada de las líneas y depositada en el papel con relieve. Aunque en algunas raras ocasiones se han usado prensa de intaglio en falsificaciones, este billete las superaba a todas en la calidad del grabado.
Como con otros nuevos tipos de falsificaciones que llegan a las oficinas del Servicio Secreto, el billete recibió su propia gaveta en el archivador y fue bautizado con un número de secuencia: C-14342. Con el tiempo, su extraordinaria calidad le ganó su título honorífico más informal: el superbillete. Pero pronto quedó claro que el superbillete era apenas otro miembro de la familia de los billetes falsificados. Los técnicos del Servicio Secreto lo vincularon pronto con otro billete de intaglio detectado hacia la misma época, el C-14403. Esta falsificación tenía algunos defectos, que el billete de Filipinas no tenía, lo que sugería que había sido producido antes del C-14342. Sin embargo, el C-14342 fue conocido pronto por el nombre de Billete Padre 14342, o PN-14342.
El Servicio Secreto ha trazado lo que parece ser un árbol genealógico de estos billetes y otros relacionados, que los agentes me mostraron durante una visita a sus oficinas de Washington esta primavera. El diagrama muestra a los numerosos miembros del clan del superbillete: el C-21555, por ejemplo, el primer ‘cabezón' de cien dólares (llamado así debido al diseño de los billetes norteamericanos más recientes), que fue identificado inicialmente en Londres; y el C-22500, una falsificación más reciente que apareció en Macao. La familia, que ahora tiene 19 miembros y sigue sin parangón en el mundo de las falsificaciones de alta calidad, también incluye dos billetes de cincuenta dólares: el C-200000, un superbillete de cabeza pequeña que apareció en Atenas en junio de 1995; y el C-22160, una versión cabezona, vista por primera vez en Sofía, Bulgaria.
Gracias a sofisticadas herramientas, espectroscopia masiva y análisis casi infrarrojos, además de la inspección visual de siempre, los laboratorios del Servicio Secreto han establecido lazos genéticos entre los miembros de la familia. Estos lazos no son tanto de parecido como una indicación de un origen común: los billetes de la familia PN-14342 fueron creados por un individuo o una organización que utilizó los mismos equipos y los mismos materiales, y es muy probable que estén operando desde el mismo lugar.
A medida que se multiplicaban los superbilletes, surgió la pregunta: ¿Quién es el autor? En teoría, sólo los gobiernos pueden comprar las prensas de intaglio que se usan para hacer dinero, y las venden sólo un puñado de compañías. Ya esos hechos indican la participación de un gobierno, pero durante algún tiempo no hubo consenso en cuanto a qué país podría estar detrás de la falsificación. Muchos de los superbilletes aparecieron en Oriente Medio, especialmente en el Valle de Bekaa en el Líbano y en Teherán. En 1992, Bill McCollum, un parlamentario de Florida y presidente del Grupo de Trabajo sobre Terrorismo y Guerras No Convencionales de la Cámara, publicó un informe acusando a Irán de imprimir los superbilletes. El informe estimaba que el valor de los superbilletes en circulación podría llegar eventualmente a "miles de millones".
Sin embargo, el Servicio Secreto se distanció de esta acusación. En una carta escrita en 1995 en respuesta al informe de la Contraloría del gobierno sobre falsificaciones en el extranjero, el Servicio Secreto calificó las acusaciones del grupo de trabajo de "infundadas" y caracterizó sus conclusiones como basadas en "rumores e insinuaciones". En realidad, las evidencias apuntaban en otra dirección.

23 de julio de 2006
©new york times
©traducción mQh
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