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guerra empeoró amenaza terrorista


[Daniel Benjamin y Steven Simon] La invasión y ocupación de Iraq confirmó a ojos de los musulmanes la idea de que Estados Unidos quiere destruir su civilización.
Las conclusiones desclasificadas del Estimado Nacional de Inteligencia sobre el terrorismo causaron conmoción en el mundo político esta semana, pero para la mayoría -suponemos que casi todos- de los estudiosos del terrorismo yihadista son en gran parte poco polémicos. La guerra de Iraq, la ausencia de reformas en el mundo musulmán y la cólera por su endémica corrupción e injusticias, la difusión de sentimientos anti-occidentales -todos estos factores han sido identificados hace mucho tiempo como importantes facilitadores del terrorismo radical islámico.
Lo que es sorprendente, en realidad, es que alguien pueda todavía estar en desacuerdo con su evaluación del papel de Iraq, como han hecho el presidente Bush y comentaristas como Robert Kagan. Es una vergüenza que no se entreguen al público más partes del documento, porque no se incluyó ninguna de las evidencias o argumentos en apoyo de la afirmación de que Iraq ha agregado leña a la fogata yihadista. Y no hay una buena razón para no hacer público la mayor parte o todo el documento.
Sin embargo, de hecho, no necesitamos un Estimado Nacional de Inteligencia para demostrar la conclusión más controvertida: que la guerra de Iraq ha hecho peor la amenaza terrorista. La coordinada evaluación oficial de la seguridad interior británica y servicios de inteligencia extranjeros observaron que "la guerra en Iraq ha exacerbado la amenaza del terrorismo internacional y continuará causando impacto a largo plazo". Esta conclusión es repetida en ministerios del interior, agencias policiales y servicios de inteligencia en todo el mundo.
Desde que Estados Unidos invadiera Iraq ha habido un importante aumento de personas que han adoptado la causa yihadista. Por supuesto, no existe un torniquete que lleve la cuenta de los individuos que se suben al tren yihadista, como concede un fragmento del estimado. Las exigencias de una precisión inalcanzable no son realistas.
Aunque la actividad yihadista está floreciendo en todo el mundo, muchos de los nuevos reclutas pueden agruparse en tres categorías. La primera es la de los terroristas ‘domésticos', que tiene poca conexión con al-Qaeda u otros grupos existentes pero que han sido seducidos por las ideas de Osama bin Laden y sus seguidores. Los emprendedores han aparecido no solamente en Madrid, Leeds y Londres, sino también en Canadá, el Magreb, Oriente Medio y Pakistán.
Algunos cuestionan que esta gente haya sido en realidad provocada por Iraq. Del mismo modo que el presidente Bush ha insistido en que debemos tomar en serio a los terroristas en cuanto a su deseo de instalar un nuevo califato, también los tomamos en serio en cuanto a su motivación: Iraq ha sido crucial. Los terroristas de Madrid fueron explícitos sobre su deseo de castigar a España por su respaldo a Estados Unidos en Iraq; amigos y vecinos cuentan que los que colocaron las bombas en el metro de Londres estaban obsesionados con Iraq. Y una y otra vez los investigadores han descubierto que estos nuevos reclutas bajaban videos de internet llenos de escenas de violencia en Iraq -parte de una historia de heroico desafío que es profundamente atractivo para algunos jóvenes musulmanes.
Las otras dos categorías de reclutas se centran en Iraq mismo. Una consiste de combatientes extranjeros que, según se ve, no son los restos de al-Qaeda que creía el gobierno de llegarían a Iraq en tropel a buscar su destino. De acuerdo a estudiosos saudíes e israelíes que han estudiado las biografías de combatientes extranjeros muertos en Iraq, pocos tenían experiencias previas con el radicalismo musulmán. Fueron atraídos hacia su ideología por su percepción de que hay que luchar contra la indignidad de la ocupación de Iraq.
La categoría final son los yihadistas iraquíes. Antes de la invasión, en Iraq no había prácticamente ninguno. Ahora las organizaciones de rebeldes sunníes que han adoptado el yihadismo están dominadas por los iraquíes, que suman varios miles. Como sugieren las conclusiones del Estimado Nacional de Inteligencia, es probable que esos grupos, que ya han realizado atentados con bomba en Jordania, busquen nuevos blancos fuera de Iraq.
Los terroristas están aumentando en números y están aumentando su capacidad de destrucción. Como han observado informes del gobierno filtrados y análisis de expertos, los yihadistas han sido capaces de mejorar sus técnicas de producción de bombas y sus habilidades en la guerrilla urbana en Iraq de un modo que no pudieron en Afganistán. Un informe de inteligencia de la marina indicaba el mes pasado que también se han hecho con un santuario en la provincia de Anbar que Estados Unidos probablemente no podrá destruir.
Los defensores de la guerra de Iraq, como el vice-presidente Cheney, dicen que ya que Estados Unidos no ha sido atacado desde el 11 de septiembre de 2001, la amenaza no puede estar creciendo. De hecho, los terroristas entienden que de momento es más fácil matar estadounidenses en Iraq que en Estados Unidos, y en esto han tenido éxito. Después de la conspiración de Heathrow para hacer explotar aviones de pasajeros con destino a Estados Unidos y la detención de una célula doméstica en Canadá, sugerir que el peligro está disminuyendo delata inconsciencia o negación.
Luego está la afirmación de que Iraq no ha tenido un efecto catalítico porque los terroristas ya nos habían elegido como blanco, un argumento que el presidente repitió el jueves. "No estábamos en Iraq cuando nos atacaron el 11 de septiembre de 2001... Nos estábamos en Iraq cuando nos atacaron por primera vez en el Wolrd Trade Center en 1993".
Sin duda, Estados Unidos habría tenido una seria lucha contra el islam radical después del 11 de septiembre bajo cualquier circunstancia. Pero la ocupación de Iraq, al confirmar aparentemente los argumentos de bin Laden sobre la antipatía de Estados Unidos hacia el mundo musulmán, ha tenido un efecto incendiario y empeorado las cosas de modo dramático.
La invasión de Iraq fue la respuesta equivocada a la amenaza terrorista, por la que pagaremos un alto precio en los años venideros. La persistente necesidad de defender esa decisión por parte del gobierno y sus partidarios está impidiendo que el país desarrolle la estrategia necesaria para hacer frente a la amenaza terrorista y hacer más seguros a los estadounidenses. Las pruebas están a la mano.

Daniel Benjamin es investigador del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. Steven Simon trabaja para el Consejo de Relaciones Exteriores. Ambos fueron miembros del personal del Consejo de Seguridad Nacional de 1994 a 1999.

29 de septiembre de 2006
©washington post
©traducción mQh
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