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terroristas difíciles de detectar


[Craig Whitlock] Funcionarios europeos dicen que características de extremistas islámicos cambian constantemente.
Zutphen, Holanda. A primera vista, la joven madre marroquí holandesa era la historia de una inmigrante exitosa: Estudiaba empresariales en una universidad, mataba el tiempo en un pub con sus amigas y le gustaba vestirse a la moda.
Así que los vecinos de esta ciudad fluvial de novecientos años se quedaron pasmados el año pasado cuando Bouchra El-Hor, ahora de 24 años, apareció en la sala de un tribunal esposada y cubierta completamente por un velo negro. Según los fiscales había ocultado los planes de un atentado terrorista y escrito una carta en que la ofrecía sacrificarse a sí misma y a su hijita como mártires de la causa.
"Nos quedamos atónitos cuando nos enteramos de que se había convertido en una fanática", dijo Renee Haantjes, un colega instructor que la recuerda como "una chica holandesa corriente".
La gente en Zutphen puede haberse sorprendido, pero los sospechosos de terrorismo con pasados poco típicos se están haciendo cada vez más corrientes en Europa occidental. Ahora que cada mes se descubren nuevas conspiraciones, la policía en toda Europa ha empezado a arrestar a un número importante de mujeres, adolescentes, sospechosos de raza blanca y cristianos -grupos que en el pasado eran considerados como poco probable que se convirtieran al radicalismo musulmán.
Las nacionalidades de los detenidos son tan diversas que muchos funcionarios antiterroristas y analistas europeos dicen que han renunciado a la tarea de predecir qué tipo de gente es más probable que se convierta en terrorista. La edad, sexo, etnia, educación y situación económica se hacen cada vez más irrelevantes.
"Es muy difícil definir un perfil del terrorista", dijo en una entrevista Tjibbe Joustra, coordinador nacional del contraterrorismo holandés. "Para hacer una descripción, tienes que reconocerlo, para poder predecir: ‘Este tipo se va a convertir al radicalismo, quizá cruce la línea hacia el terrorismo', eso, creo yo que es imposible".
Las autoridades europeas dicen que los rasgos característicos de los detenidos por cargos de terrorismo cambian constantemente. En Holanda, algunos funcionarios dicen que han observado un aumento en el número de adolescentes y en gente de origen turco, dos grupos que no gozaban de prioridad en sus esquemas de vigilancia. Entre los miembros clave del grupo Hofstad, una célula de extremistas musulmanes que pretendía atacar a políticos y personajes de la cultura holandeses, se encuentra Jason Walters, el hijo adolescente de un soldado norteamericano.
En la vecina Bélgica, la gente está todavía perpleja sobre qué llevó a Muriel Degauque, 38, rubia y católica, a convertirse al islam y viajar a Iraq para hacerse volar en noviembre de 2005. Nizar Trabelsi, condenado dos años antes por tramar un atentado con bomba contra una base de la OTAN en Bélgica, había sido una estrella del fútbol europeo antes de marcharse a Afganistán para asistir a campos de adiestramiento de al-Qaeda.
En Gran Bretaña, tres de los sospechosos detenidos el verano pasado en el marco de la supuesta conspiración para secuestrar un avión transatlántico, eran conversos religiosos que crecieron en los ricos suburbios del norte de Londres. Uno de ellos era el hijo inglés de un adinerado activista del Partido Conservador; trabajaba en un bar y adoraba la película ‘Team America: La policía del mundo'.
Un estudio holandés terminado hace poco, de 242 extremistas musulmanes condenados o acusados de tramar ataques terroristas en Europa de 2001 a 2006, concluyó que la mayoría de ellos eran hombres de origen árabe que habían nacido y sido criados en Europa y tenían orígenes en las clases bajas y medias. Sus edades iban de 16 a 59 años en la época de su detención; el promedio era 27. Uno de cada cuatro tenía antecedentes criminales.
El autor del estudio, Edwin Bakker, investigador del Instituto Clingendael de La Haya, trató de examinar casi veinte variables en torno a los entornos social y económico de los sospechosos. En general, concluyó que no existía una descripción fiable: sus características eran simplemente un reflejo de la población musulmana inmigrante general en Europa. "No hay un terrorista jihadista corriente en Europa", concluye el estudio.
En una entrevista, Bakker dijo que muchas agencias de policía locales han sido lentas en cuanto a abandonar las descripciones, pero que la mayoría de las agencias europeas de inteligencia han concluido que son una herramienta poco fiable para detectar terroristas potenciales. "¿Cómo podemos detectarlos? No podemos", dijo. "Los servicios secretos no tienen ni idea. Deberíamos concentrarnos más en conductas sospechosas que en descripciones".
Bakker y otros analistas dijeron que debería prestarse más atención a la comprensión de las experiencias personales que motivan a la gente para convertirse en extremistas. Por ejemplo, los investigadores holandeses dijeron que sospechan de una razón de por qué las jóvenes están participando más activamente en redes radicales en Holanda: la razón es que caen bajo la influencia de ‘amantes marroquíes'. Las autoridades usan el concepto para referirse a gigolós carismáticos que manipulan emocionalmente a mujeres necesitadas para que cometan actos criminales. "Son realmente asuntos muy prácticos que no deberíamos subestimar", dijo Bakker.
En realidad, hay claros signos de que las células y afiliados de al-Qaeda están reclutando militantes intencionadamente entre gente de entornos no tradicionales para evitar ser detectados, de acuerdo a funcionarios y analistas de inteligencia europeos.
En Londres, ocho sospechosos de al-Qaeda están siendo procesados por una supuesta trama para volar blancos no especificados en Gran Bretaña con bombas hechas de nitrato de amonio, un ingrediente encontrado comúnmente en fertilizantes. De acuerdo a declaraciones en el juicio, que empezó en marzo de 2006, los acusados convencieron a una mujer canadiense, a la que habían conocido en internet, para girar dinero en su nombre porque era menos probable que ella despertara sospechas.
Zenab Armend Pisheh, estudiante del Carleton College en Northfield, Minnesota, dijo que un miembro de la célula le pidió que girara más de cinco mil dólares para que, en 2003, los acusados pudieran viajar a Pakistán para asistir a un campo de adiestramiento de al-Qaeda. "Me dijo que tenía que ser una mujer porque a las hermanas no las capturan -a los hermanos sí los atrapan cuando envían dinero", dijo Pisheh en una declaración ante detectives ingleses.
De acuerdo a testimonios en el juicio este otoño pasado, Pisheh conoció a uno de los acusados, Anthony García, del este de Londres, en un chat room en internet y se enamoró perdidamente; se comprometieron sin ni siquiera haberse encontrado cara a cara. Él la introdujo a los otros conspiradores, incluyendo al hombre que le pidió que le girara dinero.
García es de origen argelino, pero declaró en septiembre que había abandonado legalmente su nombre anterior, Rahman Adam, para facilitar su ambición de convertirse en modelo de ropa y debido a que el aire latino de su nuevo nombre "sonaba mejor". Sin embargo, detectives británicos creen que quería ocultar ante la policía su origen musulmán y árabe.
John Horgan, investigador del Centro de Estudio sobre el Terrorismo y la Violencia Política de la Universidad de St. Andrews, Escocia, dijo que los grupos terroristas están tratando constantemente de superar a los funcionarios policiales.
"Un principio guía de los grupos terroristas es mantener siempre una ventaja psicológica y llevar la delantera frente al enemigo", dijo. "Así que usarán a niños, y usarán a mujeres".
Entre los detenidos en agosto pasado en Londres en la supuesta trama de secuestro transatlántico se encontraba, por ejemplo, Cossor Ali, una madre de 24 años casada con otro sospechoso en el caso. Los detectives británicos sospechan que ella o su marido planeaban introducir explosivos líquidos al avión en el biberón de su bebé.
En el estudio holandés sobre sospechosos de terrorismo en Europa, sólo cinco de los 242 sospechosos estudiados eran mujeres. Pero funcionarios del contraterrorismo holandés dijeron que han observado un incremento significativo de mujeres radicales en los últimos dos años.
"Parece que es simplemente una cuestión de tiempo antes de que estas mujeres participen activamente en actos violentos", informó hace un año el Servicio General de Inteligencia y Seguridad, conocido como AIVD, en un análisis no clasificado de tendencias terroristas en el país.
En mayo de 2006, dos meses después de la publicación del análisis de inteligencia, la policía británica detuvo a Hor, la joven madre marroquí holandesa de Zutphen, y su marido, en el aeropuerto de Luton en las afueras de Londres. Aunque no está claro que motivó su detención, los detectives dijeron que encontraron documentos sospechosos en el ordenador portátil de su marido, incluyendo instrucciones para armar un lanzacohetes casero y hacer explosivos.
En el allanamiento de la casa de la pareja, dijo la policía, se encontró literatura extremista, incluyendo un documento titulado ‘Programa de Adiestramiento para la Guerra Santa'. También hallaron una carta escrita por Hor en la que se ofrece a sí misma y a su hijita de seis meses como mártires de la causa para una acción no especificada.
Hor fue detenida más tarde y acusada de no denunciar a la policía las informaciones que poseía para evitar un atentado terrorista. Su marido, Yassin Nassari, 27, fue acusado de poseer documentos terroristas. Deben compararse en un tribunal de Londres este 23 de mayo.
Los dos habían estado viviendo en Gran Bretaña, pero viajaban frecuentemente entre la isla y Holanda, dijeron las autoridades. La policía holandesa colaboró en la pesquisa, allanando la casa de los padres de Nassari en Eindhoven. Los fiscales han revelado pocos detalles más.
Bart Nooitgedagt, el abogado de Amsterdam que defiende a Hor, se negó a responder preguntas sobre el caso, pero dijo que su cliente era inocente. "Estoy completamente convencido de que será absuelta de todas las acusaciones", dijo. "No puedo creer, y no creo que vaya a ser condenada".
En Zutphen, una ciudad de 46 mil habitantes junto al río Ijssel, antiguos vecinos y amigos dijeron que todavía están tratando de entender la repentina transformación de Hor de una estudiante universitaria aparentemete laica y preocupada de la moda en una fundamentalista de burqa. "Era una chica tan moderna", dijo al diario Apeldoornse Courant, Allal Kaddouri, amigo y dueño de una pizzería en el centro de la ciudad.
Zutphen tiene una considerable población inmigrante desde principio de los años setenta, cuando empezaron a llegar turcos y norafricanos para trabajar en empleos mal remunerados en la próspera economía holandesa. Casi una sexta parte de la población es de origen turco o árabe.
Adriaan van Oosten, concejal responsable de temas relacionados con la inmigración, dijo que no han habido signos abiertos de radicalismo islámico. Dijo que líderes cívicos y religiosos se habían reunido después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos para asegurarse de que no había problemas supurando bajo de la superficie. "Ciertamente no hemos tenido ningún tipo de tensiones", dijo.
La gente que conocía a Hor especula que ella cambió después de casarse con su marido, al que aparentemente conoció en Londres cuando participaba en un programa de intercambio. Jeroen Ongering, profesor de un instituto de formación profesional que enseñó a Hor, dijo que era una buena alumna pero que abandonó abruptamente los estudios en el verano de 2003, sin dar ninguna explicación.
"Nosotros no teníamos ningún signo de que algo marchara mal", dijo Ongering en una entrevista. "Era una chica marroquí, pero muy occidentalizada. Sabía que era una chica muy guapa. Es difícil entender qué pasó".

14 de marzo de 2007
12 de marzo de 2007
©washington post
©traducción mQh
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