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violencia y drogas en méxico


[Héctor Tobar] Violencia relacionada con el tráfico se cobra casi quinientas vidas.
Ciudad de México, México. De acuerdo a reportajes en la prensa aquí, este año han muerto en las guerras entre los carteles de la droga casi quinientas personas, pese a la campaña represiva contra el comercio ilegal lanzada por el presidente Felipe Calderón.
Entre los muertos se encuentran decenas de agentes de policía, la hija de un general del ejército en retiro, y un presunto asesino a sueldo de un cartel de Monterrey, una ciudad al norte de México, que fue encontrado con un cuchillo que sobresalía de su pecho con una nota clavada dirigida a funcionarios locales.
Procurador general: no sea idiota, empezaba la nota. Acusaba a los funcionarios locales de proteger a Joaquín ‘el Chapo' Guzmán, jefe del cartel de Sinaloa, el encarnizado rival del cartel del Golfo, que opera en el estado fronterizo de Tamaulipas. Esto es apenas el comienzo, proseguía.
De acuerdo a las cuentas que lleva el diario de Ciudad de México El Universal, junto a otros órganos de prensa, el número de asesinatos relacionados con las drogas llegó el viernes a 492 víctimas.
El gobierno de Calderón, que asumió en diciembre, prometió una dura arremetida contra el comercio de drogas, que el año pasado se reclamó más de dos mil vidas.
Este año, Calderón envió tropas a los estados sureños de Guerrero y Michoacán, y a las ciudades fronterizas de Tijuana y Nuevo Laredo.
En enero efectivos federales desarmaron a la policía de Tijuana en un intento de combatir la extendida corrupción en la fuerza municipal.
Pero las medidas han sido criticadas aquí por muchos observadores.
"Estas operaciones no están destinadas a enfrentar directamente a los grupos del crimen organizado", dijo José Arturo Yáñez, investigador del Instituto Técnico de Formación Policial de Ciudad de México. "Su objetivo es causar impacto en la prensa, de modo que se perciba que el gobierno federal está haciendo algo".
Sin embargo, el gobierno ha logrado algunos éxitos. En enero, México extraditó a quince miembros sospechosos de un cartel a Estados Unidos, incluyendo a Osiel Cárdenas, que se cree ha dirigido las operaciones del cartel del Golfo desde su celda en una prisión de máxima seguridad de México.
Y la semana pasada, la unidad del crimen organizado confiscó más de 207 millones de dólares en efectivo de una presunta red de productores de metanfetamina en una mansión en Ciudad de México.
Esta semana, las autoridades revelaron que habían contado mal el dinero y agregaron más de un millón de dólares al total decomisado.
El enorme botín sólo incluía cincuenta billetes falsos de cien dólares, dijeron las autoridades. Karen P. Tandy, directora de la Fuerza Administrativa de Drogas de Estados Unidos [DEA], elogió el allanamiento como "el resultado de un fenomenal trabajo policial de las agencias policiales mexicanas".
La campaña antinarcóticos también ha sufrido algunos serios reveses.
El 7 de febrero siete policías y agentes de seguridad fueron emboscados y matados en dos comisarías de policía en Acapulco. El domingo, el jefe de policía de la ciudad de Boca del Río en el estado de Veracruz, y dos de sus ayudantes, fueron emboscados y asesinados.
"Estas ejecuciones masivas de agentes de la policía son un fenómeno nuevo, y ninguna rama del gobierno está haciendo nada para detenerlas", dijo Yáñez. En muchos casos, agregó, funcionarios de gobierno han sugerido que los agentes asesinados estaban asociados al crimen organizado.
"Por un lado, tienes al crimen organizado asesinando a agentes, y, por el otro, el gobierno está investigando a los agentes y despidiéndolos", dijo Yáñez. "Nadie los protege".
El 6 de marzo, el más alto funcionario de seguridad del estado de Tabasco sobrevivió un intento de asesinato que mató a uno de sus guardaespaldas. El 19 de febrero, un congresista de Nuevo Laredo sobrevivió un ataque que se cobró la vida de su chofer.
Las autoridades dicen que los narcotraficantes fueron probablemente responsables del asesinato de Mireya López Portillo, la hija de un general retirado, y su marido, Jordi Peralta, en el exclusivo barrio Bosque de las Lomas de la capital, el 17 de marzo.
Algunos funcionarios han sugerido que los asesinatos pueden estar vinculados a un enorme incautación de dinero que tomó lugar dos días antes.
En una entrevista con Reuters el jueves, Calderón dijo que su familia había recibido numerosas amenazas de parte de narcotraficantes.
"Es una guerra, es un problema que tendremos durante un largo tiempo", dijo Calderón.
"Probablemente no veré su fin durante mi mandato".

hector.tobar@latimes.com

Carlos Martínez y Cecilia Sánchez contribuyeron a este reportaje.

26 de marzo de 2007
24 de marzo de 2007
©los angeles times
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