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polémica por salario ético


[Soraya Rodríguez] Afirma el presidente de la CUT, Arturo Martínez. "Más que salario ético debe haber un salario justo".
Santiago, Chile. El presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Arturo Martínez, dijo ayer que "más que hablar de un salario ético, lo que corresponde es exigir un salario justo", ante el debate surgido luego del llamado del presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, por mayor equidad en la distribución de la riqueza.
"Lo único claro que revela esta discusión es que hasta ahora tenemos un salario mínimo inmoral e inhumano", dijo el sindicalista que se consideró cercano a la propuesta de Goic, "e incluso a la de (Pablo) Longueira", afirmó.
Por el contrario, Martínez rechazó categóricamente la propuesta del inversionista Sebastián Piñera, quien planteó un "ingreso mínimo ético familiar" complementado con una "asignación antipobreza", de cargo estatal, entre otras cosas, porque significaría que los propios trabajadores se pagarían ese incremento.
Existe en esta discusión una fina distinción entre salario mínimo e ingreso mínimo. El primero corresponde al llamado "sueldo base", concepto acuñado internacionalmente para enfrentar la pobreza y con el que se pretende cubrir necesidades básicas de una familia, y el segundo es la remuneración compuesta que se fija en Chile con la suma de sueldo base, asignaciones y bonos (familiar, movilización, etc.)
El ingreso mínimo se fijó como medida durante la dictadura, a partir del Plan Laboral de 1979, impulsado por José Piñera, hermano del ex candidato presidencial de la derecha. Antes existía el "sueldo vital".
En los últimos cinco años de la dictadura el ingreso mínimo se mantuvo en 18 mil pesos. Con la recuperación de la democracia se realizó la primera negociación tripartita para subir ese monto y el 1 de mayo de 1990, se anunció que quedaría en 26 mil pesos.
En esa primera negociación entre la CUT (liderada por Manuel Bustos y Martínez como vicepresidente), el entonces ministro de Hacienda, Alejandro Foxley, y el de Trabajo, René Cortázar, se planteó la necesidad de fijar anualmente el ingreso mínimo sobre la base de un cálculo respecto del crecimiento, la productividad y un rango de equidad para mejorar el ítem.
En la negociación realizada este año, la CUT rechazó la propuesta del ministro Andrés Velasco que dejó el ingreso mínimo en 144 mil pesos, y la calificó como "ilegítima".
"El salario mínimo propuesto para este año no tuvo discusión, se impuso sin acuerdo con los trabajadores y es totalmente ilegítimo", sostuvo Martínez en la ocasión, agregando que era un "pésimo escenario, pero inevitable con la presencia de (Andrés) Velasco en el gobierno".
La idea de los sindicalista era negociar este año un ingreso mínimo que escalara, al menos, hasta los 180 mil pesos al término del gobierno de Michelle Bachelet,
Ayer, en tanto, el ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, alertó que la distinción entre salario mínimo e ingreso mínimo no debiera existir y que ambos debieran ser iguales.

Sueldo Recomendado
El director de Estudios del Instituto Libertad y Desarrollo (LyD), Tomás Flores, sostiene que no ha sido afortunado el concepto de "sueldo ético". A su juicio, mejor es hablar de "sueldo recomendado", porque la realidad laboral chilena no es de grandes empresas, sino que "gran parte del empleo está en firmas de menos de 15 trabajadores, con un salario promedio de 350 mil pesos", sostuvo.
Según el economista, "pueden existir varias empresas que no podrían pagar ese salario recomendado, pero no por eso no son éticas. Pienso que en la medida que es recomendado no habría problema, y probablemente las empresas que lo pueden pagar ya lo hacen. Pero hay que tener cuidado en la transición de lo recomendado a lo obligatorio".
Ese escenario, dijo Flores, sería un sueldo mínimo irreal para -lamentablemente- las condiciones económicas que Chile tiene hoy día. "En eso todos los gobiernos de la Concertación han tenido mucho cuidado de que el salario mínimo sea lo menos distorsionador posible y si bien a uno le gustaría más, hay que hacerlo de manera tal de que no genere -al fijarlo más alto- despido de personas o que se les adhiera sin contratos de trabajo.
Flores advirtió que incluso la CUT, en la última negociación del salario mínimo, no solicitó un sueldo tan alto (180 mil pesos) como el mencionado por el obispo Goic.
"Creo que la propuesta fue con buena intención, pero se debe tener cuidado, porque el paso desde lo recomendado a lo obligatorio puede ser relativamente rápido… Hay que tomar en cuenta que en la medida que la economía se acelera y la tasa de cesantía baja, los sueldos van a seguir subiendo, donde ya están aumentando en promedio por sobre el IPC".
"Es mejor seguir el camino de un salario mínimo poco distorsionador y contar con una red de bonificaciones sociales o de transferencias del gobierno, que permitan a las familias obtener un nivel de vida como si tuvieran un ingreso de 250 a 280 mil pesos, dejar al mercado del trabajo que lo haga es una distorsión".

Escándalo Moral
Respecto al debate generado por la propuesta de un salario ético, el economista Juan Guillermo Espinosa recordó que "en las ultimas décadas en Chile se impuso la aplicación de un libre mercado sin regulaciones en todos los ámbitos, incluido el laboral, donde pierden los más débiles o los que no tienen organización".
En este sentido dijo que "desde un punto de vista ético, las acusaciones respecto a que el obispo (Alejandro) Goic no sabe de economía son del siglo XIX".
En su opinión, que algunas empresas paguen un salario ético no tendría ninguna implicación macroeconómica. "Hoy Chile es una economía muy abierta, donde los precios se regulan por la oferta. Si fuéramos una economía cerrada y de repente se elevaran fuertemente las remuneraciones, no cabe duda que habría inflación interna. Pero al ser una economía tan abierta y casi todos los productos son posibles de importar se regularía la inflación".
Para Espinosa, que integró la Comisión Económica y Social de la DC, el argumento de quienes auguran efectos sobre los precios debido a un alza del salario mínimo tiene un gran defecto. "Cuando los sectores de bajos ingresos gastan porque son beneficiarios de tarjetas de crédito, en esos casos no hay problemas de inflación, porque siempre hay empresarios ganando gracias a altas tasas de interés. Pero cuando se habla de un aumento de la remuneración, ven una severa limitante al crecimiento".
Agregó que en un país con tal cantidad de ahorros acumulados, "es un escándalo moral la desigualdad y tener a tan alta proporción de las personas con bajísimos niveles de remuneraciones. En los últimos cuatro años se han batido todos los récords de utilidades, tanto en el sistema financiero, bancario, en las empresas exportadoras, mineras, del retail, sectores donde se producen las mayores concentraciones, y que gracias a ese poder monopólico pueden mejorar ganancias".

No Sabrá de Economía, Pero...
La senadora UDI Evelyn Matthei tal vez nunca imaginó que su descalificación al obispo Alejandro Goic -en cuanto a que no "sabe de economía", por su propuesta de crear un salario ético- encendería aún más el debate en torno a incrementar los esfuerzos para disminuir la enorme brecha de desigualdad que existe en el país.
Ayer, desde la presidenta Michelle Bachelet, pasando por dirigentes de la CUT y parlamentarios de todos los sectores, salieron a apoyar la iniciativa de Goic e instaron a dar pasos concretos para superar la inequidad. Sólo el senador (UDI) Jovino Novoa y el presidente de la CPC, Alfredo Ovalle, concordaron con Matthei y criticaron la iniciativa de Goic, pero el presidente de los exportadores, Ronald Bown, afirmó que la idea del obispo "nadie la puede rechazar".

9 de agosto de 2007
©la nación
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