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fbi quiere mejorar acusaciones


[Josh Meyer] En casos de al-Qaeda. Estados Unidos teme que evidencias obtenidas en interrogatorios de la CIA sean inadmisibles en tribunales por crímenes de guerra.
Washington, Estados Unidos. El FBI está reconstruyendo discretamente las acusaciones contra Khalid Shaikh Mohammed y otros catorce líderes acusados de al-Qaeda, retenidos en Bahía Guantánamo, Cuba, impulsado en parte por temores de que años de interrogatorios de la CIA hayan producido evidencias que son inadmisibles o demasiado polémicas como para presentarlas en sus próximos tribunales por crímenes de guerra, dijo funcionarios de gobierno interiorizados de las pesquisas.
El proceso es embarazoso para el gobierno de Bush, que mantuvo a los hombres incomunicados durante años en el extranjero y permitía que la CIA utilizara métodos coercitivos para extraer de ellos información que no serían admisibles en un tribunal norteamericano -y podrían no ser admitidas en sus comisiones militares, dijeron ex funcionarios y juristas. Incluso si se admitiera la información proveniente de interrogatorios de la CIA, dijeron, sería probablemente un riesgo concentrar los juicios en las actividades de la agencia y no en los acusados.
Las investigaciones del FBI, que implican a unos trescientos agentes y analistas en un ‘destacamento Guantánamo', se vienen realizando desde hace dos años. Fueron encargadas por el ministerio de Defensa poco después de resoluciones judiciales que indicaban que Mohammed -el autoproclamado cerebro de los atentados terroristas del 11 de septiembre- y los otros miembros de al-Qaeda deberían tener alguna forma de juicio en el que se presentasen evidencias, de acuerdo a funcionarios policiales federales.
El destacamento ha revisado la inteligencia disponible, entrevistado a los quince líderes de al-Qaeda acusados y viajado a varios países para hablar con testigos y reunir evidencias para ser presentadas al tribunal, dijeron los funcionarios policiales federales. Como la mayoría de los otros entrevistados para este artículo, hablaron a condición de conservar el anonimato, mencionando la sensibilidad de las investigaciones, que están siendo coordinadas con el Pentágono.
Un oficial norteamericano estacionado en Pakistán que ha participado en la cacería de los cabecillas de al-Qaeda desde 2001, dijo que hace cuatro meses había sido entrevistado por agentes del FBI en Washington. Estaban "investigando agresivamente a KSM y todas las cosas en las que estuvo implicado", dijo, refiriéndose al terrorista acusado por sus iniciales.
El FBI está especialmente interesado en Mohammed, el que durante los más de tres años que pasó retenido por la CIA se fanfarroneaba de que había matado al periodista Daniel Pearl, del Wall Street Journal, y organizado más de dos docenas de atentados terroristas. Varios funcionarios antiterroristas dijeron que creían que Mohammed confesó algunos delitos falsamente, incluyendo el asesinato de Pearl, bajo apremios o para obscurecer el papel jugado por operativos que puedan estar libres todavía.
El juicio de Mohammed será el centro de mesa de las comisiones militares, que podrían ocurrir recién el próximo año. Sin embargo, algunos funcionarios norteamericanos familiarizados con ellas dijeron que los tribunales podrían ser retrasados durante años por impugnaciones jurídicas.
Los esfuerzos del FBI parecen ser en parte una protección en caso de que las comisiones sean consideradas inconstitucionales o no ocurran nunca, o se cierre el centro de detención militar de Bahía Guantánamo. Con esas perspectivas, las autoridades tendrían que dejar en libertad a los prisioneros, transferirlos a custodia militar en otro lugar, enviarlos a otro país o hacer que la policía reúna suficientes evidencias para acusarlos de terrorismo en tribunales federales norteamericanos, dijeron actuales y pasados funcionarios contraterroristas y juristas.
"Creo que no es una sorpresa que hayan tenido que llamar al FBI para limpiar el caos que dejó la CIA con su programa de detenciones secretas", dijo Jumana Musa, de Amnistía Internacional. "Sería inteligente usar evidencias que no provengan de detenciones secretas, interrogatorios y torturas".
El agente especial Richard Kolko, portavoz del FBI, dijo que las investigaciones eran una prolongación natural de un continuado esfuerzo de las agencias. "El FBI apoyará el juicio de KSM y otros detenidos de alto valor poniendo su experiencia y conocimiento investigativo y evidencias a disposición del equipo de la fiscalía", dijo. Refirió otras preguntas al ministerio de Defensa.
El comandante de la Armada, Jeffrey D. Gordon, portavoz del Pentágono, dijo que el ministerio de Defensa estaba trabajando estrechamente con sus contrapartes de las otras agencias en la "redacción de la acusación contra KSM y otras decenas de hombres en Guantánamo acusados de cometer violaciones a la ley de guerra -incluyendo los atentados del 11 de septiembre de 2001, el atentado con el USS Cole y los atentados contra las embajadas en África del Este en 1988".
Ninguno de los dos, ni el portavoz de la CIA George E. Little quisieron comentar sobre si las investigaciones del FBI estaban siendo realizadas para reforzar las deficiencias en las acusaciones contra Mohammed y los otros que son, al menos en parte, el resultado de los interrogatorios de la CIA.
Funcionarios del FBI entrevistados para este artículo enfatizaron que las pesquisas del buró no pueden ser vistas como un rechazo de las labores de la CIA, observando que la principal responsabilidad de la agencia de espionaje ha sido reunir inteligencia para impedir futuros atentados, y no recabar evidencias para el juicio.
Pero algunos antiguos y actual funcionarios norteamericanos dijeron que los temores sobre la potencial inadmisibilidad de los interrogatorios de la CIA, y las polémicas que los rodean, fueron las principales razones por las que fueron enviados los agentes del FBI a reunir más evidencias, y en algunos casos volver a entrevistar a sospechosos y testigos.
El FBI y la CIA parecen encaminadas hacia un enfrentamiento sobre el tema de los interrogatorios de los detenidos desde poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Desde el principio el FBI ha jugado un papel central en la cacería de los cabecillas de al-Qaeda, ayudando a la CIA, a las fuerzas armadas y a gobiernos extranjeros a perseguirlos y procesar evidencias contra ellos. Agentes del FBI ayudaron inicialmente a entrevistar a algunos de los sospechosos, con la intención de reunir evidencias para una juicio penal.
Después de la captura de Mohammed en marzo de 2003 en Pakistán, algunos agentes del FBI y fiscales federales dejaron en claro que lo querían juzgar ante un jurado. El cabecilla de al-Qaeda ha sido acusado por un gran jurado en Nueva York en 1996 por su papel en una presunta trama en Filipinas para hacer volar aviones de pasajeros en vuelo sobre el Océano Pacífico.
Pero la CIA decidió más agresivamente encargarse de los interrogatorios de Mohammed y otros importantes detenidos de al-Qaeda, empezando con Abu Zubeida, coordinador de los campamentos de adiestramiento que fue capturado en Pakistán en 2002. Actuales y antiguos funcionarios del FBI dijeron que la agencia de espionaje empezó a usar métodos coercitivos, tales como simulacro de asfixia por inmersión, en un intento de lograr que los detenidos hablaran inmediatamente sobre los planes de la red terrorista.
Funcionarios de la CIA dijeron al Times que con el interrogatorio de Zubeida el FBI no estaba obteniendo las informaciones sobre ataques inminentes que ellos sabían que sí poseía, y que sus técnicas ‘mejoradas' finalmente eran mejores y más rápidas. Actuales y antiguos funcionarios del FBI dijeron que esas técnicas de la CIA producían confesiones falsas.
Para mediados de 2002, varios ex agentes y altos funcionarios de escritorio dijeron que habían empezado a quejarse de que el programa de interrogatorios de la CIA era equivalía a tortura y que crearía serios problemas en el camino, especialmente si el gobierno de Bush se veía obligado a permitir que los sospechosos de al-Qaeda enfrentaran a sus acusadores en tribunales.
Algunos se dirigieron al director del FBI, Robert S. Mueller III, de acuerdo a ex funcionarios del buró. Dijeron que Mueller impidió que los agentes tuvieran incluso papeles de apoyo en los interrogatorios para evitar exponerlos a riesgos jurídicos, en la creencia de que las opiniones de la Casa Blanca y el ministerio de Justicia que autorizan las técnicas coercitivas debían ser revocadas.
"Esos tipos estaban usando métodos que no queríamos que se aplicaran", dijo un alto funcionario policial. "La CIA determinó que iban a torturar a los detenidos, y nosotros tomamos la decisión de no estar implicados".
Un funcionario del FBI que se ha jubilado desde entonces, dijo que él también se quejó por la falta de evidencias utilizables y por las declaraciones admisibles que se estaban recolectando. "Sabíamos entonces que tendríamos problemas. Pero nadie nos escuchó", dijo. "Ahora tienen que aplicar la política que adoptaron. No sé si alguien pensó en las consecuencias".
Otro agente jubilado del FBI que ayudó a dirigir las investigaciones del buró sobre al-Qada dijo que una falla fundamental en el proceso judicial fue que los terroristas acusados deben usar el derecho a enfrentarse a sus acusadores en un tribunal -incluso si es militar. Y es probable que la CIA prohíba que sus agentes suban al estrado para ser interrogados sobre sus técnicas de interrogatorio y otros aspectos altamente clasificados del programa de detenidos de la agencia de espías.
"Se han colocado ellos mismos en una situación muy delicada", dijo el ex agente. "Tienen que hacer todo de nuevo porque tienen que presentar declaraciones limpias de esos detenidos, y deben ser obtenidas por gente de las agencias policiales que puedan prestar declaración. Los agentes de la CIA no van a decir nada, ni deberían".
El portavoz del Pentágono, Gordon, y el portavoz del CIA, Little, dijeron que no se había tomado una decisión sobre cuánta información reunida por la CIA, incluyendo los interrogatorios, será admitida como evidencia por las comisiones. También dijeron que era muy pronto para saber si los agentes de la CIA declararían o no, aunque las salas donde sesionarán las comisiones militares, dijo Gordon, serán habilitadas con tabiques para proteger la identidad de los testigos y con botón de silencio para proteger los testimonios clasificados.
"Cuando se trata de detenidos de alto valor", dijo Little, "se debe en gran parte a los esfuerzos de la CIA -aplicando un proceso legal, efectivo y seguro- los que llevaron a estos terroristas a compartir inteligencia concreta y operacional que nuestro gobierno utilizó para identificar a otros terroristas y desbaratar sus planes".
Algunos ex funcionarios del FBI y analistas jurídicos dijeron que incluso si las evidencias reunidas mediante interrogatorios de la CIA fueran declaradas admisibles, perderían mucha credibilidad debido a las acusaciones de coerción y torturas.
Funcionarios de la CIA dijeron que ellos nunca torturaron a los detenidos y que operaron dentro de la ley.
Finalmente algunos de los sospechosos de terrorismo confesaron. Pero las técnicas coercitivas provocan el escepticismo de algunos funcionarios de la CIA en cuanto a si se puede creer en sus confesiones, para no mencionar si se las podría defender en algún tribunal, dijo un ex agente encubierto contraterrorista de la CIA.
La decisión de minimizar el papel del FBI en el interrogatorio de sospechosos "fue considerada por muchos como un error, en parte porque los agentes de la CIA no tienen experiencia suficiente para determinar qué es evidencia y qué no", dijo el funcionario. "Y ahora tenemos todas esas consecuencias".
Musa, de Amnistía Internacional, dijo: "La gente como KSM debería rendir cuentas. Y la real tragedia sería que el tema central de las comisiones no fuera la conducta de Mohammed y los otros, sino la conducta de la CIA".
Funcionarios policiales federales creen que han reunido suficiente evidencias admisibles para juzgar a los detenidos de alto valor. "Hemos hecho todo de nuevo, y toda está en orden", dijo un funcionario. "Así que ¿cuál es el problema?"

josh.meyer@latimes.com

26 de octubre de 2007
21 de octubre de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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