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grave rata pinochetista


En grave estado el hombre de la seguridad de Pinochet.
Santiago, Chile. Ex director de la DINA, Manuel Contreras, continúa internado en el Hospital Militar, aquejado de una insuficiencia renal grave. Su historia con Pinochet se remonta hacia 1940, y sólo concluye con acusaciones por violaciones a los derechos humanos.
Estable dentro de su gravedad se mantiene internado en el Hospital Militar, el ex jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), general (r) Manuel Contreras, quien ingresó el miércoles al Hospital Militar aquejado de una insuficiencia renal grave.
Fuentes médicas del recinto asistencial castrense indicaron que Contreras no ha presentado mejorías ni tampoco se ha agravado su estado de salud, sin embargo, se le están realizando una serie de exámenes clínicos.
El jubilado oficial, condenado por diversas causas de violaciones a los derechos humanos, se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos, en el cuarto piso del recinto de Providencia.
El ex jefe de los servicios de seguridad del fallecido dictador Augusto Pinochet, se agravó el mismo día que se conocía la sentencia de siete años por el secuestro calificado por el ex gerente de Cobrechuqui, David Silberman, la última de una serie de condenas que se iniciaron con su presidio por el asesinato del ex canciller Orlando Letelier.

Su Larga Historia con Pinochet
En un perfil del ex dictador Augusto Pinochet, confeccionado por el subdirector de La Nación, Rodrigo de Castro, se narran con detalles los lazos que unieron al ex gobernante de facto con Contreras, los mismos que a la luz de los procesos judiciales por violaciones a los derechos humanos los llevarían luego a un quiebre irreparable.
Pocos días después del levantamiento militar, ya seguro de que las cosas marchaban a favor de los militares golpistas, Pinochet le encargó la seguridad de su familia al coronel Manuel Contreras Sepúlveda, su ex pupilo de la Escuela Militar a fines de los años cuarenta y, más tarde, su asistente en el curso de Geopolítica en la Academia de Guerra. Contreras, desde la Escuela de Ingeniería del Ejército en Tejas Verdes, se encontraba organizando, junto con otros coroneles del Ejército y civiles del movimiento fascista Patria y Libertad, lo que algunos meses más tarde se llamó Dirección de Inteligencia Nacional, DINA.

La Sociedad con Contreras
En 1960, Manuel Contreras con el grado de capitán ingresó a la Academia de Guerra, al curso de oficiales del Estado Mayor. Augusto Pinochet, quien fue su profesor y protector en la Escuela Militar, ahora, con el grado de coronel, oficiaba de subdirector de la Academia y enseñaba las materias de Estrategia y Geopolítica.
"Durante los dos años que ahí compartieron, ambos estrecharon aún más los antiguos lazos de amistad y esa extraña complicidad que aparentemente ya los unía", nos contó en los primeros años ochenta uno de los generales que organizó el golpe, llamado a retiro por Pinochet en 1975, y que siempre ha querido mantenerse en el anonimato. "Pinochet, pillo pero limitado culturalmente, hizo buen uso de la inteligencia de Contreras. Lo nombró su ayudante y así el brillante capitán escribió los textos y tratados militares para que el no muy dotado coronel los firmara y avanzara en su carrera militar. En reconocimiento, Pinochet aceptó ser el padrino de su primer hijo varón".
Manuel Contreras regresó a la Academia de Guerra en 1966, esta vez como profesor de Inteligencia, disciplina que por esos años ya le obsesionaba. No había novela de espionaje que Contreras no hubiera devorado, ni libro de historia militar y de guerra que no hubiese leído.
A diferencia de Pinochet, quien de haber tenido antes del golpe una simpatía política fue más bien por la centroizquierda y no por la derecha, Manuel Contreras fue siempre un nacionalista y ultraderechista convencido. Logró sobrevivir a las purgas de ese año y cuando Salvador Allende fue elegido Presidente, en septiembre de 1970, Contreras ya era secretario del Estado Mayor del Ejército.
En 1971, mientras Pinochet, como Jefe Militar de la Plaza de Santiago, cultivaba su amistad con las máximas autoridades de la Unidad Popular y servía de edecán a Fidel Castro, durante su estadía de casi tres meses en Chile, Manuel Contreras estuvo al mando del Regimiento de Ingenieros N 4 Arauco en Osorno, una ciudad que si bien estaba alejada del candente clima político de la capital, se situaba en el centro de los conflictos sociales desencadenados por la Reforma Agraria.
A fines de 1972, Manuel Contreras, ascendido a coronel, regresó una vez más a la Escuela de Ingeniería de Tejas Verdes, esta vez como director. Transformado ahora en la máxima autoridad del Ejército en la provincia de San Antonio, muy cerca de la capital, desarrolló, durante los 9 meses que precedieron al golpe un frenético trabajo de inteligencia sobre las actividades de las autoridades del gobierno regional de la Unidad Popular, así como sobre los partidos de izquierda y extrema izquierda que la apoyaban.

Nace la DINA
El 11 de septiembre de 1973, el día del golpe, Contreras dominó en pocas horas la provincia de San Antonio. Un recinto constituido por 14 cabañas, aledañas a la Escuela de Ingeniería, fue utilizado como campo de concentración: "el Sheraton", como será conocido. En Santiago, en la calle Londres 38, sus amigos coroneles abrieron un centro de detención. Lo llamaron "La Silla". Era un sitio clandestino. Muy pocos sabían de su existencia. Centenares de detenidos pasaron por ese lugar. El tiempo apremiaba. Había que ganarles la mano a los servicios de inteligencia institucionales. Necesitaban información y rápido. Los métodos de interrogatorio no fueron sofisticados, fueron abiertamente brutales. Los detenidos sospechosos de poseer información fueron apiñados en camiones y llevados a Tejas Verdes. Ahí el tratamiento fue aún peor.
Al cabo de pocas semanas Contreras manejaba más información que todos los aparatos de seguridad institucionales. Contaba ya con un exhaustivo archivo de todos los detenidos políticos en el país. En esos días, decenas de militantes civiles de Patria y Libertad entraron a formar la Brigada de Inteligencia Ciudadana de la DINA.
A mediados de noviembre, Pinochet, cuya posición dentro de la junta militar era aún débil, obtuvo una cobertura legal para el ya poderoso aparato de seguridad de Contreras. Por decreto se creó la Secretaría Ejecutiva Nacional de Detenidos, Sendet. La DINA, o lo que será la DINA, funcionó como dependencia del Sendet, encargada de coordinar la inteligencia en torno a los presos. Esta secretaría se instaló en el segundo piso del edificio del Congreso Nacional, clausurado después del golpe. El 8 de diciembre de 1973 Contreras se trasladó a Santiago y ocupó una casa en Marcoleta 90, donde instaló su cuartel general.

El Golpe de los Coroneles
"En pocos meses", recuerda el general enviado a retiro en 1975, "incluso antes del decreto que la legalizó en junio de 1974, la DINA contaba con miles de informantes pagados en todo el país. Manejaba clínicas, oficinas de telecomunicaciones, bufetes de abogados, empresas de fachada de diversa índole, un centro de estudios económicos con más de 20 economistas, agencias de viajes, empresas de transportes, grupos operativos de asalto y diversos centros de detención en todo el país. Antes de que el cuerpo de generales del Ejército que actuamos en el pronunciamiento militar nos diéramos cuenta, la DINA se había transformado en un verdadero gobierno paralelo, diseñado no sólo para aplastar cualquier tipo de oposición izquierdista, sino para imponer su propio modelo de corte fascista al país entero. La DINA fue el instrumento de Pinochet para conquistar el poder al interior de la Junta de Gobierno, del Ejército y de las FFAA en su conjunto. Pinochet fue el instrumento de Contreras y sus amigos, para intentar, después del pronunciamiento, el asalto definitivo al país".
Aunque la DINA estuvo legalmente subordinada a la Junta de Gobierno, en la práctica Contreras rindió cuentas sólo a Pinochet. Contreras desayunaba en casa de Pinochet a diario. Además de teléfonos y radios que los comunicaban directamente, entre las oficinas de Pinochet y de Contreras existía un circuito cerrado de televisión. Por otra parte, Pinochet no permitió que nadie del nivel ejecutivo de la DINA tomara contacto con los miembros de la Junta.
"Las ambiciones de poder del hasta entonces timorato Pinochet se desencadenaron al encontrarse el 11 de septiembre de 1973, gracias a la ‘divina Providencia’, para usar sus propias palabras, encabezando el gobierno militar", nos contó el general golpista en los primeros años ochenta. "Su protegido Contreras, un simple coronel, era la figura ideal para saltarse el mando de los generales y afianzar su control sobre el Ejército. Junto con los generales Bonilla, Lutz, Arellano, Covarrubias, Mena, Benavides, entre otros, no sólo habíamos planificado el pronunciamiento, sino que éramos quienes ejercíamos el mando real sobre el Ejército. En todos los ejércitos del mundo es tradición que quien comanda la inteligencia militar sea un general. Sin embargo, Pinochet, contra esa tradición y nuestra declarada oposición, rompió a propósito la línea de mando y le entregó a Contreras, y con él a sus amigos coroneles, la delicada y vital misión de hacerse cargo, bajo su directa vigilancia, de la seguridad e inteligencia del país".
En el mes de octubre de 1973, los coroneles junto con Pinochet llevaron a cabo un plan que pondría en jaque mate a la jerarquía del Ejército. Se trató del episodio conocido como la "Caravana de la Muerte". Pinochet envió al general Sergio Arellano Stark, uno de los líderes del golpe y probablemente el general con más ascendiente sobre el Ejército, a visitar diversas localidades del país en su representación y dotado de un poder especial para inspeccionar la situación en regiones. La comitiva de Arellano fusiló a lo largo del país a prisioneros políticos sin someterlos previamente a consejo de guerra. Estos oficiales, que más tarde se integrarán a la DINA, obligaron a los jóvenes oficiales de los regimientos locales a participar en la carnicería. Los amarraron, literalmente, con un baño de sangre.

"¡La DINA Soy Yo!"
En junio de 1974, pocos días antes de que Pinochet formalizara la existencia de la Dirección Nacional de Inteligencia, DINA, con el Decreto Ley N 521, un grupo de generales encabezados por Óscar Bonilla, ministro del Interior, y Augusto Lutz, jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército, protestó enérgicamente contra los procedimientos arbitrarios y los excesos de la DINA. El general Bonilla, luego de recibir diversas denuncias de amigos y familiares de víctimas, se había presentado a las dependencia de la Escuela de Ingeniería en San Antonio, dirigida por Manuel Contreras, constatando personalmente las atrocidades que ahí se cometían contra los detenidos. El general Lutz argumentó que no era posible que un coronel como Manuel Contreras no respondiera a las preguntas e interpelaciones de sus superiores jerárquicos.
El general Pinochet interrumpió bruscamente la reunión y, golpeando la mesa con los puños, gritó:
"¡Señores generales, la DINA soy yo!".
El general Bonilla murió algunos meses más tarde en un accidente de helicóptero. El helicóptero de los técnicos enviados a Chile por los fabricantes franceses para hacer la investigación de las causas del accidente, también sufrió un accidente. En 1975 murió el general Lutz, después de una larga agonía en el Hospital Militar de Santiago. Según revelaciones de su familia, el general Lutz, operado de una várice inexistente al esófago, fue víctima en el hospital de una serie de sospechosas equivocaciones médicas. A mediados de 1977, antes de que el coronel Contreras fuese ascendido a general, sólo 4 de los 24 generales que participaron en el golpe seguían activos en el Ejército. Los coroneles se habían convertido en generales y Pinochet había conquistado el control del Ejército y del país.

La ‘Caída’ de Contreras
En el mes de Julio de 1977, los agentes del FBI que investigaban el asesinato de Orlando Letelier en Washington, buscaba afanosamente entre los agentes de la DINA a un oficial alto y rubio que calzase con las descripciones que tenían del probable contacto entre Contreras y los cubanos del MNC. El círculo alrededor de Contreras se estrechaba día a día.
Un sector importante de la llamada derecha económica chilena, representada por el ala neoliberal del equipo económico del Gobierno y por los "gremialistas", el grupo político ligado al Opus Dei y encabezado por el abogado Jaime Guzmán Errázuriz, asistía con preocupación al asalto de Contreras al poder. La lucha entre "blandos" y "duros" se había llevado adelante hasta entonces a puertas cerradas y en sordina. Fueron las presiones del Departamento de Estado y del Pentágono, impulsados por el gobierno demócrata de Carter, las que en definitiva empujaron la balanza a favor de los "blandos".
Pinochet, buscando ganar tiempo, anunció la reestructuración de los aparatos de seguridad. El 12 de agosto de 1977, la DINA cambió de nombre y pasó a llamarse, siempre bajo la dirección del coronel Contreras, Central Nacional de Inteligencia (CNI). Pero esta operación cosmética no bastó al Departamento de Estado. En noviembre de 1977, Pinochet se vio obligado a sacar a Contreras de la CNI.
Sin embargo, para demostrar internamente que nada había pasado, Pinochet lo envió de regreso a su antiguo Comando de Ingenieros, nuevamente como director de la Escuela de Ingeniería de Tejas Verdes, pero esta vez ascendido a general. Sin embargo, la investigación de FBI avanzaba a pasos agigantados y las presiones estadounidenses se hacían insoportables. Pinochet, temiendo caer con Contreras, nombró en su lugar al general (R) Odlanier Mena, ex director del Servicio de Inteligencia del Ejército, llamado a retiro en 1975 justamente por su oposición a la DINA y enemistad con Contreras.
A mitad de marzo, el FBI tenía ya la foto de Michael Townley y si bien aún no lograba identificarlo, era sólo cuestión de días. El 20 de marzo de 1978 Pinochet llamó al general Contreras a su despacho. Sólo ellos saben lo que hablaron. Esa noche, centenares de altos oficiales de todas las ramas de las FFAA visitaron la casa del destituido general Manuel Contreras en Avenida Príncipe de Gales. Lucía Hiriart de Pinochet, la primera dama, acudirá también a la cita. Los fotógrafos captarán la imagen de su largo y dolido abrazo con el ex jefe de la DINA.
El 17 de abril de 1978, Pinochet firmó una Ley de Amnistía que borró de un golpe y plumazo todos los delitos cometidos por la DINA hasta esa fecha.
Aunque Manuel Contreras, que tuvo que guardar sus sueños nacionalistas en el baúl de los recuerdos, siguió manteniendo hasta mediados de los noventa un fuerte ascendiente sobre el Ejército, sobre todo sobre el arma de Ingeniería.
Después vendrían los numerosos procesos judiciales, que incluso lo harían sacar a colación pública documentos con los que intentó probar que todos los días informaba a Pinochet de sus actos, y que el dictador era, en realidad, el responsable máximo de las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante su régimen militar. Era el fin de una larga amistad, y el inicio de un largo devenir por tribunales del ex dictador, y de su subalterno.

3 de mayo de 2008
©la nación
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