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mamo contreras, monstruo a sueldo


Acusan a Manuel Contreras de ser agente de la CIA. En un ensayo sobre el servicio de espionaje de EEUU escrito por Tim Weiner. El texto contiene el testimonio ante el Senado de Dave Phillips, jefe de operación de la CIA en Chile durante la dictadura, confirmando que el general Manuel Contreras, jefe de la DINA, fue uno de sus agentes a sueldo.
La CIA de Estados Unidos recurrió a métodos similares a los que utilizó la Gestapo nazi para sostener a gobiernos impopulares del tercer mundo y a dictadores militares latinoamericanos, sostiene un ensayo de reciente edición en castellano. El volumen titulado ‘La historia de la CIA: legado de cenizas’, de Tim Weiner, constituye una profusa investigación que requirió de 50 mil documentos y cientos de entrevistas, que abarcan 60 años de existencia del cuestionado servicio de inteligencia.
"El país más poderoso en toda la historia de la civilización occidental ha sido incapaz de crear un servicio de espionaje de primera línea", afirma el autor, ganador del Premio Pulitzer por su investigación sobre la CIA, a la que califica como "un fracaso que actualmente representa un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos".
Weiner también confirma en su ensayo de más de 700 páginas que, en septiembre de 1970, pocos días después de la victoria de Salvador Allende en las elecciones presidenciales de Chile, el jefe de la base de la CIA en Santiago, Henry Hecksher, recibió un mensaje cifrado desde la central con la orden de que tomara contacto con los militares chilenos "que pudieran encargarse de Allende".
El escritor estadounidense asegura que por gestión de Hecksher, el 14 de septiembre, el empresario chileno y propietario del diario El Mercurio, Agustín Edwards, y el director general de Pepsi, Donald Kendall, "tomaron un café con el secretario de Estado Henry Kissinger" en Washington y pidieron la ayuda del presidente Richard Nixon "para echar a Allende".
El texto contiene también el testimonio ante el Senado de Washington de Dave Phillips, jefe de operación de la CIA en Chile durante la dictadura del general Augusto Pinochet, confirmando que el general Manuel Contreras, jefe de la temible y brutal DINA, fue "un agente a sueldo" de la central de inteligencia estadounidense.
Según Weiner, "los anales de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense están llenos de locuras y desventuras", como así también de "éxitos fugaces y fracasos duraderos en el extranjero y marcados por batallas políticas y luchas de poder en el propio territorio estadounidense".
En el ensayo se detallan los programas de entrenamiento para militares y policías latinoamericanos que la CIA dictó a través de sus academias en Panamá y Los Fresnos (Texas), entre cuyos graduados "se incluirían los futuros jefes de los escuadrones de la muerte de El Salvador y Honduras". "A veces sólo había un paso desde las aulas hasta las cámaras de tortura", recuerda el periodista, que durante 20 años se dedicó a la cobertura de temas de inteligencia para The New York Times.
Por ejemplo, reproduce un informe confidencial de Robert Amory, jefe de la dirección de inteligencia de la CIA durante los mandatos de Dwight David Eisenhower y John Kennedy admitiendo que "puedes caer en tácticas tipo Gestapo". Eisenhower fue quien acuñó la expresión "legado de cenizas" para referirse a los fracasos de la CIA y la herencia que le dejaba a su sucesor en la Casa Blanca.
Weiner ha recibido por sus investigaciones sobre la CIA y las campañas ocultas de inteligencia de Estados Unidos el Premio Nacional Book Award de no ficción y el Premio Los Angeles Times al mejor libro de historia de 2007.

10 de noviembre de 2008
©la nación 
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