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volver al confesionario


Tribunal secreto del Vaticano abre sus puertas en un intento por atraer a los católicos al confesionario.
[Nicole Winfield] Roma, Italia. Uno de los tribunales más secretos del Vaticano, que se encarga de las confesiones de pecados tan graves que sólo el Papa puede otorgar absolución, está dando a los fieles, por primera vez en sus 830 años de existencia, un atisbo de su modo de operar.
El Vaticano ha lamentado durante largo tiempo que cada vez se acercan menos católicos al confesionario, donde se imparte el sacramento mediante el cual los fieles pueden ser personados si confiesan sinceramente sus pecados a un sacerdote.
Para frenar ese deterioro, el llamado ‘tribunal de conciencia’ invitó al público a las salas recubiertas de frescos de su imponente palacio del siglo dieciséis para un congreso de dos días que terminó el miércoles.
El objetivo era explicar qué hace exactamente la Penitenciaría Apostólica, y con ello estimular a los fieles a practicar la confesión, dijo el monseñor Gianfranco Girotti, el segundo funcionario del tribunal.
"Pese a que es el departamento más antiguo de la Santa Sede, es muy poco conocido, específicamente porque por su naturaleza se encarga de cosas secretas", dijo. "Queremos revivir el sacramento de la penitencia".
Al levantar el velo del secreto que rodea las actividades del tribunal, el Vaticano espera enfatizar el papel fundamental que juega el sacramento en la salvación de las almas, dijo en una ponencia leída ante el congreso por el cardenal Tarcisio Bertones, el segundo funcionario del Vaticano.
"Hoy pareciera que el sentido del pecado ha sido olvidado", dijo. Las confesiones de incluso los crímenes y pecados más espantosos -como el genocidio o los asesinatos en masa- son tratados a nivel local por sacerdotes y sus obispos y no son oídos por el tribunal.
Su trabajo gira sobre pecados reservados al Papa -considerados tan graves que un sacerdote u obispo local no están calificados para otorgar la absolución, dijo el cardenal James Francis Stafford, un estadounidense que preside la Penitenciaría Apostólica.
Entre estos pecados se encuentra la profanación de la eucaristía, que los católicos tienen por el cuerpo y la sangre de Cristo. Stafford dijo que este pecado ocurre cada vez con mayor frecuencia, no solamente en rituales satánicos sino también por fieles que reciben la comunión y luego retiran la hostia de la boca y la escupen o la profanan de otro modo.
Otros incluyen el rompimiento del secreto de la confesión, revelando la naturaleza del pecado y la persona que solicitaba penitencia, o un sacerdote que tiene relaciones sexuales con alguien y luego le ofrece perdón por el acto.
Estos pecados implican la excomunión automática de la iglesia. Una vez que se otorga la absolución, también se levanta la excomunión, dijo Stafford.
Un cuarto tipo de casos tratados por el tribunal es cuando un hombre que ha causado directamente un aborto -por ejemplo, el que paga por uno- trata luego de convertirse en sacerdote o diácono, dijo Stafford.
"Esa es una irregularidad, porque no puede ser ordenado sin haber sido dispensado por el Papa", dijo.
Funcionarios del Vaticano refieren frecuentemente a un estudio realizado por la Universidad del Sagrado Corazón, de Italia, que constató que el 47 por ciento de la gente en Italia -un país de mayoría católica- no se confesaba nunca, o no lo había hecho durante muchos años.
"No podemos ocultar que el sacramento de la penitencia esta vez está amenazado por la secularización", dijo Girotti. Pero enfatizó que seguía siendo "fundamental para la salvación y la santificación de las almas".
En general, los casos de abuso sexual por parte de clérigos son tratados por otra oficina del Vaticano, la Congregación para la Doctrina de la Fe, que se ocupa de temas más públicos de disciplina y ortodoxia.
Lo que convierte a la Penitenciaría Apostólica en inusual de acuerdo a normas del Vaticano es la rapidez con que dispensa sus decisiones, dijo Girotti: muy a menudo dentro de veinticuatro horas, o en un máximo de dos o tres días.
El palacio donde funciona, en el corazón del casco histórico romano, también alberga a otros dos importantes tribunales vaticanos: la Rota Romana, que decide sobre anulaciones matrimoniales, y la Signatura Apostólica, el más alto tribunal de la Santa Sede.
Ocupando prácticamente toda una cuadra, está apenas a pasos de una de las plazas más profanas de Roma: la del Campo dei Fiori, lleno de bares que atienden a turistas y universitarios estadounidenses que estudian en el extranjero.

30 de enero de 2009
15 de enero de 2009
©fdwdailynews
cc traducción mQh
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