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obama mantiene entregas


Como arma contra el terrorismo. El papel de la CIA en el polémico programa de transferencia de prisioneros podría expandirse, dicen expertos de inteligencia.
[Greg Miller] Washington, Estados Unidos. Están cerrando las cárceles secretas de la CIA. Las técnicas de interrogatorio violentas están prohibidas. Y Bahía Guantánamo finalmente volverá a ser una base naval barrida por el viento en el sudeste de Cuba.
Pero inclusive desmantelando esos programas, el presidente Obama dejó intacta una herramienta contra el terrorismo que es igualmente controvertida.
Según las órdenes ejecutivas firmadas por Obama hace poco, la CIA todavía tiene autoridad para realizar las operaciones conocidas como entregas, secuestros secretos y traslado de prisioneros a países que cooperan con Estados Unidos.
Actuales y antiguos funcionarios de la inteligencia estadounidense dicen que el programa de entregas podría estar destinado a jugar un papel todavía más importante porque el principal mecanismo que quedaba -aparte de los ataques con misiles Predador- para sacar de la calle a terroristas.
El programa de entregas se convirtió en una fuente de escozor para la CIA, y un blanco del desdén internacional tras emerger en los últimos años detalles de capturas malogradas, confusión de identidades y acusaciones de que los prisioneros estaban siendo entregados a países donde los torturaban.
El Parlamento Europeo condenó las entregas como "un instrumento ilegal utilizado por Estados Unidos". Algunos prisioneros capturados en este programa han demandado a la CIA así como a una subsidiaria de Boeing Co. acusada de colaborar con la agencia en decenas de vuelos relacionados con entregas.
Pero el gobierno de Obama parece haber determinado que el programa de entregas era un componente de la guerra contra el terrorismo de Bush que no podía descartar.
La decisión subraya el hecho de que la guerra contra al Qaeda y otras organizaciones terroristas está lejos de haber terminado y que incluso si Estados Unidos está cerrando las cárceles, no piensa dejar de hacer prisioneros.
"Obviamente tienes que mantener algunas herramientas -todavía hay que perseguir a los tipos malos", dijo un funcionario del gobierno de Obama, que habló a condición de guardar el anonimato en las partes sobre los argumentos jurídicos. "Los asesores jurídicos que trabajaban con este tema, examinaron la entrega. Es polémica en algunos círculos y provocó una tormenta en Europa. Pero si se hace dentro de ciertos parámetros, es una práctica aceptable".
Una disposición en las órdenes de Obama mantiene las atribuciones de la CIA para detener e interrogar a sospechosos de terrorismo provisto que no sean retenidos durante mucho tiempo. La poco conocida disposición afirma que las instrucciones de cerrar las cárceles secretas de la CIA "no se refieren a los recintos usados solamente para retener a gente por cortos períodos, sobre una base transitoria".
Pese a los temores sobre las entregas, la prohibición de Obama de otras muchas herramientas antiterroristas podrían llevar a los agentes de inteligencia a recurrir más asiduamente a la técnica ‘transitoria’.
La decisión de mantener el programa no provocó protestas importantes, inclusive entre organizaciones de derechos humanos. Directivos de esas organizaciones lo atribuyen a la creencia de que los países necesitan algunas herramientas para combatir el terrorismo.
"En ciertas circunstancias, hay un espacio legítimo" para las entregas, dijo Tom Malinowski, director en Washington de Human Rights Watch. "Lo que entendí claramente de las órdenes del presidente fue que querían diseñar un sistema que no resultara en que se mande a gente a cárceles extranjeras para que las torturen -pero que el diseño del sistema va a tomar algún tiempo".
Malinowski dijo que había llamado al gobierno de Obama a estipular que los prisioneros pueden ser transferidos solamente a países donde se les garantice una audiencia pública en un tribunal oficial. "Llevar al prisionero a un tribunal de verdad es una salvaguarda esencial contra la tortura, los abusos y las desapariciones", dijo Malinowski.
Veteranos de la CIA implicados en entregas definieron el programa como importante, pero de escaso uso para el recabamiento de información. Se usaba principalmente para sospechosos de terrorismo que no eran considerados suficientemente valiosos como para que los retuviera la CIA, dijeron.
"La razón de por qué hicimos nosotros mismos los interrogatorios es que las entregas en general no eran demasiado productivas", dijo un ex funcionario de la CIA que habló a condición de conservar su identidad debido a lo delicado del tema.
Las informaciones más valiosas sobre al Qaeda provino de prisioneros que estaban bajo custodia de la CIA e interrogados por expertos de la agencia, dijo el funcionario. Una vez que se entregaban prisioneros a Egipto, Jordania y otros países, la agencia tenía limitada influencia sobre cuánto de las informaciones se compartiría, cómo se trataba a los prisioneros y si serían liberados.
"De cierto modos, la entrega es la peor opción", dijo el ex empleado. "Si estás en manos de Estados Unidos, tienes un montón de chequeos y pesos y contrapesos, médicos y abogados. Una vez que los entregas a otros servicios, pierdes el control".
En su orden presidencial sobre los interrogatorios ilegales, Obama creó un grupo de trabajo para reexaminar las entregas para cerciorarse de que "no resulten en la transferencia de individuos de otros países para ser torturados" o sortear de  otro modo las leyes y tratados sobre derechos humanos.
La CIA ha sostenido durante largo tiempo que no entrega prisioneros a otros países sin obtener primero la promesa de que los detenidos no serán maltratados.
En 2007, la agencia tuvo que decidir en cada caso "que era menos probable que el individuo fuese torturado". Agregó que la CIA buscaba "promesas sinceras".
Incluso así, el programa de entregas se convirtió en objeto de intensas críticas durante el gobierno de Bush cuando se conocieron algunos casos.
En uno de los casos más notorios, un ciudadano alemán llamado Khaled Masri fue detenido en Macedonia en 2003 y trasladado por la CIA clandestinamente a una cárcel secreta en Afganistán. Fue liberado discretamente en Albania cinco meses más tarde después de que la agencia determinara que había confundido a Masri por un colega de los secuestradores del 11 de septiembre de 2001.
Más tarde Masri dijo que había sido secuestrado por "siete u ocho hombres de negro y con máscaras de esquí negras". Relató que lo habían desnudado, le habían colocado un pañal y vendado los ojos antes de ser subido, encadenado, a un avión -una versión que corresponde con otras descripciones de prisioneros capturados con el programa de entregas.
En otro caso prominente, un clérigo egipcio conocido como Abu Omar fue secuestrado en Italia en 2003 y llevado en secreto a una cárcel egipcia, donde dijo que había sido torturado. El incidente se convirtió en una importante fuente de incomodidad para la CIA cuando las autoridades italianas, utilizando archivos telefónicos, identificaron a operativos de la agencia implicados en el secuestro y los sometieron a juicio.
Los defensores del programa de entregas señalan que ha sido una herramienta efectiva desde principio de los años noventa y fue utilizada a menudo para llevar a sospechosos de terrorismo a tribunales en Estados Unidos. Entre ellos estaba Ramzi Ahmed Yousef, que fue capturado en Pakistán y condenado por ayudar a organizar el atentado contra el World Trade Center en 1993.
Debido a que detalles del programa de entregas son reservados, la escala del programa ha sido objeto de variadas especulaciones.
Una exhaustiva investigación de la Unión Europea concluyó que la CIA había realizado más de 1.200 vuelos en el espacio aéreo europeo después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Se implica que la mayoría de esos vuelos estaban relacionados con las entregas, con llevar a algunos sospechosos a países donde eran torturados.
Pero funcionarios de la inteligencia estadounidense dicen que el informe de la UE exagera enormemente la escala del programa y el hecho de que la mayoría de los vuelos documentados por europeos tenían que ver con el transporte de suministros y personal de la CIA, no de prisioneros.
En lugar de eso, comentarios recientes de Hayden sugieren que desde los atentados del 11 de septiembre el programa ha sido usado en los últimos años para trasladar a no más de un puñado de prisioneros.

21 de mayo de 2009
1 de febrero de 2009
©los angeles times
cc traducción mQh
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