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difícil de probar


La afirmación de Cheney de que las torturas salvaron vidas es difícil de probar. Argumentando contra las políticas de Obama, dice que la aproximación del gobierno de Bush hacia el terrorismo ahorró la vida de "quizás cientos de miles de personas". Los expertos dicen que no hay evidencias que lo demuestren.
[Greg Miller] Washington, Estados Unidos. En el enconado debate sobre las estrategias antiterroristas del país, el ex vicepresidente Dick Cheney introdujo una afirmación que lleva la discusión a otro nivel.
Dos veces en las últimas dos semanas -incluyendo su duelo verbal con el presidente Obama el jueves- Cheney dijo que la estrategia del gobierno de Bush puede haber salvado "cientos de miles" de vidas.
Es una afirmación que va más allá de cualquier cosa que Cheney o ex el presidente George W. Bush dijeron cuando eran gobierno -atribuyendo a su política la prevención de bajas a una escala que Estados Unidos no ha visto desde la Segunda Guerra Mundial.
Pero expertos en terrorismo dijeron que aunque es posible imaginar desarrollos que impliquen bajas de esa magnitud, no se han conocido evidencias sobre las conspiraciones desbaratadas durante el gobierno de Bush que sugieran que la afirmación de Cheney es verdadera.
"Es algo fácil de decir y difícil de probar", dijo Bruce Hoffman, experto en terrorismo de la Universidad Georgetown. "Creo que es otra perorata de esta disputa".
Cheney ya lo había dicho el 10 de mayo en el programa de CBS, ‘Face the Nation’.
"Estoy convencido, absolutamente convencido, de que salvamos miles, quizás cientos de miles de vidas", dijo.
La afirmación de Cheney es plausible si se refería a los temores de que al Qaeda tenía la ambición de adquirir armas nucleares, biológicas químicas, dijo Gary J. Schmitt, experto en inteligencia en el American Enterprise Institute, donde Cheney dio su discurso el jueves.
"Debido a que desbarataron a la directiva de al Qaeda", dijo Schmitt, Cheney puede argumentar razonablemente que "pudieron, en algún sentido más amplio, imposibilitaron un ataque [con armas de destrucción masiva] en el futuro".
Pero en su segunda referencia a las bajas de seis cifras, Cheney fue más allá y dijo que esas vidas se salvaron como resultado directo del uso del submarino y otros métodos de interrogatorio llamados "mejorados" por parte de la CIA.

"Los agentes de inteligencia que interrogaron a los terroristas pueden estar orgullosos de su trabajo y orgullosos de los resultados", dijo Cheney en su discurso del jueves, "porque impidieron la muerte violenta de miles, sino cientos de miles de personas".
Esa afirmación es más difícil de sostener, dijeron los expertos, porque no existen evidencias de que Khalid Shaikh Mohammed u otros sospechosos de al Qaeda que estuvieron bajo custodia de la CIA entregaran información sobre conspiraciones con armas nucleares u otras armas de destrucción masiva".
El año pasado el presidente Bush mencionó una serie de tramas que dijo que habían sido desbaratadas durante su gobierno. Entre ellas estaban los supuestos planes para hacer volar los depósitos de combustible del aeropuerto de Nueva York y aviones de pasajeros en dirección a la Costa Este, y destruir el rascacielos del U.S. Bank en Los Angeles.
Los esfuerzos de al Qaeda por producir carbunclo en laboratorios en Afganistán fueron abortados por la invasión norteamericana de 2001. Las tramas de la red terrorista que incluyeron el uso de armas ilegales no han sido exitosas y de pequeña escala.
Tras su detención en Chicago en 2002, José Padilla fue acusado de conspirar para detonar una bomba radiológica, un dispositivo que utiliza explosivos convencionales para desparramar escombros contaminados. Finalmente fue condenado por ayudar a terroristas.
En la que es quizás la conspiración terrorista más avanzada que incluía el uso de armas no convencionales, en 2003 Kamel Bourgass fue acusado de hacer veneno de ricino en un departamento en Londres. Sin embargo, las autoridades encontraron fórmulas, pero no ricino, y Bourgass fue condenado por conspirar "para causar molestias públicas".
"Por donde lo mires, es muy difícil llegar a cifras de cientos de miles de víctimas a menos que al Qaeda tuviera un arma nuclear", dijo Hoffman. "Y no la tenían".
La oficina de Cheney no respondió a la petición de comentarios.
Obama también ha dicho cosas en el debate sobre contraterrorismo que son difíciles de evaluar. Al defender el jueves su intención de cerrar el centro de detención de Bahía Guantánamo dijo que la prisión en la isla probablemente había "creado más terroristas en el mundo que los que albergó alguna vez".
Pero "nadie lo sabe con certeza", dijo Schmitt. "Esa es la razón por la que este es un debate tan duro -porque hasta que uno vea los datos de inteligencia en los que se apoyan, es prácticamente imposible concluir que lo que están diciendo Obama o Cheney es todo lo que hay".

23 de mayo de 2009
©los angeles times 
cc traducción mQh
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