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murió frederick e. sontag


Profesor de filosofía de Pomona College. Debía retirarse este mes después de 57 años de docencia. Autor de una treintena de libros.
[Elaine Woo] Murió el domingo en el Centro de Servicios Médicos Pilgrim Place, de Claremont, el profesor de filosofía y venerado mentor de tres generaciones de estudiantes del Pomona College, Frederick E. Sontag, que fue noticia de primera plana hace unos años tras perdonar a un estudiante desquiciado que lo apuñaló en el cuello. Tenía 84 años.
Según informó su hijo Grant, la causa de su muerte fue una insuficiencia cardiaca congestiva.
El miembro más antiguo de la facultad de la universidad, Sontag debía jubilarse este mes después de 57 años de docencia y de casi treinta libros sobre temas como el problema del mal, el filósofo y teólogo danés Soren Kierkegaard y tendencias en la cultura religiosa americana, incluyendo el surgimiento, en los años setenta, del Reverendo Sun Myung Moon y la Iglesia de la Unificación.
También era un experto en existencialismo, con escritos que, en los años sesenta, lo colocaron "a la vanguardia de la emergente filosofía existencialista en Estados Unidos e incluso internacionalmente", dijo John K. Roth, profesor emérito de filosofía en el Claremont McKenna College y antiguo alumno de Sontag.
Ordenado sacerdote en la Iglesia Unida de Cristo, Sontag nunca tuvo un pastorado, pero hacía suyas las funciones de confidente, orientador y mentor de miles de alumnos y ofició para ellos en más de cien bodas. Asesoraba a la asociación estudiantil local, almorzaba con sus estudiantes en la cantina y los recibía en su oficina, a la que llegaba normalmente a las siete de la mañana para marcharse a eso de las diez de la noche.
"Descubrí que lo que había estado buscando cuando pensé que quería ser sacerdote, es lo que tengo ahora como profesor", dijo Sontag en la revista Works & Conversations en 2002.
A menudo defendía a sus estudiantes suspendidos o que corrían el riesgo de ser expulsados. A veces incluso los sacaba de la cárcel pagando sus fianzas.
Ese fue el caso el 30 de octubre de 2000, cuando liberó a Jared Essig, un estudiante de 22 años y enfermo mental que había sido detenido, acusado de hurto en una tienda.
Sontag llevaba a Essig desde la cárcel a la residencia de estudiantes cuando el estudiante empezó a alucinar, extrajo un cortaplumas y apuñaló al profesor dos veces en el cuello. Ignorando la gravedad de sus heridas, Sontag, entonces de 76 años, condujo hasta el hospital -pero sólo después de pasar por su oficina para llamar al decano y dejarle un mensaje sobre la urgencia de localizar a Essig antes de que atacara a otros. Essig fue capturado poco después.
Para cuando Sontag llegó a la sala de urgencias, había perdido un litro y medio de sangre. Podría haber muerto a causa de las puñaladas, que por milímetros no tocaron a su arteria carótida.
Sin embargo, más impresionante es lo que ocurrió después de la agresión: Sontag perdonó a Essig. También le buscó un abogado al joven y declaró a su favor en el juicio. Juzgado por homicidio frustrado, Essig fue declarado inimputable en razón de su demencia.
"Hay algo que falta en mis genes", dijo al Times el filósofo de la religión, recuperándose de sus heridas poco después del ataque. "No soy capaz de guardar rencor".

Sontag nació en Long Beach el 2 de octubre de 1924. Su padre era un judío ruso que sobrevivió a los pogromos y se convirtió al evangelismo bautista después de asentarse en California a principios del siglo veinte.
El interés de Sontag en la filosofía empezó en la Universidad Stanford, donde obtuvo su licenciatura en 1949. Se doctoró en la Universidad de Yale en 1952, el mismo año en que se unió a la facultad del Pomona College como profesor asistente de filosofía.
En 1966 pasó un año sabático enseñando en el Pontificio Ateneo de San Anselmo en Roma, una poco frecuente distinción para un no-católico.
En 1977 publicó el libro ‘Sun Myung Moon and the Unification Church’, que se basó en parte en una inusual entrevista de nueve horas con el retraído Moon, cuyo movimiento provocaba controversia en Estados Unidos por su agresivo reclutamiento y tácticas de recaudación de fondos.
El interés académico se orientaba hacia lo que veía como el "profundo lado espiritual" del movimiento. "Si alguna vez hubo un tipo de mente independiente que marchaba al ritmo de sus propios tambores antes que el ritmo de otros, ese fue Fred. Los estudiantes lo adoraban por eso", dijo Roth.
Los ex alumnos le mostraron su aprecio recaudando fondos para la remodelación de lo que, en 1977, se convertiría en el Teatro Griego Sontag en el Pomona College.
Además de su hijo, le sobreviven su esposa durante 59 años, Carol; un hija, Anne Karch; y tres nietos.

21 de junio de 2009
©los angeles times
cc traducción mQh
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