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estrategia de obama en afganistán


Su discurso del martes definió el respetable objetivo de intensificar la guerra en Afganistán. Pero las posibilidades de victoria -y el alto coste- son motivo de preocupación. Un editorial de Los Angeles Times.
Incluso cuando anunciaba una intensificación de la guerra en Afganistán, el presidente Obama se concentró en los planes para salir de ese país. Al mismo tiempo que enviaba al frente treinta mil soldados y marines estadounidenses adicionales, dijo que empezaría a traerlos a casa para julio de 2011. Y mientras aseguraba al vecino Pakistán del compromiso de largo término de Estados Unidos con el sur de Asia, también tranquilizó a los estadounidenses de que hay límites para la intervención militar del país en la región.
Admiramos la proeza retórica del presidente. El discurso del martes fue claro y convincente. Sin embargo, no podemos dejar de preguntarnos si será capaz de cumplir con tantas promesas aparentemente contradictorias y hechas ante tantas audiencias diferentes. Entendemos que Obama heredó una guerra descuidada y recibió toda una gama de malas opciones, y ciertamente esperamos que esté tomando la decisión correcta al subir la apuesta en Afganistán. Pero, francamente, tenemos algunos recelos en cuanto a los costes y probabilidad de victoria.
A su favor, Obama brindó respuestas claras a preguntas que el país viene haciendo hace tiempo: Dijo que el objetivo en Afganistán es privar a al Qaeda de un refugio, revertir los avances del Talibán e impedir que derroque al gobierno nacional. La estrategia es desplegar tropas para atacar a la subversión y proteger a las ciudades al tiempo que se refuerza al gobierno y las fuerzas armadas afganas - ‘construcción de la nación’ en un país que ha resistido con esmero intentos extranjeros previos de forjar un estado central. Los costes serán trescientos mil millones de dólares adicionales el próximo año, y más después. El objetivo: "adelantar el día en que nuestras tropas puedan volver".
Obama argumentó que dejar Afganistán ahora sería abandonarlo a al Qaeda y sus aliados, y que mantener los niveles de tropa actuales equivaldría a "marcar el paso", mientras el Talibán sigue ganando terreno. Sobre ese punto ciertamente tiene toda la razón.
El presidente envolvió su decisión en el más noble de los valores estadounidenses, mencionado la "carga especial [de Estados Unidos] en asuntos globales" y sosteniendo que Estados Unidos envía sus tropas al extranjero para luchar contra la opresión y liberar a la gente antes que subyugarla. Pero esa distinción puede pasar desapercibida a los afganos que presencian otra ola más de soldados extranjeros que inundan su país.
"Lo correcto te hace fuerte", dijo Obama, y esperamos sinceramente que no se equivoque. También dijo -y esta parte parece estar fuera de toda duda- que "esto no será fácil". Le creemos cuando dice que su objetivo es garantizar la seguridad de Estados Unidos. Son los medios los que nos preocupan. Lo último que queremos es vernos a nosotros mismos de aquí a algunos años dejando Afganistán con los mismos problemas que hoy, sin nada más que mostrar que nuestros muertos y nuestros dólares".

2 de diciembre de 2009
©los angeles times
©traducción mQh
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