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paramilitares siguen matando


La guerra no da tregua en Córdoba. La masacre de 16 personas, el asesinato del periodista Clodomiro Castilla y varios atentados contra defensores de las víctimas de las Auc dejan en claro que en Córdoba la guerra no se ha acabado.
Colombia. En un fin de semana la violencia en Córdoba llegó a niveles que solo se habían visto antes de la desmovilización de los paramilitares en 2005. El domingo pasado 16 personas fueron asesinadas en tres masacres en Puerto Libertador y Montelíbano en el sur del departamento. Dos días antes dos sicarios mataron al periodista Clodomiro Castilla en Montería. Y en los últimos meses desconocidos atentaron contra defensores de los derechos de las víctimas del departamento.
Esta serie de crímenes ponen de manifiesto que en Córdoba la guerra no ha terminado.
Según varias fuentes de la región consultadas por VerdadAbierta.com estos hechos no son aislados y obedecen a que bandas emergentes, guerrilla, ex paramilitares no desmovilizados y narcotraficantes se enfrentan por el control de las rutas del narcotráfico, la implantación en zonas estratégicas y el dominio territorial, y en medio han caído civiles inocentes y combatientes.
Es preocupante que esta violencia es parecida a la que ejercieron en su momento los paramilitares al mando de Carlos Castaño y Salvatore Mancuso que, bajo la excusa de combatir la guerrilla, la hacían para controlar el tráfico de drogas en esta región del país. En este momento este resurgir de la violencia tiene varios ingredientes adicionales, como el robo de tierras y la violencia contra las víctimas que se han organizado para reclamar lo que les arrebataron los paramilitares.

La Masacre de Puerto Libertador
El domingo pasado siete personas fueron masacradas en el bar Los Laureles en San Juan, vereda de Puerto Libertador en el sur de Córdoba. A las diez de la noche cuatro hombres armados de pistolas y fusiles ingresaron a la taberna, abrieron fuego contra la gente que estaba ahí y asesinaron a tres menores de edad: Francisco y María Pertuz, de 14 y 16 años respectivamente, y Hamilton Herrera, de 17 años y a cuatro adultos: Edilberto Torres, de 23 años, Wilber Pantoja, de 20 años, Antonio Soto, de 26 años y Francisco Rodríguez.
Según un habitante de la zona consultado por El Meridiano de Córdoba milicianos de las Farc y miembros de las ’Águilas Negras’ se citaron en el bar Los Laureles el domingo en la tarde para llegar a un acuerdo y repartirse territorios, zonas de influencia y asignar rutas de narcotráfico. "El asunto era, por lo que sabemos, llegar a acuerdos para dejar de pelear", indicó una fuente al periódico de Córdoba.
La fuente dijo que después emborracharse, guerrilleros y miembros de bandas emergentes se enfrentaron a tiros porque "o no llegaron al acuerdo o era una emboscada".
Por la noche, agrega la persona entrevistada por el periódico, varios hombres de las ’Águilas Negras’ atacaron la taberna, lo que causó un tiroteo de cerca de quince minutos y la muerte de las siete personas, que se encontraban en el lugar.  Después de cometer la masacre los paramilitares salieron a pie del corregimiento donde no hay Policía desde hace varios años.
El comandante de la Policía en Córdoba, coronel Luis Eduardo Herrera, dijo que la masacre se produjo cuando guerrilleros del frente 58 de las Farc se enfrentaron a tiros con integrantes de la banda emergente, por la mala repartición en las ganancias de un negocio de narcotráfico, dejando como saldo siete personas muertas, entre ellas tres menores de edad.
Esa misma noche en La Apartada, municipio vecino de Puerto Libertador, desconocidos asesinaron a tres personas más en la vereda Santa Rosita: Rafael Arturo Gracia Ramírez, de 38 años, su hijo Rafael Enrique Gracia Benítez, de 21 y Luis Enrique Ramos Castro, de 36 años.
Ese día, también fueron en Montelíbano asesinados en el pueblo un joven ganadero y otro hombre que trabajaba como ‘cobra diario’, negocio informal de préstamo de dinero que cobra altos intereses. En otro punto de Montelibano, en el corregimiento de Juan José, tres personas más fueron asesinadas esa misma noche.
Una fuente de la región, quien pidió el anonimato, dijo que en el corregimiento de San Juan, de Puerto Libertador, existen cultivos de coca y laboratorios de procesamiento. A partir de ahí la droga es sacada hacia el golfo de Morrosquillo, Urabá, el bajo Cauca antioqueño y la región de la Mojana, en Sucre.
Aunque las autoridades no han relacionado todos los homicidios entre sí, una fuente consultada por VerdadAbierta.com dijo que la ola de asesinatos está conectada con la guerra que hay en el sur de Córdoba entre ’Águilas Negras’, ’Urabeños’,’Los Paisas’, ‘Rastrojos’, grupos de sicarios y guerrilla por el control de las rutas de narcotráfico.
En Puerto Libertadores y Montelíbano la Defensoría del Pueblo ha emitido una serie de informes de riesgo, señalando la inminencia de ataques de las bandas criminales contra la población civil.
Como antecedente, en julio de 2008 siete personas fueron asesinadas en varias veredas de Puerto Libertador, en circunstancias parecidas a la de la masacre del domingo pasado. En ese momento las autoridades señalaron que bandas criminales ligadas al narcotráfico cometieron el crimen.

Censura Armada
Además de las masacres contra campesinos y habitantes de las veredas de Córdoba, el departamento también ha vivido en los últimos meses graves atentados contra periodistas y defensores de las víctimas del paramilitarismo.
El caso más grave es el asesinato el viernes pasado en Montería de Clodomiro Castilla, periodista de la revista ‘El pulso del tiempo’ y de la emisora La Voz de Montería. A  las nueve de la noche dos sicarios entraron a su casa en el barrio Puente Número Uno, a tan solo a unos doscientos metros de un CAI de la Policía, y le dispararon ocho tiros mientras leía en la terraza.
El polémico periodista de 49 años había hecho denuncias por corrupción contra varios políticos de Córdoba. Además en 2008 fue testigo ante la Corte Suprema de Justicia en investigaciones sobre parapolítica. Castilla además participó en la investigación del libro A las puertas del Ubérrimo, de Iván Cepeda y Jorge Rojas, donde los autores hacen una crónica minuciosa del paramilitarismo en Córdoba y el papel de su clase dirigente en la expansión de las autodefensas.
"Era uno de los periodistas críticos que denunció incansablemente el vínculo entre personas del poder político, los ganaderos en Córdoba y Salvatore Mancuso y los grupos paramilitares" dijo Cepeda después del asesinato.
Castilla denunció que recibió amenazas de muerte por su trabajo investigativo. Por un tiempo tuvo escoltas del Ministerio de Interior, pero en 2009 renunció al programa de protección. Hace cuatro meses volvió a solicitar medidas de protección, pero en el momento de su asesinato el Ministerio del Interior aún no había terminado el estudio de riesgo para definir si se le volvían a poner las medidas de protección, según un informe publicado por la Fundación para la Libertad de Prensa- Flip.
Otro atentado ocurrió el 24 de febrero pasado contra la abogada de la Defensoría del Pueblo Gloria Quintero Muñoz, quien fue atacada cuando se dirigía hacia su residencia en un taxi. La abogada salió herida del ataque.
En octubre de 2009 varios desconocidos también atentaron en Montería contra  Mario Montes de Oca, asesor jurídico del Comité de Víctimas de la Violencia en Córdoba (Comfavic). El abogado de Comfavic, que agrupa más de cuatro mil victimas de los desplazados por los paramilitares en Córdoba y el Urabá Antioqueño, quedó gravemente herido. En la agresión murió el mensajero de Comfavic Alberto Luis Pastrana Soto, de 30 años, que acompañaba a Montes de Oca.
En abril de 2009 Ana Isabel Gómez, líder de los desplazados en Los Córdobas, Córdoba, también fue asesinada por reclamar tierras. Su muerte se sumó a la de Yolanda Izquierdo, otra representante de los desplazados del departamento, asesinada en 2007.
Aunque las masacres de Puerto Libertador y Montelíbano y la ola de atentados contra Clodomiro Castilla, Gloria Quintero y Mario Montes de Oca no tienen un nexo directo, si muestran que Córdoba está llegando a niveles de violencia que no conocía desde la desmovilización de los paramilitares en 2006.

28 de marzo de 2010
©verdad abierta
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