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premio nobel promete más asesinatos


Obama cambió de estrategia para combatir al terrorismo internacional. Los ataques a muerte, singulares y selectivos, son parte del nuevo modelo elaborado para eliminar a los enemigos de Washington. Y de acuerdo al nuevo esquema, Ayman al Zawahiri y el jefe de Al Qaeda en el Magreb Islámico serían los siguientes en la lista.
[Eduardo Martín De Pozuelo] La localización del escondite, el asalto del mismo y la muerte del líder terrorista, en este caso Osama bin Laden, forman parte de un cambio total de estrategia en la lucha contra el terrorismo global desarrollado por la comunidad de los servicios de inteligencia de Estados Unidos a petición expresa de su presidente, Barack Obama.
Este plan no se limita ni acaba con la muerte del fundador de Al Qaeda, sino que se extiende a los ocho o diez miembros de la cúpula y a otros líderes extremistas de grupos autónomos y afines a la red fundada por Bin Laden.
Desde hace meses los jefes de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) figuran entre los objetivos de esta nueva estrategia contra el terror nacida en Washington, todo indica que a finales de 2010, según ha sabido La Vanguardia de fuentes de inteligencia que forzosamente tienen que permanecer en el anonimato.
Según estas fuentes, es sólo cuestión de tiempo que lo sucedido a Bin Laden se repita o se intente con personajes como Ayman al Zawahiri (segundo al mando de Al Qaeda) o Abdel Hamid Abu Zeid (líder de AQMI), por citar dos ejemplos paradigmáticos.

Altos Costos
En enero los servicios secretos españoles y otras agencias de información ya tenían noticia del cambio que se había producido en la lucha antiterrorista estadounidense.
A mediados de enero las fuentes señaladas ya mencionaron a este diario la firma de una denominada orden ejecutiva del Presidente Obama que implicaría, dijeron, la localización y muerte de los líderes terroristas allá donde los encontraran y ante la mínima resistencia a ser capturados que ofrecieran.
Esta decisión se habría tomado después de evaluar el altísimo coste en vidas y económico que supone para Estados Unidos la persecución por vía del despliegue militar del terrorismo global.

Al Estilo Israelí
El asunto habría seguido el siguiente proceso. Ante la constatación del escaso o nulo éxito antiterrorista obtenido por la estrategia militarista seguida y desarrollada por su predecesor, el republicano Presidente George W. Bush, su alto coste y su bajo rendimiento en la obtención de objetivos, Barack Obama convocó a un núcleo escogido de la comunidad de inteligencia de EEUU.
En la reunión, recibieron el encargo de darle la vuelta a la lucha antiterrorista en busca de eficacia ante la relativamente próxima retirada paulatina de sus tropas de los lugares de conflicto.
Tres días después -dijeron las fuentes-, el Presidente Obama ya tenía ante sí un nuevo plan consistente en la persecución a muerte, "singular y selectiva", de los líderes terroristas globales.
La idea, aunque desarrollada en Estados Unidos, procede del Mosad israelí, que la aplica ocasionalmente desde hace décadas.
Estos planes presidenciales, que enlazarían en el plano de relaciones exteriores con la búsqueda de un nuevo modelo de aliado árabe o musulmán alejado de los viejos dictadores, se habrían elaborado al principio sin contar con Europa.
Esto debido a la desconfianza que les plantearía la Unión Europea con sus alianzas por motivos económicos con viejos dictadores árabes y musulmanes que podrían financiar el terrorismo bajo mano con el fin de evitarse problemas locales con los integristas.

El Caso Paquistaní
El caso de Pakistán, añadieron las fuentes, es distinto, ya que desde siempre los servicios secretos de Estados Unidos, que en público aparece como cercano a Islamabad, han desconfiado de una parte del poder gobernante en aquel país.
Así sucedió con motivo de los atentados de noviembre del 2008 en Bombay, consistentes en una decena de ataques terroristas de corte militar que golpearon la capital financiera de la India causando 173 muertos y 327 heridos.
El ataque se lo atribuyó un grupo islamista casi desconocido autodenominado Mujahidines del Decán y lo hizo mediante el envío de unos correos electrónicos a varios medios de comunicación.
Sin embargo, ya entonces y pese a la reivindicación, las miradas occidentales se dirigieron hacia los servicios secretos paquistaníes o, al menos, hacia un supuesto sector integrista de los mismos.
Esta desconfianza explica que EEUU no avisase del ataque a la mansión escondite de Osama bin Laden.
La explicación, dicen las fuentes indicadas, es simple. Había la sospecha de que alguien del servicio secreto paquistaní podría alertar a Bin Laden.
Esta sospecha se ha acrecentado con las horas, ya que se les hace difícil creer que la inteligencia paquistaní no supiera que el fundador de Al Qaeda se ocultaba en su país.
[Foto viene de este blog.]
6 de mayo de 2011
5 de mayo de 2011
©la nación

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