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cada vez peor en alabama


La clase política gobernante de Alabama se ha enterrado a sí misma para protegerse de la tormenta que ha causado con la ley de inmigración más opresiva del país.
Algunas de las disposiciones de la ley han sido bloqueadas en cortes federales; otras no entrarán en efecto sino el próximo año. Pero muchos alabameños no están esperando a que las cosas se pongan peor o que se produzca la incierta posibilidad de una reparación judicial o un receso legislativo. Se están mudando para protegerse a sí mismos, convocando las tácticas de la lucha por los derechos civiles que empezó hace medio siglo.
La ley fue escrita para negar a los inmigrantes sin papeles la posibilidad de trabajar o viajar, poseer o alquilar una casa, cerrar contratos de cualquier tipo. El temor está provocando un éxodo de latinos que abandonan sus casas y trabajos y los cultivos en el campo. Las compañías de servicios se están preparando para cortar el agua, la electricidad y el gas a los clientes que no pueden mostrar los papeles correctos.
Alabama no es de ninguna manera el único estado en aprobar una ley cuyo propósito explícito es causar miseria y pánico. Los estados están expandiendo su autoridad para acelerar la exclusión racial y la desintegración familiar, para hacer que un grupo étnico de gente pobre en particular desaparezca. Estas nuevas leyes vienen envueltas en el discurso de la ley y el orden; pero la hipocresía que hay detrás no se reconoce nunca.
Pero si hay un lugar donde la hipocresía sí se nota es Alabama.
"Tienen miedo a la gente que no es como nosotros", dijo el juez U. W. Clemon, ex senador del estado y primer juez federal negro de Alabama, ahora jubilado. "Aunque la población hispana del estado es menos del cinco por ciento, los líderes del estado se empecinaron en remover todo lo posible de ese cuatro por ciento. Y creo que han tenido bastante éxito en asustarlos y lograr que se marchen del estado de Alabama".
Por supuesto, existen importantes distinciones entre el movimiento por los derechos civiles y la lucha por los derechos de los inmigrantes. Los afro-americanos han sufrido cuatrocientos años de opresión, y derribaron leyes hechas para negarles la igualdad y para brutalizarlos. Los inmigrantes no autorizados son un grupo de gente que llega voluntariamente -al menos la mayoría de ellos. Viven fuera de la ley, y quieren vivir del otro lado.
Sin embargo para aquellos, como el juez Clemon, un soldado de los derechos civiles que luchó contra Bull Connor y George Wallace, el común denominador entre entonces y ahora -común denominador del perfilamiento racial y el abuso de fuerza laboral barata- es obvio, como lo es el racismo sobre el que se sostiene la ley.
Como patrocinador de la ley, el senador del estado, Scott Beason, presidente de la Comisión de Reglas, fue grabado secretamente por el FBI hablando sobre los residentes blancos del condado de Greene. "Son aborígenes", dijo. Es el legislador que instó a sus colegas republicanos a "vaciar el cargador" para parar a los inmigrantes ilegales.
Y, tal como en los primeros días de la lucha por los derechos civiles, los oprimidos y sus defensores se están levantando para responder. A principios de mes, organizadores de Alabama y de todo el país convinieron en realizar una sesión de formación para líderes inmigrantes en la rural Albertville, donde las plantas de pollo dependen fuertemente de los trabajadores latinos. Fueron de caravana en caravana inscribiendo a voluntarios para construir redes de inmigrantes que ayudarán a la gente a protegerse mientras luchan para derogar la ley e integrarse en la vida de su estado.
Este naciente movimiento ha sido acogido por N.A.A.C.P., cuyos líderes en Birmingham se reunieron hace poco con defensores de los inmigrantes para enfatizar la necesidad de que negros y latinos se unan contra la ley. "Jim Crow murió", dijo al grupo el Reverendo Anthony Alann Johnson, "pero sus primos están todavía vivos".
1 de diciembre de 2011
13 de noviembre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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