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espiaban a perón


Los archivos de la dictadura que los militares brasileños quieren ocultar. Documentos de la dictadura brasileña obtenidos por este diario aportan detalles inéditos del archivo que la presidenta Dilma quiere hacer público, pero los militares se resisten.
[Darío Pignotti] Argentina / Brasil. "El ex presidente Juan Perón estuvo en la mira de los servicios de Inteligencia brasileños, eso es casi un hecho, participé en reuniones con él, se presentía que nos vigilaban, si se abren los archivos de la dictadura, como quiere la presidenta Dilma, habría más pruebas de eso."
Lo afirma João Vicente Goulart, hijo del ex mandatario Joao Melchior Goulart, Jango, amigo del general argentino por más de dos décadas.
Transcurridos 47 años del derrocamiento de Jango y 38 de sus últimos encuentros con Perón, probablemente espiados por agentes brasileños, "es hora de terminar con este largo silencio, todavía vivimos de espaldas a la historia de los ‘70, debido a las presiones de grupos ligados al terrorismo de Estado", lamenta João Vicente.
Dilma Rousseff parece compartir esa preocupación y la semana pasada instruyó a sus ministros, en particular a la titular de Derechos Humanos, Maria do Rosario Nunes, para que persuadan al Congreso de aprobar de inmediato el proyecto sobre la Comisión de la Verdad, contra la que se insubordinaron los jefes de las fuerzas armadas en diciembre de 2009.
"Un día estando en un hotel de Madrid con papá, atiendo el teléfono y alguien me dice: ‘Quiero hablar con Janguito, dígale que soy el general Juan Perón’. Yo no podía creerlo, pero era verdad, Perón estaba del otro lado de la línea para convidar a Jango a charlar en la residencia de Puerta de Hierro, creo que era a principio del ’73", cuenta Goulart a Página/12.
"En una ocasión se habló de la posibilidad de hacer un acuerdo, mi padre (estanciero) vendería carnes en el marco de un plan trienal que iba a implementar el gobierno peronista, pero eso fracasó por influencias del brujo", menciona Goulart, aludiendo al mote con que era conocido José López Rega. "Hubo más reuniones con Perón, otra se hizo en Buenos Aires, recuerdo que algunas personas nos decían que los servicios estaban rondando por allí."
Documentos del régimen brasileño obtenidos por este diario corroboran las sospechas de Goulart. "La conversación (Perón-Goulart) giró en torno de la situación brasileña y sobre las ideas de Juan Perón para la creación de un amplio movimiento latinoamericano de liberación cuyo epicentro se localizaría en Argentina", dice un despacho de marzo de 1973, rotulado como "secreto" y en cuyo margen izquierdo se lee la sigla CIEX, Centro de Informaciones del Exterior, organismo dependiente de la Cancillería brasileña.
"Era lógico que la dictadura quisiera seguirle los pasos a Perón, él le propuso a mi padre radicarse en Argentina, desde donde iba a tener una plataforma para organizar su regreso a Brasil y forzar la apertura democrática, que los militares querían atrasar", sostiene Goulart.
No todos los miembros del Servicio Exterior integraban el CIEX, donde sólo se admitía a quienes hacían del anticomunismo una profesión de fe. Su creador fue el diplomático Pio Correa, uno de los primeros embajadores que representaron a la dictadura en Buenos Aires, y a quien algunos investigadores sindican como doble agente, por sus vínculos con la CIA.
Además de buscar exiliados brasileños, algunos de los cuales luego serían secuestrados en Argentina y asesinados en Brasil, el CIEX también habría seguido los pasos de líderes extranjeros antipáticos al proyecto de poder regional de la Revolución Brasileña, implantada el 31 de marzo de 1964.
Perón era tipificado como un "cómplice" de Goulart y del "comunismo-brizolista (Leonel Brizola, dirigente nacionalista y cuñado de Goulart)" según palabras del general y superministro de la dictadura Golbery do Couto e Silva, otro que cargaba con el mote de "brujo".
Dicen que a Golbery, considerado el intelectual de más brillo del régimen que imperó entre 1964 y 1985, se le erizaba la piel de sólo oír el nombre del fundado del movimiento justicialista.
Algo parecido ocurría con el dictador Ernesto Geisel, quien se refería al argentino como la "Momia" y lo excluyó de su ceremonia de asunción, a comienzos de 1974, donde sí estuvieron el chileno Augusto Pinochet, el boliviano Hugo Banzer y el uruguayo Juan María Bordaberry.
Geisel inició un período de cambios en la política externa conocido como del "pragmatismo responsable", caracterizado por la apertura de relaciones con países del Tercer Mundo y menor alineamiento con Estados Unidos.
Ese giro no implicaba el fin de la estrategia de contención al comunismo y otra de las marcas de su política externa fue la intensa, a veces contradictoria, relación con el secretario de Estado Henry Kissinger.
Ningún canciller tuvo más sintonía con Kissinger que Francisco Azeredo da Silveira, quien se desempeñó en el cargo durante el quinquenio de Geisel.
Antes de ello Azeredo comandó la embajada en Argentina, "donde fue un pionero del terrorismo de Estado regionalizado porque en 1970 fue el responsable del secuestro en Buenos Aires y traslado ilegal a Brasil del coronel
Jefferson Cardin, un militar nacionalista y brizolista, que fue mi compañero en la cárcel de Río", dice Jarbas Silva Marques, prisionero político entre 1967 y 1977.
"Jefferson Cardin me dijo en la cárcel de Río que Azeredo da Silveira siendo canciller sabía todo sobre Argentina, seguro que él sabía de ese posible espionaje sobre Perón y mandaba a la Embajada a colaborar con los golpistas."
"Esta es una historia pesada, estamos hablando del jefe de la diplomacia entre 1974 y 1979. De una política de Estado. Hasta hoy hay gente queriendo esconder esa historia debajo de la alfombra, hay mucha presión, vemos al presidente del Senado José Sarney haciendo lobby a favor de los militares para impedir que Dilma abra los archivos", aseguró a Página/12 Silva Marques.
Es imposible hacer una reconstrucción acabada de todos los movimientos de la diplomacia brasileña y sus pactos con los sediciosos argentinos, debido a la falta de documentación suficiente.
De la lectura de centenas de papeles en poder de este diario surge que eran frecuentes los contactos, y la afinidad, con quienes perpetrarían el golpe de 1976 y aprobaban la guerra sucia ya lanzada por entonces contra la "subversión".
El telegrama "secreto" enviado por la Embajada brasileña el 3 de setiembre de 1975 da cuenta de una "larga conversación" con los "comandantes Jorge Videla y Eduardo Massera", quienes expresaron su interés en "estimular por todos los medios el acercamiento de las Fuerzas Armadas" de ambos países.
En otro mensaje "confidencial", del 19 de febrero de 1975, se habla sin eufemismos sobre la coordinación represiva.
La nota relata un encuentro oficial de diplomáticos brasileños con el ministro de Defensa argentino Adolfo Savino, cuando se trató con "total franqueza sobre la necesidad de un profundo entendimiento de nuestros países frente a los enemigos comunes de la subversión".
Durante su diálogo con Página/12, João Goulart hijo y Jarbas Silva Marques lamentan el "atraso" histórico de Brasil frente a la Argentina, Chile y Uruguay, donde "hubo un arreglo de cuentas con la historia y la verdad", pero estiman que esa situación podrá revertirse.
Ellos, así como varios organismos de derechos humanos, confían en el compromiso con la verdad asumido por Rousseff, víctima de prisión y torturas durante el régimen, así como de la presión internacional, y citan el ejemplo del fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que condenó al Estado brasileño por desentenderse de los delitos de la dictadura.
26 de junio de 2011
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a mi querido nieto guido


Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, recuerda a su nieto desaparecido.
[Estela de Carlotto] Argentina. Hoy cumples 33 años. La edad de Cristo como decían, "decimos", las viejas. Con esta inspiración pienso en los Herodes que "te mataron" en el momento de nacer al borrar tu nombre, tu historia, tus padres. Laura (María), tu madre, estará llorando en este día tu crucifixión y desde una estrella esperará tu resurrección a la verdadera vida, con tu real identidad, recuperando tu libertad, rompiendo las rejas que te oprimen.
Querido nieto, qué no daría para que te materialices en las mismas calles en las que te busco desde siempre. Qué no daría por darte este amor que me ahoga por tantos años de guardártelo. Espero ese día con la certeza de mis convicciones sabiendo que además de mi felicidad por el encuentro tus padres, Laura y Chiquito y tu abuelo Guido desde el cielo, nos apretarán en el abrazo que no nos separará jamás.
Tu abuela, Estela.
26 de junio de 2011
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hace 35 años mataron a paco urondo


A los 35 años del asesinato de Francisco Urondo, comenzó en Mendoza el juicio a los policías que lo mataron a culatazos, y se reeditó en Buenos Aires su libro ‘La Patria fusilada’, de 1973.
[Horacio Verbitsky] Argentina. Lo que sigue es parte del testimonio que brindó Horacio Verbitsky en la presentación del libro, acompañado por el editor, Daniel Riera, el hijo de Paco, Javier Urondo, y Raquel Camps, hija de Alberto, uno de los sobrevivientes de la masacre de Trelew, que es el tema del libro.
Este es un acto político, que realizamos en el Archivo Nacional de la Memoria, donde funcionó el campo de concentración de la Escuela de Mecánica de la Armada, y quiero analizar el contenido del libro que presentamos. Pero no me resulta fácil concentrarme sólo en este aspecto, porque esta ceremonia, en este lugar y con esta compañía, tiene un eco afectivo muy intenso. Además de haber sido compañero de militancia fui íntimo amigo de Paco Urondo y de Alberto Camps. Aquí, en presencia de su hija, quiero decir que Alberto fue lo más parecido a la imagen del hombre nuevo en la que creíamos. La persona más noble, más bella, más buena que tuve el privilegio de conocer en aquellos años.
Hace dos días, cuando Cristina dijo que quería ser puente entre las nuevas y las viejas generaciones sentí que interpretaba el propósito de este acto. Los sobrevivientes de aquellos años sólo podemos aspirar a ser eslabones de una cadena tendida hacia el futuro. Además de Raquel Camps debía estar aquí Angela Urondo, la hermana de Javier e hija de Paco, pero se quedó en Mendoza porque hoy declaró en el juicio por el asesinato de su papá y el secuestro de su mamá. Raquel se preguntaba recién qué dirían su papá y su mamá Rosa María Pargas, si la vieran aquí, a mi lado. A Raquel y Angelita les cambié los pañales cuando tenían pocos meses. A Javier también lo conocí de pantalones cortos y lo recuerdo como un héroe infantil. El fue quien descubrió que habían allanado y saqueado la casa de Paco en 1973 y corrió a avisar, lo que salvó a otras personas. Por todo eso es imposible limitarse a un análisis frío del texto que hoy se reedita. Además, estuve presente en el momento en que se generó. El 24 de mayo de 1973, los presos políticos tomaron desde adentro los pabellones de la cárcel de Devoto para garantizar que se cumpliera la promesa de liberarlos cuando asumiera el gobierno popular. Así Paco pudo reunirse con Alberto, con María Antonia Berger y con René Haidar, los tres sobrevivientes de la masacre de la base aeronaval de Trelew del 22 de agosto del año anterior. Javier Urondo dijo que la entrevista salió fluida, porque el padre del detenido Sergio Paz Berlín, Oaky, había conseguido entrar dos botellas de buen whisky. Recuerdo que además pudo hacer pasar varios pollos rotisados. En ese momento yo trabajaba en Clarín. Ante la inminencia del regreso de Perón a la Argentina, ese diario había contratado a varios periodistas vinculados con el nuevo proceso político, como Pablo Piacentini, Luis Guagnini y yo. Clarín trataba de blanquear su historia de complicidad con la dictadura y a nosotros nos venía muy bien para expresar nuestras posiciones en un medio masivo. Con la credencial de Clarín pude entrar a la cárcel y acompañar a los compañeros. Mi crónica se publicó en la edición del 26 de mayo. Poco después me fui a hacer Noticias, el diario de Montoneros que dirigió Paco. Aquella noche, con las dos botellas que recuerda Javier, Alberto, María Antonia y el Turco se encerraron en una celda con Paco, quien comenzó a grabar.

Perón y Otras Cuestiones
Para intentar pese a tanta emoción el análisis crítico, elegí unos pocos pasajes de aquel diálogo. María Antonia Berger dice que en los últimos meses "hemos profundizado mucho la caracterización del Movimiento, en el rol del general Perón. Además, en parte, las organizaciones armadas, de ser grupos armados, creo que hemos llegado a ser, o somos ya, los embriones de la vanguardia. Y eso va mostrando un cambio cualitativo en cuanto a nuestro papel". Dice que la dictadura de Lanusse "trató de separarnos de Perón" para impedir "lo que se dio en los meses posteriores: la unidad entre un pueblo, las organizaciones armadas y Perón". Durante el reportaje en el aeropuerto, Mariano Pujadas dice que la fuga es significativa de la voluntad de unirse de Montoneros, FAR y ERP, de "luchar juntos por la liberación de nuestro pueblo. Hoy nos separan algunas diferencias políticas, pero estamos seguros que al calor de la lucha estas diferencias van a ser superadas".
Urondo destaca que "las formas de lucha, el grado de violencia que expresa la guerrilla, son aceptados popularmente" y acota que los militares "nunca supusieron que el pueblo lo iba a aceptar, porque por el hecho de que la extracción de clase de la mayor parte de los componentes de la guerrilla no pertenecía al pueblo, pensaron que el pueblo iba a rechazarlos. (...). Y en tiempo récord lo aceptó. ¿Por qué? No porque la guerrilla sea fabulosa, porque el pueblo sea fabuloso. No, sino porque el pueblo mismo tenía una experiencia de violencia y de lucha que venía haciendo por sí solo". Para María Antonia uno de los principales errores de Lanusse fue "pensar que Perón se vendía por una presidencia, una cosa así, que lo estimaban muy cortamente a Perón y a todo lo que significa el movimiento peronista. Ese creo que es uno de los errores, no ver qué tipo de contendiente tienen en Perón". Agrega que también las organizaciones armadas "subestimábamos al Movimiento. Porque nosotros teníamos también un desconocimiento de lo que era el Movimiento y del grado de desarrollo de su conciencia". Para René Haidar, cuando la dictadura propuso el GAN, "había sectores traidores del movimiento dispuestos a servir de base a esa política a los que había que combatir, ¿no?, y habrá que seguir combatiendo mientras existan". Luego de un análisis sobre el juego pendular de Lanusse y las respuestas de Perón, que lo superan, María Antonia Berger exclama "¡No tenemos líder, eh!". Estos párrafos que seleccioné y que muestran un alto grado de ingenuidad, reflejan el estado de conciencia de aquel momento y prenuncian los conflictos futuros con que esos compañeros se encontrarán en los años siguientes: el trato con las otras organizaciones armadas, con Perón y con los sectores antagónicos dentro del peronismo, la relación del pueblo con la lucha armada, la concepción de la vanguardia. Parece claro por estos recortes que los cuadros medios de las organizaciones que confluirían ese mismo año en Montoneros no tenían la mejor comprensión de lo que se avecinaba.

Lo Inimaginable
En otro tramo muy significativo, la misma María Antonia cuenta sus sensaciones una vez que fue herida por los marinos. Estaba tranquila, sentía que iba a morir pero no tenía miedo. Se estaba desangrando, lo que los médicos llaman la muerte dulce. Se preguntaba si los compañeros que habían sido rematados cerca de ellos habrían sentido lo mismo. "No era tan triste. Yo tenía la sospecha de que aunque muriera, todo seguía. Tenía la certeza absoluta de que alguien iba a pagar por eso, una confianza total en los compañeros... de que algo iba a pasar después de eso. A mí por lo menos esto me ayudó mucho". Esa era la convicción que todos teníamos entonces, y también mucho después durante la próxima dictadura. Después del golpe del 24 de marzo de 1976, la conducción de Montoneros decidió enviar a Paco a Mendoza, para reorganizar una regional que estaba en emergencia después de una serie de caídas y delaciones. Antes de viajar me invitó a una reunión en la última casa que habitó en Buenos Aires. También estaba su hija mayor, Claudia. Paco tenía un mal presentimiento. Sólo Santa Fe hubiera sido peor lugar para mandarlo. Él había vivido en Mendoza, a partir de su primera detención en febrero de 1973 era conocido, y en las duras condiciones de aquel momento estaría muy expuesto. Sentía que había suspicacia hacia los intelectuales, hacia aquellos militantes que no se limitaban a repetir las consignas o los análisis políticos de los documentos, que eran farragosos y ramplones, y que no ocultaban sus opiniones aunque fueran críticas. Después de comer nos comunicó esos presagios y nos dijo que si a ellos les pasaba algo quería que Angelita se criara con alguno de nosotros. En primer lugar, con Claudia. Pero como ella ya tenía dos hijos pensaba que tal vez no pudiera, y en ese caso deseaba que la nena viviera conmigo y con quien entonces era mi mujer. A menudo cuando Paco y Alicia querían hacer alguna actividad de personas normales, salir juntos, o quedarse solos en la casa, nos dejaban a la bebita por varias horas, de modo que nos reconocía y sonreía cuando nos veía. Se llamaba Angelita, pero Paco hablaba de ella como Felipita, supongo que en irónica alusión a los hábitos de la clandestinidad. Claudia de inmediato dijo que ella se haría cargo. Todos estábamos dispuestos a enfrentar el riesgo de la muerte como parte de la lucha revolucionaria, pero lo que a nadie se le ocurría es que además de la caída individual pudiera existir la muerte colectiva, la derrota del proyecto en el que creíamos. Poco después, el 17 de junio de 1976, en una cita envenenada de las que Paco temía, a él lo matan, y secuestran a su mujer y a la bebita. Hoy esa criatura es una mujer, que está en Mendoza para declarar en el juicio y seguir buscando a su mamá. La abuela materna y la hermana de Paco, Beatriz, que ha muerto hace muy poco luego de escribir un libro hermoso sobre su hermano, consiguieron recuperar el cuerpo de Paco y que les devolvieran a la nena en vez de entregarla a una familia de militares como era común.

El Mandato
Angelita vivió con esa abuela, que me permitió visitarla y llevarle algún juguete, hasta que el compañero de Claudia, el Jote Konkurat, intentó cumplir con el mandato de Paco, pero en una forma que terminó muy mal. Cuando el Jote y otro compañero le comunicaron que venían a llevarse a la nena, la abuela les dijo que antes le cambiaría los pañales y prepararía un bolso con su ropita. Los dejó esperando en la sala y se escapó por la puerta de servicio. A partir de allí no pude volver a verla hasta muchos años después, cuando ella se reencontró con su hermano Javier, que nunca dejó de buscarla. En algún sentido fue mejor así: pocos meses después también Claudia y el Jote fueron detenidos-desaparecidos y nadie pasó a buscar a sus dos hijitos por el jardín de infantes, hasta que llegaron los abuelos paternos desde La Pampa. Es el tipo de cosas horribles que no fuimos capaces de prever. Eso no quiere decir que Angelita la pasó bien. Cuando la abuela se enfermó la dio en adopción a un primo de Alicia, que la crió en la ignorancia de su historia y le cambió el apellido. Hasta el día de hoy, Angie sigue peleando con la burocracia para recuperar su nombre, que es Urondo Raboy. Cuando recuerdo cómo era entonces Raquel, aparecen otros episodios impresionantes de aquellos años. Uno, en especial, que habla del efecto tremendo de la propaganda de la dictadura sobre la sociedad argentina. En un día como hoy de 1978 se jugó en Buenos Aires el partido final del campeonato de fútbol del mundo. Raquel tendría un año y medio y su hermano Mariano cuatro. Como muchos otros, pasaron ese fin de semana en mi casa. Raquel todavía se acuerda de la perra que teníamos, a la que amaba, y hoy me pidió que le repitiera cómo se llamaba. Al atardecer, cuando salimos para llevarlos a casa de los abuelos, nos topamos con la muchedumbre que festejaba el campeonato. No corrían subtes, colectivos ni taxis. Sólo podíamos ir a pie. Mariano ya podía caminar y Raquel venía montada a caballito en mis hombros. Estaban impresionados al ver las calles cubiertas de gente que cantaba y reía. Raquel pidió una banderita como las que flameaban sobre el río de cabezas y se la compré. Era una contradicción tremenda. Imposible no alegrarse ante esa fiesta popular, pero al mismo tiempo sentía en mi mano la mano tibia de Mariano y en mi cabeza las de Raquel que se agarraba de mi pelo, y sabía que eso que estaba ocurriendo beneficiaba a la dictadura siniestra que había destruido la alegría de esas criaturas que amaba. Al llegar a casa de los abuelos, el televisor estaba prendido con las celebraciones. La abuela alzó a Raquel con su banderita, dio unos pasos de baile y dijo:

Ahora voy a salir yo a festejar, para que vean en Europa que aquí no corren ríos de sangre como dicen ellos.

Estupefacto, sólo atiné a preguntarle:

¿No corren?

Esa mujer, casada con un puntero radical mucho mayor que ella, a quien hacía apenas siete meses le habían matado a su primogénito y desaparecido a la madre de los nietos que sólo pudo recuperar por el contacto de Ricardo Balbín con Suárez Mason, se quedó en silencio, con la dolorosa comprensión de la enormidad que acababa de salir de su boca, sin pasar por su mente ni su corazón. Cuando Raquel comenzó a ir al jardín de infantes se hizo difícil mantener la relación. La abuela creía protegerla ocultándole su historia y sobre todo no quería que el resto del mundo la supiera. Nosotros éramos testigos incómodos. No juzgo a esas abuelas. Hicieron lo que creyeron mejor para los chicos, en situaciones terribles para las que nadie las había preparado. Sólo querían preservarlos de un mundo hostil e incomprensible que ya los había golpeado. Raquel me buscó, después de tener sus propios hijos, cuando quiso recuperar su historia. Lo mismo Angie, después del reencuentro con Javier. De eso se trata lo que estamos haciendo aquí.

Las Reacciones Posibles
Hablamos de memoria, no de idealización retrospectiva, acrítica. Frente a cada situación política hay distintas reacciones posibles. Por ejemplo, no tuvieron la misma actitud ante los éxitos de la dictadura Firmenich y Rodolfo Walsh. En febrero de 1977, se distribuyó una cinta grabada por Firmenich en la que minimizaba la cantidad de bajas y desmentía que muchos de los detenidos no resistieran la tortura y en esas condiciones brindaran información que sirviera para producir nuevas detenciones. Existía incluso un manual con instrucciones para resistir la tortura, planteada como otra situación de combate en la que el arma propia sería la fortaleza de las convicciones ideológicas. Por un lado, Firmenich negaba la generalización y la gravedad de las caídas, por otro, como en el famoso reportaje que le hizo Gabriel García Márquez en abril de 1977, se jactaba de que la sangre de esos compañeros daría vida a la organización. A Gabo le dijo que la organización no había hecho nada para impedir el golpe porque lo consideraba "parte de la lucha interna en el movimiento peronista" y se había preparado para soportar en el primer año "un número de pérdidas humanas no inferior a 1500 bajas". Decía que fueron menos de las previstas, y que en el mismo período la dictadura se había desinflado, "mientras que nosotros gozamos de gran prestigio entre las masas y somos en Argentina la opción política más segura para el futuro inmediato". Qué escandaloso desprecio por la vida, no sólo de los enemigos sino también de los propios compañeros. En cambio, al mismo tiempo, en documentos enviados a la conducción, Walsh propuso reconocer la derrota y modificar estructuras y prácticas organizativas para impedir que se convirtiera en exterminio, como ocurrió. Del mismo modo, en la última edición de ‘Operación Masacre’ escribió que el pueblo no lloró la muerte de Aramburu, cuyo dramatismo pone de relieve, pero no se le ocurrió asociar muerte con alegría.
Si alguna lección se puede sacar de esta historia, es que además de la voluntad y de la entrega es imprescindible el pensamiento propio, la crítica y la autocrítica, que no hay que ser complaciente con los compañeros ni autoindulgente, que no debe aceptarse nada a libro cerrado, ni olvidarse la dimensión de los afectos para convertir a nadie en una fría máquina de nada. Estoy triste, porque fuimos protagonistas de un fracaso, porque somos parte de una tragedia. En mis primeros diálogos con Juan Gelman después de la derrota, cuando nos reencontramos al cabo de años de no saber uno del otro, le decía que nuestra máxima aspiración podría ser convertirnos en combustible fósil que sirviera de abrigo a las nuevas generaciones. Por eso también estoy feliz al ver el comienzo de la reconstrucción de tantas cosas que fueron destruidas y el surgimiento de esas nuevas generaciones para las que somos punto de partida de su propia marcha. No para repetir la misma historia, lo cual es imposible e indeseable, porque el país y el mundo han cambiado, pero sí para luchar con otros medios y en otro contexto por los mismos valores por los que lucharon ellos, a quienes, ahora, aplaudimos.

La Nueva Edición
La nueva edición de ‘La Patria fusilada’ lleva en la portada una ilustración de Angela Urondo, la hija menor de Paco. También incluye ‘Condiciones’ y ‘Glorias’, los dos poemas de Juan Gelman que fueron el prólogo y el epílogo de la edición de 1973, realizada por la revista Crisis. El director de la colección Crónicas del Continente, Daniel Riera, incluyó también una serie de acotaciones y de notas al pie, para clarificar detalles de época obvios entonces pero desconocidos por las nuevas generaciones, como en qué consistía el Gran Acuerdo Nacional propuesto por la dictadura de Lanusse o qué significaba la sigla DIPA. Además la edición contiene el texto completo de la conferencia de prensa ofrecida por los evadidos del penal de Rawson en el aeropuerto de Trelew, ya rodeado por las tropas de la Marina que los recapturarían para llevarlos a la base naval donde serían asesinados. En anexos se informa sobre los asesinatos de Urondo y Camps y las desapariciones forzosas de Haidar y Berger y acerca de los juicios por la masacre de Trelew y por el asesinato de Urondo y la desaparición de su mujer, Alicia Raboy. Riera es poeta, novelista, periodista y ventrílocuo. En su show, el ventrílocuo se llama Paco y su muñeco Oliverio, en homenaje a Urondo y Girondo, sus poetas predilectos. No se si sabe que Girondo también era uno de los preferidos de Paco.
26 de junio de 2011
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el dolor que no se olvida


Todos los problemas tienen solución mediante el diálogo. Y el político, el gobernante deben proponerse el diálogo como única arma de poder. Porque si no caeríamos en reconocer a la guerra como única solución para los problemas entre los pueblos. Y eso finalmente significa la muerte.
[Osvaldo Bayer] Bonn, Alemania. El jueves pasado se cumplieron setenta años de la invasión de Hitler a la Unión Soviética. Hecho que se recordó con suma tristeza aquí, en Alemania. Se calcula que en la última guerra mundial murieron millones de seres humanos. Millones, no miles. Unos historiadores hablan de veinte millones de soviéticos muertos y, últimamente, el historiador Viktor Koslov, de la Academia de Ciencias de Moscú, señala que hay que calcular aproximadamente en 40 millones los soldados y civiles de esa nacionalidad que perdieron la vida. Los alemanes, por su parte, han calculado en dos millones el número de sus soldados caídos.
Todavía ni los historiadores ni los sociólogos ni los psicólogos ni los ensayistas han podido encontrar una explicación de por qué Alemania, después de haber perdido la Primera Guerra Mundial de 1914-1918, un cuarto de siglo después, en 1939, inició la Segunda Guerra Mundial. Después de esa guerra de trincheras –donde los jóvenes de ambos lados se abrían el vientre con las bayonetas en los asaltos entre esos mutuos fosos enfrentados– se llegó al extremo de las matanzas crueles con el bombardeo de ciudades abiertas y se terminó, por parte desde Estados Unidos, arrojando bombas atómicas a ciudades de miles de habitantes.
¿Qué pasó con el ser humano? Es lo que se pregunta la nueva generación de alemanes. En un país con universidades plenas de sabiduría, con una tradición filosófica de búsquedas interminables, con movimientos pacifistas históricos. Sí, con aquel libro de Erich María Remarque –la mejor obra antibélica– llamado ‘Sin novedad en el frente’, que obtuvo el Premio Nobel en 1928. El dolor, la estupidez de las armas de fuego, la vaciedad de las órdenes militares, la vocación de asesinos que de pronto adquieren todos los jóvenes que son enviados al frente.
Justamente sobre eso, un libro ha conmocionado a esta sociedad últimamente. ‘Soldados’ es su título y es un compendio de protocolos sobre tres palabras: "luchar, matar y morir".
Son declaraciones de soldados que intervinieron en guerras. Queda claro allí cómo los jóvenes al vestir uniforme y llevar armas comienzan a sentirse todopoderosos. En su análisis del libro, Felix Ehring señala que la guerra "convierte al soldado en asesino porque el matar es la fácil meta de su acción." El libro es un compendio de declaraciones de veteranos de guerra. Allí se muestra cómo se transforma el ser humano cuando se le da la orden de matar y el soldado lo toma como un privilegio. Es que para él es normal ya verse rodeado de cadáveres en su vida diaria. La misma sensación siente el soldado cuando entra en ciudades enemigas y ve a las mujeres de sus enemigos. Se cree con derecho a tomarlas y violarlas. Lo mismo sienten los pilotos de los bombarderos. Uno de los pilotos entrevistados dice, con orgullo: "Para nosotros, los pilotos de caza, era una especie de prólogo del placer cuando desde lo alto perseguíamos con fuego de ametralladoras a soldados enemigos a través de los campos". Lo mismo los pilotos de bombarderos cuando comienzan a arrojar bombas sobre las poblaciones civiles. Sentirse dioses con la consigna de que eso es positivo porque así se "aprende a defender a la Patria". Dice Ehring sobre las declaraciones de las experiencias como soldados: "No se encuentran contradicciones, todos conocen el matar y el morir", por supuesto el morir de los "otros", los seres humanos llamados "enemigos", y esos ex soldados toman como "innecesario" el lamentarse por haber hecho eso. A los ex soldados no les gustaba hablar sobre sus propios sentimientos, al contrario, les gustaba relatar cómo le daban al contrario. Matar seres humanos en la guerra se convierte en una especie de deporte y el ganador es quien mata más gente "enemiga".
Los autores del libro ‘Soldados’, Sönke Neitzel y Harald Welzer, tuvieron la suerte de dar con archivos de la guerra donde figuran esas declaraciones de soldados, suboficiales y oficiales sobre su misión. Y llegan a estas conclusiones: "Los uniformados creían con absoluta fe en los valores militares como dureza, rigor y cumplimiento del deber, que es la obediencia ciega ante la orden de mando. También el fusilamiento de civiles indefensos pertenece a ese deber. Lo hicieron pues, primero por la obediencia debida y más tarde por propia iniciativa. En la guerra, la persona civil es siempre una meta potencial. Y los autores del libro, luego de un estudio profundo, sostienen que soldados, policías y miembros de servicios de informaciones piensan todavía así, que ése es su "oficio".
Qué bien que vendría un estudio similar en la Argentina, investigar el porqué del comportamiento de jefes, oficiales y subalternos de las Fuerzas Armadas, policías y empleados de los servicios de informaciones durante la aplicación del método de la desaparición de personas. Por ejemplo, estudiar si los pilotos de aviones que arrojaron prisioneros vivos al mar sentían el mismo poder que aquellos pilotos que bombardearon y bombardean desde la altura ciudades indefensas. Algo que tienen que estudiar profundamente los nuevos profesores de las instituciones militares para que no se repita nunca más la atmósfera que se vivió entre los miembros de las Fuerzas Armadas durante la dictadura.
Y aquí nace la pregunta: ¿por qué esos miembros de las Fuerzas Armadas, de la policía y de los servicios se sintieron de pronto omnipotentes y creyeron ser dueños de la vida y la muerte de todos? Con el derecho a matar, torturar, hacer desaparecer, regalar los niños de las prisioneras. Es decir, ¿se sintieron con los mismos atributos que soldados en un país enemigo? ¿Como pilotos de bombardeos de ciudades civiles? ¿Es el poder que da el uniforme? ¿Es el poder que les dan las instituciones políticas (o económicas) a los uniformados en los momentos de peligro? ¿No es hora de comenzar el debate en Naciones Unidas y en los organismos internacionales para cambiar el sistema de autocustodia llevado a cabo por la humanidad desde que existe la historia, con su repetición de crímenes oficiales cada vez más asesinos y de la violencia al servicio del poder y no de la paz interior y exterior de los pueblos?
¿Por qué no intentar de una vez por todas el diálogo frente a la violencia de la represión? ¿Es tan difícil? La represión no es otra cosa que la omnipotencia del poder. En vez de ideas nuevas y conciliación, el palo. El gas lacrimógeno. El bañar en agua helada al enemigo en pleno invierno. Y si no, la bala. Cuando el enemigo no aprende bastan tres o cuatro muertos para que arruguen todos. Esa es la consigna del poder. El buen gobernante nunca tiene que perder la paciencia.
Debe creer en el diálogo. En la participación de la sociedad para buscar soluciones a los problemas.
A Europa ha llegado la noticia de la represión de los maestros santacruceños en Buenos Aires. La sociedad debe decirse como primer paso al diálogo: "Con los maestros nunca la violencia". Porque es como si aplicáramos la violencia contra nuestros hijos y nuestros nietos, que son sus alumnos. Todos los problemas tienen solución mediante el diálogo. Y el político, el gobernante deben proponerse el diálogo como única arma de poder. Porque si no caeríamos en reconocer a la guerra como única solución para los problemas entre los pueblos. Y eso finalmente significa la muerte.
26 de junio de 2011
25 de junio de 2011
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asesinó a golpes a su hijo de 3


Tras descubrir que había comido mermelada sin su autorización. La causa del deceso del niño de 3 años fue por rotura de vaso y hemorragias abdominales. Valentín, el otro mellizo, fue dado de alta. El padre -un colectivero de la ciudad cercana a Santa Fe- y su concubina quedaron detenidos.
Argentina. Un hombre asesinó a golpes a uno de sus hijos de tres años e hirió a otro, mellizo del niño asesinado,la ciudad de Santo Tomé, aparentemente cuando descubrió que habían comido una pote de mermelada "sin autorización". Tras el hecho, tanto el padre de los niños como su concubina -la madre de los mellizos estaría viviendo en Córdoba- quedaron ayer detenidos. Según indicaron fuentes policiales, el hombre habría confesado ser el autor de los golpes que terminaron con la vida del pequeño. Los cinco hijos del hombre, que trabaja como chofer en una empresa de colectivos, están todos juntos luego que se montara un operativo institucional de resguardo. "Tomamos una medida excepcional, hasta tanto se evalúe la posibilidad de la convivencia de ellos con la familia ampliada", dijo Carolina Galcerán, directora provincial de Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia. En este sentido, la funcionaria confió a Rosario/12 que ya tuvieron contactos con varios familiares que manifestaron que quieren hacerse cargo de ellos.
El crimen de Ignacio, uno de los mellizos de tres años que fueron golpeados por su padre, se produjo en la vivienda familiar de 3 de Febrero al 2000, en el barrio San Martín de Santo Tomé. Fuentes de la investigación dijeron que el supuesto motivo de la acción violenta del padre habría sido que los niños tomaron un frasco de mermelada sin autorización. Por lo que pudieron determinar los investigadores, el agresor comenzó a golpear a los mellizos. A los gritos de terror de los mellizos se sumaron sus cuatro hermanos, de 2, 9, 14, y 15 años, por lo cual los vecinos llamaron al Comando Radioeléctrico. Poco después se presentó en el lugar un móvil policial que detuvo a la pareja y sacó a los chicos de la vivienda.
Los mellizos fueron trasladados por una ambulancia al Hospital Orlando Alassia. La directora del efector, Raquel Cosiglio, dijo que el niño ingresó en "coma extremo", y luego de realizarle obras de reanimación fue derivado a terapia intensiva por un cuadro de hipotermia, pero falleció horas más tarde.
La causa del deceso fue un "shock hipovolémico por rotura de vaso, hemorragias abdominales y aparentemente hemorragias en tórax". Valentín, el otro mellizo, fue dado de alta. "El hermano está bien, tiene lesiones leves", señaló Cosiglio, quien además aclaró que "nunca estuvo en terapia intensiva".
Horacio Quinteros, el padre de los mellizos agredidos, tiene 33 años y trabajaba como chofer de colectivos de la empresa de media distancia Continental. Tiene la custodia de todos los hijos porque la madre lo abandonó hace tiempo para trasladarse a la provincia de Córdoba donde reside. En la sede policial, el colectivero habría confesado ser el autor de los golpes que recibieron los chicos. "Se me fue la mano", habría manifestado a los médicos según relataron algunos testigos.
El comisario Mayor Miguel Albanese, jefe de Orden Público, aseguró en declaraciones radiales que el colectivero no contaba con antecedentes penales y tampoco se registraban denuncias contra la familia por violencia.
En este marco, la subsecretaria provincial de Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia afirmó que "nunca hubo una denuncia previa sobre situaciones de violencia en ese grupo familiar, en ningún organismo público", pero igualmente, se tomó "intervención sobre todos los niños" que habitaban en el hogar. Galcerán adelantó que está trabajando un equipo interdisciplinario de los ministerios provinciales de Desarrollo Social y de Salud para abordar la situación.
Igual se tomaron algunas medidas "de urgencia" como la separación de los chicos de su grupo familiar. Además, se estaban "buscando lugares alternativos de convivencia hasta tanto se esclarezca el hecho".
26 de junio de 2011
25 de junio de 2011
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les tomaron muestras de sangre y saliva


De Marcela y Felipe Noble Herrera. Los hijos adoptivos de la dueña de Clarín estuvieron más de nueve horas en el Hospital Durand. Se resistieron a que sus muestras queden en el BNDG, pero luego hubo acuerdo. La jueza podría ordenar el entrecruzamiento la semana próxima.
[Raúl Kollmann e Irina Hauser] Argentina. Tras más de nueve horas, casi al entrar la noche, terminó el proceso de extracción de muestras de Marcela y Felipe Noble Herrera. La medida se demoró porque durante la jornada hubo numerosos planteos que la jueza Sandra Arroyo Salgado fue resolviendo sobre la marcha. El que más demoró fue un pedido de los abogados de los hijos adoptivos de la dueña de Clarín, que se opusieron a que las muestras queden en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) para ser comparadas, también en el futuro, con las familias que vayan apareciendo porque se enteren de que sus hijas, luego asesinadas, dieron a luz en cautiverio. La jueza sostuvo que las muestras debían quedar en el BNDG e incluso dijo que estaba dispuesta a realizar de forma compulsiva la toma de huellas dactilares que luego dejan pequeños rastros de piel y por lo tanto células para realizar el ADN. Tras una reunión a solas entre Marcela y Felipe y sus abogados, resolvieron cambiar su postura y accedieron a que las muestras de sangre y saliva queden depositadas en el BNDG. De esa manera, se completó el primer paso: la obtención de muestras.
El próximo paso, a partir del lunes, es que el BNDG, bajo la dirección de la doctora Belén Rodríguez Cardozo y con la verificación de todos los peritos de parte, establecerá el perfil genético de Marcela y Felipe. Eso tardará muy pocos días. Después, la decisión sobre el tercer paso queda en manos de la jueza federal Sandra Arroyo Salgado. Ella tiene que resolver si ordena el entrecruzamiento de los perfiles genéticos de Marcela y Felipe con todas la familias que buscan a sus nietos y que dejaron las muestras en el BNDG.
La extracción de sangre y saliva se hizo alrededor del mediodía, con Marcela tomando la delantera. Nada menos que 24 personas participaron del proceso. Esto incluyó a los técnicos del Banco, a los peritos genetistas de los Noble Herrera, a los de Abuelas y de las dos familias querellantes. Por supuesto también estaban los abogados, los fiscales y la propia magistrada. El clima fue de tensión, porque la jornada se hizo muy larga por los distintos planteos. Se la vio a Marcela tomando decisiones y a Felipe más bien callado y siguiendo las instrucciones de su hermana adoptiva. Cuando a Marcela le sacaron sangre, la jeringa y la aguja se pusieron en una bolsa y se tiró a uno de esos recipientes destinados luego a la destrucción. Sin embargo, Marcela exigió que le entreguen la bolsa con la jeringa y la aguja y se la llevó consigo, al tiempo que le daba la instrucción a Felipe de que hiciera lo mismo.
Lo que produjo las mayores demoras fue la decisión de los Noble Herrera de no permitir que las muestras queden en el BNDG. La jueza se mantuvo muy firme y adelantó que la extracción se debía hacer como se hizo con todos los posibles hijos de desaparecidos. Se obtienen pequeñas muestras de sangre, saliva y piel y el material queda depositado en el Banco, porque continuamente aparecen nuevas familias que se enteran de que sus hijas podrían haber estado embarazadas en el momento del secuestro. En los últimos tiempos, por ejemplo, aparecieron diez familias nuevas y en un caso ya dio positivo. La pretensión de no dejar las muestras hizo subir la tensión y Arroyo Salgado les dijo a los hermanos y sus abogados que estaba dispuesta a obtener, de forma compulsiva, huellas digitales que, puestas sobre un papel especial, dejan marcas de piel de las que se pueden sacar células que permiten el ADN. Tras muchas idas y vueltas, Marcela y Felipe tomaron la decisión de que las muestras queden en el BNDG.
Están quienes afirman que la jueza ya está facultada para hacer el cotejo porque todas las partes –los Herrera Noble, los fiscales, los querellantes, incluyendo a Abuelas– dijeron por escrito que están dispuestos a que se haga la comparación con todas las familias que figuran en el Banco. Pero otros consideran que hay que atender a la decisión de la Cámara de Casación que limitó el cotejo a un grupo de familias relativamente chico, cuyas hijas fueron secuestradas antes de julio de 1976. Abuelas, las familias querellantes y los fiscales apelaron esa decisión porque no quieren convalidar las fechas que figuran en la adopción realizada por la dueña de Clarín. Esa apelación está todavía sin resolver, aunque Casación decidió suspender su tramitación luego de la novedad de la extracción a la que se sometieron voluntariamente Marcela y Felipe.
No obstante, en tribunales sugieren que Arroyo Salgado daría a conocer el lunes o martes una nueva resolución y que probablemente se incline por hacer el entrecruzamiento con todo el BNDG, como quieren las partes y marca la ley. En ese caso, los resultados –positivos o negativos– estarán listos en pocas semanas.
26 de junio de 2011
25 de junio de 2011
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cidh critica política migratoria de eua


La CIDH critica la política migratoria en Estados Unidos.
Estados Unidos. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos instó a las autoridades estadounidenses a modificar la ley migratoria de Alabama que obliga a la policía a verificar el estado migratorio de las personas que detenga por sospechas de ser indocumentados, obliga a las escuelas a verificar el estatus de los estudiantes y penaliza el transporte o alojamiento de ilegales. "Existe un alto riesgo de discriminación en la implementación de la Ley", señaló el organismo.
La legislación migratoria conocida como HB 56, cuyas disposiciones irán entrando en vigor a partir del 1 de septiembre y hasta abril de 2012, es considerada más restrictiva que la promulgada en Arizona, el año pasado, también criticada por la CIDH.
La comisión "conmina a las autoridades de Estados Unidos a utilizar los mecanismos legales que tenga a su alcance para modificar estas leyes a fin de ajustarlas a los estándares internacionales de derechos humanos".
La ley de Alabama no define cuál es la "sospecha razonable" que llevaría a un policía a pedir papeles migratorios, por lo que puede conducir a que los agentes usen "perfiles raciales", señaló el organismo de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Asimismo, penalizar "el transporte o alojamiento de migrantes podría obstaculizar de forma indebida las labores de asistencia y protección de las defensoras y defensores de los derechos humanos de las personas migrantes".
Organizaciones de derechos de los inmigrantes han señalado que recurrirán a los tribunales para impugnar la ley de Alabama.
26 de junio de 2011
25 de junio de 2011
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para quién trabajan los jueces de la cs


Un par de jueces de la CS dictan sistemáticamente, en causas de derechos humanos, fallos aberrantes que ignoran la legislación internacional vinculante en su protección y encubrimiento de criminales pinochetistas.
Hace unos días nos enteramos que la Corte Suprema había abierto un cuaderno de remoción contra tres jueces de Arica. El cuaderno de remoción "es un expediente que se inicia a un funcionario judicial para resolver su exoneración del cargo".  Es la más alta medida disciplinaria y contempla el apartamiento definitivo de funcionarios judiciales, según el artículo 80 de la Constitución. El artículo 76 contempla como causal de remoción los delitos "de cohecho, falta de observancia en materia sustancial de las leyes que reglan el procedimiento, denegación y torcida administración de justicia y, en general, de toda prevaricación en que incurran en el desempeño de sus funciones".
Estos son algunos de los delitos de los que se acusa a jueces como Nibaldo Segura y Rubén Ballesteros, introducidos en el poder judicial por el presidente Lagos. Es imposible calcular el terrible daño que ha causado la influencia de estos jueces en casos de derechos humanos. Ambos dictan frecuentemente fallos aberrantes que creíamos que no eran posibles, por ser ilegales. Por ejemplo, aplicar la amnistía de 1978, que prohíben tratados internacionales firmados por Chile, que consideran imprescriptibles los delitos de lesa humanidad, que se definen como crímenes de guerra (por ejemplo, asesinato, violación, desplazamiento forzado) por motivos religiosos o políticos o étnicos como parte de un plan sistemático de ataques contra la población civil. Este es exactamente el caso con las violaciones contra los derechos humanos cometidos por militares y civiles chilenos.
Muchos defienden la posición de estos jueces (de la Segunda Sala Penal de la Corte Suprema) argumentando que estos delitos no han sido incorporados en la legislación nacional o que se debe respetar la autonomía del poder judicial. Ambas defensas son erróneas. Tratándose de delitos contra la humanidad, el Pacto por los Derechos Civiles y Políticos de 1966 (ratificado por Chile hace décadas), establece en su artículo 15 que "nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueran delictivos según el derecho nacional o internacional. [...] Nada de lo dispuesto en este artículo se opondrá al juicio ni a la condena de una persona por actos u omisiones que, en el momento de cometerse, fueran delictivos según los principios generales del derecho reconocidos por la comunidad internacional." En otras palabras, si al momento de cometerse esos delitos ya eran delitos en el derecho internacional, no importa si las legislaciones internacionales no los hayan incorporado: son delitos imprescriptibles y deben juzgarse como tales.
El segundo argumento, de que se ha de respetar la independencia de los poderes, tampoco se sostiene, porque es en interés del bien general que los jueces apliquen correctamente las leyes y acaten tanto la legislación nacional como el derecho internacional que obliga a los estados firmantes, como Chile. Ningún gobierno serio puede defender ante la ciudadanía que no puede intervenir cuando los jueces dictan sentencias que son claramente ilegales. Eso sería perpetuar un estado de impunidad inaceptable y es labor del presidente de la República velar porque los poderes del estado funcionen de acuerdo a derecho. No se viola ninguna autonomía si se erradica del poder judicial a jueces que utilizan las leyes para encubrir y proteger a sus aliados. Al contrario, se hace sólo lo que imponen la propia Constitución y la decencia.
La remoción de jueces moralmente corruptos no es algo frecuente en Chile. En 2001 se expulsó, por primera vez en la historia del poder judicial, al juez Luis Correa Bulo, por faltas a la ética.  En 2010 se expulsó a la jueza Sonia Navarro, por consumo de cocaína. Ambos casos son menos graves que aplicar una amnistía que es ilegal o la prescripción de la acción penal a delitos que son imprescriptibles.
Estos jueces, y otros casos de infiltración pinochetista en el poder judicial, dictan frecuentemente penas ridículas para los casos más graves de violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura en Chile: secuestros, asesinatos, internación en campos de concentración y violaciones como parte de un plan sistemático de exterminio. Las penas que dictan estos jueces, incluso en casos de asesinatos múltiples, nunca superan los cinco años remitidos o de libertad vigilada, lo que es un agravio a nuestro sentido de justicia, que agravan el dolor de los familiares de las víctimas, que observan que los ladrones de gallinas reciben penas más severas que los militares renegados que participaron en un plan de exterminio de otros chilenos.
El reciente fallo de la Corte de Apelaciones de Concepción, en el caso de los asesinatos de 29 personas a manos de militares y civiles pinochetistas en Santa Bárbara en 1973, está mucho más cerca de nuestra noción de justicia que los fallos aberrantes que denunciamos. En este caso, el magistrado Carlos Aldana dictó sentencias de entre 10 y 6 años de cárcel sin beneficios.
Estos mismos fallos dejan igualmente en evidencia la aberración jurídica y moral que significan los fallos de la Corte Suprema en Santiago.
Esos jueces -Segura, Ballesteros, Pffeifer- que son un obstáculo para la correcta administración de la justicia, deben ser removidos de sus funciones e inhabilitados a perpetuidad. El presidente Piñera debe tomarse en serio que la administración correcta de justicia es uno de sus deberes fundamentales, porque ha jurado defender a los ciudadanos. Sólo después de eso podremos hablar de reconciliación.
Los familiares de las víctimas no tendrán más alternativa que recurrir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, donde podrán encontrar la justicia que su propio país les niega.
mérici