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avances sobre la muerte de allende


Los fantasmas que rondan la muerte de Salvador Allende. La investigación que obligó a exhumar el cuerpo del ex Presidente.
[Cristóbal Peña] Chile. Además de corroborar su identidad, la exhumación de los restos del ex Presidente pretende establecer una verdad histórica. Ya no sólo se sopesa la versión del doctor Patricio Guijón, sino también la de otros médicos y policías que refrendan el hecho. A esto se suma el reciente hallazgo de una copia del expediente original de la Fiscalía Militar, que incluye una declaración del ex ministro José Tohá recogida desde el Hospital Militar y un inventario de los bienes encontrados en el Salón Independencia. Desde la espada de O’Higgins al fusil AK-47 con el que Allende se habría quitado la vida.
A comienzos de este año, cuando el ministro Mario Carroza se hizo cargo de la investigación por la muerte de Salvador Allende, una de sus primeras diligencias fue pedir el expediente con que la justicia castrense determinó en 1974 que el ex Presidente se había suicidado. La Fiscalía Militar negó tener el original. Carroza siguió entonces la pista de un antiguo aviso publicado en internet que ofrecía el expediente por dos millones de pesos. El oferente resultó ser el propietario de una empresa de demoliciones que aseguró haberlo encontrado mientras echaba abajo la casa de un ex relator de la justicia militar.
Una semana después de que esa copia le fuera embargada al empresario de demoliciones, el fiscal militar que investigó el hecho, Joaquín Earlbaum, apareció en el despacho del ministro Carroza con otra copia. El expediente original, sin embargo, aún está extraviado.
Además del informe de autopsia y de la pericia balística que ya se conocían, el expediente incluye elementos que pueden dar luces sobre la verdad histórica más controversial del siglo XX. Entre ellos, un tercer informe de 1973 titulado "Relación de especies encontradas por personal militar en lugar del suicidio". El documento que firma el coronel Julio Polloni Pérez, director interino de Inteligencia del Ejército, da cuenta de piezas históricas.
En ese inventario se enumeran bienes como la espada de O’Higgins, el fusil AK-47 regalado por Fidel Castro con el que Allende se habría matado, sus anteojos Mustang, su reloj Jaegger LeCoultre y las dos vainillas de las balas que perforaron su cabeza (ver lista completa). La mayoría de esos objetos se encuentran extraviados y el juez Carroza ofició al Ejército, que debía custodiarlos, preguntando por ellos.
El expediente contiene también las primeras declaraciones recogidas entre 1973 y 1974. Una de ellas es la del ex ministro de Defensa José Tohá, a quien se tomó testimonio mientras permanecía detenido en el Hospital Militar, lugar donde moriría poco después. Contiene también la primera declaración judicial del doctor Patricio Guijón, que reafirmará la tesis del suicidio que permanece hasta hoy.

Testigo Accidental
Patricio Guijón era el menos político de los médicos personales de Salvador Allende. También el más distraído e ingenuo. Integró el equipo de médicos de la Presidencia por recomendación de su colega y amigo Arturo Jirón, ex ministro de Salud de la Unidad Popular. Fue el único de ese equipo que no salió al exilio tras el golpe de Estado. Siguió viviendo en su casa en Vitacura como cualquier hijo de vecino. En adelante, quien quisiera dar con su paradero no debía más que consultar la guía telefónica.
Esa jornada de martes 11 de septiembre de 1973, cuando se reunió junto al resto de sus colegas en La Moneda, hizo y dijo cosas dignas de ser destacadas. Lo primero fue permanecer en funciones, aun cuando el Presidente dejó en libertad de acción a sus colaboradores ante la proximidad del ataque aéreo. Lo segundo fue comentar, en medio del bombardeo de los Hawker Hunters, que muy de seguro "esas bombas deben ser chilenas, porque aún estamos vivos". Así al menos lo recordó treinta años después en una entrevista con El Mercurio. Lo tercero ya es histórico.
Tras el bombardeo aéreo y con La Moneda en llamas, una vez que Allende ordenó a sus colaboradores que se entregaran a las fuerzas golpistas, el doctor Guijón recordará que cuando comenzaba a salir hizo algo "realmente absurdo": volvió sobre sus pasos en búsqueda de una máscara de gas como recuerdo a su hijo mayor. Según su relato, estaba en eso cuando abrió las puertas del salón Independencia, donde se había encerrado Allende, y lo vio en los instantes precisos: sentado en un sillón, de espaldas a la pared, el Presidente sostenía un fusil cuyo caño presionaba su barbilla, un disparo seco, parte del cráneo y los sesos volaron por los aires.
Con menos detalles, su testimonio transmitido por la televisión pública en septiembre de 1973 acalló dudas y a la vez despertó sospechas de quienes no creyeron en la versión del suicidio, incluida la propia familia del ex Presidente. El hecho es que desde entonces el cirujano Patricio Guijón quedó convertido en el testigo de la muerte de Salvador Allende. Testigo accidental, que parece haber estado en un lugar y un tiempo equivocados.
Empeñado en establecer una verdad judicial de los hechos, que a la larga será histórica, el ministro Carroza ha tomado declaración a una veintena de protagonistas que sobrevivieron al golpe y viven para contarlo. Protagonistas que sin poner en cuestión el fondo del relato del doctor Guijón, lo han situado en un lugar secundario, denotado imprecisiones, si es que no hechos contradictorios.
Guijón no fue ni por lejos el único que vio a Allende muerto inmediatamente después de que uno o dos disparos secos se escucharon tras la puerta del salón Independencia. Tampoco el único que dice haber presenciado el momento exacto en que aparentemente se disparó. De cualquier modo la verdad judicial no está confiada únicamente a testimonios de sobrevivientes del asalto a La Moneda. La reciente exhumación de los restos de Salvador Allende persigue, además de corroborar la identidad de esos restos, probar la trayectoria que habría seguido el o los impactos de bala que provocaron su muerte. Esto último ante un reciente informe del Servicio Médico Legal (SML) que detectó discordancias entre los impactos encontrados en el lugar de los hechos y la trayectoria del disparo descrito en la autopsia realizada en septiembre de 1973 por encargo del fiscal Earlbaum.

Disparos Secos
Aunque en La Moneda había casi cincuenta personas, unas pocas asistieron el momento en que el Presidente Allende se despidió de sus colaboradores más cercanos y se encerró en el salón Independencia. Menos aún son las que sobreviven para contarlo. Una de ellas es el ex detective de la Policía de Investigaciones Gustavo Basaure Barrera.
Miembro de la escolta permanente que Investigaciones dispuso para la custodia del mandatario, Basaure fue uno de los 17 policías que ese 11 de septiembre permanecieron leales junto a Allende en La Moneda. Resistieron el asalto en condiciones muy desventajosas, en un gesto más testimonial que efectivo, y cerca de las dos de la tarde su superior directo les informó que el Presidente había dispuesto que salieran en fila india por la puerta de Morandé 80. No había muchas posibilidades. La Moneda ardía en llamas, el ambiente era irrespirable y la mayor parte del grupo se había reunido en ese sector. Entonces Basaure, que permanecía sentado en un corredor del segundo piso del palacio junto a su compañero Pedro Valverde, presenció cuando Allende terminaba de despedirse y cerraba por dentro la puerta del salón Independencia diciendo que tomaría un par de minutos para meditar.
El policía estaba a unos pocos metros de esa puerta, tres o cuatro, y desde ese lugar escuchó "dos disparos secos, sin estampida", provenientes del salón. Mientras se incorporaba junto a su compañero, tres o cuatro hombres llegaban corriendo desde el ala sur del pasillo y abrían la puerta del salón. Uno de ellos salió gritando que el Presidente se había matado.

-Yo no entré al salón, pero como la puerta quedó entreabierta me asomé a mirar: aunque estaba casi a oscuras, sin luz, vi que el Presidente estaba tendido en un sillón y tenía una herida en el cuello, aunque no parecía tener sangre. Encima tenía un fusil –dice Gustavo Basaure desde su casa en La Florida.

Pedro Valverde Quiñones, el compañero de Basaure, presenció la escena con mayor detención pero no vive para relatarla. Una posición tanto o más privilegiada tuvo el también fallecido policía David Garrido Gajardo. En 1987, en una crónica de la revista Análisis sobre la muerte de Allende firmada por Mónica González, María Olivia Monckeberg y Patricia Verdugo, el ya ex policía Garrido recordó la escena en los siguientes términos:
"Estábamos al fondo del pasillo, casi frente al living privado del Presidente, cuando lo vi acercarse con Enrique Huerta, el doctor Patricio Guijón y otras personas, las que quedaron en la puerta cuando él entró. Entonces escuché la voz del Presidente que dijo fuerte: ‘Allende no se rinde’, y de inmediato, dos o tres balazos. El médico dijo: ‘El doctor se mató’, entró en el despacho y, desde mi posición, vi al Presidente sentado, con la cabeza hacia atrás y el casco botado. Había sangre en el muro".
En esos minutos Basaure no recuerda haber visto al doctor Guijón rondando en el pasillo del segundo piso, paralelo a calle Morandé. Es más: como muchos ex policías presentes ese día en La Moneda, pone en duda que el médico haya regresado motivado por el rescate de una máscara antigás.

–No resiste ninguna lógica –dice el policía, recordando el temor que cundía a esas horas ante el acecho de los militares y la incertidumbre de no saber lo que les esperaría afuera. – En esas circunstancias, ¿a quién se le iba a ocurrir volver a buscar un souvenir?

El Primero de la Fila
Cuando se escucharon los disparos en el salón Independencia, los primeros leales que resistieron junto a Allende habían alcanzado la calle. Contrario a las órdenes del Presidente, la fila no era encabezada por su secretaria Miria Contreras, la Payita, sino por el policía Eduardo Ellis Belmar. De bigotes espesos y contextura gruesa, apenas abrió la puerta y puso un pie en la calle un soldado lo abrazó por la espalda y lo usó de escudo para protegerse de disparos provenientes del Ministerio de Obras Públicas. Inmediatamente después salió la Payita.
Ya cuando estaba tendido en la acera de Morandé junto a otros detenidos, escuchó la noticia de uno de sus compañeros que se encontraba en su misma posición: el Presidente se había quitado la vida.
Desde La Reina, donde vive, el ex detective Ellis sostiene que ningún militar alcanzó a ingresar a La Moneda desde la puerta de Morandé antes de que Allende se quitara la vida.

-Cuando yo recibí la noticia, los militares aún no habían entrado a La Moneda. Esperaron a que bajaran todos por la escalera que conectaba el pasillo del segundo piso con la puerta de Morandé –dice.

La misma certeza tiene el jefe de la guardia presidencial de Investigaciones, Juan Seoane Miranda, quien dejó La Moneda una vez que se enteró de la muerte de Allende. Recuerda que el dramatismo fue agudizado por el intento del subsecretario general de Gobierno, Arsenio Poupin, de quitarse la vida con una pistola. Alguien logró arrebatársela. Enrique Huerta, el intendente de Palacio, gritó un viva a favor del fallecido Presidente. Recién nada más se había despedido de él. Poupin y Huerta fueron de los últimos en verlo con vida y los primeros testigos de su muerte. Los dos se entregarían y más tarde serían torturados y hechos desaparecer.
Seoane no pone en duda que Allende se quitó la vida:

-Doy fe de que los soldados no habían entrado todavía. Estábamos únicamente nosotros.

Las versiones de los ex policías son coincidentes. La mayoría de ellos son amigos y suelen reunirse habitualmente. La última vez lo hicieron antes de ser citados a declarar ante el juez Carroza. La única versión discordante es la de Carlos San Martín. Según uno de sus antiguos compañeros, en su reciente declaración judicial dio indicios de la presencia de militares al momento de ocurrida la muerte de Allende. Pese a haber permanecido voluntariamente en La Moneda, San Martín no siente afinidad por la izquierda. Más bien lo opuesto.

Instante Fatal
En septiembre de 1984, cuando su versión aún era resistida por la izquierda chilena, Patricio Guijón dio una entrevista a revista Cauce en la que evocó la escena que lo anclará permanentemente al pasado.
Dirá que entró al salón y le tomó al pulso al Presidente, constatando su muerte. Otro absurdo: el cráneo del Presidente estaba abierto y destrozado. La masa encefálica a la vista. Luego, en un acto instintivo, tomó el fusil AK-47 que estaba sobre el cuerpo del Presidente y lo dejó a un lado.
En esos diez a quince minutos que permaneció en el salón hasta la llegada de los militares, Guijón no recuerda haber visto ni escuchado a nadie más. Sin embargo, son varios los testigos que dicen haber visto el cadáver de Allende.
Uno de sus colegas, José Quiroga Fuentealba, testificó hace unas semanas ante el juez Carroza haber presenciado desde el dintel de la puerta del salón Independencia el instante preciso en el que Allende se quitó la vida: "Se escuchan disparos, Huerta abre la puerta y veo la figura del Presidente sentado que empieza a desfallecer".
Estas contradicciones, unidas a la interpretación de otros hechos y testimonios, no sólo han llevado a cuestionar la tesis del suicidio. Este año, el periodista chileno Camilo Taufic planteó que Allende intentó suicidarse con una pistola pero quedó malherido. La tarea habría sido completada por Enrique Huerta.

La Sombra de Allende
Pasada las cinco de la tarde, cuando el cadáver del Presidente Allende fue sacado de La Moneda envuelto en un chamanto boliviano, un suboficial de Ejército entró en acción. Por instrucciones del general Javier Palacios, que dirigió la toma de La Moneda, el subteniente Manuel Vásquez Nanjarí tenía la orden de permanecer en todo momento al lado del cuerpo del Presidente. Ser su sombra, pasara lo que pasara. Por eso subió a la ambulancia que transportó el cuerpo hasta el Hospital Militar, y una vez allá, en el quirófano del Departamento de Otorrinolaringología, le hizo guardia hasta pasada la medianoche.
Horas antes, el almirante Patricio Carvajal había sido instruido por Augusto Pinochet para que un equipo de médicos legistas "certifiquen la causa de muerte del señor Allende con el objeto de evitar que más adelante se nos pueda imputar a las Fuerzas Armadas el haber sido las que provocaron su fallecimiento".
Vásquez Nanjarí fue testigo del momento en que el cadáver de Allende, ya depositado en el quirófano del Hospital Militar, fue desnudado por completo para un peritaje fotográfico que luego quedó adjunto a la causa que siguió el fiscal militar Joaquín Earlbaum. Y a contar de las ocho de la noche, y por las siguientes cuatro a cinco horas, presenció el procedimiento de autopsia que los peritos médico legistas José Luis Vásquez y Tomás Tobar, apoyados por el perito auxiliar Mario Cornejo, realizaron al cadáver del Presidente. Testigos fueron también los cuatro jefes de sanidad de las Fuerzas Armadas y de Carabineros.
En el informe de autopsia N° 2449/73, que firmaron los peritos Vásquez y Tobar, se concluye que "la causa de la muerte es la herida a bala cérvico-bucocráneo-encefálica reciente, con salida de proyectil" y que "el disparo corresponde a los llamados ‘de corta distancia’ en medicina legal. El disparo ha podido ser hecho por la propia persona".
Aunque la autopsia entrega detalles del examen interno al cadáver, en su reciente declaración a la policía el ex suboficial Vásquez Nanjarí desconoció que el cadáver haya sido sometido a cirugía. De cualquier modo, lo relevante de su testimonio es que resulta inédito y permitirá recrear con mayor precisión lo que ocurrió con el cadáver de Allende desde que fue encontrado por los militares hasta que fue depositado en una ataúd y conducido en avión hasta el cementerio Santa Inés de Viña del Mar, donde fue enterrado al día siguiente en presencia de Tencha Allende, el edecán naval Roberto Sánchez, unos pocos familiares y cinco sepultureros como únicos testigos.
En 2003, esos mismo cinco sepultureros que participarán de la exhumación de 1990 recordarán en un reportaje de la revista Siete+7 que a las pocas horas de ser enterrado en Viña del Mar el ataúd con los supuestos restos de Salvador Allende fue robado por un grupo de pobladores que abandonaron el féretro en plena carrera al ser sorprendidos por militares. "El féretro llegó de vuelta a la tumba en muy mal estado", recordará uno de los sepultureros.
El mismo año de la primera exhumación, en un reportaje de revista Análisis, una pobladora llamada Ana Vergara que participó del robó del ataúd dirá que el hecho estuvo motivado por la necesidad de certificar que quien se encontraba dentro era efectivamente Salvador Allende. Aunque la cabeza estaba destrozada, Ana Vergara y otros pobladores no tuvieron dudas de que así era.

Informes Contradictorios
La exhumación del lunes último persigue el mismo objetivo con métodos científicos. Certificado esto, el equipo liderado por el médico forense español Francisco Etxeberría se abocará a la tarea de contrastar las pericias originales con lo que evidencien los restos óseos.
Dos informes realizados en 1973 se conocen desde que el año 2000 fueron publicados en el libro ‘La Conjura’, de Mónica González: la autopsia y un
peritaje balístico. Si bien ambos estudios debieran ser concordantes, el análisis realizado este año por el Servicio Médico Legal por encargo del ministro Carroza arrojó sorpresas.
La pericia balística fue realizada por funcionarios de Investigaciones que se constituyeron en La Moneda la tarde del 11 de septiembre. En sus conclusiones quedó consignado que "la muerte del señor Allende Gossens se produjo como consecuencia de una herida de bala que tiene su entrada en la región mentoniana y su salida en la región parietal izquierda. No se descarta la posibilidad que se trate de dos trayectorias correspondientes a dos disparos de rápida sucesión".
Si bien ambos peritajes resultaron coherentes para el fiscal Earlbaum, quien en 1974 estableció que la causa de la muerte de Allende había sido el suicidio, el reciente estudio del Servicio Médico Legal acusó incoherencias entre los peritajes originales al advertir una "discordancia respecto a la trayectoria intracraneana del proyectil disparado".
Tras la exhumación del cadáver, el equipo a cargo del examen tanatológico deberá resolver las discrepancias entre ambos estudios y contribuir a cerrar un capítulo de la historia que se arrastra hace casi cuatro décadas.

Inventario de Bienes
La siguiente es la lista de bienes encontrados en el Salón Independencia donde murió Salvador Allende. La mayoría se supone perdida.

-La espada de O’Higgins.
-Bastón estoque de 1903.
-Metralleta AK-47 con la inscripción "A Salvador Allende de su compañero de armas Fidel Castro".
-Reloj Jaegger LeCoultre.
-Anteojos Mustang.
-Pañuelo azul con lunares rojos.
-Un telegrama despachada desde Rancagua por el intendente de O’Higgins.
-Una carta del 05/09/1973
-Papel con número de teléfono (484209).
-Un llavero marca Flood.
-Un casco modelo NA – iniciales JMF.
-Cinturón de cuero.
-Dos cargadores.
-Dos vainillas.
-Una bala.
24 de mayo de 2011
©ciper chile

mapuche somos todos


columna de lísperguer
Comuneros mapuches cumplen 71 días en huelga de hambre.

Es terrible pensar que esos comuneros deban correr peligro de muerte o de graves secuelas por una causa tan absolutamente justa y que nos interesa a todos. Más acá de la causa mapuche, lo que están exigiendo es simplemente el fin de la ley antiterrorista, vale decir, el retorno a un estado de derecho democrático, sin leyes arbitrarias, sin testigos anónimos, sin informantes pagados, sin montajes, sin penas dictadas por el odio. Todos deberíamos estar en huelga de hambre. Porque Chile ha perdido la decencia se permiten jueces innobles llevados por el racismo y el odio condenar a penas tan severas a gente inocente y dictar penas ridículas y remitidas a los autores de los crímenes más crueles y cobardes cometidos por uniformados en nuestra historia. Y la causa por la derogación de leyes injustas y brutas, como la antiterrorista, es una causa que debemos abrazar todos, más acá de toda distinción entre derechas e izquierdas. Mapuche somos todos.
lísperguer

inadmisible politización de carabineros


columna de lísperguer
Gobierno amenaza con prohibir manifestaciones contra proyecto HidroAydén.

Es impresentable la argumentación del gobierno, de que los manifestantes son responsables de los desmanes. Los responsables de la mantención del orden público son Carabineros y la PDI y son estos cuerpos los que deben proteger a los manifestantes de los actos de violencia. Sólo los nazis practicaban esta idea absurda, de culpar a toda una población por los actos de algunos. La idea viola el principio de inocencia y es irritante que el gobierno quiera criminalizar la protesta, que saben legítima. Pero más grave aún son las declaraciones políticas del general Gordon, que acusa a los opositores al proyecto del grupo Matte de ser obstáculos para el desarrollo del país. Son declaraciones inadmisibles y lo que corresponde es que el director se marche a casa. Su cargo le prohíbe hacer esas declaraciones. Es todavía peor que las crea de verdad, pero sólo las puede ventilar en su casa. Prohibir las manifestaciones sería un grave error y hará de Chile un país ingobernable.
lísperguer

pronto sabremos la verdad


Autopsia de Allende puede desenmascarar a hechores. Autopsia a restos del Presidente Salvador Allende puede desenmascarar a hechores pertenecientes a filas del ejército. Deceso del ex presidente Eduardo Frei, de José Tohá y de Neruda también son objeto de investigación.
[Enrique Fernández Moreno] Chile. Certeza jurídica es lo que se persigue con la autopsia a realizar al ex presidente Salvador Allende, muerto en La Moneda el 11 de septiembre de 1973, cuando tropas golpistas ocuparon violentamente, tras horas de heroica resistencia por parte del Mandatario y un grupo de leales, el símbolo republicano que ya ardía en llamas. Y también certeza histórica, pues hasta hoy, la familia del ex Jefe de Estado ha insistido en la tesis del suicidio.
Expertos nacionales y extranjeros participarán tanto de la exhumación del cuerpo del malogrado Presidente así como de la autopsia, para despejar cualquier duda, incluyendo la posibilidad de que Allende haya sido muerto o rematado por alguno de los militares que ingresaron a Palacio aquel martes de hace 37 años.
Paralelamente con lo anterior, también se ventila por estos días la versión de que el Premio Nóbel Pablo Neruda haya sido asesinado; y José Tohá, ex ministro de la Unidad Popular; padre de Carolina, ex ministra de Bachelet, líder del PPD. Y Eduardo Frei padre, quien pudo ser envenenado en la clínica donde fue intervenido quirúrgicamente. En definitiva, la sangre habla, y relata parte de la historia de Chile que, por un motivo u otro, ha sido distorsionada, tergiversada, invisibilizada.
En el caso del doctor Allende, ya ha sido ampliamente difundido el Informe pericial analítico de autopsia número 2449/73 del Instituto Médico Legal de Chile, elaborado por el doctor Luis Ravanal Zepeda, master en medicina legal, experto en medicina legal y forense, y que consta de 50 páginas, del 4 de septiembre de 2008.
Tal informe se elaboró a petición de los abogados Roberto Celedón Fernández y Matías Coll del Río quienes refieren haber tomado conocimiento que el informe de autopsia del Presidente de la República don Salvador Allende Gossens habría sido realizado por el facultativo José Luis Vásquez Fernández, respecto del cual en diversas causas judiciales que conocen han advertido serios problemas de verosimilitud en sus hallazgos y conclusiones periciales, estimando ellos que en dichas causas se ha afectado gravemente el derecho a la justicia.
Según se describe en esos documentos, "los abogados señores Celedón y Coll al tomar conocimiento, recientemente, del hecho que el ginecólogo del Hospital Militar don José Luis Vásquez Fernández suscribe el referido informe de Autopsia, junto al doctor Tomás Tobar Pinochet, estimaron de interés público someter a un análisis objetivo el referido documento oficial a fin de refrendar la autenticidad de las conclusiones expresadas, y que han sido asumidas por la sociedad chilena, en cuanto a que la causa de muerte directa del Presidente de la República Dr. Salvador Allende Gossens habría sido provocada por un disparo de carácter suicida. Es un hecho público y notorio, más allá de las intencionalidades que algunos podrían haber abrigado, que la hipótesis oficial de suicidio en nada ha empañado el prestigio moral del Presidente Allende. Sin embargo, no es menos cierto que una conclusión diversa a la oficial inevitablemente tendría consecuencias porque tanto la historia, como, eventualmente, la justicia, deben fundarse siempre sobre la verdad. La familia del destacado Presidente S.E. Eduardo Frei Montalva, en circunstancias diversas, también lucha por establecer la verdad sobre la efectiva causa de muerte de don Eduardo Frei, hecho que tendría hoy implicancias judiciales, pero también históricas".
En lo estrictamente técnico respecto de la autopsia practicada en septiembre de 1973, se señala también que "el examen de los restos fue practicado en el pabellón de cirugía del Departamento de Otorrinolaringología del referido Hospital, en cuya mesa central, reposando sobre una camilla de lona de campaña y cubierto con una gruesa manta, yacía el cadáver en posición decúbito dorsal. La autopsia del cadáver fue presenciada por un reducido grupo de personalidades debidamente autorizadas por el señor Fiscal, instructor de la causa."
En ese contexto, algunas partes destacables, en honor a la verdad jurídica pero también a la histórica, ya que Salvador Allende fue objeto de una campaña sostenida de desprestigio a cargo, entre otros, del diario El Mercurio, canales de televisión y medios de comunicación nacionales, que insistían en que Allende era un bebedor excesivo, y que probablemente, el día del golpe, habría estado ebrio. El informe lo descarta tajantemente. "EXAMENES DE LABORATORIO Informe Nº 2784 Muestra de sangre. Resultado: Grupo sanguíneo: A Alcoholemia: 0,00 g. Por mil Informe Nº 2782".
Respecto de la causa de muerte, se afirma que "el disparo corresponde a los llamados "de corta distancia en medicina legal. El hallazgo de carbón y productos nitrados en los tejidos interiores del orificio de entrada, como la mucosa de la lengua y en una esquirla ósea de la base del cráneo; justifica la apreciación de que el disparo ha podido ser hecho con el cañón del arma directamente apoyado sobre los tegumentos. El disparo ha podido ser hecho por la propia persona". Firman los doctores José L. Vásquez F. y doctor Tomás Tobar Pinochet, ya fallecido, y erróneamente a lo comentado en esferas periodísticas, éste último no tenía relación consanguínea alguna con el dictador Augusto Pinochet, sólo un alcance de apellidos, según aclaró a un diario una sobrina nieta del extinto galeno.
Entre las muchas observaciones realizadas por el médico cirujano Master en Medicina Legal Experto en Medicina Legal y Forense, se incluyen las siguientes:

Observaciones Preliminares
"Previo al análisis del Informe, debo dejar constancia de omisiones técnicas relevantes del Informe de autopsia que he analizado. De la lectura del Informe transcrito, llama especialmente la atención, en primer término, que el cadáver periciado no fue fotografiado, lo que constituye una grave omisión técnica por parte de los peritos responsables del procedimiento autópsico. La omisión de efectuar un registro fotográfico del cadáver, constituye además un hecho antirreglamentario 1, que adquiere especial relevancia en el presente caso, a la luz de la evidente trascendencia histórica de esta autopsia en particular, toda vez que la pericia involucraba al Presidente de la República entonces en ejercicio. Desde un punto de vista técnico, la omisión fotográfica impide la confirmación diagnóstica de los hallazgos macroscópicos de las lesiones que se describen en el citado informe. Pero, en el presente caso, dado que el Informe de Autopsia omite, además, la descripción de varios segmentos corporales, como cuello, abdomen, genitales y extremidades, la falta de un registro fotográfico de esas zonas corporales, hace imposible verificar la existencia o ausencia de lesiones en esos segmentos. Un segundo elemento a considerar es que la autopsia del Presidente Allende se haya realizado en el pabellón de cirugía del Departamento de Otorrinolaringología de un recinto hospitalario castrense, lo que resulta improcedente de acuerdo a las disposiciones legales y reglamentarias vigentes a la época, que disponen que las autopsias deben realizarse en las sedes del Instituto Médico Legal 2 . Al respecto, asimismo es dable observar que el uso de esta sede, que depende administrativamente del Ejército de Chile, evidentemente no podía garantizar a los peritos intervinientes la debida independencia y autonomía en el cumplimiento de su misión, más aún cuando de acuerdo al Informe la autopsia "fue presenciada por un reducido grupo de personalidades debidamente autorizadas por el señor Fiscal, instructor de la causa", los que no se identifican. Ello es más relevante aún si se considera que al momento de practicarse la autopsia todavía no podía descartarse ninguna hipótesis respecto de la naturaleza de la muerte, entre ellas que la muerte violenta hubiere sido causada por terceros, posiblemente por la acción de integrantes de alguna de las ramas castrenses que participaron del ataque armado al Palacio de La Moneda. La decisión de realizar la autopsia fuera del Instituto Médico Legal, no encuentra justificación desde una perspectiva técnica, por cuanto, dicho servicio público, a diferencia del Departamento de Otorrinolaringología del Hospital Militar, contaba con la infraestructura y el equipamiento instrumental básico para una correcta y adecuada exploración médico forense de cadáveres, lo que incluye, mesas de autopsia, instrumental quirúrgico autópsico, y otras dependencias especializadas como laboratorios bioquímicos, de fotografía forense, de radiología, e identificación, entre otros".
Y continúa: "Todo análisis descriptivo de un procedimiento autópsico debe incluir, en primera instancia, el examen de las vestimentas que acompañan al cadáver, que junto a los hallazgos y observaciones del examen externo constituyen elementos de importancia técnico pericial dentro del análisis del mecanismo y naturaleza de la muerte. En el Informe de Autopsia analizado, la descripción de las prendas de vestir, evidencia una falta de precisión en relación a sus características propias (color, composición, talla, dimensiones, textura, etc.), como también respecto a la descripción de las alteraciones debidas al depósito de sustancias y/o restos biológicos presuntamente provenientes del cadáver o del uso de armas de fuego.

Descripción de las Manos
"Respecto de las manos, segmento de especial interés en la evaluación de disparos por arma de fuego, el informe indica en forma genérica: "En ambas manos hay salpicaduras de sangre, especialmente en la derecha". Esta descripción es ambigua, ya que no señala la localización y distribución de las manchas de sangre, de modo que no es posible saber si las mismas están presentes en la cara posterior o palmar, si es en la zona del carpo, del metacarpo, dedos o uñas, lo que tiene interés dentro del análisis respecto de la manipulación y utilización de armas de fuego y las lesiones provocadas por los disparos, en especial si se pretende confirmar la naturaleza suicida de un disparo".
También es importante la descripción del médico, quien cuestiona el procedimiento si se considera que "el Informe de autopsia revela la existencia de una herida contusa irregular en el dorso nasal y área palpebral derecha, descrito como "… un desgarro cutáneo que compromete el dorso de la nariz en su mitad superior y la región cilio- palpebral interna derecha. Esta herida en la mitad superior derecha del dorso de la nariz también es descrita en el Informe realizado por la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones en el sitio del suceso (Ver Anexo 7). En dicho Informe se identifican claramente tres heridas asociadas a proyectiles, a saber, una herida en la región mentoniana (asociada a entrada de proyectil); una superciliar derecha (asociada a salida de proyectil) y una parietal izquierda (también asociada a salida de proyectil), es decir tres heridas de proyectil".
En lo relativo al examen interno, el experto indica que "de acuerdo al Informe de Autopsia, el orificio de salida, se reconstruyó con tal precisión que incluso se pudo establecer su forma, descrita como irregularmente redondeada y con un diámetro medido entre 2,5 y 3 cm. Esta descripción sin lugar a dudas constituye un hallazgo significativo, puesto que en definitiva permite presumir fundadamente la existencia de a lo menos de dos impactos de bala, basado en las siguientes consideraciones: 1) La existencia de un orificio de salida de aspecto redondeado de dimensiones más o menos precisas en el cuero cabelludo demuestra objetivamente, que ha sido ocasionado por un proyectil que no ha sufrido deformaciones, puesto que un proyectil deformado no podría formar un orificio redondeado. Un proyectil se deforma cuando es expuesto a grandes impactos y barreras óseas, como es el caso, del proyectil que penetró por el área submentoniana anterior. Para poder formar un orificio de salida de aspecto redondeado y desgarrado secundariamente, el cuero cabelludo debió estar intacto al momento de su formación, o a lo menos no desgarrado en el punto de salida como hubiese ocurrido en caso de estallido del cráneo. En otras palabras, existiendo un estallido, con gran parte del tejido fragmentado, lacerado y disperso fuera del cráneo, es improbable que se forme un orificio redondeado sobre los colgajos. 2) La ocurrencia de un estallido de cráneo por un disparo subsiguiente, posterior a la formación de un orificio redondeado de salida, podría desgarrar un orificio de salida previamente existente, tal como el descrito en el informe de autopsia. Por lo tanto, el desgarro de un orificio de salida de bala redondeado en el cuero cabelludo, solo es posible si se produce en forma posterior a su formación, a través de un segundo disparo de alta energía. 3) Un estallido de cráneo es consecuencia del efecto conjunto de la energía liberada por el ingreso de un proyectil, sumado a la acción expansiva de los gases que penetran en gran volumen al interior del cráneo al deflagrarse la pólvora, expandiéndolo rápida y violentamente por un incremento súbito de la presión intracraneal, es decir, mediante un efecto explosivo provocado por las grandes ondas de presión que se generan. Por el contrario, es improbable que el cráneo estalle posterior a la salida de un proyectil balístico de alta velocidad".
Las interrogantes surgen en la medida que uno se adentra en el informe, del cual se obvian párrafos que poco o nada aportan a la verdad histórica pero sí afectan, emocionalmente, en especial a la familia directa, pero también a millones de chilenos y chilenas que han hecho suya la muerte de Salvador Allende y su proyecto de un país más justo, humano, solidario e igualitario.
Las sospechas respecto de un segundo y hasta un tercer disparo, que difícilmente pudo haber sido obra del Presidente, se acentúan al leer detalles tales como que "en la descripción de los pulmones podemos constatar un hallazgo que no es concordante con una muerte instantánea, lo que ocurre cuando existe una destrucción cerebral masiva por estallido de cráneo, específicamente me refiero al hallazgo que describe en pulmones "…pequeñas hemorragias por aspiración sanguínea". Tal hallazgo solo sería posible de observar en caso de sobrevida, aún breve, pero suficiente para mantener la actividad de las funciones pulmonares respiratorias, que hubiesen permitido la aspiración de sangre al interior de los pulmones, hecho que no habría podido acontecer en el caso de una muerte fulminante por estallido de cráneo y encéfalo por disparo único. Por ello no se puede descartar la posibilidad de sobrevida a una lesión cerebral o en otra localización, distinta a la originada por un impacto de bala con estallido de cráneo, lo que refuerza la posibilidad de la ocurrencia de a lo menos dos impactos de bala, separados por un breve lapso de tiempo, suficiente para permitir la aspiración sanguínea pesquisada al interior del pulmón."
Tampoco coincidirían las conclusiones del primer informe, de 1973, con el deceso del Mandatario, pues en el análisis posterior se indica que "de acuerdo a las descripciones precedentes, no habrían existido desgarros internos a nivel de ambos globos oculares, mientras que a nivel del párpado superior izquierdo en la zona de la cara, se describen dos extensos desgarros para el área del párpado de 1 y 3 cm, los cuales solo podrían haberse originado por algún elemento que incide desde adelante, es decir, desde afuera, ya que reitero, las estructuras posteriores al párpado son los globos oculares, los cuales no presentaban alteraciones de acuerdo a las descripciones. Por lo que se puede inferir que estas lesiones igualmente podrían haber sido originadas por proyectiles o esquirlas provenientes del exterior. Las lesiones existentes a nivel de cara, descritas en el Informe de Autopsia de Salvador Allende, son compatibles con aquellas originadas por proyectiles, en donde un orificio de bala de salida de aspecto redondeado, es altamente probable que haya sido originado por un proyectil de baja o mediana energía, y por lo tanto no coincidente con el disparo y proyectil de alta energía que provocó la lesión submentoniana."
El informe entregado por la Policía de Investigaciones de entonces también se pone en entredicho, el que señala "sobre su abdomen y antebrazo derecho, se encuentra colocada un arma automática, con el cañón dirigido hacia la derecha (ver anexos). Al lado izquierdo del cadáver y sobre el sofá se encontraba un cargador de arma automática sin munición y un casco con las iniciales J.M.F., en una de las cintas interiores de suspensión." Y Sigue: "Proyectiles y vainillas. El croquis Nº 15.255 y foto S, señalan la posición en que los peritos ubicaron diversas vainillas y proyectiles. Además la foto R, muestra un cartucho para pistola. No se pueden proporcionar mayores antecedentes sobre estos elementos, por cuanto fueron entregados a personal militar a las órdenes del señor general Javier Palacios R., conjuntamente con el arma antes citada".
El médico es consistente en sus dudas al afirmar que "sumadas las descripciones autopsicas, con los antecedentes del sitio del suceso, se puede perfectamente establecer que el cuerpo ha sido impactado en distintas ocasiones por proyectiles de diferente calibre y velocidad, no siendo ninguna de las heridas faciales existentes compatibles con lesiones de tipo suicida".
Y concluye: "Las consideraciones anteriores refuerzan la ocurrencia de a lo menos dos impactos de bala penetrantes en cráneo, en distintos lugares, pudiendo corresponder a armas de fuego diferentes". A partir de las observaciones efectuadas se recomienda la realización de un segundo análisis forense de los restos a fin de establecer con precisión la causa y naturaleza de la muerte y los elementos que han originado las lesiones, en cuyo contexto se debieran realizar pruebas de vitalidad de lesiones; estudios de residuos de pólvora y reconstitución del cráneo a fin de evaluar las fracturas, orificio y trayectos balísticos, conjuntamente con los estudios genéticos de identificación de los restos. Asimismo sería del mayor interés pericial contar con la totalidad del material documental y fotográfico contenido en el expediente que contiene el sumario instruido por la Primera Fiscalía Militar, en cuyo contexto se ordenó la realización de la autopsia del Presidente Salvador Allende y la investigación llevada a cabo por la Policía de Investigaciones de Chile.
Las conclusiones médico legales también refuerzan la teoría de dos o más disparos: "de acuerdo a las descripciones y consideraciones precedentes se establece el siguiente dictamen médico legal:

1º Las lesiones descritas en el informe de autopsia del Presidente Salvador Allende Gossens, no son compatibles con un disparo de tipo suicida.

2º Se constata la existencia de a lo menos dos impactos de bala ocasionadas por armas de fuego diferentes, uno que provoca un orificio de salida redondeado en la zona posterior de la bóveda craneana y el otro que hace estallar el cráneo.

3º Dado que no se describen signos de vitalidad en la herida submentoniana, es posible concluir que se trata de una herida post-mortem.

4º Se confirma que el disparo en región submentoniana corresponde a los llamados de corta distancia, lo que demuestra que no ha sido un disparo efectuado a boca de jarro o con apoyo, y por tanto no corresponde a una lesión típica de tipo suicida.

5º Se recomienda altamente la realización de un segundo análisis forense de los restos por expertos a fin de establecer con precisión la causa y naturaleza de la muerte. Es cuanto tengo que manifestar, en descargo de la misión encomendada, en Santiago de Chile a los 4 días del mes de septiembre de 2008.

Una serie de anexos, que deberán ser considerados en la autopsia que se practicará al Presidente Allende, constan entre la documentación, y que incluye el Acta del Peritaje de la Policía de Investigaciones de Chile, de la sección Química y Física Forense del Laboratorio de Policía Técnica, citado en libro "Las muertes de Salvador Allende. Una investigación crítica de las principales versiones de sus últimos momentos, de Hermes H. Benítez, RIL editores, año 2006.
Las implicancias históricas y jurídicas, luego de la autopsia de los próximos días, analizará también lo señalado por el servicio de guardia de la Policía de Investigaciones en el turno del 11 al 12 de septiembre de 1973. "En la Cuarta Subcomisaría, dependiente de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones de Chile, en su servicio de guardia del día 11 al 12 de septiembre de 1973, folio N°31, párrafo N°1 se puede leer la siguiente constancia: "16,20 hrs…….. Suicidio del Presidente de la República Dr.Salvador Allende Gossen. A la hora marcaba el margen, personal de la Guardia de esta Unidad, Detective 1º Julio Navarro Labra, asesorado por el Inspector Pedro Espinosa Valdés de esta Brigada de Homicidios y peritos balísticos: Jorge Almazabal Mardones y Carlos Dávison Letelier, planimetrista: Alejandro Ossandón Carvajal, fotógrafo forense: Enrique Contreras Riquelme, todos del Laboratorio de Policía Técnica de Investigaciones y el experto en huellas Héctor Henríquez Carvajal, en cumplimiento de órdenes impartidas por el General Sergio Arellano, del Ejército de Chile, se trasladaron a la calle Morandé Nº 80, en cuyo segundo piso, en un salón que corresponde al llamado "La Independencia, se constató el suicidio con arma de fuego del Presidente de la República, Excelentísimo Señor Doctor Salvador Allende Gossen. Yacía sentado sobre un diván de terciopelo, de color rojo gránate, adosado al muro oriente del palacio, entre dos ventanales que miran hacia la calle Morandé, con la cabeza y el tronco levemente inclinados hacia el lado derecho; miembros superiores ligeramente extendidos; extremidades inferiores, extendidas y un tanto separadas. Ropas en orden cuyas características son las siguientes: "Chaqueta de tweed color gris, abotonada en el botón inferior de dos que tiene la prenda; pulóver de cuello subido gris con figuras geométricas parduscas; camiseta sport blanca; pantalones color marengo; Al registro de sus vestimentas, en el bolsillo superior izquierdo de la chaqueta se encontró un pañuelo de seda de lunares rojos con fondo azul; en el bolsillo izquierdo del pantalón se encontró una llave marca "Fllod"; un papel en blanco con membrete que se lee "Presidencia de la República Edecán", bajo esta leyenda un número escrito a mano de teléfono Nº 484209. En su muñeca izquierda, un reloj de metal blanco con pulsera del mismo color, marca "Galga Coultreh ", automático, Nº1.298.766, con dos calendarios en la pulsera metálica, del año 1973, de propaganda "Panamtur". Se observó un fusil ametralladora Nº 1651, sin marca visible, extendido en la parte del cañón y el mecanismo de disparo apoyado en el sillón y el resto, culata abatible apoyadas en el antebrazo y en la región abdominal. En la culata de madera, en la tapa izquierda una placa de metal amarillo, de forma rectangular que se lee " a Salvador de su compañero de armas. Fidel Castro.

Mitos en Torno al Caso
"El Arma encontrada en el sitio de suceso con su cargador puesto, quedó en poder del General de Ejército don Javier Palacios, para ser remitida a la Fiscalía Militar. Se deja constancia que esta arma no fue descargada por insinuación del perito balístico Sr. Carlos Dávison; de modo que se ignora el número de cartuchos que había en su cargador y si había algún cartucho en su recámara. A éste fusil se le efectuó el peritaje correspondiente en huellas. "De las informaciones proporcionadas por el personal militar, ubicado en el lugar de los hechos, se logró establecer que el Médico de la Presidencia de la República, Dr. Patricio Guijón Klein, que en el momento de ocurrir los hechos, se encontraba en la sala próxima a la puerta, ubicada en el muro poniente, con la intención de salir del salón. Al sentir el estampido, se habría dado vuelta y percatado que el Presidente se había disparado con el arma anteriormente descrita; fusil que según propia declaración quedó entre las piernas del mandatario, con la culata apoyada en el piso y el cañón a la altura de la región abdominal. Por lo imprevisto de la acción y el nerviosismo lógico de la situación, tomó el fusil y lo dejó en la posición que en definitiva fue encontrado y fijado por funcionarios de esta brigada de Homicidios. No se le tomó declaración al Dr. Guijón por no entorpecer las averiguaciones del interrogatorio a que será sometido por la Fiscalía Militar. "El General de Ejército don Javier Palacios, manifestó que al ser informado del hecho y concurrir a constatarlo, había encontrado en el piso, sobre la alfombra, a los pies del cadáver, un par de lentes ópticos marca "Mustang", Nº 52022, con marco plástico de color oscuro. Las especies descritas anteriormente que componen los efectos personales del Presidente Dr. Salvador Allende; el arma, instrumento del delito, el proyectil y las vainillas, fueron entregadas al General Sr. Palacios, el que haría remitirlos a la Fiscalía Militar".
Evidentemente que la autopsia definitiva al ex Presidente Allende dilucidará una serie de dudas y mitos que, con los años, se entremezclan; entre ellas, que el fusil regalado por Fidel Castro nunca estuvo en La Moneda el día del golpe, sino en El Cañaveral. Que un capitán de apellido Gallardo o Gajardo, al igual que los comandos que ultimaron a Bin Laden recientemente, fue condecorado por Pinochet en forma secreta tras haber disparado a Salvador Allende; que uno de los mellizos de La Guardia, cubanos que vivían en Chile en aquella época, habría ultimado a Allende por órdenes de Castro si el mandatario chileno se veía acorralado o dispuesto a rendirse. Como sea, la figura de Salvador Allende Gossens se agiganta con el tiempo, y millones de personas alrededor del mundo sentimos un profundo respeto por su legado, su ejemplo y la consecuencia demostrada.
[Foto viene de este blog.]
@enrique2009
blog: Cavilaciones y otras yerbas
24 de mayo de 2011
23 de mayo de 2011
©el ciudadano

exhuman restos de allende


Para esclarecer las circunstancias de su muerte. Expertos chilenos y extranjeros iniciaron en el cementerio General la exhumación de los restos del ex presidente para llevar a cabo estudios que permitan establecer si su muerte, ocurrida el 11 de septiembre de 1973 durante el golpe de Estado, se debió a un suicidio o a un asesinato.
Chile. El trámite judicial "tiene un profundo sentido moral e histórico para Chile", declaró el director del Servicio Médico Legal (SML), Patricio Bustos, a cargo junto a expertos extranjeros de examinar el cadáver de Allende, que según la versión oficial aceptada por su familia se suicidó con un fusil regalado por el ex presidente cubano Fidel Castro.
Dos de sus hijas, Isabel y Carmen Paz, llegaron hasta el Cementerio General de Santiago portando claveles rojos y, una vez abierta la tumba, pusieron una bandera chilena sobre el ataúd. Frente al mausoleo aguardaban políticos, policías y decenas de periodistas. Cuando apareció el ataúd negro se hizo un largo silencio, solamente interrumpido por el "¡Viva Allende!" lanzado por el dirigente de pescadores Jorge Paredes.
El ataúd fue cargado a un furgón del SML y partió en un cortejo fúnebre con la familia y los acompañantes de comitiva. Antes de cerrar las puertas, la nieta de Allende le lanzó un clavel rojo, flor que los familiares de las víctimas de la dictadura suelen ofrecer a sus desaparecidos y ejecutados.
"Este proceso judicial busca establecer la verdad sobre lo ocurrido en ese trágico 11 de septiembre de 1973", dijo Isabel Allende, actual senadora de la República, al leer emocionada una declaración al final de la diligencia que tardó unos 45 minutos. "Reafirmando lo que hemos dicho a lo largo de estos años, nuestra convicción de que el presidente Allende tomó la decisión de morir como un gesto de coherencia política, (...) no debemos olvidar que su muerte ocurrió en el contexto de bombardeo y asalto al palacio presidencial de La Moneda", agregó.
El director del SML, Patricio Bustos, precisó que ahora se tomará un examen radiológico de las osamentas, se hará una clasificación de antropología y se trabajará en conjunto con odontólogos y forenses balísticos. "Nosotros objetivamente tenemos la dificultad del tiempo transcurrido y el estado de conservación de los restos, pero al mismo tiempo tenemos el avance científico ocurrido en estos años", dijo Bustos.
Se trata de la segunda autopsia de los restos de Allende. Pocas horas después de su muerte, los agentes de la dictadura sometieron su cadáver a una autopsia en el Hospital Militar de Santiago y concluyeron que se había suicidado, una versión que la familia del ex mandatario siempre consideró creíble. En septiembre de 1990, a poco de finalizar la dictadura de Pinochet, el cadáver de Allende fue llevado de su entierro clandestino en un panteón de Viña del Mar (120 km al oeste de Santiago), al Cementerio General. Esa operación se llevó a cabo de noche, de forma casi secreta y presenciada por un puñado de personas. En esa ocasión el cadáver no fue sometido a pericias sino a un reconocimiento ocular.
23 de mayo de 2011
©página 12

más de 57 mil desaparecidos en colombia


ONU: 57.200 los desaparecidos en Colombia en las tres últimas décadas. Según la Organización de Naciones Unidas, "la Fiscalía General de la Nación conocería, hasta la fecha, probablemente más de 26.500 casos de presuntas desapariciones forzadas".
Colombia.  En Colombia se han registrado más de 57.200 desaparecidos en las tres últimas décadas, de ellos 15.600 considerados víctimas de desaparición forzada, reveló este lunes el representante en este país del Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos, Christian Salazar.
Durante un seminario sobre desaparición forzada celebrado en Bogotá, Salazar aclaró que estos datos están tomados de Organizaciones No Gubernamentales (ONG).
Según el funcionario de la ONU, "la Fiscalía General de la Nación conocería, hasta la fecha, probablemente más de 26.500 casos de presuntas desapariciones forzadas".
Y en referencia a las más de 16.600 desapariciones forzadas, explicó que éstas fueron supuestamente "cometidas por agentes del Estado y fuerzas paramilitares que colaboraban con ellos".
Entre estas víctimas, añadió, "hay más de 3.000 mujeres y más de 3.000 personas menores de 20 años".
Para Salazar, la desaparición forzada "es una de las violaciones de los derechos humanos más grave", y Colombia, subrayó, "es uno de los países en América Latina y en el mundo con más desaparecidos".
Según el representante de la ONU, "décadas de conflicto armado interno y de persecución estatal" han dejado "miles y miles de desaparecidos y con ello un sufrimiento prolongado de sus familias".
Y agregó que si cada familia de un desaparecido está compuesta de un promedio de cuatro personas, "se puede estimar que en Colombia hay más de 100.000 víctimas de la desaparición forzada".
El funcionario de la ONU recordó que Colombia adoptó la figura penal de la desaparición forzada en 2000 y ratificó el Estatuto de Roma, por el que se creó la Corte Penal Internacional (CPI), en 2002 con aplicación integral desde noviembre de 2009.
Asimismo, Colombia ratificó la Convención Interamericana sobre la Desaparición Forzada en 2005 y el legislativo estudia actualmente la ratificación de la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas.
"Podemos constatar que los operadores judiciales en Colombia cuentan con un marco normativo que les permite cumplir con la obligación de investigar, juzgar y sancionar a los responsables de la desaparición forzada", indicó Salazar.
Pero, anotó, pese a ello "la lucha contra la impunidad no ha tenido un progreso similar", al advertir de que "hay obligaciones pendientes de cumplir por parte del Ejecutivo, y en especial, por parte de la fuerza pública".
"Por décadas, miembros de la fuerza pública supuestamente cometieron graves violaciones a gran escala, incluyendo ejecuciones extrajudiciales que en muchos casos estaban asociadas con desapariciones forzadas", concluyó Salazar.
23 de mayo de 2011
©semana

despenalizar el consumo de drogas


Hay que abrir la mente: A despenalizar el consumo de drogas.
Chile. El año pasado en Chile la policía detuvo a 74.945 personas por infracción a la ley de drogas. Ocho de cada diez de estas personas fueron violentadas por el aparato punitivo del Estado por el simple hecho de portar o consumir dichas sustancias. La mayor parte de ellos no tenían ningún compromiso delictual anterior. Sean obreros, abogados, un director de una repartición estatal o un estudiante secundario, lo cierto es que además del mal rato que les hacen pasar, de concentrar tantos recursos en perseguir conductas que no le hacen daño a terceros -y son de estricta decisión personal-, es un despilfarro del dinero de los contribuyentes.
En sus ya cien años de vigencia, la declarada guerra a las drogas no tiene otro rédito para exhibir que rotundos fracasos. Pese a esto, los políticos de turno se empecinan en convencernos en proseguir esta cruzada moral. Y es que no sólo da réditos electorales levantar campañas azuzando miedos sociales, es también un buen negocio abrir centros terapéuticos que convencen a los padres de que van a ‘rehabilitar’ a sus hijos, justificar cada vez más gastos policiales y mantener prohibidas una serie de sustancias cuyo comercio ilegal es el más rentable del planeta.
Hace poco más de 10 años, los gobiernos de los diferentes países se sumaban felices a la campaña ‘un mundo libre de drogas’. Con el tiempo, tuvieron que agregarle al eslogan ‘podemos hacerlo’, debido a que todas las estadísticas confirmaban que las personas no querían dejar de usar drogas y el mercado que satisface esta demanda lo que menos quiere es su regulación.
La prohibición de las drogas ha dejado como consecuencias, además, violaciones a los derechos humanos de los mismos consumidores, asolados por el aparato policial, de comunidades campesinas y pobres urbanos, los que son los eslabones más débiles de la cadena del tráfico de drogas.
Los usuarios de drogas declaradas ilícitas también han debido soportar no sólo la criminalización de sus hábitos, sino que están obligados a tener que recurrir al mercado negro para proveerse de dichas sustancias y marginalizar su consumo. Las drogas no son peligrosas por ser drogas, sino porque están prohibidas.
El estigma de que los consumidores son personajes marginales, cada día se desvanece más. La realidad es que un alto número de universitarios y personas de los estratos con más alto poder adquisitivo son quienes más acceso tienen a las drogas, por razones obvias. El ánimo de esconder esta evidencia llevó incluso a Conace (Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes) a dejar de reportar el consumo de drogas por comunas, cuando sus mismas encuestas mostraban que quienes más ingerían drogas eran los jóvenes de clases altas, con estudios y sin riesgo social alguno. Consumidores de otros grupos sociales, en su mayoría, tampoco tienen problemas con las drogas.
Además, el reducido número de usuarios que tienen problemas con el consumo, no reciben la atención sanitaria y social que necesitan y deben conformarse con fracasadas terapias que persiguen el abandono total del consumo de drogas, cuando de lo que se trata es enseñarles a desarrollar estrategias de cuidado de sí y de consumos responsables.
Otro daño es el que se hace al medio ambiente. A baja escala es el provocado por los miles de laboratorios clandestinos que procesan drogas en selvas y vierten sus desechos en las fuentes fluviales. En un nivel mayor las políticas de erradicación forzada y el bombardeo de extensas zonas campesinas y selváticas con biocidas han devastado regiones enteras y dejado varios muertos. Esto es considerado un costo marginal para los gobiernos que mantienen estas políticas.
La excusa del combate a las drogas, asimismo, ha provocado en los países del sur del mundo una violación constante de su soberanía y la obligación de someterse a certificaciones con fines políticos. Esto ha terminado por erosionar el Estado de Derecho con la creación de órganos de controles nacionales e internacionales que escapan del examen democrático y, en muchos casos, son invitaciones abiertas a la corrupción.
Las muertes debidas a la guerra de las drogas son mayores que las causadas por su consumo. Sólo en México, desde el 2006, este conflicto ha cobrado la vida de más de 30 mil personas. Una guerra impuesta por Estados Unidos e implementada por agencias como la DEA, el FBI y la CIA, que no sólo ha traído violencia, corrupción, desplazamiento forzoso de familias, daños al medioambiente, sino que, por una parte, no ha dado resultado –incluso en sus áreas de influencia el narcotráfico se ha consolidado-, y, por otro lado, ha significado un debilitamiento de las democracias y de la soberanía nacional, pues ha servido para justificar el intervencionismo de la gran potencia del norte en Latinoamérica (con esa excusa, en 2010 una flota de guerra de EUA fue instalada en Costa Rica).
El siglo que prohibió a plantas y sustancias con efectos sobre la conciencia no deja otro saldo que el estigma y marginalización de los millones de usuarios de drogas prohibidas en el mundo, el haber entregado al mercado negro un negocio que hoy es el tercero más rentable del planeta -luego de la venta de armas y la trata de personas-, la desintegración social de muchas comunidades y graves daños al medio ambiente y comunidades urbanas y rurales.
Pero frente a este desolador panorama cabe decir que la mayor parte de los usuarios no tienen problemas por el consumo de drogas. Las consumen por placer, las comparten, se informan y cada vez más generan mejores estrategias de cuidado para su consumo. Es más, la paradoja de nuestra época da cuenta de que los usuarios de drogas permitidas como el alcohol y el tabaco son los que tienen más riesgos.
Para aportar más elementos a este debate, El Ciudadano quiso conocer la visión de quienes han sido la piedra de tope del aparato punitivo que se ha ensañado con los usuarios de drogas: Los jueces. A ellos les llegan jóvenes sorprendidos por fumar un pito de cannabis en la calle o portando un papelillo de cocaína o con una tableta de éxtasis. Y ya no son pocos los que han alzado sus voces para parar este delirio. En Argentina, Brasil y, como pudimos constatar, también en Chile, son varios magistrados que abogan por otra política de drogas, que sea justa, realista y eficaz.
Los mayores avances se han dado en Argentina, donde la Corte Suprema declaró inconstitucional un artículo de la legislación sobre drogas por violar los derechos individuales. Es una señal de que, pese a la prohibición y las mentiras desparramadas, el continente se mueve.
Sólo cabe pedir más sensatez a los legisladores nacionales.
23 de mayo de 2011
22 de mayo de 2011
©el ciudadano 99 primera quincena abril 2011

piden fin a cárceles de lujo


Para violadores de derechos humanos.Reclusión en cárceles de lujo fue pactada entre militares parias y políticos de la Concertación.
[Megan Sallomi]  Santiago, Chile. El viernes pasado, la Agrupación de Familiares Detenidos Desaparecidos (AFDD), junto a los diputados Sergio Aguiló (independiente, ex socialista) y Lautaro Carmona (comunista), denunció las condiciones excesivamente lujosas de las cárceles donde están detenidos ex-militares y ex-carabineros condenados por delitos de lesa humanidad.
Según indicó Aguiló, en el Penal Cordillera "cada reo tiene su propio dormitorio y su propio baño. Además hay un living, comedor, refrigerador, televisión por cable, y computador", y agrega que son espacios que podrían estar en cualquier balneario de nuestro país, para vacaciones.
"En el exterior, cada cabaña está rodeada por plantaciones de árboles, de flores, y en el medio hay una cancha de tenis", dijo el diputado, quien realizó la visita al Penal acompañado del diputado Carmona.
Aunque en marzo, el presidente Piñera anunció un plan de reforma para descongestionar las cárceles, que está a cargo del Ministerio de  Justicia, Carlos Soto, del departamento de comunicaciones de esta cartera afirmó que "básicamente, no se va a hacer nada con respecto a los militares. Se hizo un acuerdo en el año ’95 que implicaba no interferir en estas cosas… Fue un consenso político que permitió que los militares condenados por derechos humanos fueran recluidos en este tipo de cárceles especiales", explica.
Sin embargo, desde la AFDD no aceptan esta explicación e insisten en que lo que dice el ministro Felipe Bulnes "es efectivo, pero quien hoy día administra el Estado, quienes hoy día están en el Gobierno y quienes hoy día resuelven, son ellos, por lo tanto él podría resolver y tomar determinaciones en este sentido que apunten a profundizar la verdad de la justicia y el enjuiciamiento de los violadores de derechos humanos", dijo Lorena Pizarro, presidenta de la organización.
Con relación a las condiciones, Soto añadió que el consenso no decía que iba ser una cárcel "de lujo," sino que "al momento tuvieran instalaciones básicas solamente, lo que pasó fue que con el tiempo mejoró pero de manera personal… Generalmente en algunas cárceles, no todas, se permiten el ingreso de algunas cosas, como un televisor, un radio… depende del reglamento de Gendarmería".
No obstante, el diputado Aguiló anotó que las "cabañas" del Penal Cordillera fueron construidas para otros fines, para fines vacacionales de una institución.
Según Enrique Aracena, del departamento de comunicaciones de Gendarmería, el reglamento de los penales se hace de acuerdo a una variedad de elementos, las que el jefe de cada cárcel analiza y finalmente decide sobre una política para su recinto penitenciario.
Por ejemplo, todos tienen derecho a ingresar cosas para mejorar su habitación, pero de acuerdo al espacio. Para determinar el horario del encierro y de visitantes, cada jefe hace un reglamento, cuya aplicación depende de la conducta del recluso, el tipo de delito, y también los recursos y la capacidad de la cárcel.
Entonces los recursos, en forma de instalaciones, espacio, y personal que recibe cada cárcel, son factores determinantes en la calidad de vida de los reclusos. A la hora del cierre de esta nota, Gendarmería no ha dado cifras sobre los gastos que se hacen en las cárceles de los militares y de otras cárceles, pero señalan que esta semana emitirán un informe.
Sin embargo, Cristian Cruz, abogado de la AFDD dijo que, "durante los 17 años (de la dictadura), hicieron lo que quisieron, durante la comandancia de Pinochet también hicieron lo mismo y hoy en día, este Gobierno sigue favoreciéndolos, entonces la ley no se aplica de la misma manera para todos".
El abogado agregó que lo que se solicita es que el Ministro de Justicia debe señalar cuáles son las cartas que van a tomar en el asunto, para no seguir privilegiando a estos militares.
La AFDD exige también que Piñera excluya "de manera definitiva a sujetos vinculados a causas de violaciones de los derechos humanos y terrorismo de Estado del proyecto de indulto (para descongestionar las cárceles) que se encuentra hoy en el Senado".
23 de mayo de 2011
©el ciudadano