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madre denuncia a estado chileno


Madre de mapuche asesinado denuncia a Estado chileno. Mónica Quezada, madre de Matías Catrileo, estudiante mapuche asesinado en enero del 2008. Carabinero que lo acribilló por la espalda está libre, pese a su peligrosidad.
[Tania Peña] Chile. El Estado chileno irrespeta los derechos de los pueblos indígenas, sobre todo el derecho a la vida, denunció hoy aquí Mónica Quezada, madre de Matías Catrileo, estudiante mapuche asesinado en enero del 2008.
Quezada declaró al Observatorio Ciudadano de Chile que el sistema neoliberal imperante en el país "sólo promueve la explotación, tanto del ser humano como de los recursos naturales".
Sobre la indefensión en que se encuentran los pueblos originarios, comentó en particular el caso de su hijo, baleado mientras participaba en una acción de reivindicación de tierras y cuyo autor del crimen apenas fue condenado a tres años de "libertad vigilada".
"No confiamos en la justicia chilena, pues ante la evidente culpabilidad del asesino la Corte Marcial debería haberlo condenado a presidio efectivo. Como madre, no creo en esta justicia y nada podrá devolvernos a Matías", expresó.
Dijo que, no obstante, "mitiga un poco el dolor realizar acciones para que en todas partes se sepa quién mató a mi muchacho y dónde está ahora. Que se sepa dónde se esconde".
Insistió en que la muerte de Matías "ocurrió porque estamos en un sistema político que no respeta la vida, que está al servicio del capital".
Según trascendidos locales, el policía Walter Ramírez, quien disparó contra el joven mapuche, permanece en servicio activo en una institución de Carabineros.
Para el sociólogo Camilo Navarro es claramente contrastante el referido caso con el reciente juicio de la región del Bío Bío, donde cuatro líderes mapuche fueron condenados hasta 25 años de prisión por un supuesto atentado a un fiscal a partir de testimonios de testigos sin rostro.
Acotó, en cambio, cómo el menosprecio del Estado a los pueblos originarios dejó prácticamente sin sanción al uniformado que mató al joven indígena.
Matías Catrileo falleció el 3 de enero del 2008 acribillado por la espalda. Al morir cursaba el cuarto año de la carrera de Agronomía en la Universidad de Temuco, en la región de La Araucanía.
6 de abril de 2011
5 de abril de 2011
©prensa latina

a 38 años de la masacre de trelew


Nuevos "testigos de contexto" sostienen que se podrían haber salvado más vidas. La médica Celia Negrín, convocada en su momento por la familia de una de las sobrevivientes de los fusilamientos de 1972, declaró que "si se hubiera actuado con más diligencia estoy segura que habría más sobrevivientes".
Argentina. Negrín compareció ante el camarista Enrique Guanziroli, integrante del Tribunal Oral Federal con asiento en Comodoro Rivadavia, en una audiencia preliminar realizada esta mañana. La profesional médica fue citada como testigo ya que al día siguiente de la masacre fue requerida como perito de parte por el padre de María Antonia Berger, una de los tres sobrevivientes del fusilamientos de los 19 presos políticos que una semana antes de los asesinatos se habían entregado luego de su frustrada fuga de la cárcel de Rawson. "Recuerdo que el 23 de agosto, al día siguiente del fusilamiento, me contactó el padre de Berger para que me constituyera como perito de parte e intentara saber sobre su estado de salud, aunque no pude hacerlo pues cuando llegué a la Base ya la habían trasladado" junto con los otros dos sobrevivientes, Alberto Miguel Camps y Ricardo René Aidar, explicó. El abogado Eduardo Hualpa, apoderado de las familias de las víctimas, explicó a la agencia oficial Télam que "se están tomando declaraciones testimoniales de personas que pudieran aportar algo sobre lo ocurrido en aquella época. (...) No son testigos presenciales, sino testigos de contexto", explicó Hualpa, quien forma parte del equipo de abogados del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels). La de hoy fue la primera de una serie de "instrucciones suplementarias" en la que se cita a los testigos para ampliar sus declaraciones originales, en lo que se considera como el primer paso hacia un nuevo juicio oral y público, una vez que la Corte Suprema resuelva "un planteo de la defensa" para excluir el fusilamiento de los detenidos de la amnistía dispuesta por el ex presidente Héctor J. Cámpora en 1973. "No se hace el juicio oral porque el Tribunal interpreta que hacerlo sin que se resuelva primero aquel planteo no tendría sentido" explicó Hualpa. En la causa están procesados siete integrantes de la Armada: Luis Emilio Sosa; el teniente de navío retirado Roberto Bravo (exiliado en Estados Unidos); el capitán Emilio Del Real; el suboficial Carlos Amadeo Marandino; el jefe de la Base, Rubén Norberto Paccagnini, Horacio Alberto Mayorga y Jorge Enrique Bautista, este último por encubrimiento.
[La foto viene del blog hijos-tucumán.]
6 de abril de 2011
4 de abril de 2011
©página 12

desapariciones forzadas en méxico


México debe investigar desapariciones forzadas en Ciudad Juárez. Acusaciones que señalan a policías y denuncias de tortura contra el jefe de la institución.
Washington, DC, Estados Unidos / México. Las autoridades federales de México deben asumir inmediatamente la investigación de la posible desaparición forzada de cuatro civiles en Ciudad Juárez, presuntamente cometidas por la policía municipal, señaló hoy Human Rights Watch.
A su vez, las autoridades de Baja California deberían asegurar una investigación oportuna, exhaustiva e imparcial de las acusaciones creíbles de tortura que se han formulado contra Julián Leyzaola, actual jefe de policía de Ciudad Juárez, afirmó Human Rights Watch. Estas violaciones de derechos humanos habrían sido cometidas por Leyzaola en 2009 y 2010, cuando se desempañaba como jefe de policía de Tijuana.
Según la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chihuahua, el 26 de marzo de 2011, cerca de las 7 p.m., cuatro civiles -Juan Carlos Chavira, de 28 años, Dante Castillo, 25, Raúl Navarro, 29, y Félix Vizcarra, 22- fueron detenidos por la policía municipal en Ciudad Juárez, Chihuahua. Cinco testigos informaron a la Comisión que la policía había detenido la camioneta pick-up en la cual viajaban los civiles, que luego fueron arrestados.
"Los claros indicios de participación policial en las desapariciones y la investigación mediocre que se llevó a cabo hasta el momento despiertan serias dudas sobre la capacidad de las autoridades locales de investigar este delito", manifestó José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch. "Dado que está en juego la vida de estos cuatro hombres, los agentes del ministerio público federal deberían asumir inmediatamente la investigación".
Los familiares de las víctimas encontraron la camioneta pick-up abandonada el 27 de marzo, a la 1 a.m., en un túnel a varias millas de distancia del lugar donde habían sido detenidas. La matrícula del vehículo había sido quitada y las llaves se encontraban en el piso, dentro de la camioneta.
El 27 de marzo, Rosa María y Armida Vázquez -madre y hermana, respectivamente, de dos de los hombres desaparecidos- acudieron a distintas delegaciones de la policía municipal, la policía federal y ante agentes del ministerio público estatal y federal para averiguar si los hombres se encontraban bajo su custodia. Todos negaron que estos civiles se encontraran allí detenidos. Cuando Armida Vázquez se presentó ante el ministerio público del estado para presentar una denuncia por su desaparición, se le informó que debía regresar al día siguiente, según el testimonio ofrecido ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Regresó el 28 de marzo para presentar la denuncia, a la cual se asignó el número de caso 8/77/11.
Los testigos proporcionaron a la Comisión Estatal de Derechos Humanos los números de las unidades de policías que habrían detenido a estos civiles. Esta información luego fue transmitida por la Comisión a los agentes de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua. Según la Comisión, dos de las unidades supuestamente involucradas pertenecen a escoltas de Leyzaola, director de la policía municipal de Ciudad Juárez, quien ha sido acusado de participar en abusos en Tijuana documentados por Human Rights Watch y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
En declaraciones públicas, la Fiscalía General del Estado informó que está investigando el caso como desaparición forzada, y que las pruebas indican que habría participación de miembros de la policía. A su vez, el alcalde de Ciudad Juárez, Héctor Murguía Lardizábal, señaló que ordenó al departamento de asuntos internos del ayuntamiento que investigara el caso. No obstante, la Comisión Estatal de Derechos Humanos informó a Human Rights Watch que los investigadores del estado no habían adoptado medidas enérgicas para recabar pruebas y aún no habían interrogado a todos los policías de las unidades mencionadas.
El departamento de policía municipal continúa negando haber detenido a los cuatro hombres, y ningún policía ha sido arrestado en relación con este caso. Más de una semana después de la desaparición de los civiles, aún se desconoce su paradero.
En marzo de 2011, durante una visita oficial a México del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas, Human Rights Watch y otras organizaciones presentaron otros casos de desapariciones forzadas. Entre las observaciones preliminares realizadas el 31 de marzo, este Grupo señaló que "la impunidad para los delitos en general, y para las desapariciones forzadas en particular, permanece como el reto principal en México tanto a nivel federal como a nivel local". El Grupo informó que "han existido determinados problemas en relación con las investigaciones de desapariciones forzadas, incluyendo omisiones, retrasos y falta de debida diligencia", e instó al gobierno mexicano a solucionar estos problemas.

Antecedentes de Julián Leyzaola
Human Rights Watch documentó graves abusos que habrían sido cometidos por el jefe de policía de Ciudad Juárez, Julián Leyzaola, mientras estuvo al frente de la policía de Tijuana, Baja California, como se señaló en la carta enviada al Presidente Felipe Calderón en septiembre de 2010. Según varias víctimas entrevistadas por Human Rights Watch, Leyzaola habría tenido participación directa en la tortura de personas que fueron detenidas arbitrariamente, trasladadas hasta bases militares y sometidas a golpizas, descargas eléctricas, amenazas de muerte y asfixia con el fin de obtener confesiones falsas.
En un informe difundido en agosto de 2010, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Baja California llegó a una conclusión similar y determinó que cinco personas habían sido detenidas en forma arbitraria por policías que dependían de Leyzaola, quienes las mantuvieron incomunicadas, las torturaron e inventaron pruebas falsas en su contra. El informe señala que Leyzaola no sólo estuvo presente durante las torturas, sino que asfixió personalmente a una de las víctimas colocándole una bolsa de plástico en la cabeza y le propinó varios golpes.
Jorge Ramos, ex alcalde de Tijuana, rechazó las recomendaciones de la Comisión. Pese a estas denuncias debidamente documentadas, en diciembre de 2010 el gobernador de Baja California, José Guadalupe Osuna Millán, ascendió a Leyzaola al cargo de Subdirector de la Secretaría de Seguridad Pública del estado.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos adoptó la recomendación de la comisión estatal y la remitió al Congreso del Estado de Baja California y al nuevo alcalde de Tijuana, Carlos Bustamante, en noviembre de 2010. Ambos aceptaron la recomendación en diciembre. Según informó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos a Human Rights Watch, las autoridades de Baja California aún están recabando pruebas sobre las denuncias de tortura contra Leyzaola presentadas inicialmente ante las autoridades estatales en 2009.
Leyzaola renunció a su cargo como titular de seguridad pública en Baja California en febrero de 2011. En marzo, fue designado jefe de policía de Ciudad Juárez por el alcalde Murguía Lardizábal. "Estamos aportando a una persona que tiene la experiencia, que tiene la honestidad, que tiene la capacidad de aportar lo mejor de sí para que se combata la inseguridad en Juárez", declaró el alcalde durante el nombramiento de Leyzaola. Agregó además que Leyzaola era "un hombre que ha dado resultados".
Las acusaciones creíbles de violaciones de derechos humanos cometidas por Leyzaola permiten dudar de su capacidad de investigar adecuadamente las desapariciones forzadas ocurridas recientemente en Ciudad Juárez, así como de su rol al frente del departamento de policía en general, señaló Human Rights Watch.
"Es inaceptable que las autoridades de Baja California y Chihuahua asciendan a un funcionario contra quien pesan denuncias creíbles de tortura", expresó Vivanco. "Transmite precisamente un mensaje totalmente equivocado a las fuerzas de seguridad: que un buen oficial es aquel que ha cometido violaciones de derechos humanos".
5 de abril de 2011
4 de abril de 2011
©hrw

los pinochetistas condenados a perpetua


Indulto: 9 condenados a perpetua en Punta Peuco no calificarían. Están sentenciados por el asesinato del carpintero Juan Alegría Mundaca, operación Albania y caso Degollados. Entre ellos se cuentan Álvaro Corbalán Castilla y Carlos Herrera Jiménez. No cumplirían requisitos para beneficio por razones humanitarias.
[Claudio Leiva Cortés] Chile. Nueve ex militares condenados a cadena perpetua cumplen sentencia en el penal de Punta Peuco, según datos del Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales (UDP). Estos reos no pueden recibir beneficios antes de 20 años de sentencia y tampoco podrían optar a un eventual indulto por razones humanitarias.
Se trata de Álvaro Julio Corbalán Castilla, Carlos Herrera Jiménez, Armando Cabrera Aguilar, Hugo Iván Salas Wenzel, Miguel Arturo Estay Reino, José Florentino Fuentes Castro, Guillermo Washington González Betancourt, Alejandro Segundo Sáez Mardones y Claudio Alberto Salazar Fuentes.
El mayor de Ejército (R) Álvaro Julio Corbalán Castilla no requiere de mayores presentaciones. En el año 2000, el ex jefe operativo de la Central Nacional de Informaciones (CNI) de Santiago fue condenado a perpetua por la Corte Suprema por el homicidio calificado del carpintero Juan Alberto Alegría Mundaca.

Lo "Suicidaron"
En 1983 el cadáver de Alegría apareció en Valparaíso con las muñecas cortadas, junto a una "carta-suicida" en que se incriminaba por el asesinato del sindicalista Tucapel Jiménez. Sin embargo, los homicidas cometieron el error de cercenarle tan profundamente una mano, que no habría podido manejar un arma blanca para cortarse la otra.
Por el crimen de Alegría Mundaca también fueron condenados a perpetua el mayor de Ejército (R) Carlos Herrera Jiménez y el suboficial de Carabineros (R) Armando Cabrera Aguilar, los dos adscritos a la CNI. Los homicidas pensaron que, en su condición de alcohólico y por tener antecedentes penales, el carpintero sería el chivo expiatorio perfecto para el crimen del sindicalista.
Herrera Jiménez es otro que tampoco requiere presentación. Estuvo prófugo en Argentina, de donde fue extraditado. Paradojalmente, en 2004 Herrera Jiménez fue condenado por la Corte Suprema a sólo 10 años de cárcel como autor material del homicidio de Tucapel Jiménez, ex presidente de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), crimen cometido en 1982.

Operación Albania
En 2007, el máximo tribunal del país dejó a firme la condena a cadena perpetua en contra del general de Ejército (R) Hugo Iván Salas Wenzel, ex director de la CNI, como coautor de cinco homicidios simples y como coautor de siete homicidios calificados en el caso Albania.
La Operación Albania o ‘Matanza de Corpus Christi’ se produjo entre los días 15 y 16 de junio de 1987, en Santiago. En ella doce miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) fueron ejecutados por agentes de la CNI en diversos puntos de la capital en supuestos enfrentamientos.
En esta misma causa, Álvaro Corbalán fue condenado por la Suprema a 20 años de cárcel como coautor de cuatro homicidios simples y como coautor de ocho homicidios calificados.

Caso Degollados
Los otros cinco condenados a perpetua son ex carabineros que participaron en uno de los peores crímenes de la dictadura de Augusto Pinochet: el degollamiento de los profesionales comunistas José Manuel Parada Maluenda, Manuel Leonidas Guerrero Ceballos y Santiago Esteban Nattino Allende.
El 28 y 29 de marzo de 1985, los tres fueron secuestrados por agentes de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros, Dicomcar. Al día siguiente, sus cuerpos aparecieron degollados y con signos de tortura en un camino de Quilicura. En agosto de ese año, el caso provocó la salida del general director de Carabineros, César Mendoza, de la Junta Militar de Gobierno.
En 1995, el coronel de Carabineros (R) Guillermo Washington González Betancourt, ex jefe de la Dicomcar, fue condenado por la Corte Suprema a presidio perpetuo como autor de los secuestros seguidos de homicidios de Parada, Guerrero y Nattino, y también como autor de los secuestros de otras seis personas.
Nattino y Guerrero pertenecían a la Asociación Gremial de Educadores de Chile (Agech), entidad paralela al entonces oficialista Colegio de Profesores. Los seis secuestrados que sobrevivieron pertenecían a la Agech. El sociólogo José Manuel Parada era hijo de los actores Roberto Parada y funcionario de la Vicaría de la Solidaridad.
Los otros ex carabineros condenados a perpetua por este crimen son el ex empleado civil Miguel Arturo Estay Reino (‘El Fanta’), el sargento (R) José Florentino Fuentes Castro, y los cabos (R) Alejandro Segundo Sáez Mardones y Claudio Alberto Salazar Fuentes.
5 de abril de 2011
4 de abril de 2011
©la nación

investigarán cárcel de lujo


Tras las denuncias de SEMANA, el ente acusador confirmó la apertura de una investigación preliminar de oficio para establecer quiénes son los militares responsables.
Colombia. La Dirección Nacional de Fiscalías confirmó en las primeras horas de este lunes que se abrió una investigación preliminar de oficio sobre las irregularidades denunciadas por SEMANA registradas en el Centro de Reclusión Militar de Tolemaida.
En coordinación con la Dirección Seccional de Fiscalías del Tolima se establecerá quiénes son los militares responsables en los hechos denunciados y desde hace cuánto tiempo se registran esos comportamientos en la base militar.
Tras la decisión de la Fiscalía se informó que en las próximas horas la fiscal general, Viviane Morales, se reunirá con la Policía Judicial, con el fin de tomar medidas en los casos denunciados.
Se busca identificar a posibles oficiales de alto rango que podrían tener alguna responsabilidad penal.
Ante las denuncias, expertos sugieren modificar la forma como funcionan los centros de detención de los militares.
5 de abril de 2011
4 de abril de 2011
©semana

murió owsley stanley


‘El Rey del Ácido’ de la era psicodélica de los años sesenta.
[Elaine Woo] Casi todos los que están familiarizados con la historia de los años sesenta han oído hablar sobre Timothy Leary y Ken Kesey, los bromistas que difundieron el evangelio de la psicodelia entre la generación de la contracultura. Pero muchos no recuerdan a Owsley Stanley.
Se podría decir que Stanley, que murió el sábado a los 76 años, fue tan fundamental como Leary y Kesey para alterar la mente en los turbulentos años sesenta. Entre las legiones de jóvenes vividores era conocido como un copioso productor de lo que Rolling Stone llamó alguna vez "el mejor LSD del mundo..., el genuino Owsley." Se dice que produjo más de tres millones de dosis de la droga, gran parte de la cual sirvió para los notorios Tests de Ácidos de Kesey: traviesas fiestas con todo tipo de substancias psicodélicas, luces estroboscópicas y música. Tom Wolfe inmortalizó a Stanley como ‘el Rey del Ácido’ en el clásico de la contracultura, ‘Ponche de ácido lisérgico’ [The Electric Kool-Aid Acid Test; Gaseosa de ácido eléctrico] (1968).
La música que se tocaba en los eventos de Kesey la producían los Grateful Dead, la icónica banda de rock de la época que también lleva la impronta de Stanley. Su principal efecto en la banda se derivaba no meramente de proporcionar a sus músicos con LSD de alta calidad, sino de su talento técnico: como el primer ingeniero de sonido de los Dead, Stanley, apodado ‘el Oso’ [Bear], elaboró un radical sistema que bautizó "muralla de sonido", en lo esencial un sistema de megafonía que reducía la distorsión y permitía que los músicos hicieran mezclas en el escenario y supervisaran su música.
"Owsley fue realmente importante al sentar el ejemplo de alguien que haría casi cualquier cosa, iría más allá de lo que cualquiera pensaría que es razonable, para acercarse al objetivo de la perfección..., la perfección sónica, la más fina en la historia del planeta Tierra", dijo el lunes el publicista de Grateful Dead, Dennis McNally. "Sin el Oso eso no habría pasado nunca. Además, la escena más grande de San Francisco no habría sido nunca lo que fue sin la oportunidad para que miles de personas experimentaran con psicodélicos, lo que no habría pasado sin el Oso".
Stanley, que se marchó a Australia hace más de treinta años, estaba conduciendo su coche en una tormenta cerca de la ciudad de Mareeba, en Queensland, cuando perdió el control del vehículo y se estrelló, contó Sam Cutler, un amigo de toda la vida y antiguo gerente de giras de los Grateful Dead. Murió en el lugar. Su esposa, Sheilah, sufrió heridas leves.
Descrito por Cutler como un hombre que "creía firmemente en desastres que podrían ocurrir", Stanley se mudó a Australia porque creía que era el lugar más seguro a la hora de evitar una nueva edad del hielo. Era un carnívoro fanático que dijo una vez que comer brécol pudo haber contribuido a un ataque al corazón que había sufrido hace unos años. En sus últimos años se dedicó principalmente a la escultura y a la orfebrería, y sus creaciones eran solicitadas por muchos en la industria de la música, incluyendo a Keith Richards, de los Rolling Stones -contó Cutler.
"Era un hombre muy sofisticado", dijo Cutler. "Una amalgama entre científico e ingeniero, entre químico y artista".
Con el artista Bob Thomas, Stanley diseñó el distintivo logo de los Dead: una calavera engalanada con un rayo. También grabó cerca de cien espectáculos de la banda, muchas de los cuales fueron producidas como álbumes. Dijo una vez que consideraba la conservación de los conciertos en vivo como uno de sus logros más importantes.

Nacido en Kentucky como Augustus Owsley Stanley III el 19 de enero de 1935, era nieto de un gobernador de Kentucky e hijo de un comandante de la Armada. Se dice que su apodo, el Oso, lo inspiró su profuso pelo en el pecho que le brotó durante su adolescencia.
Estudió brevemente ingeniería en la Universidad de Virginia y se enroló en la Fuerza Aérea, donde fue adiestrado como operador de radio. Después de completar su servicio militar en 1958, se marchó a California y trabajó en una serie de oficios, incluyendo un periodo en el Jet Propulsion Laboratory en La Cañada Flintridge. También estudió ballet, ruso y francés.
Se inscribió en la Universidad de California en Berkeley en 1963 cuando el Movimiento Libertad de Expresión estaba irrumpiendo y empezaban a fluir drogas como el LSD. Su primer encuentro con el LSD lo tuvo en abril de 1964. "Recuerdo la primera vez que tomé ácido y salí afuera", contó a Rolling Stone en 2007. "Los coches estaban besando a los parquímetros".
Esa experiencia lo convenció de que necesitaba un suministro estable y fiable. Encontró una fórmula en la biblioteca de la universidad. Entonces, con una chica licenciada en química, Melissa Cargill, empezó un laboratorio para preparar una forma pura de la droga.
Su laboratorio fue allanado dos veces. Stanley pasó dos años en la cárcel. De acuerdo a ‘A Long Strange Trip’, la historia de los Grateful Dead escrita por McNally, Stanley calculaba que había producido suficiente LSD como para fabricar 1.25 billones de dosis entre 1965 y 1967.
Tras salir de prisión en 1972, volvió a los Dead y empezó a trabajar en un nuevo sistema de sonido, una monolítica colección de altavoces y micrófonos que canalizaban la música a través de un solo equipo. La banda lo introdujo en 1974 en el Cow Palace de San Francisco, pero era demasiado caro de mantener y más tarde Stanley regaló una gran parte del sistema. Pero más tarde sus ideas también fueron adoptadas por los fabricantes de equipos para conciertos.
No todos andaban locos con el sistema. "No funcionaba nunca bien", dijo en una entrevista el lunes Country Joe McDonald, de la banda psicodélica de los años sesenta, Country Joe & the Fish. "Los Grateful Dead y su familia extendida eran como una unidad, una hidra de nueve cabezas. Hacían las cosas a su modo. A la gente le encantaba. Era parte de su mística". Stanley, al que McDonald sólo conocía superficialmente y lo recordaba como una "persona insoportable", que "encajaba muy bien".
Durante un breve periodo Stanley fue el principal financista de los Grateful Dead y los puso a vivir en una casa de estuco rosada en Watts, donde había instalado su laboratorio de LSD. Un retrato de Los Angeles Times de 1966 describía a Stanley en su moto, rugiendo por el Sunset Boulevard, con fajos de billetes asomando de su casco, bolsillos y botas. Las versiones del Times y otras lo describían como el millonario del LSD, una descripción que Stanley rechazaba. Pero inspiró una canción de los Dead, ‘Alice D. Millionaire’. También fue inmortalizado en una composición de Steely Dan, ‘Kid Charlemagne’, en la que se puede oír a Hendrix gritando: "Owsley, ¿me puedes oír ahora?"
Stanley minimizaba su influencia en la explosión psicodélica explicando que había empezado a producir LSD solamente para estar seguro de la calidad de lo que él ingería.
"Simplemente quería controlar la dosis y la pureza de lo que me metía en el cuerpo. Antes de que me diera cuenta de lo que estaba pasando, todo este asunto se me escapó de las manos. Estaba montado en un semental mágico. Un Pegaso", dijo a Rolling Stone. "Yo no era responsable de las alas, pero me llevaron a un montón de sitios".
Además de su esposa, le sobreviven sus hijos Pete y Starfinder; sus hijas Nina y Redbird; ocho nietos; y dos biznietos.
5 de abril de 2011
15 de marzo de 2011
©los angeles times

liberan a profeta violador


El CD marplatense cuestionó el fallo de casación que liberó a un pastor condenado por violación. Un decreto firmado por todos los presidentes de bloque del CD marplatense pronunció el enérgico rechazo al fallo de los jueces Piombo y Sal Llargués, que ordenó liberar al pastor Francisco Avalos, condenado a 16 años por abusar de dos menores.
[Mariana Carbajal] Argentina. El Concejo Deliberante de General Pueyrredón expresó "su más enérgico repudio" por el fallo de la Sala 1 del Tribunal de Casación Penal bonaerense por el cual se anuló una condena por corrupción de menores a un pastor evangélico que abusó sexualmente de dos niñas, de familias de escasos recursos, con el argumento de que viven en "comunidades en las que el nivel social acepta relaciones a edades muy bajas" y que además "poseían experiencia sexual". La sentencia fue dada a conocer por Página/12 en su edición del jueves. Ese mismo día, el cuerpo legislativo, con sede en Mar del Plata, resolvió pronunciarse, cuestionando duramente los fundamentos del fallo.
El pronunciamiento está contenido en un decreto avalado por todos los presidentes de bloques. Reunidos en la Comisión de Labor Deliberativa, los jefes de las distintas bancadas decidieron además manifestar su preocupación por la posición asumida por los magistrados Horacio Piombo y Ramón Sal Llargués –los dos firmantes de la polémica sentencia– y recordaron que el primero de ellos ejerce como docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata (Unmdp).
La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, del CD, Leticia González, celebró "la rapidez del Consejo para repudiar por unanimidad este fallo". La edil de la UCR manifestó que los concejales no terminaban de salir del asombro –cuando se enteraron por este diario de la sentencia– "ya que el Tribunal de Casación usa una lógica en la que, como (supone) las chicas provienen de sectores sociales donde la sexualidad es promiscua, están acostumbradas a ello y por eso no es aberrante". Para el Concejo Deliberante el fallo "discrimina por condición social, género y edad" y hace "una interpretación y aplicación aberrante del derecho vulnerando los más básicos postulados de razonabilidad y justicia social".
Y ordenó remitir una copia del pronunciamiento a los Colegios de Magistrados y Abogados de la Provincia de Buenos Aires, a la Facultad de Derecho de la Unmdp y de la ciudad de La Plata, al Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires, a la Suprema Corte de Justicia bonaerense, a la Procuración del Ministerio Público Fiscal de la provincia y al ministro de Justicia del gobierno de Daniel Scioli.
El fallo de Casación es del 15 de marzo, tal como publicó este diario. Al revocar la condena por el delito de "corrupción de menor de edad calificado por intimidación", Casación le redujo al pastor Francisco Avalos la pena casi a la mitad, a nueve años y seis meses de prisión, y ordenó su excarcelación. Avalos había sido condenado el 8 de septiembre de 2004 a 18 años de cárcel por el Tribunal Criminal Nº 4 de Morón "por cuádruple abuso sexual con acceso carnal agravado por ser el imputado un ministro de culto, en concurso ideal con dos hechos de promoción de la corrupción a menor de edad calificados por intimidación, todos en concurso real entre sí". Las víctimas fueron dos niñas de 14 y 16 años de familias humildes.
Avalos era pastor en una iglesia de un culto no reconocido de Merlo y –según se demostró en el juicio oral– durante años sometió sexualmente a mujeres adultas y menores, la mayoría de condición humilde, en el templo al que concurrían. Muchas de ellas quedaron embarazadas, entre ellas, las dos niñas. Se probó que por el año 2000, las sometió a un proceso de "lavado de cerebro" para hacerles creer que se venía el fin del mundo y que sólo se salvarían las que engendraran hijos de él.
El decreto aprobado por las bancadas de General Pueyrredón recuerda que según las propias víctimas "el pastor era el que les abría las puertas, conducía a las chicas a la habitación donde momentos más tarde serían ultrajadas". Los delitos fueron cometidos entre los meses de abril y agosto de 2000. Al anular el delito de corrupción de menores de la condena, los magistrados bonaerenses sostienen que "hay sólo situaciones muy excepcionales de deterioro moral como las que implican despertar prematuramente la sexualidad de un menor no púber, o desviarla, llevándola al exhibicionismo masivo o a la aberración, o convencer de la naturalidad del trato sexual entre padres e hijos pueden permitir aplicar una figura que condensaba inicialmente ideas más pacatas o victorianas". A su criterio, "lo hecho por el encartado, tener relaciones con mujeres que viven en comunidades en las que el nivel social acepta relaciones a edades muy bajas; que, además, poseían experiencia sexual –incluso en yacer con otros hombres– (...) no lo veo como algo moralmente edificante pero tampoco como un quehacer aberrante, repulsivo, que hiera la integridad sexual", de las víctimas. El fiscal ante Casación, Jorge Roldán, recurrió la sentencia ante la Suprema Corte de la provincia la semana pasada por considerar que la reducción de la pena se fundamenta en argumentos discriminatorios y falaces. No está probado que las niñas tuvieran experiencia sexual.
4 de abril de 2011
©página 12

tolemaida resort


Los militares condenados por las más graves violaciones a los derechos humanos han gozado de extravagantes privilegios en el Centro de Reclusión Militar de Tolemaida. SEMANA estuvo allí y lo que descubrió es indignante.
Colombia. Por años, la cárcel insignia de las Fuerzas Armadas, el Centro de Reclusión Militar (CRM) de Tolemaida, ha parecido más un club de descanso que una cárcel de alta seguridad. SEMANA descubrió que muchos de los 269 oficiales, suboficiales y soldados que pagan allí por homicidios, masacres, torturas y secuestro entraban y salían como Pedro por su casa, tienen negocios dentro y fuera de la prisión y no viven en celdas sino en cabañas. Como si lo anterior fuera poco, muchos de ellos siguen activos y recibiendo sueldos y otros beneficios, pese a tener en firme condenas que llegan a los 40 años. Hay hasta presos que pasaron vacaciones en San Andrés y Cartagena.
Aunque recientemente se tomaron algunas medidas, las irregularidades están lejos de ser erradicadas. El país no tiene idea del relajo que ha imperado en la cárcel más importante de los militares en Colombia. Reclusos entrevistados por SEMANA dicen que, como en el pasado, esas medidas van a ser transitorias, pues, según ellos, habría interesados de alto nivel en mantener en las mejores condiciones a quienes se untaron directamente las manos en tácticas de ’guerra sucia’.
Esas medidas se tomaron a raíz del escándalo que sacudió a la cárcel de Tolemaida el pasado 17 de enero, cuando se conocieron los privilegios de los que gozaban los mayores retirados Juan Carlos Rodríguez, alias ’Zeus’, condenado a 12 años por ser el jefe de seguridad del narco del norte del Valle ’Don Diego’, y César Maldonado, condenado a 25 años por participar en 2000 en el atentado contra el congresista Wilson Borja. El gobierno destituyó al comandante del Centro Nacional de Entrenamiento (Cenae), nombre oficial del fuerte de Tolemaida, y a los encargados de la cárcel, que los militares conocen como ’Cuatro Bolas’. Aunque sus reemplazos han implementado algunas medidas con el fin de hacer cumplir la ley en el penal, que, como cualquier centro carcelario del país, se rige por normas del Inpec, lo que SEMANA descubrió prueba que los casos de ’Zeus’ y Maldonado son apenas la punta del iceberg. El país no está ante "tres o cuatro sinvergüenzas", como dijo el ministro de Defensa, sino ante todo un sistema indignante de privilegios para los militares condenados por delitos atroces.

Presos con Sueldo
A lo largo de un mes, SEMANA ingresó en diferentes oportunidades a la que se supone es una de las bases militares más custodiadas del país, recorrió en varias ocasiones el complejo y el interior del Centro de Reclusión Militar y comprobó que son increíbles las irregularidades en este lugar. Esta revista tuvo acceso a más de 1.100 documentos e informes internos del Cenae y del penal militar, en donde también están consignadas todo tipo de anomalías que allí han ocurrido durante años.
Uno de los documentos es el listado que elaboró la dirección de la cárcel de Tolemaida tras el escándalo en enero, con la relación de quiénes son los militares detenidos, su situación jurídica, el tiempo que llevan y otros datos. Este listado oficial, de hace un mes, da cuenta de 269 internos, de los cuales 261 están condenados.
De esos 261, muchos de ellos con sentencia en segunda instancia, 179 siguen como miembros activos en las filas del Ejército, a pesar de que en muchos casos llevan varios años presos y la mayoría tiene condenas que van hasta los 40 años de cárcel. Es decir que, a pesar de haber sido declarados culpables de los peores crímenes, esos 179 oficiales, suboficiales y soldados no solo no fueron retirados del servicio, sino que siguen recibiendo en prisión parte del salario que normalmente devengaban y beneficios como seguir cotizando para pensión. Algunos se han pensionado. Y algunos, incluso, han ascendido de rango en la cárcel.
"No es normal que los condenados sigan recibiendo sueldo y, mucho menos, figurando como miembro activo del Ejército. Una vez la condena queda en firme ya no hace parte de la fuerza y por lo tanto no tiene derecho a ningún beneficio, menos a seguir con salario", explicó a SEMANA una exdirectora de la Justicia Penal Militar. Ese pago de los salarios a los condenados suma varios miles de millones de pesos al mes.
"Aparte del sueldo, lo que más importa es que uno siga figurando como activo por lo menos hasta que alcanza el tiempo para la pensión. Acá somos varios los que hemos llegado al tiempo de pensión estando presos. Y la pensión no se la puede quitar nadie", contó a SEMANA uno de los internos.

Negocios, Negocios, Negocios
Al ingresar al complejo militar de Tolemaida, pocos metros después de pasar la guardia, lo primero que se encuentra a mano derecha es un pequeño restaurante, que es de uno de los presos, el sargento viceprimero Orlando Camargo, capturado en 2006 y condenado a 38 años de cárcel.
Allí, en un terreno destapado, están estacionados taxis, microbuses y mototaxis que movilizan a la gente por toda la base, muchos de los cuales pertenecen a los presos. El valor del pasaje va de 500 a 1.500 pesos. "La buseta le puede dejar a uno entre un millón y millón y medio de ganancia al mes", cuenta uno de los internos, condenado a 20 años de prisión. Allí se ve el taxi que pertenece al sargento viceprimero Gerson Galvis, quien fue arrestado en 2006 y condenado a 28 años de prisión por el caso del secuestro y asesinato de unos comerciantes en Barranquilla por parte del Gaula del Atlántico, unidad a la cual pertenecía. También, el microbús que pertenece al sargento segundo Wilson Casallas, capturado en 2005 y condenado a 40 años de prisión por homicidio en persona protegida cuando hizo parte del Batallón Pijaos de la Sexta Brigada del Ejército. Los tres mototaxis y el taxi de ’Zeus’, quien fue autorizado por el director del penal para manejar uno de esos vehículos, también están en el lugar. "Los que estuvieron de malas fueron unos muchachos de la IV Brigada presos acá, a quienes la Brigada les mandó de regalo tres mototaxis nuevos para trabajar, pero con el problema de ’Zeus’ les tocó dejarlas guardadas, por ahora", cuenta un interno, que manejaba un taxi. Por trabajar como ’transportadores’, los detenidos recibían los beneficios de descuento de pena.
"Es completamente ilegal y está prohibido por el régimen del Inpec que los internos manejen cualquier tipo de vehículo, menos los que están con condenas altas. No solo no pueden manejar, sino que no deben incluso salir del penal. Y, obviamente, esas actividades no están contempladas como las autorizadas para reducción de pena", explicó a SEMANA un alto funcionario del Inpec.
Tras ocho minutos de recorrido en taxi desde la entrada de Tolemaida se llega al Parque del Soldado. Allí funcionan una serie de restaurantes, un supermercado, droguerías, papelerías y un pequeño centro comercial para atender los requerimientos de las más de 3.000 personas que habitan el complejo militar. Varios de los condenados tienen allí sus negocios, como el teniente coronel (r) Orlando Pulido, condenado a 30 años de prisión como responsable de la masacre de La Cabuya, ocurrida en Tame, Arauca, donde el 20 de noviembre de 1998 fueron asesinados cinco campesinos, entre ellos una mujer con siete meses de embarazo. El restaurante administrado por el exoficial se llama Héroes y ofrece comidas rápidas y platos a la carta.
"Eso también está prohibido por la ley. Ningún interno, en ningún tipo de centro de detención, así sea dentro de un fuerte, puede tener o administrar un restaurante y mucho menos para lucro personal. Eso lo acabó la ley hace años a raíz de los famosos caspetes", dijo a SEMANA el funcionario del Inpec. Pulido no es el único que tenía ese tipo de privilegios.

Tolemaida: ¿Club o Penal?
Desde el Parque del Soldado hasta el Centro de Reclusión hay otros cinco minutos en taxi. Desde afuera, la primera impresión es que se trata de una cárcel. Muros de cuatro metros de alto, mallas y alambres de púas envuelven las instalaciones y es lo único que se alcanza a ver desde la polvorienta carretera que lleva hasta el lugar. Adentro, las cosas son muy diferentes. Tras pasar la guardia y una reja, lo primero que se ve es un amplio espacio con un pequeño letrero que dice "Área social". En medio de frondosos árboles hay una serie de cabañas, llamadas por los internos "quioscos". Son 39, a los cuales se llega por los caminos adoquinados que rodean el sitio. Si bien no son instalaciones de un Club Mediterranée, las casas parecen más un campo de recreo que alojamientos de un penal. La gran mayoría tiene aire acondicionado, Internet y servicio de televisión satelital, entre otras comodidades. Las primeras cabañas se construyeron en 1998 y la última aún está en proceso.
Los habitantes de estos quioscos tienen condenas superiores a los 25 años. "Si usted tiene plata, puede hacer su quiosco. Eso puede costar entre 5 y 15 millones de pesos. Muchos ahorramos y los construimos. Pero desde hace como unos seis años comenzó a llegar mucha gente. Llegaron los de las Afeur (Agrupación de Fuerzas Especiales Urbanas), de la IV Brigada de Medellín, condenados por la Operación Orión y desapariciones. También los de los Gaulas militares, condenados por ’falsos positivos’, o los costeños del Batallón La Popa de Valledupar, por’ falsos positivos’, y los de la VI Brigada, de casos como los [del asesinato de varios campesinos, en 2004, en] Cajamarca o las masacres [una serie de 20 ejecuciones extrajudiciales, en 2003] de Viotá -cuenta uno de los internos-. Ahí los comandantes comenzaron a regalar quioscos para todos esos muchachos. Mi general Montoya regaló como unos cuatro o cinco a los soldados de las Afeur. Mi general Óscar González también gestionó para la construcción de otros ocho a diez quiosquitos. Ellos nos visitaron y ayudaron mucho. Mi general Montoya estuvo por lo menos diez veces acá y mi general González, más de veinte veces. Siempre que venían a Tolemaida nos decían que qué nos faltaba y en qué nos ayudaban; les pedíamos y ellos hablaban con el director del Cenae y el del CRM para que no nos pusieran ningún problema", explica el interno.
Cuando estalló el escándalo de ’Zeus’ y se reveló que entre los privilegios que tenía estaba una cabaña, el mayor Luis Burbano, director de la cárcel, envió ese día una carta (a la que tuvo acceso SEMANA) al director de Asistencia Social del Ejército, en la que le explicaba que esos quioscos eran simplemente para que los internos recibieran visitas conyugales y eran financiados con colectas que hacían los compañeros de los internos. Sin embargo, al lado derecho del "Área social" se encuentran diez habitaciones destinadas a visitas conyugales. En algunos casos son usadas para ese fin, pero la mayoría de las veces esos cuartos eran alquilados para que se quedaran allí durante días, e incluso semanas, los familiares y amigos de los internos que iban a visitarlos. "Por esos servicios, para que la familia se quedara, uno pagaba 8.000 pesos por el día y 16.000 si era para quedarse en la noche", cuenta uno de los suboficiales detenidos.
"Está explícitamente prohibido que familiares y amigos se queden a dormir en los centros penitenciarios. También es prohibido realizar cualquier tipo de construcción. De hecho, ni el propio Inpec lo puede hacer. Para eso existe una división, adscrita al Ministerio del Interior, que son los únicos en todo el país que pueden ejecutar cualquier tipo de construcción", confirmó a SEMANA un alto funcionario del Inpec.
Los quioscos no son el único ni el mayor privilegio de los que disfrutaban los militares condenados. Muchos de ellos entraban y salían libremente de su prisión y de Tolemaida, e incluso se daban el lujo de vivir por fuera del penal y de la base. Un caso es el del soldado profesional Santiago Escudero Uribe, condenado a 35 años de prisión por el asesinato de dos campesinos en Antioquia, a los que presentó como miembros del ELN muertos en combate. SEMANA corroboró con los vigilantes y administradores del conjunto residencial Campo Hermoso, en la vía entre Melgar y Carmen de Apicalá, que el soldado se quedaba con frecuencia en una de las lujosas fincas de ese conjunto, en donde estaba su familia. Allí lo conocen como el propietario de varias panaderías en Melgar y, obviamente, desconocían que se trataba de un preso condenado. Su caso no es el único.
A algunos de los reclusos se les suministraban carnés que los identificaban como vendedores ambulantes, con los que se movían libremente dentro y fuera del complejo para realizar negocios de venta de productos. "A nosotros nos dicen los motorratones porque andamos en motocicleta con remolque por todo lado. La cosa es simple. Usted hace o compra empanadas o avena o jugos y sale a venderlos dentro de las instalaciones o, si tiene clientes en Melgar o Girardot, también podía ir", explica uno de estos presos-vendedores. "Si a usted lo cogía la noche por fuera o se quedaba tomando cerveza en el parque, lo importante siempre era llamar y decir que no llegaba al conteo", explica.
Salir de fiesta era otra de las grandes ventajas. Uno de los sitios favoritos de reunión es Oro Sólido, ubicado en una de las salidas de Melgar. "Acá ellos venían mucho. Acá se celebraban cumpleaños, despedidas de soltero o solo venían de rumba y por los ’servicios’", contaron a SEMANA uno de los meseros y varias de las jóvenes y atractivas mujeres del sitio. "Como algunos venían muy seguido y se iban de ’amanecida’, ya le cogían confianza a uno y le contaban que eran presos de Tolemaida. Otros solo decían que eran activos, y es difícil distinguirlos porque de allá venían mucho. Pero desde hace dos meses, por el brinco ese (el escándalo de ’Zeus’), como que ya no los dejan salir tanto como antes", afirmó una de las muchachas.

Celular ’de Dotación’
A diferencia de lo que ocurre en cualquier cárcel del país, en la cárcel de Tolemaida los presos están obligados a tener por lo menos un celular. "Eso tiene su razón de ser. Con el celular usted puede llamar y decir que no llega o que está por fuera. Pero lo más importante es que si había una visita sorpresa y era necesario que usted volviera al quiosco o a la celda, por el celular lo ubicaban. Acá existe algo que se llama ’el mapa de riesgo’ para ese tipo de cosas. Eso consiste básicamente en que si hay necesidad de estar en el CRM, el director llama al coronel (r ) Ancízar Hincapié, que es el oficial de más rango y uno de los que más tiempo lleva [preso]. Hincapié llama a otro preso y le dice que tiene que volver a la cárcel. A cada preso se le asigna llamar a un solo compañero y funciona como una cadena. Yo llamo a uno, ese a otro, y así sucesivamente. Cuando el último de los 80 vendedores que andábamos por fuera era notificado, ese debía llamar a Hincapié y ahí ya se sabía que los 80 estábamos enterados. Si usted no tenía celular o minutos para llamar, lo sancionaban con 72 horas sin poder salir", contó uno de los detenidos. "El celular es clave por eso. Para que todo quede callado y no se caliente ninguna vuelta", dijo.
Esa ley del silencio que existía entre los condenados les permitía también a muchos de ellos disfrutar de vacaciones en otras ciudades. "El que estuvo muy de malas cuando salió eso de ’Zeus’ fue el soldado Torres Quintero León. El 13 de enero, él y otros cuatro se fueron a una diligencia a Medellín. Cuando salieron de la Fiscalía se fueron en un avión para pasar unos días en el Decameron de Cartagena. Cuando salió lo de ’Zeus’ en la prensa, el mayor lo llamó y le dijo que tenía que devolverse. Cogieron un avión desde Cartagena a Bogotá pero perdieron unos días de playa", cuenta un compañero del soldado. Torres llegó a Tolemaida en septiembre de 2010, para cumplir una condena de 26 años de prisión por homicidio agravado y tortura cuando hizo parte de las Fuerzas Especiales Urbanas de la IV Brigada en Medellín.
"Torres estuvo muy de malas porque casi nunca se le dañan a uno las vacaciones. Hace como un año, mi (cabo) primero Blandón Vargas Humberto se pudo ir tranquilo la Semana Santa con toda la familia para el hotel Kosta Azul en San Andrés y no tuvo problema. De allá trajo a varios unas camisetas de regalo muy bacanas", cuenta un soldado. Blandón fue capturado en 2001 y condenado a 40 años de prisión por el secuestro, tortura y homicidio de un grupo de campesinos en Antioquia, cuando hacía parte del Batallón Juan del Corral, adscrito a la IV Brigada.
Estas son tan solo algunas de las perlas de lo que ha ocurrido en la cárcel militar más grande del país. El comandante del Ejército, general Alejandro Navas, alega que las irregularidades fueron controladas y corregidas, se destituyeron oficiales que estaban a cargo de la cárcel y se trasladaron algunos presos a La Picota. El segundo comandante del Ejército, general Ricardo Vargas, dijo a SEMANA: "Se van a suspender los teléfonos celulares de los internos, y se está estudiando con el Inpec la forma de conseguir teléfonos públicos. Los jueces tendrán que autorizar los permisos. Estamos mirando cómo se hace la transición de manejo individual de los negocios para convertirlos en recursos que sirvan a toda la población. Los taxis y todos los vehículos que tenían los presos ya se suspendieron". Sobre los condenados que siguen activos, y a diferencia de otras fuerzas, donde el retiro es expedito, en el Ejército "el proceso puede tomar años"dijo Vargas. Y añadió que está haciendo una revisión. "Espero no encontrarme ninguna sorpresa".
Tras el escándalo de hace dos meses y con la llegada de nuevos directores, algunos excesos como los permisos y el manejo de los vehículos han disminuido. Lo cierto es que, pese a esas medidas y a los anuncios del general Vargas, por ahora, los negocios no se han acabado, ni tampoco las cabañas con sus comodidades ni los celulares. Muchos condenados siguen activos y recibiendo sueldo. Además, los internos tienen clara una cosa. "Ahora están apretando un poco con todo. Pero eso va a pasar. Si la mitad de la gente que estamos acá condenados hablara y contara realmente cómo ha sido la historia de la guerra en este país, muchos coroneles e incluso generales acabarían acá, presos con nosotros. No hay un solo comandante del Ejército que no sepa qué es lo que pasa en Tolemaida y solo es cuestión de tiempo para que llamen al director del CRM y del Cenae y todo vuelva a la normalidad. ¿Por qué cree que regalan quioscos, taxis, viajes y no dejan que lo retiren a uno? Ellos son los más interesados en que nosotros sigamos bien acá. Yo llevo diez años acá. Así ha sido y así seguirá", concluye.
3 de abril de 2011
2 de abril de 2011
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