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tres semanas en huelga de hambre


Los cuatro líderes mapuche condenados en el juicio de Cañete en Chile cumplieron 3 semanas en huelga de hambre para exigir un juicio justo e imparcial.
[Alonso Mejía] Chile. Los líderes indígenas chilenos Héctor Llaitul, Ramón Llanquileo, José Huenuche y Jonathan Huillical, quienes fueron condenados a 25 y 20 años de cárcel el pasado 15 de marzo en la causa que investigó el atentado contra el fiscal Mario Elgueta, retomaron el ayuno que ya habían protagonizado en el segundo semestre del 2010, y lo han prolongado por tres semanas.
Los mapuches son miembros de la Coordinadora de Comunidades Mapuche en Conflicto Arauco-Malleco (CAM). La primera huelga de hambre fue depuesta tras un compromiso del Gobierno, que los mapuches consideran quedó en letra muerta, pues consideran que no se les ha hecho un juicio justo e imparcial.
Los comuneros subrayaron que aunque en el fallo del tribunal no se utilizó la ley antiterrorista como prometió La Moneda, a lo largo del juicio sí se apeló a los procedimientos contemplados en el criticado instrumento jurídico que data desde la dictadura de Augusto Pinochet.
La vocera de los comuneros preesos, Natividad Llanquileo, sostuvo en un acto público en el Paseo Ahumada de Santiago de Chile que "tiene que ser así para que puedan ser escuchados".
Las comunidades mapuches aseveran que la condena del tribunal de Cañete demuestra la persecución del Estado chileno contra la etnia, con el fin de detener la lucha por la recuperación de tierras ancestrales usurpadas en beneficio de privados y empresas transnacionales.
8 de abril de 2011
7 de abril de 2011
©el pregón

condenan a 36 años a ernesto báez


El exjefe político de las AUC fue hallado responsable del homicidio del presidente del Sindicato de Trabajadores de Yondó (Antioquia), ocurrido el 21 de diciembre de 2001. Se le acusa del asesinato de más de 650 personas.
Colombia. Iván Roberto Duque, alias ’Ernesto Báez’, fue condenado a 36 años y tres meses de cárcel al ser hallado responsable del homicidio de un dirigente sindical, informaron este jueves fuentes judiciales.
La pena a ’Báez’, uno de los exjefes del desmovilizado Bloque Central Bolívar (BCB) de las AUC, fue impuesta por un juez de Bogotá.
Según la sentencia, el excabecilla paramilitar tuvo "responsabilidad en el homicidio" del presidente del Sindicato de Trabajadores de Yondó (localidad del departamento de Antioquia, noroeste), Jairo Antonio Chimá Paternina, cometido el 21 de diciembre de 2001 en una zona rural de ese municipio.
La Fiscalía estableció que Chimá Paternina fue abordado por varios paramilitares, quienes tras asesinarlo arrojaron su cadáver al río Magdalena.
Otro exjefe de esa facción de las AUC, Rodrigo Pérez Alzate, alias 'Julián Bolívar', ya había sido condenado a 18 años y seis meses por el mismo crimen.
Los dos exjefes paramilitares están actualmente detenidos en la cárcel de Máxima Seguridad de Itagüí (Antioquia).
Sobre ’Baéz’ pesan también acusaciones acerca de su presunta participación en la desaparición de al menos 650 personas y varios desplazamientos forzados en departamentos del norte y el noroeste colombianos.
’Báez’, uno de los más de 31.000 desmovilizados de las AUC entre 2003 y 2006, siempre ha negado esa participación en acciones criminales y ha argumentado que era "asesor o ideólogo político" de las AUC.
8 de abril de 2011
7 de abril de 2011
©semana

tapasco a la cárcel por asesinato


Por crimen de Orlando Sierra.
Colombia. El fiscal noveno especializado en derechos humanos de Bogotá, Luis Alberto Reyes, profirió la medida de aseguramiento al dirigente liberal Ferney Tapasco González y a su hijo Dixon Tapasco Triviño, por su presunta responsabilidad en el asesinato del subdirector del diario La Patria, Orlando Sierra.
Aunque no se define la situación jurídica de otras dos personas implicadas en el crimen, la Fiscalía asegura que la decisión judicial se dicta sin el beneficio de excarcelación.
Tapasco padre está recluido en la cárcel La Picota, en Bogotá, por nexos con paramilitares, mientras que su hijo, condenado a siete años por el mismo delito, había conseguido su libertad el pasado 15 de marzo.
Aunque no cumplió la totalidad de su condena, los abogados de Tapasco hijo lograron la libertad al completar tres partes de la pena impuesta y comprobar buena conducta, estudio y otras actividades.
Tras conocerse la decisión de la medida de aseguramiento, los abogados de los Tapasco anunciaron que apelarán la decisión judicial.
Por su parte, los gremios periodísticos de Caldas se mostraron optimistas y celebraron que la justicia haya retornado al caso.
"La Fiscalía, despues de nueve años, se ocupó finalmente del tema y encontró méritos suficientes para devoverle vida al caso", dijo Nicolás Restrepo, director de La Patria.

La Nube Negra Que Silenció el Caso de Sierra
El periodista Orlando Sierra fue asesinado en Manizales el 30 de enero de 2002. En 2010 fue considerado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) como un "periodista integral: honesto, escribía bien, tenía carácter y, lo más importante de todo, su trabajo siempre tenía como fin defender los intereses de la comunidad".
Una semana después del asesinato del periodista, la revista Semana y varios periódicos (La Patria, El País, El Colombiano, El Tiempo, El Espectador, y la revista Cambio) se unieron para investigar el crimen de Sierra. Esa iniciativa se llamó ’Proyecto Manizales’ y, cuando se publicaron los hallazgos, las evidencias señalaban a los políticos Tapasco. Finalmente, en octubre de 2010 la Fiscalía llamó a indagatoria a Ferney Tapasco y a su hijo.
El caso de Sierra estuvo cubierto por una nube negra. Tras la investigación de la Fiscalía, dos de los tres testigos que mencionaron a Tapasco padre fueron asesinados, así como también otros nueve testigos que dieron otros detalles del crimen del periodista, murieron.
En ese entonces, tanto ruido alrededor de Ferney Tabasco no era gratuito. Su vida política quedó enterrada en 1995, tras una condena por encubrir el homicidio de un docente. El asesino huyó en un carro oficial asignado a Tapasco cuando era presidente de la Asamblea de Caldas. Esos hechos y la corrupción política en la región eran tema habitual en las columnas que escribía el periodista Orlando Sierra.
Sumado a ello, en la sentencia por parapolítica que la Corte Suprema de Justicia le formuló a Tapasco hijo, por la cual lo condenó a 90 meses de prisión, no existía un párrafo en el que no se mencionara a su padre como partícipe en los pactos políticos con el jefe de las Auc, Ernesto Báez y el bloque paramilitar Cacique Pipintá en Caldas. Ese hecho logró que la Fiscalía le abriera a Tapasco padre otro proceso por el delito de concierto para delinquir agravado. Luego, el político fue capturado en marzo de 2010.
Por el crimen de Sierra, ocurrido en las afueras del periódico, fue condenado como autor material Luis Fernando Soto Zapata. Soto Zapata fue sentenciado a 29 años, pero quedó en libertad en menos de seis por confesión de delitos y buena conducta en prisión, lo que generó protestas de asociaciones en favor de la libertad de prensa. Sin embargo, en julio de 2008, Soto murió en un enfrentamiento a tiros con agentes de la Policía en Cali.
8 de abril de 2011
27 de marzo de 2011
©verdadabierta

los documentos de chiquita


Cientos de memorandos internos de la multinacional bananera Chiquita Brands, desclasificados por el National Security Archive, muestran que la empresa hizo pagos a guerrilleros, paramilitares y miembros del Ejército a cambio de seguridad.
[Michael Evans] Colombia. Este es un fragmento de una nota manuscrita de 2000 en la que se describe que Chiquita pagó a grupos armados por seguridad y no como una extorsión. Memorandos confidenciales internos de Chiquita Brands International revelan que el gigante del banano se benefició de sus pagos a grupos paramilitares colombianos y la guerrilla, contradiciendo el acuerdo de culpabilidad (plea agreement) que firmó con fiscales de Estados Unidos de 2007, en el que alegó que nunca había recibido "ningún servicio de seguridad o equipos de seguridad a cambio de los pagos". Chiquita había tildado estos pagos como una "extorsión".
Chiquita entregó miles de documentos al Departamento de Justicia de Estados Unidos como parte de un acuerdo de sentencia, en el que admitió años de pagos ilegales a las Autodefensas Unidas de Colombia, Auc, grupo que el Departamento de Estado había señalado como "organización terrorista extranjera" y con el que acordó pagar una multa de 25 millones de dólares.
El National Security Archive obtuvo más de 5.500 páginas de documentos internos de Chiquita del Departamento de Justicia bajo un derecho de petición en EE.UU (Freedom of Information Act) y publica en línea varios de estos documentos que están incluídos en la colección: Colombia y los Estados Unidos: Violencia Política, Narcotráfico y Derechos Humanos, 1948-2010.
Los papeles proporcionan evidencia de "transacciones" de beneficio mutuo entre las filiales colombianas de Chiquita y varios grupos armados ilegales en Colombia y arroja claridad sobre más de una década de pagos relacionados con la seguridad a la guerrilla, los paramilitares, las fuerzas colombianas de seguridad y las cooperativas privadas Convivir, grupos armados auspiciados por el gobierno.
La colección de documentos también detalla los esfuerzos de la compañía por ocultar lo que denominaron pagos "delicados" en las cuentas de gastos de los directivos de la empresa y a través de diferentes trucos contables.
La investigación del Departamento de Justicia concluyó que muchos de los pagos de Chiquita a las Auc (también llamadas como "Autodefensas" en muchos de los documentos) se realizaron a través de organizaciones legales Convivir supervisadas por el ejército colombiano.
Estas nuevas pruebas de que Chiquita se benefició de los pagos ilícitos pueden aumentar su exposición a demandas de las víctimas de grupos armados ilegales de Colombia. La colección es el resultado de una colaboración National Security Archive con la Universidad de Georgetown, su Escuela de Leyes y Derechos Humanos y la Clínica de Abogados y Justicia Pública, y se ha utilizado en apoyo de una demanda civil contra Chiquita encabezado por Earth Rights International a nombre de cientos de víctimas colombianas de los paramilitares.
"Estos registros extraordinarios son las pruebas más detalladas hasta la fecha del verdadero costo de hacer negocios en Colombia", dijo Michael Evans, director del proyecto de documentación de Colombia del National Security Archive. "El aparente acuerdo de Chiquita con las guerrillas y paramilitares es responsable de los incontables asesinatos, desmiente el acuerdo de culpabilidad firmado por la empresa con el Departamento de Justicia de Estados Unidos".
El esfuerzo de la compañía para ocultar los indicios de sus nexos con grupos armados ilegales en Colombia es evidente en un par de memorandos legales de enero de 1994. El primero de ellos indica que las guerrillas le prestaban seguridad en algunas de las plantaciones de Chiquita.
El director general de operaciones de Chiquita en Turbo dijo a abogados de la compañía que los guerrilleros fueron "utilizados para suministrar el personal de seguridad en diferentes granjas".
Una anotación manuscrita en un documento membreteado de la compañía, clasificado como confidencial, se pregunta: "¿Por qué es relevante?" y, "¿Por qué está siendo escrito?". En el documento los abogados han tachado la palabra "transacciones" - lo que sugiere un acuerdo de canje- y lo sustituyeron por el término más neutro de "pagos". Los contables de la empresa incluyeron los gastos como "pagos de extorsión de guerrillas", pero los registraron en los libros como "seguridad ciudadana", de acuerdo con estas notas.
Otro documento muestra que Chiquita también pagó a paramilitares por servicios de seguridad -incluyendo información de inteligencia sobre las operaciones de la guerrilla- después de que las Auc arrebataron el control de la región a la guerrilla, a mediados de la década de 1990.
En marzo de 2000, el abogado senior de Chiquita, Robert Thomas, escribió un memo de una conversación con los directores de la filial en Colombia de Chiquita, Banadex, en la que indican que los paramilitares de Santa Marta crearon una empresa ficticia, Inversiones Manglar, para ocultar "el verdadero propósito de garantizar la seguridad".
Inversiones Manglar se presentaba como una empresa de exportación agrícola, pero producía "información sobre los movimientos guerrilleros", según la nota. Según Thomas, funcionarios de Banadex le dijeron que "todas las compañías bananeras están contribuyendo en Santa Marta" y que Chiquita "debe continuar haciendo los pagos", ya que "no se puede obtener el mismo nivel de apoyo (seguridad) de los militares".
Los papeles de Chiquita también destacan el papel de los militares colombianos para presionar a la empresa a financiar a las Auc a través de las Convivir y para facilitar los pagos ilegales.
Un indicio de esto se encuentra en otro documento escrito por Thomas, en septiembre de 2000, que describe una reunión en 1997, con el líder de las Auc, Carlos Castaño, quien sugirió por primera vez a los directores de Banadex apoyar la creación de la Convivir llamada La Tagua del Darién.
Según la nota, los funcionarios de Banadex adujeron que "no tenían más remedio que asistir a la reunión" porque no hacerlo sería "antagonizar con los militares de Colombia, funcionarios locales y estatales, y las Autodefensas".
Entre los funcionarios que más apoyaron las Convivir durante este tiempo se encontraba Álvaro Uribe, entonces gobernador de Antioquia, en el que tenía su centro de operaciones Chiquita en Colombia. En el memo de septiembre de 2000, Thomas señala: "Es bien conocido en el momento en que oficiales de alto rango del ejército colombiano y el Gobernador del Departamento de Antioquia estaban haciendo campaña para el establecimiento de una organización Convivir de Urabá".
Un memorando de 1995 indica que, tanto Uribe como otro político de la región, Alfonso Núñez, recibieron donaciones de otra de las filiales en Colombia de Chiquita, la Compañía Frutera de Sevilla. Uribe fue presidente de Colombia desde 2002 hasta 2010.
Más tarde, un memo legal de agosto de 1997 escrito en papel membretado de Chiquita, dice que la empresa era "miembro de una Convivir llamada Puntepiedra, SA", que el autor clasifica como "una persona jurídica en la que participamos con otros exportadores de banano en la región de Turbo". La nota dice que la "única función" de las Convivir era "proporcionar información sobre los movimientos guerrilleros."
La compañía había estado haciendo pagos sensibles de seguridad durante años - primero en forma directa a militares y grupos guerrilleros, y luego, a través de organizaciones comerciales locales y Convivir-. Para 1991, unos 15 mil dólares de "pagos delicados" para las diversas unidades del ejército colombiano se muestran junto a un desembolso de más de 31 dólares a "guerrilla".
Una versión diferente del mismo documento no solo omite los nombres de los beneficiarios de pagos, sino que incluye una anotación manuscrita junto a la "guerrilla". Una entrada dice: "Pago extorsión." Otra anotación dice: "Sobre todo no son pagos ilegales - estos son legales - gasolina, el ejército, la policía, los políticos . El pago no ofrece nada, ni beneficios".
Registros contables de 1997-1998 también señalan el papel de las fuerzas de seguridad colombianas en el fomento de pagos de la empresa a paramilitares.
A partir del segundo trimestre de 1997 y hasta el segundo trimestre de 1998, Banamex realizó pagos a cooperativas "Convivir", que registraron como "donación al grupo de ciudadanos de reconocimiento a petición del Ejército." En 2002 y 2003, la empresa realizó pagos similares a cooperativas Convivir junto con desembolsos a "funcionarios militares y de Policía" para "pagos de servicios de seguridad."
Otro documento escrito a mano de 1999 revela un aparente esfuerzo por un general del Ejército de Colombia para establecerse como un intermediario en los pagos de los paramilitares. El documento describe a un "general que ha estado en la zona desde hace varios años" que había sido acusado por el alcalde de San José de Apartadó de ser parte de "[un] escuadrón de la muerte" y que había sido "suspendido del Ejército".
El documento señala que el general "nos ha ayudado personalmente" con "seguridad" y con "información que impidió secuestros". Las notas hacen referencia indirecta a un pago de 9 mil dólares, agregando que "otras compañías están poniendo en sus..."
"Los papeles de Chiquita refuerzan la idea de que, en 1997, las Auc crecieron en las regiones bananeras del norte de Colombia, y que los funcionarios del gobierno local, oficiales militares y líderes empresariales apoyaron a sus operaciones paramilitares", dijo Evans.
"Estas revelaciones son más que académicas", dijo el profesor Arturo Carrillo, Director de la Clínica Internacional de Derechos Humanos de la Universidad Georgetown. "Los documentos refuerzan la media docena de demandas federales pendientes en contra de Chiquita, que la empresa fue cómplice, y por lo tanto responsable de las atrocidades cometidas por las Auc en Urabá. Uno sólo puede esperar que revelando la información obtenida y publicada por el National Security Archive se dará lugar a una mayor responsabilidad por las acciones criminales de Chiquita en Colombia, ya que con el acuerdo de la empresa con el Departamento de Justicia, este se ha negado a procesar a los ejecutivos de Chiquita por su mal accionar".
"La publicación de estos documentos es sólo el comienzo", agregó Evans. "Las miles de páginas de registros financieros y jurídicos incluidos en esta colección son las semillas de futuros proyectos de investigación para los que estén dispuestos a reconstruir la compleja red de legales, pseudo-legales, y las entidades ilegales que participaron en operaciones de seguridad de Chiquita, incluyendo oficiales militares, la guerrilla, los paramilitares, empresarios prominentes, las asociaciones comerciales y las milicias Convivir".
[El autor es director del Proyecto Documental de Colombia del National Security Archive.]
8 de abril de 2011
7 de abril de 2011
©verdadabierta

vicente castaño y la coca


En los Llanos. El desaparecido jefe paramilitar tenía dos estructuras en Meta: laboratorios de producción de cocaína y grupos de autodefensas. Aunque independientes, compartían territorios y la droga financiaban las armas.
Colombia. Varios exjefes paramilitares de los Llanos Orientales explicaron cómo se financiaron en los primeros años que delinquieron en la región. Quedó claro que los grupos de autodefensa y el narcotráfico eran dos estructuras ilegales separadas, sin embargo en la región las dos pertenecían a Vicente Castaño, alias ‘El Profe’.
Las revelaciones las hicieron en una versión libre conjunta Daniel Rendón Herrera, alias ‘Don Mario’, Jesús Emiro Pereira, alias ‘Alfonso’ o alias ‘Huevo de pisca’, Manuel de Jesús Pirabán, alias ‘Jorge Pirata’, Iván Gaviria, alias ‘Fiscalía’, Dumar Guerrero, alias ‘Carecuchillo’, José Pérez, alias ‘Eduardo 400’, entre otros.
Los exparamilitares insitieron que eran negocios separados y que las autodefensas no se dedicaban a cuidar los labortatorios de los ‘narcos’ aliados con Vicente Castaño. "Yo no protegía las cocinas (laboratorios de cocaína), sino que toleraba su presencia y les cobraba dinero. Por eso cuando Antinarcóticos hacían operativos, las autodefensas no se oponían", dijo ‘Matías’, uno de los jefes presentes en la audiencia.
‘Fiscalía’ señaló que "la recomendación de Carlos Mauricio García alias ‘Rodrigo Doble Cero’ era que no nos metiéramos con ‘narcos’, los conocíamos pero no les prestábamos seguridad".
Sin embargo gran parte del dinero que servía para financiar los hombres del clan Castaño en los Llanos venía de narcotraficantes, muchos de ellos aliados con Vicente Castaño.
‘Eduardo 400’, otro de los veteranos de la Casa Castaño, señaló que "cuando llegábamos a esta tierra de la guerrilla, en común acuerdo con ‘Rodrigo 00’ y Vicente Castaño, vimos un potencial (en la coca) para recoger finanzas".
Uno de sus cómplices, Jesús Emiro Pereira, alias ‘Alfonso’, era el puente entre paramilitares y ‘narcos’ para cobrar el dinero de los ‘impuestos’ sobre los kilos de base de coca y cocaína que se producían y transportaban en la región.
Yesid Nieto y Néstor López, alias ‘El Enano’ era dos de los narcotraficantes que trabajaban en alianza con Castaño. Para vigilar la calidad de la droga, ‘El Profe’ había enviado a otro de sus secuaces, Daniel Rendón Herrera, alias ‘Don Mario’, que después se volvió uno de los jefes del Bloque Centauros.
‘Don Mario’ dijo que "yo estaba pendiente de la coca, como se procesaba y despachaba y pagarle a las autodefensas de 70.000 pesos por kilo de coca". También señaló: "A Emiro (alias ‘Alfonso’) le pagué 50 millones de una cuota,  que le tocaba pagar a Néstor López por Paratebueno (municipio de Cundinamarca), cada cuatro meses pagaba 50 millones que le mandaba ‘El Enano’".
Según artículo de la revista Semana, Yesid Nieto llegó a Boyacá en 2002 e invirtió millonarios recursos en La Pita, una de las minas que más esmeraldas produce en el país. En 2005 se desató una guerra entre los socios de La Pita y Nieto, tras sobrevivir a un atentado en su apartamento en Bogotá, fue asesinado en octubre de 2007 en Guatemala.
El exjefe ‘para’ añadió que "yo recibía (la droga) en San Carlos de Guruoa (Meta) para despachar eso, era un negocio secreto de Vicente Castaño".
Otros ‘narcos’ que presuntamente  le pagaban a los paramilitares eran Arturo Cristancho ‘Cediel’, alias ‘Caliche’, que era un comerciante de repuestos de Villavicencio, alias ‘Carlos Leder’, que había cogido el nombre del capo del Cartel de Medellín, alias ‘Pedro Chulo’, Orlando Poveda, entre otros.
‘Alfonso’ dijo: "Los conocí y me pagaban personalmente, Ellos buscaban la forma y llegaban donde uno. Se arreglaba cuánto se pagaba por kilo trabajado y si no estaba de acuerdo se iba a otra región".
El desmovilizado también señaló que "el contacto con los ‘narcos’ era para efecto de cobro" y que tenían un hombre que se encargaba de verificar las cantidades que producía cada laboratorio para cobrarles.
‘Alfonso’ también viajaba a Bogotá, donde lograba controlar parte del tráfico de cocaína que venía de los Llanos. Allá vigilaba la oficina de Miguel Arroyave, alias ‘Arcángel’, que en ese momento era conocido como el capo de los químicos, pues le vendía insumos a narcotraficantes para transformar la base de coca en cocaína. Unos años después Arroyave se volvió el jefe principal del Bloque Centauros.
El trabajo de ‘Alfonso’ con Arroyave era de verificar a quién le vendían químicos, para poder así cobrarle a los traficantes de drogas ‘impuestos’. Dijo en la audiencia: "Yo me mantenía mucho allá, viendo quién compraba líquidos (químicos) y yo estaba pendiente para cobrarles".
Estas cuentas, según dijeron los ‘paras’, se hacían en la oficina de Arroyave en el barrio El Batán, un barrio en el norte de Bogotá.
Sin embargo numerosas fincas del Meta que se volvieron bases de paramilitares o residencias de sus jefes también tuvieron laboratorios. Es el caso de Guamerú, Casa Roja, Santuario, que han sido mencionadas en versiones libres pasadas.
8 de abril de 2011
5 de abril de 2011
©verdadabierta

murió lanford wilson


Dramaturgo. Ganó un Pulitzer.
[Chris Jones] Murió el jueves en un hospital de Wayne, Nueva Jersey, el dramaturgo Lanford Wilson, un tranquilo autor de Missouri que escribía sobre la desesperación urbana, pero mostraba su corazón en ricos dramas emocionales centrados en los problemas de la vida en una pequeña ciudad del Midwestern. Tenía 73 años.
Marshall W. Mason, colaborador de toda la vida de la Circle Repertory Company de Nueva York, informó que la muerte de Wilson se debió a complicaciones de una neumonía.
Muchas de las muy apreciadas obras de Wilson exploraban las vidas de personajes urbanos desorientados. ‘Balm in Gilead’, un drama de 1965, estaba ambientado en un café frecuentado por drogadictos y prostitutas; ‘The Hot L Baltimore’, de 1973, transcurría en un hotel en ruinas; y ‘Burn This’, un drama de 1987 ambientado en Nueva York, seguía la vida de un grupo de deprimidos amigos.
Los personajes de Wilson eran a menudo excéntricos desesperados cuyos temores y necesidades eran invariablemente descritos con simpatía. Pero parecía sentirse más cómodo y revelador cuando escribía dramas ambientados a pocas horas de viaje de Ozarks, la región donde nació.
Su obra más exitosa fue ciertamente ‘Talley’s Folly’, un drama de 1979 (parte de ‘Talley trilogy’, que también incluía ‘Fifth of July’ y ‘Talley & Son’) por el que Wilson recibió el Premio Pulitzer de Teatro (Pulitzer Prize for Dram) en 1980.
Ambientada en el Missouri rural en 1944, ‘Talley’s Folly’ era la dulce historia de un maduro romance entre Sally Talley y Matt Friedman, cuando tratan ambos de superar su bagaje emocional y encontrar el amor. La obra fue a la vez una obra de arte y la historia de una sencilla comunicación humana.
Su obra menos conocida pero quizás más personal es ‘Book of Days’, que se estrenó en el pequeño Purple Rose Theatre en Chelsea, Michigan, donde el actor Jeff Daniels es el director artístico.
Daniels era un viejo amigo del Circle Rep, y Wilson desarrolló una importante relación con Purple Rose. En ese sentido drama de 1998 el dramaturgo escribió sobre la guerra por el alma rural de su adorada Ozarks, librada entre los artesanos rurales comprometidos en una interpretación progresista de los valores tradicionales y lo que Wilson veía como la rápidamente creciente e insidiosa influencia de la derecha religiosa sobre la vida en las pequeñas ciudades.

Lanford Eugene Wilson nació el 13 de abril de 1937 en Lebanon, Montana, y fue criado por su madre después del divorcio de sus padres. Después de la secundaria, se mudó a San Diego, donde vivía su padre, y estudió durante un breve periodo en lo que es ahora la Universidad de San Diego.
Luego se mudó a Chicago, donde estudió en la Universidad de Chicago y trabajó en publicidad.
Wilson se dio a conocer como dramaturgo en el Caffe Cino de Nueva York en 1964, donde el temprano drama de Wilson, ‘The Madness of Lady Bright’, fue un importante éxito y un importante hito en el desarrollo de dramas con temática gay.
Pero su relación creativa más importante la tuvo en Circle Rep, del que fue socio fundador en 1969 y donde muchas de sus obras más famosas, tales como ‘Serenading Louie’ (1970) y ‘The Hot L Baltimore’, fueron producidas bajo dirección de Mason.
"Lanford era una voz especial en el teatro americano: un artista importante, una persona tranquila y un buen amigo", dijo Terry Kinney, co-fundador de la Steppenwolf Theatre Company, de Chicago, que está montando un nuevo revival de ‘The Hot L Baltimore’. "Lo extrañaremos muchísimo".
7 de abril de 2011
25 de marzo de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh

condenas en caso torres de san borja


DDHH: Justicia condena a autores de crímenes de Torres de San Borja.
Santiago, Chile. En el marco de la investigación denominada Caso Torres San Borja, donde fueron detenidas 6 personas el 17 de octubre de 1973 y más tarde ejecutadas cerca del túnel Lo Prado, el ministro en visita Jorge Zepeda dictó sentencia de 10 años para tres ex uniformados.
Los sentenciados fueron identificados como los ex miembros de la escuela de suboficiales del Ejército Gerardo Urrich, Juan Ramón Fernández y René Cardemil, quienes una vez que quede ejecutoriado el dictamen, deberán cumplirlo con presidio efectivo.
Los ex agentes son responsables de los homicidios calificados de Ricardo Montecinos Slaughter, funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI); la pareja de turistas argentinos Carlos Adler Zulueta y Beatriz Elena Díaz Agüero; Víctor Garretón Romero, importador y militante del Partido Nacional; Jorge Salas Pararadisi, estudiante universitario y Julio Saa Pizaro, cirujano dentista.
Este caso tuvo un alto revuelo en 1976, pues el FMI consideró el hecho una violación a los derechos humanos por lo que pidió a la ONU investigar los hechos. El organismo internacional recomendó a Chile iniciar una investigación y encontrar a los responsables, sin embargo, en la época, se cerró el proceso sin culpables.
De acuerdo a la sentencia, las víctimas fueron detenidas mientras dormían en sus departamentos de la Torre 12 de remodelación San Borja, el 16 de octubre de 1973 por miembros de la escuela de suboficiales del Ejército y conducidas al recinto de detención habilitado en la Casa de la Cultura de Barrancas en Pudahuel.
El 17 de octubre de 1973 son sacadas de ese lugar y llevadas a los alrededores del túnel Lo Prado, donde se les ordena a cada uno que huya, para simular una fuga, y no obstante los ruegos de clemencia, son asesinadas por ráfagas de ametralladora.
7 de abril de 2011
6 de abril de 2011
©la nación

elizabeth taylor


Legendaria actriz de cine y teatro.
[Elaine Woo] Murió Elizabeth Taylor, la glamorosa reina de las estrellas del cine americano, cuyos logros como actriz fueron a menudo eclipsados por su arrobadora belleza y sus dramas en la vida real. Tenía 79 años.
Hospitalizada hace seis semanas por una unsificiencia cardiaca congestiva, Taylor murió en la mañana del miércoles en el Cedars-Sinai Medical Center de Los Angeles, acompañada por sus cuatro hijos, informó la publicista Sally Morrison.
Durante una carrera que se extendió por más de seis décadas, la legendaria belleza con ojos de color violeta ganó dos premios Oscar y actuó en más de cincuenta películas, compartiendo tablas con actores como Spencer Tracy, Montgomery Clift, Marlon Brando y Richard Burton, con el que se casó dos veces. Se dejó inspirar por un ‘Who’s Who’ de directores, incluyendo a George Cukor, Joseph L. Mankiewicz, George Stevens, Vincente Minnelli y Mike Nichols.
Después de desaparecer de la pantalla, siguió siendo un personaje fascinante, bendecida y maldecida a la vez por la extraordinaria fama que moldeó su vida en todas sus fases: Fue una niña estrella que floreció con gracia para convertirse en una chica ingenua; una mujer fatal en la pantalla y en la vida real; una astuta buhonera de perfumes caros; una de las primeras activistas en la lucha contra el SIDA.
Algunas actrices, como Katharine Hepburn e Ingrid Bergman, ganaron más premios y elogios de la crítica, pero ninguna se acercó al poder de la Taylor sobre el imaginario colectivo. En la mente del público, era una enigmática diosa para la que hacer de Cleopatra como lo hizo ella con tanta notoriedad, no implicaba una diferencia muy grande de la realidad.
Taylor, escribió una vez el crítico del New York Times, Vincent Canby, "creció a plena vista de un público voraz para el que los triunfos y desastres de su vida personal se convirtieron automáticamente en extensiones de sus actuaciones en la pantalla. Ella es diferente a todos nosotros".
Sus pasiones fueron leyenda. Le encantaba comer, lo que, a medida que pasaban los años, condujo a publicitadas guerras contra el sobrepeso. Adoraba a los hombres, llegando a salir con muchos de los más ricos y famosos del mundo, incluyendo a Frank Sinatra, Henry Kissinger y Malcolm Forbes, y se casó ocho veces, incluyendo dos visitas al altar con Burton.
Adoraba las joyas, coleccionado enormes y caras chucherías del mismo modo que los niños coleccionan juguetes.
"Sería muy elegante reencarnarse como un gran anillo en un dedo de Elizabeth Taylor", bromeó una vez Andy Warhol sobre la mujer que era dueña del anillo de diamantes Krupp de 33 carates -un regalo de Burton que ella lucía a diario. Transmitía al mundo que era una dama con terribles ganas de vivir.
Pero Taylor también atrajo la mala fortuna. De acuerdo a un cronista, sufrió más de setenta enfermedades, lesiones y accidentes que requirieron hospitalización, incluyendo una apendicetomía, una traqueotomía de urgencia, un esófago perforado, una histerectomía, disentería, un ojo ulcerado, vértebras rotas, flebitis, cáncer a la piel y una operación de trasplante de cadera. En 1997 se hizo extirpar un tumor cerebral benigno. Según contaba, estuvo cuatro veces a punto de morir.
En 2004 reveló que tenía una insuficiencia cardiaca congestiva y agobiantes problemas espinales que le provocaban constantes dolores. Durante gran parte de su vida luchó con el alcohol y los barbitúricos.
Fue descrita a menudo como la típica heroína de Tennessee Williams, una caracterización que Taylor no refutó.
Quiere decir, le dijo una vez a Los Angeles Times, "[que soy una persona] fogosa, llena de dramas. Estoy segura de que lo dicen con simpatía. Las heroínas de Tennessee son todas nerviosas. Están todas al borde del desastre".
En la noche del 6 de octubre de 1991, dos docenas de helicópteros con fotógrafos y periodistas revolotearon por el cielo sobre el rancho del cantante Michael Jackson en el condado de Santa Bárbara. Pese a una armada de balones de aire caliente lanzados como escudo contra miradas intrusas, un paracaidista con una cámara adosada a su casco logró aterrizar a unos metros de la novia de 59 años y su novio de 39.
Así se casaron Taylor y el obrero de la construcción Larry Fortensky -en medio del bullicio de Hollywood y conjeturas sobre si el octavo matrimonio de la estrella de cine no sería su último.
¿Quién podría saberlo? Lo único seguro era que Elizabeth Taylor adoraba a los hombres.
"Yo soy más la mujer de mi esposo", confesó una vez.
Tenía diecisiete cuando el Marido No. 1 puso sus ojos en ella. Era Conrad Nicholson Hilton Jr., el atractivo vástago del clan hotelero Hilton. Su matrimonio de 1960, abrumado por la fama de Taylor y la adicción a las apuestas, alcoholismo y conducta agresiva de Hilton, duró ocho meses.
El No. 2 fue Michael Wilding, un actor británico veinte años mayor que ella, cuya amabilidad ofreció a Taylor un puerto seguro. Tuvieron dos hijos: Michael Howard, nacido en 1953, y Christopher Edward, nacido en 1955. Se divorciaron en 1957, después de cinco años de matrimonio.
El No. 3 fue Mike Todd, un elegante productor (‘La vuelta al mundo en ochenta días’ [Around the World in 80 Days]), que sería uno de los dos grandes amores de su vida. Después de un monólogo de más de una hora sobre por qué deberían casarse y sellar el acuerdo con un diamante de treinta carates, decidieron casarse en 1957. Llevaban casados algo más de un año cuando, el 22 de marzo de 1958, Todd murió en un accidente de avión en Nuevo México, dejando a Taylor viuda a los veintiséis años.
En los días posteriores a la muerte de Todd, Eddie Fisher -el ídolo de la canción que era el mejor amigo de Todd y marido de la actriz Debbie Reynolds- pasó largas horas junto a Taylor, llorando con ella mientras leían las miles de cartas y telegramas de condolencia. Cuando el consuelo mutuo se convirtió en romance, Fisher rompió con Reynolds y se casó con Taylor en 1959.
Después de la boda, la carrera de Taylor alcanzó nuevas alturas, pero la de Fisher decayó, lo que creó una apertura para el segundo gran amor en la vida de Taylor.
El futuro Marido No. 5 conoció a Taylor un domingo tarde en una piscina. "Decidí que era la mujer más asombrosamente independiente, bella, distante e inaccesible que había visto en mi vida", escribió Burton en una entrada en su diario de vida citada en la biografía del actor de Gales de Melvyn Bragg, de 1988. Era, dijo Burton, "más bella que cualquier fantasía pornográfica".
Él y Taylor empezaron una tumultuosa aventura en Roma en el plató de ‘Cleopatra’, la película épica sobre la reina egipcia que murió de amor. Debido a que ambos eran grandes estrellas casadas con otros, su adulterio causó un escándalo mundial. Un miembro del Congreso introdujo un proyecto de ley para prohibirles la entrada a Estados Unidos y el Vaticano condenó su "vagancia erótica".
La mala publicidad, escribió la columnista de Hollywood Louella Parsons, "tendría que haberlos matado". Otros bromearon que sólo estimulaba a las estrellas enamoradas. Después de una separación de dos años, Taylor se divorció de Fisher a principios de 1964 y se casó con Burton.
El suyo fue un matrimonio a gran escala. Ella le regaló un Van Gogh, él la colmó de invalorables gemas, incluyendo el gigantesco diamante Krupp y un pendiente de diamantes, rubíes y esmeraldas en forma de corazón de veinticinco carates, hecho originalmente para la novia del hombre que construyó el Taj Mahal. Burton también sobrepujó al magnate del transporte marítimo, Aristóteles Onassis, en la puja por adquirir un anillo de diamantes de 69 carates de 1.1 millones de dólares de Cartier, en Nueva York, que llegó a ser conocido como el diamante Taylor-Burton.
La pareja más famosa de Estados Unidos no solamente gastaba de manera extravagante su dinero, sino también peleaban y bebían en exceso. Cuando finalmente su unión terminó, Burton dijo al London Daily Mail: "No puedes golpear un cartucho de dinamita contra otro y esperar que no estallen". Fueron divorciados por una corte suiza el 26 de junio de 1974.
Al año siguiente volvieron a unirse ante un jefe tribal en Botsuana, África. Menos de un año después, en 1976, se volvieron a separar en Haití, pero su amor continuó.
Taylor dijo que si Burton no hubiese sufrido una fatal hemorragia cerebral en Ginebra en 1984, probablemente se habrían casado por tercera vez. "Estuve terriblemente enamorada de él hasta el día de su muerte", dijo. Tiempo después de su muerte, guardaba una copia de su última carta -escrita tres días antes de su deceso- en mesita de noche. Permitió que muchas de las cartas fueran publicadas en el libro ‘Furious Love’, de Sam Kushner y Nancy Schoenberger (2010).
El Marido No. 6 apareció cuando la diosa de la pantalla necesitaba un acompañante para un banquete en homenaje a la Reina Isabel y el entonces presidente Ford. La embajada británica la apareó con John Warner, un rudo ex secretario de la Armada y culto granjero de Virginia. Se casaron en 1976. En 1978 fue elegido al Senado de Estados Unidos.
Aunque Taylor fue una dedicada activista de la campaña, concluyó que no estaba preparada para el papel de esposa de un político. Mientras Warner pasaba largas horas en Washington, ella mataba el tiempo mirando televisión y comiendo hasta que su peso alcanzó los 81 kilos en un cuerpo de un metro sesenta. "Creo que nunca me sentí tan sola en mi vida como cuando fui esposa de un senador", escribió en ‘Elizabeth Takes Off’, su autobiografía y libro de dieta de 1988.
Buscando algún alivio en la actuación, trabajó en la producción de ‘The Little Foxes’ de Lillian Hellman en Broadway, y pasó un año de gira. En 1982 puso término a su carrera como esposa del senador y se mudó a una mansión en Bel-Air.
Para fines de 1983, estaba quemada, abotagada y abusando del alcohol y las pastillas. Confrontada por su familia y estrecho amigo Roddy McDowall, se internó en el Betty Ford Center en Rancho Mirage, donde durmió en un dormitorio colectivo, siguió una rutina de limpieza y, como contó más tarde a la escritora Dominick Dunne, fue "pelada hasta el fondo" en sesiones de terapia de grupo. Su anuncio público de que estaba siguiendo un tratamiento por abuso de substancias estimuló a otros famosos, incluyendo a Liza Minnelli, a revelar sus propios problemas.
La nueva y sobria Taylor mantuvo su salud recuperada durante unos años, hasta que el dolor que le ocasionó una vértebra aplastada la envió de vuelta a las pastillas y al alcohol. De acuerdo a una investigación algunos años después del fiscal general de California, sus adicciones fueron facilitadas por tres de sus médicos personales, que le recetaron más de mil prescripciones de analgésicos, tranquilizantes, antidepresivos y estimulantes durante siete años.
En su segunda visita al Betty Ford Center en 1988, conoció a Fortensky, un obrero de la construcción casado dos veces que estaba siendo tratado por su adicción al alcohol. Después de salir de la clínica, Taylor lo invitó a varias parrilladas de fin de semana en Bel-Air y asistió con él a las reuniones de Alcohólicos Anónimos. Más tarde le contaría a la columnista de chismes Liz Smith, que le atraía Fortensky porque "no era un chulo, y yo tampoco soy una chula".
Después de la boda en 1991, Fortensky trató de reanudar su rutina como trabajador, levantándose antes del alba para dirigirse a su trabajo en unas obras. Al final del día dejaba sus botas sucias junto a la puerta de la mansión, se duchaba y se sentaba a cenar con su esposa a eso de las seis de la tarde. El régimen le parecía exótico a Taylor, que en 1992 contó a la revista Life: "Yo acostumbraba a acostarme a la una o dos de la mañana. Pero ahora estábamos acostándonos a las diez de la noche, y tengo que admitir que me gustaba".
Pero el encanto desapareció cuando Fortensky dejó de trabajar. Invocando diferencias irreconciliables, Taylor pidió el divorcio en 1996 y abjuró del matrimonio.
"No quiero ser un símbolo sexual", dijo una vez. "En lugar de eso me gustaría ser el símbolo de una mujer que quizás comete errores, pero de una mujer que ama".

Elizabeth Rosemond Taylor nació en Londres el 27 de febrero de 1932 como hija de padres americanos. Su madre, una ex actriz de teatro llamada Sara Sothern, y su padre, marchante Francis Taylor, la llevaban a ella y su hermano Howard a pasar las vacaciones junto al mar, rodeados de criadas y montones de juguetes. Los adultos consentían a la pequeña Elizabeth, que tenía ojos luminosos, piel de alabastro en un rostro enmarcado por mechones negro azabache y una pequeña mancha de nacimiento en su mejilla derecha que su madre resaltaba con un lápiz cosmético.
Cuando tenía siete años, su familia se mudó a Beverly Hills, donde Francis administró una galería de arte en el Beverly Hills Hotel. Con su atrayente aspecto de mujercita y una madre que la empujaba agresivamente a participar en audiciones, Elizabeth fue descubierta por un cazador de talentos y pronto firmó un contrato con Universal Pictures. En 1942, a los diez años, debutó en el cine en una comedia que no llamó la atención, ‘There’s One Born Every Minute’. Pronto estuvo ganando más que su padre, cuyo resentimiento por esto profundizó su dependencia del alcohol, llevándolo también a golpear ocasionalmente a su hija. "Dejé de ser niña desde el momento mismo en que empecé a trabajar en películas", le contó al escritor Paul Theroux en 1999.
Cambió de estudio en 1943 cuando la Metro-Goldwyn-Mayer necesitaba a una chica inglesa, amante de los perros, para un pequeño papel en ‘Lassie, la cadena invisible’ [Lassie Come Home]. Elizabeth se hizo con el rol y se convirtió en una de las actrices de reparto de MGM.
Los críticos no la detectaron sino después de que MGM la incluyera en el reparto de ‘Fuego de juventud’ [National Velvet] como Velvet Brown, una niña que sueña con correr en la carrera de obstáculos Grand National de Inglaterra. "No diría que sea particularmente dotada como actriz", escribió James Agee en The Nation en 1944. "Sin embargo, me impresionó, si puedo utilizar una apreciación conservadora, su vertiginosa belleza. Apenas si me interesa que sepa actuar o no".
Después del éxito de ‘Fuego de juventud’, fue difícil para Taylor controlar su vida. Su contrato, contó más tarde, "me convirtió en parte del mobiliario de MGM" durante los siguientes dieciocho años. El estudio elegía sus roles, controlaba sus apariciones en público, seleccionaba sus amigos y se encargó de su primera boda. Después de una serie de papeles como adolescente, tuvo su primer papel principal con Robert Taylor en el desdeñable melodrama ‘Traición’ [Conspirator] (1950). Tuvo suficiente éxito como para ser observada por el Harvard Lampoon, que la fastidió por "persistir tan valerosamente en su carrera, pese a una total incapacidad para actuar".
En 1951 contestó a esos escépticos con su trabajo en ‘Un lugar en el sol’ [A Place in the Sun], dirigida por Stevens. Con el papel de una inquieta y sexualmente ansiosa chica de la alta sociedad que se siente atraída por un joven amante de clase baja, Taylor ganó los primeros elogios de la crítica como actriz adulta.
Shelley Winters, que fue la rival de clase baja de Taylor en la película, dijo en 1985 que ‘Un lugar en el sol’ todavía "era lo mejor que había hecho. Elizabeth tenía una profundidad y una simpleza que eran realmente extraordinarios".
Más tarde Stevens la contrató para otro exigente papel en ‘Gigante’ [Giant] (1956), una película épica sobre dos generaciones de tejanos. Fue la esposa del ganadero Rock Hudson, y James Dean, que murió en un accidente de automóvil antes del estreno de la película, era en la película un salvaje y joven vaquero. Los críticos saludaron su talento, su "asombrosa revelación de insospechados dones", escribió el Times de Londres.
Sus siguientes tres películas le reportaron tres nominaciones a un Oscar.
La primera fue por ‘El árbol de la vida’ [Raintree County], una producción de 1957 dirigida por Edward Dmytryk, en la que Taylor es una fogosa belleza del sur al borde de la locura.
La siguiente nominación fue por su retrato de Maggie en ‘La gata sobre el tejado de zinc’ [Cat on a Hot Tin Roof] (1958), de Tennessee Williams. Taylor fue la guapa e insaciable esposa de Paul Newman, el hijo, alcohólico y homosexual latente, del propietario de una plantación en Mississippi. Aunque la actriz quedó viuda en medio del rodaje cuando el avión de Todd se estrelló, logró convertir su trabajo en una actuación que sería considerada ampliamente como la mejor de su carrera adulta.
"Era una actriz intuitiva", dijo Newman años después sobre la mujer que nunca tuvo una clase de actuación. "Siempre me sentí espantado por su ferocidad, y por cómo podía usar sus emociones tan rápidamente. Mirarla actuar era un privilegio".
Su tercera nominación reconoció su trabajo en ‘De repente, el último verano’ [Suddenly, Last Summer], otra historia de Williams, que exploraba la locura, la homosexualidad y el canibalismo. El éxito comercial de ‘De repente, el último verano’, puso a Taylor por primera vez entre los primeros diez éxitos de taquilla. Siguió estando entre las primeras diez todos los años durante la década siguiente.
En 1961 ganó su primer Oscar por su retrato de una prostituta en un atormentado romance con un hombre casado en ‘Una mujer marcada’ [Butterfield 8]. Aunque odiaba su rol y el guión, lo aceptó porque así terminaban sus obligaciones contractuales con MGM.
Su siguiente proyecto fue ‘Cleopatra’ para la Twentieth Century Fox. Taylor no quería el papel principal y exigió un millón de dólares. Según Fisher, finalmente ganó siete millones de dólares cuando le pagaron sus derechos y otros honorarios.
Con un costo final sin precedentes de 62 millones de dólares, la película inició una nueva era de excesos en Hollywood. Casi llevó a la ruina a Fox, que se vio obligada a vender su plató de exteriores colindante con Beverly Hills a una inmobiliaria, que convirtió esos 800 mil metros cuadrados en Century City.
La producción también dio inicio al periodo más turbulento de la vida de Taylor. Durante el rodaje en Roma, contrajo neumonía y fue sometida de urgencia a una traqueotomía. Estuvo durante días cerca de la muerte.
Después de su recuperación, cuando volvió al plató de ‘Cleopatra’ los titulares de los diarios en todo el mundo empezaron a revelar detalles sobre su aventura con Burton. Cuando la película fue finalmente estrenada en 1963, las reseñas fueron brutales, pero el público concurrió en masa a ver a sus desvergonzadas estrellas.
Taylor apareció con Burton en varias películas, incluyendo ‘Hotel Internacional’ [The V.I.P.s] (1963); ‘Castillos en la arena’ [The Sandpiper] (1965); ‘Doctor Fausto’ [Doctor Faustus], ‘Los comediantes’ [The Comedians] y ‘La mujer indomable’ [The Taming of the Shrew] (todas de 1967); ‘Boom!’ (1968); ‘Bajo el bosque lácteo’ [Under Milk Wood] y ‘Pacto con el diablo’ [Hammersmith Is Out] (ambas de 1972); y una película para la televisión titulada aptamente ‘Se divorcia él, se divorcia ella’ [Divorce His, Divorce Hers] (1973). Los críticos consideraron la mayoría de sus colaboraciones como insignificantes.
La excepción ocurrió en 1966, cuando la elegante pareja fue contratada para ‘¿Quién le teme a Virginia Woolf?’ [Who’s Afraid of Virginia Woolf?], el drama de angustias maritales de Edward Albee.
Taylor engordó once kilos y se puso una peluca canosa y relleno extra para representar a Martha, la desaliñada, deslenguada y muy educada esposa del calzonudo profesor universitario que era Burton. Se dice que la aterraba el reto de darle vida a un personaje tan alejado de su propia elegante persona.
Nichols y los Burtons y los otros dos miembros del reparto -George Segal y Sandy Dennis- se aislaron para ensayar en privado y cerraron el plató durante el rodaje. Poco a poco, contó Taylor, se fue sintiendo tan cómoda en su ‘traje de Martha’, que la pudo interpretar más espontáneamente.
Los críticos derrocharon elogios sobre su actuación, calificándola como la mejor de su carrera. La película ganó cinco estatuillas, incluyendo la segunda de Taylor a la mejor actriz. También ganó premios de la National Board of Review, la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, el Círculo de Críticos de Cine de Nueva York y lo que es ahora la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión.
Su siguiente película, ‘Reflejos de un ojo dorado’ [Reflections in a Golden Eye] (1967), con Brandon, mostró a Taylor como una actriz seria, pero lo que siguió fue una avalancha de malas películas que facilitaron que los críticos la volvieran a ignorar. Su voz, débil e inflexible, era considerada una de sus principales limitaciones.
Sin embargo, tuvo un rango sorprendentemente amplio de roles, incluyendo una traviesa actuación como la pesada esposa de la película ‘Salvaje y peligrosa’ [X Y & Zee], de 1972. La crítico de cine Pauline Kael, de la revista New Yorker, dijo que Taylor opacó "totalmente a los otros dos buenos actores [Michael Caine y Susannah York]".
Taylor retrató a una estrella de cine avejentada en ‘El espejo roto’ [The Mirror Crack’d] (1980), una adaptación estelar de la novela de Agatha Christie. También chapoteó en películas para la televisión y volvió al teatro, cosechando tibias reseñas en Broadway por su papel en ‘The Little Foxes’ [La loba], en 1981. En 1983 se reunió profesionalmente con Burton en la farsa ‘Private Lives’ [Vidas privadas] de Noel Coward, una obra sobre una pareja divorciada cuyo romance vuelve a encenderse tras un encuentro casual. "En ‘Vidas privadas’ la vida no imita al arte", escribió el crítico del New York Times, Frank Rich. "Lo borra".
Al decaer su carrera como actriz, se volcó a los negocios. En 1987 introdujo el perfume Elizabeth Taylor’s Passion, que se vendía en un frasco púrpura con forma de corazón a 165 dólares la onza. Llegaría a convertirse en una de los cuatro perfumes femeninos mejor vendidos en Estados Unidos, con beneficios de unos setenta millones de dólares al año. En los años noventa introdujo otro perfume exitoso, White Diamonds.
Entre sus últimas actuaciones se cuenta el modesto rol como suegra de Fred Flintstone en el estreno de ‘Los Picapiedra’ [The Flinstones] en 1994, la versión con actores reales de Universal de la serie de dibujos animados. El crítico Leonard Maltin describió su actuación como "deliciosamente divertida". También prestó su voz a un personaje de la popular serie animada, ‘Los Simpsons’ [The Simpsons], en Fox Television.
En 2001, fue protagonista con Debbie Reynolds en la película de ABC ‘Esas chicas fabulosas’ [These Old Broads], en la que Reynolds es una envejecida actriz de Hollywood y Taylor, su agente. La película -escrita por Carrie Fisher, la hija de Reynolds con el hombre que la había abandonado por Taylor hace cuatro décadas- puso un final feliz a uno de las peleas más famosas de Hollywood.
Taylor dijo que le hubiese gustado recibir más roles de carácter, pero el mercado era limitado para reinas del glamour en la tercera edad. Tampoco podía desaparecer poco a poco: cada uno de sus movimientos era todavía munición para la prensa sensacionalista. "Así que pensé, si me vas a cagar, te usaré", dijo a Vanity Fair en 1992. "Podía coger la fama que resentía y utilizarla para algo bueno".
Taylor tenía muchos amigos gays, y a medida que se expandía la epidemia del SIDA, algunos de ellos estaban muriendo. En 1985 se convirtió en la celebridad más prominente en dar su apoyo a lo que era entonces una causa muy poco elegante. Aceptó presidir el primer evento a beneficio de la lucha contra el SIDA, una cena para recoger fondos de la organización sin fines de lucro AIDS Project Los Angeles.
Empezó a llamar a sus amigos para pedirles apoyo. Algunas de las estrellas más grandes de Hollywood (se dice que Sinatra fue uno de ellos) la ignoraron. Taylor redobló sus esfuerzos, acompañada en sus esfuerzos por el asombroso anuncio de que Hudson, el guapo ídolo de matiné y co-estrella de ‘Gigante’ había contraído la temida enfermedad. Estuvo junto a Hudson, del mismo modo que años más tarde ayudaría al ídolo de la canción pop Jackson durante la lucha de este último para defenderse de las acusaciones de abuso sexual infantil.
Gracias a la fama de Taylor y a la simpatía pública por Hudson, los fondos recaudados para la lucha contra el SIDA superaron el millón de dólares y la cena atrajo a dos mil quinientos invitados, incluyendo a la ex Primera Dama, Betty Ford. Hudson estaba demasiado enfermo como para asistir, pero utilizó la ocasión para presentar una declaración pública sobre su enfermedad.
Randy Shilts, que escribió la pionera crónica sobre el SIDA ‘And the Band Played On’, dijo que Taylor marcó un antes y un después.
"Elizabeth Taylor logró que el SIDA fuera tratado en ‘Entertainment Tonight’, y no puedes subestimar el valor de ese tipo de cobertura", dijo Shilts. "Hizo que la enfermedad fuera algo sobre lo que la gente respetable también podía hablar".
Taylor fundó luego, con la doctora Mathilde Krim, la primera organización nacional dedicada a financiar la investigación sobre el SIDA, la American Foundation for AIDS Research, o AmFAR. En 1991 fundó la Elizabeth Taylor AIDS Foundation, que subsidiaba directamente educación y cuidado de pacientes de SIDA. Denunció al presidente George H.W. Bush, acusándolo de no hacer nada sobre el SIDA; apoyó el test del SIDA; y enfatizó la responsabilidad personal en la prevención de la enfermedad. "La gente no debería dejar de tener sexo -yo sería la última en proponerlo-, sino que hacerlo de manera segura", dijo. "Es importante".
Su trabajo sobre el SIDA le significó la Legión de Honor, la más alta distinción civil de Francia, en 1987, y el Premio Jean Hersholt Humanitarian de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas en 1993. En 2000, la Reina Isabel la nombró Dame Commander de la Orden del Imperio Británico, un honor equivalente al nivel de caballero.
Gracias a sus esfuerzos finalmente se recaudarían más de 270 millones de dólares para la prevención y cura del SIDA.
A fines de 2007 hizo un raro retorno al teatro para reunir otro millón de dólares en una actuación a beneficio de la amarga ‘Love Letters’, de A.R. Gurney, en Paramount Studios. Los miembros del Gremio de Guionistas de Estados Unidos dejaron provisoriamente sus letreros de protesta para permitir que Taylor y sus invitados apoyaran el evento sin culpa o rencor. Después de que su conmovedora charla pusiera al público de pie, la frágil actriz se levantó de su silla de ruedas para recibir la ovación. Era todavía majestuosa, y le chorreaban los diamantes.
Además de sus hijos Michael y Christopher Wilding, la sobreviven sus hijas Liza Todd y Maria Burton; su hermano Howard Taylor; diez nietos y 4 biznietos.
7 de abril de 2011
23 de marzo de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh