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teatro

murió michael hastings


Dramaturgo británico.


[Bruce Weber] Murió el 19 de noviembre en su casa en Londres el dramaturgo británico  Michael Hastings, cuya obra mejor conocida, ´Tom and Viv´, sobre el primer matrimonio de T. S. Eliot creó conmoción cultural sobre la imprudencia de llevar a la ficción la vida de personas reales. Tenía 74 años.
La causa de su muerte fue un cáncer, informó Andrew Hewson, su agente.
Como su contemporánea británica Shelagh Delaney, la autora de ´Sabor a miel´ [A Taste of Honey], que también murió este mes, Hastings tuvo éxito desde el principio. Su primera pieza, ´No me destruyas´ [Don’t Destroy Me], escrita mientras trabajaba como aprendiz de sastre, giraba sobre la parálisis emocional de un aprendiz de sastre en una familia judía de clase obrera y recibió elogios de la crítica en Londres en 1956, cuando apenas tenía dieciocho años.
Al año siguiente, su segunda obra, ´Yes, and After´, sobre la violación de una adolescente, se presentó en el prestigioso Royal Court Theater, y una vez más, como Delaney, Hastings fue incluido en un mismo grupo con John Osborne, Kingsley Amis, John Wain y otros representantes de un movimiento literario de críticos sociales que fueron conocidos como los “jóvenes iracundos”.
En el caso de Hastings, la clasificación fue prematura. Durante el siguiente medio siglo demostró poseer una mente literaria errante, y tuvo la carrera de un genuino hombre de letras, con una obra que se caracterizó tanto por la seriedad como por la audacia.
Viajó ampliamente, viviendo algunos periodos en España, África del Este y Brasil, y además de sus obras, escribió poesía, novelas y estudios biográficos de Rupert Brooke y Richard Burton; también fue traductor y escribió el libreto de una ópera. En 1998 adaptó la novela ´El americano´ [The American], de Henry James, para una película para la televisión y escribió el guión de ´Los últimos juegos prohibidos´ [The Nightcomers], una película de 1972 con Marlon Brando, creando una historia original con personajes sacados de la novela breve ´Otra vuelta de tuerca´ [The Turn of the Screw; La vuelta de tuerca].
Su pieza de 1966, ´Lee Harvey Oswald: A Far Mean Streak of Indepence Brought on by Negleck´ (conocida también como ´The Silence of Lee Harvey Oswald´) se inspiró en el informe de la Comisión Warren, y trataba de reunir los hechos de la vida de Oswald en un retrato convincente. Críticos a ambos lados del Atlántico se dividieron en cuanto a su pertinencia, pero el debate prefiguró la controversia que provocó su pieza más famosa, que fue representada por primera vez en Londres en 1984 y fue llevada a Nueva York al año siguiente.
´Tom and Viv´, cuya versión fílmica con Willem Dafoe y Miranda Richardson data de 1994, contaba la historia de los desastrosos diecisiete años de matrimonio de Eliot con una fogosa pero inestable mujer británica, Vivien Haigh-Wood, y de sus secuelas, cuando fue internada en un hospital psiquiátrico donde finalmente murió. Con una investigación meticulosa y desplazándose con cautela en delicados asuntos personales, la pieza sin embargo provocó la indignación, especialmente en Inglaterra, de los que la consideraron una impropia invasión de la privacidad. Por otro lado, también provocó la frustración de aquellos que, como el crítico del New York Times, Frank Rich, no la encontraron suficientemente reveladora.
“Es posible que Hastings haya actuado con demasiada reserva en su tienda de hechos a secas”, escribió Rich. “Escrita elocuentemente, esta pieza carece totalmente de pasión. Es como si el dramaturgo tuviera miedo de imaginar, aunque fuese especulativa o morbosamente, qué intimidades puede haber intercambiado la pareja en todas esas habitaciones en las que habitó”.

Michael Hastings nació en Londres en septiembre de 1937. Fue criado en gran parte por su madre, incluso antes de que su padre, un piloto de la Real Fuerza Aérea, muriera durante la Segunda Guerra Mundial. En gran parte autodidacta, nunca estudió en una universidad. En lugar de eso tras la secundaria se convirtió en aprendiz de sastre, interesándose finalmente en el teatro cuando fue aceptado como alumno de literatura y actuación en el Royal Court Theather.
Entre otras obras de Hastings se encuentran ´For the West (Uganda)´ (1977), sobre la relación entre el imperialismo británico y el arbitrario gobierno del dictador ugandés Idi Amin; ´Gloo Joo´ (1978), un sainete sobre el prejuicio racial, y ´Calico´ (2004), pieza que, ambientada en 1928, gira sobre una aventura amorosa entre Samuel Beckett y Lucia Joyce, la hija de James Joyce.
Le sobreviven, entre otros, su esposa Victoria Hardie, libretista y dramaturga, y tres hijos.
15 de diciembre de 2011
28 de noviembre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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murió shelag delaney


Dramaturga. Escribió ‘A Taste of Honey’.
Murió de cáncer en la casa de su hija en Inglaterra el domingo la dramaturga Shelagh Delaney, mejor conocida por su pieza ‘Sabor a miel’ [A Taste of Honey] de 1958, informó su agente, Jane Villiers.Tenía 71 años.
Nacida el 25 de noviembre de 1939, Delaney era hija de un inspector de bus y sus primeras obras están enraizadas en su ciudad natal, Salford, un suburbio industrial de Manchester.
Delaney dijo más tarde que escribió ‘Sabor a miel’ en respuesta a su descontento con el teatro contemporáneo y los poco realistas diálogos que oía ahí. Escribió la pieza en dos semanas, retrabajando el material que había usado en una novela que estaba escribiendo, y fue representada cuando ella tenía diecinueve años.
La historia de la obra considerada escandalosa en la época, pero tuvo temporadas exitosas en Londres y Nueva York. Narra la historia de la preñez de una joven después de un encuentro de una noche con un marinero negro, y su cálida relación con un artista homosexual.
Después de que ‘Sabor a miel’ fuera adaptada al cine en 1961, como ‘Un sabor a miel’,  Delaney y el director de cine Tony Richardson compartieron el premio al mejor guión de la Academia Británicas de las Artes Cinematográficas y de la Televisión.
La obra, y su subsecuente adaptación al cine, son generalmente consideradas como parte del movimiento del realismo de fregadero de cocina de Gran Bretaña de fines de los años cincuenta y sesenta, que retrataba la sórdida realidad de la vida de los trabajadores.
Su segunda pieza, ‘El león enamorado’ [The Lion in Love], que gira sobre un matrimonio difícil, no tuvo el mismo éxito cuando se estrenó en 1960, y ella volvió a la escritura de guiones.
Entre sus varias obras de teatro se encuentran ‘Charlie Bubbles’, de 1968, con Liza Minnelli en su debut en el cine, y ‘Bailar con un extraño’ [Dance with a Stranger], de 1985, sobre la última mujer que fue ejecutada por un crimen en Gran Bretaña.
2 de diciembre de 2011
23 de noviembre de 2011
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

murió john neville


Director y actor de teatro. Canadiense.
Murió el sábado en Toronto el actor y director de teatro canadiense nacido en Gran Bretaña, John Neville, que fue el rol titular en la película ‘Las aventuras del barón Munchausen’ [The Adventures of Baron Munchausen] (1988), de Terry Gilliam, y tuvo roles recurrentes en la serie de televisión ‘Expediente X’ [The X-Files], de los años noventa. Tenía 86 años. Sufría de la enfermedad de Alzheimer.
Su muerte fue anunciada por el Stratford Shakespeare Festival en Canadá,  donde había trabajado como director artístico en los años ochenta.
Neville trabajó en decenas de películas, series de televisión y producciones dramáticas durante una carrera que se extendió por seis décadas.

Nacido el 2 de mayo de 1925 en Londres, estudió actuación en la Real Academia de Arte Dramático.
En los años cincuenta actuó como invitado en partes de Shakespeare en la Old Vic Company, de Londres, lo que incluyó alternar con Richard Burton como Otelo y Iago y haciendo de Hamlet para la Ofelia de Judi Dench. Durante la gira por Norteamérica de la compañía en 1956, Neville fue Romeo con Claire Bloom como Julieta y tuvo el rol estelar en ‘Ricardo II’ [Richard II], Madcuff en ‘Macbeth’ y Tersitas en ‘Troilo y Crésida’ [Troilus and Cressida].
Décadas más tarde, Neville llegó a ser familiar para el público estadounidense cuando estuvo en el reparto de la fantástica ‘Las aventuras del barón Munchausen’ y como ‘El hombre bien manicurado’ [The Well-Manicured Man] en ‘Expediente X’.
Neville, que emigró a Canadá en 1972 y adquirió más tarde la ciudadanía, fue reconocido más a menudo por su trabajo en cine y televisión que por sus apariciones en el teatro, contó al National Post en 2003.
"Nunca por Shakespeare", dijo. "Está bien. ‘Expediente X’ me dio un tipo de perfil que no tenía antes, y uno no debería refunfuñar por eso".
28 de noviembre de 2011
24 de noviembre de 2011
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

murió maría maluenda


Una vida de teatro y activismo. La actriz fallecida hoy, fue fundadora del Teatro Experimental de la U. de Chile, y figura consular de las tablas chilenas.
[Jorge Letelier] El miércoles pasado, la serie 12 días recordó uno de los episodios más sórdidos acaecidos durante la dictadura militar: el caso Degollados. En el capítulo, Edgardo Bruna y Margarita Barón personificaron a Roberto Parada y María Maluenda, respectivamente, la pareja de actores que sufre el asesinato de su hijo José Manuel, en 1985.
Fue un postrer acercamiento a la figura de la destacada actriz, fallecida en la madrugada de hoy a los 91 años. Retirada hace años, Maluenda fue uno de esos singulares casos en que el arte y la política se fundieron en una carrera simbiótica donde cada uno de sus costados fueron insustituibles. Actriz autodidacta, en 1941 se convirtió en una de las fundadoras del Teatro Experimental de la U. de Chile, junto a Parada, iniciando una historia brillante sobre las tablas, con hitos como la versión de 1945 de ‘Fuenteovejuna’, que tuvo a más de cien actores en escena.
Maluenda fue protagonista de la primera función que el Teatro Experimental realizó el 22 de junio de 1941 en el Teatro Imperio: ‘La guarda cuidadosa’, de Miguel de Cervantes. Y junto a Bélgica Castro y María Cánepa, una de sus intérpretes femeninas fundamentales. Así pasaron títulos como ‘El caballero de Olmedo’, de Lope de Vega, ‘Seis personajes en busca de autor’, de Luigi Pirandello y ‘Noche de reyes’, de Shakespeare. En esos años, fue además la protagonista del filme ‘Hollywood es así’, de Coke Délano.
"Fundó conmigo y otras personas el teatro, pero luego se retiró y se dedicó a la política. Era una muy buena actriz, muy bonita, hizo papeles importantes, cuando estas obras tuvieron un gran impacto en el país", comenta Bélgica Castro.
Su otro -y primer- talento fue la poesía. Experta recitadora lírica, su pulcra voz la llevó por los senderos del radioteatro y fue voz de la BBC para sus programas en español. En ellas coincidió con Parada y ambos, militantes comunistas, alimentaron su vocación política. Fue importante para ello la figura de Pablo Neruda, a quien acompañó en sus giras como recitadora. Estos periplos fueron cruciales para que en la década del sesenta, se convirtiera en diputada del PC, período que fue coronado cuando entre 1972 y 1973 fue enviada como embajadora a Vietnam.
Posteriormente fue fundadora del PPD, donde fue diputada en 1990 y 1994, y en 1998 aportó en la acusación contra Augusto Pinochet por crímenes contra la humanidad. En esos años, ya estaba retirada de la actividad artística, y sólo un documental sobre su figura, estrenado en 2006, la resituó en el escenario que la vio nacer. Y si bien fue una incansable activista por los DDHH luego de la traumática muerte de su hijo en 1985, su verdadera pasión estuvo en las tablas. "No es comparable con la pasión que sentí por el teatro", dijo hace algunos años.
Los restos de María Maluenda están siendo velados desde las 13:00 horas d hoy, en el Gran Salón de la sede de Santiago de la Cámara de Diputados, Compañía 1175, ex Congreso Nacional. Mañana martes 30, a las 13:00 se realizara en el mismo lugar, la ceremonia de despedida.
30 de agosto de 2011
29 de agosto de 2011
©la tercera

una adaptación de rodolfo walsh


El desafío de adaptar a Rodolfo Walsh. El grupo se metió nada menos que con ‘Operación Masacre’, una de las obras cumbre del escritor y periodista asesinado por la dictadura militar. Aquellos crímenes de León Suárez.
[Julio Cejas] Argentina. "Lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades". Contundentes palabras que el periodista Rodolfo Walsh escribiera en su ‘Carta Abierta a la junta militar’ en 1977, pocos días antes de su asesinato a manos de esa misma dictadura. La figura de Walsh se agiganta en estos tiempos cuando se piensa el rol de los intelectuales a lo largo de la historia y la necesidad de volver a un compromiso ético, en épocas en donde trastabillan las vergonzantes posiciones que muchos periodistas ejercen a partir de su participación en los medios hegemónicos. Recogiendo ese guante a partir del teatro, el actor rosarino Ramiro Lollo, integrante de La Comedia de Hacer Arte, pone en escena ‘Errores, crímenes y calamidades’, una aguda transcripción dramática de ‘Operación Masacre’, obra clave para entender el pensamiento de Walsh y descifrar gran parte de los oscuros laberintos de la política nacional.
La obra que se estrenó hace dos semanas en el teatro La Manzana (San Juan 1950) y podrá verse el viernes próximo a partir de las 21.30, es un intento por trasladar al teatro, aquel texto memorable, publicado en 1957 y que marcó un antes y un después en la historia de la literatura y el periodismo argentino.
Lollo convoca para este proyecto a Facundo Fernández y Vicky Olgado, actores que no pertenecían a La Comedia de Hacer Arte y que además de encarnar a más de 20 personajes en escena, colaboraron en la adaptación de ‘Operación Masacre’, junto al director que ideó también la escenografía, realizada por los talentosos marionetistas Juan y Maximiliano Arana, a los que se sumó además Julio Gandini.
Otro prestigioso creador rosarino: Ramiro Sorrequieta, trabajó sobre una idea del director, para diseñar y confeccionar el vestuario, todo un hallazgo que aportó a la simplificación de los movimientos y los cambios requeridos para el despliegue actoral.
Una vez más la fórmula que caracterizó desde su nacimiento a este grupo dedicado fundamentalmente al trabajo en las escuelas, vuelve a dar sus frutos, potenciando al máximo las posibilidades escénicas de una dupla actoral que se multiplica para dar cuenta de una historia que exige exactitud en el cambio del vestuario y la manipulación de los objetos.
Una vez más la mirada desde la cual se posiciona este creador, adopta una concepción ideológica acuñada ya en trabajos como ‘Una de Morenos’ o más precisamente en la citada ‘Patagonia y olvido’, y que pone su acento en la voz de los que cuentan una historia casi siempre velada a partir del discurso de los que detentan el poder.
En la adaptación de ‘La Patagonia Rebelde’ de Osvaldo Bayer, realizada por Pablo Felitti en el 2005 , es la voz de los obreros fusilados la que viene a ajustar las cuentas desde el pasado, en ‘Errores, crímenes y calamidades’, esa voz pasa a ser la de un "fusilado que vive", ese sobreviviente a partir del cual Rodolfo Walsh inicia su investigación que irá más allá de una novela policial para transformarse en uno de los alegatos más terribles y premonitorios de lo que serían las futuras dictaduras militares de un país sin memoria.
En la obra dirigida por Lollo, el escritor vuelve una y otra vez, al bar donde jugaba al ajedrez, para contar siempre "la misma historia", quizás para convencerse él mismo y convencer a una incrédula audiencia de parroquianos o de espectadores.
Un hombre llega desde el más allá: Juan Carlos Livraga, uno de los fusilados que viven, uno de los sobrevivientes de la barbarie cometida en un basural de León Suárez, sitio ideal para ajusticiar a los enemigos de una sucia Revolución Libertadora que comenzaría a marcar un sendero de sangre por la que transitarían primero los peronistas y más tarde todos los sospechados de conspiradores y sediciosos de la historia oficial.
En ‘Errores, crímenes y calamidades’, se marcará claramente la división entre algunos de esos hombres reunidos frente a una radio que transmitía una de las peleas más exitosas de la época, otros que irían a escuchar una proclama revolucionaria en defensa de Perón y la irrupción violenta de las fuerzas policiales con mandato estricto de encarcelar a todos para después fusilarlos.
"Nada fue como imaginábamos", cantan algunos de estos hombres humildes, con familias que los esperan, con ilusiones postergadas y con la muerte rondándoles los talones, "la vida es feroz con gente como uno" -reflexiona otro de los personajes, mientras los verdugos preparan sus armas para cumplir una vez más con el siniestro ritual de la obediencia debida.
La historia argentina pareciera estar destinada a ser contada de esta manera, los pueblos sólo rompen el silencio cotidiano cuando alguna catástrofe planificada por el poder de turno, siembra de "fusilados vivientes" las calles de un país dividido por los que quieren escuchar esas voces o los que prefieren silenciarlas definitivamente.
Facundo Fernández y Vicky Olgado se despliegan en un trabajo maratónico, bajo la precisa dirección de Lollo, en una puesta que requiere de el armado y desarmado de una escenografía que debe sincronizarse con la velocidad de las escenas y la crudeza de los acontecimientos narrados por la marca indeleble de un Walsh que masacra el olvido.
24 de julio de 2011
©página 12

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murió marketa kimbrell


Llevaba el teatro a los olvidados.
[Dennis Hevesi] Murió el 6 de julio en Sykesville, Maryland, la actriz Marketa Kimbrell, que fue uno de los dos fundadores de una compañía de teatro que presentaba producciones teatrales para audiencias que rara vez tenían oportunidad de asistir a un espectáculo teatral, entre ellos reos en cárceles. Tenía 82 años.
Según informó su hijo Andrew, la causa de su muerte fue la enfermedad de Alzheimer.
"¿Por qué no hacemos teatro para los olvidados?", se preguntó una vez Kimbrell, contó su hijo. Y así, en 1970, con Richard Levy, otro actor, empezó con la New York Street Theater Caravan.
Sus producciones difícilmente se limitaban a las calles de Nueva York.
Durante más de veinticinco años, la Caravana, como la llamaban sus cerca de doce miembros, actuaban en vecindarios urbanos pobres, en campamentos de inmigrantes, en ciudades mineras, en comunidades agrícolas, en sedes de sindicatos, en cárceles y en reservas indias. En pequeños escenarios, pero más a menudo desde la plataforma de su camión (que era su podio), la troupe ofrecía un collage de polémicas, sainetes satíricos, baile, canciones y temas instrumentales (con flautas, violines y silbatos de lata), normalmente con un mensaje edificante para los oprimidos. La compañía también actuó en Europa y en América Central.
Como directora artística de la Caravana de 1970 a 1998, Kimbrell -cuyo mejor conocido rol como actriz lo tuvo en la película ‘El prestamista’ [The Pawnbroker], de 1964-, escribió y dirigió la mayoría de las piezas de la compañía. En 1980, cuando su pieza ‘Molly Maguire’, sobre las penurias de los irlandeses durante el dominio británico y en Estados Unidos, fue representada en una iglesia en Manhattan, John Corry escribió en el New York Times que el espectáculo era "potente, conmovedor y montado a una pulgada de su vida."
Sobre todo el ensemble, escribió: "Vivan todos ellos, especialmente Miss Kimbrell."
Tres años antes, la Caravana había recibido el Premio Obie por su "continuada excelencia en el teatro."

Kimbrell empezó su carrera actoral como adolescente en lo que entonces era Checoslovaquia, en la Chamber Theater en Praga. Nació como Marketa Nitschova el 1 de agosto de 1928 en un pequeño pueblo de Praga, hija de Alfred y Josephine Nitsch.
A los dieciocho, al final de la Segunda Guerra Mundial, estaba en un campamento para personas desplazadas en Alemania cuando conoció a un mayor del ejército de Estados Unidos, George Kimbrell, con el que se casaría poco después. Tras llegar a Estados Unidos, apareció en varios papeles importantes en televisión, incluyendo la producción de Playhouse 90, ‘El juicio de Nuremberg’ [Judgment at Nuremberg,] en 1959.
En 1962 apareció con Alexander Scourby en la producción de la CBS de ‘The Man Who Refused to Die’, del ‘Armstrong Circle Theater’, basada en la historia verídica de Abraham Rothstein, que logró escapar de un tren de transporte que lo llevaba al campo de exterminio de Treblinka. Kimbrel fue la hermana de Rothstein, Faye.
Dos años después actuó con Rod Steiger en ‘El prestamista.’ Dirigida por Sidney Lumet, la película gira sobre un sobreviviente de un campo de concentración que administra una casa de empeños en Harlem y que sufre recuerdos recurrentes de los horrores que presenció. Cuida a Tessie (Kimbrell), la viuda de su mejor amigo.
De 1979 a 2006, Kimbrell enseñó dirección de cine y actuación en la Escuela de Artes Tisch de la Universidad de Nueva York.
Además de su hijo Andrew, le sobreviven su otro hijo, Mark; su hermana Marta McCulloch; siete nietos; y una biznieta. Su marido murió en 1952.
20 de julio de 2011
13 de julio de 2011
©new york times
cc traducción mQh

sobre víctimas y verdugos


Jorge Gómez y la adaptación de ‘Ni muerto has perdido tu nombre’. El autor de ‘Biblioclastas’ montó una versión teatral de la novela homónima de Luis Gusmán. La pieza hace foco en el cruce de historias marcadas por la represión ilegal.
[Facundo Gari] Argentina. Por la administración del asesinato durante la última dictadura cívico-militar en la Argentina, faltan cuerpos y, por tanto, epitafios. "El nombre excede la existencia vital de un sujeto y hace de un esqueleto un cadáver que necesita de una tumba", se lee en la novela ‘Ni muerto has perdido tu nombre’, de Luis Gusmán, uno de cuyos puntos centrales es –precisamente– la suspensión del duelo en los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado, los desaparecidos. Al joven Federico Santoro lo mueven "primarias" ansias de verdad y por eso va de Buenos Aires a Entre Ríos en busca de los restos de sus padres. Va acompañado por Ana Botero, también secuestrada, viuda de un desaparecido y "salvadora" del entonces bebé en un centro clandestino de detención. Allí, la historia de este par se cruza con la de otro tándem: el compuesto por Varela y Varelita, seudónimos tomados de una orquesta de Parque Patricios, que utilizaban para chicanear a sus torturados en las sesiones de picana. En el encuentro de estas dos historias hace eje la pieza teatral titulada también ‘Ni muerto has perdido tu nombre’, adaptación del dramaturgo Jorge Gómez, que además dirige la puesta e interpreta sobre el escenario a uno de los sádicos criminales.
Preseleccionada en 2010 entre más de 300 en un concurso de teatro del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti (ex ESMA), la obra expone el contraste entre esos dos dúos: por un lado, la metamorfosis que buscan Santoro (en la reconstrucción de su identidad) y Botero (movida por "culpas" del pasado, según Gómez); por el otro, el conservadurismo en las posiciones de Varela (que, hostigado por sus fantasmas, se vuelve un alcohólico y luego un pastor evangelista, pero sin arrepentimientos) y Varelita (más radical, más romántico, más cruel). Ambos pares expuestos a sus debilidades –sobre todo el segundo, que recurre a la victimización–, la liviandad y la llamada "obediencia debida" para justificar su papel en el gobierno de facto. "Botero y Santoro me provocan cierta compasión", concede Gómez frente a Página/12. "Les pasó de todo: él está buscando a sus viejos y ella, a su marido. Por el contrario, Varela y Varelita son la perversidad, la hijaputez, aunque me resultaron muy interesantes para laburar."

¿Qué más lo atrajo de la novela de Gusmán?
Quería participar en un concurso en el Haroldo Conti para obras teatrales vinculadas con el tema de la memoria. Escrito no tenía nada y ‘Biblioclastas’ (pieza sobre la quema de libros durante la dictadura) ya había pasado. Tenía leído el libro de Gusmán, que me voló la cabeza porque labura mucho lo siniestro, lo que puede pasar en cualquier suburbio donde haya un perverso. También aparece la idea del par. Gusmán tiene una historia bastante particular: un hermano gemelo muerto al nacer. En sus obras suelen haber dúos que dialogan. Acá están Varela y Varelita, dos personajes detestables...

De a ratos surge la fragilidad en ellos y el espectador se inquieta un poco frente a la posibilidad de la compasión o de coincidir en lo que sea con esos monstruos.
Es que los tipos son humanos, pero son unos hijos de re mil putas. A mí no se me ocurriría torturar a alguien, me parecería insoportable, pero hay tipos a los que eso les produce placer. Son sádicos, gozan. Después tienen sus familias y sufren por sus equipos de fútbol. Lo que pasa con estos dos es que se victimizan. "Nos abandonaron como perros", dicen. Algunos creen que fueron cagados. Dicen que "se venían los zurdos", nociones construidas también desde los medios. Sin ir más lejos, antes de asumir Néstor Kirchner, Mirtha Legrand le preguntó si se venía el "zurdaje".

Cuando Varela se encuentra con Botero, surge además la contraposición entre la "teoría de los dos demonios" y el terrorismo de Estado. El le recrimina haber "robado" a Federico y ella le responde, lacónica: "Yo lo salvé".
Sí, claro. Eso marca una idea de legalidad para los represores, los justifica. Por eso hay vecinos fachos que creen que mañana pueden volver los milicos. Uno sabe que puede pasar cualquier cosa, pero la sociedad cambió y es muy difícil que retroceda casi cuarenta años. Muchas veces esta oposición es utilizada según una conveniencia política. Por ejemplo, Eduardo Duhalde ahora plantea que ya está, que ya pasó, seamos todos hermanos, como Varela. En ese sentido, yo estoy del lado de Botero: "Una persona es lo que hizo y no se puede retirar". Creo, sí, que hasta que no exista una Justicia real es muy difícil construir una idea de futuro. En los últimos años, por fortuna, se avanzó muchísimo con los juicios. Hay otros asuntos pendientes en torno de los derechos humanos, como la pobreza y los pueblos originarios. Porque los derechos humanos no están anclados en los ’70.

Usted es también profesor de Historia. ¿Qué le respondería a Duhalde desde esa disciplina del conocimiento?
No se puede no mirar atrás porque la historia es un proceso, no hechos aislados. Crecer es asistir a ese proceso.

La novela es de 2002 y la adaptación teatral data del año pasado, pero la acción se desarrolla en los ’90. ¿Qué le aporta a la lectura de la obra el contexto actual?
La obra de Gusmán muestra lo que ocurrió en los ’90 en torno del tema de la memoria y la justicia. En el menemismo estaba todo impune por los indultos y la ley de obediencia debida, que venía del gobierno de Raúl Alfonsín. Un tipo que había violado, torturado y asesinado estaba en la calle. En un momento, Varela dice: "Nosotros teníamos una misión". Y ésta lo emparienta con cierto mesianismo. No se puede justificar con un mandato lo que se hizo. La obra refleja ese momento post-dictadura, luego del alfonsinismo. Tengo 40 años, viví la dictadura siendo muy chico, pero en mi inconsciente seguirá estando al menos hasta que la Justicia resuelva todos los casos. Por ejemplo, el de Clarín es gravísimo, por todo lo que representa ese diario para la clase media. Que no haga ruido eso... excede las ideologías y los gustos: es aberrante tratar de borrar la identidad. Por otro lado, la lucha de las organizaciones de derechos humanos es genial, brillante.

Salvo en ‘Memorias del agua’, que mira hacia un futuro distópico, sus obras tienen basamentos históricos. A diferencia del ejercicio docente, ¿le permite meterse en las historias de la Historia?
Totalmente. El error del teatro histórico clásico fue querer abarcar en una obra el todo. Por suerte, los más jóvenes fueron encontrando otros espacios. Es como la película ‘Revolución’: no toma a San Martín desde que nace, como lo hace ‘El santo de la espada’, sino sólo el cruce de los Andes; con eso alcanza para mostrar cómo era el tipo. El teatro tiene que ser atractivo para quien lo ve. Si no, es un embole.
[* ‘Ni muerto has perdido tu nombre’, viernes a las 20.30 en El Extranjero (Valentín Gómez 3378). A partir del 7 de julio, pasará a los jueves a las 21.]
22 de junio de 2011
21 de junio de 2011
©página 12

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murió lanford wilson


Dramaturgo. Ganó un Pulitzer.
[Chris Jones] Murió el jueves en un hospital de Wayne, Nueva Jersey, el dramaturgo Lanford Wilson, un tranquilo autor de Missouri que escribía sobre la desesperación urbana, pero mostraba su corazón en ricos dramas emocionales centrados en los problemas de la vida en una pequeña ciudad del Midwestern. Tenía 73 años.
Marshall W. Mason, colaborador de toda la vida de la Circle Repertory Company de Nueva York, informó que la muerte de Wilson se debió a complicaciones de una neumonía.
Muchas de las muy apreciadas obras de Wilson exploraban las vidas de personajes urbanos desorientados. ‘Balm in Gilead’, un drama de 1965, estaba ambientado en un café frecuentado por drogadictos y prostitutas; ‘The Hot L Baltimore’, de 1973, transcurría en un hotel en ruinas; y ‘Burn This’, un drama de 1987 ambientado en Nueva York, seguía la vida de un grupo de deprimidos amigos.
Los personajes de Wilson eran a menudo excéntricos desesperados cuyos temores y necesidades eran invariablemente descritos con simpatía. Pero parecía sentirse más cómodo y revelador cuando escribía dramas ambientados a pocas horas de viaje de Ozarks, la región donde nació.
Su obra más exitosa fue ciertamente ‘Talley’s Folly’, un drama de 1979 (parte de ‘Talley trilogy’, que también incluía ‘Fifth of July’ y ‘Talley & Son’) por el que Wilson recibió el Premio Pulitzer de Teatro (Pulitzer Prize for Dram) en 1980.
Ambientada en el Missouri rural en 1944, ‘Talley’s Folly’ era la dulce historia de un maduro romance entre Sally Talley y Matt Friedman, cuando tratan ambos de superar su bagaje emocional y encontrar el amor. La obra fue a la vez una obra de arte y la historia de una sencilla comunicación humana.
Su obra menos conocida pero quizás más personal es ‘Book of Days’, que se estrenó en el pequeño Purple Rose Theatre en Chelsea, Michigan, donde el actor Jeff Daniels es el director artístico.
Daniels era un viejo amigo del Circle Rep, y Wilson desarrolló una importante relación con Purple Rose. En ese sentido drama de 1998 el dramaturgo escribió sobre la guerra por el alma rural de su adorada Ozarks, librada entre los artesanos rurales comprometidos en una interpretación progresista de los valores tradicionales y lo que Wilson veía como la rápidamente creciente e insidiosa influencia de la derecha religiosa sobre la vida en las pequeñas ciudades.

Lanford Eugene Wilson nació el 13 de abril de 1937 en Lebanon, Montana, y fue criado por su madre después del divorcio de sus padres. Después de la secundaria, se mudó a San Diego, donde vivía su padre, y estudió durante un breve periodo en lo que es ahora la Universidad de San Diego.
Luego se mudó a Chicago, donde estudió en la Universidad de Chicago y trabajó en publicidad.
Wilson se dio a conocer como dramaturgo en el Caffe Cino de Nueva York en 1964, donde el temprano drama de Wilson, ‘The Madness of Lady Bright’, fue un importante éxito y un importante hito en el desarrollo de dramas con temática gay.
Pero su relación creativa más importante la tuvo en Circle Rep, del que fue socio fundador en 1969 y donde muchas de sus obras más famosas, tales como ‘Serenading Louie’ (1970) y ‘The Hot L Baltimore’, fueron producidas bajo dirección de Mason.
"Lanford era una voz especial en el teatro americano: un artista importante, una persona tranquila y un buen amigo", dijo Terry Kinney, co-fundador de la Steppenwolf Theatre Company, de Chicago, que está montando un nuevo revival de ‘The Hot L Baltimore’. "Lo extrañaremos muchísimo".
7 de abril de 2011
25 de marzo de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh

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