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nuevas normas para la fuerza pública


A ministra de Seguridad presidirá hoy la reunión del Consejo de Seguridad Nacional. Ante sus pares de todo el país y los jefes de las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales, Garré presentará hoy el protocolo de actuación ante las manifestaciones. Bajo conducción política y sin armas de fuego, eje de los acuerdos.
[Raúl Kollmann] Argentina. La ministra de Seguridad, Nilda Garré, presentará hoy ante los ministros de Seguridad de las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así como ante los jefes de todas las fuerzas de seguridad del país, la propuesta de un acta-acuerdo en la que se establecen las bases de actuación de las fuerzas de seguridad ante manifestaciones públicas. El texto, al que tuvo acceso exclusivo Página/12 señala, por ejemplo, que la intervención de las fuerzas policiales será progresiva, comenzando por el diálogo con los organizadores de la protesta; que siempre los poderes ejecutivos deberán designar a un funcionario político responsable de coordinar todas las acciones, se establecerá claramente la prohibición de portar armas de fuego a todo el personal policial que pudiera tener contacto directo con los manifestantes, quedando prohibido el uso de pistolas lanzagases; las postas de goma sólo podrán usarse para fines defensivos; todo el personal policial debe estar identificado y esa identificación debe verse claramente sobre el uniforme; habrá un funcionario policial a cargo de la operación y otro funcionario a cargo del control; en las manifestaciones previstas tendrán que establecerse barreras (vallas) para salvar la integridad de los manifestantes y evitar que haya terceras personas perjudicadas; se prohíbe la utilización de vehículos no identificados; todos los detenidos deberán ser transportados en patrulleros o vehículos específicos; los efectivos policiales deberán garantizar la libre cobertura de los medios de prensa y queda prohibido impedir la toma de fotografías, imágenes o testimonios.
La primera reunión plenaria del Consejo Nacional de Seguridad empezará hoy a las 9.30 de la mañana en el Salón Gaudí del City Tower Hotel de la calle Bolívar, en pleno centro porteño. Garré encabezará un encuentro en el que estarán presentes todos los ministros de Seguridad del país, los jefes de las policías provinciales y los titulares de las fuerzas federales, la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y Policía de Seguridad Aeroportuaria, así como funcionarios del Registro Nacional de Armas; la Aduana Nacional y la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
El temario será muy extenso y abarca dos protocolos: uno, el de preservación del lugar del hecho o escena del crimen, y el segundo, de evaluación psicológica de los integrantes de las fuerzas de seguridad. En ambos temas, la experiencia ha mostrado errores en los años recientes. En forma sistemática se alteraron elementos claves de los lugares donde se producen delitos, al punto que los casos de contaminación son mayoría: aparecen perfiles genéticos y huellas de identidad del personal que interviene en las investigaciones; se pierden rastros, proyectiles y otras evidencias sustanciales para esclarecer los casos. En forma paralela, ante la presión por incorporar más y más efectivos, ha ocurrido que se incorporan a las fuerzas de seguridad individuos con gravísimos problemas psicológicos y que incluso registran serios antecedentes penales.
Desde el punto de vista del combate del delito, habrá dos temas que serán abordados con mucho detenimiento: la trata de personas y el combate al narcotráfico. El Ministerio de Seguridad de la Nación llevará protocolos y documentos para poner a consideración de todos los participantes, que son los ministros y funcionarios que tienen bajo su responsabilidad la conducción de las fuerzas de seguridad en cada distrito y a nivel nacional. En el equipo de Garré había anoche satisfacción porque estarán presentes tanto los ministros de Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, como el porteño, Guillermo Montenegro.
Garré realizará la presentación inicial y uno de los puntos clave del temario será el acta-acuerdo denominada Criterios Mínimos sobre la Actuación de los Cuerpos Policiales y las Fuerzas de Seguridad en Manifestaciones Públicas. El texto se basa en considerandos en los que se plantea como prioridad la vigencia de los derechos humanos, la preservación de la vida, los Códigos de Conducta aprobados por las Naciones Unidas e incluso el Acuerdo para la Seguridad Democrática, suscripto por referentes de casi todas las fuerzas políticas argentinas. Sobre esas bases, se propone el acta-acuerdo, ya que el Consejo Nacional de Seguridad tiene entre sus funciones proponer doctrinas y planes para las acciones y operaciones policiales.
El acta-acuerdo propone criterios muy concretos frente a las manifestaciones públicas:

- El objetivo es el respeto y protección de los participantes, así como reducir las afectaciones que puedan causar las manifestaciones en derechos de otras personas y bienes públicos.

- Se buscará garantizar el control del tránsito para minimizar los inconvenientes para personas ajenas y reducir la posibilidad de hechos de violencia con los manifestantes.

- Se agotarán todos los recursos para garantizar la resolución de los conflictos que no implique daños a la integridad física de las personas. Por ello, la intervención de los cuerpos policiales debe ser progresiva, comenzando por el diálogo con los organizadores de la manifestación.

- La negociación con los organizadores no podrá estar en manos de quien conduzca el procedimiento operativo policial.

- Cuando las manifestaciones sean programadas o con amplia concurrencia o cuando se prevean riesgos potenciales, el Poder Ejecutivo deberá designar un funcionario político responsable de coordinar todas las acciones y hacer cumplir las normas.

- No podrán participar en los operativos los policías que se encuentren bajo investigación por casos anteriores de uso excesivo de la fuerza. Deberá existir una capacitación previa del personal que intervenga.

- Se establecerá claramente la prohibición de portar armas de fuego. El personal que intervenga no dispondrá de municiones de poder letal. La utilización de pistolas lanzagases está prohibida. Se considerará falta grave la utilización de armamento o munición no provista por la institución correspondiente.

- Las postas de goma sólo podrán ser utilizadas con fines defensivos en caso de peligro para la integridad física de algún miembro del personal interviniente. No se puede utilizar ese material para dispersar una manifestación.

- Los agresivos químicos y antitumultos sólo podrán ser utilizados en última instancia y siempre previa orden del jefe del operativo.

- Todo el personal interviniente deberá portar identificación clara que pueda advertirse a simple vista en los uniformes.

- Todo el personal que intervenga será previamente individualizado y se registrarán el armamento, la munición, los vehículos, los equipos y los aparatos de telefonía celular.

- La responsabilidad operativa y la de control recaerá en funcionarios policiales diferentes.

- Se establecerán con claridad los canales de comunicación de las fuerzas policiales y se registrarán esas comunicaciones.

- En operativos programados, se dispondrán barreras físicas (vallas) que ayuden a preservar la integridad física de los manifestantes y los efectivos policiales.

- Se dispondrá que, siempre que los riesgos para el personal no lo desaconsejen, que los cuerpos especiales (policía montada, canes, infantería) se mantengan a distancia prudente de la manifestación y sólo intervendrán en caso de que las condiciones lo exijan.

- Se prohíbe expresamente la utilización de móviles que no se encuentren debidamente identificados. Si hubiera detenidos, éstos sólo podrán ser trasladados en patrulleros o vehículos específicos.

- Se velará por el respeto de grupos que requieran una protección especial de sus derechos, tales como niños, jóvenes, mujeres, ancianos, pueblos originarios y personas con capacidades diferentes.

- Los efectivos de seguridad deben garantizar la actividad periodística. Los periodistas no podrán ser molestados, detenidos ni trasladados. El personal actuante debe abstenerse de realizar acciones que impidan el registro de imágenes o la obtención de testimonios.

El espíritu general del texto es "la voluntad de no reprimir la protesta social, garantizar la libertad de expresión y atender a las causas de los conflictos por vías políticas y no violentas de entendimiento". Habrá que ver si este primer encuentro de todos los ministros y jefes de las fuerzas de seguridad sienta las bases para una forma de actuación común en todo el país.
29 de marzo de 2011
©página 12

declaró marta bertolino


Ex detenida, acuso al Ciego Lofiego. Bertolino tenía 23 años y cursaba su octavo mes de embarazo cuando fue detenida el 10 de agosto de 1976 junto a su esposo y trasladada al Servicio de Informaciones, después pasó a la cárcel de Villa Devoto, desde donde la liberaron en 1981.
[José Maggi] Argentina. "Lo que viví fue una tragedia familiar que me marcó para siempre". Con esta frase, Marta Bertolino comenzó ayer su extenso testimonio de más de cinco horas ante el Tribunal Oral Federal Nº 2. Hablaba del secuestro y la desaparición de su esposo Oscar Manzur, y del calvario al que fue sometida por el Ciego Lofiego cuando estaba embarazada de ocho meses. Relató también cómo un médico la cuidó en el parto y evitó con una simple medicación que su hija naciera ciega. "Esto se lo debo al doctor Zanutini, quien junto a su grupo de trabajo en la ex Asistencia Pública (de Rioja y Moreno), confrontó con la Patota, que no permitía siquiera que recibiera medicación por orden del Ejército". Identificó entre sus captores a Carlos Brunato, alias Tu Sam, y reclamó su detención, al Cura Marcote, y a Dippy Moore. Bertolino pasó desde agosto del 76 por el Servicio de Informaciones, después por la Cárcel de Mujeres de Rosario, para terminar en la cárcel de Villa Devoto, desde donde la liberaron en 1981.
Bertolino tenía 23 años y cursaba su octavo mes de embarazo cuando fue detenida el 10 de agosto de 1976 en un edificio de España 344 junto a Oscar Manzur, delegado del Sindicato de la Sanidad en el Hospital Británico, donde días antes lo habían ido a buscar pero estaba de franco.
Debido a su estado de gravidez y a una hemorragia, Marta fue llevada a la ex Asistencia Pública, desde donde fue arrebatada por Lofiego, quien comandada la Patota, la subió a un auto particular donde la golpearon y torturaron. En el mismo vehículo la ingresaron al ex edificio de la Jefatura, en San Lorenzo y Dorrego.
Una vez en el Servicio de Informaciones fue torturada en salas contiguas junto a su marido. "Durante dos días me torturaron con picanas, golpes en distintas partes de mi cuerpo, retorciendo mi pierna izquierda, y amenazaban con hacerme un aborto eléctrico", relató la testigo aclarando que "el que comandaba todo era el Ciego Lofiego".
Marta lo describió como un "feroz torturador, que se ufanaba de su obra". También tuvo un aparte con el Pollo Baravalle, un militante que colaboró con la Patota: "Me ofreció hasta un pasaporte para dejar el país si les entregaba información".
Luego de aquella sesión de torturas, Bertolino sufrió pérdidas de sangre que motivaron su traslado nuevamente a la Asistencia Pública, Allí diagnosticaron una infección urinaria y anemia. Pero nuevamente el Comando del Segundo Cuerpo reiteró su expresa prohibición de suministrarle medicamentos. Fue entonces que el doctor Zanutini le puso entre sus manos -sin que vieran sus captores- unos óvulos para curarla, lo que evitó que su hija Alejandra naciera ciega.
La Alcaidía de Mujeres fue su lugar de detención al regreso. Allí se intoxicó gravemente con "la tumba" ( comida de los presos). Peor aún: cuando fue asistida por el médico de guardia, este le acercó un medicamento contraindicado para embarazadas. "En 15 días solo comí un pan y un vaso de leche".
"Una madrugada a eso de las cinco, me despierto mojada: había roto bolsa. Me llevan entonces a la Asistencia Pública con una guardia de entre 12 y 15 personas. Me esposan los dos brazos y una pierna, porque la izquierda estaba enyesada. Así estoy un día y medio con trabajo de parto en seco. Hasta que llegó a la guardia el doctor Zanutini, quien me lleva al quirófano y mediante suero provoca el parto. Cuando me pusieron a Alejandra sobre mi pecho, ella lloraba, y yo lloraba más que ella" confesó Marta, al tiempo que revelaba su temor a que secuestraran a su hija para entregarla en adopción. "Quedate tranquila, a la nena se la van a llevar sobre nuestros cadáveres", le dijeron a coro partera, enfermeras, mucamas y el mismo obstetra. Por las dudas una mucama llamó a sus padres y avisó del nacimiento. Y la promesa se cumplió: Alejandra la acompañó a la Cárcel de Mujeres de Rosario, y de allí a la Cárcel de Villa Devoto, hasta que cumplió en marzo de 1977 los seis meses de vida.
29 de marzo de 2011
©página 12

senadores dc rechazan indulto


Senadores DC reiteran rechazo a posible indulto a procesados por violaciones a los derechos humanos.
Chile. Los senadores de la Democracia Cristiana (DC), miembros de la comisión de Constitución, Soledad Alvear y Patricio Walker, reiteraron su rechazo a la posibilidad que el gobierno envíe al Congreso un proyecto de indulto a procesados por violaciones de derechos humanos, en el marco de la reforma penitenciaria para descongestionar las cárceles.
"Nosotros no aceptamos que se indulte o se conmute la pena a personas que hayan cometido delitos de lesa humanidad, no lo aceptaremos, no legislaremos, porque los delitos de lesa humanidad son distintos a los delitos comunes", manifestó Alvear. En ese sentido, la ex precandidata presidencial afirmó que de querer dar este indulto, es el presidente Sebastián Piñera quien debe utilizar sus atribuciones para otorgarlo. Según Alvear, el mandatario envía esta posibilidad al Congreso para no compartir costos, y poder distribuirlo entre dos poderes del Estado. "(...) Si él ha cambiado de posición, ahora le gustan los indultos y ya no cree en la puerta giratoria, que haga uso de la facultad que tiene", emplazó.
Walker, además, reforzó estos dichos afirmando que para los oficiales procesados por estos delitos no se aplicarían los criterios de hacinamiento, edad o salud en los que se basa el proyecto de ley, ya que se está tratando de delitos que no toleran amnistía.

Proyecto Insuficiente
Además, los senadores acusaron que la iniciativa presentada por el gobierno es insuficiente y que faltan aspectos por considerar. Sin prejuicio a que el ministro Bulnes ha hecho esfuerzos tendientes a regular el sistema penitenciario, esto es completamente insuficiente. Se requiere una política penitenciaria efectiva y real, dijo Alvear.
En esa línea, la senadora planteó crear un catálogo de medidas alternativas, la creación de un servicio separado de Gendarmería, que se haga cargo de las personas que salen, cuando ya han cumplido sus penas, o que cumplen otro tipo de medidas, trabajar con profesionales que ayuden a la reinserción, entre otras.
Walker por su parte pidió que se eliminen las celdas de castigo, que se considere el trabajo profesional durante la etapa de reclusión del reo; realizar una segmentación entre delincuentes mayores y menores; apoyo pospenitenciario mediante subsidios de colocación laboral a empresas y que comités de jueces decidan libertad condicional, no los seremis, de manera de no politizar estas decisiones.
29 de marzo de 2011
28 de marzo de 2011
©chañarcillo

cuentas macabras


La Fiscalía está investigando 27.300 –veintisiete mil trescientos– casos de desaparición forzada. Son más que los que se cometieron en Argentina y Chile durante los años de plomo de las dictaduras militares.
[Antonio Caballero] Con los tres de la última semana -uno en Turbo, otro en San Onofre, otro en San José de Apartadó- ya son cincuenta los líderes campesinos involucrados en la lucha por la recuperación de las tierras expoliadas que han sido asesinados en los últimos tres años.
 Christian Salazar, delegado de la ONU en Colombia para los Derechos Humanos, daba en estos días una información escalofriante, pero que por lo visto no le produjo escalofríos a casi nadie: la Fiscalía está investigando 27.300 -veintisiete mil trescientos- casos de desaparición forzada. Son más que los que se cometieron en Argentina y Chile durante los años de plomo de las dictaduras militares. La Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz publica otra cifra, todavía más espeluznante: en cuatro años, de junio de 2006 a diciembre de 2010, los paramilitares en teoría "desmovilizados" y sus sucesores de las púdicamente llamadas "bandas criminales" (neoparamilitares en colaboración con elementos de la fuerza pública) han cometido 173.183 homicidios y 34.467 desapariciones forzadas. El columnista Alfredo Molano hace en El Espectador una cuenta macabra: si todos esos muertos hubieran sido fusilados en hilera, la fila de cadáveres tendría ciento setenta y tres kilómetros de largo.
Todo esto se publica en los periódicos, y se comenta. Pero la justicia no avanza mucho. Hay casos comprobados de desaparición forzada seguida de asesinato que están empantanados a fuerza de argucias jurídicas desde 1987: desde hace treinta y cuatro años. Es el de Nydia Érika Bautista, citado en estos días en El Tiempo por el abogado Gustavo Gallón. Argucias jurídicas que serían cómicas si no fueran cínicas: por ejemplo, la de alegar que cuando sucedieron los hechos -por los cuales fue destituido el general Álvaro Velandia, en ese entonces comandante de la siniestra Brigada XX de Inteligencia del Ejército- la desaparición forzada no estaba tipificada como falta disciplinaria. Y entre tantos, testigos de los hechos, y la familia de la víctima, y el procurador delegado para los Derechos Humanos, Hernando Valencia Villa, que destituyó al general, han tenido que buscar refugio en el exilio para que no los maten también a ellos.
Porque aquí todo asesinato genera dos o tres más. Aquí se mata también a las familias, y a los testigos, y a los jueces. Hace tres días fue asesinada la juez que investigaba el caso de los niños violados y asesinados por militares -hay un soldado preso- en Arauca.
Tienen razón los nostálgicos del pasado gobierno que denuncian que hay inseguridad. La hay, sin duda. Pero es bueno mirar para quién.
Porque, como decía, la justicia no avanza mucho. Y a veces retrocede, como en el caso de la juez asesinada. Mencioné el ejemplo empantanado de la desaparecida Nydia Érika Bautista, y no se trata de una excepción. Igualmente empantanado sigue el juicio emprendido contra militares de alto rango por un hecho aún más antiguo, como fue la desaparición de los detenidos en la contratoma del Palacio de Justicia, en noviembre de 1985. Todo se empantana y se pierde en una marea de olvido y de indiferencia. Y no pasa nada.
O más bien, al contrario, por eso pasa lo que pasa. Por eso sigue pasando lo que sigue pasando. Porque hay quienes piensan que ese olvido, y tal vez esa indiferencia, son condiciones necesarias para la reconciliación nacional. Para el "desarme de los espíritus" tantas veces mentado en nuestros últimos decenios de historia de sangre. Pero esos mismos decenios de sangre demuestran lo contrario: es el olvido de la sangre lo que hace que siga corriendo.
Por lo cual lo más probable es que tengamos que seguir haciendo cuentas macabras.
29 de marzo de 2011
26 de marzo de 2011
©semana

asesinan a campesino desplazado


Asesinado campesino del movimiento de víctimas en Sucre. Eder Verbel Rocha fue asesinado cuando regresaba a su finca en compañía de su hijo y de un hermano. El Movimiento de Víctimas exige justicia.
Colombia. En San Onofre no para la violencia. El miércoles 23 de marzo de 2011 fue asesinado Eder Verbel Rocha, un campesino que hacia parte del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), y que trabajaba en una finca de este municipio de Sucre.
Según el Movimiento de Víctimas, Verbel fue asesinado a las seis de la tarde cuando regresaba del trabajo en compañía de un hijo y de un hermano. Doscientos metros antes de llegar a su finca, dos hombres les dispararon dejando gravemente herido a Verbel Rocha, que luego fue golpeado hasta morir. El hermano y el hijo sobrevivieron después de refugiarse en el monte y pedir ayuda.
La muerte de Verbel Rocha no es un hecho aislado. Con su asesinato, ya son 16 los campesinos asesinados en este municipio de Sucre, donde 52 familias de campesinos desplazadas luchan desde hace diez años por recuperar sus tierras robadas por Rodrigo Mercado Peluffo alias ‘Cadena’, el desaparecido exjefe paramilitar del Bloque Héroes de los Montes de María.
Los campesinos han sido amenazados por querer recuperar tierras como la finca La Alemania, un predio de 556 hectáreas, ubicado en los Montes de María y a 20 minutos de San Onofre, que el Incora les había titulado en 1997 y que los paramilitares les arrebataron entre 2000 y 2002. Alias ‘Cadena’ y los paramilitares despojaron a los campesinos asesinando a 15 de ellos y amenazándolos hasta lograr su desplazamiento masivo.
El 18 de mayo de 2010 hombres armados asesinaron en circunstancias similares a las de Verbel Rocha a Rogelio Martínez, un líder campesino que hacía parte de la Empresa Comunitaria Alemania, la organización campesina que reclama tierras como la finca La Alemania.
El Movice denunció que la familia Verbel Rocha ha sido víctima de amenazas y crímenes durante los últimos seis años. En enero de 2005 hombres armados asesinaron a Guillermo Verbel Rocha, un veedor ciudadano de la región.
"Exigimos a las autoridades civiles y militares del orden local, departamental y nacional, que adopten todas las medidas de seguridad para garantizar la vida, honra y bienes de la familia Verbel Rocha y los miembros del Movice Sucre en el ejercicio de sus actividades como defensores y defensoras de Derechos Humanos", exigió el Movimiento de Víctimas.
29 de marzo de 2011
25 de marzo de 2011
©movice
©verdadabierta

ex alcalde es extraditable


Ex alcalde de Vigía del Fuerte, de paramilitar a ‘extraditable’.
Colombia. Ex paramilitares postulados a los beneficios de Justicia y Paz relacionaron al exfuncionario con el Bloque Elmer Cárdenas. No obstante, no fue vinculado a proceso penal alguno y estaba preparando su campaña las elecciones de octubre próximo.
Wilson Antonio Chaverra González, ex alcalde del municipio de Vigía del Fuerte capturado durante una redada realizada por la Policía Antinarcóticos y la DEA, pasó de ser un jefe paramilitar en la década de los noventa a un narcotraficante con fines de extradición.
La detención del ex funcionario, quien ocupó ese cargo entre los años 1995 y 1997, se produjo durante una operación antinarcóticos llamada Alianza 18, realizada en las ciudades de Bogotá, Bucaramanga y Cartagena entre la noche del pasado miércoles y el amanecer del jueves, con el fin de desvertebrar una organización que se había constituido para exportar cocaína a los mercados de Estados Unidos.
Junto al exalcalde Chaverra González fueron capturados su esposa Margarita López Mora, así como Álvaro Enrique Murillo Martínez, alias ‘Compadre’, y Máximo Ramírez Valdés. Los cuatro detenidos son solicitados por una Corte Federal del Distrito Sur de La Florida, en Estados Unidos.
Las autoridades determinaron que este grupo le compraba la droga a Maximiliano Bonilla Orozco, alias ‘Valenciano’, al parecer el líder de la banda criminal emergente conocida como ‘Los Paisas’, y la camuflaba en embarques de ganado y madera.
El ex alcalde Chaverra González fue señalado por oficiales de la Policía Antinarcóticos como el jefe de la organización de narcotraficantes y estaba al frente de la administración de los contactos internacionales en Honduras y Estados Unidos para la recepción del alucinógeno.
Pero este ex funcionario no sólo era un narcotraficante. Sus actividades del pasado lo vinculan con grupos paramilitares que operaron en el Atrato medio antioqueño y su nombre no ha pasado desapercibido. Varios postulados que integraron el Bloque Elmer Cárdenas de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) y que actualmente están rindiendo versión libre ante fiscales de la Unidad de Justicia y Paz lo han descrito como un miembro más de esa estructura paramilitar no sólo cuando se desempeñó como alcalde de esa población del Atrato medio antioqueño, sino tiempo después, como ex alcalde.
Uno de los primeros en hacer alusión al ex mandatario local fue William Manuel Soto Salcedo, alias ‘don Rafa’, ex paramilitar del Bloque Elmer Cárdenas, quien tuvo a su cargo un grupo de 30 hombres apostados en los alrededores de Vigía del Fuerte en 1997.
Según Soto Salcedo, estando en esa localidad se le acercó el alcalde Chaverra González y le dijo: "comandante, yo quiero que lo que ustedes necesiten mándemelo a decir por intermedio de los muchachos que están en el casco urbano". Ante la sorpresa del paramilitar por la complacencia del mandatario local, el funcionario agregó: "Yo soy el directamente responsable de que en Vigía del Fuerte haya un grupo de 30 hombres".
Este ex paramilitar narró que en una ocasión fue enviado por su comandante superior a la ciudad de Medellín con el fin de adquirir víveres para las tropas paramilitares acantonadas en Vigía del Fuerte. Antes de salir de esta localidad hacia la capital antioqueña le explicaron que tenía que ir a la Central Mayorista de Antioquia, que ahí se encontraría con gente de confianza del Bloque Elmer Cárdenas: "Nos encontramos en la Mayorista. Al verlos, vi que eran Wilson Chaverra, ex alcalde del Vigía del Fuerte, y su hermano Wilton".
Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’, ex comandante del Bloque Elmer Cárdenas, también ha hecho referencia al ex funcionario ante los fiscales de la Unidad de Justicia y Paz. Según este ex paramilitar, "el alcalde de Vigía del Fuerte, el señor Wilson Chaverra, era nuestra alma financiera en esta zona del Atrato". El apoyo lo daba unas veces en recursos y otras veces en especie para las tropas. "Se dio ese apoyo entre dos años a dos años y medio que estuvimos en la zona".
Pero no sólo ex paramilitares han señalado en sus versiones libres a este ex alcalde. También lo hizo la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en el año 2002.
El nombre de Wilson Chaverra González aparece en un informe fechado el 20 de mayo de ese año, que da cuenta de una misión de observación al Atrato Medio luego de ocurrida la masacre de Bojayá, Chocó, donde murieron por lo menos 119 personas, entre hombres, mujeres, niños y ancianos, dentro de una iglesia tras caer allí una pipeta lanzada por la guerrilla de las Farc durante un cruento enfrentamiento con paramilitares de las Auc.
El documento, que recoge información de los pobladores de esta subregión de Antioquia, destaca que "entre los días 21 y 30 de abril (de 2002) arribaron a Vigía del Fuerte varias avionetas, una de ellas identificada con la sigla AUC. En ellas se movilizaban integrantes y jefes del grupo paramilitar, algunos de los cuales fueron reconocidos por la población local debido a su presencia en ese municipio en años anteriores, como el señor Wilson Chaverra, ex alcalde de Vigía del Fuerte".
Abogados que pidieron la reserva del nombre llamaron la atención sobre la situación de Chaverra González, pues según ellos se evidencian algunas inconsistencias por parte de la justicia para procesarlo por delitos relacionados con grupos paramilitares.
"De un lado, no fue requerido por sus nexos con el Bloque Elmer Cárdenas; de otro, y pese a los señalamientos, tampoco se entiende cómo estaba haciendo campaña electoral para la Alcaldía de Vigía del Fuerte e iba a participar en las próximas elecciones de octubre", describió uno de los juristas que conoce el caso.
Datos recopilados de manera parcial por organizaciones defensoras de derechos humanos en Medellín establecen que por los menos 50 personas fueron desaparecidas de manera forzada por comandos de las Accu en 1997 en Vigía del Fuerte desde el 22 de mayo de ese año, cuando arribó un comando de por lo menos 100 paramilitares a esa localidad y anunciaron que a partir de ese día quedaban bajo su control. El día de su llegada, asesinaron a por lo menos 22 personas y desaparecieron a 17 labriegos y a un educador.
Otro abogado advirtió que con la orden de extradición que hay en contra del ex funcionario, se repite nuevamente lo vivido en mayo del 2008, cuando fueron extraditados a Estados Unidos, por orden del entonces presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, 14 jefes de las Auc para que respondieran por delitos asociados al tráfico de drogas.
"Vuelve y juega el mismo concepto: las autoridades colombianas privilegian la extradición para que responda por cargos de narcotráfico, cuando aquí en el país debería responder primero por delitos de lesa humanidad", conceptuó uno de los juristas consultados.
29 de marzo de 2011
24 de marzo de 2011
©verdadabierta

pistolero de la transición


Ricardo Palma Salamanca: las contradicciones del pistolero de la transición.
[Cristóbal Peña] Chile. Ejecutó a tiros a emblemáticos violadores de derechos humanos y al ideólogo de la dictadura y líder UDI Jaime Guzmán. Su prontuario subversivo comenzó a los 16 años, influenciado por su entorno y la tortura de familiares y amigos. Once años después escapó de la cárcel en helicóptero. Tenía un arrojo a toda prueba pero era sensible, tímido y vulnerable. Estas contradicciones se acentuaron cuando le ordenaron matar al senador de derecha: aunque manifestó su desacuerdo, acató. A veinte años del hecho que marcó la transición política chilena damos a conocer aspectos inéditos de su protagonista.
El 25 de marzo de 1992, el día de su detención, Ricardo Palma Salamanca fue interrogado en un cuartel policial de Santiago por el asesinato del senador Jaime Guzmán. En principio negó tener participación alguna en el hecho ocurrido un año atrás. Pero la presión ejercida por la policía, que le mostró evidencias en su contra y le hizo creer que sus cómplices lo habían delatado, provocó un vuelco. Después de un fuerte tira y afloja, el fotógrafo de 21 años admitía su participación en lo que llamó un "ajusticiamiento".

-¡Homicidio! –protestó-. No se llama homicidio. Se llama ajusticiamiento.

Su interrogador era el subcomisario Jorge Barraza, jefe de la Brigada Investigadora de Organizaciones Criminales "Bulnes", que se había pasado los últimos meses siguiendo los pasos de Palma y otros miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, FPMR. El policía estaba exultante. Tenía a un detenido confeso de ser autor del hecho que marcó la transición política chilena. El primero después de varios desaciertos y chascarros. Ahora sólo faltaba que el detenido se explayara en detalle.

-Parta, pues –lo apuró el subcomisario-, usted va a hacer el relato, no yo… Haga cuenta que está escribiendo un libro.
-¿Y ustedes saben todo, todo, todo? –inquirió Palma.

-Absolutamente todo.
-¿Paso tras paso?

-Así es, paso tras paso.

En rigor la Policía de Investigaciones no conocía todo lo referente al crimen del senador e ideólogo de la dictadura, asesinado el 1 de abril de 1991 por un comando del FPMR. Muy por el contrario. Había malgastado el tiempo siguiendo una pista completamente errada. Y aunque en los últimos meses había enmendado el rumbo, dando con los principales sospechosos, estaba lejos de unir todas las piezas de un complejo puzzle en que los diferentes hechos subversivos del último tiempo aparecían vinculados entre sí.
Las piezas comenzaron a calzar a partir de ese diálogo que el subcomisario Barraza sostuvo con Palma Salamanca y que fue transcrito y adjuntado a fojas 59 del proceso judicial del caso Guzmán.
El diálogo se inicia con una precisión para la historia. Cuando su jefe le dio la orden de matar al senador de la UDI, Palma dijo haberse opuesto:

-Yo siempre le discutí eso, nunca me pareció, hasta el día de hoy, antes que me agarraran. Yo siempre dije que fue un asco.
-¿Por qué? –preguntó el policía.

-Porque era alocado para el momento, por el personaje, por la institución de la cual se trataba, que era el Congreso, representante de la democracia. No estaba de acuerdo. Nunca estuve de acuerdo tampoco en eliminar a un hombre desarmado –argumentó el detenido.
-O sea, ¿partiste de que había algo equivocado en eso?

-Claro, siempre.
-Pero como soldado disciplinado…

-Asumí.

Violencia Política
Ricardo Alfonso Palma Salamanca tenía 21 años cuando asesinó a balazos al senador Jaime Guzmán. Era uno de los cuadros más jóvenes del FPMR pero también de los más fogueados. Dos años antes había iniciado una cadena de ejecuciones a agentes represores de la dictadura que comenzó con Roberto Fuentes Morrison, el Wally, y siguió con Luis Fontaine Manríquez y Víctor Valenzuela Montesinos.
En estos cuatro hechos actuó junto a Emilio, alias de Raúl Escobar Poblete, pero fue Palma quien hizo fama al caer detenido, ser condenado a treinta años y dos cadenas perpetuas y protagonizar en 1996 un cinematográfico escape en helicóptero desde la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago. Desde entonces su paradero es desconocido.
El Negro Palma, como lo llamaban sus amigos, pasó a la historia como el verdugo de emblemáticos violadores a los derechos humanos. Pero principalmente como el autor material más visible de un crimen político que, a diferencia de los otros, generó amplio rechazo y resultó funcional a los intereses contra los cuales el FPMR de esa época decía luchar.
La muerte de Guzmán no sólo enturbió las conclusiones del Informe Rettig, dadas a conocer tres semanas antes, sino que fortaleció a los sectores más duros de la derecha y al propio general Pinochet, que ostentaba la jefatura del Ejército y una importante cuota de poder político. Esa contradicción se agudizó seis meses después con el secuestro del hijo del dueño de El Mercurio, Cristián Edwards, del cual Palma tomó parte.
De ese hecho también se hizo cargo ante la policía. De ese y muchos otros que parten a mediados de los ochenta, cuando era estudiante secundario y estuvo expuesto a la muerte y tortura de familiares y cercanos. Absorbió la violencia de esos años y terminó convertido en el verdugo de la transición. Un título ingrato, duro, más aún considerando que su personalidad no se correspondía con el papel que le tocó desempeñar.
Aunque tenía un arrojo admirable, a toda prueba, era un muchacho cariñoso y sensible. Incluso vulnerable. Por ello, contraviniendo normas elementales de la subversión, nunca dejó la casa de sus padres y siguió frecuentando a sus amigos de siempre, en quienes buscaba refugio y complicidad.

Militante Promedio
Una noche de marzo de 1985, en víspera del comienzo del año escolar, Ricardo Palma protagonizó la primera acción subversiva de envergadura. Acompañado por Camilo y Luciano, amigos y vecinos suyos en Ñuñoa, llegó de madrugada hasta el Liceo 9 de esa comuna para instalar una carga explosiva. Al día siguiente en ese lugar daría un discurso el ministro de Educación. Instalaron la bomba al interior del recinto y esperaron a unas cuadras la detonación, pero eso no ocurrió a la hora programada. Entonces, contraviniendo las normas de seguridad, pues ponía en riesgo su vida, Palma se ofreció para volver a entrar al liceo y averiguar lo que había ocurrido: un simple desperfecto técnico que reparó en el tiempo justo para alcanzar a escapar antes de la explosión. Tenía 16 años y usaba la chapa de Marcos.

-El Negro era intrépido, desde un comienzo fue así, arrojado. Tenía destreza física y era de los que siempre hacían más de lo que le pedían –dice Camilo.

Camilo, que es dueño de una cadena de restaurantes, recuerda la fecha exacta en que Palma ingresó a las Unidades de Combate de las Juventudes Comunistas: 6 de enero de 1985. Ese día fue el funeral de Matilde Urrutia y a Palma le correspondió marchar con Camilo delante del carro fúnebre. Ambos blandían dos banderas, una chilena y otra del Partido Comunista, y debían estar atentos a las provocaciones de la fuerza pública.
Marcos, Camilo y Luciano formaban parte de la misma unidad y eran inseparables. Tan inseparables que la primera y única vez que Palma cayó detenido en dictadura andaba junto a sus dos amigos. Era la víspera del terremoto de 1985 y fueron sorprendidos consumiendo alcohol en la vía pública. Participaban del movimiento de estudiantes secundarios y eran habituales a protestas y tomas de liceos en las que combatían con lo que tenían más a mano: piedras, barricadas, bombas molotov. También eran habituales a fiestas, conciertos y guitarreos, no así a quejumbrosas peñas folclóricas en las que abundaban las canciones soñolientas y los discursos solemnes y martirizantes.
En esas y otras cosas los tres se distinguían del militante promedio de la izquierda chilena de la época.

Familia Palma Salamanca
Palma viene de una familia de filiación comunista. Sus padres fueron activos militantes durante la Unidad Popular y siguieron siéndolo en dictadura. Ella más que él. Mirna y Ricardo eran profesores de Educación Física, aunque él siguió la carrera de policía en Investigaciones al tiempo que dirigía el ballet folclórico Pucará. Tras el golpe de Estado la casa de la familia Palma Salamanca fue allanada por militares y ambos perdieron sus trabajos y pasaron por serias dificultades para mantener a sus tres hijos.
Seis y cinco años mayores que el Negro, Marcela y Andrea destacaron como dirigentes universitarias desde fines de los setenta. Una estudiaba Filosofía en la Universidad Católica y la otra Pedagogía en la Chile. Las dos serían detenidas y torturadas en distintas épocas por la Central Nacional de Informaciones, CNI. Una en 1982 y la otra cuatro años después.

-No es algo de lo que se hablara en la familia, tampoco algo que hayamos alcanzado a hablar con el Negro, pero claramente fueron situaciones que le causaron mucho dolor –dice Marcela Palma, recordando que al momento en que fue detenida por la CNI su hermano tenía 13 años:

-Yo recuerdo haber regresado a casa tras ser liberada y ver al Ricardo mirándome con una cara de pena, como diciendo Pucha, qué te hicieron, por qué yo no estaba ahí para defenderte. Creo que a partir de esas situaciones absorbió mucha impotencia y vio amenazada su familia, que era el lugar seguro para él.

Sus hermanas fueron un factor decisivo en el camino que tomó. Tanto para impulsarlo como para frenarlo. A mediados de la década ya estaba preparado para ingresar a las filas del FPMR. Pero como para entonces ellas seguían teniendo fuertes vínculos con las Juventudes Comunistas y eran figuras públicas en política, su amigo Luciano dice que Ricardo -muy a su pesar- se vio obligado a retrasar su ingreso formal al FPMR.
Condiciones tenía. También ganas, vocación. Su hermana Marcela cuenta que de niño, cuando le preguntaban qué quería ser cuando grande, él decía militar.

Sex Appeal Guerrillero
Luciano recuerda el primer curso de instrucción militar en el que participó con Ricardo Palma. Un viejo militante al que llamaban Don Chuma por su parecido físico con el personaje de Condorito, los condujo hasta una parcela de Curacaví. Junto a otros estudiantes secundarios aprendieron aspectos básicos en el manejo de armas y explosivos. Muy básicos, porque únicamente contaban con una pistola de palo y otra verdadera que no era más que una reliquia. Pero lo importante de ese curso fue que Don Chuma reparó en los jóvenes con mayores condiciones para ingresar al FPMR. No podía elegir a Marcos pero sí a Luciano, que desde entonces pasó a un "nivel superior de lucha" en el que habitualmente contó con la ayuda y complicidad de su amigo y vecino.

-Vivíamos muy cerca, a tres cuadras, y mis hermanos eran amigos de sus hermanas. Entonces no teníamos secretos con el Negro. Una vez, en el pasaje de su casa, me ayudó a blindar una camioneta que luego usamos con mi grupo en una acción de hostigamiento contra un cuartel de la CNI en Ñuñoa. Él todavía no participaba de esas cosas, no podía, pero tenía muchas ganas y condiciones –dice Luciano.

En paralelo a las actividades subversivas con los amigos del barrio, Palma participaba en la célula de las Juventudes Comunistas del Colegio Latinoamericano. Según recuerda uno de sus antiguos compañeros de curso, ahí no destacaba precisamente por su oratoria y capacidad de análisis político:

-El Negro más bien era tímido, callado, y no se tomaba muy en serio esas reuniones. No le interesaban. Él era un tipo de acción, de los que iban al choque. Destacaba por eso y por el tremendo éxito que tenía con las mujeres. Esa es la verdad. En el colegio había muchas minas que andaban locas por el Negro Palma.

Al igual que su familia, el Colegio Latinoamericano resultó decisivo en el derrotero que tomó a partir de la segunda mitad de los ochenta. Más aún considerando que en ese colegio asistió al secuestro de dos de los tres profesionales comunistas que resultarán degollados en marzo de 1985. Ese hecho lo marcó profundamente. Pero más lo marcó lo ocurrido en noviembre de ese mismo año, cuando su amigo Luciano cayó en manos de la CNI.
Quienes pudieron ver a Luciano en los días posteriores a su detención lo recuerdan en un estado calamitoso. Apenas podía hablar y mantenerse en pie. Luciano, que hoy vende computadores con su verdadero nombre, Claudio Salinas Fernández, sabe que su tránsito por la tortura provocó un enorme dolor en el Negro Palma. Por terceros supo que su amigo lloró y salió a disparar balazos al aire. Y hoy supone que ese dolor, que no tardó en transformarse en cólera, apuró su ingreso definitivo al FPMR.

Ligas Mayores
Ricardo Palma se tomó muy en serio su carrera subversiva. Más en serio que su carrera de fotógrafo, que siguió en el Instituto Arcos tras salir del colegio en 1986. Ese año, que para el Partido Comunista sería el decisivo para la caída de la dictadura, participó en las primeras acciones armadas. Tenía condiciones y el perfil apropiado para hacer carrera y ser enviado a un curso de preparación militar en Cuba. Estuvo muy cerca de eso, pero un inconveniente de última hora, que algunos adjudican a una falta a la disciplina, lo dejó en Chile. El hecho afectó seriamente su ánimo y retrasó su ascenso en la organización.
Tampoco eran buenos tiempos. El año decisivo terminó con duros golpes políticos y policiales al FPMR que derivaron en su división del Partido Comunista. Él se quedó en la fracción Autónoma, que intensificará la lucha armada desde fines de 1988.
Es en esta etapa donde la figura del Palma Salamanca comienza a tomar relevancia. En octubre de ese año participa de una de las cuatro acciones armadas con que el FPMR-A da la partida a la Guerra Patriótica Nacional, que supone un enfrentamiento frontal y permanente con el Estado. Un año después es uno de los designados para ejecutar a Roberto Fuentes Morrison, el primero de una lista de represores que la organización condena a muerte.
En opinión de Víctor, uno de sus compañeros de colegio, la decisión de Palma de volcarse de lleno a la actividad subversiva está impulsada en parte por una necesidad de destacar entre sus pares. Por no quedarse atrás. Varios de sus amigos estudian carreras universitarias y él, que tiene un título de fotógrafo que ejercita poco y nada, apuesta por distinguirse en su área.

-Él viene de un entorno intelectualoso, marcado por el debate político, donde no tiene mucho que decir. Es callado y tímido. No tiene pasta de líder. Entonces, mi sensación es que para subsanar eso se mete de lleno en el Frente y apuesta a posicionarse en ese lugar –opina Víctor.

Lara, una de sus amigas más cercanas, rebate ese juicio. Dice que su amigo cree sinceramente que el FPMR es el mejor camino para provocar un cambio político y social y se la juega por ello. Dice que era la opción de muchos en esos días.

La Doble Vida
Cuando se formaba parte de un grupo subversivo como el FPMR, la vida ya no era más la que era antes. Además de relacionarse a diario con el miedo y la muerte, había que abandonar familia y amigos y pasar a la clandestinidad. Esa regla elemental de supervivencia para cualquier organización subversiva jamás fue atendida por Ricardo Palma.
Marcela Palma dice que su hermano tenía un vínculo muy estrecho con su familia, especialmente con su madre y sus hermanas. Era el lugar donde se sentía seguro y acogido. También donde encontraba complicidad. En ese entendido su vida en el FPMR era prestada, dice ella:

-Él nunca quiso, nunca pudo desvincularse de su familia. En momentos críticos siempre recurría a nosotros.

Algo similar ocurría con sus amigos. Los más cercanos, especialmente los que mantuvo del Latinoamericano, intuían sus pasos. Sabían que andaba en cosas raras pero jamás le preguntaban. Había una complicidad mutua que partía por la amistad antes que por la política. Por eso le prestaban apoyo, lo amparaban, le seguían el juego. En una ocasión, cuando anunció que partía de viaje a París a visitar a una tía, le celebraron una fiesta de despedida y al día siguiente lo fueron a dejar al terminal de buses porque, según dijo, su vuelo partía desde Buenos Aires. Le creyeron la primera vez. Quizás la segunda. Pero cuando esas historias cayeron en contradicciones, o se estrellaron con el sentido común, las aceptaron sin más como cuentos del Negro.
El Negro era querido entre sus amigos. Aún lo es. Había nacido bajo el signo Cáncer y respondía a esas características: afectivo, sensible, llorón, introvertido, hogareño. Los Cáncer buscan protección, seguridad, algo que difícilmente encontraba en el FPMR. Por eso, como dice su amiga Lara, "aunque el Frente también era su vida, siempre volvía a nosotros porque necesitaba de esos afectos".
Necesitaba de esos afectos pero también de la complicidad. A veces, para ufanarse de un revólver. Para que lo sacaran de un apuro. Para sugerir lo que haría. Eso último fue lo que ocurrió en mayo de 1990, cuando le pidió a una amiga que lo acompañara a comprar unos zapatos colegiales a una tienda Bata.
El solía usar zapatillas, rara vez zapatos. Pero al día siguiente, cuando dos jóvenes disfrazados de escolares acertaron 18 tiros al cuerpo del coronel de Carabineros Luis Fontaine Manríquez, responsable de la muerte por degüello de tres profesionales comunistas, dos de los cuales estaban vinculados al colegio Latinoamericano, ella entendió sin necesidad de preguntar.

Cambio de Planes
Aunque no estaba de acuerdo, Ricardo Palma aceptó participar del atentado a Jaime Guzmán con una condicionante. No dispararía. Su papel sería únicamente de contención, de modo de cubrirle las espaldas a Emilio. Este dispararía mientras el senador bajaba las escaleras del Campus Oriente tras terminar sus clases de Derecho Constitucional. El relato que Palma dio al subcomisario Barraza es explícito al respecto:

-Emilio me dijo que eso estaba acordado y que se iba a hacer así. Bueno, le dije, pero yo no quiero tener una participación directa en eso. No, me dijo, si yo soy el encargado. Tú me cubrís las espaldas. Ese era mi papel.

Si la intención era atenuar su responsabilidad ante la justicia, Palma no hubiera dicho a continuación que igualmente, aunque no pensaba disparar, terminó haciéndolo ante un cambio de planes de última hora. Ese 1 de abril de 1991, sospechando de la presencia de ambos jóvenes en las escaleras, Guzmán dio media vuelta y llegó a su auto por otro camino. Fue entonces que los dos pistoleros corrieron a la salida y en una luz roja, frente al Campus Oriente, se encontraron de frente con el objetivo a bordo del auto. Ante el riesgo de que escapara, en una decisión instintiva, Palma descargó su arma contra el senador. Lo propio hizo Emilio.
Al huir no se fue a una casa de seguridad como dictaba la norma. En Plaza Ñuñoa, a pocas cuadras del Campus Oriente, se separó de Emilio y visitó a uno de sus amigos del colegio que no tenía ningún vínculo con el FPMR. Su amigo ya estaba alertado de que llegaría a esas horas. Pero en ningún caso de lo que haría. Lo supo unos minutos después de que lo vio entrar, jadeante y tembloroso, cuando la noticia comenzó a ser difundida por los medios.

-Venía pálido, muy nervioso, pero no me comentó ninguna cosa ni yo le pregunté lo que era evidente. Se cambió de ropa, vimos juntos las noticias y al rato se fue –dice su amigo.

Al atardecer llegó a casa de su padre, donde estaba viviendo en esa época. Allá se lo encontró su hermana mayor.
Recuerda Marcela que Ricardo estaba "plano, neutro, sin manifestar ninguna emoción". La televisión estaba encendida y los noticieros no hablaban de otra cosa que del asesinato del senador. Ricardo miraba la televisión y se frotaba las manos entre las piernas. Ese gesto, que se manifestó desde pequeño en él, significaba que estaba nervioso. Lo estaba pero no decía nada. Nadie hablaba en esa casa. Ricardo escuchó las noticias y al rato se paró y fue a encerrarse a su pieza.
Entonces Marcela partió detrás, lo abrazó y lloraron juntos, sin despegarse, por un buen rato.
[*Con la colaboración del estudiante en práctica Gabriel Álvarez López.]
29 de marzo de 2011
28 de marzo de 2011
©ciper chile

uribe buscaba conflicto con vecinos


Wikileaks: Colombia planeó vincular a Chávez y Correa con las FARC.
Colombia. Colombia planeó usar la información contenida en los computadores del jefe guerrillero Raúl Reyes, muerto en un bombardeo en 2008, para vincular a los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Ecuador, Rafael Correa, con las comunistas FARC, según cables filtrados por Wikileaks.
El exministro de la Defensa y actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, indicó al entonces embajador estadounidense William Brownfield que su gobierno "planeaba filtrar selectivamente informaciones obtenidas de los computadores de Reyes para vincular a los presidentes Chávez y Correa y sus gobiernos con el grupo terrorista", según el informe.
Un cable del 27 de marzo de 2008 de la embajada en Bogotá precisó que el viceministro de Defensa, Sergio Jaramillo, "fue designado por el gobierno colombiano para desarrollar la estrategia de uso de los computadores".
El gobierno colombiano deseaba que algún organismo con el cual no se le identificase colocara esa información en una página web, pero "esperará a que Interpol verifique la autenticidad de los documentos antes de divulgarlos en internet", refirió Brownfield.
"Al gobierno de Colombia le gustaría que Interpol, la Organización de Estados Americanos o alguna otra institución internacional reputada manejase ese sitio web. Pero Jaramillo pensaba que éstas no querrían hacerlo y que finalmente alguna ONG tendría que ocuparse de la tarea", escribió el embajador.
También pensó en entregar parte de esas informaciones a "medios de comunicación seleccionados" de Estados Unidos, Colombia, España y América Latina. Se consideró entregarla por temas: las FARC y Chávez, las FARC y Correa, las FARC y el tráfico de drogas, las FARC y los rehenes.
Antes, revisaría minuciosamente el material para evitar que se filtrase algo que pudiese dañar a Colombia.
Además, Santos dio a la embajada estadounidense "toda la información de los discos duros, pero a condición de que no se divulgase nada sin previa consulta".
En cambio, dijo que proporcionaría 90 documentos al gobierno venezolano y 30 al de Ecuador.
Medios de Colombia y otros países publicaron efectivamente parte de esas informaciones, lo que agrió profundamente las relaciones de Colombia con Venezuela y Ecuador.
Sin embargo, el 7 de agosto de 2010, día de su investidura presidencial, Santos entregó a Correa toda la información de los discos duros de Reyes, lo que abrió el camino al restablecimiento pleno de las relaciones a fines del año pasado.
Ecuador había roto las relaciones con Colombia luego del bombardeo al campamento de Reyes, ubicado en territorio ecuatoriano, el 1 de marzo de 2008, en el cual murió el jefe guerrillero junto a otras 24 personas.
29 de marzo de 2011
23 de marzo de 2011
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