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incora legalizó despojo paramilitar


VerdadAbierta.com documenta, como nunca antes se había hecho, cómo el Instituto de la Reforma Agraria se prestó para que ‘Jorge 40’ y sus amigotes pudieran legalizar miles de hectáreas de tierras usurpadas a la fuerza a campesinos pobres en el Magdalena.
Colombia. El Incoder ya devolvió 37 predios que había robado ‘Jorge 40’, en el departamento del Magdalena, y que luego logró legalizar, cuando posaba de estar abandonando la guerra. La Fiscalía ya está investigando a varios funcionarios del Incora (la entidad de reforma agraria antecesora del Incoder) por la legalización irregular de ese despojo en complicidad con los paramilitares.
VerdadAbierta.com pudo comprobar que no fueron solo 37 los predios que robó el grupo paramilitar. Después de revisar decenas de documentos de la entidad, que consiguió mediante una tutela, pudo documentar que solamente en un año, el 2003, el Incora había revocado 134 títulos a campesinos de 13 municipios de Magdalena, en zonas en donde delinquió el jefe paramilitar. *
Los títulos que revocó se los había otorgado la misma entidad entre los años ochenta y noventa para atender a años de reclamos por la tierra de los campesinos de esa región, a cada campesino le había asignado una unidad agrícola familiar, que en esa zona oscilaba entre las 20 y 30 hectáreas.
Pero después de que los paramilitares se tomaron a sangre y fuego la región, y forzaron a miles de campesinos a desplazarse, la entidad, con el nuevo nombre de Incoder, revocó los títulos de los campesinos desplazados y, en muchos casos, se los re-adjudicó a terceros.
En versión libre ante un fiscal de Justicia y Paz, un paramilitar desmovilizado que hizo parte  de la banda de ‘Jorge 40’, Óscar José Ospino Pacheco alias ‘Tolemaida’, ha confirmado lo que los documentos sugieren: que las AUC consiguieron que el Incoder les legalizara el despojo a los campesinos.
‘Tolemaida’ dijo que otro paramilitar conocido con el alias de ‘Córdoba’ fue quien sirvió de puente entre la gerencia del Incora y ‘Jorge 40’ para legalizar el robo de predios a las familias campesinas, desplazados por los paramilitares a finales de los años noventa.
El otro testigo que está colaborando con la justicia, pero cuyo nombre se mantiene en reserva por seguridad, le dijo a las autoridades que participó en varias reuniones entre ‘40’ y funcionarios del Incora, y en ellas se organizó cómo se revocarían los predios adjudicados a campesinos y cómo se les titularían a los paramilitares.
Los documentos sustentan estas versiones. Entre febrero y marzo de 2003, el Incora revocó la adjudicación de 134 predios, dos en promedio por día, argumentando que los campesinos abandonaron la tierra o incumplieron con el pago de un crédito que les otorgaron quince años atrás. Se aprecia lo exagerado de la cifra, si se tiene en cuenta que entre 1996 y 2002,  es decir, en los siete años anteriores, apenas se habían revocado los títulos de 80 predios.
Las revocatorias de 2003 incluyeron predios con extensiones desde 47 metros cuadrados, equivalentes a una huerta, hasta de 69 hectáreas, una gran hacienda. Estas cancelaciones de títulos ocurrieron en 12 municipios del Magdalena, pero se concentraron sobre todo en cuatro de ellos, justo los que mayor desplazamiento forzado registraron a causa del terror de ‘Jorge 40’.
En su defensa ante la justicia, conocida por VerdadAbierta.com, el entonces gerente del Incora en Magdalena, José Fernando Mercado Polo, aseguró a las autoridades que nunca tuvo conocimiento de desplazamientos forzados de campesinos en la zona, ni mucho menos que ‘Jorge 40’ hubiera asesinado o intimidado a alguien para robarle sus tierras.
Es una versión difícil de creer, después de que, para 2003, todos en esa región llevaban años conociendo reportes de prensa y radio acerca del desplazamiento forzado de campesinos, a quienes se veían llegar todos los días por montones a Santa Marta a levantar barrios enteros de latas y cartones.
Según datos de Acción Social en los 12 municipios del Magdalena donde el Incora revocó predios, al menos 199.746 familias fueron desplazadas entre 2000 y 2009 por grupos armados ilegales. En los mismos municipios, entre 1990 y 2009 fueron asesinadas 9.642 personas.
Fue precisamente en Chivolo, el municipio con el mayor número de campesinos desplazados por la violencia del departamento entre 1997 y 2002, donde más títulos se revocaron. Según los propios registros del Incoder, allí perdieron la propiedad sobre 47 parcelas, particiones de fincas de mayor extensión llamadas El Encanto, Bejuco Prieto y La Palma. El segundo con más anulaciones de títulos fue Ariguaní, donde los campesinos perdieron propiedad sobre 32 parcelas, que en 1980 habían sido parte de fincas más grandes llamadas Pacífico, Melissa, San José y No te canses.
El tercero más afectado fue el municipio de Pivijay, donde el Incora les revocó a los campesinos 24 predios, que antes hacían parte de grandes terrenos llamados Palmarito, Florencia y Santa Bárbara. El cuarto en revocatorias fue Sitionuevo, donde los campesinos perdieron la propiedad sobre12 parcelas que habían sido parte de un predio global llamado La Trinidad. En orden de anulación de títulos, pero en menor escala, otros de los municipios afectados fueron Tenerife, Aracataca, Plato, Ciénaga, Fundación, El Banco, Zona Bananera y Santa Marta.

Revocatorias Irregulares
Gran parte de las adjudicación de tierras a campesinos pobres se rigió bajo la Ley 160 de 1994 de Reforma Agraria y Desarrollo Rural Campesino que estableció un proceso de selección por puntos. Entregaba parcelas a aquellos campesinos con familia que carecieran de propiedades.
La selección era rigurosa: un comité regional conformado por el gerente regional del Instituto, el jefe jurídico, el procurador agrario, un representante de los campesinos y delegados de las asociaciones de usuarios campesinos, daban fe de la puntación. Si el campesino era seleccionado para la adjudicación, no podía vender su tierra en 15 años.
El comité también vigilaba que los campesinos explotaran sus tierras, que no las abandonaran, las cedieran, arrendaran o vendieran. Y solamente el comité podía autorizar la revocación de títulos.
Por eso llama la atención que en 2003, el comité de adjudicación de Incora en Magdalena revocara tan rápidamente 134 títulos de propiedad, sin siquiera buscar a los campesinos para que explicaran por qué habían abandonado sus propiedades.  En las resoluciones de revocatoria, sólo se menciona que el funcionario del Grupo de Gestión visitó la respectiva zona y encontró que los campesinos habían abandonado la parcela. Y luego, que el Comité de Selección, que se reunió a finales de 2002 y a principios de 2003, recomendó comenzar los trámites de caducidad.
Pero en ninguno de los archivos de estas revocatorias de adjudicaciones de tierras, a los que tuvo acceso VerdadAbierta.com, se hallaron actas de cada decisión administrativa como debería ser. En su defensa, el ex gerente del Incora-Magdalena, Mercado dijo que de cada procedimiento de revocatoria, ellos dejaron constancias escritas. Éstas, sin embargo, han desaparecido misteriosamente y ni siquiera la Fiscalía las ha encontrado.
A pesar de ser los afectados, el Incora tampoco notificó a los campesinos de que se quitarían sus títulos por presunto incumplimiento con las obligaciones de la adjudicación.

Los Nuevos Dueños
Resulta todavía más extraño que después de las revocatorias de adjudicaciones de tierras, éstas volvieran a ser adjudicadas en tiempo récord. Se les titulaban, por lo general, a nuevos campesinos que ya habían invadido las tierras en cuestión. Así quedó consignado en las resoluciones del Incora. Luego se supo, que los nuevos propietarios eran en su mayoría desmovilizados de las Auc o sus familiares, cuando no, testaferros de los propios ex jefes paramilitares.
En menos de cuatro meses, el Incora firmó 137 nuevas adjudicaciones a otros propietarios. Las fechas de revocatorias y nuevas adjudicaciones fueron realizadas el 7, 10, 20 de febrero y el 31 de marzo de 2003. Incora se demoró apenas tres meses en revocar y luego en volver a adjudicar, con una celeridad jamás vista.
En algunos casos, revocó en febrero de 2003 y tituló entre el 21,24 y 25 de abril. Curiosamente, en las revocatorias el Incora no especificaba el número de hectáreas anuladas, mientras que en las nuevas adjudicaciones el Incora les señalaba a los nuevos propietarios que estos predios tenían entre 32 y 33 hectáreas
El Incora también les aplicó a los campesinos despojados la caducidad por mora en los préstamos que habían contraído con la Caja Agraria para pagar el 30 por ciento del valor de sustierras.
El proceso regular, según un ex gerente del Incora consultado por VerdadAbierta.com, podía demorar entre 6 meses y un año. Además de verificar toda la información, los nuevos parceleros tenían que hacer el trámite para conseguir un crédito correspondiente al 30 por ciento del valor del predio.

‘40’ y Sus Ladrones
Varias familias de campesinos han regresado a Chivolo pero se han encontrado con que sus fincas fueron tituladas a desmovilizados o sus familiares. También que testaferros de ’Jorge 40’ tiene en su poder los predios y no los quieren devolver.
En 1996, ‘Jorge 40’ y sus hombres, unos 25, llegaron a esta rica zona del centro y sur del Magdalena conocida como las Sabanas del Ariguaní. Los paramilitares la eligieron posiblemente porque aunque está aparentemente aislada, a muy pocos kilómetros al occidente, está el río Magdalena y al oriente, muy cerca, la carretera que comunica a Santa Marta con Bucaramanga. Ambas rutas accesibles para el tráfico de drogas y de armas hacia el mar.
Además porque sus tierras eran particularmente bellas y ricas. En 1997, el grupo de ‘Jorge 40’ empezó a señalar a los campesinos de auxiliadores del Eln. Este grupo guerrillero había llegado a Sabanas de San Ángel intentando penetrar el movimiento campesino que reclamaba tierras al Estado. Incluso hasta llamó a uno de sus frentes, el Manuel Domingo Barros, en honor a un líder campesino en la zona.
Al principio, dicen algunos agricultores que han vivido por décadas en esta zona, el grupo armado acompañó a los labriegos en su lucha, pero después les prohibieron que intentaran la titulación de tierras. Los campesinos se alejaron del Eln, además porque a esa región llevaba a los ganaderos que secuestraba, poniéndolos en grave riesgo.
En 1996, de hecho, Salvatore Mancuso y ‘Jorge 40’, rescataron de las manos del Eln a un ganadero de apellido Botero, miembro de una familia propietaria de grandes fincas en las riberas del río Magdalena, sobre todo en Magangué. Por esos años esos Botero confirmaron una Cooperativa Rural de Seguridad (Convivir), que aunque era legal, muchos en esa región la señalaban de ser instigadora de graves violaciones de los derechos humanos.
Desde ahí, los paramilitares comenzaron a hacerles la vida un infierno a los campesinos de la región. Primero se fueron las familias de muchachos que habían sido reclutados por el Eln. Pero la ola de terror de las Auc no se detuvo.
’Jorge 40’ y sus hombres asesinaron a líderes y campesinos de las veredas La Pola, La Palizua, El Encanto y Bejuco Prieto, todas ubicadas en el municipio de Chivolo. Detrás de estas muertes, aparecieron Neyla Alfredina Soto Ruiz, alias ‘La Sombrerona’; Miguel Castro Gnecco, alias ‘Don Armando’, y el empresario Saúl Severini y Augusto ‘El Tuto’ Castro, hermano de un senador, todos respaldados por ‘Jorge 40’, ofreciéndoles a los campesinos comprarles las tierras a precios irrisorios. Les pagaban lo que querían y si alguien se negaba los amenazaban o asesinaban. En muchos casos, ni siquiera cumplieron con los pagos. Así consta en los testimonios que han dado víctimas y desmovilizados a la justicia.
El 15 de julio del 1997, ’Jorge 40’ ordenó a sus hombres que reunieran a todos los campesinos que vivían en las fincas La Pola, El Encanto y La Palizua, entre otras, en un sitio conocido como El Balcón –que luego convertiría en una base paramilitar- y les dijo que tenían 15 días para desocupar. Un pastor que estaba entre los presentes fue asesinado porque dijo que él había sido enviado a predicar la palabra y que "Dios no le había dicho que se fuera".
Pocos se atrevieron a denunciar. Y por esto solo se supo de la dimensión de la tragedia, después de que en 2006, los 2.215 hombres del Bloque Norte de las Auc que comandaba ‘Jorge 40’ se desmovilizaran en Chimila, Cesar.
Con todo el mundo silenciado o cooptado, ‘Jorge 40’ y sus hombres se apropiaron a punta de bala de cerca de 18 mil hectáreas de los campesinos. Y en 2002, al tiempo que se iniciaban las conversaciones de paz con el gobierno, ‘Jorge 40’ empezó a planear su plan de retiro: legalizar la expropiación violenta de predios a cientos de familias campesinas. Así lo creen en la región porque, según varios testigos entrevistados por VerdadAbierta.com, empezó a adecuar las fincas de los desplazados. Invirtió en un sofisticado acueducto para darles de beber a las reses que se robaba y en mejorar el servicio de energía eléctrica y ponerles televisión satelital

Un Ángel para los Campesinos
Para fortuna de los campesinos despojados, en 2006 cuando las autoridades hicieron un allanamiento a una finca desde donde solía despachar Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’ en las Sabanas de San Ángel, encontraron documentos que respaldaban su versión de los hechos.
Allí apareció un listado de nombres y cédulas con los títulos "parcelas de Bejuco Prieto a legalizar", "nombres para adjudicar parcelas Toluas y Santa Rosa" y "parcela a legalizar El Encanto".
Esas listas se referían a personas que terminaron siendo despojadas en el centro de Magdalena y sus fincas entregadas a otras, oriundas de Valledupar, Barranquilla, Tierralta, Cereté y Valencia en Córdoba, y de municipios como Ariguaní, Fundación, Pivijay, Pedraza y Monterrubio, en Magdalena.
Varios de los nombres de estas listas de campesinos a despojar, coinciden con los titulares de las escrituras de adjudicación que otorgó el Incora en 2003. Según el testigo que colabora con la Fiscalía, ‘Jorge 40’ quería comprar las tierras pero, como estas estaban tituladas a campesinos, sus títulos debían ser revocados y readjudicados a otros.
Fue entonces, dijo el testigo, que ‘Jorge40’  hizo una lista con los nombres de sus hombres y de sus familiares y se lo pasó al Incora para que anulara los títulos de los campesinos expulsados a la fuerza y les readjudicara a su gente la propiedad de las tierras.
En efecto, así lo ratifican documentos internos del Incoder. Su antecesor el Incora adjudicó en 2003 en Chivolo, fincas a Eberto Enrique Barranco Torregrosa, a Jesús Alberto Toncel Pavón, a Omar Montero Martínez, alias ‘Codazzi’, y a‘24’, jefe del frente Guerreros de Baltazar que delinquía en Pivijay, El Difícil, Plato y San Ángel, hoy prófugo de la justicia.
Por eso un campesino que había sido adjudicatario en 1991 de un predio en El Encanto, encontró que desde el 28 de octubre de 2002 su parcela  ‘Dios verá’ ya no era suya, sino que desde el 10 de febrero de 2003 había sido titulada a Éver Vargas Contreras. Según las autoridades, Vargas Contreras es un desmovilizado del Bloque Norte conocido con el alias de ‘Rafa 50’.
Lo mismo ocurrió con el propietario de la Parcela ‘El Tesoro’, quien descubrió que el desmovilizado del Bloque Norte, Fredys Alfonso Yances, alias ‘El Flaco’ se había quedado con su parcela que le fue adjudicada el 30 de octubre de 2002. El Incora se demoró en titularle la parcela a ‘El Flaco’ solo 15 días.
La historia se repitió con la parcela Palermo. El 30 de febrero de 1991 el Incora le adjudicó el predio a un campesino. Pero el 10 de febrero de 2003 decidió revocársela porque "había abandonado el predio hace 6 años y este es ocupado por el señor Orlando Caballero Cantillo". Caballero Cantillo, señalado por los campesinos desplazados de ser un capataz de ‘Jorge 40’, consiguió que, tan sólo mes y medio después, le adjudicaran la tierra.
El mismo Tovar Pupo reconoció  en agosto de 2007 que muchas de estas fincas habían sido despojadas por sus hombres, y que iba a intentar devolverlas. Pero, luego de la extradición de este ex jefe paramilitar en 2008, hombres armados, quienes además exhiben sus títulos espurios, han impedido que sus verdaderos dueños las recuperen. Les han quemado y tirado al suelo con motosierra, los cambuches improvisados que instalaron a la entrada de sus predios en un intento por hacer valer su derecho.
En otros casos, algunos políticos de la región o antiguos testaferros invadieron predios de campesinos que el Incora no había titulado, pero luego revendieron, lo que hace más difícil la anulación de estos nuevos títulos, porque los actuales propietarios pueden haber comprado de buena fe.

¿Quién Le Responde a Edulfo?
Entre el 25 de octubre de 2002 y el 24de abril de 2003 el comité de adjudicaciones (integrado por el gerente regional de la época, José Fernando Mercado Polo, el secretario general, el jefe jurídico, el procurador regional, los supuestos representantes de las asociaciones de campesinos y de la Anuc en Magdalena) decretaron la nulidad de cientos de títulos con los argumentos de que las tierras habían sido abandonadas y que los campesinos habían dejado de pagar sus deudas con la Caja Agraria.
No se conocen denuncias de posibles irregularidades, por parte de los integrantes del comité.  Ni parece que se hubieran preguntado por qué de repente unos 2.500 campesinos de Chivolo dejaron sus fincas, ni tampoco quiénes eran esos forasteros que habían ocupado esas tierras.
Resulta revelador del terror que había, que ningún campesino aparece oponiéndose a que le quitaran su tierra, pues si lo hubiera hecho hubiera detenido el proceso y no hubiera podido hacerse tan rápido.
Pero el asunto no se quedó solo en 2003. Los paramilitares siguieron robando tierras que no necesariamente habían sido ‘incoradas’, u objeto de reforma agraria.
En varios casos conocidos por VerdadAbierta.com los paramilitares robaron tierras a campesinos pagándoles a precios irrisorios y llegaron incluso a negociarlas con el Incoder años después.
Así fue como le ocurrió Eudolfo Escobar de la Cruz quien, junto con su esposa, tenía las finquitas de ‘Canaan’, ‘Vista Hermosa’ y ‘El Caquetá’.  Según se ha animado a denunciar después, a finales de 2001, Augusto ‘Tuto’ Castro, muy amigo de ‘Jorge 40’ y hermano del entonces senador Jorge Castro Pacheco, hoy condenado por la Corte Suprema por parapolítica, les puso precio y fecha de venta a sus fincas. La amenaza, según la denuncia, fue de muerte si no vendía.
El campesino la vendió y se desplazó a otra ciudad de la Costa. Después de la desmovilización paramilitar, fue a una audiencia de Justicia y Paz en Barranquilla, en donde exigió a ‘Jorge 40’ que le devolviera los predios. Allí se enteró que las tres fincas, englobadas en una sola con el nombre de Villa Lorena y su dueño actual, un tercero al que ‘Tuto’ Castro le había vendido, la estaba negociando con el Incoder. Edulfo envió varias cartas al Instituto sin poder frenar la negociación, que se concretó el 9 de abril de 2010.
El reto del nuevo gobierno, que ha puesto en marcha una política dinámica de devolución de predios robados e investigación de los culpables del despojo fuera y dentro del Incoder, es deshacer decenas de casos complejos, como este de Edulfo, para que haya justicia. Los 37 predios que ya devolvió en Chivolo, cumpliendo una orden de la Corte Constitucional, marcan apenas el comienzo de un largo camino.

* Para obtener los documentos del Incoder, VerdadAbierta.com presentó a la entidad un derecho de petición que fue negado en 2010, bajo el gobierno anterior. Entonces, con la asesoría del programa de acceso a la información de la Fundación para la Libertad de Prensa, presentó una tutela y el juez falló a favor. Bajo el nuevo gobierno, el Incoder ha venido entregando los documentos de revocatorias de adjudicaciones de tierras de varios departamentos en el país.
29 de marzo de 2011
©verdadabierta

sed de sangre del premio nobel de la paz


columna de lísperguer
Continúa agresión de Estados Unidos y la Unión Europea contra Libia.

¿Qué debemos creer si descartamos, por evidentemente falsos, los motivos defendidos por Obama y sus aliados europeos para atacar a Libia? Hasta febrero de este año Gadafi era bienvenido en muchas, sino todas, las ciudades europeas. Financió la campaña electoral de Sarkozy, ayudó a Italia a sobrevivir la última crisis y hasta hace apenas unas semanas era aliado de EUA en la lucha contra el terrorismo islámico. En 2009 un cable lo describe como "nuestro principal aliado para combatir el flujo de combatientes extranjeros" en África del Norte. El este de Libia está ahora en manos de fundamentalistas islámicos, tras el apoyo que les prestó la alianza de Obama destruyendo la fuerza aérea libia. Otro objetivo evidente es destruir la infraestructura libia, para frenar su desarrollo o reconstruir el país con empresas occidentales. Pero la premura en atacar sin haber agotado otros medios delata la sed de sangre del Premio Nobel de la Paz.
lísperguer

sala de tortura con cura


Nuevos testimonios complican la situación del sacerdote Eugenio Zitelli por su rol en la dictadura. Era el capellán de la policía de Feced y varios ex detenidos aseguran haberlo visto y oído en los sótanos de la ex jefatura de Rosario. Se suman los testimonios.
[José Maggi] Argentina. En el marco de la causa Feced, donde se investiga entre otros el accionar de quien fuera capellán de la policía Eugenio Segundo Zitelli, se recibieron en la última semana dos nuevos testimonios que complican aún más la situación de sacerdote. Silvio Alcoba Rosa y Gladys Bonnafede de Bracaccini testimoniaron luego del pedido realizado a los fiscales a cargo de la Unidad Fiscal de derechos humanos Gonzalo Stara y Mario Gambacorta, por parte UMANO de Casilda y Familiares, la LADH y APDH Rosario. Los organismos defensores de derechos humanos entienden que sus dichos acreditan entre otras cuestiones el rol de la iglesia, en general, durante la dictadura y en particular el rol de Zitelli en el ámbito del Servicio de Informaciones. Cabe recordar que con el mismo objetivo, la anterior semana lo habían hecho Claudia Nigro, Juan José Noste y Héctor ‘Chinche’ Medina.
Alcoba Rosa, quien viajó especialmente desde Ingleses, Isla de Florianópolis, Brasil, donde actualmente reside, para prestar declaración en la causa, es profesor de Literatura, Lengua y Filosofia y uno de los fundadores del grupo UMANO de Casilda. Estuvo presente en las distintas reuniones en esa ciudad y, dio cuenta, de la misma manera que lo hicieron Noste y Nigro, de los encuentros entre Zitelli y Darío Castagnani mientras éste se encontraba detenido desaparecido en el Servicio de Informaciones.
Alcoba Rosa dio fue que "en el curso de una reunión en Casilda, uno de sus asistentes el Ingeniero Agrónomo Darío Castagnani (vecino de Casilda y de quien se tenía información había estado cautivo en el S.I. de Rosario para finales de 1976, principio de 1977), relató que una vez, estando en el sótano del Servicio de Informaciones, fue vendado y subido por unas escaleras hacia la parte superior de dicho CCD; que en un momento le quitaron las vendas y lo introdujeron en una habitación "similar a las que se utilizaba para torturar y seguramente en el mismo piso y a pocos metros de dónde se llevaban a cabo tales "interrogatorios" , y que allí se encontró con el Capellán Zitelli, con quien mantuvo un breve diálogo, dado que no lo conocía más que por ser de Casilda".
Según relató Castagnani y ahora dio fe Alcoba Rosa "este sólo alcanzó a comentarle que en ese lugar sólo había palos, golpes y tortura", a lo que Zitelli le respondió que era un momento complicado del país, que ya iba a pasar y que lea La Biblia, prometiendo enviarle una, incumpliendo aún esa promesa".
También contaron, como luego que Zitelli negara haber visto gente torturada en el programa televisivo del cable local "Contraluces", en otra reunión , un policía retirado de apellido Bocca que cumplió funciones en la UR IV Caseros y en la UR II Rosario, se mostró indignado por aquellas palabras del ex capellán. Alcoba Rosa recordó que este policía "comentó categóricamente ante el asombro de la concurrencia, que ello no era así por cuanto él mismo había observado una sesión de torturas dentro del S.I. de Rosario, donde se le aplicaba picana eléctrica a un joven sobre una camilla ortopédica u obstétrica, y en dicha sesión se encontraban también presentes Feced y Zitelli". "Como puede ese señor decir que no vio torturar" repitió el testigo de esa afirmación, mientras describía el gesto del ex policía que apuntaba con su mano hacia la Iglesia de Casilda donde reside Zitelli.
Dada la profesión de Alcoba Rosa, luego de transcribir el contenido del programa Contraluces "una de las pocas entrevistas otorgadas por el ex capellán el testigo trabajó el discurso de Zitelli vertido en ese programa y destacó especialmente "los tiempos de verbo y pronombres que utiliza, propio del discurso de la Iglesia y que Zitelli, a partir de cosas ciertas tales como que era cura, que era capellán de la Policía, que hubo caídos, construye una verdad, su verdad, y que con ello justifica cualquier acción o reacción que pudiera haber emprendido o tenido la policía en ese momento".
Según el profesor de literatura " esta explicación atemporal pudo servir para justificar el terrorismo de Estado en aquella época, en el momento en que está hablando en dicho programa y en cualquier otro momento del futuro en que fuera preguntado por lo mismo".
Asimismo en su análisis Alcoba Rosa destacó que cuando el periodista Campabadal, quien lo entrevistó al sacerdote le preguntó "por lo que pensaba la iglesia en aquel entonces de todo lo que estaba ocurriendo, Zitelli le contestó como policía, hablando de nosotros, de nuestros muertos, caídos y heridos, por lo que lejos de su función pastoral, explicó el fenómeno como parte del aparato represivo, señalando que era una guerra y que la sociedad le pedía a ellos que libraran al país de esa ideología de izquierda que quería para la Argentina otra Cuba u otra Rusia".
También testimonió Gladys Bonnafede, madre de Eduardo Bracaccini, quien a los 24 años de edad era Licenciado en Ciencias Políticas, estudiante de 2do. año de Ciencias Económicas y trabajaba en el banco BIR.
Según relató la mujer, "la contadora de este banco la llamó a Casilda y le comentó que Eduardo no estaba yendo a trabajar, que por ese motivo fue el médico al domicilio y no lo encontró. Que tras ese episodio comenzó su búsqueda y que por medio de un sobrino que tenía un taller mecánico sobre Bulevard Avellaneda donde realizaba algunos trabajos para la policía logró obtener la información de que su hijo estaba detenido en Jefatura".
La madre pudo reconstruir que a Eduardo "se lo llevaron en un auto verde, lo entraron por calle Dorrego y lo introdujeron en el SI". Luego por medio de dos compañeras de estudio, pudo saber que Eduardo fue llevado de su departamento de calle Pellegrini al 1100 de Rosario por averiguación de antecedentes".
Gladys recordó "que las chicas estaban muy asustadas" y no quisieron darle otra información. La testigo decidió entonces instalarse durante 15 días en Rosario, en la casa de aquel sobrino. Allí a través de un matrimonio que conocía a Zitelli por llevar juntos su hijo, y este ultimo a su sobrino al Liceo Militar, consigue una entrevista con el cura, quien la atiende en una oficina de Jefatura.
Gladys recordó que Zitelli le dijo que "los presos políticos no están en guía (quiso decir que no se registran). Voy a ver si puedo hacer algo pero no me pida que lo saque" le dijo el sacerdote.
Con esta información, la madre volvió a Casilda un poco más tranquila, dado que Zitelli era oriundo de esa ciudad. "En ese momento pensé que era una buena persona, además había confirmado que Eduardo estaba detenido en Jefatura y había dicho que iba a ayudarlo".
Aproximadamente a dos días de este encuentro, por uno de los canales de televisión de Rosario, la mujer se enteró del comunicado de prensa emanado del Segundo Cuerpo de Ejército donde se señalaba que "cinco terroristas habían sido abatidos al intentar copar la Comisaría de Alvear". Entre los muertos estaba su hijo. Esto ocurrió el 25 de julio de 1977, luego se enteraría que Eduardo antes de ser sacado del SI fue bajado al sótano para bañarse y afeitarse y luego fue trasladado hasta ese lugar junto a los demás, donde fueron fusilados contra un paredón de un club cercano a la dependencia policial donde se fraguó el enfrentamiento.
28 de marzo de 2011
27 de marzo de 2011
©rosario 12

por qué le dispararon a julieta


Una militante transexual fue baleada el viernes y permanece en coma inducido. El presunto autor, un ex policía, aduce que la trabajadora sexual intentó robar en su local. Piden esclarecer el caso.
[Lorena Panzerini] Argentina. Lo que en principio se había planteado como un hecho delictivo sembró "serias dudas" en el área de Diversidad Sexual de la Municipalidad y el Movimiento Evita, luego que una militante transexual de la organización, de 25 años, resultara herida de bala en el cráneo. "Nosotros lo tenemos como imputado", dijo el comisario de la 19º sobre la persona baleada el viernes pasado en Amenábar y Matienzo. Sin embargo, los interrogantes son varios: "¿Por qué dicen que Julieta está internada con custodia por robo calificado si ella le temía a las armas? ¿Quién la identificó con su nombre de varón en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) si ella entró intubada? ¿Por qué la primera versión de la policía fue que tenía un roce de bala?" Noelia Casati, titular del área de Diversidad Sexual del municipio, exigió "que se esclarezca el caso" y adelantó que hoy pedirán, junto con el Movimiento Evita, que el Juzgado de Instrucción 3º, donde recayó la causa, "investigue cómo sucedió" el hecho en el que se inculpa a una trabajadora sexual trans, que fue baleada, y permanece internada con coma inducido y respirador artificial. Además, al momento del hecho Julieta estaba con otra transexual, de 35 años, de la que hasta anoche no había paradero.
Rosario/12 llegó a la esquina de Matienzo y Amenábar, donde entre la tarde y la noche del viernes pasado Julieta T. fue baleada "en un forcejeo" con el dueño de la brasería que funciona en la esquina. Martín, uno de los vecinos, comentó que cerca de las 18.30 "dos hombres vestidos como mujer empezaron a forzar la puerta del local, que estaba cerrado". Y continuó: "Cuando salió mi mujer a ver qué pasaba le mostraron una pistola; cuando ella entró, vi que Claudio (el dueño de la parrilla que vive en la cuadra) cruzó corriendo desde su casa y agarró al que tenía el arma. Cuando lo dio vuelta, se cayó y se golpeó con una columna, por eso quedó internado con un golpe en la cabeza; y el otro salió corriendo". Minutos después, Claudio (un ex policía) confirmó esa versión a este diario y aseguró ser la víctima. "En esta zona podés estar gritando en la esquina que te quieren matar, que nadie va a salir a ayudarte", dijo.
Sin embargo, el sub director del Heca, Claudio Alonso, confirmó que Julieta "ingresó el viernes con una herida de arma de fuego en la zona occipital derecha". Luego detalló que tras la operación, presenta una evolución favorable, continúa con respirador artificial y seguiría así "al menos por otras 48 horas".
Al enterarse de la situación, Casati recorrió las instituciones buscando información certera de lo sucedido, ante las dudas sobre la versión de que Julieta estaba internada con custodia policial, por "robo calificado". "Ella le tenía miedo a las armas, es imposible que tuviera una. Sus padres están en Estados Unidos y tiene un hermano al que no encontramos. Además, estaba buscando estudiar, porque si bien era trabajadora sexual, cada vez que pudo dejar de hacerlo lo hizo, pero hace unas semanas se peleó con el novio y volvió. Ahora estaba haciendo los trámites para hacer el DNI como Julieta", dijo.
Por otro lado, hubo algunas dudas con respecto a la identidad de la paciente, al momento de ingresar al hospital. Casati aseguró tener versiones de que "ingresó intubada", por lo que no podía hablar. Entonces preguntaron: "¿Quién la identificó con su nombre de varón, porque nosotros no lo sabíamos y su familia no está acá?"
Por otro lado, la funcionaria pidió "que sean sancionados" los hechos de maltrato a las trabajadoras trans "en la vía pública, por parte de la policía". Por su parte, el comisario Jiménez, de la comisaría 19º, indicó que un primer informe del hospital se indicó que Julieta tenía "un roce de bala"; aunque "después de la operación nos indicaron que era un impacto en el cráneo". Al consultarse si había detenidos, el jefe de la seccional aseguró: "Tenemos a la persona internada como imputado". En tanto, desde el Movimiento Evita aseguran que "el dueño de la brasería tenía el arma y salió a decir que la traían ellas".
28 de marzo de 2011
©rosario 12

la organización de base


Durante la dictadura la clase trabajadora no sólo sufrió el fuerte embate de las políticas represivas y económicas del período, sino que además vio drásticamente reducida su posibilidad de organización y lucha.
[Victoria Basualdo*] Argentina. El golpe militar del que acaban de cumplirse 35 años constituyó un punto de inflexión en la historia argentina en una gran cantidad de aspectos. Una dimensión relativamente poco reconocida pero de gran impacto fue la organización sindical en el lugar de trabajo, que tenía en los años ’70 una larga tradición en la Argentina. La representación obrera en los establecimientos laborales, que se plasmó en las figuras de los delegados, los cuerpos de delegados y las comisiones internas y se expandió y consolidó durante los dos primeros gobiernos peronistas, cobró gran importancia para garantizar el cumplimiento de la legislación laboral, establecer vinculaciones entre las bases y la dirección centralizada de los sindicatos industriales de base nacional, y fortalecer la posición de los trabajadores frente a las patronales.
Al mismo tiempo, estos órganos estuvieron atravesados por fuertes tensiones que tenían que ver no sólo con la dinámica de representación en sí misma, sino también con la cambiante relación con las patronales, con los distintos gobiernos y con el Estado, así como con las contradicciones dentro de la propia clase trabajadora respecto de su propia identidad, su relación con el capital y las funciones de sus representantes. Aun en esta historia de fuertes transformaciones y tensiones, la dictadura consiguió, a partir de la aplicación de políticas represivas, económicas y laborales, imponer cambios de gran profundidad.
La instauración del terrorismo de estado, la desaparición de personas como método privilegiado además del encarcelamiento, el asesinato y otras formas de persecución a la oposición y de disciplinamiento social, son sin dudas las características más visibles del gobierno que tomó el poder por la fuerza en 1976. Es importante recordar, en este contexto, que esta política represiva tuvo como uno de los blancos privilegiados a sectores importantes de la clase trabajadora, especialmente a los sectores combativos y a los representantes y activistas de base, y que aunque estuvo desarrollada por las fuerzas armadas, contó con el apoyo y la colaboración de importantes sectores del capital concentrado, que proveyeron financiamiento, infraestructura e información clave para la persecución de los trabajadores y sus representantes.
Esta relación entre sectores del capital concentrado y fuerzas militares no se restringió a la política represiva, sino que se plasmó también en la política económica, que promovió cambios estructurales que marcaron un profundo quiebre en la historia de más de cuatro décadas de desarrollo de la industrialización sustitutiva desde la década del 30. Un símbolo central de esta relación fue José Alfredo Martínez de Hoz, que pasó de ser presidente del directorio de la empresa siderúrgica Acindar, en la cual se llevó a cabo un proceso represivo de inédita magnitud en 1975, a ser ministro de Economía de la dictadura militar entre 1976 y 1981. La política económica implementada en estos años promovió una inédita redistribución del ingreso en contra de los trabajadores, una creciente apertura al mercado internacional, un acelerado crecimiento del endeudamiento externo asociado a la valorización financiera y la fuga de capitales, y un proceso no sólo de caída de participación del sector industrial en el PBI, sino también de fuerte concentración en actividades económicas clave.
La clase trabajadora no sólo sufrió el fuerte embate de las políticas represivas y económicas en este período, sino que además vio drásticamente reducida su posibilidad de organización y lucha debido a un profundo reordenamiento de la legislación y la práctica de las relaciones laborales, que comenzó por la intervención por parte de personal militar de la CGT y de los gremios más importantes y representativos, e incluyó una batería de legislación que prohibió toda forma de organización en el lugar de trabajo, así como toda forma de movilización y de lucha.
Aunque gracias a los esfuerzos de distintos sectores de la clase trabajadora se logró, a partir de la transición a la democracia, recuperar parcialmente algunas de estas líneas de organización obrera, los representantes de base sufrieron, sin embargo, una nueva ofensiva durante la segunda ola de reformas neoliberales en los ‘90, en cuyo contexto experimentaron una nueva pérdida de poder e influencia. En el contexto actual, en que la lucha y el conflicto sindical vuelven a ocupar un lugar central en la economía y la sociedad, resulta fundamental asumir el desafío de revertir el legado de las últimas décadas y consolidar estos mecanismos de representación en los lugares de trabajo, lo cual permitiría no sólo reivindicar esta larga historia de organización y de lucha, sino fundamentalmente fortalecer a la clase trabajadora a partir de la profundización de la democratización y representatividad de las organizaciones sindicales.
[* Flacso Argentina-Conicet.]
28 de marzo de 2011
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herencia del terror


Temas de debate: la política económica de la dictadura militar. El golpe que terminaría de quebrar un proyecto nacional ya debilitado por sus propias fisuras internas contó con el apoyo de casi la totalidad del poder económico local, que veía en él la oportunidad de terminar con la amenaza de la guerrilla y el poder sindical.
[Andrés Asiain*] Argentina. Hace ya 35 años las fuerzas armadas argentinas interrumpían, por última vez, la vida democrática del país en nombre de la defensa de un mundo occidental y cristiano, tan ajeno a nuestra geografía como al mensaje de quien diera su vida en la cruz. El golpe que terminaría de quebrar un proyecto nacional fuertemente debilitado por sus propias fisuras internas contó con el apoyo de casi la totalidad del poder económico local, que veía en él la oportunidad de terminar con la amenaza de la guerrilla y el poder sindical.
Para justificar la intervención militar fue necesario crear una sensación de caos social. Así se exacerbaron las divisiones internas de la coalición gobernante fomentando el desarrollo de bandas armadas como la Triple A, que condujeron a una creciente militarización de las disputas políticas. Pero el plan desestabilizador tuvo también su componente económico, una megadevaluación y tarifazo totalmente injustificados que empujó la inflación a niveles sin precedentes. El autor intelectual del "rodrigazo" no fue el ministro que le cediera su apellido sino Ricardo Zinn, posterior funcionario de la dictadura y el menemismo.
La crisis económica provocada fue la que le permitió al recientemente procesado José Alfredo Martínez de Hoz hacerse del Ministerio de Economía tras el levantamiento militar. Hombre del riñón del grupo Rockefeller, sus amplios contactos en el mundo financiero eran la llave para conseguir dólares frescos con los que estabilizar la economía. Y así fue, como señalara el mismo David Rockefeller algunos años después: "Cuando Martínez de Hoz viajó por primera vez a Estados Unidos a refinanciar la deuda exterior argentina, pocos meses después de haber asumido su puesto como ministro de economía (...) recomendé inmediatamente considerar un crédito del Chase a Argentina, y estimulé a otros bancos norteamericanos a hacer lo mismo, lo que contribuyó a que entre los nuestros y otros similares de Canadá, Europa Occidental y Japón, Argentina pudiera hacerse de la cifra cercana a los mil millones de dólares que necesitaba para hacer frente a su minada situación de deuda exterior".
Pero como era de esperarse, la "ayuda" no fue gratuita. La gestión de Martínez de Hoz se caracterizó por la fuerte desregulación y apertura de nuestras finanzas a los movimientos especulativos internacionales. Con ello se garantizó no sólo elevadas ganancias para la banca extranjera que apadrinó su gestión, sino que también se constituyó un mecanismo extorsivo al interior de la junta militar que le permitiría mantener el control de la política económica por un amplio período. La "confianza" de los mercados era vital para mantener el flujo de inversiones especulativas en que se sostenía el modelo económico de la dictadura, y Martínez de Hoz era el hombre de confianza de los grandes jugadores que manejaban al mercado. Si lo tocaban al ministro, se desataba la corrida y la economía se desbarrancaba en una crisis financiera y externa.
La principal herencia de la gestión de Martínez de Hoz fue un espectacular salto del endeudamiento externo que la Justicia argentina calificaría como totalmente injustificado desde un punto de vista económico (Causa Nº 14.467, "Olmos, Alejandro S/dcia"). El peso de la deuda aplastaría el intento democrático de Raúl Alfonsín hasta arrastrarlo a un estallido hiperinflacionario producto de la imposibilidad de la economía argentina de generar los dólares que le exigían los acreedores externos. Será también la principal justificación para el remate del patrimonio público durante el menemismo y para la cesión de nuestra soberanía en el diseño de la política económica que alcanzaría niveles grotescos bajo el gobierno de Fernando de la Rúa.
Desde el año 2003, una línea estratégica de la política económica fue el desendeudamiento como medio para la obtención de una mayor independencia económica. Una combinación de acertadas políticas locales y un contexto de elevados precios de nuestras exportaciones permitieron implantar un modelo de alto crecimiento económico que no requiere para su sostenimiento del crédito externo ni del ingreso de capitales especulativos de corto plazo. El poder interno de los organismos financieros internacionales fue desarmado pagando dólar sobre dólar una deuda inmoral e ilegítima pero, ¿se puede condenar al esclavo que paga a su ex amo para vivir en libertad?
[*Cemop-Madres de Plaza de Mayo.]
28 de marzo de 2011
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una espía en la corte


SEMANA revela el impresionante testimonio de Blanca Maldonado, la señora de los tintos que se convirtió en el caballo de Troya del DAS para espiar a la Corte Suprema de Justicia. Narra cómo la contactaron, todo lo que hizo y el pago que recibió.
Colombia. En el escándalo de las llamadas ’chuzadas’ del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) contra magistrados, miembros de la oposición y periodistas, uno de los episodios más graves fue el prolongado y sistemático espionaje que ese organismo de inteligencia adscrito a la Presidencia realizó contra magistrados dentro de la propia Corte Suprema de Justicia. En mayo de 2010, SEMANA reveló cómo el DAS infiltró a la Corte y descubrió que la detective Alba Luz Flórez, conocida como la ’Mata Hari’, era la encargada por esa entidad para ejecutar el espionaje en el alto tribunal. Si bien la funcionaria fue la responsable de coordinar esas actividades, la persona que realmente lo realizó y quien grabó ilegalmente las sesiones de los magistrados fue Blanca Maldonado, la señora de los tintos. Con 18 años de trabajo en la Corte Suprema, Maldonado fue contactada por la ’Mata Hari’, quien la convenció no solo de espiar a los magistrados a los que servía, sino de ayudarle a reclutar a otras personas que espiaran en la Corte. Por cuenta del escándalo, y una vez la ’Mata Hari’ confesó, Maldonado perdió su trabajo, empezó a encarar un proceso judicial que está en curso en su contra y, lo más grave, comenzó a recibir amenazas de muerte. Hoy está a la espera de que la Fiscalía valore su testimonio y de poder ingresar al programa de protección a testigos. SEMANA obtuvo la declaración que Maldonado rindió ante la justicia, en la que cuenta con lujo de detalles cómo realmente fueron la infiltración y el espionaje contra los magistrados. Su testimonio es sencillamente impactante.

"Tenía Que Contar Todo Lo Que Escuchara en la Sala Plena"
"Estando yo en mis labores, alistándome para ir a la Sala Plena, llegó el señor David García, que ya lo conocía con anterioridad y ocupaba el cargo de escolta del doctor (magistrado) Javier Zapata, y me hizo una pregunta. En la Corte todo el mundo me conocía como Chiqui. Me dijo: ’Chiqui, ¿usted por quién votó?’. Le dije que por el doctor (Álvaro) Uribe, entonces él me dijo que si quería trabajar para él, le entendí que si quería trabajar  para el doctor Uribe, me quedé mirándolo y fruncí el ceño, y me fui a llevar unos  tintos que tenía que llevar. Cuando regresé, él todavía me estaba esperando, entonces me preguntó que cuánto ganaba. Le contesté que ganaba 700.000 pesos, entonces él me dijo que si yo decidía colaborar, que me iban a pagar más o menos el doble. Le pregunté qué tenía que hacer yo, y él me dijo que contar todo lo que escuchara en la Sala Plena y todo lo que le oyera a los magistrados. Entonces yo le dije: ’Ah, bueno’. Me dijo que me iba a poner en contacto con la persona que  me iba a indicar y explicar bien lo que yo tenía que hacer.
"Al día siguiente, un viernes, llegó como a las once y me dijo que fuera a la ’pescadería’ y me indicó dónde quedaba: en un callejón cerrado que queda como en la novena, donde hoy está la Escuela Judicial. Que ahí estaba una persona, una señora esperándome, que ese era mi contacto. A la una yo salía para el almuerzo y llegué allá, hasta la ’pescadería’. La señora me saludó muy cordialmente y me invitó a sentarme, y yo le dije que ’mucho gusto, mi nombre es Yanet’, y ella me dijo ’mucho gusto, mi nombre es ’Samanta’ (el falso nombre que usó Alba Luz Florez, la célebre ’Mata Hari’). Entonces me dijo que si David (García) me había mandado, que él le había dicho que ya me conocía de tiempo atrás. También me dijo: ’Yo sabía  que era usted porque David me dijo que venía toda vestida de blanco, como una palomita’. Entonces me invitó a almorzar, me dijo que ella ya me había pedido una cazuela de mariscos, después empezó a preguntarme por mi familia, que cuántos  hijos tenía, qué hacía cada uno, me preguntó por mi esposo, que él dónde trabajaba, qué oficio desempeñaba, me preguntó que yo qué hacía.
"En ese tiempo yo estaba estudiando Ingeniería de Sistemas. Yo le dije que los sábados estudiaba en el Instituto Cies Ingeniería de Sistemas, me dijo que qué chévere, qué rico, que siguiera así, que ojalá pudiera terminar la carrera. Ese día me dijo que bueno, que ella necesitaba que le colaborara contándole todos los movimientos de los magistrados, lo que hablaban y lo que trataban dentro de la Corte. Me preguntó yo a qué salas podía entrar, me preguntó el grado de confiabilidad que los magistrados tenían en mí, si yo me podía desplazar libremente por toda la Corte o si a mí se me negaba la entrada en alguna parte. Le dije que yo no podía entrar a ninguna sala, única y exclusivamente a la Sala Plena, que era donde trabajaba. Me preguntó que entonces las otras salas quién  las atendía, y le contesté que las otras niñas que estaban en cada sala. Entonces así quedamos, nos despedimos y nos fuimos.
"De ahí en adelante empezó a llamarme para preguntarme si tenía alguna información. Quiero recalcar que ella desde un principio me indicó que pertenecía a un programa especializado del DAS, que los tenían encargados de recolectar la información para dársela al doctor (Álvaro) Uribe. Fue bien clara para quién iba a trabajar. Me dijo que si me sentía orgullosa de trabajar para él, para el doctor Uribe, a lo cual apenas me sonreí. Después de eso, ella empezó a llamarme, a presionarme que si yo tenía información, a mandarme razón con David que si había escuchado algo, que qué habían hablado los magistrados, que porque estaba pasando el tiempo y yo no había llevado ninguna información. Que para los pagos, según la información, eso le salía a uno el pago; le entendí que a más información, más paga.
"Le dije que no podía hacer nada, le dije a David que no podía hacer nada porque usted sabe que las salas son cada 15 días y yo lo que puedo hablar de los doctores (magistrados) ellos tratan en sus oficinas a puerta cerrada. David me decía que si yo no escuchaba algo por los pasillos, y yo le dije que no, porque uno no sabe qué tema están hablando ellos.
 
"Tenía Que Ver Qué Hablaban los Magistrados"
 "Pasaron 15 días, y fue la Sala Plena, y en una cafetería del centro que quedaba en la 13 entre octava y novena, me citó ’Samanta’, o Alba Luz, para ver qué información le podía suministrar de lo que habían hablado en esa Sala. Le dije que era muy difícil porque los temas se cortaban, uno entraba y  estaban en un tema, salía y volvía a entrar y ya estaban en otro tema o ya estaba hablando otro magistrado. O sea,  se perdía el hilo de lo que ellos estaban hablando. Sin embargo, me dijo que les pusiera bien cuidado, que fuera anotando lo que ellos iban hablando para ir teniendo un concepto de lo que estaban hablando dentro de la sala, que tuviera bien cuidado lo que hablaba los magistrados Yesid Ramírez y Valencia (César Julio Valencia Copete), que todo lo que yo escuchara de ellos se lo fuera transmitiendo. Me dijo que el jefe de ella estaba mirando la posibilidad de entregarme un aparato muy sofisticado que para recoger la información, que fuera mirando el sitio donde lo podía yo instalar.
"Como al tercer día me llamó como a las cinco de la mañana y me dijo que si nos podíamos ver a las seis, que ella ya tenía la grabadora (…) como a las seis y media, y nos vimos donde antes funcionaba el Tía de la décima. Ahí me dijo que si quería tomar algo, yo le dije que bueno, y nos volvimos por el callejón encerrado y volvimos casi a la misma pescadería. Ahí nos tomamos un tinto y ella me mostró el aparato sofisticado o la grabadora. Era un aparatejo como de cuatro centímetros, de color negro, cuadradito, tenía un botón rojo, un botón verde y un botoncito pequeñito de encendido. Me explicó que si el botón estaba en rojo, para encenderlo tenían que quedar los dos botones, el rojo y el verde, encendidos. Y que para saber si estaba grabando, los dos botoncitos se apagaban y empezaba a titilar el rojo. Hablé, y ella lo apagó y le sacó la tarjeta memoria, que era como ver la de una cámara fotográfica, una memoria, la instaló en el computador de ella y me mostró que efectivamente el aparatico sí servía. Me dijo que eso grababa a una dimensión, que podía grabar toda esta cuadra; luego de ahí nos fuimos. "Me invitó a desayunar y ella se fue, y yo me fui para el trabajo. Ya yo llevaba en mi poder la grabadora. Me dijo que la pusiera a cargar, que la mantuviera bien cargada, que el cargador de la cámara tenía también dos botoncitos (…). Guardé ese aparatejo hasta que lo tenía que utilizar. David todos los días me preguntaba: ’¿quihubo, cómo va todo? Y yo apenas le decía que bien. Que si había escuchado algo, y le decía que nada raro. Él me decía ’escuche noticias’ -lo mismo ’Samanta’-, que me mantuviera bien informada para poder hacerme una idea de lo que estaba pasando.
"Me acuerdo que me dijo ’Samanta’ que estaba pronto por salir lo del primo o hermano del señor presidente, de Mario Uribe, que pusiera bien cuidado a ver qué decían los magistrados. Me habló también que si yo sabía algo de Giorgio Sale, del paseo que habían hecho los magistrados por allá con ellos. Que qué decía el doctor Valencia del problema que había tenido con el señor presidente. ’Samanta’ me preguntó que si yo le había visto al doctor Yesid (Ramírez) un Rólex, a lo cual yo le contesté que yo no sabía porque ellos llegaban en las camionetas de la Corte y que yo no le había visto ningún otro carro. Me dijo que eso no era un carro, sino que era un reloj. Le  dije que jummmm, que no sabía de relojes, que yo les veía relojes tal, común y corriente, y ella empezó a explicarme que era un reloj pequeño, que con tres cabecitas. "La primera vez que llevé la grabadora a la Sala Plena la eché al bolsillo por sugerencia de ’Samanta’, pero como no la pasaba dentro de la sala, entonces no se grabó nada importante. En la tarde, cuando le entregué la grabadora, ella grabó todo en su computador y me dijo que en una hoja le redactara más o menos lo que yo había escuchado en la Sala Plena cuando entraba, para ella, a la hora de hacer los informes, tener una certeza y así ver mejor los resultados.
"Cada vez que nos veíamos, ella se llevaba la grabadora y me la devolvía cuando ya iba a ser la Sala Plena, me preguntaba que si yo podía colocar la grabadora en la oficina del doctor Francisco Javier Ricaurte, que en ese tiempo era presidente de la Corte Suprema, que fuera mirando a ver dónde la podía colocar. Le dije que no, porque ahí uno nunca entraba, que mirara a ver si la podía colocar en la presidencia de la Corte Suprema o en las diferentes salas, que mirara a ver dónde la podía colocar. Dije que no porque no tenía acceso a ninguna de esas salas. Ahí fue cuando empezó a decirme que ella tenía que reclutar más gente, que mirara entre mis compañeras a ver cuál nos podía colaborar. Me empezó a hablar de la Sala Penal, que si yo podía entrar allí, que mirara a ver si podía poner la grabadora en esta sala. Dije que no, que yo no entraba a esa sala. Esa era la rutina. Dos o tres veces por semana nos veíamos para ver qué información yo le tenía.
"Me ingenié colocar la grabadora detrás del escritorio donde se colocan los códigos, y cuando se la llevé a ella me dijo que había sido muy difícil escuchar lo que hablaban, porque el ruido de los platos y de la cocina interfería mucho. Entonces, con una revista en mano, le dije que era imposible, que mirara cómo era la Sala Plena y que ahí no había un sitio donde colocarla, que toda la Sala y la mesa eran visibles, me  dijo  que mirara la forma de pegarla con un chicle. Me di cuenta que no se podía porque el titilar del bombillito la podía descubrir, entonces me pareció mejor colocarla debajo del atril donde se para el periodista para hablar, eso es un cajón y por debajo es hueco, y ahí la colocaba. Ella me dijo que sí, que ese sitio estaba bien porque ahí la información, aunque un poco baja la voz, se escuchaba mejor, y ahí repetidamente se colocó  hasta cuando ella dijo que ya no más. Eso era relativamente lo que yo tenía que hacer dentro de la Corte: llevarle la grabadora a ella.
"Durante los meses de junio, julio y agosto del 2008, ella me daba cada mes 650.000 pesos. Según ella, la otra mitad era para David García, por su colaboración. Como en octubre del 2008, ella con un señor, un taxista que era el ayudante de ella, me dijo que él me recogía y que me daba la plata porque ella estaba por fuera de la ciudad. El señor me recogió, me acercó a la casa y me entregó 1.500.000 pesos, que porque la información había sido buena y la grabadora había arrojado buenos resultados. De ahí en adelante, en los meses de noviembre y diciembre, siempre eran los pagos de 650.000. Los regalos que ella me dio fueron una olla arrocera, una licuadora y una canasta (ancheta) en diciembre. El jefe de ella me había mandado ese regalo por los servicios prestados, una cita para ir a una chocolaterapia. Yo no fui, le dije a mi hija y ella fue con una amiga".

"Otra Empleada Reclutada"
"A finales de diciembre del 2008, como en enero del 2009, empezó a  decirme que mirara posibles fuentes para reclutarlas, porque ella tenía que entregar por lo menos dos reclutamientos al mes a sus superiores. Me preguntaba insistentemente quién podía hacer ese trabajo, que mirara a mis compañeras a ver si de pronto las señoras encargadas de aseo, porque la idea de ella era meter la grabadora, pero en la oficina del doctor Yesid Ramírez. Me preguntó quién atendía la Sala Penal y le contesté que María (María Lisandrina Torres es otra señora del servicio que trabajaba en la Corte desde hace 18 años).
"’Samanta’ me preguntó que si María sería confiable. Le dije que, la verdad, no sabía cómo era ella, que me daba angustia meter a una persona ahí. Empezó a plantear la  forma de contactarse con María. Me acuerdo tanto que no quería que María la conociera... En una ocasión me insinuó que había que buscarle un novio a María para que la abordara. En otra ocasión me pidió que le preguntara a ella todo lo relacionado con las salas y, en últimas, decidimos que entonces yo se la presentaba y que ella la abordaba y le explicaba lo que tenía que hacer. Le comenté a María, le dije lo que yo estaba haciendo y que a mí me habían dado buenos regalos, que me habían dado la canasta en Navidad. Ella me dijo que eso había que pensarlo. Le dije que lo pensara y que después me decía. ’Samanta’ empezó a presionar (…). Le dije que esperara a ver qué decía, que yo no la iba a presionar porque de pronto María terminaba involucrándome a mí con los doctores. Al fin María aceptó y decidimos vernos un sábado a las doce del día en el centro comercial Galerías. Ese día llegamos allá ’Samanta’, dos mujeres más y mi persona (…). A las dos de la tarde llegó María. "Me dijo que primero yo hablara con María, que la llevara a un restaurante ubicado entre la 52 y 53, en un callejón que hay frente al centro comercial, que la llevara al baño, que la revisara de pies a cabeza, no fuera que ella llevara algún micrófono en el cuerpo o algo que la pudiera comprometer. Así fue. Hice la tarea tal cual ella me mandó, incluso María iba con el nietecito y también a él lo requisé. Cuando salí del baño con María ellas estaban ubicas estratégicamente, las dos señoras se habían sentado en dos mesas más hacia dentro que nosotras. Nosotras nos sentamos en una mesa hacia fuera. ’Samanta’ nos gastó el almuerzo a todos y empezó a hablar con María. Hablaron las dos ahí mientras almorzábamos. Terminé de almorzar y me fui a cuidar al nietecito de María, y ellas se quedaron hablando, no sé de qué hablarían ellas dos. Después, cada una se fue para la casa. Es de anotar que la SIM Card  -ahorita no recuerdo el número- me la dio para que con esa nos comunicáramos y en caso de que María la llegara a necesitar también fuera utilizada. Me decía que le timbrara y que ella sabía que era yo y me devolvía la llamada o, en caso tal, nosotros teníamos que comunicarnos desde cafés internet o así, pero que nunca la llamáramos de un teléfono de nosotros.
"Como ya no había las grabadoras, porque las habían recogido, ella me entregó un MP4. Me  entregó un aparato y la orden, la instrucción era dárselo a María cuando ella lo necesitara y para que yo también  lo  llevara a la Sala Plena (…). Ese MP4 tenía música incorporada porque, según ’Samanta’, era para que nadie sospechara en caso tal de que alguien lo llegara a ver, lo único que iba a encontrar era la música que le había grabado. Nunca lo pudimos utilizar porque ni María ni yo sabíamos cómo. La última vez que lo utilicé no se pudo grabar nada porque creo que lo coloqué, pero apagado. ’Samanta’ también me dio un esfero más o menos común y corriente, pero fino. Ella  me mostró ese esfero y me dijo que con ese esfero tratara de grabar la Sala Plena, con los magistrados ahí dentro. Le dije que no, qué iban a decir los magistrados viéndome entrar con un esfero tan sofisticado, cómo iba a argumentar yo ese esfero, definitivamente ese nunca se usó. María, por supuesto, me decía que cómo iba, pero nunca tratamos en la Corte esos temas. Si ella entregó algún informe se lo entregó a ’Samanta’. Ellas dos se entendían por aparte. "Es de recalcar que eso (la información obtenida) era para llevárselo al presidente de la República. Yo le pregunté a ’Samanta’ que si todo eso lo iba a saber el presidente y me dijo que sí, que todo eso era de conocimiento de él. "En enero del 2009, ’Samanta’ me dijo que eso estaba mal, que ese negocio se iba a acabar (…). En abril de 2009 me citó, me dio 250.000 pesos y me dijo que eso ya se había terminado porque la organización había decidido terminar con todo. Que ella había decidido irse fuera, que la iban a mandar fuera del país a trabajar en inteligencia, que mirara a ver si yo tenía algún contacto en Ecuador o en Venezuela, que le comentara y que de pronto me ayudaba económicamente.
"En total recibí como seis millones de pesos, más una olla arrocera, una licuadora, una canasta de Navidad y una chocolaterapia. Yo accedí tal vez por ese poder de convencimiento que ella tuvo sobre mí, con todas esas cosas bonitas que ella le hablaba a uno. Primero, ella me decía que si no me sentía orgullosa de trabajar para el presidente, ella siempre me decía que yo trabajaba para el presidente, que estaba haciendo bien mi trabajo, que con eso iba a poder salir  adelante, que podía ayudar a mis hijos (…), que para que no tuviera deudas, que esa platica era para que pudiera salir con mis proyectos adelante (…). Yo le entregué como unas ocho grabaciones.
"Se suponía que nadie más sabía nada, se suponía que éramos María y yo, hasta el viernes que me enteré de que el señor Manuel Pinzón Casallas también estaba metido. "Los seis millones los usé para ayudar a pagar las deudas de la casa, la tarjeta, el agua, la luz, todo se iba en gastos de la casa, mercado (…). Con todo lo que me dijo ’Samanta’, con lo que me trabajó, pensé que de verdad había una conspiración contra el señor presidente, o sea, que los magistrados podían estar malinterpretando las acciones del señor presidente. Les pido disculpas a los doctores y decirles que por ignorancia o por bruta caí tan bajo".
28 de marzo de 2011
26 de marzo de 2011
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cidh condena a uruguay por ddhh


Corte Interamericana de Derechos Humanos condena a Uruguay y desconoce referendos que otorgaban impunidad a violadores de derechos humanos. Uruguay deberá derogar la Ley de Caducidad.
Uruguay. Uruguay fue condenado este jueves por primera vez por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), que lo responsabilizó de la desaparición de María Claudia García y el secuestro de identidad de su hija Macarena Gelman, nuera y nieta respectivamente del poeta argentino Juan Gelman.
La sentencia, publicada en la página web del tribunal, que tiene sede en Costa Rica, es el resultado de la cruzada iniciada por la familia Gelman en 2006, cuando presentó su causa ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), tras constatar que no había avances en el proceso abierto en Uruguay.
En 2008, la CIDH emitió un informe en el que encontró violaciones a la Convención Interamericana de Derechos Humanos, conocida como Pacto de San José, y formuló una serie de recomendaciones al Estado uruguayo que éste no cumplió, razón por laque esta causa fue elevada a la máxima instancia internacional al año siguiente.
Desde México, donde reside desde hace años, Juan Gelman dijo a Efe sentirse "un poco recompensado" por el fallo, que definió como un "gran paso".
"Es reconfortante saber que después de tanto tiempo y sufrimiento al fin se avanzará en una investigación que fue negada durante cuatro gobiernos", expresó el Premio Cervantes 2007.
Macarena Gelman, actualmente en Argentina, se pronunciará sobre la sentencia, que incluye una reparación económica de US$185 mil, este viernes en una esperada rueda de prensa.
Por su parte la abogada Liliana Tojo, que representa a los afectados, se mostró "segura" de que Uruguay va a cumplir la sentencia, "porque tiene una tradición de respeto de los derechos humanos".
Entre otras cosas, la Corte IDH obliga al Estado a anular la Ley de Caducidad, que dejó impunes los crímenes de la dictadura (1973-1985) y es vista como un obstáculo en la causa.
Para Tojo, el hecho de que esa normativa, aprobada originalmente en 1986, "haya sido ratificada por la voluntad popular" en dos referendos en 1989 y 2009 "no le concede automáticamente por sí solo legitimidad ante el derecho internacional".
La semana que viene se cumplen once años desde que Juan Gelman anunció que, gracias a una larga búsqueda, había encontrado en Uruguay a su nieta desaparecida.
Hasta entonces, Macarena creía ser la hija de un policía uruguayo y su esposa, que la adoptaron en 1977 tras recibirla de manos de los órganos represores del cono sur americano.
Ella había nacido el año anterior en cautiverio en Uruguay, a donde su madre María Claudia García, fue trasladada tras ser secuestrada en Buenos Aires junto con su esposo, Marcelo Gelman, hijo del poeta, por la dictadura militar argentina, surgida a partir de un golpe de Estado perpetrado hoy hace exactamente 35 años.
Marcelo, de 20 años, fue asesinado y sus restos mortales encontrados, pero los de María Claudia, que tenía 19, siguen en paradero desconocido.
Durante el gobierno del presidente uruguayo Tabaré Vázquez (2005-2010), del bloque izquierdista Frente Amplio como el actual, José Mujica, se hicieron sin éxito varias excavaciones en instalaciones militares para dar con los restos de María Claudia, una búsqueda los Gelman catalogaron de insuficiente.
Ahora, la sentencia de la Corte IDH obliga al Estado a realizar una investigación de los hechos y "determinar las correspondientes responsabilidades penales y administrativas", incluyendo la localización de María Claudia García o "sus restos mortales".
La causa internacional fue seguida desde el principio con atención en Uruguay, especialmente en los últimos meses, cuando Mujica, un ex guerrillero que combatió la dictadura, impulsó la anulación de la Ley de Caducidad en el Parlamento.
La iniciativa fue aprobada en Diputados y está pendiente de aprobación en el Senado, donde el oficialismo impondrá su mayoría pese a que tres senadores se oponen.
En declaraciones a Efe el senador del Frente Amplio Rafael Michelini, hijo del senador Zelmar Michelini, asesinado en Buenos Aires durante la dictadura, calificó hoy el fallo de la Corte IDH como "histórico".
"Esperemos que en el correr de los próximos días, en abril, podamos estar votando en el Parlamento la inconstitucionalidad de la ley" para quedar "con la cara bien alta en el concierto internacional", señaló.
Paradójicamente el proyecto es considerado inconstitucional por algunos expertos y podría toparse con el rechazo de la Suprema Corte de Justicia, algo que Tojo sin embargo duda.
La sentencia de la Corte IDH "va a dirigida al Estado y el Poder Judicial forma parte del Estado", advirtió la abogada, antes de recordar que en tres procesos distintos el alto tribunal ya declaró inconstitucional la Ley de Caducidad.
"Mi nieta y yo no luchamos en contra del gobierno sino del Estado, pues ellos fueron quienes al ocultar alimentaron el crimen", aclaró por su parte Juan Gelman, para quien no es momento aún de cantar victoria "pero definitivamente es una ocasión para hacer un brindis".
28 de marzo de 2011
24 de marzo de 2011
©la nación