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los rolling stones según godard


Video. ‘Sympathy for the Devil’, el registro de una grabación histórica. El director francés filmó el proceso entero de creación de una de las canciones emblemáticas de la banda de Jagger y Richards. Las cámaras de Godard se pasearon por el estudio en una época particularmente fértil y caótica de los Stones.
[Horacio Bernades] Que Godard filme a los Stones tal vez suene raro hoy en día, pero en los ’60 no lo era tanto. En plena etapa de cine político, recién lanzadas ’La chinoise’ y ’Week End’, hacia fines de esa década el realizador de ’Sin aliento’ aterrizó en Londres, con la intención de hacer una película sobre el aborto. Abortada esa idea, Godard cambió bruscamente de ángulo y se puso en contacto con Los Beatles, que no manifestaron el menor interés en ponerse a sus órdenes. Alentados por la modelo y actriz Anita Pallenberg, miembro de su círculo más íntimo, los que dieron el sí a mediados del ’68 fueron los Stones. Jagger y los suyos pulían por entonces un tema nuevo, que iría a parar a Banquete de pordioseros y cuyo entero proceso de creación permitieron filmar a Godard. Se trataba, créase o no, de ‘Sympathy for the Devil’. La película resultante conoció dos títulos: el que le puso Godard, típicamente matemático (‘1 + 1’ o ‘One Plus One’), y el del productor, ligeramente más marketinero: ‘Sympathy for the Devil’. Exhibida por primera vez en noviembre de 1968, un mes antes del lanzamiento de Beggar’s Banquet, con el título del mítico temazo circula ahora por aquí –donde la película jamás se estrenó– una impecable copia en DVD, lanzada por el sello Emerald un par de meses atrás.
Como quien talla un bloque de historia, Godard planta sus cámaras en el estudio y filma todo lo que ve. La estructura de bloques por paneles que divide el estudio de la Decca, por ejemplo. Estructura que, llamativamente, tiende a mantener a Charlie Watts, Bill Wyman y Brian Jones dentro de sus respectivas burbujas. Recuérdese: a sus problemas con las drogas, en ese último año de vida Jones le sumaba el hecho de que su flamante ex novia (Pallenberg) era ahora la novia de un compañero de grupo (Richards). Estado de fragilidad que seguramente explica que no siempre se lo vea participando de las sesiones. Apretando los labios, Watts se concentra en sus palillos, mientras a Wyman –pulóver rosa, pantalones rojos, botas al tono– se lo ve tan ausente o aburrido como siempre. Las cámaras de Godard se pasean por el estudio en travellings acompasados y majestuosos (parece como si fuera Max Ophuls el que filmara), captando los más mínimos detalles. Richards toca en patas, las cuerdas de la guitarra española de Jones sobresalen como pelos mal cortados, Jagger mira a cámara y pregunta: "Ça va?".
Aportando a la documentación de la música del siglo XX uno de sus archivos más preciosos, la composición de ‘Sympathy for the Devil’ pasa, con el espectador como testigo, de una primitiva versión acústica y sin percusión hasta (casi) la definitiva. Incluyendo los solos de Keith Richards y Nicky Hopkins, las congas, los grititos de Jagger y el uh-uh del coro, integrado por Stones & Friends (se divisa, entre otros, a Pallenberg y el productor musical Jimmy Miller). Unico y doloroso manchón, obra del productor (por algo Godard lo fajó y abandonó la sala, el día en que la película se presentó en el Festival de Londres), la idea de dejar oír, completo y en off, el corte final del tema, levantado del disco y sonando como paradójicamente incrustado. En manos de los hermanos Maysles o D. A. Pennebaker, 1 + 1 habría sido una sola: el registro directo de la grabación de un pedazo de historia musical. Para Godard, en cambio, nada nunca es sólo 1.
Además de una novela erótico-política que se lee en off (novela en la que el Papa desvirga a una chica y Marilyn va del brazo con el Che), el otro 1 son aquí varias series de fragmentos intersectados. Cuestión de inscribir lo que sucede en el estudio de la Decca en un marco de época, haciendo chocar, de paso, el documental con la representación y la alegoría política. En esos fragmentos Anne Wiazemsky (protagonista favorita de JLG en esa época) hace de Eva Democracia, unas chicas pintan consignas godardianas en las paredes ("Sovietnam", "Cinemarxismo" y así), alguien lee Mi lucha en voz alta, Panteras Negras también leen en voz alta a LeRoi Jones (sin lectura en voz alta no habría Godard, ya se sabe), mientras acopian fusiles y ejecutan a chicas blancas. Parafraseando tal vez el final de El desprecio, lo último que se ve es la grúa que se levanta y se va, llevando el cuerpo asesinado de Eva Democracia, entre una bandera roja y una negra. Si Godard nunca sería el que es sin el factor metalingüístico, el Godard de esa época no existiría sin el gusto por la alegoría.
28 de marzo de 2011
26 de marzo de 2011
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compañeras


Dicen que el tiempo todo lo cura, pero nadie habla de cuánto tiempo, menos aún cuando se trata de heridas violentas y profundas como las producidas en las víctimas de la última dictadura militar. Sin embargo, los nuevos testimonios de algunas mujeres de desaparecidos parecen evidenciar una cierta calma interior.
[Noemi Ciollaro] Argentina. En 1997 inicié la búsqueda de otras mujeres esposas o parejas de detenidos desaparecidos durante la última dictadura militar. No podía explicarme nuestro silencio en lo privado y en lo público vinculado con el destino corrido por nosotras y nuestros hijos en los veintiún años transcurridos. Así surgió el libro ‘Pájaros sin luz. Testimonios de mujeres de desaparecidos’ (Planeta 2000), una investigación periodística en la que veinte mujeres, algunas militantes, otras ex detenidas, otras amas de casa, hablamos por primera vez rompiendo el hermetismo que nos abarcó tras el secuestro y desaparición de los hombres a quienes habíamos unido nuestras vidas y que, en muchos casos, fueron los padres de nuestros hijos.
Nuestros testimonios relataban lo vivido y planteaban preguntas. ¿Cómo explicar ese silencio que nos volvió casi tan invisibles como si también hubiéramos desaparecido? ¿Pudo haber sido por no tener vínculos "de sangre" con ellos, ser jóvenes, militantes muchas, sobrevivientes, mujeres? ¿Qué consecuencias produjo esa situación en nuestros hijos, que son los hijos de los desaparecidos, y en nosotras mismas? ¿Cómo actuó la sociedad ante esos hechos? ¿Se tenía clara la diferencia existente entre un asesinato y una desaparición? ¿Cómo se vive en un estado civil no reconocido, puesto que no éramos ni solteras, ni casadas ni viudas? Y muchos otros interrogantes.
Hace una semana, a once años de la aparición del libro y a treinta y cinco del 24 de marzo de 1976, algunas de nosotras volvimos a encontrarnos en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, en la ex ESMA, donde integré un panel referido a "Mujeres: de la exclusión a los derechos".
Cinco de aquellas voces volvieron a dar cuenta, entonces, de reflexiones, sentimientos y cambios surgidos en el tiempo transcurrido.

Sonia Severini
"Saber Quien Lo Mato No Me Cambia Nada"
Sonia Severini fue la esposa y compañera de militancia de Rómulo Giuffra (JP Montoneros), desaparecido el 22 de febrero de 1977. A fines de 1998 supo por el Equipo de Antropología Forense (EAAF) que lo mataron el 24 de febrero de 1977 y lo enterraron como NN en un cementerio de La Matanza.
"Sí, veinte años para saber algo y me entero de que lo mataron a los dos días. Maco Somigliana ubicó un documento de muchas fojas, en el que se acusa a Rómulo de ser ‘un NN homicida’ muerto en un enfrentamiento y enjuiciado por el Consejo de Guerra del Ejército después de matarlo. Ese expediente se cerró en 1983... En 1994 lo pasaron a una fosa común, pero en la documentación aparecían sus huellas digitales, no hay dudas, era Rómulo. Nuestra hija María hizo un film sobre esta historia", relata Sonia.
Le entregaron una partida de defunción, a partir de la cual se convirtió en viuda. "Esto funcionó como un sucedáneo. Yo sé que puede sonar muy psicologista y me da pudor, pero me produjo un efecto emocional, porque a los seis meses de eso me encuentro con Pedro Cerviño y por primera vez inicio una relación en la que terminamos conviviendo. El es mi compañero de vida, y con mucho amor, hace doce años que estamos juntos. Antes había tenido otras relaciones, siempre con hombres con mi historia e ideología, pero con pocos valores humanos. En Pedro se junta todo, su militancia, su humanidad y un gran amor."
Sonia dice que saber quién mató a Rómulo no le cambia nada y que como mujer de desaparecido nunca reclamó nada a las instituciones, "nunca creí en ellas, las Madres reclamaban porque creían en las instituciones. Después del exilio me vinculé a derechos humanos, pero nunca a nivel institucional".
"Los juicios que se están realizando –afirma– hacen que ésta sea una sociedad y un país mejores, pero no son ni por lejos la sociedad y el país por los que perdieron la vida los que murieron. A mí todo eso no me basta, pero también sé que a mí no me tocaron el cuerpo, y eso hace diferencia."

Ada Miozzi
"Una No Sabe Donde Esta Su Compañero"
Ada Miozzi fue la esposa de Oscar Isidro Borzi, delegado de fábrica y miembro de la JTP (Juventud Trabajadora Peronista), secuestrado de su casa en Lanús, el 1º de mayo de 1977.
Ama de casa, tuvo tres hijos y al quedar sola entró a trabajar como auxiliar en una escuela donde también le dieron vivienda, así pudo criar a los chicos.
"Yo no era militante, pero ahora que lo pienso más o menos, en mi casa se hacían reuniones, yo les cocinaba, los atendía, así que no sé, no hacía lo mismo que ellos pero ayudaba bastante", cuenta con cierta picardía en la mirada.
Unos años después se integró al sindicato docente y actualmente colabora en la Comisión de Sobrevivientes, Familiares y Amigos de Víctimas del Vesubio y el Proto Banco. También declarará como testigo de la desaparición de su marido en los juicios por el Vesubio II.
"Sí, a mis hijos y a mí nos tuvieron veinte horas encerrados en la casa la noche del secuestro, a mí me hicieron de todo, y a mi hijo de tres años lo estrellaron contra la pared para que el padre hablara y se lo querían llevar al nene, pero les mentí que estaba enfermo del corazón y lo dejaron", resume.
"Creo que a mí me salvó mi carácter alegre y la escuela, yo me sentía bien allí y me parecía que con mis hijos estábamos seguros. Nunca supe nada de Oscar, y nunca quise armar una pareja, no es que no haya tenido oportunidades, aclara, pero es muy difícil porque una no sabe adónde está su compañero, no creo que a esta altura esté vivo. Pienso que no hice el duelo, si no decime vos por qué yo lo lloro tanto a Néstor Kirchner?", pregunta.
Ada dice que desde las presidencias de Kirchner y de Cristina siente una gran libertad y ganas de hacer cosas. "Será por todo lo que hizo que lo quiero tanto; no sé qué hace falta para hacer el duelo de Oscar, qué se yo, como mujer lo que quiero es que mis hijos, que son buenas personas e inteligentes, lleguen lejos, se lo merecen, los dos más grandes son militantes, el más chico no."

Rufi Gaston
"Creo Que Es Tiempo de Vivir Mi Propia Vida"
Rufi Gastón fue la esposa y compañera de militancia de Aldo Ramírez, "el Gordo La Fabiana", dirigente obrero de JTP en el Astillero Astarsa de Tigre, desaparecido desde septiembre de 1977, con quien tuvo una hija.
En 1975 él fue secuestrado, torturado y dejado en libertad por la Triple A; al poco tiempo, por razones de seguridad, tuvo que dejar Astarsa y ambos pasaron a la clandestinidad; finalmente él se recluyó lejos de la pareja y la familia, pero activo en la militancia por una decisión de la organización a la que pertenecían. También en virtud de esa decisión, Rufi y su hija Paula estuvieron encerradas siete meses en una casa por medidas de seguridad. Luego le asignaron un compañero para que simularan ser un matrimonio normal junto a la hija. Esto fue aprobado por Aldo y un tiempo después, el compañero asignado fue pareja real de Rufi y padre de su segundo hijo. Más tarde se separaron, aunque mantienen una relación familiar de afecto y por los hijos.
"Creo que en los últimos quince años hemos hecho un recorrido en el que pude profundizar lo ocurrido desde el ’76, a partir del genocidio. Yo siempre tuve una doble vida por ser la esposa y compañera de un dirigente con trayectoria como el Gordo, siempre estuve a la sombra, en un lugar que no debía conocerse y militando en el cuidado de los hijos de los compañeros desaparecidos", relata con calma, por momentos con los ojos húmedos.
Rufi milita en Zona Norte. Afirma que al cumplir los 60 años sintió que "era hora de vivir mi propia vida, que era demasiado lo que tenía encima y que si no podía expresarlo con libertad traicionaba mis principios como militante. Dejé la peluquería en la que trabajaba, volví a hacer terapia y brindé mi aporte en los juicios. Viajé a Italia a declarar. Somos muchos los que hemos ido recuperando la voz. Hay compañeros que recién ahora pueden empezar a hablar, que estuvieron años presos, torturados. Vivir para contarlo es una suerte, pero también tiene un precio muy alto. Es como que seguís siendo marginal, te reconoce la militancia, pero la sociedad no te devuelve nada. Yo empecé a sentirme legal recién en 2000, cuando saqué el pasaporte para viajar a Italia. Recién ahí empecé a aportar para la jubilación."
"A Aldo nunca lo encontramos, pero pude saber algo por Maco de Antropólogos y por las declaraciones de ex desaparecidos que lo vieron en Campo de Mayo tras el secuestro en Panamericana. Se supone que lo llevaron muerto", cuenta.
Rufi comenta que hubo un tiempo en el que intentó la posibilidad de una pareja, "pero el compañero militante me provoca como un temor, ya no quiero perder más nada, quiero conservar lo que tengo. La vida ya me dio un compañero, un novio, un marido que me fascinó con su militancia y también me hizo sufrir, pero eso ocupa un segundo plano en relación a mi admiración por el Gordo. Y mi otra pareja también fue importante, fueron hombres muy fuertes, y tengo tres nietos hermosos", concluye.

Delia Bisutti
"Hoy Ya la Angustia No Predomina sobre la Palabra"
Delia Bisutti fue la esposa de Marcelo Aníbal Castello, trabajador de Foetra y militante de la JTP (Juventud Trabajadora Peronista), secuestrado el 4 de febrero de 1977.
El 9 de enero de 1977 secuestraron a Delia durante cuatro días. Era docente y militante de JTP, estaba embarazada de seis meses de su segunda hija. El 4 de febrero Marcelo concurrió a una reunión en Foetra y desapareció. En marzo nació la hija de ambos, con microcefalia. La nena siempre estuvo postrada y vivió hasta los 10 años. En agosto del ’77 volvieron a secuestrar a Delia y la llevaron al mismo lugar de la primera detención. Allí en una toalla vio que decía "Ejército Argentino". Con los años ese lugar fue conocido como el Sheraton.
"Cuando testimonié para el libro, en 1997, y cuando apareció, en 2000, la angustia que yo tenía era muy fuerte, no me permitía hablar ni afuera ni en mi propia familia. No podía poner en palabras lo vivido. Tuve que hacer un largo proceso en mi doble rol de esposa de desaparecido y ex desaparecida. Antes no lo había hecho, la vida era muy dura", expresa.
En 1997 Delia testimonió como quien rompe una represa con el llanto y las palabras. El dolor la desbordaba y a pesar de eso continuó pasando por encima del silencio que apresa y encierra. "Nunca había podido poner esos dos elementos como parte de mi militancia, en democracia yo seguía en silencio, oculta, como con el mismo miedo de hablar y una angustia infinita. Tuve que volver a terapia y a partir de allí avancé mucho, aunque todavía no está todo resuelto. Creo que cada una hizo lo que pudo. Tampoco pude incluir toda mi historia en mi currículum, ni siquiera siendo diputada. Y esa caparazón se extendió a mi hijo, que también hizo su crisis y ahora está elaborando."
Delia y su hijo son querellantes en los juicios por la causa Sheraton. "De Marcelo no volvimos a tener ningún dato a pesar de que mi suegra fue una activa Madre de Plaza de Mayo que nunca cesó en la búsqueda. Le dijeron que podía haber estado en la ex ESMA, pero no me resulta muy creíble. Otros hablaron de Azopardo, de Ezeiza o de El Banco, pero nada concreto."
"¿Si tuve o tengo pareja? Ahí llegaste a la parte que sigue oculta –sonríe casi irónicamente–. Yo estaba muy bloqueada afectivamente, eso va cediendo, se va abriendo un espacio, pero me costó mucho asumir que además de todo lo que pasó, de la muerte de mi hija, también había dejado de ser ‘la esposa de’, ese era un vínculo que no estaba roto y que procesé en los últimos años. Además, el exilio interno fue muy duro. Eso creo que no ayudó a hablar, y en los primeros años de democracia estaba la mano de obra desocupada al lado tuyo y los genocidas en todas partes... Fue durísimo. Después fuimos avanzando algo en todas las etapas de la democracia, pero en los últimos ocho, diez años se avanzó mucho y los juicios se hacen en ese marco. La sociedad también empieza a entender qué ocurrió."

Lila Mannuwal
"Sigo Militando como en el ‘73"
Lila Mannuwal fue la compañera de vida y militancia de Ricardo Miguel Angel Morello, "Lucho", responsable de la JP Zona Sur, desaparecido el 17 de marzo de 1977 en Quilmes. Sus restos fueron hallados e identificados por los antropólogos del EAAF en un cementerio de Lomas de Zamora en 1991. Había sido fusilado el día de su desaparición y enterrado como NN.
Lila es actualmente subsecretaria de Derechos Humanos del municipio de Quilmes y dice que la militancia es lo que siempre la mantuvo viva y activa. "Cuando testimonié para el libro me la pasaba trabajando en un negocio y andaba en los piquetes y cortes del sur del conurbano. Pero el haber podido hablar de la historia me generó la necesidad de encontrar a otros con los que formamos el Foro por los Derechos Humanos, la Identidad y la Memoria, con hijos, esposas, hermanos, militantes. Cuatro años trabajamos casa por casa en Quilmes buscando familiares, testimonios, hijos de compañeros desaparecidos, sobre todo porque siempre pensé que las leyes reparatorias no cruzaban la General Paz, no llegaban a los hogares más humildes y sus familias no tenían acceso a ellas ni a sus derechos como víctimas de la represión. Y eso yo lo tomé como un trabajo militante. Hoy casi todos los hijos de Quilmes conocen la historia de sus padres, el gobierno de Kirchner ayudó a la gente a perder el miedo, a hablar, a confiar."
En 1991, Lila pudo saber en qué lugar estaban los restos de Lucho, exhumarlos y sepultarlos, pero "siempre vuelvo a pasar por el lugar donde lo secuestraron. Pasco me sigue produciendo dolor... hay agujeros de los balazos en las paredes. Estos últimos años fueron vertiginosos. En cinco años voy a cumplir 70. El mayor de mis hijos tiene 45. A Lucho, mi compañero, lo mataron cuando tenía 33. A esa edad él era un hombre grande hasta en la forma de vestirse, ni usaba vaqueros. Usaba pantalón y era admirador de Carlos de la Púa. No sé si hice el duelo, no sé qué es hacer el duelo, hay cosas que no se cierran nunca. Hay veces que me pregunto qué estaríamos haciendo si Lucho viviera. Tal vez tendría que haberme tocado a mí, no a él. Lucho era un cuadro muy importante".
27 de marzo de 2011
25 de marzo de 2011
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reconocen tierras de wichís


La Cámara federal salteña reconoció los derechos de tres comunidades wichís en Tartagal sobre los territorios que ocupan. Así, puso un freno a los desmontes en la zona.
[Carlos Rodríguez] Argentina. Cinco años después de acudir a la Justicia salteña para defender sus derechos sobre tierras que ocupan desde siempre, las comunidades wichís de El Traslado, El Escrito y Zopota lograron un reconocimiento parcial a partir de un fallo de la Cámara Federal de Apelaciones de esa provincia. La resolución judicial –que revocó otra de primera instancia– le ordenó al Estado nacional que "inicie de inmediato la demarcación y delimitación de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades" mencionadas "conforme a los usos y pautas culturales reconocidas" por la Constitución nacional, la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El recurso de amparo había sido presentado en 2006 por más de 60 familias que estaban siendo virtualmente expulsadas de sus dominios, a partir del desmonte compulsivo que sufrían sus tierras, a manos de los productores sojeros. La Cámara salteña estableció un plazo de 90 días hábiles –desde la notificación–, para que se ejecute la tarea de delimitación territorial.
En cambio, los jueces eludieron expedirse sobre la pretensión de las comunidades de obtener al mismo tiempo la titularidad definitiva de las tierras en las que viven. Los camaristas Renato Rabbi-Baldi Cabanillas, Roberto Loutayf Ranea y Jorge Luis Villada consideraron sobre ese punto que "siendo posible que puedan existir derechos contrapuestos a los invocados" por los wichís en cuanto "a la propiedad que invocan sobre las tierras que ocupan" resulta necesario "un marco procesal que garantice un mayor debate a fin de determinar" si existen colonos que reclaman derechos de propiedad en sectores de esos territorios.
A pesar de lo parcial del fallo, los wichís, representados en esta causa por el abogado Matías Duarte, expresaron su satisfacción por el fallo de la Cámara de Apelaciones de Salta, al que calificaron de "sin precedentes en el fuero federal" del país. La causa se había iniciado, a mediados de 2006, en el Juzgado federal de Orán a cargo de Raúl Reynoso, quien rechazó la demanda de demarcación, delimitación y titularidad en todos sus términos. Como la Cámara ordenó que se realice la demarcación y delimitación de los territorios de las tres comunidades, pero se excusó de resolver el tema de los títulos de propiedad, este punto será ahora apelado ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
En su sentencia, la Cámara recordó que los artículos 75 inciso 17 de la Constitución nacional, el 21 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el 14 del Convenio 169 de la OIT "otorgan protección a las comunidades indígenas en las cuestiones atinentes a la posesión y propiedad sobre las tierras que tradicionalmente ocupan". Los camaristas señalaron que está debidamente probada en la causa "la condición de las actoras como comunidades indígenas preexistentes; la ocupación tradicional y actual de las tierras en las que se hallan instaladas y la estrecha relación que tienen con ellas y los recursos naturales, vínculo que conlleva a su identidad y cultura".
Los jueces precisaron que los derechos de las comunidades wichís quedaron demostrados a partir de los informes de la Inspección General de Personas Jurídicas de la provincia de Salta y del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), de las declaraciones testimoniales de Ana Laura Alvarez y Claudia Elizabeth Lungu y de las conclusiones a las que arribaron los antropólogos Buliubasich y Rodríguez, docentes e investigadores de la Universidad Nacional de Salta.
En el texto de la resolución, la Cámara dejó constancia, también, de las referencias que se hicieron en la presentación judicial sobre "los desmontes efectuados en la zona de residencia" de las comunidades y de "los daños graves que estas prácticas" implican. En septiembre de 2008, cuando Página/12 recorrió las tres comunidades wichís, ubicadas a unos 100 kilómetros de la ciudad salteña de Tartagal, en apenas cuatro años habían desaparecido 807 mil hectáreas de montes en la provincia. Los desmontes, aprobados por el gobierno de Salta, provocaron al menos la pérdida de unas diez mil hectáreas de bosques en los territorios de las tres comunidades wichís y las topadoras seguían trabajando en esas zonas, junto con el avance de las plantaciones de soja.
Con la documentación reunida, los camaristas concluyeron que "puede afirmarse que en los términos de las normas legales citadas las (comunidades) accionantes resultan ser titulares de los derechos a la determinación y regularización dominial de las extensiones que ocupan", citando en ese mismo sentido un informe del defensor del Pueblo de la Nación. Al mismo tiempo se dejó presente que el Estado nacional "ha omitido materializar esos derechos" hasta el presente "acarreando con ello un perjuicio a las comunidades" que presentaron el recurso.
Las comunidades denunciaron que los desmontes afectaron a más de 60 familias de los cuarenta mil wichís que viven en la provincia. Lo sucedido les impide el acceso a los recursos naturales y a las fuentes de agua porque se han puesto alambradas y tranqueras en lugares donde no existían. Además, "se han desencadenado conflictos locales y los líderes de las comunidades han sido objeto de múltiples denuncias penales por parte de los titulares registrales de las tierras sobre las cuales, ahora, se les ha reconocido sus derechos constitucionales. Las denuncias han buscado hacer desistir a los líderes de su lucha en la defensa de su territorio, provocando la criminalización de los líderes comunitarios".
Luego de resaltar que el fallo de la Cámara de Salta es "un importante reconocimiento" a sus derechos "a la tierra y territorio", los wichís recalcaron que ahora insistirán "para que se cumpla la sentencia y para que se ordene al Estado nacional a poner las tierras a nombre" de las comunidades de El Traslado, El Escrito y Zopota.
28 de marzo de 2011
27 de marzo de 2011
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la mano negra


Demil no explica por qué —con los aportes de militares que entregan un porcentaje de su sueldo— pagan la defensa de Muñoz, cuando están expresamente excluidos los delitos sexuales.
[Daniel Coronell] El asesinato de la juez Constanza Gaona no es la única circunstancia extraña que envuelve el proceso contra el subteniente del Ejército Raúl Muñoz. El oficial, acusado de violar a dos niñas de 13 y 14 años y de asesinar a una de ellas y a sus dos hermanos menores, tiene gente poderosa empeñada en su defensa. Millonarios recursos públicos se han usado en una estrategia engañosa que busca el vencimiento de los términos y el desprestigio de víctimas, familiares y testigos.
Hace unas semanas, un helicóptero militar aterrizó cerca del lugar donde fueron asesinados los niños. De la nave descendieron cuatro civiles escoltados por un grupo de militares fuertemente armados. Varios habitantes de las veredas Caño Caname y Caño Temblador aseguran que los escoltados les dijeron que eran miembros de la Defensoría del Pueblo que habían viajado desde Bogotá.
Preguntaban sobre el asesinato de los tres niños en un tono que les pareció agresivo a algunos de los lugareños. Al interrogatorio, ilegal a todas luces, también fue sometida la madre de una niña de 13 años, la misma niña que denunció que el subteniente Muñoz la violó en octubre del año pasado. La niña abusada sobrevivió y pudo identificar plenamente a su agresor.
Los presuntos miembros de la Defensoría del Pueblo grabaron y filmaron esas declaraciones sin autorización alguna de los interrogados. Después, abordaron la aeronave y desaparecieron en el cielo.
Cuando le preguntaron al defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, por los motivos de la irregular diligencia quedó asombrado. Los civiles no eran funcionarios de la Defensoría. Alguien los había suplantado.
El defensor pidió establecer la identidad de los impostores y la respuesta no demoró. Vino del comandante de la Brigada 18 del Ejército, con sede en Arauca.
El general Jaime Reyes Bretón le informó a la defensora del Pueblo regional que evidentemente le había prestado seguridad a una "comisión de la Defensoría Penal Militar", de la que hacían parte la "defensa y los investigadores criminalísticos", y también dijo que "la Brigada 18 ha colaborado con las instituciones que se lo han pedido para ir al lugar".
La Defensoría Militar Integral (Demil) -como es su verdadero nombre- no es una institución pública sino una entidad privada. Sin embargo, y sin que hasta ahora haya sido posible una explicación, usa instalaciones y elementos del Estado.
Una hora de vuelo de un helicóptero militar les cuesta a los contribuyentes alrededor de cuatro mil dólares. ¿Por qué tenemos que pagar los colombianos un desplazamiento para una operación irregular al servicio de la defensa del subteniente Muñoz?
Una interesante pregunta para la Contraloría y para la Procuraduría, que no se han pronunciado sobre estos abusos.
Demil tampoco explica por qué -con los aportes de miles de militares que autorizan el descuento de un porcentaje de su sueldo- paga la defensa de Muñoz, sindicado de homicidio múltiple agravado y acceso carnal violento con menores, cuando en los acuerdos de afiliación y en su página de Internet están expresamente excluidos los delitos sexuales.
Pero además, la acuciosa politóloga y columnista Laura Gil descubrió algo revelador en la página oficial del Ejército. La Defensa Militar Integral figura allí como una dirección de la Jefatura de Desarrollo Humano del Ejército Nacional de Colombia. ¿Entonces, Demil es o no parte del Ejército?
La juez asesinada (quien, dicho sea de paso, no llevaba procesos por narcotráfico porque era juez del circuito y no especializada) denunció las maniobras dilatorias de abogados de Demil para sacar de la cárcel al subteniente Muñoz alegando vencimiento de términos.
Al menos una de esas abogadas estuvo a bordo del helicóptero que facilitó la operación de toma ilegal de testimonios suplantando a la Defensoría del Pueblo.
Al mismo tiempo, se conocen amenazas contra el padre de los niños asesinados, contra los abogados que han asumido la representación de esa familia, y uno de los testigos del caso resulta, de la noche a la mañana, implicado en un proceso por rebelión.
27 de marzo de 2011
26 de marzo de 2011
©semana

el cura de los vuelos de la muerte


Escrachan al cura confesor de los pilotos de los vuelos de la muerte. Reapareció en San Martín a principios de mes y ya fue escrachado. En 2009, el Ministerio de Defensa le ordenó a la Armada que lo pasara a retiro y desde entonces fue acogido por Bergoglio. Página/12 lo había identificado ese año en San Pedro Telmo.
[Nora Veiras] Argentina. "La mentira y el engaño son las armas del demonio", suele repetir el presbítero Ángel Zanchetta en sus homilías. La advertencia a sus feligreses resuena como una confesión de parte: Zanchetta es uno de los capellanes de la Armada denunciado por aliviar la conciencia de los pilotos de los vuelos de la muerte. Entre el ’75 y el ’77 actuó en la ESMA y ese trabajo le garantizó los vínculos que lo siguen manteniendo a flote. En 2009, el Ministerio de Defensa le ordenó a la Armada que lo pasara a retiro. Lejos de quedar a la deriva, el cardenal Jorge Bergoglio lo acogió en su diócesis. Página/12 lo identificó en la Iglesia San Pedro Telmo y, de inmediato, le buscaron nuevos destinos. A principios de mes reapareció en la parroquia María Inmaculada de San Martín, pero el secreto no duro mucho; un escrache de la Juventud Peronista Evita expuso ante los fieles la historia del pastor.
Después de que la Armada lo pasara a retiro, Zanchetta soportaba con su mirada helada, su porte discreto y su voz suave cada vez más preguntas incómodas en las parroquias porteñas. Bergoglio lo trasladó de San Pedro Telmo apenas apareció en la primera plana de este diario. El Golfo de Génova lo cobijó en Italia por unos meses, hasta que a mediados del año pasado volvieron a buscarle destino. Los jerarcas de la Iglesia pensaron, quizá, que sacándolo de la comuna el confesor de los pilotos de los vuelos de la muerte recuperaría tranquilidad. No fue así: en julio del año pasado reapareció en la parroquia Nuestra Señora de la Merced de Caseros, la principal de Tres de Febrero. Lo reconocieron y el obispo Guillermo Rodríguez Melgarejo pretendió nombrarlo entonces en la Sagrada Familia. Las protestas de familiares de ex detenidos-desaparecidos lo obligaron a rever la designación. Esa iglesia está a pocas cuadras del Colegio Militar y cercana a la Brigada Aérea de Palomar, lugar desde el que partían vuelos para arrojar prisioneros vivos al mar. Vecinos, junto con integrantes del partido Nuevo Encuentro, van a gestionar ante el partido de Tres de Febrero la declaración de "persona no grata" del sacerdote.
Por orden del cardenal, Rodríguez Melgarejo le buscó otro lugar dentro de su diócesis. Zanchetta asumió el 6 de marzo pasado como administrador de la parroquia María Inmaculada de San Martín, el 14 se presentó a la feligresía. Apenas una semana después, una volanteada de la JP Evita le volvió a recordar su pasado, que es presente eterno. "Como a los nazis les va a pasar/ a donde vayan los iremos a buscar", gritaban los militantes. Al presbítero se le acortan los tiempos: ya no son meses sino apenas días los que necesitan los fieles para detectarlo y reclamar que la jerarquía eclesiástica no siga ofendiendo la memoria colectiva.

Los Méritos
En ‘El vuelo’, el libro de Horacio Verbitsky que reproduce la confesión del ex capitán Adolfo Scilingo, el marino cuenta que después del primer vuelo en el que arrojó al mar prisioneros vivos, adormecidos, se sintió mal y fue a hablar con el capellán que "le encontró una explicación cristiana al tema. No sé si me reconfortó, pero por lo menos me hizo sentir mejor", recordó.

¿Cuál fue la explicación cristiana?
No me acuerdo bien, pero me hablaba de que era una muerte cristiana, porque no sufrían, porque no era traumática, que había que eliminarlos, que la guerra era la guerra, que incluso en la Biblia está prevista la eliminación del yuyo del trigal. Me dio cierto apoyo.

El testimonio de Graciela Daleo, una de las sobrevivientes de la ESMA, abunda en esa comunión de religión y milicia. Mientras le aplicaban descargas eléctricas, "yo rezaba Avemarías a los gritos y eso los enfurecía. Pernías tenía al cuello un crucifijo y una medalla de la Virgen Milagrosa". Antonio Pernías fue uno de los primeros oficiales de la Armada que admitió ante el Senado que había torturado. La reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad convirtió a Pernías en uno de los presos de Marcos Paz.
Con poco más de 30 años, Zanchetta era uno de los sacerdotes adiestrados para defender la "civilización occidental y cristiana". Los métodos eran lo de menos, apenas medios consagrados al fin supremo.
En la estructura del obispado castrense, la misión de Zanchetta fue bien recompensada. A partir de la recuperación democrática se desempeñó como jefe del Servicio Religioso del Comando de Operaciones Navales de la Base de Puerto Belgrano y ocupó hasta diciembre del 2004 el cargo de canciller y secretario general del obispado castrense. En el 2007, el entonces arzobispo Antonio Baseotto lo envió a Haití para asistir a las tropas argentinas que integran la Misión de Paz de la ONU. Por entonces ya había estallado el conflicto con el ex presidente Néstor Kirchner, que desconoció a Baseotto como obispo luego de que éste propusiera tirar al mar al ministro de Salud, Ginés González García, por pronunciarse a favor de la despenalización del aborto.
Como los antecedentes podían jugarle una mala pasada a Zanchetta, en 1981 sus superiores lo habían sacado de la órbita de la Armada y lo pasaron a Ejército. En 1984, en democracia, lo devolvieron a jurisdicción de la Marina. La Iglesia oculta esos pases y niega así la presencia de Zanchetta en la ESMA.
Cuando el presbítero Pedro Candia, a cargo del obispado castrense, informó en julio del 2008 a la Armada que Zanchetta cesaba en su tarea pastoral, el cardenal Bergoglio lo sumó a la diócesis metropolitana. El obispo Oscar Ojea lo destinó a principios de 2009 como vicario a la iglesia San Pedro González Telmo, de Humberto Primo al 300. Su llegada provocó algunas preguntas incómodas para el párroco Ernesto Salvia sobre los antecedentes del cura que lo asistiría. A mediados de ese año este diario reveló que a pesar de la orden de Defensa de pasar a retiro a los capellanes que hubieran estado durante la dictadura, la Armada lo conservaba a Zanchetta como capitán de fragata en disponibilidad con un sueldo de 5000 pesos. La información provocó una nueva orden de la entonces ministra Nilda Garré al jefe de la Marina, Jorge Godoy, para que cesara en sus funciones al capellán. La resolución adjuntaba el legajo oficial que daba cuenta del paso de Zanchetta por la ESMA transformada en centro clandestino de detención. Los lazos de complicidad entre oficiales y sacerdotes en actividad desde la dictadura alimentan más de una sospecha: en el Edificio Libertad algunos memoriosos aseguran que Godoy desde su cargo de secretario de Relaciones Institucionales de la fuerza había viajado a México para brindarle apoyo económico a Ricardo Miguel Cavallo, el oficial de la ESMA detenido en ese país en 2000 por orden del juez español Baltasar Garzón, extraditado a Madrid en 2003 y desde 2007 preso y juzgado en la Argentina.
La agrupación Hijos se presentó ante el juez federal Sergio Torres para solicitar que le pidiera a la Iglesia y a Defensa todos los antecedentes de Zanchetta y lo citara a declarar. Junto al capellán Luis Antonio Manceñido son los dos curas señalados como los confesores de los oficiales que piloteaban los vuelos y fueron reconocidos también por secuestrados en la ESMA.

Formador
Antes de partir a Haití, Zanchetta combinaba su prédica castrense con la civil. Con la bendición del párroco Alejandro Puiggari, recaló entonces como segundo sacerdote en Nuestra Señora del Rosario del barrio de Palermo. Algunos creyentes recuerdan sus palabras desde el púlpito instando a votar por Mauricio Macri frente a Aníbal Ibarra y el aval elogioso a George W. Bush por "la defensa de la vida". Puiggari es el encargado de Catequesis de la Arquidiócesis de Buenos Aires y el director de la Junta Nacional de Catequesis, por él pasa toda la enseñanza del país. El tiempo que estuvo en San Pedro Telmo lo ocupó en el asesoramiento espiritual del grupo scout. En su paso por el conurbano, la Iglesia insiste en reciclarlo para la formación de las nuevas generaciones.
Bergoglio le sigue buscando destino a Zanchetta. Quizá la confesión en los estrados judiciales le permita encontrar su lugar.
27 de marzo de 2011
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carolina recupera su identidad


Recuperó su identidad en 1998 y ahora también su cumpleaños real. El fiscal subrogante Patricio Longo pidió esta semana al juez federal Reinaldo Rodríguez que declare que Carolina nació el 13 de diciembre de 1975, en Rosario, y no el 4 de abril de 1976, en Santa Fe como la anotó un juez de la dictadura.
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. María Carolina Guallane podrá festejar su cumpleaños el mismo día de su nacimiento: el 13 de diciembre de 1975. Ella comenzó a recuperar su historia en 1998. Descubrió que era la única sobreviviente de la masacre de su familia biológica, que se llamaba Paula Cortassa, que su padre Enrique Cortassa fue desaparecido y su madre, Blanca Zapata, asesinada con un embarazo a término. Su búsqueda incansable le devolvió el nombre y los restos de Blanca. Aún no se reconoce como Paula, pero tampoco acepta la fecha de su nacimiento que anotó el ex juez de Menores, Luis Vera Candioti, convertido hoy en el primer magistrado del país bajo proceso por supresión de identidad de una menor. El fiscal subrogante Patricio Longo pidió esta semana al juez federal Reinaldo Rodríguez que declare que Carolina nació el 13 de diciembre de 1975, en Rosario, y no el 4 de abril de 1976, en Santa Fe, como decidió Vera Candioti y ordene al Registro Civil de Venado Tuerto, donde ella vive, que rectifique la partida de nacimiento. Longo fundamentó la solicitud en el "derecho de cada persona de ser ella misma". Y si eso ocurre, Carolina festejará sus 36 años en su día y no en el que ordenó el juez de la dictadura que ocultó sus orígenes.
En febrero, tras el procesamiento de Vera Candioti, Carolina lo consideró tan responsable como los represores que masacraron a su familia biológica. "Ese juez me tomó como un paquetito y me dio en adopción como NN sabiendo quién era yo", dijo en Página/12.
En otra entrevista le preguntaron: "¿Por qué te seguís llamando Carolina?". Y ella contestó: "Porque no tengo registro alguno de mi vida como Paula". Pero reclamó que en su documento figure la fecha de su nacimiento: el 13 de diciembre de 1975 y no el 4 de abril de 1976 que inventó Vera Candioti. "No logro que me den una respuesta en el Registro Nacional de las Personas. Si me hubieran puesto como nacimiento el 13 de mayo de 1977, que fue el día en que me adoptaron los Guallane, estaría feliz. No diría una sola palabra. Pero bueno, me acostumbré. Desde 1998, festejo mi cumpleaños el 13 de diciembre, aunque mi documento diga otra cosa", relató en "El Litoral".
El fiscal Longo respondió aquel reclamo público y esta semana le pidió al juez Rodríguez que declare que Carolina "nació el 13 de diciembre de 1975, en la ciudad de Rosario y, en consecuencia, se rectifique su partida de nacimiento en lo que respecta a los datos de fecha y lugar".
Longo hizo el planteo en la causa acumulada que investiga crímenes de lesa humanidad en Santa Fe y en la que están procesados Vera Candioti y el teniente coronel Carlos Enrique Pavón, entre otros. Pavón es el militar que puso a Paula Cortassa a disposición del juez de Menores con una nota falsa fechada el 4 de febrero de 1977, siete días antes del secuestro y la masacre de los Cortassa.
"El Ministerio Público ha tomado conocimiento de la intención de Carolina Guallane de modificar la errónea inscripción del lugar y la fecha de su nacimiento", dijo el fiscal. Y recordó que Vera Candioti había ordenado inscribirla "bajo el apellido de su familia adoptiva, sin mención de sus progenitores" y "luego de establecer por "una simple operación matemática" (sic) que la niña había nacido el 4 de abril de 1976 en la ciudad de Santa Fe".
La investigación genética reveló en 1998 que Carolina "es hija de Enrique Cortassa (desaparecido) y de Blanca Zapata" y que nació "con el nombre de Paula Cortassa en la ciudad de Rosario, el 13 de diciembre de 1975", agregó el fiscal.
"La identidad y el estado civil de las personas, hace a una cuestión de orden público que, como tal, deriva en consecuencias jurídicas que tiene efectos sobre los intereses de la sociedad en su conjunto", precisó Longo. "Y en ese sentido, la doctrina ha conceptualizado el derecho personalísimo a la identidad como "el derecho de cada persona de ser ella misma, de distinguirse y de ser distinta, sobre la base de sus propios atributos y de sus propias cualidades personales que hacen a esa determinada persona distinta de todas las otras".
"Y en la Argentina, el derecho a la identidad se ha desarrollado en otra vertiente, como el derecho de cada persona a conocer sus orígenes y su filiación". Por lo tanto, "lo que se busca reparar con la corrección de la partida de nacimiento de Carolina es su dignidad; dignidad que ha sido caracterizada como "el valor esencial, fundamento de todos los demás valores y, por ende, de todos los derechos individuales".
Longo se fundó también en el bloque constitucional que incorporó los tratados internacionales a la Constitución Nacional, en 1994: la Convención Americana sobre Derechos Humanos ("Toda persona tiene derecho a un nombre propio y a los apellidos de sus padres o al de uno de ellos") y la Convención sobre los Derechos del Niño ("El derecho a preservar su identidad, incluidos la nacionalidad, el nombre y las relaciones familiares de conformidad con la ley sin injerencias ilícitas").
27 de marzo de 2011
26 de marzo de 2011
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prohibido escribir nunca más


En el colegio zona oeste negaron haber censurado un mural pero los estudiantes lo confirman. Tanto el director del establecimiento como el Centro de Estudiantes ratificaron a este diario que les prohibieron poner las palabras "Nunca Más", "Treinta mil desaparecidos" y los pañuelos de las Madres en un mural por la memoria.
[Lorena Panzerini] Argentina. Para la presidenta del Centro de Estudiantes del colegio Zona Oeste, Cecilia Charrieri, la "censura" que sufrieron por parte de la Comisión Directiva de la institución fue "como volver el tiempo atrás". La adolescente lamentó la situación "en plena democracia" y aseguró que "causó dolor" al cuerpo de alumnos que realizaría su primera acción como centro de estudiantes. Si bien los docentes de la cooperadora, que "se negaron a un mural donde los chicos se expresaran libremente", salieron a desmentir la prohibición, Charrieri aseguró a Rosario/12 que "no permitieron la frase `nunca más’, ni el dibujo de pañuelos de las madres, porque dicen que son imágenes políticas". Pese a la "censura", los chicos pintarán su mural frente al colegio, y realizarán otras dos pintadas "impuestas por la comisión directiva", dentro del establecimiento. Hasta ayer a la tarde, el Ministerio de Educación "todavía no" se había comunicado con los directivos del colegio.
Luego que anteayer el director de la institución privada de Santa Fe y Sucre, Arístides Alvarez, denunciara públicamente la "censura" de parte de la Comisión Directiva del establecimiento a las actividades planeadas por el centro de estudiantes para conmemorar el Día de la Memoria, ayer la presidenta de la asociación cooperadora, Ana Tabares, salió a desmentir las declaraciones. "Los actos del miércoles se realizaron normalmente y duraron como dos horas", aseguró.
Sin embargo, esquivó la consulta de este diario sobre si finalmente los chicos podrán escribir la frase "nunca más" y nombrar a los 30 mil desaparecidos en el mural que pintarán el lunes. "En ningún momento nos negamos, simplemente dimos una opinión para que sea tenida en cuenta. No estamos en contra de la situación, estamos de acuerdo en repudiar esos actos que sucedieron en ese momento, pero tenemos que tener en cuenta la imagen de la escuela, que es plural y nunca hubo ideologías de ningún tipo. Hay que pensar en la diversidad de alumnos que tenemos", dijo.
En una nota que se envió al Ministerio de Educación, la Comisión Directiva intentó aclarar la situación. "Sabemos que todo pasado está sujeto a controversias. En las luchas por la memoria intervienen diferentes sectores sociales que, de acuerdo a sus saberes, sus intereses y sus experiencias, sostienen una visión sobre el pasado y a partir de ahí construyen sus posiciones, que pueden diferir e incluso ser contrapuestas y estar en pugna entre sí", consideraron.
Tal y como expresaron tanto el director del colegio como los alumnos, la comisión directiva reconoció su influencia en la idea gráfica de los estudiantes para el mural. "La pintada no se llevó a cabo por las inclemencias del tiempo y sólo se pidió sepa la comunidad de nuestra escuela qué se iba a pintar, pues la escuela representa la identidad colectiva, por lo que propusimos se incluyan los conceptos de democracia, libertar y paz". Sin embargo, Charrieri dijo: "No nos dejaron expresarnos libremente porque el director ya había aprobado la pintada, y cuando se enteró la comisión directiva llamó a reunión".
"Me pidieron que mostrara los dibujos y nos dijeron directamente que no y comenzaron a tachar frases", detalló la estudiante. Según comentó, lo primero que negaron los docentes fue la frase "nunca más". "Nos dijeron que no era justa para el mensaje que nosotros queríamos transmitir, y cuando tacharon la leyenda `ni olvido ni perdón: Justicia’, una profesora cuestionó la palabra perdón, preguntando quiénes éramos nosotros para perdonar. No lo podíamos creer". Además, dijo que "censuraron el dibujo de un pañuelo de las madres que se transforma en una paloma, acompañado de la frase `30 mil motivos. Tenemos memoria, tenemos futuro’; porque dijeron que el pañuelo no representaba la fecha y que era muy político". A cambio, "pidieron que el mural tenga palomas y que aparezca la palabra paz, cuando lo que menos hubo el 24 de marzo del ’76 fue paz", se quejó la estudiante.
27 de marzo de 2011
26 de marzo de 2011
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la torre de tatlin


Les daré una Torre. La columna de Juan Forn en Página 12.
[Juan Forn] En abril de 1918, Lenin dio orden de destruir toda la estatuaria zarista y reemplazarla con monumentos al bolchevismo y la Revolución. Hay una foto de esa época en donde se lo ve inaugurando un par de estatuas gemelas de Marx y Engels de medio cuerpo. La leyenda dice que, en plena inauguración, Lunacharski comentó en voz baja que parecían una pareja tomando un baño de asiento. En ninguna revolución hay mucho espacio para el humor. La rusa tuvo en sus inicios la suerte de contar con Lunacharski como Comisario de las Artes. Y Lunacharski tuvo la milagrosa fortuna de que Lenin y Trotsky lo autorizaran a dar a los vanguardistas rusos de la época un lugar en la construcción del Hombre Nuevo. De todos esos vanguardistas, ninguno tan delirante y genial (lo que no es poco decir en una lista que va de Malevitch a Maiacovski y de Eisenstein a Grodchenko) como Tatlin, el hombre que soñó el monumento más alucinado que pueda concebirse y por supuesto no logró hacerlo realidad.
Tatlin es famoso por esa torre que nunca construyó, el Monumento a la Tercera Internacional. Iba a medir cuatrocientos metros de altura, iba a girar sobre su eje en forma espiralada (en realidad, cada una de sus partes iba a girar a diferente velocidad: el cubo inferior daría un giro por año; el cilindro siguiente, un giro completo cada mes; la cúpula de cristal rotaría cada día sobre su eje y cada noche cubriría el cielo ruso de consignas revolucionarias), iba a ser una cachetada a Eiffel y su vacuo mercantilismo arquitectónico, iba a ir más allá del Coloso de Rodas y del Faro de Alejandría y ni hablemos de la Torre de Pisa. Iba a ser el pararrayos del mundo, o más bien su antípoda, cuando empezara a irradiar en todas direcciones los rayos del bolchevismo y la Revolución. Iba a ser, en palabras de Lunacharski, el primer monumento soviético sin barba.
Pero no sólo no se construyó nunca, sino que tampoco se sabe con certeza si iba a ser una torre: después de caer en desgracia, Tatlin se pasó la segunda mitad de su vida entre gallinas, inventando una máquina de volar que bautizó Letatlin (no era un autohomenaje: "letat" quiere decir volar, en ruso), pero en sus ratos libres volvía de tanto en tanto a los planos de su Torre, que por supuesto se perdieron luego de su muerte más que anónima, en 1953. Uno de sus colaboradores, de los pocos que siguieron visitándolo veinte, treinta años después de fracasar clamorosamente en el utópico intento de construirla, aseguraba que, en sus últimos tiempos, Tatlin había recuperado a tal punto el amor por la navegación de sus años juveniles, cuando era cadete de marina (venía de una familia de holandeses constructores de barcos, migrados a Rusia), que había empezado a pensar que la Torre debía ser un objeto que se trasladara por la URSS sobre las aguas. ¿Acaso el bolchevismo no era capaz de cambiar hasta el curso de los ríos en su territorio? ¿Qué le impedía trasladar por aquellas aguas un objeto de cuatrocientos metros de altura?
Tatlin tenía treinta años cuando fue puesto a cargo de la renovación estatuaria en el nuevo Estado soviético e inició su magno proyecto, inspirado en partes iguales por el modernismo de Occidente, el espíritu revolucionario y la milenaria alma eslava. Debió saber que nunca llegaría a construir su Torre, y no sólo por razones estructurales o económicas. La reacción oficial a la maqueta de cinco metros de altura que presentó en público en 1921 fue tibia: Trotsky celebró el rechazo a las formas tradicionales pero le inquietó un poco que la Torre pareciera el esqueleto de una obra en perpetua construcción. Ehrenburg elogió el diseño pero lamentó la falta de figuras humanas. Shklovski dijo que sería el primer monumento hecho de hierro, vidrio y revolución. Pero lo que decidió a Stalin a descabezar de cuajo el proyecto fue oír que la Torre generaría asociaciones e interpretaciones de la misma manera en que lo hacía la poesía con las palabras, y que esas asociaciones e interpretaciones flotarían en el aire soviético como perpetuos copos de nieve.
Una de las curiosidades del avant-garde revolucionario ruso fue su fascinación con Marte (por ser el planeta rojo). Puede decirse, en más de un sentido, que Tatlin inventó la arquitectura extraterrestre: a pesar de su enorme masa, la Torre debía ser más aérea que cualquier otro monumento. De hecho, inicialmente la idea era que fuese un dirigible en perpetua órbita por los cielos soviéticos, lo que la convierte en el artefacto más marciano de la Rusia bolchevique. Y así se la recibió cuando aquella maqueta de cinco metros de altura fue presentada en el pabellón soviético de la Exposición de París de 1925: ni siquiera Le Corbusier y Mies Van der Rohe la pudieron tomar del todo en serio. La maqueta quedó a cargo del PC francés, que se olvidó de pagar la tarifa del depósito y, cuando quisieron acordarse, nadie sabía adónde había ido a parar.
La mística de la Torre de Tatlin para las generaciones siguientes, especialmente en Occidente, tiene mucho que ver con lo poco que se sabe de ella y de su inventor. En 1968, con los aires revolucionarios impregnando la atmósfera, el Museo de Arte Moderno de Estocolmo dedicó una muestra de homenaje a Tatlin: no tenían una sola pieza original del autor, ni siquiera las cacerolas y demás enseres domésticos que supo diseñar en sus inicios. Sólo había apuntes dispersos y testimonios orales y un par de fotos de Tatlin y su equipo sonriendo orgullosos junto con la maqueta terminada. La reconstrucción de aquella maqueta (que se convertiría en el logo de una famosa colección de libros de la Nueva Izquierda) viajó a Eindhoven al año siguiente y cuando volvió fue imposible de rearmar: alguien se había robado algunas piezas. Algunos dijeron que había sido mal armada de antemano, otros dijeron que era imposible de armar tal como la había imaginado Tatlin. Lo mismo sucedió en una megamuestra del Pompidou de 1984, titulada París-Moscú: se exhibió allí otra maqueta de la Torre pero nadie le prestó especial atención. Ya soplaban los vientos de la posmodernidad: se la consideró un mero ejemplo más de que los soviéticos eran los indiscutidos creadores del género ciencia-ficción.
El círculo se cierra en 1999 cuando el historiador japonés de arquitectura Takehiko Nagakura, un especialista en monumentos nunca construidos, realizó un cortometraje espectral en que la Torre de Tatlin ocupa su lugar en el cielo peterburgués, mucho más alta y solitaria y perdida entre las nubes que sus dos solemnes vecinos, el Palacio de los Soviets y la Basílica de Firminy junto al río Neva. Las distintas partes de la Torre giran sobre sus ejes. Todo lo que ansió Tatlin de ella ha encarnado en esas imágenes. Lo único que Nagakura no se atrevió a hacer es a darle palabra a la Torre, de manera que la cúpula no proyecta consignas que floten como copos de nieve en el cielo de esa ciudad que, si tuviera la Torre, y esa Torre hablara, sería sin la menor duda el paisaje que más me gustaría contemplar cuando me llegue el momento de dejar este mundo.
27 de marzo de 2011
18 de marzo de 2011
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