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mandaban a robar a los reos


Un grupo de internos de la Unidad 45 próxima a La Plata denunció que los obligan a salir a robar para los penitenciarios. Mostraron fotos tomadas dentro del penal con proyectiles y uniformes policiales. Robaban autos y viviendas en la ciudad de Buenos Aires.
[Horacio Cecchi] Argentina. Un grupo de presos de la Unidad 45 de Melchor Romero presentó una denuncia ante la Justicia de La Plata: sostuvieron que miembros del Servicio Penitenciario Bonaerense les abrían la puerta para que salieran a robar. Presentaron fotos, balas que les proveían para robar, artículos robados y señalaron lugares y momentos en que habían robado autos de alta gama y viviendas en la ciudad de Buenos Aires. La denuncia la presentaron a través del Comité Contra la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria. Al rato, recibieron otra visita, de los carceleros, que los amasijaron a golpes. El Comité constató los golpes, pero médicos del SPB no encontraron marcas en los cuerpos de los presos. Una fiscal platense investiga las denuncias, mientras Casal instaló Asuntos Internos en el penal. Resulta curioso que, aunque repetidos, casos como éste no provoquen marchas en reclamo contra la ola de inseguridad.
El 2 de noviembre pasado, un grupo de presos del pabellón 6 de la Unidad 45 en Melchor Romero pidieron la presencia del Comité Contra la Tortura. El motivo: los presos informaron que penitenciarios de esa unidad los obligan a salir a robar desde hacía tiempo. El método es sencillo y no es la primera vez que se denuncia: los guardias abren la puerta y dan permisos de salida a aquellos presos que están dispuestos a robar para ellos. En marzo de 2000, dos presos que habían salido a robar tomaron rehenes en La Paternal y terminaron acribillados por la Federal junto a uno de sus rehenes, que recibió graves heridas de bala. Presos de la ex cárcel de Caseros y Devoto estuvieron vinculados a robos al restaurante Dolli. También, tal como informó Página/12, presos de la Unidad 48 de San Martín denunciaron, en marzo pasado, que debían salir a robar y que luego los autos robados eran cortados dentro del penal, y que uno de ellos se negó y violaron a su mujer.
Cuando los integrantes del Comité Contra la Tortura se presentaron en la U45, los presos detallaron el procedimiento y mostraron fotos que habían tomado con un celular. En las fotos se ve a algunos de los presos con un puñado de balas en sus manos. En otras fotografías se los puede ver vistiendo partes de uniformes policiales. También, registraron fotos de objetos robados como relojes, celulares y alhajas. Y describieron algunas de las viviendas que asaltaron, de donde aseguraron haber llevado 30.000 dólares, electrodomésticos y joyas. También, sitios donde robaron autos de alta gama que luego debían llevar a determinados talleres donde los vehículos eran cortados en autopartes. Los denunciantes sostuvieron que los penitenciarios los proveían de vehículos, uniformes y armas y les indicaban las zonas a robar en la Capital Federal.
Los presos pidieron la asistencia del Comité Contra la Tortura con urgencia. Pero cuando los integrantes del CCT se retiraron recibieron una comunicación telefónica en la que les avisaban que los alojados en la celda 9 del pabellón 6 fueron salvajemente castigados por guardias. "A raíz de estas gravísimas denuncias nos constituimos en la Unidad 45, donde verificamos la gravedad de los hechos denunciados y constatamos las lesiones que padecen Iván Acuña Castaña, Diego Barros Cisneros, Juan Argarañaz Ruiz, Edgardo Cazal López", señala la abogada del CCT Verónica Bogliano en su presentación ante la Justicia. Los médicos del SPB no encontraron marcas de golpes propinados por sus colegas a los denunciantes.
El caso lo investiga la fiscal platense Virginia Bravo, que ya tomó declaración a los presos, que ratificaron su denuncia. También pidió a la Policía Federal que determine si en las fechas y lugares informados se habían recibido denuncias de robos. Mientras, el ministro de Seguridad y Justicia, Ricardo Casal, ordenó al director general de Seguridad del SPB, Rubén Mazzeo, que se instale en el penal. También ordenó que la oficina de Asuntos Internos se ubicara en el penal para "colaborar" con la Justicia. Un modo de vigilar (y castigar).
11 de noviembre de 2011
9 de noviembre de 2011
©página 12
 

después de la muerte de alfonso cano


¿Qué va a pasar ahora? Con la muerte de Cano y la llegada de Iván Márquez o Timochenko, podrían abrirse posibilidades de una salida negociada al conflicto. El mensaje del presidente Santos, en el que hizo énfasis en la palabra paz, refuerza esa idea.
Colombia. Con la muerte en el campo de batalla del jefe máximo de las Farc, Alfonso Cano, vuelve a ponerse sobre el tapete el dilema de siempre: ¿qué viene ahora? ¿Cuáles son los escenarios posibles: la guerra o la paz? ¿O tal vez, la ’bacrimización’ de la guerrilla?
Lo primero que hay que decir es que un golpe a la cabeza de una organización militar como las Farc genera en el corto plazo una reacción negativa, como lo que ocurrió con la muerte del Mono Jojoy hace poco más de un año. En el núcleo duro de la guerrilla, cierto halo de moralización lleva a intensificar ataques para dar muestras de fortaleza. Eso puede conducir a que el ambiente de negociación que se venía cuajando, en el que los mensajes de paz van y vienen de manera muy silenciosa de la Casa de Nariño a las montañas de Colombia y viceversa, se congele temporalmente.
Sin embargo, la lectura en el mediano plazo, que a la larga es la que importa, es muy distinta. Si las Farc son un ejército que responde a líneas estratégicas y no un grupo personalista, tendría que pensarse que lo más factible es que venga una renovada intención de diálogo, pues los mensajes de Alfonso Cano en los últimos tiempos iban en ese sentido. "El diálogo es la ruta", dijo hace poco más de dos meses, en el último mensaje que se conoció de él a través de un video en el que apareció sin camuflado. E incluso dijo que quería "recordarle al presidente Santos que prometió dejar atrás los odios". Si bien en días pasados las Farc han venido mostrando de nuevo sus dientes, la interpretación que se ha dado es que, más que la toma del poder, lo que buscan es llegar con mejores argumentos a la mesa de diálogo.
Otro elemento que se suma a este argumento es el perfil del sucesor de Cano. Mientras Alfonso Cano era considerado como la línea más radical de las Farc, y tal vez el menos dotado para llevar a la guerrilla a una mesa de negociación, Timoleón Jiménez, alias Timochenko, y Luciano Marín, alias Iván Márquez, que son los llamados a sucederlo en la comandancia, se han mostrado, ante todo, como negociadores. Ambos tuvieron un papel protagónico en los diálogos del Caguán, a diferencia de Cano, que se dedicó a crear su Movimiento Bolivariano. Iván Márquez, incluso, ya probó la legalidad, pues fue elegido congresista a nombre de la Unión Patriótica en 1986. Y los dos también, a diferencia de los demás mandos supremos que han tenido las Farc en los últimos años (llámese Manuel Marulanda, Alfonso Cano, Mono Jojoy o Raúl Reyes), han estado más recientemente en escenarios políticos, como bien se vio en las fotografías en la casa presidencial de Caracas.
Con la muerte de Manuel Marulanda, que tenía tatuada en su ADN la toma del poder; la del Mono Jojoy, que era el líder de la guerra, y la de Alfonso Cano, que era el radical antinegociación, por primera vez las Farc podrían quedar en manos de un jefe con más vocación de diálogo.
No obstante, también es cierto que después del éxito en el campo de batalla en un año cayó por acciones de las Fuerzas Militares la dupla de oro de las Farc, el Mono Jojoy y Alfonso Cano-, la pelota está en la cancha del gobierno. Y hasta ahora existe la tendencia a pensar que el presidente Juan Manuel Santos, a pesar de su traje de halcón, estaría inclinado a hacer la paz con la guerrilla y así pasar a la historia como el gran transformador del país.
Desde su discurso de posesión dejó claro que la puerta del diálogo no estaba cerrada con llave. Y a lo largo de su gobierno ha dado pasos en ese sentido: la Ley de Víctimas y su capítulo de restitución de tierras, el reconocimiento de la existencia del conflicto, la declaración de Hugo Chávez como nuevo mejor amigo y, ahora, la reforma a la Constitución que está promoviendo en el Congreso para crear un marco para la paz en el cual se contempla que los guerrilleros desmovilizados puedan competir en la arena política. "Si se da la eventualidad de que se llega a algún acuerdo con la guerrilla, es necesario que la legislación esté preparada", explicó hace unas semanas un alto funcionario del gobierno a SEMANA.
A eso se suma que gracias al hecho de que su gobierno ha eliminado a los dos grandes de las Farc, y a que como ministro de Defensa también fue protagonista de la más eficaz ofensiva contra este grupo guerrillero, está en inmejorables condiciones ante la opinión pública para hacer una apuesta por la paz sin temor a que nadie pueda tildar su gobierno de débil.
La duda surge con estos nuevos golpes militares. ¿Hasta qué punto pueden envalentonar al gobierno para seguir en la línea de la derrota militar? ¿Qué tan tentado estará a considerar que en términos de opinión pública pueden serle más rentables golpes de guerra como este, que dan réditos inmediatos, que la misma negociación?
La respuesta a estos interrogantes la dio, en el amanecer del sábado, pocas horas después de conocerse la muerte de Alfonso Cano, el propio presidente Juan Manuel Santos. Fue sorprendente el énfasis que hizo en la palabra paz. "No podemos ser triunfalistas. Debemos insistir hasta traerles a los colombianos un país en paz", dijo al principio de su corta intervención. Y cerró asegurando: "Vamos a conseguir la paz, que ha sido esquiva por tantas décadas".
No obstante, de las buenas intenciones a la puesta en práctica hay mucho trecho. ¿Cuál sería hoy un modelo viable de negociación o de desarme? No cabe duda de que las reformas que el presidente Santos está adelantando tienen cara de ser la cuota inicial para ese diálogo. Pero llegar a concretar la paz es tal vez la prueba de fuego que medirá su verdadera estatura de estadista.
Las Farc, con su capacidad de dar coletazos, no van a dar fácilmente el brazo a torcer. La guerrilla ha dado en los últimos meses pruebas de fuerza en Cauca, Catatumbo y Arauca. Y está concentrada en la Amazonia, el Pacífico y la Orinoquia, que hoy se han convertido en la despensa de las riquezas del país: la minería, el petróleo y la agroindustria.
A pesar de que muchos creen que la guerrilla está derrotada militar y políticamente, también es cierto que un nuevo ciclo de guerra puede abrirse si no se concreta un proceso de paz. O lo que puede ser peor, tampoco se puede descartar un escenario en que la guerrilla, mientras el nuevo jefe máximo consolida su poder, pueda tener quiebres en su unidad de mando. O que en ciertas regiones, los núcleos menos duros, tentados por las rentas del narcotráfico o la minería ilegal, puedan entrar en un proceso de ’bacrimización’ aun más difícil de reversar.
Pero sin duda, la muerte de Alfonso Cano abre hoy la expectativa de una posible salida negociada al conflicto. Los requisitos de la cartilla del diálogo están dados: una eficaz ofensiva militar para sentar a la guerrilla a la mesa, unas reformas legales en curso para acondicionar el Estado a las necesidades de esa negociación y un presidente que en vez de sacar pecho con el gran triunfo militar, por el contrario, ratifica, sin bemoles, su voluntad de lograr la paz.
11 de noviembre de 2011
5 de noviembre de 2011
©semana vía
cc verdad abierta

qué le falta a la consolidación


En las zonas de consolidación, el Estado le gana la partida a los violentos, pero faltan garantías para que los ciudadanos se sientan protegidos y tengan oportunidades diferentes a la coca.
[Fundación Ideas para la Paz] Colombia. En las zonas de consolidación, el Estado parece que le está ganando la partida a los grupos armados, pero como lo pudo constatar la Fundación Ideas para la Paz - FIP- en su más reciente estudio sobre este plan gubernamental aun faltan garantías para que los ciudadanos se sientan protegidos y oportunidades diferentes a la coca.
La FIP visitó cuatro de las 14 zonas de consolidación en el país, para evaluar con los mismos habitantes y autoridades locales el alcance de esta política.
Allí la Fundación realizó entrevistas y analizó las cifras de violencia, visitó los proyectos productivos para sustituir los cultivos de coca, también sus investigadores estuvieron en las obras que se realizaron con dineros de cooperación internacional para saber el beneficio que han tenido en la población y su impacto en la calidad de vida de las regiones.
Lo que se encontró, en primera medida, fue que en algunas de estas zonas, el Estado logró replegar a los grupos armados, pero aún falta que el Estado garantice que no regresarán y con esto lograr que los ciudadanos confíen en las instituciones.
Pese a que en dos zonas del país, La Macarena y los Montes de María, la política de consolidación parece haber funcionado, debilitando la guerrilla y cambiando provisionalmente la situación de inseguridad, en otras como el Bajo Cauca se han fortalecido las bandas criminales y siguen ejerciendo presión algunos frentes de la guerrilla.
El más reciente estudio de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) denominado "Balance de la Política de Consolidación Territorial", dejó en evidencia que el Bajo Cauca sigue siendo una de las regiones más inseguras del país. Además quedó demostrado que aunque en La Macarena y en los Montes de María la fuerza pública logró debilitar a la guerrilla gracias a la política de Consolidación, todavía el gobierno tiene el enorme desafío de fortalecer las instituciones en las regiones y demostrar que hay oportunidades para que las poblaciones mejoren sus condiciones de vida.
Este estudio se realizó en cuatro zonas del país, Bajo Cauca Antioqueño, Montes de María, la Macarena y la Sierra Nevada de Santa Marta, en donde desde el último periodo del gobierno Uribe se puso en marcha una política gubernamental para combatir los grupos armados y llevar seguridad a diferentes regiones.
Para la FIP, la Política de Consolidación de la Seguridad Democrática  fue exitosa en la medida en que mejoró la situación de seguridad en algunas zonas del país. Sin embargo, esta situación no es sostenible debido a la amenaza que representan las bandas criminales y a los persistentes esfuerzos de la guerrilla por retomar el control.

La Crisis del Bajo Cauca
Uno de los casos más críticos, según la FIP, es el Bajo Cauca Antioqueño en donde actualmente se vive uno de los más graves escenarios de la guerra en Colombia. En esta zona se cuestiona la desmovilización de los paramilitares y la incidencia de las fortalecidas bandas criminales.
Según el estudio, en esa región no se ha podido derrotar a los grupos armados debido a que continúa siendo una ruta para el tráfico de drogas. La ausencia del Estado y la persistencia de los grupos armados ilegales como los ‘Urabeños’, los ‘Rastrojos’, Los ‘Paisas’ y la Oficina de Envigado, además de los frentes 18 y 36 de las Farc que controlan los cultivos de coca en la zona.  
Aunque ha habido una disminución de las plantaciones de coca, el Gobierno no ha podido hacerlo totalmente por las marchas campesinas. Esto evidencia el fracaso del plan y lo dejan muy mal parado.
Ahora, existe otro problema que es el crecimiento de las bandas criminales que ha generado uno de los grandes interrogantes sobre el desempeño de la fuerza pública.
Según el estudio, el control de la zona por parte de ‘Rastrojos’, ‘Urabeños’ y ‘Paisas’ sugiere que se reformule la estrategia de la fuerza pública para combatir estos grupos .
Sobre estos puntos fuentes de la región consultados por la FIP señalaron: "los temas de seguridad continúan siendo manejados de la misma forma, esto no ha cambiado, se ven los jóvenes haciendo sus rondas. Sin embargo, los jefes han bajado su perfil".
¿Y La Macarena, los Montes de María y la Sierra Nevada están consolidados?
Otras zonas que analiza el estudio tiene que ver con el impacto positivo que ha tenido la política de consolidación en zonas como La Macarena, los Montes de María y la Sierra Nevada de Santa Marta.
En estos lugares si bien ha habido avances en la seguridad y el fortalecimiento de las instituciones locales y regionales, persisten las amenazas que los grupos armados regresen y se rearmen. También es preocupante que los militares en algunos casos han asumido roles de las autoridades civiles que siguen permeadas por la corrupción y generan desconfianza en la población.
Por ejemplo, en los Montes de María, la consolidación logró desarticular a los frentes 35 y 37 de las Farc. Sin embargo la estrategia liderada por la Armada, dejó un protagonismo militar tan visible que, según el estudio, en muchos casos asumieron funciones de las autoridades locales y regionales.
Según la FIP, esto además de ser un error, pone en evidencia la incapacidad, la falta de confianza en la autoridad y los altos niveles de corrupción que tienen muchas instituciones de la zona.  
Sobre La Macarena, parte de la antigua zona de distensión, la consolidación trajo evidentes y muy importantes cambios.  En el reporte, la implementación de esta política arrojó como logro más importante el debilitamiento del Bloque Oriental de las Farc, además de la reducción de los cultivos ilícitos, y el acercamiento de la institucionalidad a la población civil.
"al principio se hizo una erradicación poco efectiva porque los erradicadores venían nerviosos (debido a la presencia de las Farc en la zona), o sea que en cada vereda dejaron pedacitos de coca sembrados,  pero entró guardabosques (Programa de Acción Social para la erradicación manual de cultivos ilícitos) y nosotros entramos al programa guardabosques y erradicamos voluntariamente y por completo los pedacitos que quedaron de coca...de todas formas hemos tenido un balance muy bueno en ese aspecto",  aseguró a la FIP un líder campesino de Vistahermosa, Meta.
Sin embargo, en La Macarena aun persisten zonas rojas, es decir, bajo el control de las Farc y municipios como La Uribe en donde continúa siendo difícil el acceso para la Fuerza Pública y las instituciones.
Finalmente, para la FIP, en la Sierra Nevada de Santa Marta la política fue visible únicamente en la construcción de los denominados "pueblos talanquera" con los cuales el Gobierno pretendía satisfacer las necesidades culturales y sociales de los pueblos indígenas.
Pese a esta inversión, todavía no hay proyectos suficientes para el mejoramiento de la calidad de vida de los campesinos, desplazados y víctimas de la violencia y que, en general, empiezan a sentirse amenazados por las denominadas Bacrim.

Para Corregir
Hacia el futuro la FIP se pregunta cómo hacer sostenibles los avances en seguridad y combatir a la guerrilla y las Bacrim, problemas que siguen sin resolverse.
El estudio recomienda al gobierno continuar el trabajo en los frentes de seguridad y el desarrollo social de las zonas en donde hay o ha existido un indiscutible control de la guerrilla o de los paramilitares.
Aunque hay una mejoramiento en la seguridad, se ha dado una reducción de los cultivos ilícitos y la ciudadanía siente la presencia de la institucionalidad, todavía falta por hacer. En especial en mejorar las condiciones de vida de los habitantes de las regiones más vulnerables de Colombia.  "Por esta razón el gobierno debe implementar, dependiendo de la región, una estrategia acorde con las amenazas y necesidades que persistan para lograr un ambiente de seguridad y de desarrollo social y económico", explica el análisis.
Por este motivo, dice la FIP, el Gobierno Nacional debería trabajar en el fortalecimiento de la institucionalidad local y regional; mejorar la lucha contra la criminalidad, en especial contra las bandas; y priorizar la oferta de proyectos productivos, educación y cultura para las poblaciones, previo a la llegada de la erradicación.

¿Qué Es la Política de Consolidación Territorial?
La Política de Consolidación de la Seguridad Democrática fue implementada durante el segundo periodo del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, con el fin de darle continuidad a la reconocida Política de seguridad Democrática. La iniciativa del gobierno focaliza catorce zonas en donde hay una presencia y control de grupos armados ilegales, sean guerrilla o paramilitares.
El informe explica que la consolidación del gobierno se desarrolla con un orden de prioridades que trata en primer lugar de garantizar la seguridad, en segundo lugar de proveer la llegada de las instituciones y en tercer lugar de incentivar el desarrollo de social y económico de las zonas.
Sin embargo, la ofensiva militar que protagoniza la implementación de la Política ha sido objetivo de numerosas críticas, por sus métodos y programas como la red de informantes y el programa de soldados campesinos, iniciativas que involucran a la población civil en el conflicto armado.
En el panorama general persisten enormes desafíos para mantener el espacio recuperado por el gobierno en los lugares en donde se adelanta una exitosa ofensiva militar y una  gran preocupación en los lugares en donde el rearme o la guerrilla mantienen el control.
En otras palabras en la consolidación tiene grandes retos en cuanto al fortalecimiento de instituciones locales, la corrupción, el narcotráfico, la creciente amenaza de las bandas criminales y la persistencia de la guerrilla.
En conclusión, según el estudio presentado por la Fip, la Política de Consolidación ha sido exitosa en cuanto al diseño. Sin embargo todavía persisten numerosas incógnitas en cuanto a su desarrollo.
Este estudio se realizó en cuatro zonas del país, Bajo Cauca Antioqueño, Montes de María, la Macarena y la Sierra Nevada de Santa Marta, en donde desde el último periodo del gobierno Uribe se puso en marcha una política gubernamental para combatir los grupos armados y llevar seguridad a diferentes regiones.
Para la FIP, la Política de Consolidación de la Seguridad Democrática  fue exitosa en la medida en que mejoró la situación de seguridad en algunas zonas del país. Sin embargo, esta situación no es sostenible debido a la amenaza que representan las bandas criminales y a los persistentes esfuerzos de la guerrilla por retomar el control.  
Uno de los casos más críticos, según la FIP, es el Bajo Cauca Antioqueño en donde actualmente se vive uno de los más graves escenarios de la guerra en Colombia. En esta zona mucho se cuestiona sobre la desmovilización de los paramilitares y la incidencia de las fortalecidas bandas criminales.
Según el estudio, el Bajo Cauca se ha convertido en un dolor de cabeza para el gobierno,  debido a su condición de corredor estratégico para el tráfico de drogas, por la ausencia del Estado y por la naturaleza y persistencia de los grupos armados ilegales como los Urabeños, los Rastrojos, Los Paisas y la Oficina de Envigado,  además de los frentes 18 y 36 que contralan una parte muy importante de los cultivos de coca en la zona.   
Aunque los cultivos ilícitos disminuyeron,  su erradicación se ha convertido en un dolor de cabeza para el gobierno nacional ya que en la zona se han presentado marchas campesinas en contra de la estrategia antidrogas. Esto en términos de la investigación evidencia el fracaso del plan y lo dejan muy mal parado.
El crecimiento de estas bandas ha despertado uno de los grandes interrogantes sobre el efectivo desempeño de la fuerza pública. Según el estudio, la creciente influencia de Rastrojos, Urabeños y Paisas ha hecho necesario que se reformule la estrategia de la fuerza pública para combatir estos grupos.

¿Y La Macarena, los Montes de María y la Sierra Nevada Están Consolidados?
De acuerdo con el estudio, los efectos positivos de la política de consolidación son más visibles en zonas como La Macarena, los Montes de María y la Sierra Nevada de Santa Marta. No obstante, en estos lugares el mayor reto para el gobierno es el mantenimiento de la seguridad y el fortalecimiento de las instituciones locales y regionales.
Para el caso de los Montes de María, la política de consolidación logró desarticular los frentes 35 y 37 de las FARC que tenían una fuerte presencia en la zona. Sin embargo la estrategia liderada por la Armada, dejó un protagonismo militar tan visible, que según el estudio, en muchos casos la fuerza pública asume funciones que deberían estar en manos de las autoridades locales y regionales. Esto además de ser un error, pone en evidencia la incapacidad, la falta de confianza en la autoridad y los altos niveles de corrupción que tienen muchas instituciones de la zona.   
Sobre La Macarena, parte de la antigua zona de distensión, la consolidación trajo evidentes y muy importantes cambios.  Según la FIP, el éxito del Plan de Consolidación Integral en La Macarena, no se resume sólo en el debilitamiento del Bloque Oriental de las Farc, y en la reducción de los cultivos ilícitos, sino además en que el gobierno tuvo un acercamiento muy importante con la población civil.
Sin embargo siguen existiendo zonas rojas, es decir, zonas bajo el control de las Farc y municipios como La Uribe siguen siendo de difícil acceso para la fuerza pública como para las instituciones.  
Finalmente, para la FIP, en la Sierra Nevada de Santa Marta la política de consolidación fue visible únicamente en la construcción de los denominados "pueblos talanquera" con los cuales el gobierno pretendía satisfacer las necesidades culturales y sociales de los pueblos indígenas que habitan la SNSM.  Pese a esta inversión, todavía no hay proyectos suficientes para el mejoramiento de la calidad de vida de los campesinos, desplazados y víctimas de la violencia que hay en la zona y que, en general, empiezan a sentirse amenazados por las denominadas Bacrim.

Las Conclusiones y Recomendaciones
Sin embargo, pese a los cambios positivos, la pregunta sobre cómo hacer sostenibles los avances en cuanto a la seguridad y la lucha contra la guerrilla y las Bacrim, sigue sin resolverse.
Frente a la ejecución de la política, el estudio insiste en la necesidad de que el gobierno continúe trabajando por la seguridad y el desarrollo social de las zonas en donde hay o ha existido un indiscutible control de la guerrilla o de los paramilitares. Aunque en el país hay cambios importantes en cuanto a la seguridad, todavía son insuficientes los esfuerzos por mejorar las condiciones de vida de los habitantes de las regiones más vulnerables de Colombia.  
Para los expertos del centro de pensamiento, cada zona tiene una necesidad diferente y por ende las características del conflicto difieren entre sí. Por esta razón el gobierno debe implementar, dependiendo de la región, una estrategia acorde con las amenazas y necesidades que persistan para  lograr un ambiente de seguridad y de desarrollo social y económico, explica el análisis.
De acuerdo con los resultados y recomendaciones de la investigación, el gobierno nacional debería trabajar en el fortalecimiento de la institucionalidad local y regional; mejorar la lucha contra la criminalidad, en especial contra las bacrim; y priorizar la oferta de proyectos productivos, educación y cultura para las poblaciones, previo a la llegada de la erradicación.
11 de noviembre de 2011
1 de noviembre de 2011
cc verdad abierta

paras vuelven a las masacres


En Nariño, Los Rastrojos están repitiendo la historia de los paramilitares. Cadáveres mutilados bajan todos los días por el río Patía y las masacres y torturas tienen aterrorizada a la gente.
Colombia. Aquel día de jolgorio terminó en llanto. Fue en el corregimiento de Sidón, municipio de Cumbitara, a siete horas de Pasto. Los campesinos celebraban las fiestas veredales. Algunos conversaban animadamente, otros escuchaban la música y unos más jugaban fútbol. Por las aguas del río Patía llegaron silenciosos unos treinta hombres de la banda de Los Rastrojos. Avanzaron por entre el caudal que cruza el imponente macizo y solo fueron avistados en el último recodo en Pesquería, una vereda de humildes casas de concreto y madera. Hacía calor. Era el mediodía del pasado lunes 12 de septiembre.
Cuando menos pensaron, estaban rodeados de intrusos con fusiles. Los Rastrojos llegaron preguntando por los colaboradores de las Farc en el lugar. El silencio era sobrecogedor. "Pensamos que eran los del Ejército porque tenían parches del Batallón Boyacá. Nos reunieron a todos y preguntaron por un tal Panadero, y como nadie dijo nada comenzaron a volverse como locos. Se pusieron a tomar cerveza y a fumar bazuco. Robaron lo que había en las tienditas, quitaron plata, celulares, cédulas. Ahí fue cuando cogieron a Daniel García (19 años). Le dijeron que era un guerrillero. Con tubos gruesos de lanzagranadas lo mataron a golpes. Su cuerpo fue decapitado y descuartizado delante de todos. Fue horrible", recuerda un testigo.
De la misma forma mataron a Harrison Palacio, de 32 años. Hundieron los cuerpos de ambos en el Patía, pero dos días después emergieron. En la retirada llevaron 13 personas secuestradas rumbo a Sánchez, otra vereda de Cumbitara. A tres trabajadoras sexuales (Lorena, Camila y Juliana), que iban como rehenes, las mataron horas después. La noticia se supo el martes, cuando la Defensoría del Pueblo denunció el caso, pero solo el jueves siguiente 250 hombres de la Brigada Móvil 19 y del Batallón Boyacá del Ejército llegaron hasta el lugar para controlar la zona. Los secuestrados fueron liberados el viernes siguiente en medio de la rabia de los pobladores.
En Nariño han ocurrido cuatro masacres como esta durante este año, hay denuncias por la desaparición de 220 personas y han sido encontrados 14 cuerpos desmembrados. Pero las comunidades del Patía dicen que pueden ser muchísimos más. Esta barbarie es la consecuencia más visible de la guerra a muerte que en esta región están librando Los Rastrojos contra las Farc para controlar una zona en la que se produce el 25 por ciento de toda la coca del país, además de competir a muerte por las rutas del Pacífico para sacar la droga y de pelearse por las rentas que genera la minería ilegal del oro. A pesar de esto, las noticias se han enfocado en las mafias de Tumaco y Buenaventura. SEMANA escuchó los escalofriantes relatos que no dejan duda de que, por lo menos en esta parte de Colombia, se está reeditando un capítulo de la violencia que parecía superado.
El pasado 21 de marzo, Los Rastrojos ya habían realizado una incursión en el corregimiento de Sidón. Ese día, castigaron a una indígena de 17 años porque se peleó con otra mujer. La pusieron a caminar desnuda en la calle y la hicieron comer estiércol de mula, antes de obligarla a beber fresco Royal con sal. El caso se supo en Pasto y uno de los jefes del grupo, conocido como el Cholo (capturado hace pocos meses), reunió a la gente de la población a los ocho días para amenazarlos y castigarlos "por sapos". Bajo el sol y la lluvia, desde la tarde hasta la madrugada, los insultó, y como nadie delató al que había denunciado el caso, mató a la joven indígena delante de todos. Hoy su cuerpo está enterrado como NN en el lugar. Nadie lo ha reclamado.
El 18 de julio, un hombre que se atrevió a protestar por los abusos de Los Rastrojos en Santa Rosa de Cumbitara fue obligado a llenar con piedras sus botas y a caminar así hasta una finca donde le ordenaron rozar potreros con un machete sin filo durante una semana y con solo una comida al día. Después, lo forzaron a que les pidiera perdón de rodillas, no sin antes darle una golpiza que lo dejó bastante herido. A los vecinos les prohibieron ayudarle. Por la época, en el mismo lugar, obligaron a una profesora a barrer las calles con un letrero humillante en su espalda, supuestamente porque había cometido una falta grave.
Y los habitantes del municipio de Magüí enviaron una carta a las autoridades hace tres semanas: "En la semana del 5 al 11 de los cursantes (septiembre), bajaron por el río Patía más de cinco cuerpos humanos decapitados, torturados, sin cabeza, que se encuentran flotando por pedazos a lo largo de nuestro río". Pobladores de la región le contaron a SEMANA que las personas que viven en las riberas empujan con palos de guadua los cuerpos, pues si los encuentran recogiendo los restos, puede pasar lo peor.
La mayoría de los actos violentos están sucediendo en poblaciones a las que solo se puede acceder por río o por vías en pésimo estado. "Todo está ocurriendo en el centro de gravedad del conflicto, en las zonas donde terminan las vías. La gente me dice que se siente esclavizada, que tiene que pedir permiso para todo", dice el gobernador de Nariño, Antonio Navarro. "Hay 21 municipios en riesgo por diferentes amenazas y de esto se ha alertado a las autoridades para que actúen de manera preventiva", dice el defensor del Pueblo, Vólmar Pérez.
No obstante, muchos pobladores son escépticos de que las autoridades hagan algo. "Aquí a cada rato vienen los militares y les espantan los guerrilleros a los paras que llegan para hacer lo que se les da la gana", dice un viejo poblador de la zona, convencido de que así como en el pasado muchos miembros de la fuerza pública protegieron a los paramilitares del Bloque Libertadores del Sur, hoy están aliados con Los Rastrojos.
Interrogado sobre este tema, el general Jorge Eliécer Pinto, comandante de la Brigada 23, dice que las acusaciones se deben a la guerra jurídica de los grupos irregulares en su empeño por desprestigiar la institución. "Aquí hemos dado resultados tanto con las Farc como con las bandas criminales", dice el militar. Sin embargo, es evidente que la Operación Troya, que adelantan las Fuerzas Militares en el suroccidente del país para desvertebrar a las llamadas bacrim, no ha podido con la crueldad que están sembrando estos nuevos paramilitares en otras veredas remotas de Nariño.
Los relatos de dolor de estas personas son como un grito en el desierto. A ellos no les importa si Los Rastrojos son bacrim, paramilitares, neoparamilitares o narcotraficantes. Solo saben que en cualquier momento volverán con sus armas y seguirán matando. Se llevarán a sus mujeres y tal vez las violarán. Temen desde ya por la próxima matanza. Y apenas con un resquicio de optimismo, esperan que el Estado detenga la ofensiva de Los Rastrojos contra la población civil y que les dé la protección que como colombianos se merecen.
11 de noviembre de 2011
3 de octubre de 2011
©semana vía

cc verdad abierta

el crimen de alias el cura


Histórica resolución de la justicia federal de Rosario contra un represor. La violación, delito de lesa humanidad. El juez federal Marcelo Bailaque consideró ayer que una violación cometida durante la última dictadura es un delito imprescriptible. Bajo esta imputación indagó al "Cura" Marcote, quien fuera denunciado por una de sus víctimas.
[José Maggi] Argentina. El juez federal Marcelo Bailaque consideró ayer que una violación cometida durante la última dictadura es un delito de lesa humanidad. Bajo esta imputación indagó a Mario Alfredo Marcote, alias "el Cura" quien fuera denunciado por Stella Hernández como el autor de la misma en el centro clandestino de detención que funcionara en el Servicio de Informaciones. En la indagatoria al "Cura" se le imputó el delito previsto en el artículo 119 inciso 3 del Código Penal, que es el de la violación mediando fuerza o intimidación, para lo cual el juez Bailaque declaró por primera vez en Rosario -con un solo antecedente en el país-, a este hecho aberrante como un delito de lesa humanidad y por ende imprescriptible.
Cuando Hernández fue secuestrada y llevada al SI de la policía de Feced, no solo fue víctima de tormentos, sino también de una conducta especialmente aberrante, fue violada por uno de los represores, el Cura Marcote.
Llevó más de tres décadas que un juez declare a esa conducta como un delito independiente de los tormentos que sufriera la víctima. El reclamo de Stella, como el de muchos hombres y mujeres víctimas del terrorismo de estado era claro: la violación no es una modalidad más de tormento, es un delito autónomo.
La abogada Gabriela Durruty recordó ayer a Rosario/12 que en la querella presentada el martes pasado en relación a los delitos contra la integridad sexual, "puede afirmarse que tanto la legislación internacional como la jurisprudencia de los distintos tribunales internacionales creados al efecto, han consolidado una base jurídica en la que subyace una interpretación de tales hechos en el contexto en el que se han perpetrado, considerándolos así, como crímenes contra la humanidad".
En la presentación se establecieron distintos elementos que conforman el crimen de violación sexual como delito de lesa humanidad, lo cual -en definitiva- ofrece el molde en el que debe adecuarse la interpretación del hecho del que fuera víctima Stella Hernández:

1) La invasión del cuerpo de una persona mediante una conducta que haya ocasionado la penetración, por insignificante que fuera, de cualquier parte del cuerpo de la víctima, con un objeto u otra parte del cuerpo del autor inmediato.

2) Que la invasión haya tenido lugar por la fuerza, o mediante la amenaza de la fuerza o mediante coacción, como la causada por el temor a la violencia, la intimidación, la detención, contra una persona incapaz de dar su libre consentimiento

3) Que la conducta se haya cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático dirigido contra una población civil.

El juez Bailaque hizo lugar al pedido, que ya había sido realizado por el fiscal a los jueces del tribunal y por la propia víctima en su testimonio, lo que motivó que los magistrados remitieran el audio de la misma declaración al juez federal.
Idéntico tratamiento se dio al tema en la causa ESMA, del veredicto que recayera hace pocos días en ese juicio se desprende que los jueces, a pedido de una de las querellas y de la fiscalía, remite los audios donde se denuncian violaciones o agresiones sexuales al juez federal correspondiente.
En la indagatoria que tuvo lugar en la mañana de ayer al "Cura" Marcote se le imputó el delito previsto en el artículo 119 inciso 3 del Código Penal, que es el de la violación mediando fuerza o intimidación, para lo cual el juez Bailaque declaró al delito de lesa humanidad y por ende imprescriptible.
Como el imputado declaró en calidad de detenido, su abogado, el defensor oficial Osvaldo Gandolfo, solicitó que sea excarcelado, a lo que se opuso el fiscal federal Gonzalo Stara. Es de esperar que ahora Bailaque transforme esa detención en prisión preventiva.
"Es un día histórico. Es un nuevo embate a la impunidad contra el que los sobrevivientes, los organismos de derechos humanos y las decisiones estatales de envergadura como la anulación de las leyes de impunidad, venimos luchando", dijo Durruty.
11 de noviembre de 2011
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patti quiere morir en su casa


La defensa del ex comisario condenado por delitos de lesa humanidad se presentó ante Casación. En una semana, los camaristas decidirán si hacen lugar a los planteos de la defensa de Patti que, por su tratamiento médico, necesita un traslado a su casa o a la fiscalía, que considera que en el Hospital Penitenciario de Ezeiza puede rehabilitarse.
[Alejandra Dandan] Argentina. Luis Abelardo Patti vuelve a dar batalla. Esta vez no lo hace de la mano del ex camarista Alfredo Bisordi, devenido en abogado defensor durante el juicio oral, sino a través de su mujer y patrocinado por Valeria Corbacho, defensora de buena parte del staff de represores procesados en los últimos juicios. Las dos mujeres se sentaron en una sala de audiencias de los Tribunales de Retiro para pedirle a Casación el reingreso a su condición de detenido domiciliario. Patti está preso en el Hospital Penitenciario de Ezeiza, las mujeres quieren llevarlo de nuevo a su casa para que pueda seguir supuestamente con la rehabilitación médica en la Clínica Fleni de Escobar. La fiscalía, representada por Javier de Luca, dio batalla a su vez: se opuso al pedido, desarmó uno de los principales argumentos basado en los riesgos del traslado, pero además hizo eje en dos puntos clave: el rol del Estado y no de los particulares como garantes de los derechos de salud de las personas privadas de la libertad y cuestionó, acaso como nunca antes, como "parciales" los informes médicos del Fleni.
"Muchos médicos y muchos profesionales tuvieron injerencia en el tema, pero no todos los informes son imparciales", dijo De Luca. "Los que vienen del Fleni son de un paciente que tiene su obra social o prepaga, los profesionales de algún modo dictaminan exclusivamente mirando un interés cercano a Patti, que no son exactamente los informes de los forenses y médicos que pusimos desde el ministerio fiscal para poner un tinte de objetividad en todo esto."
De Luca, que viene además de ser fiscal en la causa oral de San Martín, y ahora es fiscal ante la Casación, recordó cómo la "guardia médica de no especialistas en sus problemas justificaron con sus informes sus inasistencias a las audiencias". Por eso dijo que los "protocolos del Fleni deberían ser revisados por los médicos imparciales del Poder Judicial y podemos poner nuestros médicos y facultativos para resolverlo". En el Hospital de Ezeiza, Patti tiene asegurado controles las 24 horas del día, lo cual no está garantizado en su domicilio, agregó. La obra social de Patti, OSDE, también puso a disposición una carta de centros asistenciales para rehabilitación en la zona. "Los internos están a cargo del Estado, no del Fleni –subrayó ante los jueces–, no pueden estar internados en un sitio particular, ir al Fleni es totalmente anómalo: el domicilio queda fuera del control penitenciario y no puede ser una suerte de profesionales privados los que decidan la suerte del reo."
La sala de audiencias estaba casi vacía. De un lado, los tres jueces, Pedro David, Liliana Catucci y Alejandro Slokar. Del otro, De Luca y en línea exactamente opuesta Corbacho. Entre el público, solo hubo dos personas, entre ellas la mujer de Patti, una escribana que se ofreció, a través de su abogada, a presentarse todas las veces que hiciera falta como garante de la detención. Ella estuvo en silencio. La cabeza se movía para uno y otro lado. Saquito caqui, zapatos al tono.
Patti está detenido en Ezeiza, en una cárcel común, una decisión que tomó el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín presidido por Lucila Larrandart con su sentencia, y a partir de reclamos insistentes de las víctimas, de las querellas y también de los fiscales del juicio. Sus condiciones de salud terminaron convertidas en ese proceso en uno de los temas del debate. Cuando aparecía, en el teatro auditorio donde se llevó a cabo el juicio, lo hacía acostado como un muerto trasladado arriba de una camilla y ubicado en el medio del teatro. Y cuando no aparecía, sus abogados esgrimían razones médicas que luego iban siendo refutadas por forenses. El problema de base es un ACV, efecto de una operación en el cuello. Un cuadro del que se recupera pero para el que necesita, según acuerdan al parecer todas las partes, trabajos de rehabilitación.
Dicho esto, su defensora fue a la Casación en queja porque el Tribunal de San Martín le rechazó los pedidos. Ayer planteó básicamente dos argumentos: los problemas de la "arquitectura" del hospital con poca luz, escaleras y sin rampas que le impiden tomar aire o sol. Y el problema de los traslados que según sus médicos deberían reducirse a lo indispensable porque cualquier "bache" puede complicarlo. El problema es que, como requiere rehabilitación, él necesita trasladarse a otros espacios.
La fiscalía también desarmó ese planteo, esta vez por contradictorio. Nadie explicó por qué la rehabilitación no puede hacerse en el Hospital. Pero lo que sí dijo De Luca es que en todo caso también habría que trasladarlo desde su casa hasta el Fleni, y el supuesto riesgo entonces no se habría eliminado.
"Las decisiones no son definitivas, son dinámicas, y el mismo Tribunal por ejemplo ha dispuesto que se vea la forma de eliminar los escalones para el acceso de sillas de ruedas del interno", explicó el fiscal. "Desde el ministerio fiscal intervenimos en el incidente de salud porque estábamos preocupados por la salud de Patti, del mismo modo que lo están los jueces del Tribunal 1. Los fiscales tuvimos una reunión con el secretario de Justicia para que nos aseguraran que en el Hospital Penitenciario Central de Ezeiza había un lugar adecuado para la privación de la libertad de Patti, con el tratamiento adecuado, y nos dijeron que había un sector nuevo esperando ser estrenado por el aquí imputado y todos aquellos internos que lo reclamasen."
Casación tiene cinco días hábiles para responder el planteo.
11 de noviembre de 2011
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alias 23 condenado a 3 años


Juez de Medellín condenó a exparamilitar a 37 meses por concierto para delinquir. Pero un Fiscal cuestionó informes de CTI y valoró testimonios de exparamilitares que lo exculpaban.
Colombia. Una contradicción entre la Justicia Ordinaria y Justicia y Paz quedó en evidencia luego de conocerse detalles de la sentencia a 37 meses de prisión proferida contra Luis Fernando Jaramillo Arroyave, alias ‘Nano’, ‘don Delio’ o ‘23’, quien integró el Frente Anorí del Bloque Mineros de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc). En la decisión, pesaron más los testimonios de los hombres que estuvieron bajo su mando que los informes de policía judicial.
Si bien diversos informes de inteligencia advertían que alias ‘Nano’ no era un paramilitar raso, como fue presentado durante la desmovilización del Bloque Mineros el 20 de enero de 2006, ni un líder político de esa facción paramilitar, como se identificó ante los fiscales días antes de la ceremonia de dejación de armas realizada en el corregimiento La Caucana, de Tarazá, Bajo Cauca antioqueño, para la Fiscalía 33 Especializada de Medellín el imputado sólo era un narcotraficante.
La controversia quedó planteada en el documento que contiene la formulación de cargos, fechado el 30 de mayo de 2011. Inicialmente, el fiscal que presentó el caso ante un Juez del Circuito Especializado de Antioquia, señaló que "respecto del sindicado solo se ha podido establecer que efectivamente hizo parte del Frente Anorí, el cual tenía su zona de influencia en el corregimiento Liberia, sitio El Charcón, del municipio de Anorí, frente éste del cual hacía parte primero del Bloque Metro y luego del Bloque Minero de las autodefensas, siendo notoria su actividad dentro de dicho frente en las actividades relacionadas con el narcotráfico".
No obstante, descartó que tuviera nivel de jerarquía dentro de esa estructura y basado en algunos testimonios de exparamilitares que estuvieron bajo sus órdenes, le cambió su rótulo de "comandante" por el de "patrón", definiéndolo como "término éste utilizado para aquellas personas que mantienen control sobre actividades relacionadas con el narcotráfico".
Una caracterizado de esa forma, la Fiscalía 33 Especializada de Medellín determinó, con base en diversas pruebas y testimonios, que no resultaba claro que "el sindicado hubiese sido un reconocido comandante del Frente Anorí, como así lo quieren hacer ver los informes de policía judicial provenientes de la Unidad de Justicia y Paz".
Para sustentar su solicitud de condena tan solo por el delito de concierto para delinquir, el ente acusador se basó en la declaración de Rolando de Jesús Lopera Muñoz, alias ’Milton’, segundo al mando del Frente Anorí, quien negó que alias ‘Nano’ fuese el jefe de esa facción del Bloque Mineros de las Auc.
Según la Fiscalía 33 Especializada, fueron "los propios comandantes de dicho frente quienes lo han negado" y para controvertir los informes judiciales preparados en la Unidad de Justicia y Paz, aseveró que "quiénes más que ellos (los exparamilitares) para reconocer las estructuras de mando de dichos grupos armados ilegales que operaron en diversas zonas del país". Con base en esa argumentación, el Juzgado Segundo Penal Adjunto Especializado de Antioquia decidió condenar a alias ‘Nano’ a 37 meses de prisión, decisión tomada el 28 de julio de este año.
Jaramillo Arroyave está detenido desde el 30 de enero de este año, cuando fue capturado por autoridades judiciales en un restaurante de Medellín. Su detención se logró tras varios años de investigaciones adelantadas por dos fiscales, uno de Justicia y Paz y otro de la Fiscalía Especializada.

¿Qué Desestimó Fiscalía Especializada?
Una vez se conoció la trascendencia de la captura de alias ‘Nano’, VerdadAbierta.com adelantó una investigación documental a través de la cual pudo constatar que este exparamilitar no era sólo un narcotraficante al servicio de las Auc, sin ningún rango ni mando. Su nivel en la organización armada ilegal lo llevó a integrar el grupo negociador de las Auc durante los diálogos con el Gobierno Nacional durante el año 2003 llevados a cabo en Santa Fe de Ralito, departamento de Córdoba.
Así constata en un acta firmada el 14 de octubre de 2003 por diversos comandantes de las Auc en la que se dan instrucciones internas para participar en las conversaciones con los representantes del Gobierno Nacional. El documento está firmado por Vicente Castaño, Salvatore Mancuso, Adolfo Paz (Diego Fernando Murillo Bejarano), Ramiro Vanoy, Hernán Hernández (Ever Veloza), Jorge 40 (Rodrigo Tovar Pupo), Diego Vecino (Edwar Cobos Téllez), Alemán (Fredy Rendón Berrío), Paisano, Águila, Ramón Mojana (Éder Pedraza), Gabriel Zapata, Ricardo (Rodrigo Zapata Sierra), Memín (Luis Arnulfo Tuberquia), Nano (Luis Fernando Jaramillo Arroyave) y Perra Loca (Héctor Javier Restrepo Santamaría).
Adicional a ello, se accedió a un informe de policía judicial fechado el 25 de agosto de 2009 en el que se dice que "Jaramillo Arroyave era un hombre de mucha importancia para el comandante del Bloque Mineros, Ramiro Vanoy Murillo". Según este documento, sus actividades del narcotráfico le permitieron "ser una persona cercana a la Casa Castaño y posteriormente a través de sus máximos comandantes Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’, y Rodrigo Pérez Alzate, alias ’Julián Bolívar’, al Bloque Central Bolívar".
‘Nano’ se desmovilizó como combatiente raso el 20 de enero de 2006 con el Bloque Mineros, en Tarazá, Antioquia, pero según las autoridades continuó delinquiendo con buena parte de sus hombres, aunque esta vez asociado a la banda criminal ‘Los Paisas’.
Según fuentes judiciales, hace pocas semanas se conoció una nueva orden de captura en su contra, esta vez con fines de extradición, pues es requerido por autoridades federales de Estados Unidos para que responda por delitos asociados al tráfico de drogas hacia ese país.
[En la foto, Luis Fernando Jaramillo Arroyave, alias Nano.]
11 de noviembre de 2011
cc verdad abierta

ley prohibiría monumentos a pinochet


Piden urgencia a proyecto que prohíbe monumentos a Pinochet. El diputado Tucapel Jiménez señaló que la aprobación de la iniciativa legal, presentada hace algunos meses, significaría una señal que de que Chile "no honra a criminales".
Valparaíso, Chile. Diputados de la oposición cuestionaron este jueves el nulo avance del proyecto de ley que prohíbe la exhibición de imágenes y monumentos públicos que honren la memoria del ex dictador Augusto Pinochet.
A juicio de los legisladores, es necesario que la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara Baja retome la discusión de la iniciativa presentada hace algunos meses, tras una serie de fallos judiciales que establecieron la existencia de una asociación ilícita a través de organismos del Estado.
Según explicó el diputado del Partido por la Democracia (PPD), Tucapel Jiménez, hijo de un emblemático dirigente sindical del mismo nombre, asesinado durante el régimen militar, las resoluciones de tribunales acreditan los delitos cometidos por órganos represores como la DINA o la CNI, que estaban bajo las órdenes directas de Pinochet.
La Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) fue el primer aparato represor de la dictadura militar que años después fue reemplazada por la Central Nacional de Inteligencia (CNI) con el fin de atenuar las duras críticas que recibió la primera entidad por las graves violaciones a los derechos humanos.
De hecho, su mentor y director, el general retirado Manuel Contreras, cumple sucesivas condenas que suman cerca de 300 años por la muerte de decenas de opositores a la dictadura que fueron apresados y en la mayoría de las veces hechos desaparecer por ese organismo.
El congresista Jiménez sostuvo a Efe que "nadie se imaginaría que, por ejemplo, en Italia existieran monumentos públicos o estatuas en honor al capo de la droga o a un delincuente".
Afirmó que aprobar el articulado, que prohíbe la exhibición de cualquier imagen que honre la memoria de Pinochet, "será una señal muy fuerte para demostrar que Chile no acepta ni honra a criminales que participaron de una asociación ilícita".
El proyecto de ley especifica que "se prohíbe en los espacios y organismos públicos, así como en los establecimientos educacionales, las imágenes, estatuas, placas o escudos que honren o recuerden al ex comandante en jefe del Ejército de Chile, general Augusto Pinochet Ugarte".
Asimismo, "de todos los miembros de la Junta Militar que gobernó a nuestro país desde el 11 de septiembre de 1973 hasta el 11 de marzo de 1990", explica el texto.
El documento aclara que esta ley no será de aplicación cuando las menciones sean de estricto recuerdo privado, no obstante, esta norma regirá también para el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea de Chile.
De aprobarse la iniciativa en el Parlamento, el retiro total de todas las imágenes, placas o escudos en la que aparezca Augusto Pinochet debe hacerse en un plazo de 90 días a partir de la publicación de la ley.
[En la foto, alguien limpia el cristal del féretro luego de que fuera escupido.]
11 de noviembre de 2011
10 de noviembre de 2011
©la nación