Blogia

mQh

son los dueños los peligrosos


columna de lísperguer
No se exige adiestramiento profesional de perros guardianess.

Aunque se hable de perros de razas peligrosas, en realidad para definir a un perro como agresivo debe considerarse su historia personal. Podría llamárselo agresivo sólo si ha presentado actitudes agresivas aberrantes. Muchos perros clasificados como violentos pueden ser reeducados. Pero el problema más importante son los dueños de perros, que los tienen para cuidar sus propiedades y desalentar intrusiones. Muchos mantienen a sus perros en estado de irritación, o con hambre, para exacerbar su agresividad y poder disuasivo. Estos perros son adiestrados por personas inexpertas. Si el adiestramiento fuera profesional, se podría evitar que los canes dieran muerte a los transgresores, limitándose a su retención o a impedir su avance sin provocarles daños. El verdadero peligro de los perros peligrosos son sus dueños.
lísperguer


la adopción es una buena opción


columna de lísperguer
Alcaldes insisten en aplicar eutanasia a perros de la calle.

No sabe uno si los alcaldes son todos subnormales e incapaces de aprender. La inmensísima mayoría de los ataques y mordeduras según estadísticas de postas clínicas y comisarías son los perros con dueño, no los perros vagos. El problema es, pues, claramente, la irresponsabilidad de los dueños que mantienen a sus perros en estado de irritación, o los adiestran, para que defiendan agresivamente sus propiedades. A esto hay que ponerle fin, normando el adiestramiento de perros guardianes. Debido a las repetidas violaciones de la ley de maltrato animal por parte de alcaldes, debiésemos elevar las penas por maltrato en caso de que se compruebe que son ordenados o cometidos por funcionarios. La solución es el sacrificio cero y campañas permanentes y consistentes de adopción, como lo viene demostrando la municipalidad de Ñuñoa (más de 600 perros adoptados en un año) y esterilización, y la prohibición de las fábricas de mascotas.
lísperguer


paramilitar confiesa masacre


Ex paramilitar acepta responsabilidad en masacre de El Placer. Uno de los ex paramilitares del frente Sur del Putumayo aceptó su responsabilidad en la masacre cometida el 7 de noviembre de 1999, con diecisiete asesinados.
Colombia. Jorge Iván Betancour aceptó ante un fiscal de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario que participó en la masacre de El Placer, corregimiento de San Miguel (Putumayo), ocurrida el 7 de noviembre de 1999.
Según la Fiscalía, el ex paramilitar reconoció su responsabilidad en el múltiple crimen para recibir sentencia anticipada. Betancour fue integrante del frente Sur del Putumayo, que delinquió en el Putumayo primero a cargo de los hermanos Carlos y Vicente Castaño y luego de Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’, del Bloque Central Bolívar.
De acuerdo con las investigaciones realizadas por la Fiscalía, la masacre de El Placer fue cometida el 7 de noviembre de 1999, el día en el que el frente tuvo su ‘bautizo de fuego’ tras sostener combates con la guerrilla para tomarse los pueblos de La Dorada y El Placer.  Ese día, los paramilitares asesinaron en El Placer a 11 personas, entre ellas a una mujer embarazada, y en La Dorada masacraron a otras seis personas.
Betancour había sido señalado en varias versiones libres de Justicia y Paz por sus ex compañeros del frente. Por su participación en las masacres, aceptó los cargos de homicidio agravado homogéneo y sucesivo, y concierto para delinquir agravado. El ex paramilitar está recluido en la cárcel La Picota, de Bogotá.
12 de noviembre de 2010
©verdad abierta
rss

quién mató a los sindicalistas


Versiones enfrentadas sobre crimen de sindicalistas de Drummond. Contrario a lo dicho por ‘Samario’, los paramilitares ‘Tolemaida’ y ‘Yuca’ negaron que agentes del Estado y funcionarios de la multinacional minera estuvieran comprometidos en el asesinato de dos sindicalistas.
Colombia. Un nuevo episodio apareció en el juicio que se adelanta contra el ex jefe paramilitar Rodrigo Pupo Tovar alias ‘Jorge 40’, por el asesinato de dos sindicalistas de la transnacional Drummond. En declaración ante el Juzgado 11 del Circuito Especializado de Bogotá, Óscar José Ospino Pacheco alias ‘Tolemaida’ y Óscar David Pérez Bertel alias ‘Yuca’ contaron una versión distinta a la narrada por Alcides Manuel Mattos Tabares alias ‘Samario’ el 10 de noviembre de 2010.
Mientras alias ‘Samario’ señaló que hubo participación de agentes del Estado y de funcionarios de la multinacional minera en el crimen contra los dos sindicalistas, alias ‘Tolemaida’ y ‘Yuca’ negaron que eso fuera así. Indicaron que el objetivo "fue darle un golpe a la subversión", por orden de alias ‘Jorge 40’ y que contaron con el apoyo no de funcionarios directos de la Drummond, sino de los contratistas que les proporcionaban los alimentos a los trabajadores de la mina. Además hicieron un relato diferente al de alias ‘Samario’, respecto a cómo se cometió el asesinato.

El Otro Relato sobre el Crimen
Según alias ‘Tolemaida’, ex jefe del frente Juan Andrés Álvarez del Bloque Norte, y de su subalterno alias ‘Yuca’, alias ‘Samario’ no participó en el crimen porque los hechos ocurrieron el 12 de marzo de 2001 y ellos aseguran que ‘Samario’ llegó al frente sólo en agosto de ese año, proveniente del Bloque Central Bolívar.
Con este argumento, ‘Tolemaida’ y ‘Yuca’ comentaron que son ellos los que conocen la verdad sobre este crimen, que no se cometió en la mañana sino en la tarde "porque no teníamos certeza de los buses en que se movilizaban los sindicalistas". Alias ‘Tolemaida’ dijo que las indicaciones de los buses fueron suministradas por un hijastro de Jairo de Jesús Charris alias ‘Viejo Charris’, quien era uno de los encargados de suministrarles los alimentos a los trabajadores y que a su vez, era subalterno de Jaime Blanco Maya, medio hermano del ex procurador Edgardo Maya Villazón.
En la declaración, ‘Tolemaida’ dijo que los sindicalistas Valmore Locarno y Víctor Hugo Orcasita fueron bajados de dos buses en una trocha conocida como Casa de Zinc, entre la mina de Drummond y el corregimiento Cuatro Vientos, y después de ser señalados por un tercer hombre fueron asesinados. "Los dos sindicalistas fueron ejecutados en el sitio", dijo el ex paramilitar, negando que Orcasita fuera llevado en una camioneta hasta una bodega de Badelco y luego encontrado muerto en Loma Linda o Loma Colorada, como lo sostuvo alias ‘Samario’. Sin embargo, el Juzgado 11 dijo que según el acta de levantamiento del cadáver, Orcasita fue encontrado en la zona referenciada por alias ‘Samario’.
Entre otras diferencias de las declaraciones, alias ‘Samario’ dijo que para cometer el crimen los paramilitares se movilizaron en dos camionetas. Otro es el testimonio de alias ‘Tolemaida’ y ‘Yuca’, que sólo se refirieron a una camioneta doble cabina de color verde. Mientras ‘Samario’ dijo que él llevó a Orcasita hasta una bodega de Badelco y se lo entregó a ‘Tolemaida’; el ex jefe del frente aseguró que en Badelco para esa época no tenían base militar porque todavía no había llegado alias ‘Cebolla’, que fue jefe de los ‘urbanos’ en esa zona.
Sobre los hombres que participaron de los asesinatos también hay diferentes versiones. Alias ‘Samario’ dijo que además de él, estuvieron alias ‘Dinael’, ‘Lucas’, ‘El Boca’ y ‘Venado’. En su declaración, ‘Tolemaida’ dijo que los responsables fueron ‘Dinael’, ‘Yuca’, ‘Borris o Borracho’, ‘Chepe’, ‘Paisa’, ‘Pacho’, ‘Chacal’ y ‘Peinado’. Alias ‘Yuca’ además de él, se refirió a ‘Dinael’, ‘Pacho’, ‘El Boca’, ‘Borry o Borracho’ y ‘Cejas’.

Sobre Motivos y Nexos con Drummond
Aunque en su testimonio alias ‘Samario’ dijo que las causas del crimen de los sindicalistas estuvo relacionada con agentes del Estado y funcionarios de la Drummond, pero que no puede dar detalles mientras no se le brinde seguridad a su familia; alias ‘Tolemaida’ y alias ‘Yuca’ aseguraron que los motivos para cometer el crimen sólo obedecieron a eliminar "un foco de la guerrilla".
Según ‘Tolemaida’, "teníamos el prontuario guerrillero de esos señores que vivieron en La Guajira, a los cuales se les hizo un allanamiento en Valledupar y se reunieron en El Caguán con alias ‘Simón Trinidad’. El sindicato era manejado por ‘Trinidad’. Luego, incluso, asesinamos al nuevo presidente del sindicato (que reemplazó a Valmore Lorcano)", dijo el ex jefe paramilitar.
Cosa muy distinta mencionó alias ‘Samario’ en su testimonio, quien explicó que el asesinato de los sindicalistas fue planeado en una reunión y que en un segundo encuentro, donde felicitaron a ‘Tolemaida’ por los asesinatos, estuvieron presentes algunos funcionarios de la Drummond.
Sin embargo, el nexo con la multinacional de carbón fue negado por ‘Tolemaida’. En el testimonio, dijo que las instalaciones de la transnacional eran inaccesibles y que "a mis arcas jamás ingresó dinero de la Drummond, porque esa era una empresa multinacional que no negociaba con organizaciones terroristas".
Lo que sí reconoció fue haberle cobrado ‘impuesto’ a la firma contratista de Drummond que suministraba la alimentación a los trabajadores, razón por la cual conoció a Jaime Blanco Maya, preso desde hace un mes por presuntos nexos con los paramilitares. "Sí lo conocí. Me reuní con él. Era un hombre muy difícil que se movía en avioneta. A él le retuvimos varios camiones con alimentos para obligarlo a que hablara con nosotros. Era serio, prestante y conocido como el distribuidor de alimentos de la Drummond, y como ganadero", dijo ‘Tolemaida’.
El ex jefe paramilitar negó  que se hubiera reunido con Blanco Maya en la finca Las Américas como lo dijo alguna vez en declaración Jairo de Jesús Charris. "Charris es uno de los grandes mentirosos de este proceso… Lo que acordamos con Blanco Maya fue el pago como de 25 millones de pesos anuales, que a veces se pagaban en efectivo y otras veces, en especie como alimentos". Después de trabajar para Blanco Maya, Charris se unió a los paramilitares como coordinador de logística del frente que dirigió alias ‘Tolemaida’.

La Pelea de la ‘Verdad’
Aunque no lo hará de forma temporal mientras se le brinde seguridad, alias ‘Samario’ dijo que está dispuesto a contar los detalles sobre el crimen de los sindicalistas. Para ‘Tolemaida’ y ‘Yuca’, alias ‘Samario’ miente en su declaración, porque según el ex jefe paramilitar del frente, "de pronto se dejó llevar por una influencia negativa, como haber recibido una extorsión’.
Alias ‘Tolemaida’ dijo que un ‘negocio’ similar le intentaron proponer a él, unos días después de ser capturado en Venezuela. "Un abogado me ofreció declarar contra la Drummond y que si lo hacía, yo y mi familia recibiríamos beneficios". Al respecto, la Juez preguntó que por qué no hizo esa denuncia recién lo capturaron, y ‘Tolemaida’ respondió que "de pronto se me olvidó".
En su testimonio, alias ‘Yuca’ contó que de forma reciente recibió una carta de su ex jefe ‘Tolemaida’,  en la que decía que contara la verdad sobre los sindicalistas "porque ‘Samario’ estaba mintiendo". Para la defensa de las víctimas, a cargo de Dora Lucy Arias, eso explica por qué alias ‘Yuca’ cambió repentinamente su declaración respecto a la primera, que era similar a la de alias ‘Samario’.
Por el cambio en las declaraciones y por considerar que existen pruebas que indican que los hechos ocurrieron de otra forma a lo narrado por ‘Tolemaida’ y ‘Yuca’, la defensa de las víctimas le solicitó al Juzgado 11 que compulse copias a la justicia ordinaria y a Justicia y Paz, contra los dos ex paramilitares, por el delito de falso testimonio. "Consideramos que los victimarios están procurando un desvío de la verdad sobre el proceso y que se están volviendo a victimizar a las víctimas", advirtió Arias ante el despacho.
El Juzgado 11 indicó que las declaraciones que se adelantan contra el juicio de alias ‘Jorge 40’ continuarán el 6 de diciembre de 2010.

Los ‘No’ de ‘Tolemaida’
Estas fueron algunas de las preguntas a las que alias ‘Tolemaida’ le respondió de forma negativa al Juzgado 11:

-¿Alguien del Ejército estuvo involucrado en el crimen?
-¿Tuvieron relación con el jefe de seguridad de la Drummond?
-¿Recibió dinero de la Drummond?
-¿Sabía que el sindicato estaba en una huelga relacionada con los alimentos?
-¿Conoció a Luis Carlos Rodríguez?
-¿Conoció a Alfredo Araújo?
¿Usted practicó la tortura?

¿Quién Era Alias ‘Tolemaida?
Óscar José Ospino Pacheco alias ‘Tolemaida’ fue el jefe del frente Juan Andrés Álvarez del Bloque Norte, que delinquió en San Miguel (Magdalena). Según lo narrado en la declaración ante el Juzgado 11, ingresó a las filas paramilitares en 1995 con el fin de combatir a las Farc y el Eln "que tenían azotados a los finqueros y empresarios de La Guajira, Magdalena y Cesar". Su bautizo de fuego fue en las Autodefensas del Sur del Magdalena, de ‘Chepe Barrera’, y luego en el Bloque Norte, bajo el mando de Salvatore Mancuso y Rodrigo Tovar Pupo alias ‘Jorge 40’.
Para llegar a ser comandante de frente, recibió entrenamiento en las escuelas de los ‘paras’ donde aprendió a manejar "fusiles, armas cortas y largas, explosivos, y tuve instructores extranjeros de Israel, Venezuela y Nicaragua". El 10 de marzo de 2006 se desmovilizó.
12 de noviembre de 2010
©verdad abierta
rss

amenazan a congresistas


Congresistas que investigan relación de Uribe con chuzadas denuncian amenazas. Según Gonzalo Pinzón, secretario de la Comisión de Acusaciones, los congresistas Alfredo Bocanegra y Augusto Posada "han manifestado el recibo de amenazas y no han encontrado receptividad".
Colombia. Dos miembros de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes que investigan si el ex presidente Álvaro Uribe ordenó los seguimientos ilegales a magistrados, opositores y periodistas denunciaron que han recibido amenazas.
Los congresistas Alfredo Bocanegra y Augusto Posada "han manifestado el recibo de amenazas y no han encontrado receptividad", dijo a Caracol Radio el secretario de la Comisión de Acusaciones, Gonzalo Pinzón.
Agregó que los esquemas de seguridad de esos dos congresistas "son muy débiles", especialmente en el caso de Bocanegra, que no dispone de vehículo blindado.
Según Pinzón, el asunto será analizado el próximo martes con el ministro del Interior y Justicia, Germán Vargas Lleras, y la dirección de la Policía Nacional.
Uribe siempre ha negado haber ordenado el espionaje ilegal que el DAS hizo a opositores, periodistas, magistrados y activistas durante su gobierno.
Sin embargo, la Comisión de Acusaciones determinó abrir una investigación sobre el escándalo, luego de que la ex subdirectora de Operaciones del DAS Martha Leal asegurara ante la Fiscalía que el ex director de ese organismo Andrés Peñate le ordenó hacer seguimientos a miembros de la oposición por solicitud expresa del ex mandatario.
Una veintena de funcionarios y ex funcionarios del DAS han sido detenidos y procesados por su relación con los seguimientos ilegales del DAS, uno de los mayores escándalos del gobierno de Uribe.
Esta misma semana la emisora la F.m. reveló que Gustavo Sierra, ex subdirector de Análisis de Inteligencia del DAS, sostuvo ante la Fiscalía que la información sobre seguimientos se enviaba a altos funcionarios de la Casa de Nariño.
Según el testimonio de Sierra, en la lista de oficinas que debían recibir la información estaban la Secretaría General de la Presidencia, el Ministerio del Interior, la Cancillería, la Vicepresidencia y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.
12 de noviembre de 2010
©semana
rss

declaró ana maría soffiantini


Vio en la ESMA a Norma Arrostito, a Madres y a las monjas francesas. La secuestraron cuando estaba cruzando la calle con sus hijos, un bebé y otro que apenas caminaba. Recordó ante el tribunal la Navidad de 1977 en la que apareció Massera de uniforme y toda su patota. El aliento de sus compañeros para que no se quebrara.
[Alejandra Dandan] Argentina. Ana María Soffiantini entró a la ESMA secuestrada el 16 de agosto 1977. Desde su libertad no estuvo en Capital, dijo, no se encontró con nadie, no leyó muchos libros y no hizo ese trabajo de reconstrucción de otros sobrevivientes. Ayer en la sala de audiencias de Comodoro Py contó, sin embargo, su historia cargada de detalles. Entre otras escenas, la Navidad de 1977, el día que ubicaron a un grupo de secuestrados en la parte ancha de la entrada a la Pecera. "Ahí aparece el máximo asesino que desgraciadamente o felizmente está muerto –dijo–: entró Massera vestido de blanco, acicalado, impecable, también Chamorro, Astiz y los marinos a decirnos Feliz Navidad, cosa que creo –agregó– fue la Navidad más negra de mis días, de todos los compañeros, ver a ese asesino ahí adentro." Después de ahí, Massera, cree, fue a ver a Norma Arrostito.
El día del secuestro, ese 16 de agosto, Ana María estaba en un departamento de la calle Fragata Sarmiento y Juan B. Justo. A eso de las diez o las once de la mañana, bajó a hacer las compras a una verdulería para el almuerzo de los hijos. María apenas caminaba y Luis era un bebé de menos de un año. "Cuando estoy por cruzar la calle con ellos –dijo–, se abalanza violentamente un grupo de hombres al grito de Montoneros, que era la manera para que la gente se quedara impactada, me sacan a Luis de los brazos y a María la levantan, me dan una trompada, me agarran los brazos, me dan patadas en las piernas, no sé si me esposan, me meten en un auto." Ella no sólo pudo registrar los gritos de su hija, sino a los hombres de la patota: Alfredo Astiz, Fragote (Carlos Orlando Generoso), Angosto (Pedro Osvaldo Salvia), Bicho (Carlos Pérez), Chispa (Gonzalo Sánchez), Héctor ‘Selva’ Febres, dijo: "Nombres que después escuché muchas veces".
La hicieron sentar en un banco duro con la capucha. Escuchó ruido de máquinas o de música. Levantó la cabeza con la capucha, vio que en el pasillo medio celeste había un cartel: Avenida de la Felicidad, decía.
La desnudaron y empezó la tortura. Alrededor, los nombres de los represores que ella soltó en tiempo presente: Selva; Trueno (Antonio Pernías), un morocho, transpirado; el Duque (Francis Whamond), el Tigre Acosta que entra y sale. Le dijeron que si no decía quién era iba a pasarle lo que les pasaba a los que estaban ahí: que estaba en la ESMA. Sintió la picana en las plantas de los pies. "Una situación que es terrible, porque la situación en general es terrible, lo que nos motiva a no hablar, no se lo deseo a nadie, ni a los asesinos."
Contra una pared estaba colgado el organigrama de Montoneros, con la estructura, la columna norte, la sur, la oeste. A ella la ubicaban ahí. Lo negó. Llevaron a una compañera: "Ana María Martí –dijo–, con grilletes y cara desencajada, y sus ojos hermosos que eran rojos de llanto, y que con unas palabras muy dulces me dice que aguante, y les dice a ellos que no me conoce, que no me hagan nada, que ella conocía a mi compañero".
Su compañero ya no estaba. Lo habían secuestrado el 20 de octubre de 1976. Whamond le dijo en esa tortura que lo habían matado por no colaborar y ella iba a seguir el mismo destino. En ese momento, llevaron a Norma Arrostito. Ana María nombró una y otra vez a ese cuadro político de Montoneros. Norma, dijo, "estaba engrillada, demacrada, y se me acerca, me agarra el brazo, me dice que resista, que no diga nada, con palabras muy especiales, como que sea lo que sea, íbamos a morir, y yo que la tengo en lo más íntimo de mi corazón y siempre la había respetado, eso me empujó a decir que sí, me convencí de que el destino iba a ser la muerte". No sólo los golpes o el espanto, se había convencido de que estar ahí era estar en el infierno: "Un nivel desconocido, una dimensión espantosa".
Como sucedió con otros, al otro día la vistieron, le pusieron una frazada de la ESMA y la llevaron a su departamento. No tenía las llaves. De un empujón rompieron y abrieron la puerta. Sus padres estaban adentro, horrorizados: "Yo me desprendo de los marinos, tenía los grilletes, las manos encadenadas y me tiro sobre mi madre: le digo que estoy en la ESMA y que la Gaby (por Norma Arrostito) está viva". En el departamento revolvieron todo, pero además le dieron vuelta el bolso. Se le cayó la pastilla de cianuro, ellos no se dieron cuenta. "Cosa que me tranquilizó –dijo– porque yo alegaba no estar donde ellos decían que yo estaba."
Ana María empezó a trabajar tiempo después en el sótano porque suponían que sabía hacer fotos. Trabajar, dijo ella, es una forma de decir porque no trabajaban, eran mano de obra esclava. La bajaban al sótano todos los días aunque, aclaró, que eso de los días no lo sabía: "No sabíamos cuándo era de día o de noche porque estábamos siempre con luces artificiales". Desde un tocadiscos sentían la sucesión de los discos, las canciones de Mercedes Sosa y Serrat. Y una puerta que se cerraba o se trancaba cuando había revuelta o picanas o torturas, y los marinos los protegían porque los suponían parte de un programa de recuperación, que ella y sus compañeros aceptaron sin ponerse de acuerdo, sabiendo que era una simulación. Debía revelar y copiar fotos. Luego, diagramar. Le pidieron el dibujo de un camión para una de las empresas que los marinos habían montado.
En la puerta de ese espacio siempre había un guardia. Algunos rotativos, otros habituales. Aparte de matar, dijo, hacían huevo. Entre ellos, estaba Ernesto Frimón ‘220’ Weber. "Ahí me entero de que 220 había participado de la muerte de Rodolfo Walsh", dijo. Y otro día, una de las veces en las que Alfredo Astiz ocupó esa silla para hablarles de su espíritu cristiano, supo del operativo en la Santa Cruz. "Nos enteramos de que estaban haciendo un trabajo de inteligencia ingresando a un grupo de familiares de los desaparecidos en una iglesia, después supe que era la Santa Cruz. Para el 8 de diciembre, hubo un gran revuelo y empiezan a ingresar gente, y volvemos a pasar por todas las situaciones de horror que eran habituales escuchar en el sótano."
Esa noche la llevaron a dormir a capucha, como siempre. Al otro día, cuando bajó, la agarró Héctor Coquet, uno de sus compañeros, y le dijo: "Mirá lo que han hecho estos hijos de puta: están torturando a las madres y religiosas".
Desde una pizarra ubicada al costado de la sala, Ana María se puso a hacer el dibujo de planos y de calles. Desde un cuartito de baño en construcción, al lado de la Huevera, se ponen a mirar por un pedazo de aglomerado roto: "Yo veo a dos mujeres, y un hombre al lado, estaban muy demacradas, y una más delgada que otra, y con un cartel atrás que decía Montoneros". Y dijo: "Y a Selva golpeando con algo como una manguera gruesa, que es como la de las aspiradoras, vestido de color rosa claro, y un compañero que estaba ahí para sacarle fotos". Supo después que eran las monjas francesas, porque alguno de los compañeros que tenían acceso a los diarios lo leyeron publicado en la prensa. "Sé que estuvieron ahí un tiempo, pero no mucho, no mucho."
Más adelante mataron a La Gaby, el nombre de Norma Arrostito. Ana María se la encontró justo cuando bajaba de Capucha a trabajar con otro de sus compañeros. "Al lado de los baños, estábamos esperando el ascensor para bajar y aparece el Tigre Acosta como loco." Había un enfermero y otros marinos, y ahí, entre los "verdes", el Tigre Acosta que decía: "¡La Gaby se muere! ¡Se nos va! ¡Se nos va!". Y, dice ella, "aparece con La Gaby en una camilla". A los gritos pidió por una de sus compañeras, Jorgelina. Le dijo, vamos, vamos. "Y pensamos que ya estaba muerta, pero parece que todavía no, la vemos color azul grisáceo y se la llevan en el ascensor, nosotros nos quedamos parados, helados: no podíamos creer lo que veíamos, fue un silencio eterno para todos."
El relato siguió. Ana María siguió hablando. Ya habían pasado otros dos testigos. La audiencia había comenzado con un sonido de música molesto en los parlantes. A esa altura, sólo hablaba Ana María. "El horror que pasábamos ahí nos marcó definitivamente nuestras vidas y nuestras familias –dijo–: no les deseo a los que están siendo juzgados acá, que pasen el horror, deseo que se haga justicia."
12 de noviembre de 2010
©página 12
rss

quieren matar a esos otros hijos nuestros


columna de lísperguer
Asombra el desdén e insensibilidad con que tratan los partidarios de la eutanasia canina a sus detractores.

Lo que asombra en la postura de los partidarios de la eliminación de los perros abandonados o extraviados, o vagos, es su completo desdén por los sentimientos de las personas relacionadas con esos perros en sus ámbitos cotidianos y el indecible dolor que se les causaría tan injustamente, eliminando a los perros a los que, por su situación de calle, alimentan y tienen en muchos casos con las vacunas al día. Cuando el ministro Hinzpeter dijo que los perros son como nuestros hijos, dijo una verdad cultural y jurídica. No se conocen culturas en el mundo en que a los hijos, tras echarlos a la calle, se les persiga, encierre y asesine. ¿Qué tienen en el alma estos partidarios del asesinato despiadado de esas personas no humanas que forman parte de nuestras familias, algunas fallidas? ¿Por qué consideran desdeñables sentimientos que comparten una mayoría de los ciudadanos?
lísperguer

murió michelle nicastro


Actriz y cantante. Trabajó en ‘Les Miserables’ en Los Angeles. También apareció en las teleseries ’Lobo del aire’ y ’Coach’.
Murió el jueves en su casa en Toluca, después de una larga batalla contra el cáncer, la actriz y cantante Michelle Nicastro, que formó parte del reparto original de la producción de ‘Les miserables’ en Los Ángeles, informó un portavoz de su marido, el productor de televisión Steve Stark. Tenía 50 años.
Nicastro debutó con el papel de Eponine en ‘Les miserables’, que se estrenó en 1988 en el Shubert Theatre en Los Ángeles. Entre otras de sus actuaciones se encuentra ‘A Little Night Music’ y ‘Merlin’.
También grabó varios álbumes, entre ellos ‘Toonful’, en 1993, y ‘On My Own’ en 1997.
En 1989, Nicastro trabajó en ‘Cuando Harry encontró a Sally’ [When Harry Met Sally’], y en ‘Body Rock’ en 1984. También prestó su voz para la película de dibujos animados ‘La princesa Cisne’ [The Swan Princess] en 1994 y en sus dos secuelas. También apareció en series de televisión como ‘Lobo del aire’ [Airwolf] en 1984, ‘Coach’ en 1996 y en el culebrón de horario diurno ‘Santa Barbara’.

Nicastro nació en Washington, D.C., el 31 de marzo de 1960.
12 de noviembre de 2010
10 de noviembre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh
rss