somos la muerte, decían las ratas
Hermanos Jorge y Norberto Ugolini. "’Somos la muerte’ decían".
[José Maggi] Argentina. Los hermanos Jorge y Norberto Ugolini fueron los testigos que declararon en la tarde de ayer en el marco de la causa Díaz Bessone. Jorge fue secuestrado en su domicilio, donde se encontraba con sus hermanos y su madre, por un grupo de más de diez personas armadas entre las que identificó al Ciego Lofiego. Luego fue llevado al Servicio de Informaciones: "Ahí me empiezan a pegar como por dos horas, hacían rondas, con el discurso de 'somos la muerte, somos la triple A, te vamos a fusilar". "Era un aullido permanente, los que eran torturados con picanas aullaban". Después declaró su hermano Norberto quien confirmó el modo violento en que secuestraron a Jorge y relató las gestiones que realizaron con su familia para poder localizarlo. También el saqueo que sufrió la vivienda familiar: "No quedó ni una cucharita en casa".
Jorge Ugolini relató: "El 16 de julio de 76 fui secuestrado de mi casa por un grupo de personas en horas de la madrugada. Me despertaron los ruidos y los golpes en la puerta. Vivíamos allí mi hermano, mi hermana, mi mamá y yo. Dormía con mi hermano, en una habitación que tenía una ventana que daba al jardín. Esa noche la abro y veo a un hombre con pelo peinado para atrás, bigote, gomina, anteojos. Después supe que era Lofiego, que me amenaza con un arma y me dice que me quede donde estaba o me mataba. Empecé a sentir golpes, estaban tirando abajo la puerta del patio, cuando me volví, vi que entraban más de diez personas armadas con escopetas, fusiles, revólveres".
Y continuó: "Rompieron una cortina, me vendaron, a mi hermano también, mientras escuchaba los gritos de mi mamá y hermano. Me llevaron a la rastra a un camión creo que celular, no sé si era azul, estaba vendado, alguien me golpeaba en forma sistemática con la culata de un fusil. El camión iba de un lugar a otro, por ahí subía gente como yo detenida".
El destino según Ugolini era "la Jefatura de Policía, el Servicio de Informaciones en San Lorenzo y Dorrego, siempre vendado". "Me empezaron a pegar como por dos horas hacían rondas, con el discurso de 'somos la muerte', 'somos la Triple A', 'te vamos a fusilar', eso era como una sala que parecían varias piezas. Estábamos en un lugar en un banco, al lado mío estaba un detenido Usinger. Así estuvimos dos días. Era un aullido permanente, los que eran torturados con picanas aullaban, sentíamos los interrogatorios. A los dos días nos suben a un entrepiso, siempre vendado. En total estuve 34 días vendado".
A pedido de la abogada querellante Jessica Pellegrini, recordó con emoción a sus compañeros de cautiverio: "Eramos como 40 personas, Usinger, Cacho De María, el Ñato Tossi que escuché como lo torturaban, Simeone, entre otros". También mencionó al "correntino" Pedro Galeano a quien vio muy golpeado ("parecía que le habían reventado un órgano, sangraba por la boca, no podía comer, después supe que lo mataron"), a Eduardo Seminara, quien también estaba muy golpeado, Carlos Corbella, Marcelo De la Torre, los hermanos Gollán".
"Después nos bajaron a un sótano que estaba en el ángulo de San Lorenzo y Dorrego. La primera vez que nos bañamos fue ahí, un lugar precario donde había un espejo. Cuando me miré no me reconocí, parecía un náufrago, todo chupado, con barba", resaltó.
"En el entrepiso hubo gente que estaba muy mal, muy golpeada, entre ellos uno al que le decían 'Corrientes', después supe que lo mataron...
Cuando mi hermano me hizo entrar unas manzanas, se las di porque era lo único que podía comer. Otro muy golpeado era (Eduardo) Seminara, estaba muy azul. También a (Rubén) Milberg, que era contador, me dijo que le pegaban porque querían que firme una escritura. En el entrepiso me acuerdo de un hombre (guardia) que le decían Juan el Correntino que se emborrachaba y nos pegaba con la culata de la pistola", prosiguió.
Finalmente Ugolini recordó que los llevan a la cárcel de Rosario: "Me acuerdo que de noche nos encerraban en una celda que era como una mazmorra, desfilaban las ratas, tomábamos la leche en el jarrito en el que orinábamos, pero eso no era nada al lado de lo otro".
4 de noviembre de 2010
3 de noviembre de 2010
©rosario 12
Argentina. El pedido de prisión perpetua de Alagia, que se suma a los que habían hecho las querellas durante sus alegatos, incluyó al ex comisario Samuel Miara, al ex policía Julio Simón, conocido como el "Turco Julián", ya condenado a perpetua; al ex jefe del Batallón de Inteligencia 601 Carlos Tepedino, su subalterno Mario Gómez Arenas, al capitán del Ejército Enrique Del Pino y al ex penitenciario Juan Carlos Avena. Además, a los ex policías federales Oscar Rolón, Guillermo Cardozo, Eufemio Uballes, Eugenio Pereyra Apestegui, Roberto Rosa, Raúl González, Ricardo Taddei, Eduardo Kalinec, Juan Carlos Falcón y Luis Donocik.
[Sonia Tessa] Argentina. Con una sala repleta de jóvenes en el público, la profesora universitaria y licenciada en física Liliana Gómez declaró ayer contra los represores que comandaban el Servicio de Informaciones, el centro clandestino de detención que funcionaba en la Jefatura de Rosario. El 9 de julio de 1976, en la primera salida de su casa después de una infección pulmonar que la obligó a hacer reposo por varios días, Gómez fue secuestrada y llevada al SI. Allí, "la diferencia entre el día y la noche era el ensañamiento con la tortura, los gritos de los que iban llegando. La sensación era que la patota salía de cacería", rememoró la testigo, quien contó que le vendaron los ojos con una tela adhesiva apenas llegó al centro clandestino. Le sacaron la venda en varias oportunidades. Para que viera a un compañero torturado, Pedro Galeano. "En otro momento me sacaron la venda y me hicieron firmar una declaración", relató. La fotografiaron, y cree que no fue la única. "Tengo la idea de que nos hacían pasar a todos", recordó. Casi al final, la abogada del equipo de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, Gabriela Durruty, preguntó sobre las condiciones de esa declaración. "Salías de la tortura y firmabas ahí", recordó la sobreviviente.
Uruguay. La Corte Suprema de Uruguay por segunda vez declaró inconstitucional la Ley de Caducidad. La medida del máximo tribunal alcanza solamente a una causa en la que se le imputan veinte asesinatos al ex dictador Juan María Bordaberry. La ley que deja sin efecto la norma que otorga impunidad a los represores de la última dictadura uruguaya ya tiene la media sanción en la Cámara de Diputados. Pero peligra su aprobación en el Senado porque tres parlamentarios oficialistas se niegan a apoyarla.
Reino Unido. Según el estudio, las drogas más daniñas para el individuo son la heroína, el crack y la metanfetamina.
Argentina. El acusado José Antonio Scortecchini amplió ayer su indagatoria para reiterar que no revistaba en la policía provincial desde marzo de 1976 hasta julio de 1977, y responder específicamente a Alfredo Vivono, quien se refirió a su hija, Julieta Scortecchini. Para refutar al testigo, Scortecchini leyó un párrafo de la nota firmada por José Maggi en Rosario/12, que recogió esa declaración. La nota recordaba un diálogo entre la hija de Vivono, Julieta, y la de Scortecchini, del mismo nombre. Ellas eran compañeras de escuela y amigas, cuando el integrante de la patota fue encarcelado, en 2004. Entonces, su hija de 14 años lloró desconsolada.
[José Maggi] Argentina. Durante la tarde de ayer dos víctimas brindaron testimonios sobre sus cautiverios en el Servicio de Informaciones: Alberto Chiartano y Mario Luraschi. El primero de los testigos agradeció al finalizar su testimonio "al gobierno de (Néstor) Kirchner, y al actual (de Cristina) que tuvieron la decisión política de que estos juicios se lleven adelante".
[Nicolás Lantos] Argentina. Fueron dos claras señales políticas las que dio ayer la presidenta Cristina Kirchner: la explícita, contenida en el breve mensaje que emitió, a través de la cadena nacional, al final de la jornada. Y la otra, la demostración de fortaleza que manifestó al encarar, en su primer día de trabajo tras la muerte de su marido, Néstor Kirchner, una agenda cargada de compromisos, que se estiró durante casi diez horas, incluyendo reuniones con su gabinete, actos protocolares y citas comerciales.