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víctimas saldan cuentas


Carlos Corbella rindió homenaje al ex presidente Kirchner en el juicio a represores que sigue en Rosario. "Vine acá a saldar parte de mi vida, a dar testimonio", dijo Corbella, quien estuvo detenido en el Servicio de Informaciones, donde sufrió golpes y torturas. También declaró Marcelo de la Torre, quien tenía 16 años cuando fue detenido.
[Sonia Tessa] Argentina. Con voz firme, Carlos Corbella relató ayer frente al Tribunal Federal Oral número 2 que fue secuestrado el 29 de junio de 1976 en la Municipalidad de Rosario, donde trabajaba. Lo trasladaron al Servicio de Informaciones (SI) que funcionaba en la Jefatura, donde sufrió golpes y torturas. Le quedó una infección en los tobillos, persistente durante meses. "Las cicatrices no se fueron más", expresó. Enumeró a varios integrantes de su familia, víctimas del terrorismo de Estado. Recordó que su defensora oficial, Laura Cosidoy, no lo recibió nunca cuando él -con libertad vigilada a partir de 1979 pugnaba por el sobreseimiento. Cuando terminó su declaración, le pidió permiso al Tribunal para decir algo más. "Para mí este ha sido un momento muy trascendente. Vine acá a saldar parte de mi vida, a dar testimonio por la verdad y la Justicia", empezó. "Durante años, creíamos que se desdibujaba este momento, que no íbamos a llegar a concretarlo. Rescato la labor de las organizaciones y familiares, pero quiero resaltar que no hubiera ocurrido sin la decisión del gobierno nacional, tan valiente y consecuente. En este momento quiero, humilde pero emocionadamente, rendir homenaje al compañero Kirchner". En ese único instante, su vozarrón se convirtió en un hilo, y la emoción le atragantó las palabras. Tomó un sorbo de agua, respiró y agregó: "Reafirmamos nuestro compromiso inclaudicable con la compañera Cristina". Los abogados de Hijos, Nadia Schujman y Lucas Ciarnello, tenían los ojos humedecidos. En la sala repleta, buena parte del público lloró en recuerdo del ex presidente. Después, llegó el aplauso cerrado. A él y a su homenaje.
Corbella fue el segundo testigo de la audiencia por la causa Díaz Bessone que se realizó ayer. Militante de la Juventud Trabajadora Peronista, fue secuestrado por cuatro hombres de civil con apoyo policial. De su estadía en el SI recordó las torturas, y a los que la infligieron. Mencionó al ‘Mudo’ (Raúl Guzmán Alfaro, segundo jefe del centro clandestino de detención), al ‘Ciego’ José Rubén Lofiego, a ‘Rommel’ (Ramón Ibarra) y al ‘Cura’ Mario Alfredo Marcote. En el proceso en marcha, Marcote está acusado por privación ilegítima de la libertad, torturas y asociación ilícita, mientras Lofiego le suma a estos cargos el de homicidio.
En su extenso y detallado relato, que incluyó el lapso de más de un mes en el SI, así como sus posteriores traslados a las cárceles de Rosario, Coronda, Caseros y La Plata, Corbella recordó especialmente al correntino Pedro Galeano, militante de la UES que soportó un suplicio y continúa desaparecido. Fueron trasladados juntos -con otros detenidos desde el Servicio de Informaciones, y a Galeano no quisieron recibirlo en la cárcel de Encausados por el estado "lamentable" en el que se encontraba, producto de las torturas. Compartieron la celda durante unos días, hasta que fue retirado del lugar. El médico jefe del penal les aseguró que iría a un hospital para reponerse, pero Galeano fue asesinado.
Corbella también se refirió a la ejecución de Daniel Gorosito, que fue sacado en octubre de 1976 de Coronda para ser ultimado. Recordó la rebelión de los presos -que empezaron a golpear y gritar para evitar que el detenido fuera sacado del lugar y el compromiso del jefe del penal, que no fue cumplido.
El fiscal Gonzalo Stara quiso saber si algún otro miembro de su familia había sufrido persecución durante la última dictadura militar. Corbella relató que su esposa, Lidia Borda, también estuvo desaparecida a partir de abril de 1976, durante unos meses. Y que su prima María Cristina Márquez fue una de las asesinadas en la masacre de Los Surgentes, en Córdoba, después de haber estado en el SI. También su cuñado, Roberto Borda, fue secuestrado el 7 de julio de 1976 y continúa desaparecido, aunque su destino final fue conocido recientemente. Apareció acribillado tres días después de su secuestro en un camino cercano a Pergamino. Una prima de su esposa, Any Valle y otra compañera, Beatriz Aguilera, fueron torturadas, y asesinadas en un enfrentamiento fraguado. En agosto de 1977, otro primo de su esposa, Juan Carlos Valle, fue retirado del servicio militar que cumplía en Mar del Plata para ser llevado al SI. El 7 de septiembre lo asesinaron.
Ante una pregunta del abogado Alvaro Baella, del equipo de Hijos, Corbella recordó que durante su detención le habían designado a la defensora oficial Cosidoy. "Nunca vi la causa, salvo cuando fueron a Coronda y me hicieron el peritaje caligráfico", recordó. A Corbella le atribuían una declaración que nunca había firmado. Se hizo una pericia caligráfica que demostró el fraude. En julio de 1979, Corbella salió con libertad vigilada. Desde ese momento, buscó en vano entrevistarse con su defensora para que apurase el sobreseimiento, imprescindible para sus posibilidades de conseguir un trabajo. La funcionaria pública jamás lo atendió.

En el Nombre del Padre
El primer testigo de la mañana fue Marcelo de la Torre, quien relató que había sido detenido en 1975 junto a otro compañero de la Unión de Estudiantes Secundarios. Fue liberado, pero el miedo ya se había instalado. Tenía 16 años cuando fueron a buscarlo, en febrero de 1976, a su casa, pero él negó su identidad. "Tenía un aspecto muy de niño, más de lo que de hecho era", rememoró. Desde ese momento, debió esconderse. A fines de junio de ese año, su padre, abogado, le aconsejó que se presentara voluntariamente al Comando del Segundo Cuerpo de Ejército, para resguardar su vida. Eran varios sus compañeros de la UES que habían muerto y desaparecido. El 28 de junio, acompañado por su padre, su madre y su tío Raúl, militar retirado, ingresó en el edificio de Córdoba y Moreno. "En ese momento yo no sospechaba la crueldad a la que se iba a llegar posteriormente", confió ayer.
Lo que siguió fueron más de una semana en la dependencia militar del Batallón 121, donde lo interrogaron bajo amenazas de ser trasladado a un lugar más cruel. Así lo hicieron, lo llevaron al Servicio de Informaciones donde no sólo fue torturado, sino también obligado a presenciar las torturas a otra detenida, Patricia Antelo. "Es tal vez menester volver a decir que era un lugar infernal, los detenidos eran cuerpos yacentes, totalmente dañados", relató De la Torre, quien reiteró que había declarado cuatro veces, y lo haría cuantas fuera necesario para obtener justicia, a la que relativizó por el paso del tiempo. "No deberíamos hacernos los distraídos acerca de que estos hechos acontecieron hace 35 años. Aparte del dolor que todo esto produce en la memoria", afirmó.
"Los personajes acusados son, no tengo ninguna duda, quienes dirigían y procesaban" el terrorismo de Estado, dijo De la Torre, 26 años después de su primera declaración ante la Justicia. "¿Qué más se puede decir, que Lofiego era el torturador principal, la última puerta del infierno?", expresó. Lofiego dirigió su tortura. Y era también utilizado como amenaza por otros represores. Esto lo graficó con claridad el testigo. En una oportunidad, cuando -ya legalizado fue llevado ante un Tribunal Militar, De la Torre no brindaba información. Entonces, el teniente coronel Enrique González Roulet fue explícito. "Se enojó, me sacó y me dijo que si no decía la verdad iba a tener que enfrentarme nuevamente con el ’Ciego’", recordó De la Torre.
El testigo, a quien sus amigos le dicen ‘El Mosquito’, mencionó también a ‘Caramelo’ Altamirano (que no es juzgado en este proceso), así como a los acusados Marcote y ‘Archi’, por José Antonio Scortecchini, a quien señaló también como el encargado de los traslados desde la cárcel hasta el lugar donde lo sometían a juicio militar. Los vio por lo menos seis veces.
Ante las preguntas del abogado defensor Germán Artola, De la Torre afirmó que fue trasladado no menos de cuatro veces desde los lugares de detención hacia el SI, donde esperaba los procesos ante tribunales militares. En el primero fue condenado a prisión perpetua. Pero su padre no se resignó, y continuó presentando recursos hasta que consiguió un segundo juicio. El caso llegó a cortes internacionales, que lo tomó como emblemático, ya que no podía juzgarse a civiles, menores de edad, de acuerdo a un Código Militar.
El testigo se quejó, a viva voz, porque los acusados podían verlo pero él no tenía ese derecho. Ramón Genaro Díaz Bessone, Lofiego y Scortecchini siguen el juicio desde una sala contigua. Marcote, Ramón Vergara y Ricardo Chomicky en el mismo espacio, pero a espaldas de los testigos. "¿O sea que él me ve a mí y yo no lo veo a él? Qué paradójico, cuánta tragedia", expresó De la Torre cuando le informaron que Lofiego no estaba en la sala.
Sobre su presencia en el juicio, dijo que cada declaración tenía como objetivo honrar la memoria de su padre y dejar un legado a sus hijos en la búsqueda de justicia. "Este es un mandato paternal. Hace 35 años que vengo dando testimonio de esto, no por la confianza que tengo en la Justicia, sino porque él era un hombre de ideas, un hombre de derecho", relató De la Torre, quien recordó que su padre fue fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, y que en plena dictadura, recorría los pasillos de los Tribunales con un poncho. Muchos se abrían a su paso, lo segregaban, porque él aceptaba el desafío de pelear judicialmente por las personas privadas ilegalmente de su libertad.
2 de noviembre de 2010
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musa azar morirá en la cárcel


Por el asesinato de un estudiante bajo la dictadura. En Santiago del Estero, la Justicia condenó al ex jefe de Inteligencia y a dos ex policías por el secuestro, las torturas y el fusilamiento de Cecilio Kamenetzky en 1976.
[Alejandra Dandan] Argentina. Después de mucho camino, el Tribunal Oral Federal de Santiago del Estero condenó por primera vez a Musa Azar por los crímenes de la dictadura militar. Junto al ex jefe de los espías santiagueños, la Justicia condenó a prisión perpetua en cárceles comunes a los ex policías Tomás Garbi y Ramiro López Veloso por el secuestro, torturas y el fusilamiento del estudiante de Derecho y militante de la Juventud Guevarista Cecilio Kamenetzky. El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, aseguró que la condena fue el mejor homenaje a Néstor Kirchner, el impulsor de la intervención federal a la provincia cuando aún continuaban en funciones los acusados por la represión. El proceso que dio comienzo a la primera etapa de los juicios abrió, además, las puertas para empezar a mirar uno de los infiernos que hasta hace muy poco estaba vedado. Luego de cientos de relatos fragmentados, el debate oral empezó a explicar, darle forma y lugar a la historia de la represión en Santiago.
"¿Que cómo estamos? ¡Cómo vamos a estar! De festejos", decía anoche, exultante después de larguísimos años, Cristina Torres, ex presa política y actual delegada provincial de la Secretaría de Derechos Humanos. "Esta noche duermen en la cárcel de Colonia Pinto los tres. Para nosotros se hizo justicia y ésta es la culminación de un proceso de mucha, mucha lucha, mucho trabajo, de mucha dedicación de familiares, de los organismos de derechos humanos, de los movimientos sociales y partidos políticos. Estamos acá en la plaza festejando la posibilidad de arribar a una condena, en un lugar donde el ex presidente supo interpretar el anhelo de justicia. Con la caída de las leyes de la impunidad logramos poner las querellas y hoy hay justicia." Una justicia que ayer atrajo a la plaza por primera vez a columnas de jóvenes de las dos universidades santiagueñas, la Católica y la Nacional, que llegaron con los docentes.
El caso Kamenetzky es el primero de los más de cien expedientes sobre la represión ilegal que se investigan en Santiago del Estero, en un proceso conocido como la megacausa y que está a punto de elevarse a juicio. Su caso, sin embargo, avanzó en solitario porque la Justicia tomó como elemento la presencia del cuerpo. A Cecilio lo secuestraron de su casa el 9 de agosto del ’76, se lo llevaron ante su padre, madre y hermana. La patota estaba integrada por un grupo de policías dirigidos por Tomás Garbi, que se presentaron con todas sus credenciales. Durante el juicio quedó probado que de allí se lo llevaron a la DIP, el principal centro clandestino de detención de Santiago, que insólitamente funcionaba con un área donde trabajaba una oficina de atención al público. En el sótano se hallaban los espacios que funcionaban como salas de tortura.
Cecilio estuvo 22 días secuestrado de forma ilegal. Aunque estaba aislado, su madre y su hermana podían ir a buscar la ropa sucia y llevarle ropa limpia. A fines de agosto, lo llevaron ante el juez federal que terminó armándole una causa por asociación ilícita, y lo trasladó al penal de varones. Según explicó a Página/12 el fiscal Gustavo Gimena, quienes dirigían la represión decidían si alguno de los presos legalizados volvían a ser llevarlos a la DIP: Cecilio fue uno de ellos. "Los llevaban a la D2, iban una tarde, o dos o tres días, y volvían destruidos por la tortura. Eso le pasó desde el 24 de agosto al 13 de noviembre de 1976." El 13 de noviembre lo fusilaron. Dos sobrevivientes describieron cómo ese día López Veloso se lo llevó del penal de varones a la D2, y fue asesinado en el patio.
Musa Azar era primero jefe del centro clandestino, dijo el fiscal, y segundo, jefe de todo lo relativo a la información sobre las personas que eran rotuladas como "subversivos", un término que con el tiempo iba cambiando –explicó–, para volverse cada vez más amplio. Musa Azar era además un hombre que reportaba al Batallón 141 con asiento en Santiago, a cargo de Daniel Virgilio Correa Aldana. Por el caso Kamenetzky están acusados además Luciano Benjamín Menéndez, Jorge Rafael Videla y el ex gobernador de Tucumán Domingo Bussi, pero ninguno estuvo presente porque afrontan juicios en otros lugares del país; y en el caso de Bussi, por motivos de salud. Los santiagueños no pudieron estar en la sala para la lectura de la sentencia. A la mañana, mientras la presidenta del Tribunal, Josefina Curi, les daba la opción de hacer su descargo a los represores, al que se negaron, afuera se concentraban las organizaciones políticas y de derechos humanos.
"Por esto muchos compañeros han dejado la vida", decía Cristina Torres. "Y, por supuesto, decidimos tomar el compromiso de seguir por los otros represores que falta condenar, militares y civiles y hombres de la Justicia que serán juzgados y deberán rendir cuentas."
2 de noviembre de 2010
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pedido de extradición es un montaje


columna de lísperguer
Colombia pidió extradición de chileno que visitó campamento guerrillero en Ecuador.

Que el pedido de extradición colombiano del ciudadano chileno Olate, así como la desproporcionada y ridícula reacción del gobierno chileno, es en realidad un montaje lo demuestra el simple hecho de que los delitos que Olate pudo haber cometido, los cometió en Ecuador, cuando visitó el campamento de Raúl Reyes, donde fueron masacrados -evidentemente sin juicio previo- más de 20 combatientes y visitantes no implicados en el conflicto. Colombia no puede pedir la extradición por delitos cometidos en un tercer país. El gobierno colombiano emplea esta maniobra probablemente por razones de imagen internacional, para romper el aislamiento en que se encuentra. Y es una lástima que el gobierno chileno se preste a esta estrategia aceptando los argumentos mendaces de un gobierno que no todavía no demuestra que no es la continuidad de la barbarie uribista.
lísperguer

contra el maltrato en zoológicos


Gobierno chino dispone medidas para terminar con maltrato animal en zoológicos. En zoos y parques nacionales chinos se venden productos derivados de animales del zoológico (sopa de hueso de tigre) y los animales son forzados a participar en espectáculos.
Pekín, China. China ha instado ha los zoológicos a que dejen de servir productos derivados de animales exóticos, y de realizar espectáculos con animales, en un intento por mejorar el tratamiento otorgado a tigres, osos y otros animales salvajes en medio de una creciente preocupación por maltrato animal en zoológicos y parques naturales.
El ministerio de la Vivienda y el Desarrollo Rural-Urbano subió las sugerencias el martes a su página web, donde informa que se realizarán inspecciones para determinar si los zoológicos están cumpliendo con las nuevas normas.
Organizaciones de protección animal han documentado generalizados maltratos en zoológicos chinos y parques naturales, incluyendo abandono, golpizas y la venta ilegal de vinos y sopas hechos con los huesos de tigres -un animal en peligro de extinción.
La organización de protección animal Animals Asia Foundation, de Hong Kong, publicó en agosto un informe que afirma que en zoológicos chinos los osos eran azotados regularmente con varillas, mientras los elefantes eran pinchados con ganchos de metal, y tigres y leones descolmillados y desuñados, provocándoles dolores crónicos.
A principios de año, once escasos tigres siberianos murieron en un parque natural en el gélido norte del país y los encargados dijeron que no tenían suficiente presupuesto para alimentarlos y cuidarlos propiamente. Organizaciones de protección animal dijeron que el zoológico puede haber estado vendiendo -en el mercado negro- las pieles y huesos de tigre.
La venta de huesos, pene, piel y otras partes de tigre es ilegal en China, aunque persiste debido a que algunos consumidores creen que esos productos aumentan la potencia o pueden curar enfermedades que van desde convulsiones hasta enfermedades de la piel.
El ministerio de Vivienda dijo que los zoológicos deberían proveer de alimentación y albergue adecuados a sus animales, detener la venta de todo tipo de productos derivados de animales salvajes en los restaurantes y tiendas de zoológicos y dejar de utilizarlos para montar espectáculos.
Dijo que los zoológicos podrían ser clausurados o ser citados si no acatan las nuevas directrices durante un periodo de inspección de tres meses que empezó el 18 de octubre. Pero no dijo si las exigencias serán permanentes.
La Animals Asia Foundation dijo que los osos negros son los animales más populares en China por los espectáculos en los que son forzados a participar, como andar en bicicleta y triciclos y montar caballos, y son frecuentemente azotados o golpeados con varillas por sus domadores.
Sun Quanhui, investigador de una sociedad de conservación de la fauna en la norteña ciudad china de Hunchun, dijo el miércoles que las sugerencias del ministerio de Vivienda eran "muy buenas noticias", pero que no ofrecían una solución a largo plazo de los problemas en China con el maltrato animal.
China ha estado redactando una ley de protección animal, pero todavía debe redondearla y no está claro si será aprobada.
"Creemos que las nuevas directrices son algo bueno porque podrían mejorar el bienestar de los animales en los zoológicos y ayudar a estandarizar el tratamiento de los animales en cautiverio", dijo Sun. "Esperamos que en el futuro seamos capaces de contar con una ley de bienestar animal que garantice las necesidades básicas de los animales en zoológicos y en otras partes".
2 de noviembre de 2010
27 de octubre de 2010
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bizarra explotación en jumbo


Insólitas prácticas laborales en Jumbo de Temuco. Estudiante de la Universidad Católica de Temuco acusa que junto a otros jóvenes que realizaron inventario nocturno en el local, fueron encerrados sin explicación razonable. Como pago recibieron un vale canjeable sólo en el centro comercial "como la fichas en las antiguas minas", acusó.
[Guido Rebolledo] Temuco, Chile. Una denuncia contra el supermercado Jumbo hizo una joven de Temuco que participó en un inventario en el local en el Mall Portal de Avenida Alemania.
"En la U existe una Bolsa de Trabajo y nos avisaron y creo que pasó en varias universidades de Temuco, ya que llegaron a trabajar esa noche varios estudiantes", cuenta Pía Díaz, egresada de la carrera de Ingeniería Forestal de la UC de Temuco.
El trabajo de conteo de los productos a la venta en las estanterías del recinto comenzó cerca de las 23 horas del 13 de octubre, una vez que el local cerró sus puertas al público.
"La verdad es que el trabajo no era difícil. Consistía en contar los productos que estaban a la venta en las estanterías. A mí me tocó sólo la parte lácteos y terminé mi trabajo cerca de las 3 de la mañana", explicó la estudiante a ElPeriodico.cl
"Se suponía, por lo que nos señalaron, que a medida que íbamos terminando, nos podíamos ir para nuestras casas", añadió Pía.
Sin embargo, para sorpresa de ella y los demás jóvenes, esto no se cumplió. "Cuando algunos ya terminamos, cerca de las 3 de la mañana, nos sentamos en el suelo, ya que no había dónde sentarse. Nos dieron una colación y nos obligaron a quedarnos ahí esperando", agrega la joven.
"Nadie nos dijo en ese instante qué teníamos que hacer. Preguntamos si podíamos salir a fumar un cigarro y la respuesta siempre fue no. Nadie podía salir del supermercado hasta que termine el último con su inventario, a pesar que nosotros ya habíamos finalizado", explicó la joven.
Según Pía Díaz, el último en terminar lo hizo cerca de las 4 de la mañana. "Y ahí nos quedamos todos sentados al interior del supermercado y nadie nos daba una explicación por tal abusiva medida", prosigue. Luego uno de nosotros fue a preguntarle al encargado acerca de esta medida y él respondió que nadie se iba antes de las 7 de la mañana", relata. De acuerdo a la estudiante, la persona que estaba a cargo del inventario era Ignacio Lira, administrador general del local.
Finalmente los jóvenes lograron salir del recinto recién a las 7:15 horas del día 14.

Pago en Vales
Pero la denuncia no termina acá. Otra de las situaciones curiosas que apreció Pía Díaz es que al momento de recibir el pago (10 mil pesos) les hicieron entrega de un vale equivalente al valor acordado y que sólo se debía canjear en el mismo supermercado Jumbo o en su similar Santa Isabel.
"Y ojo… el vale era de 10 mil pesos. Si uno no lo gasta completo en el supermercado, el resto se pierde y el local se lo queda para sí. Yo me pregunto qué pasa si sólo quiero gastar 5 mil pesos de ese vale y al otro día quiero gastar el resto… pierdo", se queja.
"Lo otro abusivo es que si yo trabajo por 10 mil pesos, esa suma la quiero en plata en efectivo y no en vale como en las antiguas minas de este país, donde a los trabajadores se les cancelaba su sueldo con fichas y debían cambiarlas en emporios de la misma empresa minera. Esto es lo más abusivo y primitivo que puede existir", alegó la joven estudiante de la UCT.

Sin Respuesta
El Periodico.cl intentó contactarse con Ignacio Lira, aludido directamente por la estudiante que hizo la denuncia, pero no fue posible. Tampoco lo hizo su reemplazante, Hardy Brun Buck.
2 de noviembre de 2010
1 de noviembre de 2010
©el periódico
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quiénes eran los combatientes


Ignacio Portela y Hugo Montero, autores de ‘Rodolfo Walsh, los años montoneros’. Los fundadores y directores de la revista Sudestada publicaron un libro que aborda la última etapa de Walsh. Ese eje temporal crítico indaga sobre las vicisitudes, contradicciones y penurias vividas por el autor de ‘Operación Masacre’.
[Cristian Vitale] Argentina. Hay un recorte arbitrario. Una intención consensuada y consumada en Ignacio Portela y Hugo Montero de tomar al Walsh de sus últimos años y derramarlo en todas sus vetas. Como una operación de concentración ampliada que descarta, o al menos desestima, lo que el escritor-periodista hizo y fue antes de sus años montoneros y, por contrario, visibiliza todo lo que hizo y fue durante la militancia que lo llevó a morir bajo balas militares en San Juan y Sarandí. Tarea ardua, principalmente porque no existe publicación alguna con su firma entre ‘¿Quién mató a Rosendo?’, la investigación sobre el asesinato de Rosendo García editada en 1968, y la ‘Carta Abierta a la Junta Militar’, redactada en marzo de 1977. Pero también –data nada menor– por una razón de prurito. "Hay, evidentemente, un factor que incomoda desde cierta perspectiva progresista de la historia argentina. En particular, la de algunos cronistas del pasado reciente que se ocupan de rescatar la trascendente obra literaria, el riguroso oficio periodístico y el inalterable compromiso intelectual, pero que trastabillan, dudan y eligen eufemismos y ambigüedades para dar cuenta de los últimos pasos de Walsh en la guerrilla (...) su rol combatiente inquieta, molesta, incomoda", escriben estos dos jóvenes periodistas –fundadores y directores de la Revista Sudestada– en el prólogo del libro ‘Rodolfo Walsh, los años montoneros’, publicado por Ediciones Continente y Peña Lillo Editora.
El libro, de 218 páginas, y parte de una zaga inquieta que contempla ‘Polo, el buscador’, una biografía Fabián Polosecki –escrita por ambos– y ‘Por qué Stalin derrotó a Trotsky’ –sólo de Montero–, se recuesta sobre un eje temporal crítico para el autor de ‘Operación Masacre’, el período 1973-1977, e indaga sobre las vicisitudes, contradicciones, arrojos y penurias de ese último Walsh: su recelo ante la figura de Perón y, pese a ello, su incorporación a una organización peronista; su relación, desde esa perspectiva, con la conducción de Montoneros; su papel en Ezeiza, el Devotazo, el Diario Noticias o la Agencia de Noticias Clandestina; sus operaciones, la experiencia como parte del Servicio de Informaciones de la orga; sus comentarios críticos a la conducción pero, a la vez, el respeto por la audacia de quienes habían consumado las acciones más jugadas en esos días de fuego, son parte del corpus hurgador de los autores que irá desentrañando al Walsh menos conocido, más omitido, más difícil de ‘aggiornar’ como modelo a seguir en escuelas de periodismo. "Empezamos por leer todos los trabajos biográficos, los ensayos y los estudios que hay sobre su vida, y la mayoría adolecen de rigor periodístico cuando llegan al momento de su incorporación a Montoneros. O se pasa de largo, o se dicen frases hechas, o se cae en lugares comunes... Se deshilachan, digamos", enmarca Montero.

Además de la dificultad que radica en la ausencia de textos firmados en ese período. Podría ser una razón, también.
Hugo Montero: –Sí, la del bache documental y también lo que escribió en papeles personales, cuentos, anotaciones y cuadernos, que se llevaron los militares durante la razzia en su casa de San Vicente. Pero es evidente que Walsh se complejiza mucho en esa etapa, se vuelve más difícil de explicar, de incorporar a un lenguaje más "edulcorado".

Dos años les llevó a estos dos jóvenes del sur de la provincia de Buenos Aires dar con la entraña del Walsh montonero. Los documentos críticos del periodista hacia la conducción oficiaron de fuente escrita inicial para un desarrollo posterior que no escatimó en voces de testigos: Lillia Ferreyra, con quien Walsh convivió "camuflado" en una casita de las afueras de San Vicente; Eduardo Jozami; Horacio Verbitsky, Miguel Bonasso, Noé Jitrik o Roberto Perdía, entre otros. "Una limitación es que el papel de Walsh en Montoneros siempre está analizado a partir de la opinión del analista y no la suya. Vos leés trabajos sobre Walsh y están buenos, tienen mucha riqueza, pero están marcados por la opinión de los autores y por sus diferencias profundas con las decisiones estratégicas, o los errores cometidos por la conducción", señala Montero.

La intención entonces fue reubicar en contexto, sin "interpretar", las acciones y los pensamientos de Walsh en ese momento.
H.M.: –Está bueno, por ejemplo, entender más que juzgar que cuando Walsh escribe sus críticas a la conducción había perdido a su hija en un enfrentamiento, a sus mejores amigos, a Paco Urondo en Mendoza. Estaba destartalado emocionalmente. Era un tipo rodeado, perseguido, en la lona económicamente, que tuvo que alejarse del epicentro de la represión para preservarse, porque estaba marcado, y en medio de esa situación de soledad, desesperación y derrota, porque él es el primero que reconoce la derrota política y militar, tuvo la capacidad de transformar esa situación de mierda en una discusión política. Incluso muchos que después criticaron a la conducción de Montoneros en ese momento no lo hicieron, al menos públicamente.

Con todo el peso de las contradicciones internas... Se percibe con qué tensión habrá vivido Walsh esos días, sobre todo cuando recrudece el enfrentamiento de ciertas bases militantes con Perón y, luego de su muerte, con la derecha más desbocada.
H.M.: –Y aparte un tipo tan preparado, inteligente, y analista de la realidad ¿no? Ver cómo se iba degradando la relación de la organización con Perón, es un hecho que lo va marcando. El fue el primero que, desde la inteligencia, siguió el rastro de las bandas parapoliciales. No le sorprendía lo que estaba pasando, e incluso lo manifestaba en documentos y reuniones. Uno puede imaginar la desesperación ante una situación que se va generando entre un foco de derecha cada vez más peligroso, y una organización que iba a la confrontación mientras se aislaba de la masa. Es cierto que él nunca se lo planteó desde el lugar de persuadir o influenciar con su opinión a la conducción, pero tenía un debate interno terrible, porque veía que se pudría todo y la organización, en vez de procurar preservarse, hacía lo inverso.

I.P.: –La imposibilidad lógica de la militancia de ver que el mayor movimiento popular de Latinoamérica iba a terminar derrotado. Incluso de Walsh, que pasa de Noticias a Ancla y de ahí a pensar en salir del país. Todos los militantes de la época sabían que nadie tenía la vida asegurada, pero él no fue un mártir que eligió morir. Fue una parte más de ese proceso que había tenido tantas otras intervenciones. Exponía su vida en pos de un proyecto colectivo, pero era de carne y hueso. Otra arista del libro es marcar, a través de Walsh, que los combatientes no eran bichos raros sino personas comunes como las que nos cruzamos todos los días.

¿En qué grado o sentido, desde sus roles como periodistas y salvando las distancias, se espejan ustedes en Walsh?
I.P.: –El camino que elegimos en este medio es el de la honestidad, porque en la vida de Walsh si hay algo es un camino elegido. Poder observar y transmitir desde una mirada personal que a la vez era objetiva y periodística... Nos vemos emparentados en el sentido de ver una referencia de cómo contar la realidad. Nos gusta mucho eso de que una conversación que escuchaba valía más que hacer un análisis, no sé, sociológico. Es lo que tratamos de experimentar nosotros con nuestro trabajo diario. A partir de escuchas en la calle, anónimas, se puede generar otro tipo de mirada más alejada de lo tradicional de las fuentes, más cerca de la vida cotidiana.

H.M.: –Está bueno ver que él nunca dejó de ser un periodista, nunca dejó de estar cortado por esa tijera de la observación en la calle. Hay apuntes en su diario que tienen que ver con conversaciones escuchadas en el tren o en el colectivo. Nos parece que la mejor manera de entender la realidad es estar atento a esa mirada que tenía Walsh. Más allá de que no haya publicado a partir de su incorporación a Montoneros, siguió haciendo un trabajo periodístico que tenía que ver con el análisis de la realidad y con las tácticas a asumir. Incluso en sus documentos críticos, termina postulando un plan alternativo a la conducción: marca sus diferencias y dice lo que había que hacer.

Aunque con una mesura, efecto del respeto por el valor de ciertos cuadros altos...
H.M.: –Los cuadros medios, como Gelman, Urondo, que era más bien un lazo, o el mismo Walsh, tenían respeto por la audacia de los cuadros altos. Aceptaban los roles que les tocaba jugar y no pensaban que tenían la solución en la mano. Pero lo que más interesa rescatar, volviendo a la pregunta anterior, es que Walsh nunca dejó de ser un periodista que trabajaba en Noticias veinte horas por día, tratando de cubrir policiales y que después, cuando ve que están cerradas las puertas para los medios legales, arma un medio artesanal como la Ancla... hasta el último día de su vida no abandonó el trabajo periodístico y eso nos parece extraordinario. La experiencia de Noticias, por ejemplo, diseñada como un producto de calidad que apuntaba a lo popular, sin panfleto o bajada de línea como ‘Evita montonera’ o ‘El descamisado’, porque Walsh mantenía una autonomía de pensamiento, aún cuando se radicalizara y tomara postura, aun cuando la realidad lo pinchara. Está claro que ya cuando Raimundo Villaflor le sugiere incorporarse a las FAP, Walsh no es el mismo que homenajea a los aviadores que bombardearon la plaza en junio de 1955.

El temple para escribir la bajada del título de Noticias el día después de la muerte de Perón es sustancial en esta situación de "autonomía", si se quiere. Es un sí pero no necesario, urgente y contundente...
I.P.: –Como decía él: la furia fría. Vivía poniendo paños fríos ante problemas y eso fue tremendo porque había que rescatar la figura del líder en un momento en que habían amenazado con incendiar el diario. Por eso habla de líder excepcional y, a la vez, lo enmarca con mucha sutileza en medio del "fragor de la lucha".
2 de noviembre de 2010
1 de noviembre de 2010
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perpetua para represores santiagueños


El tribunal oral federal de Santiago del Estero resolvió condenar a prisión perpetua a los represores santiagueños, los ex comisarios Musa Azar, Tomás Miguel Garbi y Ramiro López Veloso, por el asesinato del estudiante universitario Cecilio Kamelezky durante la última dictadura militar.
Argentina. El máximo tribunal, integrado por Josefina Curi, que lo presidía y las camaristas Marina Cossio de Mercau y Graciela Fernández Vecino, encontró culpables a los ex comisarios de los delitos de "allanamiento ilegal, privación ilegítima de la libertad, tormentos y homicidio agravado" de Kamenetzky.
En el caso de López Veloso, la sentencia lo indica como "autor material" de los disparos de arma de fuego realizados a corta distancia que terminaron la vida con el estudiante de 18 años que cursaba el primer año de abogacía en la Universidad Católica de Santiago del Estero (UCSE).
Para los tres represores condenados, que dirigían el Departamento Informaciones Policiales la justicia federal ordenó que la condena se cumpla en una cárcel común, en este caso en el Penal Federal de Colonia Pintos, ubicado a 48 kilómetros al sur de la capital santiagueña.
En el caso de Musa Azar, que se encuentra alojado en una sala del Hospital Independencia, ubicado frente al edificio del Juzgado Federal de Santiago del Estero, se aguardaba que en las próximas horas sea trasladado a la prisión federal, en la que permanecen detenidos Garbi y López Veloso.
Durante la lectura de la sentencia, los represores no ingresaron a la sala repleta de familiares de desaparecidos y dirigentes de organizaciones de derechos humanos y optaron por seguir el tramo final del juicio en una sala contigua y a través de un circuito cerrado de televisión.
En la misma causa, también se encuentran procesados los ex militares Jorge Rafael Videla, Luciano Benjamín Menéndez y Domingo Bussi, que serán juzgados en otra instancia.
Asimismo, el máximo tribunal informó que el martes 9 se darán a conocer los fundamentos de la sentencia, que hoy fue dictada en presencia del secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luís Duhalde, acompañado del subsecretario de la misma cartera, Luís Alem.
Durante la ronda de alegatos, las partes querellantes y el fiscal Gustavo Gimena, coincidieron en solicitar una condena de "prisión perpetua de cumplimiento efectivo en una cárcel común e inhabilitación absoluta" por considerar que los delitos imputados "quedaron plenamente demostrados" en el juicio oral y público.
Para los querellantes, los represores del Departamento de Informaciones Provinciales (DIP) "formaban parte de una empresa criminal conjunta que ingresaba y sacaba presos políticos de la cárcel sin orden judicial, manejando todo en forma clandestina e ilegal".
Por su parte, los abogados defensores de Azar, Garbi y López Veloso, habían pedido la absolución de los represores por interpretar que las acusaciones "fueron presunciones, en un manto de dudas y sin certezas".
En la misma sentencia, el tribunal resolvió no hacer lugar al planteo de prescripción penal y de inconstitucional realizado por los representantes legales de los represores, que hicieron reserva del caso federal.
Kamenetzky fue asesinado en la madrugada del 13 de noviembre de 1976, en un cuestionado intento de fuga, tras permanecer más de cuatro meses detenido en el Penal de Varones y en la DIP que dirigía Musa Azar, secundado por Garbi, dependencia en la que permaneció alojado 22 días antes de ser indagado por el ex juez Liendo Roca.
Adela Kamenetzky, hermana de la víctima, aseguró que "por fin se hizo justicia, ahora mi hermano podrá descansar en paz" y pidió el acompañamiento de los santiagueños "para seguir juzgando y castigando a los responsables de delitos de lesa humanidad".
El grito de "asesinos..asesinos" y el cántico "a dónde vayan los iremos a buscar", acompañó la salida de los represores condenados, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad que estuvo a cargo de Gendarmería Nacional y Policía Federal.
2 de noviembre de 2010
1 de noviembre de 2010
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mosquetero marxista


Paco Ignacio Taibo II y ‘El retorno de los tigres de la Malasia’. El escritor mexicano recupera en su último libro a personajes de Emilio Salgari, pero en su pluma lucen más anarcos y libertarios que en el "original". "Yo soy marxista de ‘Los tres mosqueteros’ y antiimperialista de Sandokán", sostiene.
[Silvina Friera] México. La gasolina de Paco Ignacio Taibo II –abstemio declarado, aunque cueste creer que no toma ni una gota de alcohol– es la Coca Cola. Antes de cerrar la puerta de la habitación del hotel, antes de encender un cigarrillo negro –"acá fumo Parisiennes, allá los Cohiba"–, encuentra la botellita con su refresco cola, indispensable para que no descienda hasta el infierno del malhumor y el descalabro existencial, si no cumple con su dosis diaria de cinco litros. Después del primer trago, un flujo de adrenalina flota en el ambiente. Ahora sí, ya está listo para desandar los once años de cocina lenta de ‘El retorno de Los Tigres de la Malasia’ (Planeta), novela de aventuras en la que recupera al portugués Yáñez de Gomara y al príncipe malayo Sandokán –dupla emblemática de la factoría de Emilio Salgari–, que en manos de Taibo II son más anarcos, más libertarios que en el molde "original". El provocador pastiche del escritor mexicano conserva el sabor decimonónico de la narración, agilizado por diálogos breves como relámpagos y un desfile incesante de personajes y figuras del siglo XIX, como Rudyard Kipling y Federico Engels.
Si Taibo II es considerado el creador del "neopolicial" en América latina, el texto de solapa de su última novela va por más y proclama que "reinventa la novela de aventuras del siglo XIX". La carcajada del escritor, cortita pero intensa, anticipa que está más allá del bien y del mal. "Hay un poco de maldad en esa frase –admite–. Llevo demasiado tiempo con la etiqueta colgada de propietario del neopolicial. O de biógrafo del Che. ¡Ahora que se vayan al carajo! Soy el que se me da la gana y escribo una novela de aventuras", dice el escritor a Página/12. Taibo II podría haber sido un animal de teatro, un actor de raza o un gran orador. Al menos eso transmite cuando se desliza por la cuerda del humor y la risa hacia el tono cabrón, de hombre de pocas pulgas que derrocha más simpatía cuanto más se enoja. "Escribir esta novela fue oxígeno puro para mí, pero también significó un ajuste de cuentas con mi infancia, con los libros que me enloquecieron cuando era niño; volví a ellos para tratar de recobrar la pasión que me crearon."

¿Cómo fue esa experiencia de recobrar la pasión al mismo tiempo que se apropiaba de los personajes?
Salgari escribió esos personajes para mí y yo me los apropié: son de él y son míos. No tengo problemas de propiedad intelectual. Había algo que me resultaba muy atractivo y con lo que estuve coqueteando hace muchos años, la idea de que en la novela de aventuras se habían perdido valores primigenios como la heroicidad, la palabra dada. Cuando das la mano, empeñas tu palabra y no hay que firmar contratos. Me parece que en una sociedad tan pragmática como la que vivimos se pierden estos elementos. Yo reconozco que mi formación política está originada ahí: yo soy marxista de ‘Los tres mosqueteros’ y antiimperialista de Sandokán. Eso lo tengo clarísimo, como también que políticamente soy hijo de Robin Hood y de Bertolt Brecht. Ante la novela de aventuras descafeinada que se está produciendo, me propuse decirles a los adolescentes: "Vengan, aquí está el heavy" (risas). Me parecía importante abrir una opción a toda una generación de jóvenes que son los hijos y nietos de mis amigos que están leyendo; hay que abrirles puertas para que sigan y avancen más allá de Harry Potter o de los vampiros románticos y blanditos.

¿Intenta recuperar lo que se podría llamar una "épica con ideas"?
Lo formulaste bien, la épica, la épica (golpea la mesita), la épica está envuelta en un proyecto de cambiar el mundo. Mis tigres me salieron antiimperialistas, pero no había manera de evitarlo. Una cosa era esta sensación y otra cosa era escribir el libro. Me di cuenta de que no era tan fácil. La literatura que me interesa es enciclopédica y tiene que saber de todo: cómo hacen el amor los cocodrilos, cómo se jugaba a las cartas en Hong Kong en un casino, cómo eran las calles de un poblado malasio, cómo se construían las cabañas sobre los ríos, cómo vuelan los albatros, qué venenos son los que se usan o están de moda o qué frutas se comen. Salgari me había enseñado cómo hacer enciclopedismo ligero, pero al mismo tiempo extrañamente informado. La literatura de Salgari era maravillosa porque manejaba la peripecia, la aventura, pero también era inocente y estaba atrapada en el canon de la novela de aventura del siglo XIX. Esto significaba cero sexo, no malas palabras, diálogos innecesarios para que crecieran las páginas porque se pagaba por página. Me leí todas las novelas de Salgari, todas las enciclopedias –malas y buenas–, libros de viajes... hice una investigación equivalente a la de un libro de historia.

También se puede ver en la novela el ADN de cierto espíritu anarquista.
El anarquismo lo traigo puesto, no me puedo liberar de él (risas). Sin duda los personajes tienen un trasfondo libertario que estaba en Salgari. Lo único que hice fue extrapolarlo y darle más solidez. Me di la inmensa alegría de tirar del armario de mi infancia y ver qué había ahí. Kipling aparece en mi novela como periodista; al archienemigo de Sherlock Holmes, el Doctor Moriarty, decidí traerlo porque necesitaba una figura potente para el grupo de imperialistas canallas que forman El Club de la Serpiente. De repente descubrí que (Arthur) Conan Doyle no había hecho nada, que no existe Moriarty; es una frase: "la telaraña maligna que domina las fuerzas del submundo..." Y seguí tirando del closet y salió un personaje de la comuna de París y Old Shattherhand, el personaje de las novelas de Karl May. Y apareció Federico Engels, a quien quiero mucho, ¿por qué iba a quedarse afuera de esta novela?

¿Por qué invierte esa suerte de "orden natural" con el que se menciona generalmente primero a Marx y después a Engels?
Yo digo Engels y Marx sólo por llevar la contraria, porque me cae mejor (risas). Engels es mejor escritor que Marx y está menos obsesivamente pegado a una visión absoluta de la historia. Engels forma parte de mi frente popular, en el que caben comunistas, socialdemócratas, libertarios. No tengo problemas para asumirme como un hombre de una izquierda universal que aprecia todo, siempre y cuando esté a la izquierda del corazón. En esta novela reescribí el manifiesto comunista y me quedó muy bien. Mi versión es más bonita que la de Marx. De repente me di cuenta de que estaba cumpliendo con todas mis obsesiones, de que había jugado con todas las puñeteras libertades, pero me faltaba algo. Me dije a mí mismo que faltaba reescribir la Biblia de la izquierda; y como soy antibíblico pensé que reescribir el manifiesto comunista era el acto de herejía más grande del planeta. Lo reescribí en una versión mejorada. En lugar de que el fantasma recorriera el mundo europeo, atraviesa el mundo de mi novela.

¿Ese fantasma sigue recorriendo el mundo?
Y sí, desde luego que sí (piensa). Yo creo en la necesidad de fomentar el pensamiento utópico; nos volveríamos muy aburridos, muy jodidos, muy limitados, sin pensamiento utópico. Curiosamente llego a estas reflexiones a través de un vehículo aparentemente inocente como la novela de aventuras. ¡Inocente los cojones!

El escritor mexicano es eyectado como un resorte que se desmadró cuando vibra el timbre del teléfono. Despacha el asunto rápidamente y regresa. "Para explicar por qué me interesa el siglo XIX deberías preguntarle a mi psiquiatra", bromea.

¿Quizá le interesa porque fue un gran laboratorio de cambios que se extienden hasta el presente?
Sí, ahí se consolida la división del mundo que hoy conocemos entre Primer Mundo y Tercer Mundo. Ahí nos condenan al Tercer Mundo; pero no es eso lo que me interesa. El siglo XIX es el siglo de la literatura de mi infancia y vuelvo a ella porque ahí me formé como persona y como lector. Muchacha: no hay nada mejor que hacerle caso a tus obsesiones. Si logras hacerle caso a tus obsesiones, serás un escritor feliz. Si tratas por razones comerciales de evadirlas, serás un escritor rico pero profundamente infeliz. Nunca tuve la tentación de ser un escritor rico e infeliz (risas).

‘El retorno de Los Tigres de la Malasia’ tiene muchos diálogos, ¿por qué eligió esa forma?
Los diálogos me ayudaron a trazar a los personajes, a darle una dimensión más profunda a Sandokán y a Yáñez, que no la tienen en Salgari. Hay zonas de sombras que a Salgari le importan un bledo; a mí me gustaba dejar esas zonas de sombras, pero también darles una luz nueva. Me gustaba explorar en el pasado de Yánez de Gomara, de dónde viene ese pirata compañero de Sandokán, pero portugués traidor a su raza. En vez de meterle más claridad al pasado, decidí meterle más enigma. El Yáñez de mi novela es más enigmático que el de Salgari. Otro trabajo complicado fue crear al Doctor Moriarty. Me salió una especie de malvado shakesperiano. El diálogo viene de mi educación como escritor con Raymond Chandler.

El diálogo es el talón de Aquiles de la narrativa que se publica en estos pagos. El escritor mexicano recuerda una conversación que tuvo con Gabriel García Márquez. "Paquito, mira, cuando en una página te falla una coma, te falla una coma. Cuando te fallan 7 comas, no sabes usar las comas. Cuando te fallan 15 comas, tu editor es una bestia; cambia de editor. Pero cuando te fallan 60 comas en una página, eso se llama estilo." ¿Qué quiere contar con esta anécdota? Taibo II lo explica. "García Márquez me llama paternalmente ‘Paquito’ porque era amigo de mi papá y no mío. Pero tiene razón. Los autores que desprecian el diálogo no lo dominan, no saben usarlo y lo omiten." Hace unos años el escritor propuso un desafío en un taller literario: tomar a cualquier autor, revisar una página de diálogo al azar y quitarles las acotaciones del tipo "dijo Pepe", "dijo Pablo". "Si después que quitamos las acotaciones somos capaces de distinguir qué dijo quién, el que escribe sabe –afirma–. Si cuando se las quitamos no sabemos qué dice quién, el que escribe no sabe."

¿Cree que el prólogo y manifiesto literario de la novela, ‘Nota de arranque’, puede dirigir la lectura?
La única crítica consistente que he recibido de los lectores es que ese manifiesto a favor de una manera de entender la literatura debería haber estado al final y no al principio. Este libro anda buscando un lector adolescente, pero también de 40, 50 o 60 años, más maduro y con mucha malicia. El prólogo es para el segundo tipo de lector, no para el primero. Algunos lectores jóvenes que leyeron el libro me dijeron que no era necesario el prólogo. ¡Coño, no lo necesitas tú, pero yo sí lo necesito! Y lo necesita alguien de mi malicia literaria. Pero me di cuenta de que tenía razón: ese lector más joven quería entrar directo. No quería explicaciones porque se ha educado en el videoclip que dura tres minutos y medio y no tiene paciencia para nada. Mientras que el otro lector no sólo las quería, sino que las necesitaba: ¿por qué estoy leyendo a mi edad una novela de aventuras? Y Paco Taibo les dice: "¡Huevón, estás leyendo una novela de aventuras porque...!"

¿Porque se abandonó la épica y hay que rescatarla?
Sí, las pasiones se descafeinaron. Cuando tu máxima ilusión es ser el que empuje más rápido el carrito en un supermercado, estás condenado a una literatura minimalista. Hay que volver a una literatura de pasiones. La literatura no debe imitar la vida, debe proponer la vida. Quiero escribir novelas en las que los personajes se cortan las venas por razones amorosas, quiero escribir una literatura del exceso. Son las tentaciones del lector que las llevo a la vocación del escritor. En el fondo, más que un escritor, soy un lector improvisado.

Lleva muchos libros publicados como para creer lo de la improvisación...
Me pillaste por una esquina (risas). Es una improvisación sostenida y reiterada en el tiempo...
2 de noviembre de 2010
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