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murió priscillano romanillos


Dibujante del canalla ‘Mulan’ y otros personajes de Disney y DreamWorks.Trabajó en varios proyectos animados, como ’La sirenita’, ’Sinbad: la leyenda de los siete mares’ y ’Pocahontas’, entre otros.

[Charles Solomon] Falleció Priscillano ‘Pres’ Romanillos, dibujante de animación que dio vida al atlético nativo americano Little Creek en ‘Spirit: el corcel indomable’ [Spirit: Stallion of the Cimarron], de DreamWorks, y al demonio Shan-Yu en ‘Mulán’ [Mulan], de Disney. Tenía 47 años.
Romanillos murió en su casa en Tujunga, rodeado por sus familiares, amigos y mascotas. La causa de su muerte fueron complicaciones de su leucemia.
Durante su carrera de veintiún años, Romanillos se ganó el respeto de sus colegas artistas por su extraordinario talento para dibujar y su entusiasmo por el arte de la animación.
"Conocí a Pres durante la producción de ‘La sirenita’ [The Little Mermaid], cuando estaba haciendo la práctica como dibujante de animación, recién salido de la academia de arte", dijo el dibujante de Disney, Ruben Aquino. "Desde el principio, me impresionó la belleza de su arte, pero incluso más su increíble pasión por los dibujos animados".

Nacido en  Zamboanga en Filipinas el 11 de enero de 1963, Romanillos llegó a Estados Unidos en 1971, con su familia, y se crió en Queens, Nueva York. A los nueve, su hermano mayor, Bob, empezó un curso de dibujo por correspondencia, pero perdió el interés. Romanillos empezó a hacer los deberes, y más tarde estudió en la Escuela de Artes Visuales de Manhattan.
Tras egresar, llegó a los Estudios Walt Disney en 1989 como aprendiz de dibujante en ‘La sirenita’. Trabajó como asistente de animación en ‘Bernardo y Blanca en Cangurolandia’ [The Rescuers Down Under], ‘La bella y la bestia’ [Beauty and the Beast] y ‘Aladino’ [Aladdin], y fue ascendido a dibujante de animación con la película ‘Pocahontas’ (1995), en la que se dedicó al pequeño personaje.
"A Pres le encantaba dibujar", dijo Glen Keane, que fue mentor de Romanillos.
"Cuando llegaba al borde del papel, seguía dibujando; seguía dibujando personajes en la madera de la mesa de escritorio". Ese escritorio está ahora en la Disney Animation Research Library.
"Cuando llegó el momento de hacer ‘Pocahontas’. Pres estaba listo para el ascenso", dijo Eric Goldberg, que dirigió la película con Mike Gabriel. "Su primera escena de prueba fue dibujar los delicados pies de Pocahontas metiéndose en el agua al principio de la canción ‘Just Around the Riverbend’. Quedó tan bello, que Mike y yo nos miramos brevemente y dijimos: "Sí, tú eres el nuevo dibujante".
En el estudio Art Disney de Florida, Romanillos creó su personaje más memorable, Shan-Yu, el brutal comandante del ejército Hun. Richard Corliss escribió en la revista Time: "El malo, un loco del estilo armatoste de la WWF, llamado Shan-Yu, sigue siendo malo, pese a la suavización de sus brutas líneas trapezoidales. No es más que una máquina del mal con dientes de vampiro. El Muro, las extensas llanuras y las montañas, la Ciudad Prohibida misma, todas se encogen de miedo ante su sombra".
Barry Cook, co-director de ‘Mulán’, describió a Romanillos como "una persona tan dulce, que es asombroso que semejante canalla haya salido de su imaginación". Shan-Yu no tenía elementos de comedia. Era un malo confeso que necesitaba sentir que era una amenaza para nuestra heroína. Pres lo lograba de un modo asombroso".
En una entrevista en el estreno de la película en 1998, Romanillos describió al personaje.
"El reto de ponerlo en animación era transmitir su peso y gravedad: él es como la fuerza de una inminente fatalidad", dijo. "Inconscientemente, cuando lo dibujaba me ponía de mal humor. Cuando trabajé en Pocahontas, me iba a casa sintiéndome sexy; con Shan-Yu, mi mujer siempre me preguntaba: "¿Por qué estás tan enfadado?"
Después de ‘Mulán’, Romanillos se pasó a DreamWorks, donde dio vida a varios personajes animados para ‘La ruta hacia El Dorado’ [The Road to El Dorado; Camino hacia El Dorado] (2000), ‘Sinbad: La leyenda de los siete mares’ [Sinbad: Legend of the Seven Seas] (2003), ‘Shrek 2’ (2004) y ‘Madagascar’ (2005). Uno de sus personajes más memorables fue Little Creek, en ‘Spirit’, de 2002, el listo y travieso indio lakota que traba amistad con Spirit.
En 2006, Romanillos empezó a dibujar ‘Life as a Pickle’, un blog sobre los gatos, perros, conejos y otras mascotas que él y su esposa rescataban de refugios animales. El principal personaje era Pickle, un dibujo basado en su regordete y viejo rat terrier. Romanillos utilizó su alter-ego canino para ofrecer una visión ligeramente aturdida de cómo ve un perro el mundo.
Romanillos y su colega dibujante Scott Johnston viajaron a Salamanca, España, en 2007, para ayudar a establecer el estudio de animación Enne. Romanillos dirigió ‘The Old Chair’, una película corta que muestra versiones dibujadas y generadas por ordenador de Pickle y otros personajes del blog.
Durante la producción le diagnosticaron leucemia y volvió a Estados Unidos. Después de un transplante de médula ósea, hizo su último trabajo de animación para ‘La princesa y el sapo’ [The Princess and the Frog; Tiana y el sapo’, de Disney, y para ‘Dhrek para siempre’ [Shrek Forever After], de DreamWorks.
"Pres era uno de nuestros artistas más respetados y queridos", dijo el presidente ejecutivo de DreamWorks Animation, Jeffrey Katzenberg. "Todos nosotros en la comunidad de animación lamentan profundamente la pérdida de Pres... aunque su recuerdo y su legado vivirán para siempre en los personajes a los que dio vida con su arte".
Le sobreviven Jeanine, su esposa durante 14 años.
22 de agosto de 2010
21 de julio de 2010
©los angeles times
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se retiran tropas de iraq


No hubo gloria en la retirada de tropas de Irak. Tras siete años de invasión, Estados Unidos dejó al país arruinado y sin liderazgo político. El saldo de la guerra es más que negativo para la Casa Blanca, ya que en siete años y cinco meses murieron 4419 soldados de ese país y más de 100.000 civiles. Más de 1,2 millón de personas murieron durante la invasión estadounidense.
Iraq / Estados Unidos. Sin gloria, avergonzado por los casos de tortura en la cárcel de Abu Ghraib, Estados Unidos dejó un país arruinado y sin liderazgo político al retirarse de Irak tras siete años de invasión. La aventura emprendida por el ex presidente George W. Bush, el 20 de marzo de 2003, terminó mucho antes de la fecha límite del próximo 30 de agosto establecida por el presidente demócrata Barack Obama.
La excusa para invadir Irak, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 –sin el apoyo de Francia y de Alemania– eran las supuestas bombas de destrucción masiva que poseía el dictador Saddam Hussein. Pero las armas jamás fueron encontradas por unos 176.000 militares que desplegaron Estados Unidos y sus aliados en ese país. La guerra se transformó en una trampa mortal para Bush, cuyo gobierno logró un desprestigio sin precedentes en el mundo y culminó con una derrota republicana en las elecciones de noviembre de 2008 a manos de un joven senador demócrata de Illinois llamado Obama.
"Tortura. Corrupción. Guerra civil. Estados Unidos ciertamente ha dejado su marca en Irak", opinó el periodista Robert Fisk. Y dijo que Washington llevó a Irak "la infección de Al Qaida, la enfermedad de la guerra civil; ellos inyectaron en Irak la corrupción en gran escala; estamparon el sello de la tortura en Abu Ghraib, después de poner su sello de tortura sobre (la base aérea de) Bagram y las prisiones negras en Afganistán".
El saldo de la guerra es más que negativo para la Casa Blanca, ya que en siete años y cinco meses murieron 4419 soldados de ese país y más de 100.000 civiles, según cifras citadas por la prensa estadounidense. En 2007, la consultora británica ORB (Opinion Research Business) estimó que más de 1,2 millón de personas murieron durante la invasión norteamericana. Además, las fuerzas de la red Al Qaida –que no existía durante la era de Hussein en Irak– continúan sus operaciones para desestabilizar el país, luego del atentado del 17 de agosto pasado, que causó 57 muertos en un centro de reclutamiento de Bagdad.
Los dirigentes políticos iraquíes no logran consensuar la formación de un nuevo gobierno tras las elecciones del 7 de marzo, que fueron ganadas por el bloque laico liderado por el ex primer ministro Iyad Alaui, con 91 bancas. En tanto, el Estado de la Ley, el partido del primer ministro Nuri al Maliki, obtuvo 89 escaños y la coalición chiíta Alianza Nacional Iraquí, 70.
Sin embargo, a estos dos partidos les faltan 4 bancas para lograr la mayoría absoluta de 163 escaños. Más de 50.000 soldados norteamericanos permanecerán de apoyo en Irak. El Departamento de Estado entrenará a la policía iraquí y elevará a 7000 el número de contratistas privados que tendrán a su cargo la defensa de cinco barracas fortificadas, así como el control de radares para prevenir ataques con cohetes.
La retirada ha provocado algunas protestas entre los militares iraquíes, entre ellas la del jefe del Estado Mayor, Babakir Zebari, quien la calificó de "prematura" y dijo que su ejército era incapaz de garantizar la seguridad del país antes de 2020. Sin las tropas estadounidenses en su territorio, Irak enfrenta otros peligros como la posibilidad de que se repita un golpe de Estado, como los cuatro que sucedieron tras la caída de la monarquía en 1958.
Los chiítas, marginados por Hussein con el apoyo de los sunnitas, son la rama religiosa mayoritaria del país. "La aprensión socava una peligrosa combinación de fuerzas que ha aquejado a Medio Oriente: una impredecible fractura militar y la creciente frustración con una clase política que parece aislada, sin timón", señaló desde Bagdad el analista Anthony Shadid, en una nota del diario The New York Times.
Los analistas no esperan que aparezcan liderazgos populares en Irak, salvo el caso del clérigo chiíta Moktada al Sadr, quien se convirtió en una presencia turbulenta tras el derrocamiento de Hussein.
En el escenario político iraquí surgen otros nombres, como los del chiíta Al Maliki y los ex primeros ministros Ayad Allawi e Ibrahim al Jaafari, así como Ahmad Chalabi, un ex aliado de Estados Unidos, entre otros. Estados Unidos se retira sin gloria de Irak, dejando un país con el 23 por ciento de la gente viviendo en una situación de pobreza extrema, con dos dólares por día, mientras que un 3 por ciento sufre de hambre y desnutrición, según informes de las Naciones Unidas.
La retirada tiene más sabor a derrota que a victoria, con Estados Unidos desplegando más soldados en Afganistán para hacer frente al avance de los talibán y las fuerzas de Al Qaida. Y aquella imagen de la estatua de Hussein, con la cara cubierta por la bandera de las barras y las estrellas, que tanto entusiasmaba a Bush y al ex ministro de Defensa, Donald Rumsfeld, hoy forma parte de un pasado de intervención estadounidense.
22 de agosto de 2010
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soldados deben desoír órdenes ilegales


columna de lísperguer
En 1973, una patrulla militar detuvo a un niño de 13 años. Un oficial ordenó ejecutarlo. Los soldados obedecieron.

Los crímenes cometidos por militares y civiles pinochetistas llaman siempre la atención por su arbitrariedad y sin sentido, aparte de su extraordinaria cobardía. ¿Cómo pueden oficiales ordenar ejecuciones tan claramente arbitrarias e injustificadas, y tan evidentemente contrarias a derecho, y cómo puede haber hombres que les obedezcan, en lugar de neutralizarlos sumariamente? El asesinato y tortura de niños fue una práctica habitual de las fuerzas de seguridad durante la dictadura. Chile debiese aprobar una ley que penalice tanto a los oficiales que ordenen la ejecución de violaciones a los derechos humanos, como a los subalternos que les obedezcan. Pese al horror, hay jueces que protegen a los criminales, rebajando sus penas y dejándoles en libertad. Estos jueces, verdaderos enemigos del género humano (Segura y Ballesteros), fueron introducidos en la CS por Lagos, el hombre del dedo que se convirtió en presidente para perpetuar la obra del dictador.
22 de agosto de 2010
19 de agosto de 2010
cc lisperguer.tumblr.com

declaran nulo acuerdo militar


columna de lísperguer
Corte Constitucional colombiana declara inválido acuerdo militar con Estados Unidos.

En realidad, el gobierno colombiano debe superar varios escollos más y eso tomará algún tiempo: un año o más, según especialistas. Uno de los procedimientos exigidos es que el acuerdo o tratado militar debe ser aprobado también por el Congreso estadounidense, algo que no se ve difícil, pero será engorroso e incierto, si se considera que los demócratas exigirán respeto por los derechos humanos. Tras el hallazgo en diciembre de 2009 de la fosa de La Macarena, con 2.200 civiles asesinados por las fuerzas armadas y la actitud oficial de justificar esos crímenes diciendo que eran guerrilleros, cuando es evidente que se trató de civiles no implicados en el conflicto (falsos positivos), es difícil que Santos, ex ministro de Defensa, logre convencer a alguien. Luego, aun si es aprobado por el Congreso, el acuerdo debe ser ratificado por la Corte Constitucional, que velará por su conformidad con el derecho internacional y la soberanía nacional. La inmunidad de las tropas es otro escollo.
22 de agosto de 2010
18 de agosto de 2010
cc lisperguer.tumblr.com

lucha contra el olvido


La historia de Sara Rus, sobreviviente de Auschwitz y Madre de Plaza de Mayo. Su infancia en el gueto de Lodz. Auschwitz y el trabajo en una fábrica de aviones. Su entrada clandestina en una Argentina que no recibía judíos y una carta a Eva Perón. La desaparición de su hijo y la búsqueda de justicia.
[Victoria Ginzberg] La mujer levanta la vista. Tiene los ojos húmedos, enrojecidos. "Mayormente no lloro", dice. Se seca con un pañuelo de papel. Revuelve el té que acaba de servir en la mesa de su departamento de Belgrano. "Mayormente no lloro", repite Sara Rus. Tiene 83 años. Pero habla y es una nena de doce años que separan de la fila de la lechería del gueto de Lodz, donde fue con su jarrito para conseguir alimento para su hermano porque su madre está enferma y no puede amamantar. Es una nena que ve morir al bebé y no puede contener las lágrimas. Después será la joven que salvó a su mamá de las cámaras de gas de Auschwitz, la que trabajó esclava en una fábrica de aviones y la que se enamoró a pesar de todo. La mujer que llegó a la Argentina tras cruzar de forma ilegal la frontera con Paraguay, la que empezó de nuevo y fue feliz y perdió a su hijo mayor, cuando una patota de la última dictadura se lo llevó de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Hoy es la abuela que conmueve a estudiantes en sus charlas y va al gimnasio y baila rikudim. La que cree que la vida vale la pena porque después de todo lo que vivió tiene una mesa para recibir visitas y compartir el pan con una familia que la rodea de amor. "Hago lo que hice toda mi vida, lucho por no olvidar. Para que los nazis de Alemania y los que estuvieron acá nunca más tengan la fuerza que tuvieron."

Lodz
Schejne María (Sara) Laskier de Rus nació en Lodz, Polonia, en 1927. Fue, hasta 1939, la única hija consentida de Jacobo y Carola Laskier. Su papá era sastre. Hacía trajes a medida para los señores y tapados de piel para las señoras. Sara iba a la escuela y estudiaba violín. Hasta que llegaron los nazis. "Yo no tenía noción de qué pasaba. Mi madre decía ‘si ganan los alemanes vendemos todo y nos vamos de Polonia’. Mi padre creía que iba a ser como en la Primera Guerra. Pero después teníamos que bajar de las veredas, usar la estrella de David para identificarnos. Hubo mucha discriminación que probablemente yo no entendía. Con el correr del tiempo empecé a darme cuenta. Un tío, hermano de mi madre, emigró porque un grupo de chicos polacos le dio una paliza por ser judío. Ya teníamos familia en la Argentina y se vino acá", cuenta.
Recuerda bien la primera vez que sintió en carne propia la violencia antisemita, aunque en esa oportunidad ni siquiera la tocaron: "Un día aparecieron los alemanes en casa. Cuando entran, con esa prepotencia, ven mi violín sobre la mesa. Uno pregunta ‘¿acá quién toca el violín?’. Mi madre, toda orgullosa, dice ‘mi hija está aprendiendo’. ‘Ah, ¿Te gusta el violín?’, dice y con una fuerza terrible lo revienta en la mesa".
Pronto tuvieron que dejar el departamento e instalarse en un pieza del gueto. Empezaron las "selecciones": los vecinos que se subían a un tren con la promesa de una vida mejor en otra parte. El trabajo era obligatorio. El que no trabajaba, no comía. Y el que trabajaba casi no comía. A Sara la mandaron a una fábrica de sombreros: sombreros para mujer, sombreritos para chicos y manguitos de piel para protegerse las manos en invierno. Carola estaba débil y no podía cumplir con las obligaciones impuestas por los nazis. Su hija, que tenía catorce años, se llevaba trabajo a su casa, preparaba una producción extra y la entregaba en nombre de su madre para que no le quitaran la carta de alimentación.
"Mi madre en el año ’40 tuvo un bebé, un nene. Ella estaba muy enferma. Tenía tifus, prácticamente no tenía leche para alimentar al nene. Había hospitales pero con muy pocos recursos. Yo, como una hermanita todavía chiquita, iba a la madrugada a la lechería donde repartían un poquito de leche a la gente que tenía bebés, tenían que presentar un papel. A mí no me consideraron, me ponía en la fila y me echaban, no podía conseguir... El nene vivió tres o cuatro meses y lo más terrible, que mi madre un tiempo largo no se enteró por qué mi padre y yo íbamos al hospital. Casi al año quedó otra vez embarazada, tuvo otro varoncito, que fue liquidado al nacer." Sara se quiebra. Llora. Aunque en general no lo haga.
Las lágrimas obedecen a la impotencia, a no haber podido intervenir para alejar la muerte. Lo mismo pasaría 37 años después. Frente a los SS, en cambio, sus acciones, sobre todo las más atrevidas, parecen haber salvado su vida y la de su madre.
Pero antes de que la llevaran al campo de concentración le pasó otra cosa. Le pasó Bernardo. "Porque también hay una historia de amor, también pasaban cosas como ésta, por lo menos a esta niña que está hablando", dice Sara y ahora sus ojos se iluminan.
Bernardo Rus llegó a su casa de la mano de papá Jacobo, que lo encontró un domingo en la calle y lo invitó a cenar porque era "un muchacho muy interesante y daba gusto conversar con él". Luego, la madre le reprocharía haber traído a un hombre a quien la nena miraba demasiado. Y era verdad. Se llevaban doce años pero Sara se sentía adulta: "Yo lo miré, él me miró... y empezó a venir más a menudo. Estábamos enamorados. Yo tenía una libretita en la que él me anotó que si algún día sobrevivimos, el 5 del 5 del ’45 nos vamos a encontrar en el edificio Kavanagh de Buenos Aires. El sabía que yo tenía familia en Argentina, se hablaba de eso en mi casa y él leía mucho sobre Argentina". Pero antes de esa fecha Sara y sus padres tuvieron que dejar el gueto.

Auschwitz
Habían sobrevivido a muchas "selecciones". A la madre, que era flaquita, le rellenaban la ropa y le pintaban la cara para que tuviera mejor semblante. De todas formas llegó el día en que rodearon la casa y les dijeron que llevaran lo mínimo posible. Sara eligió una mochila muy chiquita que ella misma había cosido antes de la vida en el gueto. No reparó en meter bombachas. En cambio, puso algunas fotos familiares y la libretita en la que Bernardo anotó la fecha de su reencuentro: "Yo pensaba que podía ser... algún día, pero llegó un momento que dejamos de pensar. Y empezó el viaje a Auschwitz".

¿Cómo fue?
Nos fuimos los tres, con algunos vecinos y otros que no conocíamos.

¿Ya sabían de qué se trataba?
Absolutamente no sabíamos a dónde nos llevaban. En el viaje fuimos apretujados, sucios. Ponían un balde para hacer las necesidades. Se viajaba en un tren de animales. Se veía que la gente se caía de hambre.

¿Cuánto duró?
Nunca supe. Perdí la noción del tiempo. Llegamos a Auschwitz. Nos llevaron a Birkenau, a una plaza enorme y empezó la selección. A los hombres directamente los sacaron. Nunca más vi a mi padre. Te dabas cuenta quién iba a un lado y quién a otro por cómo estaban físicamente. Mi madre estaba a la miseria, pero era una mujer muy bonita y todavía muy joven. Pero me la llevaron. La pusieron de un lado y a mí del otro. En mi casa hablábamos alemán y cuando veo que me encuentro sin mi madre... me atreví a acercarme a un SS con un rebenque que estaba en el medio de la plaza. La gente me miraba. Pensaba que me iban a matar. El me mira y me dice ‘cómo te atrevés a acercarte’. Le dije en alemán ‘¿por qué me sacaste a mi madre?’. Si hoy pienso lo que hice... Me mira y me dice ‘¿de dónde hablás alemán?’. Le dije que en mi casa se hablaba. Me preguntó ‘¿cuál es tu madre?’ y me dijo: ‘Andá a buscarla’. La primera salvada. Desde ese entonces mi madre estaba siempre conmigo. Sobrevivió a la guerra conmigo. Pero pasamos momentos muy duros.

Las mandaron a los baños, les cortaron el pelo, les dieron ropa que no les quedaba y las llevaron a una barraca donde se amontonaron en el piso de cemento. No tenían que hacer nada, excepto salir y formar para que las contaran. Todos los días sacaban algunas mujeres de la fila. Mujeres que no volvían. A diferencia de la mayoría de los prisioneros, no las marcaron con un número. "Llegamos en el ’44, estábamos destinadas a ir al gas." Pero no fueron. Las seleccionaron para trabajar en una fábrica.

Alemania, Austria
Después de dos meses en Auschwitz, se subieron otra vez a los trenes para viajar como animales que van al matadero. Las ubicaron en una fábrica de aviones en Alemania. Sara tenía que remachar las chapas de las alas con una pistola de aire comprimido que casi no podía sostener. "Siempre decíamos, ningún avión de acá se va a levantar", recuerda. En un turno nocturno, no vio los rieles que estaban en el piso y se cayó para atrás. Casi se corta en dos. En la enfermería, una rusa la trató como a una enemiga de guerra.
"Había que trabajar todos los días. Pero yo no podía levantarme de la cama. Apareció un alemán que me dijo: ‘qué bien que te lo hiciste, vos pensaste que no vas a trabajar, que vas a estar acá descansando’. Yo era un poco atrevida, o no me importaba más nada. Se ve que no pensé o no me interesó. Era bastante rebelde, parece. Le dije en alemán: ‘¿qué me dijiste, que me hice esto a propósito? Sí, señor, me lo hice a propósito para quedarme acá, pero no me imaginaba que iba a perder tanta sangre’. Mi mamá empezó a gritar ‘no le hagas caso, está loca, no sabe lo que dice’. Las chicas que estaban en la habitación se quedaron mudas de miedo. pensaban que nos iban a matar a todas por mi culpa. Un rato después aparece una alemana, una SS, y me dice ‘tenés suerte, el jefe dijo que te mandemos algo de comer’. No podía creerlo", relata.

Todas las veces que se rebeló le fue bien.
Una vez, en una charla que di, un abogado explicó que pude sobrevivir porque, para los alemanes, mientras vos no te rebelás, no les contestás, no sos nadie, nada. Se ve que los impacta que alguien se les anime a contradecirlos y enfrentarlos. Igual, mi descanso no duró mucho.

Después del accidente la mandaron a trabajar a la cocina como pelapapas. A veces podía comerse una papa cruda y también traficaba en el forro de un tapadito cáscaras y pedazos de papas para sus compañeras. "Uno no se puede dar idea de lo que puede significar una papa o la cáscara de una papa. Es el alimento más importante que uno puede imaginarse", dice. Y sabe.
Los aliados estaban cerca, así que otra vez subieron a los trenes. Esta vez rumbo al campo de concentración de Mauthausen, en Austria, donde finalmente fueron liberadas: "El mismo día que llegamos la Cruz Roja ocupó el campo. Y dejaron de matar. Los alemanes se estaban empezando a organizar para retirarse y todavía tenían ese descaro de decirnos si queríamos ir con ellos porque venían los americanos. Fuimos liberados el 5 del 5 del ‘45. Este día yo fui liberada. Esta fecha quedó en mi mente pero yo no sabía nada de Bernardo y él no sabía nada de mí".
En Mauthausen Sara recibió una carta. Bernardo la estaba buscando. Y ella fue a verlo. No fue en el Kavanagh, pero no importó. Se casaron y buscaron trabajo. Sara se incorporó a una compañía de teatro. Empezaba a reponerse pero un médico le dijo que debido al accidente que había sufrido en la fábrica no iba a poder tener hijos. "Mi esposo estaba totalmente resignado, basta que me tenía a mí, que nos habíamos podido reencontrar y estar juntos. Para mí, fue un golpe terrible."

Argentina, vía Paraguay
En Buenos Aires, el tío de Sara estaba dispuesto a recibirla junto a su madre y su esposo. Pero el gobierno de Juan Domingo Perón no le abría las puertas a los judíos. Después de un viaje en avión accidentado, en el que se incendió una turbina y algunos religiosos querían también prender velas porque era viernes, llegaron a Paraguay.
"Oficialmente no podíamos entrar a la Argentina –relata–; teníamos que pasar ilegalmente con un barquito, juntar un poco de plata para dar a una persona que nos cruce la frontera. Eramos diez. Nadie hablaba una palabra de castellano. Nos llevaron a Clorinda. Y el tipo se mandó a mudar. Nos dejó solos, de noche, con lluvia. Hasta que vino un policía a caballo con un rifle. Sentó a mi madre arriba del caballo y a mí me dio el rifle. Nos llevó a su casa a los diez, con su mujer y no sé cuántos chicos y nos dieron de comer. Pero al otro día nos llevaron en micros a Formosa y nos metieron en la cárcel. Pero era una cárcel... qué querés que te diga, los muchachos, los vigilantes nos tenían tanta lástima. Había más de cien personas. A algunos los llevaron después a casas particulares y a nosotros al templo. ¿Pero cómo se hace para ir a Buenos Aires? Nos decían que nos iban a mandar de vuelta a Paraguay. Mi esposo era un hombre muy inteligente. Ya sabíamos que existía Eva Perón, que ella hacía mucho por la gente. El se atrevió a mandar una carta en polaco a Eva Perón. Le contaba nuestra historia. Se ve que le llegó, la hizo traducir y mandó a decir que no nos asustemos y que nos iban a mandar pases para ir a Buenos Aires. Efectivamente después de un tiempo nos mandaron los pases a todos los que estábamos allá. Y nos vinimos a Buenos Aires."
Había que empezar de cero. Bernardo se inició en el oficio de anudador textil y, asegura su mujer, llegó a ser el mejor de Villa Lynch. Sara no se resignó a la idea de no tener hijos y fue a ver a un médico que para su sorpresa le dijo que no tenía nada, sólo un cuerpo que había sufrido mucho y necesitaba reponerse. Daniel nació el 24 de julio de 1950. Y cinco años después llegó Natalia: "El de Daniel fue un embarazo complicado porque era un cuerpo complicado. Pero resistí. Era un chico hermoso y desde chiquito fue brillante en todo: en el colegio, se recibió de lo que él quería, fue físico nuclear.... Hasta el año ’76 lo tenía yo".
Sara dice que Daniel no militaba, pero que seguramente era peronista. Que ella no sabía nada porque su única preocupación era rehacerse. "Recién empezábamos a vivir", apunta.
El 15 de julio de 1977, a las dos y media de la tarde, Daniel Rus fue secuestrado en la puerta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), donde trabajaba. Otros veinte físicos empleados de ese organismo fueron detenidos ilegalmente durante la última dictadura. A Daniel lo subieron a una camioneta. Esa fue la última vez que alguien lo vio. No hay testimonios que lo ubiquen en algún centro clandestino de detención, aunque su madre sospecha que estuvo en la Escuela de Mecánica de la Armada, ubicada en la vereda de enfrente de la CNEA.
Cuando Daniel no llegó a casa, Sara y Bernardo pensaron que había tenido un accidente. Recorrieron comisarías y hospitales, hasta que fueron a la CNEA y se enteraron de que estaba desaparecido. "Ahí empecé yo a luchar – dice Sara, como si su vida anterior quedara reducida ante la pérdida de su hijo–. Fui al Ministerio del Interior, presentamos hábeas corpus, mi esposo escribió cartas a todo el mundo, el Papa incluido, y me incorporé a las Madres de Plaza de Mayo y empecé a dar vueltas a la plaza. Antes había entrado a una agrupación de sobrevivientes de la guerra. Lo más triste fue que cuando desapareció Daniel esa gente, hasta los mismos sobrevivientes, empezaron a alejarse de nosotros por el miedo que había en el país. Una chica que también fue secuestrada, hermana de un muy amigo de Daniel que está desaparecido, nos contó que en la sala de torturas había esvásticas. Estaba claro que acá habían aprendido una buena lección de los nazis... A mí me parecía que era imposible perder a este hijo. Un día subí a la terraza de mi casa y grité tan fuerte, llamándolo, pensando que él en algún lado podía estar escuchando. El siempre decía ‘vos sos tan fuerte mamá’. Y yo no pude hacer nada por él." Sara llora. Es otra vez la impotencia.

Lo buscó, reclamó a las autoridades, a la Justicia, se unió a las Madres...
Es verdad, pero me imagino que eso es lo que él pensó. No sé de qué manera lo mataron, cómo lo hicieron sufrir. Mi madre vivió hasta los noventa años conmigo, pero en el momento en que me llevaron a mi hijo dejó casi de hablar. No le interesó más la vida. Murió con su dolor y no pudo ver todavía bisnietas, lo que yo estoy deseando.

¿Y qué pasó con su esposo?
En el ’77 dijo que estaba esperando que venga la democracia, que en algún momento vamos a tener que pasar a estos asesinos. Y en el ’83 dijo: ‘si mi hijo en seis meses no vuelve, yo ya no tengo nada que hacer’. Vino la democracia, pasaron seis meses, mi esposo se enfermó de un tumor y falleció el 2 de mayo de 1984.

"¿Sabés lo que todos me preguntan –se adelanta Sara–, de dónde saco mis fuerzas? Yo lucho por no olvidar. Lucho por la memoria. Para que jamás los nazis de Alemania y los que estuvieron acá tengan la fuerza que han tenido. La memoria es lo más importante, porque si no se tiene memoria las cosas vuelven a pasar. La fuerza sale de que gracias a Dios tengo una familia, una hija, un yerno, dos nietas, las Madres de Plaza de Mayo, los amigos que hice y que me quieren... Mi madre me decía, cuando estábamos en Alemania, ‘vas a ver que todavía vamos a tener un pan sobre la mesa’ y yo le contestaba ‘¿en qué mesa?’. Yo digo que la vida es linda porque si pasó todo eso y tengo una mesa y puedo recibir visitas, puedo servir y estar rodeada de amor... qué más se puede pretender. La vida es hermosa, si uno no quiere vivir es fácil morirse." Y apunta: "Yo tengo mis recuerdos bien adentro. Si todavía puedo pensar, puedo contar, y mientras pueda contar, lo voy a seguir haciendo".
22 de agosto de 2010
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qué pasó con ricardo


La familia ahora sabe qué pasó con Ricardo, asesinado por la dictadura en Corrientes y La Paz. Era un miembro de la UES, tenía 19 años cuando fue acribillado junto a Lalo Rossi mientras realizaban una pintada en Rosario. A través de Facebook, la tarea del Colectivo de ex presos y la fiscal Colalongo, se conocen los detalles.
[José Maggi] Argentina. La perseverancia de una familia, el contacto a través de una red social con otro familiar que buscaba a un desaparecido, la recopilación de testimonios en un libro sobre terrorismo de estado y el trabajo de una fiscalía federal se conjugaron para lograr la identificación de un militante caído durante la última dictadura. También se sumó el rescate de la memoria que realiza el Colectivo de ex presos políticos a través de sus murales. Se trata de Ricardo Amarilla, cuyo nombre ya había sido inscripto hace cuatro años en un paredón (hoy demolido por un edificio) en la misma esquina en la que cayó herido junto a otro militante, Lalo Rossi, chaqueño como él. Sin embargo la familia Amarilla recién se entero el último viernes del destino de Ricardo. El viernes la fiscal federal Mabel Colalongo recibió a su hermana Graciela y presentó ante el juez Marcelo Bailaque el requerimiento de instrucción y solicito distintas medidas probatorias para concretarlo.
La fiscal explicó que "este era un grupo de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios que estaban efectuando una pintada el 7 de setiembre de 1976 en la esquina de La Paz y Corrientes. Esta es la dirección que surge de uno los partes de inteligencia del famoso Archivo Intermedio, que muchos de los que lo tenían en custodia decían que no servía absolutamente para nada en los casos de violaciones a derechos humanos. Sin embargo cuanto más pasa el tiempo y más avanzamos en las causas, nos damos cuenta cuánto sirve la información que contiene para ratificar o asociar datos que después permiten llegar a identificar a determinadas víctimas que hasta ahora seguían tal como querían los que implementaron el plan de terror, que era que se mantengan como NN.
"Más allá que el informe no contiene el nombre de las víctimas nos permitió confirmar que existió en esa esquina y en esa fecha un operativo, y que allí hubo dos víctimas NN masculinas. A partir de esta información, cruzando datos formal e informalmente, como se debe hacer en estos casos que es la única manera de ir consiguiendo reconstruir la verdad, se determina que una de las víctimas de ese lugar en Ricardo Alfredo Amarilla, quien tenía 19 años".
"En estos casos se dan casualidades que en definitiva no son tantas, hubo familiares de víctimas que buscando a otros desaparecidos establecieron contactos en la red social Facebook, y se conectaron con familiares de Amarilla y acercaron esta información a esta fiscalía, y formalmente pudimos corroborar que Ricardo estaba en Rosario, y terminamos de cerrar el cuadro. Al tener esta información decido hacer la denuncia de oficio ante el juez Bailaque, para comenzar a investigar ya formalmente en un expediente los hechos.
"Esperamos que en este caso al juez entienda el contexto en el que ocurrieron los hechos, que tiene a consideración en su juzgado y no nos obligue a demostrarle además con huellas dactilares, que Amarilla estaba en ese lugar ese día. Esto lo digo por la falta de mérito que acaba de dictar al ex teniente coronel Rubén Cervera en el caso del Batallón de Arsenales de Fray Luis Beltrán".
Graciela Amarilla estuvo el viernes en la fiscalía federal de Colalongo y pudo haber cuál había sido el destino de su hermano. "Cada vez que intentamos averiguar qué pasó con él llegamos hasta un punto en el que la información se cortaba y no podíamos saber más. Pero ahora que se abrieron estos archivos y que comenzaron los juicios en Rosario, volvimos a investigar dónde estaba mi hermano. Somos su familia, lo queremos y lo buscamos desde hace 34 años.
La historia de la familia Amarilla es muy dura. "Somos una familia muy castigada por la dictadura: mi hermano, mi primer marido, mi tío, el Negro Amarilla, y otros familiares están desaparecidos. Junto a los Molfino en el Chaco, tenemos muchos desaparecidos en ambas familias, unidos pro al casamiento de Marcela Molfino y Guillermo Amarilla. Sin embargo en la familia también otra historia la de Martín Amarilla, hijos de Marcela Molfino y Guillermo Amarilla, el Negro. "No sabíamos que existía porque tampoco supimos del embarazo de Marcela". El joven tiene poco más de treinta años y fue el nieto recuperado número 98.
El abuelo Amarilla era un viejo peronista, sus hijos militaban en al JP y Ricardo en la Unión de Estudiantes Secundarios. "Ricardo llega a Rosario porque toda nuestra familia se tuvo que ir de Resistencia como fuera, por la persecución y la represión,. Ricardo se vino a Rosario para cuidar su vida". explicó Graciela quien pudo rearmar en parte el rompecabezas de la vida de su hermano en esta ciudad. "No estuvo mucho tiempo aquí, donde conoció gente de la UES primero, y vivió en un hotel para después ir a la casa de un familiar en Villa Gobernador Gálvez y finalmente caerá en la pintada. Todavía no se como fue el desenlace porque allí cae herido y quien iba con otro chico del Chaco ‘Lalo’ Rossi, a quien matan".
Juan Carlos Amarilla, tío de Ricardo, hizo al denuncia en su momento ante la justicia y declaró ante un juez pero nunca se avanzó seriamente en la causa.
El último viernes, en un charla más distendida, Graciela Amarilla, revelo detalles de la vida de su primo recuperado como el nieto 98, e hizo un parangón con la suerte de haber podido conocer una parte del final de su hermano Ricardo en Rosario.
"Martín no sabía que era hijo de desaparecidos, pero siempre quiso ir a vivir a Padua, un pueblito de la provincia de Buenos Aires. También le gustaba tocar la guitarra, y sobre todo el bandoneón. Resulta que en Padua habían sido secuestrados sus padres, que a Guillermo le gustaba tocar la guitarra, y a su madre el bandoneón".
Parte de todos estos detalles que no resisten el análisis racional, se conjugaron en las últimas semanas para que se unieran todos lo puntos señalados al inicio de esta nota y permitieran saber a los Amarilla el destino de uno más de sus desaparecidos.

El Mural
El mural con la pintada que ilustra la portada de este diario fue realizada el 7 de setiembre de 2006 en Corrientes y La Paz. Allí podía leerse (hasta que una constructora decidió derribarlo) "Murieron para que la patria viva". Es la recopilación histórica el Colectivo de ex presos políticos que pintó el mural -entre ellos Hugo Papalardo, Carlos Arroyo y Horacio Dalmónego- señalaban que "el 7 de setiembre de 1976 cuatro militantes de la Juventud Peronista realizaban una pintada en esa esquina, en plena dictadura, son acribillados desde un vehículo muriendo en el lugar Julio César Rossi, el Lalo, militante montonero responsable de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) y Ricardo Amarilla ’El Negro’, de la UES, es herido y llevado detenido. Permanece aún desaparecido".
22 de agosto de 2010
©rosario 12
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murió maury chaykin


Actor de carácter.
[Bruce Weber] Murió el martes, cuando cumplía 61 años, en Toronto, el ubicuo actor de carácter Maury Chaykin, que se especializaba en papeles cómicos con inquietantes trasfondos y personajes.
La causa de su muerte fueron complicaciones de una infección a la válvula cardiaca, informó su hermano Dan. Chaykin tuvo numerosos problemas médicos en los últimos años, contó su hermano.
Hombre fornido de expresivos rasgos, Chaykin era el tipo de actor cuyo nombre lo conocían unos pocos, pero su cara, muchos. Su carrera en el cine duró 35 años, y apareció en decenas, sino cientos de películas y series de televisión, la mayor parte de las veces en papeles secundarios o actuaciones especiales.
Fue mejor conocido por tres de estos. En el extenso western épico, galardonado con un Oscar, ‘Bailando con lobos’ [Dances With Wolves; Danza con lobos] (1990), Chaykin fue el Mayor Fambrough, el oficial de ejército que, cuando se trastorna, entrevista al personaje de Costner para una misión y lo envía a los rincones más remotos de la frontera; y luego se mata de un tiro.
En ‘Mi primo Vinny’ [My Cousin Vinny] (1922), una comedia con Joe Pesci y Marisa Tomei sobre un abogado primerizo, un italiano-americano de Nueva York que defiende a unos sospechosos de asesinato en el Sur Profundo, Chaykin fue un poco avispado testigo interrogado por el abogado (Pesci).
Y en la serie de HBO, ‘El séquito’ [Entourage], Chaykin apareció varias veces como Harvey Weingard, un intimidante magnate del cine que se supone es una parodia de Harvey Weinstein.
En Canadá, donde vivía, Chaykin tuvo más oportunidades de obtener roles centrales que en Hollywood. Apareció frecuentemente en películas del director canadiense Atom Egoyan, incluyendo ‘El liquidador’ [The Adjuster], ‘Donde yace la verdad’ [Where the Truth Lies] y ‘El dulce porvenir’ [The Sweet Hereafter], en la que destacó como un furioso cornudo.
En ‘Whale Music’, una película de Richard J. Lewis adaptada de la novela de Paul Quarrington sobre un inestable y retraído músico roquero (el personaje evocaba a Brian Wilson, de los Beach Boys), Chaykin tuvo el papel principal y recibió un Genie Award, la versión canadiense del Oscar.
Al momento de su muerte era un invitado habitual de la serie de televisión canadiense, ‘Less Than Kind’, una oscura comedia de situación en la que hace de padre de una familia suburbana disfuncional.

Maury Alan Chaykin se crió en Brooklyn, donde nació el 27 de julio de 1949. Su padre, Irving, un contable que enseñaba en el Baruch College, era estadounidense; su madre, Clarice, enfermera profesional, era de Winnipeg, Canadá, y creció en Montreal.
Chaykin estudió actuación en la Universidad de Nueva York en Buffalo (ahora la Universidad de Buffalo) y trabajó en pequeños teatros en Buffalo y Off Off Broadway en Nueva York. Se marchó a trabajar en un teatro en Toronto en 1974 y finalmente se naturalizó canadiense. (Tenía doble nacionalidad).
Sus dos primeros matrimonios terminaron en divorcio. Además de su hermano, que vive en Hoboken, Nueva Jersey, a Chaykin le sobreviven su madre, de Manhasset, Nueva York; una hermana, Debra Brandwein, de Roslyn, Nueva York; su esposa, la actriz Susannah Hoffmann; y una hija, Rose.
La larga lista de créditos de Chaykin incluye las películas ‘Juegos de guerra’ [WarGames], ‘Padre e hijo’ [Harry & Son], ‘Mrs. Soffel, una historia real’ [Mrs. Soffel], ‘Héroe’ [Hero], ‘Héroes a la fuerza’ [Unstrung Heroes], ‘Un ratoncito duro de roer’ [Mousehunt], ‘Conociendo a Julia’ [Being Julia] y ‘Mystery, Alaska’, y las series de televisión, ‘Boston Legal’, ‘CSI’ y la serie canadiense ‘La femme Nikita’.
También fue Nero Wolfe, el detective creado por Rex Stout, en ‘A Nero Wolfe Mystery’, una serie que se mantuvo durante dos temporadas en 2000 y 2001 en televisión por cable. (Timothy Hutton fue su colega Archie Goodwin). Fue un extraño papel principal para Chaykin, el que, en una entrevista con el New York Times en 2000, explicó la excitación que le causaba.
"Hay una valla publicitaria gigante en el Sunset Boulevard, con una foto de mi cara", dijo, refiriéndose a un anuncio de ‘Las arañas de oro’ [The Golden Spiders], la película de televisión por cable que engendraría la serie ‘Nero Wolfe’‘. Pasaba en coche por ahí constantemente, una y otra vez.
22 de agosto de 2010
29 de julio de 2010
©new york times>
cc traducción mQh

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derecha debe abjurar de pinochetismo


columna de lísperguer
Extrema derecha pide explicaciones a comunistas por presunta relación con guerrilla colombiana.

La exigencia de Larraín se puede volver contra él. Para Chile representan un peligro muchísimo mayor que las presuntas relaciones del PC con la guerrilla colombiana, la presencia en la coalición de gobierno de elementos pinochetistas de cuyas garras sigue chorreando sangre de ciudadanos chilenos, como el senador Novoa o el alcalde Labbé. Larraín y otros como él debiesen renunciar al pinochetismo, abjurar de su admiración por los paramilitares colombianos y su ex presidente Uribe, uno de los chacales más innobles y cobardes de nuestra época. La derecha chilena debe denunciar y romper explícita y claramente con las tendencias pinochetistas y neonazis que cohabitan en su alianza, empezando por aprobar una ley para inhabilitar perpetuamente para el ejercicio de cargos públicos a los funcionarios políticos y de seguridad de la dictadura. Larraín y los suyos deben abjurar de sus padres ideológicos.
22 de agosto de 2010
18 de agosto de 2010
cc lisperguer.tumblr.com