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restitución de tierras en turbo


Por segunda vez en Medellín se cancelan títulos fraudulentos con lo que se restituyen 15 predios que estaban a nombre de presuntos ex paramilitares del Bloque Elmer Cárdenas.
Colombia. La restitución de 407 hectáreas en la vereda San Pablo de Tulapas, municipio de Turbo, es una realidad tras la decisión del Magistrado de Control de Garantías Olimpo Castaño Quintero de cancelar los títulos fraudulentos y notificar que los predios volverán a sus reales dueños.
La decisión fue tomada el pasado 16 de septiembre tras la exposición de la investigación que llevó a cabo la fiscal Liliana Donado, quien está a cargo de la Subunidad de la Fiscalía General de la Nación para la Persecución de Bienes para la Restitución.
Además de la cancelación de los títulos y la restitución de los bienes, el magistrado Castaño ordenó que se investigara a Lucely Contreras Martínez, quien por varios años fue Notaria Única de Apartadó, y se determine si otros funcionarios públicos están involucrados en este despojo masivo de tierras.
Los predios restituidos mediante la decisión judicial son No hay como Dios, La Primavera, La Paz, La Esperanza, La Cabaña, El Delirio II, Costa Azul I, Costa Azul II, La Jordania, El Delirio, Mi Ranchito, El Rosario, No hay como Dios, Nuevo Paraíso y Dios sí sabe.
Las razones que presentó el Magistrado para considerar que los títulos eran fraudulentos se basaron en el hecho de que los propietarios jamás fueron a una notaría para otorgar los poderes necesarios para la venta de las tierras. Tampoco asistieron a una notaría los supuestos intermediarios, Otoniel Segundo Hoyos Pérez y Humberto de León Atehortúa Salinas, cuando realizaron la firma de las escrituras.
A esto se le suma que en dos casos específicos aparece la firma de los propietarios otorgando el poder a comisionistas para que realizaran la venta. Como pudo comprobar la Fiscalía, ni las firmas ni las huellas corresponden a estas personas. La fecha que aparece en los poderes es del año 2005 y los propietarios de los predios La Paz y La Cabaña habían muerto en 1996 y 1998 respectivamente.

La Historia
En el año 2002, Freddy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’ comisionó a Dairon Mendoza Caraballo, conocido con los alias de ‘Rogelio’, ‘el Águila’ o ‘Cocacolo’, para que buscara algunas tierras que pudieran servirle al excomandante paramilitar en su propósito de desarrollar lo que denominó "un proyecto de alternatividad social".
La idea de este proyecto fue confesada por ‘El Alemán’ en versión libre llevada a cabo el 10 de febrero de 2011. En ella afirmó que él necesitaba buscar una solución de empleo para sus hombres luego de que se desmovilizaran. Teniendo en cuenta que casi todos eran campesinos, decidió destinar entre 200 y 250 millones de pesos para comprar tierras en Urabá. Este dinero, según lo declarado por Rendón Herrera, provino de los impuestos cobrados por el Bloque Élmer Cárdenas a todas las actividades económicas, lícitas e ilícitas, entre ellas el narcotráfico.
Según lo afirmado por Dairon Mendoza Caraballo durante la audiencia solicitada para la cancelación de los títulos de estos predios, ‘El Alemán’ le había dado la orden de conseguir una persona que le ayudara con los papeles para negociar las tierras con los campesinos. La Fiscalía logró identificar a esta persona como Antonio Meléndez Correa, quien fue asesinado en agosto del 2006.
Guido Manuel Vargas, un campesino de la zona, fue el encargado de hablar con los campesinos por orden de los paramilitares para tratar de negociar la venta de las tierras. Casa por casa, habló con cada uno de los labriegos explicándoles que esas tierras las necesitaban las Auc porque iban a instalar una base en la zona; también les dijo que era preferible que vendieran y recibieran dinero por ello, porque de lo contrario perderían los predios y se quedarían sin nada.
Este fue uno de los argumentos de los que se valió el Magistrado para afirmar que "hubo un negocio jurídico de carácter civil provocado por el problema de violencia que vive el país". Sin embargo, resaltó que el negocio de venta se hizo de palabra y jamás se otorgó un poder real para que se pudieran realizar las ventas y escrituras correspondientes.
Luego de que Vargas convenciera a los campesinos de vender sus tierras por precios que iban desde 30.000 pesos hasta 100.000 pesos la hectárea en el mejor de los casos, Meléndez se encargó de realizar los papeles correspondientes.
La fiscal Liliana Donado afirmó que Meléndez había conseguido poderes falsos que autorizaban a los comisionistas Carlos Alberto Grajales Gómez, Jorge Eliach Zuñiga y Fabián Roldán Villa a enajenar los predios que pasarían a manos de los paramilitares del Bloque Elmer Cárdenas. Más tarde, por orden de alias ‘Cocacolo’, Otoniel Segundo Hoyos Pérez y Humberto Atehortúa Salinas se reunieron con Meléndez para firmar las escrituras de los predios.
Lo particular de este caso es que mientras la fiscal Donado señalaba a los comisionistas, otro fiscal en Medellín precluyó una investigación en su contra por el delito de concierto para delinquir. La decisión, que fue ratificada en segunda instancia por el Tribunal Superior de Medellín, benefició a Guido Manuel Vargas, Fabián Roldán Villa, Jorge Eljach Zúñiga, Carlos Alberto Grajales, Nelson Enrique Cárdenas y Zulma Yidi Romero Cerquera.

Así Fue el Negocio
Antonio José Meléndez fue el encargado de coordinar la elaboración de los poderes que fueron otorgados a Fabián Roldán Villa, Carlos Alberto Grajales Gómez, Jorge Eliach Zuñiga y a Benjamín Alvarado Bracamonte. Los tres primeros fueron llamados a declarar ante la Fiscalía, pero ninguno asistió y sólo dos de ellos, por medio de su apoderado, afirmaron no estar disponibles para rendir declaración.
Sin embargo, en la Fiscalía Seccional de Apartadó existe un proceso en su contra por el delito de concierto para delinquir. En las versiones presentadas ante la justicia, en ese caso, declararon que sólo actuaron como comisionistas en la venta de la tierra y que sólo tuvieron como misión poner en contacto a Meléndez con los futuros compradores.
La Fiscal leyó una parte de la declaración en la que decían que no conocían los antecedentes de las tierras, ni que éstas eran reclamadas por sus propietarios y que sólo recibieron los poderes debidamente diligenciados y autenticados por parte de Meléndez.
Los casos reflejan la forma cómo se apropiaron de las tierras los ex paramilitares del Bloque Elmer Cárdenas. En todos ellos aparece que sus legítimos dueños le vendieron las tierras a Benjamín Alvarado Bracamonte, quien después le transfirió los poderes a los señores Fabián Roldán Villa, Carlos Alberto Grajales Gómez y Jorge Eliach Zuñiga. Posteriormente, ellos vendieron los predios a los ex paramilitares Otoniel Segundo Hoyos Pérez y Humberto León Atehortúa Salinas, quienes aparecen como propietarios de las tierras.
Actualmente las fincas están abandonadas y fueron incluidas en una lista de inmuebles que entregó Rendón Herrera para la reparación de las víctimas. Es por esto que en la decisión del Magistrado se incluyó el propósito de informarle a Acción Social y a la Dirección Nacional de Estupefacientes que estos predios son propiedad de los campesinos reclamantes y no se pueden incorporar al Fondo para la Reparación de Víctimas.
De esta manera los reclamantes de tierras favorecidos con la decisión esperan volver a sus predios para poder trabajarlos nuevamente. Algunos de ellos le expresaron a Verdadabierta Antioquia la emoción por la decisión del juez: "por fin, después de tanto tiempo, tenemos lo que nos pertenece. Ahora nadie nos puede sacar de ahí", dijo una de las mujeres beneficiadas.
Pese a la decisión favorable, los representantes de las víctimas pidieron protección de las autoridades, pues bien se sabe que en Tulapas aún hay presencia de grupos armados ilegales. Los campesinos esperan que con esta medida, su regreso a las tierras sea lo más pronto posible.
22 de septiembre de 2011
18 de septiembre de 2011
cc verdad abierta

a juicio ex juez vera candioti


La Cámara Federal de Rosario confirmó el procesamiento de Vera Candioti por supresión de identidad de María Carolina Guallane, una nieta recuperada. Es el primer juez de Menores de la dictadura acusado por avalar un robo de bebé.
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. La Cámara Federal de Rosario –en un fallo unánime– confirmó el procesamiento del ex juez de Menores de la dictadura Luis María Vera Candioti, por la "supresión de identidad" de una nieta recuperada, María Carolina Guallane, la única sobreviviente de la masacre de su familia biológica, el 11 de febrero de 1977, cuando el Ejército secuestró a su padre, Enrique Cortassa, aún desaparecido, y a su madre, Blanca Zapata, embarazada a término, que murió dos semanas después por un balazo en la frente. Vera Candioti había sido procesado por el juez federal Reinaldo Rodríguez, junto con otro imputado en la causa: el teniente coronel Carlos Enrique Pavón, quien fraguó la nota de entrega de la niña cuando era teniente primero y se desempeñaba como oficial de guardia en el Comando de Operaciones Tácticas (COT), a las órdenes del jefe del Area 212, coronel Juan Orlando Rolón, ya fallecido. El documento está fechado el 4 de febrero de 1977, siete días antes del secuestro de los Cortassa y su hija Paula (como se llama Carolina), que entonces tenía trece meses. La Cámara ratificó que Vera Candioti y Pavón –que no apeló el procesamiento– seguirán en libertad a la espera del juicio oral y público.
La resolución de la Cámara salió en un pleno de cinco vocales: Fernando Barbará, Edgardo Bello, Carlos Carrillo, José Toledo y Elida Vidal. El primer voto fue de Barbará, quien rechazó los planteos de la defensa y repasó la legislación vigente cuando Vera Candioti era juez de Menores. En Santa Fe existía la Ley 3460, que asignaba a los jueces de Menores la responsabilidad en la materia "con exclusión de toda otra autoridad" y preveía que "todo menor de que hayan dispuesto los jueces, conforme a los preceptos de esta ley, quedará bajo su vigilancia exclusiva y necesaria". Tras repasar el caso, Barbará coincidió con el juez Rodríguez en que la niña fue entregada por Vera Candioti –a un matrimonio que la adoptó de buena fe– sin cumplir sus obligaciones. "Vera Candioti ocupaba el cargo de juez de Menores y debió haber controlado la situación que tuvo por víctima a la niña Cortassa, velando, cuanto menos, por la ‘legalidad’ formal, como su posición de magistrado lo exigía", explicó Barbará.
El segundo voto es de Bello, quien apoyó los fundamentos de Barbará, pero agregó una cronología de los hechos que resulta "de interés para el caso", dijo. Entre ellos, mencionó la nota del COT firmada por Pavón, el 4 de febrero de 1977, en la que puso a disposición de Vera Candioti "una niña no identificada de trece meses, cuyos presuntos padres fueron abatidos en un operativo antisubversivo que se llevó a cabo en la finca de Castelli 4700". El documento ingresó al Juzgado de Menores el 8 de febrero de 1977, según el cargo de mesa de entradas. Ya se dijo que los Cortassa y su hija fueron secuestrados el 13 de febrero, siete días antes de que Pavón tecleara la nota y tres días antes de que ingresara al juzgado de Vera Candioti.
"De lo expuesto se derivaría una sucesión de acciones y/u omisiones por parte del juez de Menores que tornaron incierta la filiación de la menor, situación que luego llevaría a la misma a ser depositada en guarda y adopción en la ciudad de Venado Tuerto, bien distante de su lugar de origen, en la ciudad de Santa Fe", precisó Bello. Los demás camaristas, Carrillo, Toledo y Vidal, coincidieron con sus colegas.
En el auto de procesamiento –que ahora quedó firme–, el juez Rodríguez dijo que Vera Candioti ocultó "deliberadamente" que Carolina era sobreviviente del "procedimiento de calle Castelli". Posiblemente, "para ocultar la detención de Enrique Cortassa", "evitar que sus familiares reclamen legítimamente la tenencia de la menor", "ocultar las responsabilidades del Juzgado" en relación con la custodia y supervisión del estado psicofísico de la nena y "encubrir el cautiverio de la niña en el Ejército".
"Cualesquiera fueran los motivos que impulsaron a Vera Candioti a actuar de la forma en que se le reprocha, éste conocía que se hallaba ante una situación totalmente irregular y era su obligación como funcionario subsanar las mismas, premisa de la que se alejó a favor de sostener en el tiempo la ilegalidad del proceso de guarda sin levantar sospechas. Este conocimiento constituye el dolo específico requerido en la comisión de cualquiera de los ilícitos penados en el sistema penal argentino", agregó Rodríguez. Por lo tanto, con "su accionar impidió a Paula Cortassa conocer su verdadera identidad y a sus familiares el destino de ésta, durante casi 20 años, imposibilitándolos de velar por su persona, mantener y forjar los vínculos afectivos que los unían", concluyó.
21 de septiembre de 2011
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ruffo, otro ladrón de bebés


El apropiador de Carla Artes, que actuó en Orletti, denunciado por el secuestro de Simón Riquelo. Sara Méndez, quien estuvo detenida-desaparecida en el centro clandestino donde eran enviadas las víctimas del Plan Cóndor, dijo que el agente de inteligencia Eduardo Ruffo participó del secuestro de su bebé Simón, a quien encontró en 2002.
[Alejandra Dandan] Argentina. El prontuario de Eduardo Alfredo Ruffo recogió una nueva medalla. El ex agente civil de inteligencia de la patota de Automotores Orletti, integrante de la banda de Aníbal Gordon, dedicado a los secuestros extorsivos, apropiador de Carla Rutila Artés, a quien sometió a todo tipo de padecimientos desde pequeña, entró solo a la sala de audiencias de los Tribunales de Retiro. Ruffo se sentó y escuchó una nueva acusación en su contra, esta vez en el escenario del juicio por el Plan sistemático de robo de bebés. Ruffo está acusado ahora de la sustracción de Simón Riquelo, el hijo de la uruguaya Sara Rita Méndez. Con su ingreso, el Tribunal Oral Federal 6 entró en el último tramo del juicio oral, con eje en el centro clandestino Automotores Orletti, base del Plan Cóndor en Buenos Aires. Un lugar, como recordó la sala, donde el robo de niños formó parte del "botín de guerra" de los represores.
El caso Ruffo volvió a mostrar la desmesurada arquitectura del robo de niños en Orletti. El Tribunal leyó dos tramos de la acusación, una elevada por la fiscalía de Jorge Di Lelo y la otra del juzgado de Norberto Oyarbide, una síntesis que repasó cada caso en clave sistémica.
"En los procedimientos se incluía un móvil para el traslado de los niños", dice la acusación que recogió datos de un informante clave, que a esta altura parece ser el propio Ruffo. Los niños "eran dejados en hospitales o instituciones de menores" o "eventualmente entregados a amigos" y "durante los operativos coordinados con uruguayos se obtuvo una gran cantidad de dinero y se repartieron los niños de varios de quienes luego fueron desaparecidos".
Eso sucedió con Riquelo y con cada uno de los niños del juicio. La acusación señaló el caso de Mariana Zaffaroni Islas, hija de los uruguayos desaparecidos María Emilia Islas Gatti y Jorge Roberto Zaffaroni, apropiada por Adriana María Gonzalez y Miguel Angel Furci. Furci era un hombre de la SIDE. Se quedó con ella en 1976, mientras estaba en Orletti y vio cómo "una mujer allí detenida y su pareja iban a ser trasladados con destino incierto por miembros del ejército uruguayo y le ofrecieron la niña, a quien anotó como hija propia con documentación falsa".
Los otros casos conocidos hasta ahora, con "igual principio pero resultado diferente", son Ernesto Anzalone, de alrededor de un año, hijo de Rita y Pablo Anzalone, robado de la guarda de su tía Laura Anzalone el 13 de julio de 1976. A Laura también la llevaron a Orletti y luego a Uruguay. Dos meses después del secuestro, los abuelos encontraron a Ernesto en manos de una médica, aunque distintas versiones indicaron que antes pasó por la comisaría de la zona donde estaba su tía. La lista incluye a la nuera del poeta Juan Gelman, María Claudia Iruretagoyena de Gelman, embarazada a término, detenida en Orletti y desaparecida. Su hija, que nació en cautiverio, estuvo en poder de un policía uruguayo. El último caso son los hermanos Anatole y Victoria Julien, secuestrados y trasladados con sus padres a Orletti en septiembre de 1976. Los padres continúan desaparecidos y a ellos los dejaron abandonados en la Plaza Valparaíso de Chile.
"Todo lo señalado refuerza la idea de que los menores formaban parte del ‘botín de guerra’ –dice la acusación– y eran entregados a conocidos, en los casos señalados, todos integrantes del servicio de inteligencia, de la policía o militares."
El caso Simón Riquelo es parte de esa trama.
Sara Méndez reconoció a Ruffo en la patota de 15 personas que el 13 de julio de 1976 entró a su casa y le arrancó a su hijo de los brazos. La patota se presentó como parte del "Ejército argentino y uruguayo". Simón tenía 20 días. El mayor Nino Gavazzo, uno de los represores emblemáticos de Uruguay, se presentó a cargo el procedimiento. Estaba secundado por un argentino, a quien tiempo después ella reconoció como Aníbal Gordon. Antes de llevarla a Orletti, Ruffo la torturó a ella y a otra compañera.
A esta altura, Sara declaró muchas veces sobre ese operativo. Ya dijo que ella quería quedarse con su hijo, pero Gordon le dijo que se quedara tranquila, "que esta guerra no es contra los niños". A esta altura, la fiscalía dio por probado que en ese procedimiento también estuvo el subcomisario de la comisaría 33ª, Osvaldo Parodi, que finalmente robó al niño. El caso es una de las razones de los últimos escraches de Hijos a la casa del juez de la Cámara de Casación Gustavo Mitchell, porque intervino y legalizó la apropiación con los papeles de adopción.
Ruffo no dijo casi nada durante toda la audiencia. La presidenta del Tribunal, María del Carmen Roqueta, le preguntó en un momento si podían no leer alguno de los tramos de la acusación. En ese momento, ella lo trató de "señor Ruffo". Y él le respondió algo así como está bien "señora". En la sala casi no había presencias. Su caso no está impulsado en el juicio por las querellas de los organismos de derechos humanos, sino por la fiscalía que encabeza Martín Niklison. Además de Niklison y dos colaboradoras de la fiscalía, en toda la sala había dos integrantes del Centro Ulloa y el abogado de Ruffo. Los cuatro jueces, dos secretarios. Nadie más. Ni arriba ni abajo Ruffo vio algo más que su propia sombra.
21 de septiembre de 2011
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ex alcalde señalaba a las víctimas


Lo delató alias Mano de Trinche. Según confesión de Luis Argel, ex integrante del Frente Sabanas de las Auc, dijo que para que no lo mataran el ex alcalde Otomar Lascarro les entregó a las autodefensas nombres de quienes presuntamente apoyaban a las Farc.
Colombia. Once años después de ola de terror que vivieron los habitantes de Los Montes de María a manos del paramilitarismo, se ha venido a saber, gracias a una versión de Luis Alfredo Argel Argel, alias ‘Mano de Trinche’, que quien suministraba a los paramilitares nombres de personas a asesinar, era el entonces alcalde de El Carmen de Bolívar, Otomar Lascarro, quien ejerció como tal entre el año 2001 y 2003.
No fue fácil que Argel confesara. Las víctimas con sus preguntas insistían y le preguntaban, ¿por qué asesinaron a mi padre, si él era un comerciante? ¿Por qué asesinó a mi marido si él era un campesino? ¿Por qué nos robaron el ganado? ¿Por qué nos obligaron a desplazarnos? ¿Por qué desaparecieron a nuestros hermanos? ¿Y dónde están sus restos, a dónde arrojaron sus cuerpos? Algunas respuestas daban lugar al llanto inconsolable de quienes han aplazado el duelo por sus familiares durante una década.
Aunque Argel hizo su confesión en las instalaciones de Justicia y Paz en Barranquilla, durante los cinco días que duraron sus declaraciones, las víctimas las siguieron desde la fiscalía en El Carmen de Bolívar a través de una transmisión vía microondas. Pero eran tantas las víctimas, que no había cupo para todas los que querían preguntar; se registraron más de 150 personas cada día. Algunas hallaron respuestas, otras siguen buscando o esperando que en una nueva versión, ‘Mano de Trinche’, les traiga respuesta después de consultar con sus antiguos compañeros.
Uno de los casos reconocidos fue el de la familia de Restituto Meriño, quien pudo salvarse con su hijo José la noche del 30 de diciembre de 2000, porque sintieron la presencia de hombres que rodeaban su casa a medianoche. La primera reacción de su padre, cuando su esposa le dijo que había hombres mirando hacia la vivienda, –dijo José a VerdadAbierta.com – fue la de tirarse al piso o esconderse bajo las camas, por si les disparaban. Pero cuando su esposa le dijo que había un policía con intenciones de entrar, que querían violentar la puerta, él y su hijo brincaron el muro de la casa y tras cruzar varios patios se escondieron en el interior de un aljibe en una casa vecina durante varias horas.
En la casa de la familia Meriño se quedaron la esposa de Restituto y cuatro nietos menores, los hijos de José. El grupo armado voló la puerta de la casa con unos petardos y esa fue la señal para que se desencadenara un ataque en varios puntos del municipio pues, de manera sincronizada, estallaron disparos de fusil en los barrios Nariño, Siete de Agosto y en la avenida Kennedy. En la casa, los Meriño tenían una tienda que los hombres armados saquearon.
En la audiencia el fiscal le preguntó a ‘Mano de Trinche’ del por qué el saqueo de las tiendas cada vez que se metían a los pueblos, de noche o de día, a lo cual contestó que él había sido soldado durante siete años y que una costumbre es desvalijar lo que encontraban.
Según contó José, después de robarse todo de la tienda "buscaron por toda la casa a mi papá, pero como no nos encontraron, saquearon la tienda, le metían el fusil a mi mamá en la boca, la tiraron al piso, la maltrataron, le pegaban y preguntaban que dónde estaban los colaboradores de la guerrilla. Los niños lloraban abrazados a ella".
"Han pasado 11 años y ahora es que hemos venido a saber quién fue el que nos convirtió en guerrilleros, sabiendo Lascarro (el ex alcalde) que mi padre era un comerciante que lo había apoyado en su aspiración a la Alcaldía".
En su paso por la casa de los Meriño, los paramilitares tomaron cerveza, desocuparon las estanterías, partieron una mesa, mientras la señora rezaba por su vida y la de sus cuatro nietos de diez, ocho, siete y dos años. Mientras unos destruían la casa, otro grupo de hombres armados los buscaban en el vecindario. Las voces pasaban cerca de ellos al punto que Restituto, dice José, sentía los latidos del corazón como un tambor, retumbaban con tanta fuerza que tenía miedo que los paramilitares los fueran a escuchar.
Cuando amaneció y José creyó que se habían ido los paramilitares, salió del tanque de agua y con mucha sigilo fue hasta su casa, donde encontró a su madre y a sus hijos llorando, en medio de la destrucción. Su madre creyó que los paramilitares se los habían llevado a él y a su padre. Ese día, 30 de diciembre de 2000, recogieron todo y se fueron para Barranquilla, donde vivía una hija. Pero el miedo de Restituto y su mujer fue tan grande, que se marcharon a Venezuela y más nunca han vuelto a El Carmen de Bolívar. La casa está abandonada.
Sobre su relación con Lascarro, ‘Mano de Trinche’, dijo en la audiencia que cuando ellos llegaron a El Carmen en 2000, supieron que Lascarro tenía nexos con el Frente 37 de las Farc, con Martín Caballero, y lo iban a matar. Pero el electo alcalde ofreció apoyar a los paramilitares entregando una lista con los nombres de las personas que él creía o decía conocer como guerrilleros y la actualizaba de vez en cuando. Algunos de los señalados fueron asesinados. El fiscal Francisco Álvarez, ante la acusación, le pidió que se ratificara bajo la gravedad de juramento y así lo hizo.
La esposa de Lascarro, Blanca Zenith Torres, aspira actualmente al cargo de alcaldesa por el grupo Cambio Radical y fue elegida para el periodo 2002-2006, como segundo renglón del representante conservador José María Imbeth, quien estuvo detenido por el proceso de la parapolítica. Una fuente en El Carmen le dijo a VerdadAbierta.com que ahora entiende por qué en ese municipio Imbeth obtuvo seis mil votos.

Infiltrado en las Farc
‘Mano de Trinche’ ha sido soldado regular del ejército, paramilitar y estuvo infiltrado en la guerrilla durante cuatro meses. En 2000, tal y como dijo recientemente Eduard Covos Tellez, alias ‘Diego Vecino’, los paramilitares de la zona de Los Montes de María, los municipios de San Juan Nepomuceno, Calamar, El Guamo, Córdoba Tetón, Zambrano, San Jacinto, El Carmen de Bolívar, Magangué y Buenavista (Sucre), estaban bajo el mando de Mancuso y ‘Jorge 40’, pues el grupo de Los Montes de María se constituyó en 2002. Se habían logrado infiltrar contactando las redes urbanas de las Farc.
Un día, cuando iban a recibir una orden para asesinar a una persona, fueron hasta La Cansona, un sector rural de El Carmen de Bolívar, en donde estaba el campamento de los Frentes 35 y 37 de las Farc a cargo de los hermanos Martín y Mauricio Caballero. En esa zona rural, donde estaba parte de la guerrilla, tenían un contacto y dieron el santo y seña. "Al llegar uno como infiltrado, dijo Argel, tiene que ser muy cuidadoso, por eso sólo dijimos: ‘Nosotros somos los que venimos’. Dieron el código y salió un muchacho que tenía el radio y nos autorizaron seguir".
Alias ‘Amaury’, que era el comandante del Frente Sabanas, le había dicho a Argel que como ya él conocía a la gente de El Carmen, que a la reunión con los hermanos Caballero fuera él; y efectivamente dijo haberse reunido con los hermanos Caballero en cercanías de La Cansona. Fue tan grande la infiltración que Mincho, el contacto que le hacía el puente con las Farc, nunca sospechó que yo era de las Auc. A donde el jefe guerrillero lo llevó alias ‘El Conejo’, un señor miembro de una familia que transportaba mercancías entre El Carmen y los corregimientos en un Toyota rojo.
Una de las personas que ‘Mano de Trinche’ recuerda fue asesinada por los paramilitares, porque estaba en la lista alimentada por el exalcalde Lascarro, fue un comerciante que se llamaba Ramiro Mendoza, que además pagaba una cuota de 300.000 anuales por extorsión a las Auc. Al señor Mendoza lo secuestraron y se lo llevaron hasta el kilómetro 7 entre El Carmen y Zambrano y se lo entregaron a alias ‘Amaury’, que tenía como centro de operaciones a este último municipio. Lo requisaron, le quitaron 600 mil pesos, lo despojaron de unas pastillas que el ex paramilitar dijo que eran viagra. El sicario a quien encomendaron la orden de asesinarlo, le dijo que se escondiera debajo de un puente, que él haría un tiro al aire para que los demás creyeran que ya lo había asesinado.
Desde El Carmen de Bolívar una de las hijas, refutó las afirmaciones de ‘Mano de Trinche’, diciendo que su padre era un señor de 75 años, que las pastillas que llevaba eran para la presión, que no mintiera tratando de dañar su imagen, pues su padre y ellos habían sido víctimas de la guerrilla. Que el impacto de la muerte de su padre fue tan fuerte, que el hogar se acabó, pues su madre perdió el trabajo que tenía y a las pocas semanas terminó quitándose la vida. Sus hijos quedaron desprotegidos, fueron amenazados y perdieron todo lo que tenían, pues tuvieron que abandonar El Carmen.
‘Mano de Trinche’, le contestó diciendo que él entendía que las cosas eran así como ella decía, que la guerrilla y los paramilitares habían usado a mucha gente y eso los convertía en "sus objetivos".
A quienes le reprocharon haberse infiltrado en la guerrilla y no saber quiénes eran guerrilleros y quiénes eran sus víctimas, Argel sostuvo que creía todo lo contrario, y le daba gracias a Dios "por haber conocido por dentro al frente 37, porque eso le había permitido confirmar que algunas personas a las que habían indispuesto incluyéndolas en las listas, se pudieron salvar porque ellos confirmaron que no eran auxiliadores de la guerrilla".
Los paramilitares habían declarado como objetivo militar a tres tipos de personas por sus oficios: los vendedores de galletas y panochas conocidas como chepacorinas, a los conductores de carros que transportaban personas y víveres a la zona rural, ubicados en Gambotico, una terminal de transportes en donde se cruzan la Troncal de Occidente y la de los Contenedores; la primera comunica a El Carmen con Sincelejo y con Cartagena, y la segunda con Plato y Bosconia. Luego incorporaron a los comerciantes por las listas que recibieron de personas que les colaboraron, como el ex alcalde Lascarro. Fueron tan selectivos, incluso en la gente que reclutaron para militar en las filas de las Auc, que uno de los informantes tenía el alias de ‘Bollera’, que era el hijo de una hacedora de bollos que conocía a los cultivadores de maíz y de batata, y a los clientes.
Las historias de cada mujer, madre y esposa en las preguntas que le hicieron a Argel son conmovedoras. El jefe del grupo era ‘Amaury’, pero a El Carmen, según ‘Mano de Trinche’, entraba ‘Caracortada’, que operaba en El Guamo y San Juan Nepomuceno; entraba ‘El Tigre’ que venía desde el Magdalena, entraba ‘Cadena’, que venía desde San Onofre hasta Corozal y Ovejas, estaban los frentes 35 y 37 de las Farc. Incluso los mismos agentes de la fuerza pública tomaban partido contra la población civil, según el mismo ‘Mano de Trinche’.
Pero, además, por la confusión y la anarquía, todo era impredecible. Los paramilitares se hacían pasar por guerrilleros y estos a su vez también usurpaban la identidad de las autodefensas. La población en medio de ese fuego cruzado era víctima fácil.
De todas maneras, sostiene Argel, ellos tenían gran parte del control de la población. Durante un tiempo estuvo como urbano en Zambrano, un pueblo que tenía seis o siete calles y el río Magdalena se llevó una. Allá, cuando llegaba alguien extraño, los mismos habitantes y la policía iban donde los paramilitares a decirles que había llegado un desconocido al pueblo. "Zambrano estaba sometido a nosotros y los desconocidos, sino se reportaban y quedaba claro que habían ido a hacer por allá, se morían", dijo. Y no era sólo en Zambrano, también pasaba lo mismo en El Carmen de Bolívar, en San Juan, San Jacinto, Córdoba Tetón y El Guamo, entre otros municipios.
Una mujer lo hizo responsable del autismo de su hijo, pues en una ocasión, en 2000, después de haber asesinado a una mujer, ‘Mano de Trinche’ entró a su local y la vio hablando por teléfono y le preguntó si estaba reportando el homicidio de la mujer, y la víctima le dijo que no. Pero dio la casualidad, que minutos después del incidente, un grupo de agentes motorizados pasaron por el lugar y Argel, según la mujer se devolvió la insultó y amenazó, teniendo ella dos meses de embarazo, amenazas a las que ella atribuye el hecho de que su hijo convulsione, sea hiperactivo y autista.
‘Mano de Trinche’ le respondió que de pronto ella lo está confundiendo con ‘Magencio’, porque dijo, "Dios es testigo, yo nunca amenacé a nadie. Y agregó que al único señor al que desplazó era un funcionario público y matar a alguien donde estuviera un niño, era enterrarse. Créame, me da dolor, pero no puedo aceptar ese hecho. O de pronto me confundió con ‘Betún’, no tendría inconveniente en aceptarlo, he admitido y confesado hechos peores que el que usted me atribuye".
La mujer volvió a dirigirse a él para decirle que pidiera perdón por el daño que le había hecho a su familia. Pero Argel insistía en que si él la hubiera amenazado, ‘Magencio’ o ‘Catinflas’, que eran los jefes de la urbana en El Carmen, lo hubieran asesinado.
Luego una campesina de las que poco sale de su rancho en el campo, se acercó al micrófono para preguntarle por qué le había asesinado a su querido, un hombre que estaba cortando yerba. Se llamaba José Sebastián Hernández y vivía en la vereda Camaroncito, del otro lado de La Cansona, en hechos que ocurrieron en 1996. Él dijo que no estaba ahí porque había estado infiltrado en la guerrilla. Pero la señora no le creyó: "Yo lo conozco a usted por la manito, así que no me diga que usted no fue".
Pero Argel le respondió diciendo que el daño en su mano, razón por la cual le decían ‘Mano de Trinche’ en la organización, se la ocasionaron los guerrilleros siendo soldado. Que fue precisamente para septiembre de 1996 cuando la guerrilla lo hirió en combate en el Magdalena.
Argel se escuda en que él no actuaba en la zona rural, que todas sus intervenciones eran en la zona urbana de los municipios de Los Montes de María, en especial en El Carmen y Zambrano, pues en El Guamo y San Juan estaba ‘120’ o ‘Caracortada’, que es Sergio Manuel Córdoba y en San Jacinto estaba Alexis Mancilla García, alias ‘Zambrano’. Pero a fuerza de insistencia los familiares de las víctimas obtenían respuestas, como el caso de un padre que le preguntó por el robo de 30 reses de la finca Bellavista y el asesinato de sus hijos Dalmiro y Francisco Gamarra. Hechos como este lo aceptó a medias diciendo que él sólo llevó los camiones para sacar el ganado, que quienes debían responder eran ‘Terán’ y ‘Guerrero’ o ‘101’, que se desmovilizó con el Bloque Resistencia Tayrona.
Una mujer le preguntó por el asesinato de su padre, Pablo Miguel Caro Arrieta, un hombre alto, moreno, vestía camisa de rayas e iba todos los días a la finca. El día que lo mataron llegaron dos hombres a la finca y después de hablar unos minutos con el señor Caro Arrieta, lo mataron. Argel o ‘Mano de Trinche’, reconoció que ese homicidio fue una equivocación, "no sé qué locura cometieron, pero fue un error. Ese hecho fue cometido por alias ‘Betún’ que está muerto, pero quien debe responder es ‘120’".
Y así como se metían y robaban tiendas y ganados, asaltaban camiones y tractomulas en la troncal para robar su mercancía y venderla o consumirla. Como le ocurrió a Elvert López Manjarrez y a José Luis Barros Castilla, quienes traían mercancía de Maicao sobre pedidos de clientes de diversas partes del país y los asaltaron.
21 de septiembre de 2011
20 de septiembre de 2011
cc verdad abierta

porqué mataron a sor yolanda


Las preguntas detrás del asesinato Yolanda Cerón. Una década después del asesinato de la religiosa que ayudó a la titulación de las comunidades afro en Nariño, la justicia no ha esclarecido su crimen.
Colombia. A las 12:15 del mediodía del 19 de septiembre de 2001 Yolanda Cerón caminaba con un familiar por la esquina de la Iglesia La Merced, frente al Parque Nariño en el centro de Tumaco, cuando un hombre alto le disparó en la nuca, la remató en el piso con cinco tiros más y huyó en motocicleta.
El hombre pertenecía al grupo de sicarios urbanos del Bloque Libertadores del Sur en Tumaco y era conocido con el alias de ’Capulina’.
La versión con la que los paramilitares pretenden justificar el asesinato de Yolanda Cerón, es decir que ella era de la guerrilla, pero su versión contrasta con lo que dicen las comunidades afro de Nariño, quienes por su labor han logrado obtener la titulación de casi un millón de hectáreas.
Aunque el autor material del crimen está muerto, Guillermo Pérez Alzate alias ’Pablo Sevillano’, ex jefe de las Auc en Nariño, confesó en una versión libre en agosto de 2007 que ordenó el asesinato de Yolanda Cerón porque supuestamente tenía nexos con la guerrilla del Eln.
En julio del año pasado otros ex paramilitares confesaron el asesinato ante un fiscal de Justicia y Paz y no aportaron diferentes datos a los entregados inicialmente por el extraditado jefe paramilitar. Alias ’Tribilín’ confesó que recogió a alias ’Capulina’ después de asesinar a la religiosa, y ’Sarmiento’, quien fue el segundo al mando de Tumaco, dijo que se cumplieron las órdenes de sus superiores.
Estas confesiones, sin embargo, han dejado abiertos varios interrogantes sobre los verdaderos motivos que tuvo el grupo paramilitar para cometer este crimen.
Para las personas que conocieron a la hermana Yolanda, esas sindicaciones de colaboradora de la guerrilla no son ciertas, y además atentan contra la dignidad, el trabajo y la memoria de la líder religiosa. VerdadAbierta.com estuvo en Tumaco y recogió testimonios sobre las diferentes causas que pudieron acabar con la vida de Yolanda Cerón.

Las Versiones detrás del Crimen
En ese municipio afirman que la hermana Yolanda se convirtió en un problema para los paramilitares porque denunciaba constantemente su complicidad con agentes de la fuerza pública. "Durante un consejo de seguridad en mayo (de 2001) en el batallón, Yolanda sostuvo las denuncias que hacía. Un oficial le dijo que el lenguaje de sus denuncias era como si hablara una guerrillera", le contó a VerdadAbierta.com una fuente que pidió mantener en reserva su identidad.
Otras personas sostienen que los paramilitares ingresaban a guarniciones militares y se reunían con miembros de la fuerza pública. Además de esos hechos, los paramilitares asesinaban y delinquían a plena luz del día sin que les pasara nada.
"En 2001 hace su entrada oficialmente el paramilitarismo y lo hace con una escalada terrorista muy degradante. Las personas eran seleccionadas y asesinadas a cualquier hora. Para generar terror asesinaban a plena luz del día. Cayó gente del común, docentes, gente de organizaciones y hasta enfermos mentales", contó una persona que tuvo que vivir el horror paramilitar hace diez años.
La hermana Yolanda también documentó casos de violaciones de derechos humanos y presentó informes escritos que, en su momento, fueron calificados por algunas "autoridades gubernamentales y de la fuerza pública, como si fueran escritos por la guerrilla".
"Todo lo que pasaba aquí en los municipios de la costa era denunciado. Por eso, tenemos que decir básicamente que por eso fue su muerte. Por denunciar, por mostrar lo que está sucediendo. Las autoridades querían hacerse los ciegos y ocultar las cosas", le contó a VerdadAbierta.com una persona que trabajó con la hermana.
Otra causa que pudo conducir al asesinato de la hermana Yolanda Cerón fue su extenso trabajo organizativo con las comunidades étnicas de la costa pacífica y ser el eje de un proceso de titulación de territorios comunitarios. Durante más de 10 años la líder religiosa se dedicó a organizar a las comunidades afro y a difundir la Ley 70, para que éstas formaran consejos comunitarios y les titularan sus territorios.
"El trabajo comunitario a los empresarios los toca. Al estar adjudicados los territorios a las comunidades étnicas, ellos tienen que hacer una consulta previa y dialogar con las comunidades para ver si pueden realizar sus proyectos en el territorio. Eso les genera dificultades", le explicó a VerdadAbierta.com una persona que trabajó con la hermana Yolanda en pro de la titulación de tierras.
Otra persona que pidió mantener en reserva su identidad, contó que "por haber denunciado el despojo de tierras para el cultivo de las palmeras de aceite", la líder comunitaria pudo ser asesinada.
Todas las personas consultadas por VerdadAbierta.com tienen diferentes versiones sobre los posibles móviles del asesinato de la hermana Yolanda. Lo único en lo que no difieren, es en afirmar que su muerte no se dio por los supuestos nexos con la guerrilla, que han señalado los postulados al proceso de Justicia y Paz.

El Lento Paso de la Justicia
La justicia ha avanzado en lo posible para esclarecer y dictar una condena contra los responsables del asesinato de Yolanda Cerón. En 2004 se vinculó formalmente a una investigación penal a ’Pablo Sevillano’ que llegó hasta la audiencia preparatoria para juicio, pero a raíz de su extradición a Estados Unidos por cargos de narcotráfico en mayo de 2008, el proceso quedó suspendido.
En cuanto a los postulados que también confesaron el asesinato, sus procesos en la justicia ordinaria fueron suspendidos y trasladados a la jurisdicción de Justicia y Paz.
En el sistema de justicia transicional a ’Pablo Sevillano’ le fueron imputados cargos durante las audiencias realizadas entre junio de 2009 y noviembre de 2010. El proceso de los otros dos postulados ha avanzado un poco más, y les fueron formulados cargos ante un magistrado de control de garantías de Justicia y Paz entre finales de marzo y principio de abril de este año. Están a la espera de una futura audiencia de la legalización de cargos y del incidente de reparación, que son las instancias previas para que la Sala de Conocimiento de Justicia y Paz pueda dictar una sentencia.
Por el asesinato de la hermana Yolanda no están siendo investigadas personas por fuera del Bloque Libertadores del Sur, y tampoco han sido mencionadas en las versiones libres, en donde los postulados "señalan sin pruebas" los supuestos vínculos de la religiosa con la subversión. Tampoco se puede hablar de reparación.
En una versión libre, alias ’Sarmiento’ dijo desconocer las versiones que dio un desertor del Bloque, quien señaló que comerciantes ambulantes le pusieron quejas a ’Pablo Sevillano’ porque la hermana Yolanda estaba recuperando parte del espacio público.
Tras esa "queja", según el desertor, el jefe paramilitar le pidió al periodista Santos Cáceres Martínez que hiciera las investigaciones respectivas, y tiempo después éste le entregó una carpeta con las denuncias que la religiosa estaba haciendo sobre los crímenes de los paramilitares y la complicidad que tenían con algunos miembros de la fuerza pública.
Durante la versión libre el ex paramilitar dijo que no conocía sobre esas reuniones ni documentos, sino que el asesinato se realizó por los supuestos nexos "de la ex religiosa con el Eln".
En 2004, el periodista había sido procesado por la Fiscalía de Derechos Humanos de Cali. Fuentes le contaron a VerdadAbierta.com que Santos Martínez quedó en libertad y desapareció en mayo de 2008. Así mismo, dijeron que pese a que su cadáver no ha aparecido, fue asesinado.
Actualmente el caso de Yolanda Cerón también se encuentra en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en donde está en la etapa de pre-admisibilidad para su estudio. En esta instancia de la justicia internacional los representantes del caso pretenden presentarlo en conjunto con otros homicidios y dimensionar el daño que causaron los paramilitares al asesinar a una representante de la Iglesia Católica y líder comunitaria.

Legado Social y Comunitario
Yolanda Cerón nació en Berruecos, Nariño, el 15 de septiembre de 1958 en un hogar humilde y católico. Estudió Ciencias de la Educación y Religión en la Universidad Mariana de Pasto y en 1982 ingresó a la Compañía de María Nuestra Señora.
Inició su trabajo con las comunidades afro de Nariño a mediados de los años 80, enseñando en una escuela de Salahonda, en el municipio de Francisco Pizarro. Desde allí, conoció de primera mano la realidad de las comunidades afro y muy pronto se vio involucrada en encontrar una solución a la situación de pobreza y en especial a la falta de tierras.
En el Pacífico nariñense el trabajo de la religiosa se vio reflejado en que ayudó directamente en la titulación de 550 mil hectáreas. A pesar de su muerte, sus enseñanzas se convirtieron en semillas para que otros líderes continuaran la lucha por sus tierras. 18 años después, el trabajo que inició y no pudo terminar, le permitió acceder a casi un millón de hectáreas a las comunidades afrodescendientes de Nariño.
"Ella siempre llegaba a conversar con la gente. A ver la forma de vida que tenía la gente y cómo podía ayudarla. Luego empezó a hablarles sobre la importancia de que las comunidades estuvieran unidas. Que nos diéramos cuenta que las cosas que estaban pasando en el Urabá y (las masacres) en otras partes, con el tiempo las íbamos a tener acá. Y que sería bueno que cuando esas cosas llegaran estuviéramos preparados", le contó a VerdadAbierta.com una persona que trabajó con ella durante varios años.
Ese trabajo de reunir a las comunidades y orientarlas para que se agruparan bajo una sola organización dependiendo de sus territorios y costumbres, tuvo una gran oportunidad para hacerse realidad por medio de la Constitución Política de 1991, que permitió la titulación de tierras baldías como territorios comunitarios.
Hace 20 años la Asamblea Constituyente creó el artículo transitorio 55 que estableció que "dentro de los dos años siguientes a la entrada en vigencia de la presente Constitución, el Congreso expedirá (…) una ley que les reconozca a las Comunidades Negras que han venido ocupando tierras baldías en las zonas rurales ribereñas de los ríos de la cuenca del Pacífico, de acuerdo con sus prácticas tradicionales de producción, el derecho a la propiedad colectiva sobre las áreas que habrá de demarcar la misma ley".
El 27 de agosto de 1993 el Congreso de la República aprobó la Ley 70, y a partir de ésta, las comunidades étnicas iniciaron su proceso de organización y creación de consejos comunitarios. En esta esta etapa, la hermana Yolanda, integrantes de organizaciones no gubernamentales y de otros departamentos fueron clave para difundir e incentivar el uso de la Ley 70.
Entre los requisitos que debe cumplir una comunidad para la titulación colectiva de un territorio, y que fueron enseñados por la líder religiosa a través de talleres y conferencias, están la creación de consejos comunitarios, la diagramación del territorio colectivo que se pretende titular, la conservación de los recursos naturales, la explotación minera, los reglamentos internos de cada comunidad y finalmente los proyectos productivos que debían ser los soportes económicos de las comunidades así formadas.
La primera organización que ayudó a conformar la hermana Yolanda fue la Asociación Campesina del Patía (Acapa), que, con la posterior entrada en vigencia de la Ley 70, se convertiría en el primer consejo comunitario en solicitar formalmente al Estado colombiano la titulación de sus territorios colectivos.
Hoy en día, ese consejo comunitario agrupa a las comunidades de los municipios de Francisco Pizarro, y las otras en Mosquera y Tumaco.
"Eso fue un trabajo árduo porque les tocaba ir de comunidad por comunidad en un territorio muy extenso. Eran 28 comunidades a las que fue una por una, socializando los objetivos para que se vincularan al proceso: hacer que ellos mismos fueran forjadores de su desarrollo y futuro, a través de la capacitación y la exigencia al Estado y los empresarios para que dejaran de saquear las riquezas naturales de los territorios", le contó a VerdadAbierta.com una persona que vivió de cerca ese proceso.
Acapa fue el piloto para la creación de otros consejos comunitarios, que replicaron el mismo modelo de trabajo, y que se tradujeron en el Alto Mira y Frontera, Bajo Mira y Frontera (en Tumaco), Organichar (El Charco), entre otros de municipios de Mosquera, Roberto Payán y Maguí Payan.
Algunos pobladores calculan que, en vida, la hermana Yolanda Cerón ayudó a la titulación de 550 mil hectáreas para las comunidades afro. Actualmente en Nariño existen 49 consejos comunitarios. Sólo seis de ellos no han recibido la titulación de sus territorios, porque "han tenido problemas con empresarios, el Estado y grupos armados".
Para preservar la dignidad de la hermana Yolanda y no dejar en el olvido su trabajo por las poblaciones afrodescendiente, la Pastoral Social de Tumaco y otras organizaciones realizaron una ’Semana por la Paz’ dedicada a ella. En esta cartilla realizada por la Diócesis, se resume la vida y obra de la líder de los pueblos afro de Nariño.
21 de septiembre de 2011
19 de septiembre de 2011
cc verdad abierta

madera, otro negocio de los paras


La madera, otro negocio de grupos armados ilegales. Las autoridades creen que las bandas criminales tienen una mayor injerencia que las guerrillas en el negocio de la madera en el Urabá antioqueño y en el Darién y San Juan en Chocó.
Colombia. Los grupos armados ilegales que delinquen en las regiones de Urabá antioqueño, el Darién y San Juan están regulando el corte de madera, interfieren en los controles que realizan las autoridades ambientales y además extorsionan a los compradores en los departamentos de Chocó y Antioquia.
Estas denuncias se conocieron luego de que el Gobierno Nacional, en asocio con autoridades locales, las comunidades y varias Ong’s ambientales, firmaran un pacto para la explotación legal de la madera en esas regiones, un acuerdo con el que se pretende detener la tala indiscriminada de árboles e intervenir en el tráfico ilegal de maderas provenientes de bosques naturales.
En la firma del Pacto, el Presidente de la República, Juan Manuel Santos, sostuvo que una de las metas de su gobierno es "asegurar que toda la madera que se extraiga, se comercialice y se utilice en nuestro país, provenga exclusivamente de fuentes legales".
No obstante, en esa lucha se tendrá que enfrentar a bandas criminales emergentes y a las guerrillas, que se apalancan en la vulnerabilidad del negocio, la debilidad estatal y la capacidad corruptora para beneficiarse económicamente y evitar sanciones penales.
Martha Lucy Mondragón, coordinadora forestal de WWF Colombia, una de las mayores organizaciones conservacionistas del mundo y que ha impulsado la firma del Pacto por la Madera Legal, reconoce que los grupos armados ilegales han entrado en este negocio: "la madera es un recurso, como cualquier otro, y ellos le apuestan a cuestiones económicas porque necesitan también tener sus propios ingresos. No podemos detectar exactamente dónde están, pero sabemos que están allí".
VerdadAbierta.com visitó el Urabá antioqueño y tuvo la oportunidad de hablar con diversos representantes de organismos estatales y voceros de comunidades negras e indígenas para auscultar la situación y realizar un diagnóstico que permitiera establecer cuál era el nivel de injerencia de grupos armados ilegales y capitales de origen ilícito en esta actividad productiva, y de qué manera se podría contrarrestar esta presencia, que distorsiona el negocio y profundiza su ilegalidad.

Las Armas Condicionan
Las fuentes consultadas establecieron inicialmente dos graves limitaciones impuestas por los grupos criminales: los obstáculos a los funcionarios de las corporaciones ambientales y la manipulación de las comunidades.
"La presencia de grupos armados ilegales limita la posibilidad de controlar y vigilar el aprovechamiento de la madera", contó un funcionario de la Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó (Codechoco), quien pidió la reserva del nombre como condición para hablar del tema.
Este funcionario, quien lleva varios años en la entidad, no sólo ha experimentado ese tipo de controles, sino que ha percibido otras maneras de intervenir de los grupos armados ilegales: "hay una manipulación de estos actores sobre las comunidades y su territorio. Ellos entran a definir reglas en el tema de aprovechamiento forestal, es decir, dicen dónde aprovechar, dónde no aprovechar, qué especies, qué personas. En conclusión, limitan la autonomía de las comunidades para el aprovechamiento del recurso forestal".
Estas circunstancias se vivieron en el pasado, cuando las Auc, a través de varios bloques, ejercía control territorial, tanto en el norte como en el sur del Chocó. Según líderes comunitarios de la zona del Darién, el Bloque Elmer Cárdenas tuvo sus propios aserradores y extrajo madera de los bosques de la zona para su beneficio económico, además, limitaba las visitas de verificación de las autoridades ambientales.
"Hubo un momento en el que se pudo acceder a zonas más lejanas y realizar verificaciones", afirma el funcionario de Codechoco. Ello coincidió con las desmovilizaciones de las Auc, particularmente con la del Bloque Elmer Cárdenas, que dejó sus armas el 15 de agosto de 2006 en Unguía, Chocó.
Pero el problema, según la fuente consultada, es que este tipo de interferencias se ha venido agravando. "Ahora tenemos nuevamente limitaciones de verificación y seguimiento de la actividad de extracción de madera".
Esas complicaciones coinciden con el resurgimiento de estructuras armadas derivadas de las Auc conocidas como ‘Rastrojos’, ‘Renacer’ y ‘Urabeños’, que se fueron consolidando poco a poco hasta llegar a dominar hoy vastos territorios selváticos donde predominan las minas de oro, los cultivos de hoja de coca y, por supuesto, los bosques naturales.
Estas organizaciones ilegales están presentes en áreas de dinámica maderera, es decir, en la zona del Medio y Bajo Atrato, que comprende los municipios de Carmen del Darién, Riosucio, Bajirá, Unguía, Acandí y Bojayá, así como en la zona del San Juan, particularmente en Istmina y Condoto.
Alberto*, un líder comunitario del Darién chocoano, explica que las estructuras criminales, hacen control territorial allí donde tienen dominio y extorsionan a todo aquel que compre madera. "La extorsión depende de la persona y de los volúmenes que compra", dice. "También inciden en el cortador, si lo dejan cortar o no".
Según este vocero de las comunidades, el grupo armado que tiene mayor incidencia es "paramilitar", refiriéndose a la banda criminal conocida como ‘los Urabeños’: "las Farc no actúan tanto como los paramilitares en esa zona, quienes tienen informantes que les están indicando cuánto compra tal o cual comerciante".
El funcionario de Codechoco dice estar preocupado por estas denuncias: "si bien se habla de la necesidad de tener madera legal, ese tipo de situaciones limita ese propósito. ¿Cómo monitorear en esas condiciones, si una vez autorizado, el seguimiento queda regulado por la posibilidad de acceso a las áreas de corte que brinden los grupos armados ilegales?".
Funcionarios de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Urabá (Corpouraba) han detectado otro tipo de presiones que comprometen a las comunidades y detrás de los cuales estarían grupos armados ilegales y capitales de origen ilícito, uno de ellos es el sistema de endeudamiento de los aserradores.
"Unas personas, que no sabemos quiénes, le dan a los aserradores digamos cinco millones de pesos para que saquen madera del bosque, y cuando la van a entregar resulta que no alcanza a cubrir el préstamo, entonces se tienen que endeudar otra vez para sacar más madera e intentar pagar. Eso es un sistema esclavista", explica un funcionario de Corpouraba, quien asegura que tal situación es más visible en el Chocó que en el Urabá antioqueño.
A juicio de Mondragón, de WWF Colombia, este tipo de situaciones se presentan porque no hay incentivos para el manejo del bosque: "Corpouraba ha hecho un fondo rotatorio para que la gente no tenga que endeudarse, pero eso son pequeños paliativos, se necesita mayores recursos para fortalecer ese tipo de iniciativas".
El funcionario de Corpouraba, quien pidió no ser identificado, coincidió con su colega de Codechoco en resaltar las limitaciones que imponen los grupos armados ilegales a la hora de visitar y supervisar las áreas de explotación forestal.
"Nosotros sabemos que no se puede entrar a zonas si no es con el apoyo y el permiso de los grupos armados ilegales", dice y reconoce que cuando se logra hacer un inventario en terrero los supervisores se están encontrando con cultivos de hoja de coca y miembros de grupos armados ilegales en la zona. La funcionaria aclara que el Eje Bananero la incidencia ilegal está más ligada a bandas criminales emergentes que a la guerrilla.
A su juicio, en relación con el negocio de la madera, están enfrentándose a tres circunstancias: "las comunidades están perdiendo autonomía, la gente tiene miedo de denunciar a los grupos armados ilegales y el Estado está perdiendo gobernabilidad".
Voceros de las comunidades indígenas de la etnia Embera asentadas en el Urabá antioqueño advierten que la presencia tanto los grupos armados ilegales, sobre todo de bandas criminales emergentes, como los capitales de origen ilícito, no sólo se siente en las áreas rurales, también en los cascos urbanos, donde se comercializa la madera.
"Esa presencia se siente en el precio de la madera", afirman. "Por épocas, pagan precios que no son racionales, no obedecen a una lógica del mercado sino de lavado de dinero. Compran madera a precios exorbitantes. Por ejemplo, una rastra de roble vale en promedio 70 mil pesos, pero hay gente que ha pagado hasta 100 mil pesos. Y uno se pregunta, ¿qué sector está consumiendo tan costoso?".
A juicio de los indígenas, ese tipo de prácticas, que posiblemente sea un mecanismo de lavado de dineros provenientes del narcotráfico, afecta las prácticas de comercialización legal que quieren desarrollar algunos productores de madera, entre ellos los Embera, y consolida la ilegalidad.

La Corrupción Corre
Las fuentes consultadas coinciden en advertir que los grupos armados ilegales y los dineros de origen ilegal pueden insertarse en la economía maderera porque es un sector productivo vulnerable: no está organizado, es informal, los productores son de pequeña capacidad productiva y las instituciones encargadas de controlar toda la cadena productiva tienen demasiadas grietas.
El funcionario de Codechoco admite que este sector productivo hay corrupción y ella está presente en diferentes niveles: "en aquellos funcionarios que llevan mucho tiempo mucho tiempo interactuando con comerciantes y con miembros de las comunidades, pues han generado una relación de confianza que se vuelve permisiva, y en la falta de recursos de las corporaciones ambientales para tener una planta de personal más amplia, con mejores condiciones de trabajo, hoy trabajamos con contratistas a quienes, a veces, no se les paga a tiempo por sus servicios y eso los hace más vulnerables".
Por su parte el funcionario de Corpourabá consultado coincide con su colega de Chocó y reconoce la existencia de problemas institucionales: "las corporaciones son cada vez más débiles, con mayores problemas de credibilidad, con funciones distorsionadas, deficiencias técnicas en la toma de decisiones y menos personal, circunstancias que son aprovechadas por la legalidad".
Voceros indígenas dan cuenta de la facilidad que existe en Urabá para hacerse a un salvoconducto falso para el transporte de madera: "un documento de esos vale 6 mil pesos, es utilizado para varios viajes de madera y muchos saben dónde los venden".
Otro de los actores de la cadena de la madera cuestionados por su alto grado de corrupción es la Fuerza Pública, que debe adelantar los procesos de control en las carreteras. "Se configuran elites de la policía que son los que normalmente revisan", afirma el funcionario de Corpouraba.
Esa situación la confirman los indígenas: "hay policías que prefieren los turnos de la noche en carretera para ganarse algo con los camiones que transportan madera sin papeles. Ellos se corrompen hasta por 20 mil pesos. Y la madera llega sin ningún problema a los depósitos en Medellín".
La representante de WWF Colombia va más allá y resalta el desconocimiento de los policías en el tema: "no saben cuánto es un metro cúbico de madera, no conocen las especies que se están movilizando, ellos reciben una lista, pero cuando van a revisar el camión, no saben si es verdad lo que dice la lista y lo que lleva el camión".
Al respecto, un experto en el negocio consultado, que por razones de su trabajo en terreno, solicitó no ser identificado, se pregunta cómo tener mejores herramientas de control de la ilegalidad e ir más allá del salvoconducto de movilización de madera, un papel, según él, "con unas mínimas medidas seguridad, que no tiene manera de verificar si lo que dice es verdad o no".
En su trabajo en carretera le permite decir con autoridad que muchos comerciantes y conductores saben que si los detienen agentes de policía no tienen idea de qué madera llevan: "el salvoconducto puede decir balso, pero llevan roble, y no hay manera de reconocer la diferencia. El problema de la ilegalidad está asociado a unas fallas del sistema que el mercado ilegal ha detectado, las tiene claras y las aprovecha".

Experiencias de Legalidad
Pero no todo es tan malo. Hay experiencias comunitarias que han podido superar la ilegalidad y hasta la injerencia de los grupos armados y los capitales de origen ilícito. Una de ellas la representa el Consejo comunitario de las comunidades negras del Alto Guapi, en el departamento del Cauca.
"En el consejo comunitario trabajamos con madera legal, estamos certificados, todos nuestros trámites son legales y no hemos tenido ningún inconveniente con grupos ilegales, ni con ningún tipo de personas que atropellen la organización. Tampoco no hemos sido extorsionados", afirma Rosa Montaño, representante legal del Consejo.
Este consejo comunitario se conformó hace doce años y en el proceso de la madera llevamos siete años. De las 103 mil hectáreas que tienen tituladas, 23 mil hectáreas están dedicadas a la explotación maderera, negocio del cual se benefician, directa e indirectamente, 600 familias.
"Somos un consejo organizado, que ha recibido apoyo de WWF Colombia y de Oxfam", señala Rosa. "Nos han capacitado para hacer mejor nuestro trabajo. Eso nos ha favorecido para salir adelante sin ningún inconveniente. La organización ha servido para blindarnos de injerencias ilegales. Cuando uno está organizado las cosas se le facilitan".
Por su parte los indígenas Embera del municipio de Chigorodó, en el Urabá antioqueño, también han logrado mantener su autonomía y evitar que los grupos armados ilegales interfieran en su propósito de explotar el recurso forestal de sus resguardos.
"Los gobiernos indígenas han logrado ponerle límites a la acción de los actores armados en el tema específico de la madera, a tal punto que no tenemos injerencia directa en asuntos como el aprovechamiento, comercialización o bloqueos de corte", afirman los nativos.
Conscientes de lo que representa la legalidad, los Embera han construido sólidas alianzas con comercializadores en Medellín a quienes les venden directamente la madera, sin intermediarios, ajustándose a las normas y evitando prácticas ilícitas.
Martha Mondragón, de WWF Colombia, resalta el trabajo de estas comunidades e insiste en plantear salidas a la ilegalidad: "este negocio podría ser rentable para los legales si se logra cambiar el contexto en el que se mueve; es sustentable si logramos influenciar la política; si se realizan alianzas estratégicas con comercializadores legales y se consolide una cadena de custodia de la madera que le permita a un comprador de muebles, por ejemplo, saber de dónde proviene la materia prima con la que fueron hechos. Hasta allá tenemos que llegar".
Las cifras más recientes sobre el porcentaje de la madera ilegal que se mueve en el país es del 42%; no obstante, organizaciones como WWF Colombia estiman que la cifra puede supera el 70%. De acuerdo con el presidente Santos, esta actividad ilícita va en crecimiento y estaría moviendo anualmente unos 60 millones de dólares.
El reto entonces con el Pacto por la Madera Legal está en bajar esos porcentajes, fortalecer la legalidad y, de paso, restarle capital a los grupos armados ilegales, que encontraron en la madera otro buen negocio.
[* En algunos casos los nombres fueron omitidos o cambiados por su seguridad.]
21 de septiembre de 2011
19 de septiembre de 2011
cc verdad abierta

condenan a cadena, por asesinato


Condenan a ‘Cadena’ por asesinato de alcalde de El Roble. Un juez especializado de Sincelejo condenó a 40 años de prisión a ‘Cadena’, ex jefe del bloque Héroes de los Montes de Maria de las AUC por el homicidio del ex alcalde de El Roble, Eudaldo Díaz.
Colombia. El Juzgado Penal del Circuito Especializado de Sincelejo condenó a 40 años y tres meses de cárcel al desaparecido jefe del bloque Héroes de Montes de María de las AUC, Rodrigo Mercado Pelufo alias ‘Cadena’ por el homicidio del ex alcalde de El Roble (Sucre), Eudaldo ’Tito’ Díaz.
‘Cadena’ fue condenado por los delitos de homicidio agravado y secuestro simple, imputados desde el inicio del proceso por un fiscal de la Unidad de Derechos Humanos y DIH.
Por estos mismos hechos fueron condenados también el ex gobernador de Sucre, Salvador Arana (40 años de prisión) y Ángel Miguel Berrocal Doria alias ‘El Cocha’ (37 años de cárcel), ex comandante urbano del Bloque Héroes de los Montes de maría y autor material del homicidio.
En el caso de Salvador Arana, la Corte Suprema de Justicia comprobó que el ex gobernador actuó como determinador de los delitos de desaparición forzada y homicidio agravado por "razones políticas" y por el delito de promoción de grupos armados al margen de la Ley.
En el caso de alias ‘El Cocha’, un juez de Sincelejo confirmó que este paramilitar fue uno de los ocupantes de la camioneta en la que fue secuestrado el alcalde de El Roble el 5 de abril de 2003. La investigación también determinó que fue quien ordenó desde el restaurante La Becerra el asesinato del alcalde Díaz.
Por el asesinato de Díaz el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Cundinamarca ya había condenado a 28 años de cárcel a Diana Luz Martínez, ex directora de la cárcel La Vega, como cómplice del hecho, y a Emiro José Correa alias ‘Convivir’ y José Tomas Torres alias ‘Orbitel’, como autores materiales del homicidio.
Eudaldo Díaz, ex alcalde de El Roble (Sucre) fue secuestrado el 5 de abril y asesinado el 10 de abril de 2003, justo un mes después de que él mismo denunciara en un consejo de seguridad ante el presidente Álvaro Uribe que había recibido amenazas de muerte por parte de grupos paramilitares. ‘Tito’ Díaz fue secuestrado cuando supuestamente había sido citado a una reunión con Salvador Arana y otros políticos, en la que "se iban a arreglar las cosas por las buenas". Cinco días después apareció su cadáver, con signos de tortura, cerca de Sincelejo.
De acuerdo con la investigación adelantada por la Corte Suprema, Salvador Arana acudió a alias ‘Cadena’ para pedirle que asesinara a Díaz, tras las constantes acusaciones en su contra por supuestos malos manejos de los recursos públicos y por sus vínculos con paramilitares mientras era gobernador de Sucre.
Antes de desaparecer, Díaz advirtió a su familia que si algo le pasaba, el único responsable sería Arana. Desde entonces la familia Díaz ha liderado e impulsado las investigaciones para encontrar a los responsables del crimen, por lo que ha sido amenazada constantemente hasta el punto de tener que varios miembros de esa familia les ha tocado exiliarse.
21 de septiembre de 2011
19 de septiembre de 2011
cc verdad abierta


la lista negra del das


En complicidad con Rodrigo Tovar Pupo alias ’Jorge 40’, el organismo de inteligencia del Estado hizo seguimientos y participó en los asesinatos de académicos y líderes sindicales.
Colombia. En marzo de 2006, durante la operación que pretendía capturar al paramilitar del Bloque Norte alias ‘Don Antonio’ las autoridades incautaron varias memorias usb y dos portátiles, que luego se conocerían como los computadores de ‘Jorge 40’.
En uno de los computadores los investigadores encontraron una carpeta rotulada con el nombre ‘amigos del DAS’, en la que había una lista con 106 nombres, entre los que se encontraban sindicalistas, defensores de derechos humanos y líderes de oposición de la Costa Caribe.
Varios de los mencionados en la lista, en efecto, habían sido objeto de amenazas y otros habían sido asesinados, como el desmovilizado de la Corriente de Renovación Socialista, Miguel Espinosa Rangel (abaleado el 30 de junio de 2004), el profesor Alfredo Correa de Andreis (muerto el 17 de septiembre de 2004), el sindicalista Adán Pacheco (asesinado el 2 de mayo de 2005), el defensor del Pueblo y ex secretario del interior de Barranquilla, Pedro Pérez Orozco (acribillado el 3 de octubre de 2005), entre otros. También hallaron listas de supuestos ladrones y prostitutas que fueron asesinados.
El computador de ‘Don Antonio’ dejó en evidencia la infiltración paramilitar a las agencias de seguridad del Estado y el hecho que miembros de éstas agencias le pasaban información a los paramilitares con distintos propósitos. La información suministrada contenía las direcciones de residencias de las eventuales víctimas así como sus rutinas diarias.
Para la misma época, Rafael García Torres ex funcionario del DAS, dio a conocer un supuesto plan para asesinar sindicalistas y líderes en la Costa Atlántica fraguado por paramilitares del Bloque Norte de las Auc y algunos miembros de DAS. Incluso García confirmó la existencia de la lista que se había encontrado en el computador de ‘Don Antonio’.
Más adelante, Noguera, junto con otros funcionarios de DAS como Giancarlo Aunque, José Miguel Narváez (ex subdirector) y el mismo Rafael García (ex jefe de informática) fueron acusados por la Fiscalía de haberle suministrado a los paramilitares del Bloque Norte los nombres de sindicalistas, líderes sociales, periodistas y profesores universitarios que fueron asesinados por paramilitares en la Costa.
Tras una inspección al DAS en Bogotá como parte de la investigación contra los funcionarios, se encontraron varios informes de inteligencia, entre ellos cuatro informes sobre Alfredo Correa de Andreis, uno sobre la periodista Zully Esther Codina Pérez y nueve sobre Fernando Pisciotti Van Strahlen, todos asesinados por paramilitares.
De los listados y seguimientos encontrados en el DAS, 36 sindicalistas seguidos por ese organismo de seguridad fueron asesinados en Barranquilla en 2004 y 61 amenazados de muerte.
Aunque la Corte Suprema de Justicia absolvió a Noguera Cotes de su responsabilidad en el homicidio de Codina y de Pisciotti, asesinatos cometidos por paramilitares en el 2003, sí responsabilizó al ex subdirector del DAS del homicidio del profesor Alfredo Correa D’Andreis.

Noguera Autor Mediato del Homicidio de Correa D’Andreis
Alfredo Correa de D’Andreis, de 52 años de edad, fue asesinado, junto a su escolta Edelberto Ochoa, el 17 septiembre del 2004, en la ciudad de Barranquilla. Según lo determinó la Corte el homicidio de Correa D’Andreis se produjo luego de que se estableciera una alianza entre el DAS y el frente José Pablo Díaz, comandado por Edgar Ignacio Fierro, alias ‘Don Antonio’ para hacer ver al profesor como un allegado de la guerrilla, razón que utilizaron los paramilitares para asesinarlo.
En la decisión, la Corte señaló que Correa D’Andreis fue asesinado como resultado de la alianza que estableció Noguera Cotes con el Bloque Norte de las Auc, y que consistió en que el investigador del DAS, Javier Alfredo Valle Anaya, encargado del caso de D’Andreis, y quién fue cómplice de Noguera y de los ‘paras’, se alió con las autodefensas para señalar como colaborador de la guerrilla al catedrático.
"En medio de dos aparatos organizados de poder se encontraba Alfredo Correa De Andreis: uno estatal -el Departamento Administrativo de Seguridad-, en cuya cúpula se encontraba Jorge Aurelio Noguera Cotes, y otro ilegal –Bloque Norte de las Autodefensas- comandado por Rodrigo Tovar Pupo, alias "Jorge 40", mientras el primero a través de sus funciones de inteligencia y de policía judicial, fabricó un montaje para hacerlo ver como subversivo, el segundo ejecutó a un falso guerrillero", indica la Corte.
Alfredo Correa De Andreis, ingeniero agrónomo y sociólogo de profesión, fue profesor de las universidades del Norte y Simón Bolívar y además rector de la Universidad de Magdalena. Desde 2003, Correa D’Andreis, natal de Ciénaga (Magdalena) venía liderando una investigación, patrocinada por Colciencias y Usaid, sobre patrimonios y personalidad jurídica de los desplazados en La Cangrejera, Pinar del Río y Loma Roja, en Magdalena y Atlántico.
Cuatro años antes, según contó a El Heraldo de Barranquilla, Magda Correa, su hermana, había llevado a cabo otro estudio en Nueva Venecia (Magdalena) posterior a la masacre cometida por las autodefensas allí, en la cual cayeron asesinados 39 pescadores. En ese trabajo, hecho para la Universidad Simón Bolívar, el sociólogo advirtió sobre los riesgos que tenía para el medio ambiente y para la comunidad el montaje de un puerto carbonífero en el sector de Palermo. Detrás de ese proyecto estaban el gobernador Trino Luna y como se conocería después, el jefe paramilitar Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’.
Tres meses antes de su asesinato, el 17 de junio de 2004, Correa D’Andreis fue detenido por las autoridades en Barranquilla, ciudad de residencia, sindicado del delito de rebelión e identificado con el alias de "Eulogio", presunto ideólogo de las FARC. La captura se hizo con base en supuestas imputaciones que provenían de tres desmovilizados de las Farc, quienes aseguraron que el profesor había viajado con ‘Iván Márquez’ a Venezuela, para reunirse con el mandatario venezolano Hugo Chávez.
La captura del reconocido profesor Correa desató un escándalo en los medios y sus colegas de la academia, quienes conociendo su labor social, denunciaron que se trataba de un montaje.
Aunque Antonio Nieto, abogado de Correa D’Andreis, logró demostrar que las acusaciones eran falsas y el profesor fue dejado en libertad el 15 de julio del 2004 por ausencia de pruebas en su contra, varias fueron las irregularidades que se registraron en la investigación y detención de Correa D’Andreis. La revista Semana publicó una declaración de Nieto, en donde el jurista demuestra cómo los testimonios presentados como pruebas para el caso fueron clonados de los usados en el proceso contra Amaury Padilla, líder defensor de derechos humanos de la Costa.
Según Nieto, "La clonación consistió en que se pegó la misma versión que aparecía en el archivo del DAS a cada una de las declaraciones de los tres reinsertados y a pesar de que se intentó mimetizar dicha clonación cambiando el tipo de letra y su tamaño, los textos son exactamente iguales en la sintaxis, en los errores ortográficos y en la puntuación. Lo cual equivale a un montaje de un documento público falso que fue utilizado fraudulentamente como prueba para ordenar la privación de la libertad del profesor Correa De Andreis".
Después de este controvertido hecho, la defensa del profesor Correa denunció ante la Defensoría del Pueblo en Cartagena, una conspiración del Das y la Fiscalía 33, organismo que llevaba su proceso, para inculparlo y sindicarlo de guerrillero.
Cuando la revista Semana la entrevistó en 2005, su esposa Alba recordó que desde que salió libre estaba seguro de que intentarían matarlo. "Desde entonces lo único que hizo fue temblar", dijo al reportero de Semana en Barranquilla. "A pesar de que había sido ateo toda su vida, después de la detención orábamos cada día. Pensábamos que la dimensión divina podría corregir la injusticia humana. Durante semanas vivimos una persecución insoportable. Las amenazas contra su vida eran claras. El dilema diario era pensar si nos debíamos ir del país, pero no teníamos plata. No teníamos a dónde ir. Él tenía miedo pero trataba de ocultarlo porque veía cómo sufríamos todos. Pero también confiaba demasiado y decía: ‘Cómo me voy a ir, no tengo nada oscuro detrás de mí’".
Tocó todas las puertas, le envió dos cartas al entonces Presidente Álvaro Uribe para que lo escuchara, pero no lo atendieron. Lo que pretendía era que le resolvieran su situación jurídica. "Durante el tiempo que estuvo libre, lo dejó todo, su proyecto de vida como investigador," dijo su esposa.
Tres meses después, el 17 de septiembre de 2004, cuando se despidió de su mujer, ella lo vio preocupado. Él le dijo, como al pasar, que le dolía no despedirse de su hija. "Me siento barro", dijo, besó a Alba y se fue. Eran las 2:20 de la tarde. A unos metros de la Universidad Simón Bolívar, en un andén del barrio El Prado de Barranquilla, lo acribillaron, junto con su guardaespaldas.
El profesor Alfredo Correa D’Andréis fue asesinado por paramilitares del Bloque Norte, al mando de ‘Don Antonio’. El mismo ‘Antonio’ aseguró a Verdadabierta.com en una entrevista en la cárcel de Barranquilla en 2009, que organizó su asesinato, convencido de que era un miembro de la guerrilla, porque así se lo habían asegurado sus fuentes oficiales, pero que ahora, después de conocer mejor los hechos, ya no estaba seguro. Y a la justicia le dijo que sus hombres utilizaron informes de inteligencia del DAS para cometer el crimen, pero no ha confesado quién fue el funcionario que le dijo que Correa era amigo de la guerrilla.
La justicia determinó que el hombre que disparó al profesor fue Juan Carlos Rodríguez de León alias ‘El Gato’, quien contó con el apoyo de Henry Arbey Patiño Hurtado, alias ‘Felipe’, jefe de sicarios de los paramilitares en Barranquilla. Y que la orden, en efecto fue dada, por Edgar Ignacio Fierro Flórez, alias don ‘Antonio’, jefe del frente José Pablo Díaz.
Aunque no se sabe cuánto pagaron por el homicidio de Alfredo Correa, se conoce que fue coordinado por Wilmer Samper Meléndez, alias ‘Pupy’, que manejaba las finanzas de la organización paramilitar y quien entregó el dinero a alias ‘Felipe’.
‘Pupy’ dijo que Correa de Andreis fue asesinado porque hacía denuncias sobre la Red de Solidaridad y de la Corporación Autónoma Regional, CRA. Según ’Pupy’, Correa no era guerrillero, pero "tiraba más para el lado de la guerrilla que para el de los paramilitares", por el hecho de que reclamaba la inversión social en beneficio de los desplazados.
Hoy, de los que participaron en el homicidio de Alfredo Correa, sólo están vivos alias ‘don Antonio’ y ‘El Gato’, porque Jorge Palacios, ‘Pupy’ y ‘Felipe’ fueron asesinados por miembros de la misma organización armada.
Alrededor de la muerte de Correa se documentaron varias hipótesis, dos de la cuales enfocaron los posibles móviles del asesinato en los hallazgos de la investigación sobre desplazamiento que Correa D’andreis realizaba por días en que fue muerto. La primera hace referencia al descubrimiento de malos manejos de dineros del Plan Colombia y la segunda estaba relacionada con el despojo de tierras a campesinos desplazados de la región.
Después de su asesinato no se conocieron investigaciones sobre las irregularidades que se presentaron, ni se conoció ninguna sanción disciplinaria contra el ex detective de DAS Javier Alfredo Valle Anaya, encargado del caso, quien después seria ascendido a la subdirección del DAS en el Atlántico, ni contra el fiscal encargado Demóstenes Camargo Zabaleta, quien fue trasladado a San Andrés.
Años más tarde, en marzo de 2008, Valle Anaya rindió testimonio, en el proceso que se adelanta contra Jorge Noguera desde Estados Unidos, país en donde está asilado. El ex detective del DAS, explicó que las personas que le habían dado información de Correa D’Andreis había conocido a varios hombres que supuestamente habían sido guerrilleros del Eln y las Farc que le hablaron de alias ‘Eulogio’, un hombre que les dictaba charlas políticas en los campamentos. Aseguró que los guerrilleros le describieron a ‘Eulogio’ como un abogado o sociólogo, reconocido profesor universitario, con un físico muy particular, alto, encorvado y con cola de caballo.
Con esa información fue que Valle Anaya desarrolló la investigación que culminó con la captura del profesor, cuando varios agentes de la fiscalía y del DAS, con la orden de detención en la mano, emprendieron la marcha hacia Barranquilla, cerca de la medianoche del 17 de junio de 2004, con la certeza de que iban a capturar a alias ‘Eulogio’.
Valle fue destituido por el director del DAS, Andrés Peñate y aunque fue llamado a declarar en el proceso de Correa de Andreis, aún no se vinculó formalmente al proceso. Caso contrario ocurre con ’Jorge 40’, quien ya fue condenado por el asesinato del académico.

El Caso de Zully Esther Codina
Fue asesinada el 11 de noviembre de 2003 a las 7:30 de la mañana por dos hombres armados en el barrio La Concepción I de la ciudad de Santa Marta, en donde era presidente de la Junta de Acción Comunal. La periodista de 49 años de edad, esposa y madre de dos hijos trabajó por ocho años en el Hospital Central de Santa Marta y perteneció al Sindicato Nacional de la Salud, Sindess.
La periodista y líder sindical fue una importante locutora en los medios de comunicación locales, tanto así, que dirigía su programa de opinión en radio, conocido como ‘Entérese’, el cual se trasmitía los sábados por la emisora Radio Rodadero.
Dentro de los delitos confesados por Hernán Giraldo Serna, alias ‘El Patrón’ se encuentra el asesinato de Zully Codina.

El Caso de Fernando Pisciotti
Fernando Pisciotti Van Strahlen fue asesinado el 9 de diciembre de 2003 por orden de José Rodolfo Baena alias ‘Rafael’, ex paramilitar del Bloque Norte de las AUC, cuando se movilizaba en la vía que de Chimichagua (Cesar) conduce a El Banco (Magdalena). El crimen se produjo, según Julio César Pisciotti (hermano de Fernando), luego de que Pisciotti sostuviera una segunda reunión en las oficinas del DAS en Bogotá con la secretaria privada de Noguera, a quién se le informó nuevamente sobre los problemas de seguridad de El Banco. Ella, en teoría, informaría de la situación a Jorge Noguera.
Pisciotti Van Strahlen era sociólogo de la universidad Santo Tomás. Después de terminar sus estudios se trasladó al Banco, Magdalena en donde inició su carrera política, ejercida por más de 30 años, en la que se desempeñó en los cargos de diputado en la Asamblea de Magdalena, Secretario de Hacienda departamental y en algunos casos gobernador encargado del departamento del Magdalena.
En 1988 se postuló a la alcaldía del Banco y fue electo como primer alcalde popular del municipio. Entre 1999 y 2000 Pisciotti fue gobernador encargado durante el periodo de Juan Carlos Vives Menoti y posteriormente accedió a la cámara de representantes en reemplazo de Armando Pomárico Ramos.
En enero de 2010, las autoridades capturaron a Rubén Arturo Ramos, ex paramilitar del Bloque Norte, también sindicado por el homicidio de Fernando Pisciotti.
El 2 de marzo de 2011 el abogado, Julio Pisciotti Van Strahlen, hermano del sociólogo, fue hallado muerto en el apartamento de Bogotá, donde residía. El jurista, de 55 años de edad, investigaba la muerte de su hermano.
Según el diario El Heraldo, la última comunicación que tuvo el abogado con la familia fue en la noche del 1 de marzo de 2011, cuando Pisciotti Van Strahlen llamó a un sobrino que vive en El Banco (Magdalena), a quien le dio instrucciones sobre unos documentos.
El abogado le había contado a la Corte Suprema en marzo de 2010 que su hermano, al menos en dos oportunidades, había denunciado ante el DAS de Jorge Noguera la presencia paramilitar en el sur de Magdalena y las posibles amenazas en su contra.
21 de septiembre de 2011
14 de septiembre de 2011
cc verdad abierta